viernes, 13 de octubre de 2017

Butroi-Plentzia

El castillo de Butrón es una de las edificaciones emblemáticas de Bizkaia, y de las muy escasas fortalezas que tenemos con una morfología semejante. Su impresionante silueta recuerda a construcciones de latitudes bastante lejanas y parece sacada de un cuento de hadas, pero en realidad no es demasiado antiguo, y responde a una importante remodelación realizada en el siglo XIX. El edificio tiene más valor visual que práctico y, dada su escasa habitabilidad y el enorme coste de mantenimiento, ha pasado en los últimos años por diversos usos, hasta encontrarse actualmente cerrado y sin destino.

Aunque hoy en día no es posible visitar su interior, merece la pena admirar desde fuera sus imponentes muros, sus torres y almenas, rodeado de un entorno sumamente atractivo. La visita nos sirve además como punto de partida para una pequeña caminata que, siguiendo aguas abajo del río Butrón, nos lleva hasta Plentzia por parajes poco frecuentados que merece la pena disfrutar.

            DISTANCIA: 9 km.
            DESNIVEL: 60 m. (0-60)
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Dobaran (Urduliz) Final: Metro Plentzia
            VIAS: Carretera, pista de tierra, sendero, urbanas
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, carretera de Enekuri hasta el cruce de Asua, donde se sigue recto por la BI-2704 (carretera de Unbe). En la rotonda de Urduliz girar a la derecha en dirección Gatika-Butrón y seguir recto hasta tomar desvío señalizado al castillo. Bizkaibus A-3531 se puede coger en Larrabasterra junto a la estación del Metro (calle Gatzarriñe, al otro lado de las vías), y hay que apearse en la parada Dobaran. 
            ENLACES CON BarrikabasoPlentzia-Gorliz
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 8



Como todas las travesías, aunque sean cortas, conviene organizar bien los transportes de ida y vuelta. En este caso, el de vuelta no tiene problema, puesto que terminamos en Plentzia, bien comunicado por distintos medios; pero el de ida, a no ser que alguien nos lleve en coche, presenta cierta dificultad, porque no es fácil llegar en transporte público al castillo de Butrón, y desde Bilbao nos llevará cosa de una hora, Metro y bus mediante (ver Accesos, y cuadrar bien los horarios). En atención a ello hemos fijado el inicio en la parada de Dobaran del bus a Gatika, en vez de en el mismo castillo.

Castillo de Butrón

Bajando hacia el castillo
Desde que llegamos en el Bizkaibus, junto a la cervecera Benta Barri, ya tenemos a la vista el histórico edificio, así que tenemos clara la orientación. Podríamos seguir por la carretera para, en apenas 500 metros girar a la izquierda y llegar sin más, pero vamos a tomar una alternativa. Por la izquierda de la carretera nace un camino asfaltado junto a un caserío, que retrocede unos metros para luego tomar la
dirección correcta. Enseguida giramos hacia digamos el monte y remontamos unos metros hacia el barrio de Dobaran. Aquí cogemos por la derecha otro camino de cemento con la indicación ‘Club Hípico’. Continuamos por camino más solitario hasta dar con un caserío, donde hay que torcer a la izquierda, y en bajada accedemos finalmente al CASTILLO de Butrón, municipio de Gatika


La verdad es que el edificio es francamente bonito, incluso más ahora que está algo abandonado porque tiene más misterio, con las enredaderas trepando por sus muros. También es cierto que en general hay muy pocos visitantes y da un poco de pena verlo así, ignorado. No hace muchos años se organizaban visitas, y en otras épocas fue restaurante, hotel o algo así, pero ha ido cambiando de manos sin que ningún uso resulte al parecer rentable, y por lo visto tampoco las instituciones están interesadas en mantenerlo con vida.

El castillo tiene un aspecto muy infrecuente por nuestras tierras, con un aire medieval como los del Rhin. La fortificación original era una casa-torre del siglo XI, que fue remodelada en varias ocasiones. La reforma más sobresaliente es bastante reciente, del siglo XIX, así que la peculiar personalidad del edificio se debe más a un capricho de diseño que a necesidades defensivas. Aparte de las fotos, tenemos interesante información en esta página y en esta otra, además de un pequeño video que podeis ver aquí.

En marcha

Río Butrón
Y visto el asunto, seguimos (o casi empezamos) nuestra marcha. Hay que cruzar un puentecito sobre el río Butrón (o Butroi) y, girando a la izquierda, pasamos junto a un par de bares, donde ya cogemos una carreterilla por la que seguiremos un buen trecho. El lugar resulta algo desolado, y unas señales indicando ‘Caserío Butrón’ nos acompañarán buena parte del trayecto, lo mismo que las marcas rojiblancas del GR 280.

