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sábado, 19 de octubre de 2019

Armañón

El Parque natural de Armañón, declarado como tal en 2006, es seguramente el menos conocido de los tres situados en Bizkaia. Asentado sobre los municipios de Karrantza y Turtzioz, se extiende desde el macizo kárstico de Ranero hasta la doble cima de Armañón y Jorrios, en su parte más oriental. Su perfil ofrece elevaciones moderadas y un amplio contraste entre zonas abruptas de carácter calizo y amplias praderas de uso ganadero, abriéndose siempre a amplias y espectaculares panorámicas.

En esta excursión conocemos la cima que da nombre a este entorno, una mole robusta que justamente marca la divisoria entre los dos municipios sobre los que se extiende, y que permite tanto un acceso sencillo por pistas como una ascensión algo más directa y exigente. La visita nos permite también conocer la pequeña población de Turtzioz, que conserva plenamente su naturaleza rural y reúne algunas construcciones notables que demasiadas veces quedan ignoradas.

            DISTANCIA: 9,6 km.
            DESNIVEL: 595 m. (259-856)
DIFICULTAD: Media 10 (5-3-2) Rampas del 30-40%/Dificultad de tránsito (variante b)  
                      CENTENARIO / Techo municipal (Turtzioz) 
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Cueto (Turtzioz)
            VIAS: Camino de cemento y asfalto, pistas de tierra, campo a través (variante b)
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Balmaseda BI-636. Antes de entrar en Balmaseda se toma la BI-630 hasta Villaverde, donde se toma la CA-153 hasta Trutzioz. Ahí tomar el desvío hasta el barrio de Cueto. Hasta Turtzioz, FEVE Bilbao-Santander y Ansa línea Bilbao-Lanestosa (luego a pie hasta Cueto como 1,5 kms. y 150 m. de desnivel)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 21
IGN MTN50-060 Balmaseda



Inicio, con Armañón al fondo
Desde la pequeña localidad de Turtioz (Trucíos, no confundir con Villaverde), un camino asfaltado nos lleva por la izquierda hacia el barrio de Cueto, en cuya parte superior encontramos un cómodo aparcamiento. Ahí mismo, junto a la iglesia, arranca un camino de cemento, con desnivel muy llevadero. Enseguida aparece un segundo grupo de casas, algo retirado a la izquierda del camino, conocido como Recueto.

Siempre con una pendiente similar, el camino va alternando zonas de sombra con otras abiertas, con algunas vistas por la derecha hacia el macizo de Jorrios, y guiados por las marcas tricolor del PR BI-120 (circular a las dos cimas) y el GR 123, creo. Llegamos así a una TRIFURCACIÓN, con dos caminos de cemento y uno de piedrilla por la derecha. Con una señal muy clara, tomamos el del centro y seguimos subiendo. En un claro, cruzamos un paso canadiense junto con una FUENTE (no potable) y poco después vemos ya con más claridad la masa rocosa de Jorrios, con la pequeña elevación de Sierrasolengue en primer término. También tenemos a la vista nuestro objetivo (izquierda), una gran loma pelada que parece lejana y enorme.

Llegamos a continuación junto a lo que parece una cantera, con una excavadora y toneladas de algo parecido a la calcita que brilla, blanca y limpísima, por todas partes. Después veremos grandes cantidades de este mineral sirviendo de grava y haciendo brillar los caminos. Justo después de la cantera se encuentra un murito que cierra primorosamente una finca, en cuyo interior (lo vemos unos metros más adelante) se sitúa una especie de establo de piedra, cercado con mil y un sistemas de cierre. Y junto a esta edificación se inicia un camino verde con las SEÑALES de los senderos marcados. Podríamos seguir por la derecha, pero reservamos la variante para la vuelta, siguiendo por la pista.

¿Refugio o borda?
Tras pasar junto a otra casa (izquierda), llegamos a un cruce con otra pista que sube de izquierda a derecha, con un edificio en lo alto (derecha), que parece un refugio. Hay que dirigirse hacia él, dejando por la izquierda un camino herboso (me cuentan que siguiendo por él también retomaríamos la ruta, unos 300 metros más adelante tras pasar una vieja cabaña de piedra, pero ya tendremos ocasión de aventuras algo más tarde). Ahora pasamos junto al refugio y acometemos las rampas más severas hasta llegar a otra cruz de señales, en un lugar que creo que se llama El Posadero. La flecha indica 55’ a Armañón, aunque cuenta con un rodeo que ya veremos si seguimos, así que, aunque está claro que hemos terminado la primera parte de la ascensión y salimos a campo abierto, la cosa todavía va a dar para bastante.

