lunes, 30 de enero de 2012

Eretza

Con sus 887 metros, el Eretza es una de las tres cimas más importantes que encontramos en las cercanías de Bilbao, algo por debajo del Ganeko y el Gallarraga. Su envergadura y ubicación algo descolgada del macizo de los montes de Triano al que pertenece, le hacen muy visible y perfectamente identificable desde gran distancia. El poderoso perfil del Eretza, coronado por un gran penacho rocoso, y su enorme y característico cortafuegos, le hacen acreedor a denominaciones tan curiosas como ‘la pirámide maya de Sodupe’.

Aunque tiene fama de monte duro, y el acceso por su espectacular rampa herbosa impresiona, proponemos una ruta más corta que la habitual subida desde Sodupe, que nos ahorra buena parte de su larga aproximación, y nos permite experimentar un tramo de vertiginosa subida por una de las siluetas más reconocibles de esta parte de la montaña vizcaina.


DISTANCIA: 7,2 kms 
            DESNIVEL: 490 m. (400-887)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 9 (4-2-3)  Rampas del 40% / Dificultad de tránsito
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y Final: Saratxo
VIAS: Pista de tierra y senderos
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, por el corredor del Kadagua y BI-636 hasta Zaramillo. Desde el centro comercial Km. 11 se toma una carretera que sube por la derecha. En un cruce con unos caseríos a la derecha, se toma la pista que sale por la izquierda, pasando después una indicación hacia un agroturismo (queda a la izquierda) El coche se puede dejar preferiblemente en el exterior del barrio de Saratxo, situado sobre una amplia curva. En tren FEVE Bilbao-Balmaseda parada Zaramillo. Bizkaibus A-3342 parada Lazkao-Km. 11 (en ambos casos, después a pie hasta Saratxo)
            ENLACES CON GaneroitzTravesía de Sasiburu
            Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32





Saratxo
El pequeño barrio de Saratxo –antiguamente minero, hoy ganadero- se sitúa en la vertical del más populoso Zaramillo, camino de Sodupe. Podemos dejar el vehículo en una curva cerrada, sin adentrarnos entre las casas para no estorbar el paso. Un poco por encima de la carretera tenemos la curiosa ermita de San Sebastián, que merece una visita, y donde el 20 de enero se celebra la fiesta patronal correspondiente (como curiosidad, he aquí el programa festivo de la última edición, sólo hace unos días:  http://www.gugazmugitu.com/archives/481 )

VARIANTE: Como es norma, recordamos que los accesos indicados arriba sirven igual si decidimos hacer la ascensión completa comme il faut, en este caso a pie desde Zaramillo (transporte público). El recorrido se incrementa así en unos 6 kms. (ida y vuelta) y se añade un desnivel de 350, con lo que la dificultad aumenta de forma considerable. Sólo tenemos que decir que este trayecto adicional sobre asfalto no aporta nada desde el punto de vista montañero y muy poco en cuanto a panorámicas.

Sin entrar en Saratxo, desde la misma curva en los aledaños del barrio sale una pista de tierra en dirección sur, que es la que debemos tomar. Seguimos por ella en suave subida por zona arbolada, con vistas ocasionales sobre el Paga y el Ganeko. El camino sale después a campo abierto, donde abandonamos la pista, que gira a la derecha, para seguir recto en dirección Oeste (DESVIO).

Primera vista de la cima
En algunos momentos podemos atisbar por primera vez la cima a la que nos dirigimos, que desde aquí no impresiona demasiado. Pasamos bajo un tendido eléctrico junto a una torreta, y continuamos por camino limitado por alambradas, donde debemos sortear un par de zonas encharcadas. En este tramo, por la ladera que cae al barranco de Markoleta, podemos observar una solitaria roca de grandes dimensiones, y unos minutos después, pasamos junto a una segunda torre, desechando un desvío hacia la izquierda.  

Cruce de las maderas
Siempre en suave pendiente, continuamos por camino algo más herboso, hasta un cruce (MADERAS). En este punto suelen encontrarse grandes pilas de troncos, ya que estamos en zona de intensa explotación forestal, con lo que también será fácil encontrarnos con camiones madereros, o al menos escucharlos a lo lejos. Además de la amplia pista que cruza de izquierda a derecha, nos encontramos de frente con dos caminos. Ambos nos llevan hacia nuestro objetivo, pero el de la derecha, algo más ancho, da un mayor rodeo, por lo que optamos por el de la izquierda, con un poco más de pendiente.

VARIANTE: En el cruce anterior tenemos el primer contacto con el famoso cortafuegos, que surge a nuestras 9 de la pista que dejamos por la izquierda. Podríamos tomar esta ruta para dirigirnos casi en línea recta hasta la base de la cumbre durante más de 1 km., pero es un recorrido más bien monótono y por eso mismo algo agobiante.

