lunes, 9 de febrero de 2015

Camino '87: The End

Ha sido muy divertido escribir este reportaje, relato o lo que realmente sea. Me ha permitido conocer lugares, historias, anécdotas, y en muchos momentos se me han entremezclado recuerdos propios con los datos que me iba encontrando. Ha sido como vivir un poquito otra vez el Camino.

Como indicaba al principio, hemos intentado reconstruir lo que fue aquel Camino de nuestros amigos santurtziarras hace 25 años. Hubiera estado bien disponer de algún tipo de diario (a lo mejor hay alguno oculto por ahí) para conocer mejor los detalles y encajar las situaciones en su justo momento. Pero, con la sola base de eso que hemos llamado hoja de ruta –de contenido escueto y casi siempre impersonal- y comentarios que hemos ido recogiendo, se ha hecho lo que se ha podido.

Al hilo de esto, un pequeño comentario sobre la privacidad. Como se ha visto, no he puesto un solo nombre de nuestros protagonistas. No sé, a lo mejor les hubiese gustado o, más probablemente, les hubiese dado igual. Igual hay gente de todas las opiniones. Pero como uno es especialmente escrupuloso con la vida privada de cada uno, ante la duda, los hemos convertido a todos en anónimos. Al menos, hasta que alguien nos diga lo contrario.

Sí me han pedido expresamente que aproveche el viaje para dejar un recuerdo para Raquel, que estuvo en aquella aventura y nos dejó hace unos años. Lo hago con muchísimo gusto porque, además, tuve la suerte de conocerle personalmente.


Creo que estos chavales –ahora más mayorcitos, desde luego- tuvieron mucho mérito en emprender semejante aventura en esas épocas, cuando nada ofrecía la más mínima facilidad a los peregrinos, y el Camino era cosa de lunáticos. Pero, sobre todo, creo que fue una experiencia única, algo que vivieron ellos y prácticamente nadie más, y eso es algo muy grande, algo que no se olvida nunca.

Aun sin el ingrediente de lo insólito que ellos disfrutaron (y también sufrieron), cuando hoy es algo más o menos habitual, que todo el mundo conoce y mucha gente hace, el Camino sigue siendo una experiencia excepcional. Como actividad física, digamos deportiva, también cultural (para algunos, religiosa), pero sobre todo humana, en términos tanto sociales como individuales o psicológicos, es algo que no tiene parangón, al menos si nos referimos a actividades que están al alcance de cualquiera.

La convivencia con personas de toda edad, nacionalidad, profesión o ideología se combina con algo que –si se me permite la cursilería- se podría llamar introspección personal, la experiencia de horas interminables con uno mismo, con sus pensamientos, con su forma de vivir los paisajes, de sentir el cansancio, de soñar con el siguiente pueblo… son sensaciones que sólo se experimentan aquí.

Quienes han hecho el Camino saben bien de qué hablo, y los que no, harían bien en conocerlo. Si toda esta serie ha podido servir para refrescar recuerdos de los primeros, o para animar a los últimos a hacerlo, damos el pequeño esfuerzo por bien empleado.

Un saludo y buen Camino.

3 comentarios:

  1. Buenas:
    ¿Está el texto del diario -puro y duro- en algún sitio?
    Gracias.

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  2. En realidad, salvo que alguien haya llevado un diario personal, que lo desconozco, existe eso que llamaba 'hoja de ruta', con comentarios sobre algunos lugares, la mayoría de los cuales he reproducido en todo o en parte. Había también algunas hojas con opiniones sobre la experiencia, escritos a posteriori, y que por supuesto no he incluido, por ser reflexiones personales. Pero aquella documentación digamos colectiva se repartió a los miembros de la expedición y nadie más la tiene.

    De todas formas, no creo que me equivoque si digo que lo que hemos publicado aquí es lo único que puede tener interés para cualquier lector, porque lo demás son temas personales que no incumben más que a los interesados.

    En todo caso, si alguno de los protagonistas de la historia quiere dejar aquí alguna opinión o aportar datos o documentos, lo que sea, estaremos encantados de dejar constancia de ello.

    Un saludo.

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    1. En realidad, lo que me interesaba era, precisamente, la parte más personal, cómo se había vivido la experiencia por parte de los protagonistas, pues escasean los diarios de peregrinos anteriores al boom que experimentó el Camino a finales del pasado siglo.
      Gracias, en todo caso.
      Por cierto, que he estado curioseando en otros apartados del blog y me lo he pasado bien.
      Saludos.

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