Ahí lo tenemos
El camino, ahora de grava y tierra, dibuja la primera de varias eses (que podemos atajar sin problema) y pasa junto a varios apriscos. En cosa de 1 km. llegamos a un cruce con un ABREVADERO, donde hay que seguir recto, ganado altura poco a poco, con el panorama ya totalmente claro. De frente tenemos nuestro objetivo, con una exigente pala final que ya veremos cómo atacamos. La loma forma una curva hacia el norte hasta un collado donde enlaza con el vecino Jorrios, de soberbia estampa. Este a su vez encabeza un macizo calizo que se extiende hacia el norte para conectar con el Pico de las Nieves y hacia el Este, en un bonito cordal kárstico, en dirección al valle de Trucíos. El barranco de Valnero de Pando (por donde alguien sugería una ruta complicadilla) separa esa alineación del camino que hemos traído desde Cueto.

Con mucho ganado de por medio llegamos ya al pie de la cima (DESVIO), donde hay que decidir entre dos opciones:

      a)      Alternativa lógica

La que marcan casi todas las rutas que se encuentran por ahí. Seguimos por la pista tranquilamente, faldeando la cresta cimera alrededor de la cota 750 durante algo menos de 1 km., hasta encontrarnos el collado que separa Armañón y Jorrios. Ahí giramos a la izquierda, nos aupamos al cordal subiendo cómodamente unos 100 metros, y todo seguidito por terreno llano hasta la cumbre. Un sencillo paseo de algo más de kilómetro y medio sin ninguna dificultad. Pero puede que a alguien le guste complicarse la vida un poco más: en ese caso tenemos la

      b)      Alternativa absurda (pero, eso sí, montañera a tope)

Subiendo
En el punto anterior (DESVIO) abandonamos la pista y vamos a tirar con todo para llegar arriba por las bravas. Es un tramo potente, pero no para asustar, hay muchos similares en nuestro entorno, unos 150 m. de desnivel con pendiente de alrededor de un 30%, puede que algo más. Pero la gracia está en lo que encontramos a nuestros pies (y a nuestro alrededor), ya verán. Dejando la pista por la izquierda, empezamos a subir suavemente por los pastos, salpicados con algunos arbustos aquí y allá. La pendiente va aumentando y también se multiplican las matas de argomas de distinto tipo, pero cabe ir esquivándolas a la vez que se va zigzagueando para atenuar el desnivel. Al mismo tiempo intentamos progresar hacia la punta sur de la arista sur, donde encontraremos un paso.

Vamos de pintxos
La pendiente sigue creciendo y las argomas colonizan la mayor parte del trayecto, con lo que cada vez es más difícil buscar un trayecto cómodo. Si miran ustedes en Google Earth verán primero una superficie verde con algunos puntitos oscuros, luego esos puntitos se multiplican y el verde se reduce. Y finalmente el verde desaparece y lo oscuro lo invade todo. El verde es la hierba por la que podemos andar, y lo oscuro son las matas de argomas, cuya abundancia se incrementa en la misma proporción que su altura. Vamos, que la cosa está complicada. De vez en cuando se ve alguna traza de camino de cabras, pero las cabras no siempre van hacia arriba, con lo que no podemos fiarnos demasiado. Entre pinchos y arañas la cosa se pone cada vez peor, y realmente hay que ser muy cabezón para empeñarse en subir por aquí. Yo lo advierto, y usted decide.

Si decía que debíamos intentar progresar hacia la punta sur es porque allí está el único paso que hemos conseguido encontrar en la alambrada que recorre todo el cordal. Por cierto, un cierre con aspecto bastante inexpugnable: valla alta, con línea superior de espino y mallazo debajo, a lo que se añade una alambrada medio enroscada, a modo de Melilla, terrible. Así que, si se ha empeñado el lector irreflexivo en tomar este ‘camino’, hará bien en ir atisbando con paciencia lo que hay arriba, porque si no encuentra el paso se acordará a buen seguro de mis queridos difuntos (También digo que podría haber algún otro paso, o podría no existir ya siquiera este, así que eludo toda responsabilidad).