Presa de Arbina
En algunos momentos vemos cercano el río, y en unos minutos se vislumbra por la izquierda el antiguo molino y central eléctrica de Arbina, con una pequeña cascada. Vamos pasando algún que otro caserío aislado, pudiendo acercarnos al río cuando algún caminillo lo permite. Poco más adelante encontramos algo poco frecuente: una especie de plataforma de madera se acerca al río, y allí aparecen unos postes que marcan la posición de los ANGULEROS autorizados para la captura de tan codiciada especie. Observamos mejor la citada presa desde un pequeño camino que recorre la orilla, con el que no hace mucho se resolvió un añejo conflicto con los propietarios de la finca adyacente (ver artículo de prensa). 

Viviendas en Isuskitza
Pronto aparecen por la izquierda las primeras casas del ‘Abanico de Plencia’ (Isuskitza), con un chalet muy vistoso en lo alto y unos bloques bastante feos más abajo. (Municipio de Lemoiz) Más adelante, el camino parece terminar y tiramos para la derecha, dejando por la izquierda una gran finca con un bonito hórreo. Y así llegamos al ‘caserío Butrón’, donde efectivamente termina la carretera. Aquí arranca un camino de tierra bastante descarnado, que asciende suavemente, con lo que se agradece volver a algo de monte después de tanto asfalto. Enseguida, en un CRUCE una señal indica 4,5 kms. a Plentzia, justo la mitad del recorrido.

Adiós al río

Ría rumbo a Plentzia
El camino asciende a la vez que da un rodeo, apartándose del agua. Por lo visto, existió un sendero que atajaba paralelo al río, pero debe haber quedado dentro de una gran finca, lo que obliga a describir esta curva. De nuevo junto al cauce, éste adquiere el aire inconfundible de las rías, con sus márgenes limosos cubiertos de hierba. El sendero empieza a presentarse con zonas embarradas y se entrevé el comienzo de la curva del río, con otro buen número de viviendas en la margen contraria. Pronto el camino se interna en la espesura y empieza a subir ligeramente, perdiendo de vista el cauce, que ya no volveremos a ver. Dejamos primero una vivienda con un amplio terreno por la derecha, y luego otra medio oculta por la izquierda, y salimos a camino asfaltado.

Llegamos así a un pequeño núcleo de casas (Mandoñu, municipio de Gorliz), que dejamos por la derecha. Ya en carretera, giramos a la izquierda y de inmediato a la derecha, guiados por una cruz de señales y las marcas del GR.

VARIANTE: Junto a estas señales me comentan que puede tomarse por la izquierda un camino alternativo para acceder al barrio de Gandias por una ruta más próxima a la ría, pero no puedo asegurarlo porque no lo he constatado personalmente.

Llegando a Plentzia
Aquí descendemos suavemente, entrando de nuevo en zona urbana (Mandoñubidea). Pasamos junto a un pabellón industrial y, pasando junto a una fuente, estamos ya en zona de chalets. Llegando a la rotonda, giramos hacia el puente nuevo, y podemos tomar un agradable camino de piedrilla que recorre la zona verde hasta al frontón, con algunas balsas de agua y un puentecito, (municipio de Plentzia) hasta llegar al puente junto al bar Gurea y, cruzándolo, a la estación del Metro.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Rekalde-Kastrexana

Como este es un blog genuinamente bilbaíno, nos gusta subrayar las ventajas de que nuestra villa se encuentre rodeada de pequeños montes que nos permiten acceder con facilidad a espacios naturales para una cómoda salida mañanera. Como prueba de ello traemos una vez más una pequeña excursión que enlaza dos barrios de Bilbao faldeando por las laderas: esta vez es el Pagasarri el que nos sirve de puente para, sin pisar el casco urbano, trasladarnos desde Rekalde hasta Kastrexana, en el límite noroccidental del botxo, a orillas del Kadagua.

              DISTANCIA: 8,9 km.
            DESNIVEL: 370 m. (100-469)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Polideportivo El Fango Final: Bilbobus 88 Zorroza-Kastrejana
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Al polideportivo de Rekalde-El Fango se llega por c/ Gordoniz hasta la plaza de Rekalde, girando a la izquierda por Ciudadela y Ctra. Larraskitu. Bilbobus 72 parada Kiroldegia). Para la vuelta, Bilbobus 88, varias línea de Bizkaibus y FEVE, o BI-3742 dirección Zorroza-Bilbao
            TRACKWikiloc
             Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33




Llegando a Larraskitubidea
El polideportivo de El Fango es uno de los más grandes de Bilbao, y los fines de semana se llena de aficionados al deporte y multitud de equipos de todas las disciplinas y tramos de edad. Resulta agradable ver a tanta gente movilizada, sacudiéndose la modorra para hacer ejercicio ¡fuera la pereza! Desde la parada del bus seguimos carretera arriba para girar después a la derecha por la calle que enfila junto a unos bloques de viviendas nuevas y luego, con Iberdrola por la izquierda, girar de nuevo a la derecha junto a una fuente, subir una pequeña rampa y salir a Larraskitubidea junto al número 88. 


