jueves, 17 de noviembre de 2011

Brusco

Los montes de Mijedo se sitúan al borde mismo del mar, rodeados por algunas localidades muy concurridas en verano: Santoña y Argoños por el Este, y Noja y Castillo por el Oeste. Entre sus modestas elevaciones, la más prominente es el Brusco (237 m.), que va perdiendo altura hacia levante, finalizando en la Punta del mismo nombre, la playa de Berria y la gran marisma de Santoña.

Aunque podemos limitarnos a una cómoda ascensión a esta pequeña cima, aprovechamos la ocasión para conocer también una parte interesante del litoral de Noja, contemplando la marisma de Victoria y la playa de Trengandín.


DISTANCIA: 10,6 kms  (sólo ascensión: 4,2 kms.)
            DESNIVEL: 235 m. (0-237) 
DIFICULTAD: Baja 5 (2-3-0) 
            ITINERARIO: circular  Inicio y final: Plaza de Noja
            VIAS: Urbanas, paseo marítimo, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander salida 184 Beranga-Noja-Isla. Se toma la CA-147 en dirección a Noja. Sin ninguna desviación, se sigue por la avda. de Cantabria hasta llegar a la plaza.
Autobús de Alsa desde Termibus consultar en http://www.termibus.es/horarios.php?idi=es
            Más información:
Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 4
Sobre los molinos de mareas:





Como tenemos cierta afición a combinar, siempre que se pueda, itinerarios de mar y montaña, proponemos esta ruta mixta, que excede a la mera ascensión al monte Brusco, partiendo del mismo centro de la muy popular y casi bilbaina localidad de Noja. En todo caso, si el trayecto completo se nos hace un poco largo, o no nos interesa la parte inicial del recorrido, podemos fácilmente abreviarlo, como indicaremos más adelante.

Junto a la siempre animada plaza de Noja encontramos para empezar la notable iglesia de San Pedro, por cuya fachada pasaremos para llegar a una rotonda por la que, girando a la derecha, tomaremos hacia abajo la calle Zenit Mar. Llegamos así, entre diversos locales hosteleros, a la playa de Trengandín. Ni qué decir tiene que en época estival todo esto está repleto de veraneantes, lo que puede hacer algo agobiante el paseo.
Bajada hacia Trengandín

Desde este mismo punto tenemos ya a la vista, en primer término, el pequeño macizo de Mijedo al que nos dirigimos, asomando por el fondo el Buciero de Santoña. Trengandín es un gran arenal de aspecto algo salvaje, en el que destaca la multitud de peñascos que asoman en la superficie del mar, y que pueden incomodar a los bañistas que no lo conozcan bien. Su imagen desde la distancia, sobre todo en marea baja, evoca los restos de una gran batalla naval. La playa finaliza por el Este en el Peñón del Brusco, que la separa de la también magnífica playa de Berria.

Nos dirigimos ahora hacia el visible barrio de Helgueras, separado del casco urbano de Noja y al pie mismo del monte, hacia donde podemos avanzar por la arena de la playa o por un paseo peatonal paralelo rodeado de verde. A nuestra derecha tenemos ya la marisma de Victoria, la menos extensa de las varias existentes en esta zona de la costa, aunque de considerable interés naturalístico.

Puente de Helgueras
Si venimos por el camino, en poco más de 500 metros nos encontraremos con el llamado puente de Helgueras, que salva el cauce que comunica el humedal con el mar. Aunque se le suele llamar ‘puente romano’, parece que es más bien medieval, seguramente de la época en que también se construyeron los molinos de mareas. En unos pocos metros estamos ya en el barrio de Helgueras, a partir del cual la playa adopta su nombre, aunque se trate del mismo arenal.

VARIANTE: Si hemos decidido ahorrarnos el primer tramo de la excursión (algo más de 1 km.), podemos iniciarla aquí mismo, donde podemos llegar directamente, sin pasar por el centro de Noja, tomando en la rotonda de Castillo la desviación hacia Argoños (CA-141 derecha) y posteriormente la desviación a la izquierda hacia el citado barrio.

Tomamos la primera calle a la derecha (DESVIO-HELGUERAS) para salir, de nuevo hacia la derecha, a la avenida, en que pronto distinguiremos un camino entablado. Aunque la madera le confiere un aspecto ecológico, el estado de conservación de este paseo es bastante lamentable, en parte seguramente debido a la humedad procedente tanto de la marisma como del mar; teniendo en cuenta los enormes ingresos que durante años ha percibido el ayuntamiento de Noja en concepto por ejemplo de licencias de construcción, cabe pensar si no habría podido dedicar una pequeña parte al cuidado de estos elementos. Y, ya puestos, nos podemos también plantear con qué rigor se adjudican este tipo de obras en la región, porque en otros lugares próximos actuaciones realmente apreciables (marisma de Joyel) conviven con auténticas chapuzas, tanto en los materiales utilizados como en la ejecución de los trabajos (paseo marítimo de Isla). Ya se sabe que en este blog no dejamos pasar ni una.