Cima, con Jorrios al fondo

Al fondo, Ranero y sierra de Hornijo
Si hemos conseguido alcanzar la cresta y cruzar la valla, enhorabuena. Estamos en el límite entre Turtzioz y Karranza, con el mojón bien visible, y en unos pocos metros alcanzamos la cima (ARMAÑÓN, 856 m.)… a la que hubiésemos llegado con mucho menos sufrimiento si hubiésemos elegido la ruta civilizada. Muy bonito buzón y vistas increíbles: los montes de Ordunte al sur, desde
Garbea y Kolitza hasta Zalama; el desfiladero de Karrantza con Ranero a la derecha y el pico San Vicente detrás (más al fondo, Porracolina); hacia el mar, la Candina y Buciero (la ermita de las Nieves se ve desde un poco más al norte); hacia el Este Mello, con Betaio y Alen que también serán visibles durante toda la bajada. Una auténtica pasada si pillamos un día despejado.

Montes de Ordunte y Zalama
Una vez arriba, si alguien ha tenido la estúpida idea de subir por la ruta b) está claro que no tendrá ninguna gana de bajar por ahí mismo. Y los que hayan subido por la a) deberían haber aprendido de los errores de los otros. En conclusión: hay que bajar por el camino ‘largo’, es decir, recorriendo el cordal en dirección norte hasta descender, pasando una puerta metálica, hasta el collado que nos separa de Jorrios (que es un monte que se suele hacer en la misma jornada, pero aquí dejamos para otra ocasión). Ahí giramos a la derecha y volvemos por la falda del monte con algunas zonas de rica sombra. Ya no queda más que
Descenso hacia el collado
seguir el camino de subida, recordando que podemos atajar fácilmente las curvas de la última parte, y podemos tomar el atajo que antes dejamos de lado junto al refugio.

De nuevo en Cueto, podemos tomarnos un rato para examinar, al lado del aparcamiento, la ermita de San Roke y, lo que es más llamativo, el espacio circular adyacente, que es nada menos que un coso taurino, algo que uno no había visto en ningún otro lugar.
Por lo visto hay una tradición taurina arraigada en esta parte de las Encartaciones, como se explica en este artículo. Y si nos quedamos con ganas, el pequeño núcleo urbano de Turtzioz alberga también un número apreciables de casas palaciegas y cosas similares que también podemos conocer.

sábado, 10 de agosto de 2019

Urregarai


En la zona oriental de Bizkaia, Markina es la población más importante tierra adentro. Desde su encantador núcleo urbano se pueden iniciar multitud de excursiones hacia los montes circundantes, todos ellos de reducidas dimensiones y muy asequibles a todo tipo de senderistas. Quizá las más sobresalientes son las que apuntan al norte, hacia las elevaciones hermanas de Urregarai y Bedartzandi. El pequeño macizo que forman estas últimas alimenta los manantiales que desaguan por la derecha en el Lea, camino del Cantábrico.

En esta ocasión nos centramos en la primera de ellas, una ascensión que, sin ser muy exigente, sobrepasa un poco la idea de simple paseo. La cima la encontraremos ya en el término municipal de Aulesti, con excelentes vistas y la simpática ermita de Santa Eufemia, a la que llegaremos tras ascender una vieja escalinata de piedra.

            DISTANCIA: 8,9 km.
            DESNIVEL: 625 m. (80-704)
DIFICULTAD: Media 9 (6-3-0)  CENTENARIO / Techo municipal (Aulesti)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Ayuntamiento de Markina
            VIAS: Urbanas, camino asfaltado, senderos de tierra, pistas
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida 84 Abadiño/Markina. Tomar BI-633 pasando el alto de Trabakua, hasta Markina. Bizkaibus A3512, A3915, A3916
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 27-28
IGN MTN50-062 Durango y 063 Eibar


Perfil (ida)

Puente de Bolu
Markina es una hermosa población que se podía decir que tiene la dimensión justa para no ser demasiado pequeña ni alcanzar un tamaño desagradable. Entre los diversos puntos de interés que se pueden consultar aquí yo destacaría el histórico frontón, conocido como Universidad de la Pelota, y desde luego la ermita de San Miguel de Arretxinaga, de la que hemos hablado en una ocasión anterior. Si llegamos en coche, tenemos un parking amplio detrás del Ayuntamiento, que es un estupendo punto de partida para nuestra ruta.