Camino hacia Igertu
Aquí seguimos el camino normal del Paga: recto unas decenas de metros, giramos a la izquierda para coger el atajo y de nuevo a la carretera. Pasamos el bar Athletic, con sus horarios invenciblemente aleatorios y, siempre por carretera, superamos sucesivas curvas y los últimos caseríos de Lurzuri, para acceder al aparcamiento de Igertu, punto habitual de inicio de nuestras excursiones por el Paga. Para nuestros lectores más montañeros todo este rollo estará muy de sobra pero, claro, este blog es para cualquier tipo de paseante, así que ahí queda la descripción.

Cruce en Gangoiti
Después de Igertu todavía queda una rampa por camino asfaltado para, junto al cartel que indica hacia San Roque, girar a la derecha, abandonar la carretera y, cruzando la barrera, acometer la conocida como Cuesta del Silencio. Un tramo de pendiente y longitud respetables que nos hacen moderar la marcha hasta que, pasada la fuente de Zapaburu y un último repecho, llegar al cruce de Artabe, donde arrancan varios caminos que apuntan al Pagasarri. Esta vez continuamos la pista girando a la derecha para, tras un trecho llano en que recuperamos el aliento, arribar al área recreativa de Gangoiti que, si no estoy equivocado, marcará la máxima elevación del día. Hemos recorrido unos 3,5 kms. y aquí nos encontramos con un nuevo cruce múltiple: dejamos por la izquierda la pista que continúa hacia el Paga y otra casi contigua que lleva a Erreztaleku, y seguimos de frente por un camino recto flanqueado por árboles, como un pasillo. A ambos lados tenemos los bancos sobre las laderas que forman parte del área recreativa, dejamos otro camino por la derecha y empezamos a bajar con decisión.

Camino por la ladera
A partir de aquí seguiremos otros 2 kms. en sentido inverso a lo descrito en la entrada Kobetas-LarraskituEs un camino amplio y llano, que va faldeando por la ladera norte del cordal, bajo arbolado y pasando sucesivas curvas en las que encontraremos tres o cuatro fuentes. Con algunas buenas vistas sobre Bilbao, llegamos al punto donde se ha descubierto una antigua ferrería, con un cartel explicativo que compensa el hecho de que in situ no veamos prácticamente nada identificable.

Desvío llegando a Arraiz
Poco más adelante, en ligera bajada, atravesamos una puerta y llegamos a la intersección, con mapa y cruz de señales, donde el GR 228 (izquierda) pica con fuerza hacia Erreztaleku, y por la derecha se nos reúne la pista que sube del Peñaskal. Vemos también un camino que por la derecha se dirige hacia la cantera pequeña, pero nosotros seguimos sin desviarnos, con buenas vistas hacia Sasiburu y Alonsotegi, que conservaremos durante mucho rato, y con el vertedero de Artigas por la izquierda. Enseguida tenemos a la vista las casas (restaurantes) de Arraiz, una zona rocosa aledaña y otra torre eléctrica, y llegamos a un nuevo desvío: una cruz de señales indica la variante del GR hacia Zorroza, y por ese camino seguiremos, abandonando la pista principal.

Entre espinos y rocas
Seguimos por el pasillo verde, con una txabola por la izquierda, y enseguida se llega a una bifurcación. Tratándose de una variante del GR recientemente habilitado, sorprende no encontrar ninguna marca que nos oriente, pero para eso está Ibilkat (y nuestras malas experiencias por caminos erróneos): hay que tomar el camino herboso que sube muy suavemente por la derecha, un sendero agradable, con algunos arbolillos y escarpes rocosos con alguna bocamina (derecha). Estamos en la zona de Armolatza, en las cercanías de la mina Primitiva. Y es que muy poquito o nada ha quedado por remover en toda la alineación calcárea que va desde Pastorekorta hasta aquí, y por todas partes encontramos vestigios de la actividad minera.