Continuamos bajo arbolado cada vez más abierto y pasamos un par de desvíos que debemos ignorar. Hasta ahora, nos hemos podido guiar por las marcas rojas y blancas del GR 281, pero por esta zona no deberemos dejarnos confundir por las múltiples señales naranjas, que son indicaciones de las talas. Llegamos así a una nueva encrucijada (CRUCE). Por la derecha, a escasos metros, tenemos la pista que antes hemos desechado, y el camino que sigue de frente nos llevaría también a la cima dando un amplio rodeo, por lo que giramos a la izquierda para iniciar un trazado en zigzag con el que iremos ganando altura poco a poco.

Acercandonos a la cumbre
Describiendo una amplia curva, con un paisaje similar al anterior, vamos girando primero al Este y después al sur, y divisamos ya más cercana nuestra cima. Cruzamos el ancho y verde pasillo del cortafuegos sin que todavía divisemos su final, y nos adentramos de nuevo bajo arbolado. En el primer cruce encontramos dos caminos por la derecha, y tomamos el segundo de ellos, para salir de nuevo al cortafuegos y cruzarlo al lado contrario (Oeste). Otra vez en zona boscosa (de momento, pinos), misma operación: en el cruce que encontramos giramos la izquierda y volvemos a cruzar el pasillo. Naturalmente, como éste nos lleva directamente a nuestro objetivo, es claro que en cualquier momento podemos abandonar nuestro serpenteo para tomar la vía más directa, aunque hay que insistir en que resulta más duro y menos gratificante avanzar siempre en línea recta y sin otra referencia que una cima que todavía parece inalcanzable.

En este último tramo del zigzag –que por momentos puede resultar un pelín aburrido- perdemos algo de altura, describiendo otra curva, bajo la sombra de las densas repoblaciones, y rodeando la antecima llamada Mendiola o Camporredondo (750 m.). Parece ser que en ella existía en tiempos un cromlech, desaparecido al abrirse el cortafuegos, y muy cerca se encuentra también, en el mismo centro del pasillo, un solitario árbol (creo que un espino), objeto de abundantes fotos, y que veremos a la vuelta.

La última pala
Salimos una vez más al CORTAFUEGOS y, aunque podríamos aún esquivarlo una vez más (continuando de frente y describiendo un último giro para acceder a la cumbre desde algo más al norte), no podemos dejar de aceptar el pequeño desafío que supone superar la última e intimidante rampa. El panorama es espectacular. Estamos en una avenida herbosa de unos 20 metros de ancho, flanqueada por enormes cipreses de Lawson, con una pendiente que en adelante ronda el 40%, en lo alto de la cual emerge una pared de roca que desde aquí parece inexpugnable. Parece mentira que nos encontremos a tan escasa distancia de zonas urbanas.

Realmente, el trayecto no tiene más misterio que tirar siempre hacia arriba, ajustando el paso (paso francés, que decía un colega) porque el desnivel es muy fuerte. Es recomendable buscar la traza de un pequeño sendero que discurre muy cerca del margen derecho, que nos puede facilitar la ascensión. La longitud del tramo son apenas 180 metros, pero nos harán sudar, porque en este intervalo habremos remontado unos 80. Tanto si miramos hacia la mole que nos cierra el paso, como hacia abajo, la pendiente nos puede producir una rara sensación de inestabilidad o hasta vértigo, dependiendo de la sensibilidad de cada uno.

Entrada en el bosque
Hay que estar muy atentos, porque aunque parezca que esto no tiene salida, sí que la hay. Unos 20 metros antes de llegar a la pared hay que escudriñar por el lado derecho un pequeñísimo hueco en la muralla de cipreses (BOSQUE) por el que abandonar el inmenso terraplén. Según hemos leído, antes este sendero era bien visible, pero quedó oculto con el crecimiento de los cipreses (o sea, que el dato debe ser bastante antiguo), por lo que actualmente no queda otra que tirar de agudeza visual o echar mano del GPS. Como no identificamos nada que nos pueda servir de referencia, tampoco vendría mal un cairn, porque la sensación de estar encaramados en esta rampa buscando un paso damos fe de que no es nada agradable.

Nos introducimos así en el cerradísimo bosque, sin apenas luz, para seguir unos 30 metros hasta encontrar una salida a terreno despejado. Ahora tenemos que progresar por el costado del promontorio, entre algunos arbustos y árboles pequeños. Apenas podemos distinguir rastro de un sendero entre las rocas, debiendo ascender –a veces, con ayuda de las manos- en una trepada durilla pero divertida, atravesando alguna pequeña canal y divisando unos cuantos metros por la izquierda una alambrada que protege de la caída. El repecho no tiene sin embargo peligro, y deberemos ir avanzando buscando los pasos más sencillos y oblicuamente hacia la derecha.