Atajo
De aquí nos dirigimos al cercano río Artibai, teniendo a la vista el Zapola –junto al que pasaremos luego- y su aparatosa cantera. Recorremos unos metros aguas abajo hasta el puente de Bolu, que cruzamos, encontrando un cartelito del PR BI-27 que será de gran utilidad. Ahora hay que pasar bajo la carretera general, para lo que en una bifurcación tiramos a la derecha para atravesar un túnel. En el siguiente CRUCE giramos a la izquierda siguiendo unos carteles de madera, y en el tercero hay que tirar para la derecha, para abandonar ya la zona urbana.

Subimos por un camino asfaltado junto a alguna casa y con buena pendiente, hasta que alcanzamos un rellano en el que dibuja una amplia curva. Al otro lado del arco se ve una especie de pequeña instalación eléctrica con un camino que arranca a cada lado. Aunque el de la izquierda es más amplio, tiramos por la derecha, tomando un estrecho sendero que se interna en el bosque. Es en realidad un atajo para cortar la curva que describe la pista. (NOTA: Por alguna razón que desconozco, aquí el track se desdobla en dos hasta la cantera de más adelante) Con un desnivel moderado, el camino es entretenido y sobre todo fresco. Alcanzamos así de nuevo a la pista anterior.

Cantera
Tras avanzar por ella (izquierda) unos pocos pasos, enseguida vemos el siguiente desvío que hay que tomar, con las correspondientes marcas blanco-amarillas y una puerta/alambrada que hay que atravesar. De nuevo un sendero similar al anterior, bonito y fácil de recorrer, y ya hemos subido cosa de 200 metros. Otra vez desembocamos en la carreterilla y ahora sí vamos a seguirla porque no hay más remedio. Es un tramo que se hace monótono y aburrido, largo (quizá 800 metros, o más) y, aunque seguimos más o menos en sombra, no dejamos de subir con pendiente media. Por fin termina el asfalto, y llegamos a una CANTERA, donde hay que hacer un giro de casi 180º, a lo que ayuda una nueva indicación.

Vistas desde la majada
Volvemos ahora a un camino de cemento, que sube con fuerza junto a unas explotaciones ganaderas. Ya a campo abierto, el camino, ahora de grava, describe una curva entre prados, con el caserío Igotz en lo alto a la derecha. El entorno recuerda un poco al tramo final de Belatxikieta. Hacia el Este tenemos buenas vistas, con el cercano Akarregi, que luego veremos mejor, y Anboto más al sur. El caserío tiene al lado lo que parece un antiguo hórreo y el camino termina de subir, hasta un punto estratégico: con vallados por todas partes, tenemos por la derecha la alineación rocosa de Bedartzandi, y por la izquierda Urregarai, hacia donde vamos, con la ermita de Santa Eufemia ya visible. De frente hay una especie de dolina, o pequeño valle colgado, que habrá que descender para volver a subir.

Urregarai (izda.) y Bedartzandi (dcha.)
Entre helechos
Describimos una curva amplia –que también podemos cortar por los prados- y subiendo por la vertiente contraria encontramos un cartelito que señala el desvío a Zapola (8 minutos), que también se puede aprovechar para visitar. Llegamos así al último caserío (Larro), pasando por delante para tomar otro camino, ligeramente herboso, que sale por el costado izquierdo. Otro cartel indica 20’ a la cima, que probablemente sea alguno más, porque ya todo será subir sin muchos miramientos.

Empiezan los escalones
El camino pronto se convierte en un confuso sendero entre helechos. La dirección es evidente porque el objetivo está siempre a la vista, pero es mejor intentar seguir las marcas. Este tramo se puede hacer durillo, sobre todo si aprieta el calor. Pasamos una valla con paso de tablones y tras el último repecho (último por ahora) vamos a dar a un collado junto a un pinar. Por esta zona se puede ver más gente, la mayoría seguramente procedente de Aulesti y del alto de Lekoitz, otro buen punto de inicio para alcanzar nuestra cima en una ruta mucho más corta. El caso es que en este colladito estamos ya al pie de las escaleras que trepan a la cumbre: 222 escalones (uno arriba o abajo) estrechos e irregulares que se suben mejor que se bajan, con las facilidades añadidas de contar con varios descansillos, y de poder subir mientras jugamos a contar los dichosos escalones.

Cima y ermita
Oiz y Anboto

Llegamos finalmente junto a la ermita de Santa Eufemia, con excepcionales vistas: el poderoso Bedartzandi al norte y más allá el mar; hacia el Este, a nuestros pies el valle de Igotz, y detrás de Markina, que no se ve, los Montes Vascos que se extienden hacia Gipuzkoa; por el lado contrario se entrevé Urdaibai, custodiado por Ereñozar, y Sollube enfrente. Desde la ermita trepamos entre las rocas para ascender a la cima (URREGARAI, 704 m.), con un pequeño buzón y una estructura metálica que parece un somier.