Sierra de Sasiburu, con Alonsotegi abajo
Vamos por una especie de cornisa, por la zona alta de la ladera y a campo abierto, siempre con buenas vistas sobre Alonsotegi. Poco más adelante hay otro atisbo de camino que baja por la izquierda y que ignoramos, para acceder a una especie de alto, donde el panorama se abre: por la derecha se divisa la cima de Arraiz, tras la vaguada en el fondo de la cual se encuentra la incineradora de Zabalgarbi. Así que vamos progresando por una lomada secundaria en la que pronto vemos una nueva torreta eléctrica, que será el punto de inicio del descenso. A primera vista, esto parece prometer la típica bajada a tumba abierta, vertiginosa sobre el valle, teniendo como primera referencia el viaducto de la autopista, que ya vuela a una buena altura. Pero, aunque perdemos metros con decisión, la cosa no es tan terrible: el sendero va zigzagueando pasando junto a algún arbolito, y no presenta ninguna dificultad; es más, está perfectamente marcado (supongo que por el paso de animales) y resulta bastante divertido.

Zona ajardinada junto a Zabalgarbi
Finalmente accedemos a una zona verde con bancos, contigua a Zabalgarbi, a la que llegamos atravesando un paso en la alambrada. Ya no queda más que bajar hacia la carretera. Aunque nada nos impediría seguir hacia la izquierda, en dirección a Alonsotegi, en esta ocasión tomamos rumbo hacia Kastrexana (derecha). Hay que pasar junto a varias txabolas con perros y aspecto muy poco agradable, y luego seguimos bajando suavemente, hasta pasar junto al pequeño barrio de Bizkorta, apenas tres o cuatro casas. Se pasa una curva y ya estamos abajo del todo, cruzando un túnel bajo la autopista. Salimos junto a otro grupito de casas, de aspecto antiguo, y justo aquí se encuentra la parada del Bilbobus 88 (un poco más abajo hay un apeadero de FEVE), donde damos por terminada la marcha.

Aunque el bus pasa cada media hora, si es menester esperar, unas decenas de metros más adelante (derecha) tenemos el Batzoki, buen lugar para atizarnos un pintxito y un trago para reponer fuerzas. Por su parte, la antes citada variante del GR 228, que enlaza Arraiz con Zorroza, continúa por esta carretera para remontar suavemente hasta Zorrozgoiti, donde se une al trazado principal del sendero. Es otra posibilidad si queremos alargar la caminata o tenemos algún interés en alcanzar esa zona, pero el recorrido en sí entiendo que no merece la pena.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Urtemondo

Aproximadamente en el centro de Bizkaia, la sierra de Legarmendi (o Aramotz) acumula numerosas cimas, muy próximas entre sí y casi todas con cotas entre los 500 y los 700 metros. Su característica más sobresaliente es su carácter calizo, el predominio absoluto de la roca desnuda, de configuración tortuosa y con frecuencia fraccionada, que dota a las ascensiones de cierto grado de dificultad, gratificante para los aficionados, aunque requiere un plus de atención y precauciones en la marcha.

Urtemondo es la cumbre más elevada de la mitad norte del macizo, de morfología similar a la de sus vecinos. Sus excepcionales vistas recompensan el moderado esfuerzo que exige el acceso y, sobre todo, la parte final de la ascensión.

            DISTANCIA: 7,6 km.
            DESNIVEL: 440 m. (350-791) CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 8 (4-2-2) Dificultad de tránsito/Rampas del 30%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Artaun (Dima)
            VIAS: Pista de cemento y tierra, sendero, lapiaz
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, A-8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida hospital de Galdakano. Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz hasta, pasado Igorre, el desvío por la BI-2543 que se sigue hasta Dima. Aquí, tomar dirección Artaun, por la BI-4546. Bizkaibus A-3925 (Bilbao-Ubide) hasta Dima, y de ahí unos 3 kms. a pie hasta Artaun.
             TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 44-53



Perfil subida


Iglesia en Artaun
En alguna ocasión anterior me he referido al barrio dimoztarra de Artaun, que en mi opinión tiene algo bastante diferente de otros de los muchos núcleos que en nuestra geografía se encaraman en las faldas de los montes. Con soberbios caseríos, amplios espacios verdes y las cimas rocosas que le sirven de telón de fondo, Artaun tiene un aire señorial, elegante, que merece la pena conocer por ejemplo en una mañana fría de otoño o invierno.

Arrancamos junto a un poste de señales que indica 5,3 kms. a Belatxikieta. Salimos del pueblo por un camino entre huertas, y cruzamos un paso canadiense para empezar a ascender por una pista de cemento. Esta primera parte coincide con la ruta que describimos para la subida a Artaungan: es un tramo como de 1 km. bajo pinar con pendiente moderada pero continua, que resulta algo aburrido y fatigoso, de forma que conviene ir regulando y tomándolo con paciencia.