El cortafuegos, desde la cima
Pronto tenemos a la vista la lomada cimera, que resultará más accesible cuanto más a la derecha vayamos. Alcanzada la redondeada campa, no hay más que ir ascendiendo hasta el punto más alto, en que enseguida podemos distinguir el mojón. En la ventosa cumbre (ERETZA, 887 m.) hay también buzón y un lauburu con una placa. Pero lo que más impresiona es sin duda asomarse –dentro de un orden, claro- al abismo sobre el cortafuegos por donde hemos subido.

Como era de esperar, las vistas son soberbias en todas direcciones, lógico tratandose de la mayor altitud de los alrededores. Hacia el Sur se recorta el perfil del Ganeko-Gallarraga y más allá distinguimos Gorbea o sierra Salbada; por el Norte, los montes de Triano, el Abra y el ahora insignificante Serantes; más al Este, Jata, Oiz con sus molinos, los montes de Durango con el Anboto despuntando… Todo un fantástico panorama que disfrutamos desde esta atalaya privilegiada. 

Tras disfrutar un rato de estas imágenes y de un merecido descanso, volvemos a bajar por el mismo camino hasta volver al cortafuegos, que ahora recorreremos en su mayor parte.

Vistas al sur

VARIANTE: También podemos evitar el tramo más duro de la rampa, dirigiendonos hacia el norte por la arista junto al límite del bosque, por donde hemos llegado. Hay dos posibles caminos que parten hacia la derecha para atravesar el arbolado y salir al cortafuegos donde lo hemos tomado al subir, pero su acceso no resulta muy visible. Por ello, si no los encontramos, deberemos continuar hasta encontrar la pista que, tomando siempre hacia la derecha, nos devuelve al pasillo bastante más abajo, tras un rodeo más o menos largo.

El árbol solitario
  La parte superior es la de mayor pendiente, por lo que podemos utilizar el senderito de subida, con cuidado sobre todo si el suelo está mojado. Pasado el punto en el que antes iniciamos el último repecho, continuamos sin desviarnos hasta el solitario árbol al que nos hemos referido. Es también un buen sitio para apreciar la indudable fotogenia de este monte, como lo corroboran las muchas imágenes que podemos encontrar en la red. Viendo la rampa, resulta también inevitable imaginarlo como pista de esquí donde pillar un schuss potente.

A partir de aquí, el pasillo gira ligeramente a la izquierda, y aún seguiremos recorriendolo durante otros 400 metros. El descenso es obviamente fácil, aunque por lo vertical y extenso será fácil que nos deje en las piernas algún recuerdo para los días siguientes. Llegamos así a encontrarnos con un camino que cruza, tras un pequeño talud. Lo tomamos hacia la izquierda para abandonar el cortafuegos y recorremos un tramo el ligera curva bajo arbolado disperso, dejando dos caminos que salen por la izquierda. En el siguiente cruce giramos a la derecha, y en unos metros nos encontramos en la encrucijada que describimos en la subida (CRUCE).

De aquí no queda más que desandar el camino de ida, siguiendo recto y en bajada en el cruce de las maderas, y recto también en el siguiente, para volver a nuestro lugar de inicio en Saratxo, en un trayecto de aproximadamente dos horas y cuarto (sin paradas).

Ah, y tratandose del Eretza, un saludete especial para Ramón, colega y explorador de estos territorios.

2 comentarios:

  1. aupa!!!! este jueves cae el Eretza.Voy a subir con unos amigos y tenemos la idea de salir desde Saratxo. Me he descargado tu track pero he visto en algun otro blog y en wikiloc que algunos no toman camino atravesando el cortafuegos como haces tu, solo lo usan para la bajada, y subir suben por otro lado. vease este enlace:
    http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1549244

    por lo que te queria preguntar si conoces algo de ese camino, si es mas sencillo o mas complicado.


    un saludo guia!!!!! jeje

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    1. Hola Pedro. He echado un vistazo al track que ponías, y efectivamente es igual hasta el waypoint que yo llamaba CRUCE. Aquí yo tiraba a la izquierda para hacer un zigzag y luego coger el cortafuegos. El que tú dices coge la pista por la derecha y va rodeando la cima hasta enlazar con el camino que viene de Sodupe, y de ahí a la cima.

      No conozco ese camino, desde luego es más largo porque da un rodeo, pero yo creo que será más fácil, porque hay mucha más distancia para remontar la misma altura. Además he visto camiones madereros subir por ahí, no sé hasta dónde, pero por lo menos al principio la pendiente será bastante más suave.

      Por cierto, que igual ni siquiera tienes que llegar a Saratxo, porque han desviado la carretera y enlaza justo con el principio de la subida.

      El Eretza me parece un monte duro, pero es increíblemente bonito. No dejes de contarnos la experiencia, que igual te copiamos la ruta en otra ocasión. Y si vas el jueves, a lo mejor todavía tienes nieve, vaya puntazo!

      Saludos, matacentenarios!

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