La vuelta la hacemos por el mismo camino, con la opción citada de la visita al Zapola. Las excursiones clásicas en esta zona incluyen las dos cimas de Urregarai y Bedartzandi, pero si nos quedamos solo con la primera tenemos la excusa para volver y hacer una ruta diferente, que eso también mola.

sábado, 9 de junio de 2018

Lobantzu PR BI-34

Según avanzamos por la A68 en dirección sur, hacia Vitoria-Gasteiz o Burgos, una vez pasado Arakaldo nos emparejamos ya con el curso del río Altube y, en cuanto dejamos atrás el núcleo principal de Orozko, ya tenemos por la izquierda las sucesivas elevaciones que se desprenden del macizo central del Gorbea. La primera de ellas es Lobantzu (Lobanzo), un monte de silueta poco definida y cubierto de pinos que es el objetivo de esta excursión.

El sendero PR BI-34 recorre, en un trayecto circular, las laderas de Lobantzu enlazando varios de los pequeños barrios orozkoarras que salpican la zona. El paseo no presenta complicación y nos conduce por espacios naturales más bien poco frecuentados, y sin duda gratificantes.

               DISTANCIA: 10,1 km. 
DESNIVEL: 515 m. (170-683) 
DIFICULTAD: Media 9 (5-4-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Bº Beraza (Orozko)
            VIAS: Camino asfaltado, sendero, pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A68 dirección Vitoria-Gasteiz salida Llodio-Orozko. Se toma la BI-3513 en dirección Artea-Areatza y tomar el primer desvío a la derecha hasta el barrio de Beraza. , llegados a Ibarra, desvío derecha hacia Urigoiti. Bizkaibus A-3613 Bilbao (Bailén)-Orozko parada Beraza (a unos 200 m. del barrio), aunque no todos los autobuses llegan hasta Orozko (preguntar)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia Mapa 56



Poco antes de alcanzar el barrio de Beraza encontramos un espacio para aparcar, una vez abandonada la BI-3513, lo que parece más adecuado que dejar el coche entre los caseríos. Lo de las casas por aquí es un escándalo: caseríos enormes de piedra, algunos soberbiamente restaurados, otros nuevos, con menos gracia, y otros viejísimos, pero todos impresionantes. Desde aquí ya tenemos buena vista sobre Arrola y Jesuri, a los que veremos durante buena parte del camino.

Caserío en Garai, con Untzueta al fondo
Nada más empezar, nos encontramos un desvío: iremos por la derecha (Antsauri, Garai) para volver por el lado contrario (San Miguel, Sendegi), siguiendo siempre el trazado del PR BI-34. Siempre por camino vecinal asfaltado, en el segundo cruce seguimos en dirección a GARAI (derecha), llegando así a un agroturismo, también asentado en un fantástico caserío. Seguimos subiendo moderadamente y dejamos un desvío a la derecha hacia Beteluri, siguiendo hacia Goiri. El camino pasa a ser de piedrilla, siguiendo ya por terreno completamente
Orozko, entre Untzueta y Ganeko (izda.)
despejado, con una bonita imagen del centro de Orozko, con la magnífica silueta de Untzueta a su espalda (y la inevitable y enorme cantera). Desde un poco más arriba ya vemos también el cordal de Kamaraka, Ganeko y Gallarraga. Tras un tramo algo inclemente, entramos en zona sombreada (casi siempre pinos) sin dejar de subir con pendiente moderada.

Tras subir cosa de 2 kms. desde Beraza, llegamos junto a un panel de entrada al Parque Natural del Gorbeia, acompañado de otro que se refiere a la avispa asiática, algo relativamente habitual por la zona. La pista
Atajo
describe después un larguísimo lazo de casi 1,5 kms., pero nosotros tomaremos un ATAJO (no estoy seguro de cuál de las dos opciones es la del PR), tirando por un sendero que arranca poco después del panel, para seguir después pegados a un vallado que queda por la derecha. Finalmente salimos de nuevo a la pista.

NOTA.- Por alguna misteriosa razón, los waypoints han desaparecido del track original, así que he tenido que poner a mano los que ha sido posible identificar. Lo cual quiere decir que a lo mejor su ubicación no es del todo exacta (o es más inexacta de lo habitual, vaya).