Cruce con señales
Superados estos repechos, llegamos a la zona de Atxabarrena, donde encontramos un CRUCE señalizado en que giramos a la izquierda, de nuevo hacia Belatxikieta. Seguimos subiendo, ya por sendero de tierra con bastante piedra y desnivel moderado. Se atraviesa una zona de pinares con alguna repoblación por la izquierda y salimos después a terreno abierto y algo inhóspito, aunque con una vista escandalosa hacia el Gorbea (izquierda).

Camino entre espinos
Llegamos a un nuevo cruce con una charca, donde tiramos para la izquierda, con una marca de PR, aunque en realidad se podría seguir por cualquiera de los lados. Continuamos, siempre en subida, con el camino flanqueado cada vez por más espinos albares, con bonitas flores blancas. A la espalda van quedando diversas elevaciones hacia la parte sur de la sierra, donde se distinguen Artaungan, Asuntza y Leungane. El terreno se puebla enseguida de rocas blancas, lo que indica que nos internamos ya en este intrincado terreno kárstico. Por la derecha tenemos a poca distancia el pico más sobresaliente, que es justamente nuestro objetivo. Sin embargo, lo rodearemos en su mayor parte describiendo una amplia curva a la derecha, para atacarlo luego por ‘detrás’ (Este).

Pasillo verde entre las calizas
El camino pasa a ser de hierba, lo que se agradece, con una pequeña elevación por la izquierda y otra cima blanca de frente a la izquierda, seguramente Antzubil; y sobre todo, buenas vistas por la izquierda, que se extienden hasta Untzueta y Sierra Sálvada. Pronto dejamos el pasillo herboso y giramos a la izquierda para perder unos metros y llegar a un pequeño rellano. Es un rincón amable, con un par de montes por la izquierda (creo que es Kañometa), nuestro Urtemondo a la derecha y otros dos a su izquierda, quizá el ‘monte doble’ llamado Ortotxueta. Para alguien que no conozca bien la zona (caso en que me incluyo) no es fácil identificar cada cima, al ser todos de características e imagen similares. Por el mismo motivo, de no llevar GPS, conviene buscar una forma de identificar el lugar para la vuelta, lo que en este punto nos facilita un pequeño cairn junto al camino.  

Urtemondo (dcha.) desde el collado
Tomamos ahora una especie de pasillo verde con algunas rocas que remonta unos metros para acceder al pie de nuestro objetivo, bordeando una pequeña hoyada. Encontramos un claro sendero, con rocas alineadas por la izquierda, que discurre por la falda y parece continuar hacia el siguiente monte. Está claro que en algún momento hay que abandonarlo y picar para arriba. En este caso, a falta de referencias claras, el principio básico debe ser buscar el paso más sencillo, no complicarse y olvidar las prisas. Aunque sin perder tampoco de vista que tenemos que ir ganando metros, no sea que nos eternicemos entre las calizas. Y ojito con los espinos –que muchas veces dejan su recuerdo-, las hendiduras y las rocas afiladas, que hay que volver a casita enteros.

Buscando el paso bueno
Respecto de la trazada, no hay mucho que decir. Digamos que hay dos opciones más o menos lógicas: tirar hacia la derecha buscando una pequeña mancha herbosa en el hombro occidental, para luego ir flanqueando en diagonal. O continuar el camino inicial en dirección a una arboleda, para ascender más o menos en paralelo a ella, que es quizá la ruta menos incómoda. Pero en todo caso, siempre con calma y paciencia, que el terreno kárstico no es el mejor para hacer originalidades. La subida no es excesivamente abrupta pero sí algo técnica, y puede hacerse larga.

VARIANTE: Nos han dicho que internándonos en el pinar hay un camino bastante sencillo por el que se puede remontar buena parte del desnivel; pero como no lo he probado personalmente, tampoco puedo asegurarlo.



Bilbao y el Abra (con zoom)
Finalmente accedemos a la cima (URTEMONDO, 791 m.), con un vértice geodésico algo deteriorado y dos buzones, uno con forma de bota. Y superado el esfuerzo, nos deleitamos con las vistas: hacia el Este, el resto de la sierra, donde despunta el Mugarra y Leungane; de
Hacia el sur: Gorbea
nuevo el Gorbea, tras los valles de Dima y Arratia. Sierra Sálvada, Untzueta y el Ganeko, por detrás del pico que nos ha acompañado al subir. Y, cosa quizá inesperada, Bilbao plenamente visible, identificable con la torre Iberdrola, y el mar al fondo.