Paseo de madera junto a la marisma
Pese a todo, esta ruta resulta bastante agradable y relativamente concurrida, bordeando la marisma de Victoria. Pronto tenemos a la derecha el molino de mareas, restaurado no hace mucho, y que puede ser visitado. Continuamos unos 500 metros hasta encontrar una desviación junto a la llamada Casa de La Rota, donde deberemos estar atentos para encontrar, unos metros más adelante, por la izquierda, un camino que se interna en el monte (DESVIO-ROTA). Cruzamos la calzada y tomamos este sendero, iniciando así la ascensión al Brusco.

Camino bajo el encinar
VARIANTE: Para hacer simplemente la ascensión, prescindiendo del resto de la ruta, seguiremos las indicaciones de la variante anterior, pero, en vez de llegar hasta Helgueras, poco después de tomar la última desviación, encontraremos por la derecha un pequeño claro junto a una caseta donde podemos dejar el coche. Tomamos el bidegorri en la dirección que traíamos y en pocos minutos encontraremos por la derecha el inicio de la subida.

El primer tramo de subida tiene el clásico aspecto de túnel bajo un tupido encinar, característico de muchas cimas cercanas al litoral, y la humedad hace que proliferen los musgos sobre la roca. Poco más adelante, y siempre con pendiente moderada, el paisaje se abre y tenemos buenas vistas sobre la marisma y Noja. Llegamos a una solitaria CASA VERDE (todo será que la hayan pintado de otro color, pero tampoco será problema, porque no hay otra), donde tomamos el camino de la derecha.

Sendero de subida
Seguimos ascendiendo este sendero terroso, siempre en dirección Este, con esporádicas vistas sobre el interior, dejando a la izquierda una zona de pastizal. Aquí el bosque autóctono ha dejado paso a otras especies entre las que abunda el eucalipto, y se aprecia que se dedican algunas extensiones a la explotación forestal, por lo que encontraremos diversos caminos por nuestra izquierda, que deberemos ignorar siempre.

Cuando hemos ganado la máxima altitud, el sendero describe una curva hacia la izquierda pasando por un pequeño collado. Hacia el Este distinguimos el más pequeño pico de Miravalles, inexpugnable por su vegetación. Por la izquierda se intuye nuestra cumbre, y parece ser que desde aquí hay un posible acceso, aunque completamente cerrado por la maleza, de forma que nos olvidamos de él y continuamos hasta encontrar una bifurcación, en la que el camino de la derecha desciende claramente, y de momento lo desechamos.

Cima del Brusco
Seguimos por tanto por la izquierda, en ligera subida, y en pocos metros alcanzamos un claro sobre el que, a nuestras 9, divisamos el esbelto mojón que corona la cumbre (BRUSCO, 237 m.). De no ser que le tengamos mucha afición al zarzing, tampoco desde aquí podemos acceder a él, con lo que nos quedaremos a unos metros de la cota más elevada. Tenemos buenas vistas sobre Noja e Isla, por un lado, mientras por el Este las otras pequeñas elevaciones de la sierra nos ocultan parcialmente el Peñón del Brusco, Berria, el Buciero y la bahía de Laredo.

Panorámica hacia el Oeste




Peñón del Brusco y Buciero













VARIANTE: Es posible continuar desde este lugar en dirección Oeste, sin retroceder al camino principal, tomando un sendero utilizado por los madereros por el que, describiendo una amplia curva, volveremos al camino de subida.

Deshacemos los últimos metros de la ascensión para volver al cruce anterior, y tomar el sendero que desciende. Tras pasar un par de curvas, en otra bifurcación tomamos el camino de la izquierda (por la derecha sale otro que conduce a la playa y a la Punta), que ya no abandonaremos.

Tenemos ahora un largo tramo de 1,5 km. en que vamos a ir perdiendo altura suavemente. Transitamos bajo un denso arbolado por la vertiente norte del monte, aunque la vegetación nos impide tener buenas vistas durante la mayor parte del trayecto. Salimos finalmente al cruce de la casa verde, desde donde descendemos los últimos metros hasta la carretera, y de ahí a nuestro punto de partida, cualquiera que sea el que hayamos elegido.

Vista sobre la marisma y Noja
La proximidad de la playa, la marisma y zonas verdes, así como el casco urbano de Noja, nos permitirá completar la jornada con distintas actividades, dependiendo de la época del año, tras haber visitado parajes interesantes y poco frecuentados de esta turística comarca.

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