Junto a la valla
Otro medio kilómetro de pista y, siempre siguiendo las indicaciones de los postes, perfectamente colocados, llegamos a una curva con un talud fijado con grandes rocas, donde giramos a la derecha para, en un tramo similar al anterior, llegar a otra curva con una alambrada por la izquierda. Aquí tenemos que abandonar la pista por la izquierda (DESVIO-1) para ir remontando la ladera NW del Lobantzu, lo que se puede hacer por dentro del vallado (hay un paso con escalera) o por fuera. Yo recomendaría seguir siempre por el interior porque, aunque en principio parece bastante sucio de argomas, pronto empieza a ser más cómodo, mientras que por fuera hay que seguir campo a través, esquivando zarzas, oquedades y ramas. Con buenas vistas por la derecha primero sobre Jesuri-Arrola y luego sobre Sierra Salbada (espectacular), remontamos así unos 100 metros (520 a 620), en lo que es la parte menos amable de todo el recorrido.

Jesuri y Sta. María de Arrola
Por fin el vallado termina y regresamos al camino, que ahora es herboso y menos pendiente. Vamos describiendo una amplia curva, con una ladera arbolada y que se levanta por la izquierda hasta no muchos metros más. Después de unos cuantos minutos de bordear, en el punto que se ve en el track (DESVIO-CIMA) o en cualquier que nos parezca practicable, tenemos que tirar para arriba, sin camino, pero sin obstáculo de ningún tipo, girando ligeramente hacia la izquierda (Oeste, o sea, como hacia atrás), siendo obvio que vamos alcanzando la cota más alta. Y ¡voilà! allá aparece el pequeño buzón, que marca la cima de LOBANTZU (683 m.). Unos metros más allá hay un vértice geodésico, pero no hay vistas de ningún tipo, al menos hasta que se haga una tala en los alrededores. La verdad es que el PR no alcanza la cima sino que la bordea -o sea, que no abandona el camino. Pero, oiga, ya que estamos aquí tampoco nos vamos a privar.
 
Buzón

Collado Ubizar
Tampoco tiene dificultad volver al camino, porque lo tenemos a la derecha de la cima bordeando el tontor. Así recuperamos la pista, que ahora prácticamente llanea. Está claro que ya no habrá que subir más, y un cartelito indica 900 m. hasta Ubizar y 4 kms. de vuelta hasta San Miguel, o sea, prácticamente hasta el punto de partida. Por la derecha ya se atisba entre los árboles las cimas de Kolometa, Ubixeta y Oderiaga, y en unos minutos ya estamos en la conocida campa de UBIZAR (o también Urizar), con su pequeño aparcamiento.

Camino de bajada, con marcas
Desde aquí tomamos el camino que baja hacia la izquierda, y que parece haber sido remozado no hace mucho, con algunos tramos cementados. Pasamos una zona con tres fuentes consecutivas, y poco después tenemos por la izquierda las casas del barrio de Sendegi. Llegamos así a una nueva pista (DESVIO-2, antes marcada con cairns, ahora con poste de señales), y seguimos el PR hacia la izquierda (abajo). Poco más adelante encontramos otro claro desvío a la derecha (DESVIO-3), entre dos vallados, por el que continuamos. El descenso, por camino terroso, ofrece buena vista sobre la sierra de Mendigisa, y nos deposita en una agradable estrada bajo arbolado que desemboca en una nueva carreterilla que ya desciende de forma definitiva. Pasamos junto al pequeño barrio de Sugutxu, y llegamos a la ERMITA de San Miguel Arcángel de Mugarraga, un edificio de buenas dimensiones, con un bonito pórtico empedrado y una pequeña zona verde en la parte delantera.

De aquí en unos minutos estamos de nuevo en Beraza, habiendo completado este Pequeño Recorrido al que hemos añadido una nueva cima para los coleccionistas.

sábado, 24 de febrero de 2018

Atxulaur

En el sur del territorio de Bizkaia, escoltado por las grandes moles de Oderiaga y Gorbea, se encuentra el macizo kárstico de Itxina, biotopo protegido que asemeja a una meseta elevada sobre grandes murallas rocosas. Es uno de los espacios naturales más espectaculares de la montaña vasca, y sólo la contemplación de sus fantásticos paredones exteriores ya resulta impresionante.