Ahora toca bajar, lo que haremos por el mismo camino de subida. Sólo dejamos apuntado de nuevo que hay que tener precaución en el trayecto por el karst, que normalmente resulta aún más embarazoso al bajar que al subir. Ya se sabe, la ley de la gravedad es lo que tiene: siempre nos tira hacia abajo. 

jueves, 20 de julio de 2017

Ereñozar

Situado justo encima del núcleo principal de Gautegiz-Arteaga y muy próximo al río Oka (Urdaibai), Ereñozar es un monte muy fácilmente reconocible, que forma un cono casi perfecto cubierto por espesa vegetación, coronado por una ermita. Sus entrañas se encuentran horadadas por la cueva de Santimamiñe, cuya boca se encuentra justamente en la falda del monte, y encabeza una pequeña y confusa alineación que separa los valles de Oma y Ereño.

De los dos accesos posible a la cima, en esta ocasión optamos por el más sencillo, un breve y cómodo paseo desde Ereño que incluso se puede hacer en coche hasta muy cerca de la cima. Tras un tramo final entretenido, disfrutamos de fantásticas vistas junto a la ermita, donde antes parece que existió un castillo. Todo el entorno está cuajado de leyendas, curiosas historias y presencia humana desde el Paleolítico.
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                DISTANCIA: 3,9 km.
            DESNIVEL: 210 m. (240-447) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Rampas del 30% (tramo final)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Ereño
            VIAS: Carretera, pista de cemento, empedrado, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista Bilbao-Behobia dirección Donostia-San Sebastián salida Amorebieta-Gernika. Después, BI-635 dirección Gernika, y aquí, BI-2238 dirección Lekeitio. Pasando Gautegiz-Arteaga (se puede atajar por la BI-3223) seguir dirección Lekeitio hasta encontrar indicación a Ereño (derecha). Bizkaibus A-3514 y A-3515 hasta Gernika, y A-3532 Gernika-Ereño (Elexalde)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 10-11



Perfil (ida)


Iglesia y hórreo en Ereño
El núcleo de Ereño de donde partimos es un pequeño grupo de casas organizado en torno a una de esas iglesias descomunales que a veces vemos por ahí (San Miguel, claro). Junto a la iglesia hay un hórreo restaurado delante, y tenemos sitio para aparcar sin problema. Por todas partes se observa el color rojizo de la famosa caliza o mármol de Ereño.  Nada más llegar ya tenemos a la vista un cartelón marrón que indica la dirección que debemos tomar, saliendo por la derecha de la carretera, una vez pasada la iglesia.

Cima a la vista
Estamos en un camino asfaltado que desciende girando a la derecha, pasando en primer lugar junto a un aparatoso frontón, entre caseríos y vallados con ovejitas. Alguna vez ya lo he comentado: me encanta esta sensación de caminar entre caseríos en invierno, con el fresquito de primera hora de la mañana, mientras las viviendas parece que se desperezan y aparecen humos de leña. En realidad Ereño está situado en el final del cordal de Illuntzar, y hay que bordear/atravesar un pequeño vallecito para enlazar con la siguiente elevación, que es justamente Ereñozar.

La cima y la ermita son visibles al principio, hasta que bajamos más allá del frontón, y también está bastante claro el camino: describimos una curva amplia (en realidad, la primera mitad de una zeta muy clara) para luego empezar a ascender por la ladera, todo ello a la vista desde donde estamos. Hay algunas marcas azul y naranja, que confirman que estamos en el camino correcto.

El pueblo va quedando abajo
En efecto, el camino asfaltado empieza a ganar altura suavemente, con lo que casi se termina todo lo que hay que contar, porque será así hasta cerca del final. Así, nos entretenemos con las vistas. A la espalda va quedando el núcleo de Ereño, junto al afilado piquillo de Geranda, y algo más arriba distinguimos detrás de las casas una cantera (la antigua la vimos al llegar por la carretera). La pista –sosa y sin más aliciente- sube entre pinares y describe una curva pronunciada como se ve en el mapa. Tras un tramo recto empiezan a aparecer algunas rocas, dando la sensación de estar acercándonos a los altos. Otra curva nos sitúa en un pequeño rellano, con un panel informativo sobre la cima y las construcciones medievales que se erigieron allí.

Último tramo
Aquí termina la pista apta para coches y empieza la ascensión digamos montañera. Para empezar, hay un camino empedrado con una barandilla de madera, y pendiente moderada. La cosa tiene su gracia, porque la subida es sumamente sombría, y el empedrado, lejos de facilitar la marcha, la dificulta en grado sumo: la piedra es tan resbaladiza que sólo quedan dos opciones: o bien ir agarrados a la barandilla (lo que parece muy poco montañero), o intentarlo por una especie de senderito que discurre por los márgenes, y que tampoco es muy cómodo por la proximidad del ramaje. Así que lo mejor será ir optando por una u otra solución, según los tramos.

Llegando a la cima
Afortunadamente, el camino pasa a ser un sendero normal, cuajado de rocas, pero de tránsito más sencillo y digamos tradicional. Y sin más, de repente, accedemos a la cima (EREÑOZAR, 447 m.), con la ermita sobre una pequeña extensión que recuerda un poco al vecino Atxarre, aunque aquí circundada por un pequeño muro de piedra que debe ser vestigio –más o menos restaurado- de la vieja fortaleza medieval sobre la que nos ilustra otro panel. Por lo visto, en épocas antiguas eran aún más belicosos que ahora, y muchas de nuestras cimas albergaron diversos tipos de fortificaciones.

Gernika, y Gorbea al fondo
Lo excepcional del panorama compensa sin duda de sobra lo poco emocionante de la ascensión: Ereño y el mar (lo que debe ser Ibarrangelu y Natxitua), Illuntzar y Nabarniz, Bedartzandi, el valle de Oma medio tapado y al fondo Oiz; Gernika, con Anboto y Gorbea a lo lejos, el río Oka y los humedales de Urdaibai, con Arteaga en primer término, Sollube, el cordal de Atxarre… una barbaridad, uno de los espectáculos más impresionantes que pueden verse, no digamos si hemos pillado uno de esos días radiantes.

Ría de Gernika, con Arteaga en primer plano
La ermita es sencilla, con un pórtico abierto hacia Urdaibai y una campana de esas que a la gente le encanta tañer. En esta página se ofrece abundante información sobre el edificio. El lugar está repleto de leyendas y mitos, algunos vinculados a su patrón, San Miguel, en su lucha contra el diablo; otras, relacionadas con las supuestas sepulturas existentes en el subsuelo, o con el carácter mágico de las aguas que caen desde el tejado. Como en tantos otros lugares, se establece la obligación de visitar la ermita para espantar presencias malignas.

En la misma base del monte se encuentra la boca de la famosa cueva de Santimamiñe, con pinturas rupestres y muestras de asentamientos prehistóricos. Desde la propia cima se deja ver el sendero que desciende por esa otra vertiente y que va a dar directamente junto al acceso a la cueva. Es la otra opción para llegar aquí, bastante más exigente, y que contaremos otro día. Esta vez nos conformamos con regresar tranquilamente por el camino de subida aunque, dado lo breve de la excursión, nos quedará tiempo de sobra para conocer algunos de los muchos lugares interesantes del entorno.

Mientras tanto, otros echan un sueñecito con amatxu.

domingo, 2 de julio de 2017

Betsaide

Pocas cimas habrá en la Comunidad Autónoma Vasca tan emblemáticas como el Betsaide. La modesta montaña tiene la inigualable virtud de reunir en su cumbre los límites territoriales de Bizkaia, Alava y Gipuzkoa, con lo que constituye algo así como el corazón de las tres provincias. Por este motivo, siendo una elevación casi irrelevante en relación con sus poderosos vecinos (Anboto, Udalaitz, Tellamendi), Betsaide tiene el honor de haber dado nombre a multitud de entidades, asociaciones y empresas que de alguna manera quieren representar el espíritu de unión entre los territorios.

Desde la parte vizcaína la ascensión resulta sumamente asequible, iniciando una suave subida desde el valle de Atxondo en dirección sur, siempre escoltados por el imponente perfil de Anboto, cuyas paredes calizas resplandecen entre los infinitos tonos verdes de su entorno. La breve excursión permite además prolongar el paseo en distintas direcciones.

               DISTANCIA: 5,5 km. 
            DESNIVEL: 305 m. (250-555)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (3-1-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: El Tope (Arrazola-Atxondo)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección San Sebastián Salida 88 Iurreta-Durango. Se toma la N-634 en la misma dirección. Tomar a la derecha la BI-636 en dirección Elorrio, pasando Abadiño y Muntsaratz hasta Apatamonasterio. En el cruce seguir BI-4332 dirección Arrazola (derecha) hasta el final de la carretera. Bizkaibus a Durango A3915, 3923 y 3933. De Durango a Arrazola A3913
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 59




El Tope
Tras recorrer en toda su longitud el maravilloso valle de Atxondo, llegamos al final de la carretera en el lugar conocido con El Tope, antigua estación del viejo tren minero que conducía el material desde las cercanas canteras. Su trazado es actualmente la Vía Verde de Arrazola, agradable paseo de algo menos de 5 kms. por donde también podemos llegar a pie desde Apatamonasterio. El Tope, habilitado para picnic, con sitio para aparcar, pequeña zona verde y un bar al lado, es el lugar perfecto para iniciar la marcha, ya desde el primer instante a la sombra del soberbio Anboto, que tenemos prácticamente encima.