En la siguiente excursión solamente nos asomaremos al interior de este mágico paisaje, penetrando por una puerta natural, utilizada durante siglos por pastores, leñadores o carboneros: el Ojo de Atxulaur, por el que, a decir de las leyendas, transitaron además ladrones, brujas y todo tipo de seres fantásticos. La aproximación desde el barrio de Urigoiti (Orozko) permite contemplar la fortaleza de Itxina durante todo el trayecto, hasta penetrar en su interior.  

            DISTANCIA:  9,20 km.
DESNIVEL: 665 m. (450-1117)
DIFICULTAD: Media 10 (6-3-1) Rampas del 30%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Urigoiti (Orozko)
            VIAS: Pista de cemento y tierra, senderos, karst
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A68 dirección Vitoria-Gasteiz salida Llodio-Orozko. Se toma la BI-3513 en dirección Artea-Areatza y, llegados a Ibarra, desvío derecha hacia Urigoiti. (El Bizkaibus A-3613 nos deja en Ibarra, con lo que todavía faltan más de 3,5 kms. por carretera, o 2,5 por sendero hasta Urigoiti).
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 57-63
IGN MTN50-087




Vamos a admitir que esto de empezar la ruta a Atxulaur desde Urigoiti es una rareza: casi todos los itinerarios que encontramos en internet parten de Pagomakurre, lo que supone ahorrarse casi 400 metros de desnivel y un buen trecho de distancia. Así que avisados quedáis. A cambio, la alternativa que presentamos permite, entre otras cosas, conocer este montaraz barrio de Orozko. Realmente, una de las muchas gratificaciones que proporciona hacer ibilkat –ninguna económica- es conocer estos pequeños núcleos que se desparraman por las laderas de nuestros montes, lugares tranquilos, con vistas bellísimas y extraordinarios caseríos de todos los formatos. Sólo por eso merece la pena acometer estas excursiones. Pero, ya que estamos aquí, vamos a patear un poco.

Itxina, desde el principio
Unos metros más arriba del barrio encontramos un pequeño aparcamiento, con un cartel advirtiendo sobre la avispa asiática, pero ni por esas vamos a echarnos atrás (bueno, siempre que no nos ataque ninguna). Nada más empezar a andar, el camino se bifurca, y hay que tomar la pista de piedrilla de la izquierda (puede que por la derecha también se pueda ir), pasando junto a una especie de txabola con el rótulo Bidatxe, o algo asi. La pista tiene tramos de cemento, una pendiente a veces moderada y su único aliciente son las vistas que tenemos a ratos. La primera es la de las paredes de Itxina, que se yerguen, blancas e inexpugnables, por la derecha. A la espalda se va abriendo la perspectiva sobre los montes de Arno, donde enseguida se distingue el menhir de Kurtzegan y la cima del Kolometa. Por lo demás, el tramo resulta aburrido y algo duro. Se describe una amplia curva hacia el norte, y la panorámica por detrás se va abriendo hacia el valle del Nervión, Untzueta, Ganeko, o el cercano Garaigorta.

Vista atrás: Oderiaga y compañía
Pasamos un poste con señales del PR BI-33, ruta por los barrios de Orozko, y nos vamos poco a poco acercando a la muralla de Itxina. Aunque el camino no resulta demasiado atractivo, se compensa con la perspectiva, cada vez más cercana, de las paredes rocosas, aunque todavía no podemos contemplar bien las atxas. Cruzamos un vallado abierto con una aparatosa escalera lateral y, cuando llevamos unos 20 minutos de camino, un cartelito anuncia que falta una hora hasta Atxulaur –aunque será un poco menos.

Las Atxas
Ahora vamos a campo abierto con algunos espinos y rocas que afloran, un paisaje clásico de las zonas kársticas. Muchos metros más abajo podemos distinguir el área recreativa de Larreder, en la pista que lleva a Pagomakurre. Con un corto y duro repecho sobre cemento, la pista finaliza y entramos en un amplio pasto con algunos caballos. A falta de camino, aquí podemos seguir la rodada de coches, que conduce, sin dejar nunca de subir, hacia el lateral de un vallado. Seguimos en paralelo al cierre y ahora sí, las atxas son bien visibles, impresionantes, levantándose hasta casi los 1.000 metros, unos 300 por encima de donde nos encontramos.