Seguimos el camino de tierra que enfila hacia los montes, todavía en llano y con firme habitualmente algo embarrado, pasamos junto a unas txabolas (derecha) y cruzamos un paso canadiense. Poco después dejamos por la izquierda un desvío y enseguida nos encontramos con una bifurcación con un cartelito que nos dirige hacia nuestro objetivo por la izquierda (Si tomásemos el camino de la derecha nos iríamos hacia las cimas centrales de este pequeño circo que une Anboto con Udalaitz, por los caminos descritos en la entrada Amillondo)

Cairn marcando el camino
Empezamos a ascender moderadamente y nos encontramos una segunda bifurcación en la que tomamos el camino de la derecha, donde poco más adelante veremos asomar el Andasto. Llegamos a un cruce múltiple en el que un hito de piedras nos marca el camino de la derecha de los dos que ascienden de frente, que es el que seguiremos. Es el punto más confuso, así que el cairn hace una gran labor. Justo al lado hay una pequeña cavidad de la que parece surgir un riachuelo subterráneo. Siempre bajo pinares interminables, el firme es ahora repentinamente de lajas de roca bastante resbaladiza, y empieza a tomar una inclinación fuerte. En un tramo la roca se sustituye por firme terroso con profundas hendiduras, a veces surcos y a veces con rodadas de camiones. Lo mismo que comentamos en la ascensión a Amillondo, por esta zona el GPS parece no funcionar del todo bien, así que dejo el aviso para que nadie se líe.

Seguimos para arriba
Salimos luego a terreno despejado, con algunos pinos jóvenes, y volvemos a internarnos en el arbolado. Pasamos junto a los restos de lo que parece un puesto palomero, y de nuevo tenemos algunas vistas por la derecha, de las pocas que disfrutaremos hasta alcanzar la cresta. Por aquí encontramos alguna marca blanco-amarilla, que creo que será del PR-GI 96 que viene desde Udala. En otra zona despejada se intuye ya el cordal cimero, describiendo una curva y, aunque por la derecha un camino de madereros parece remontar directamente, es preferible seguir la ruta normal, que entra de nuevo en el pinar.

Monumento de Ogata, con el monolito al fondo
Se cruza un paso canadiense (yo creo que por aquí debemos estar ya en Alava) y de repente, asomamos a un amplio collado, donde se encuentra la escultura del japonés Ogata (1991), que parece que representa el ciclo del agua, y no sé qué cosas más. La verdad es que no soy nada partidario de instalar estas cosas en los montes, pero hay que reconocer que luce bien con el potente perfil de Udalaitz a la espalda. Y además aquí no tenemos un monumento, sino dos.

Porque muy cerquita, remontando unos escaloncillos (parece que son 62 exactamente), alcanzamos ya la cima (BETSAIDE, 555 m.), donde se encuentra un gran monolito dedicado a los montañeros fallecidos, que fácilmente se distingue desde cualquiera de las cimas de los alrededores. Junto al monumento –en realidad, una especie de espadaña- del arquitecto Luis Pueyo (1995) hay un pequeño recinto circular y un mojón con el punto de reunión de los tres territorios de la Comunidad Autónoma. En definitiva, uno de esos lugares con simbolismo y muy bellos que parece obligado conocer.

Monumento en el collado, y cordal


A unos metros encontramos el bonito buzón y varias placas, así como pequeños túmulos en memoria de varios montañeros, con unos cuantos ramos de flores. Tenemos una hermosa vista del valle de Atxondo de donde venimos, así como de todo el cordal que pasa por Tellamendi en dirección a Zabalandi y la falda de Anboto. Por el este, la siempre espectacular silueta de Udalaitz, y algo más al sur, el casco urbano de Arrasate/Mondragón.  

Cresterío de Anboto y valle de Atxondo
Desde este punto, las opciones son variadas y bastante clásicas. Básicamente, si seguimos en dirección norte, casi siempre cumbreando, alcanzaríamos un estupendo collado-mirador justo enfrente de Anboto desde donde, a su vez, podríamos seguir hacia Memaia o hacia Kanpazar. En sentido opuesto (hacia el sur) tomaríamos la cresta que sigue por Larragain hacia Tellamendi e Ipiztekoarriaga, opción más sencilla para hacer una circular con vuelta a Atxondo.

En nuestro caso, no obstante, nos limitamos a volver por donde hemos venido, desde luego sin dejar de hacer algún tipo de plan por los barrios que jalonan el valle: encontraremos agradables paseos, fantásticos caseríos y sitios donde jamar bien o tomar un trago agradable.