Viejas hayas
Terminada la alambrada, recuperamos una senda estrecha y serpenteante, con un desnivel bastante más suave, y entramos en un hayedo. Aunque no tengo ni idea de hayas, estas que vemos no son las esplendorosas que podemos ver en Otzarreta o en Upo, trasmochas y con troncos enhiestos y firmes. Estas hayas parecen antiquísimas, sus ramas crecen en desorden y tienen enormes troncos, chatos y nudosos, vencidas muchas veces por el tiempo, tronchadas por la mitad, pero conservando vida en cualquier rincón. Y tampoco tienen el monopolio, sino que conviven con otros arbolitos de hoja caduca. El camino se ha vuelto más amable y mucho más bonito, una entretenida trocha a los pies mismos de la muralla de Itxina, y hemos dejado por la izquierda el camino que viene desde Pagomakurre, con un cartel tirado.

El Ojo, desde abajo

Último tramo
Pero ahora falta llegar al Ojo, que se encuentra cerca de una mancha de arbolado que se encarama hacia lo alto de la cresta, una ventanita que enseguida podemos distinguir.  Vemos un terraplén que sube recto hacia nuestro objetivo, pero lo dejamos para la vuelta, pasamos de largo la vertical del Ojo para describir una curva y acometer la subida por el flanco. Hay que llegar hasta un cairn en medio del camino y allí torcer a la derecha, para acometer la subida por un muy bonito y cómodo caminillo que va ladeando y ganando metros sin esfuerzo.

Ya sólo queda remontar la parte final por un senderito frontal y zigzagueante, y enseguida estamos en el OJO DE ATXULAUR, en cosa de 1:20 desde el inicio. El lugar es, desde fuera, una enorme puerta que invita al paseante a penetrar en Itxina, macizo emblemático de la montaña vasca y, como aquel, repleto de leyendas mágicas. Parece ser que el Ojo estaba custodiado por un toro de fuego o zezengorri, que era en realidad el alma en pena de un ladrón que guardaba allí sus botines. La puerta, una vez traspasada, pasa a ser, vista desde dentro, una espectacular ventana que nos ofrece una panorámica excepcional hacia el norte y Este, incluido naturalmente el Anboto.

Una vez alcanzado el objetivo, un sendero nos lleva a un cruce señalizado desde el que podemos explorar el atrayente entorno kárstico que tenemos a la vista, salpicado de pequeñas hoyas, calizas repartidas de forma caótica y mil
Por la cresta
recovecos que hacen de Itxina un laberinto delicioso, aunque nada recomendable con meteorología adversa. Pero como más adelante espero dedicarle una entrada específica, ahora nos dedicamos a otra cosa.

Por ejemplo, ya que estamos, una cosa sencilla que podemos hacer es encaramarnos a la cima que tenemos justo encima del arco. Aunque hay un camino más corto (y fácil), ya que estamos en el cruce lo que hacemos es girar a la derecha para ganar –poco a poco y con cuidado, como siempre en este tipo de lugares- la cresta rocosa que se extiende desde la muralla hacia dentro. Según ascendemos vamos retrocediendo
Atxulaur Haitza
hacia el Ojo, pero ahora por la parte alta, paralelos al sendero, guiados por un par de hitos. Así cresteando sobre roca relativamente sólida y sin hendiduras peligrosas en esta zona, encontramos el minúsculo buzón de ATXULAUR HAITZA o Atxulogana (1.117 m.), que está justo encima y a un lado de la puerta. Las vistas son por tanto las mismas, pero incluso más espectaculares.

Anboto al fondo
VARIANTE: Desde este punto cabe prolongar (y complicar bastante) la excursión en dirección oeste, continuando por la cresta hacia las cimas más sobresalientes de Urtutxe (como 1 km. por terreno abrupto) y el vertiginoso Axkorrigan, aunque ya estamos hablando de una ruta mucho más exigente que sobrepasa el alcance de nuestra pequeña excursión.

Urigoiti
Para la vuelta, como casi siempre, introducimos un par de pequeños cambios en la ruta. Primero, para bajar de nuevo hasta el Ojo, en vez de seguir la ruta anterior, tras retroceder unos metros desde la cima encontramos por la izquierda una sendita muy marcada que zigzaguea por la pendiente y nos conduce en un pispas hasta el arco rocoso. Desde ahí, optamos también por ignorar el sendero por el que llegamos y tiramos por la bajada directa, un poco a tumba abierta y con fuerte pendiente, por la que atajamos unos metros. Las dos posibilidades están en el track, así que cada uno elige lo que le apetezca para subir o bajar.