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domingo, 25 de julio de 2021

Andasto

Por muchas veces que uno vuelva a visitar el valle de Atxondo nunca deja de asombrarse ante tanta belleza. El blanco deslumbrante de Anboto y su cordal contrasta con el verde que envuelve el fondo del valle, y pequeños núcleos o caseríos aislados salpican el paisaje con sus chimeneas humeantes. Entre esos barrios, Arrazola es, aparte del de mayor entidad, el más fotogénico, arrellanado bajo la colosal mole blanca de uno de nuestros montes más emblemáticos.

Pocos lugares puede haber más apropiados para iniciar una ruta montañera, aunque sea modesta y sencilla como la nuestra. Y el recorrido va a estar perfectamente a la altura del entorno: en una tranquila mañanera, sin dificultad técnica y con esfuerzo muy moderado, caminamos a la sombra del gigante y disfrutamos de magníficos bosques y paisajes espectaculares.

  • DISTANCIA: 8 kms. 
  • DESNIVEL: 610 m. (237-822) 
  • DIFICULTAD: Media-Baja 8 (5-3-0)           
  • ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Arrazola (Atxondo)
  • VIAS: Camino asfaltado, pista de tierra, senderos, karst
  • ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección San Sebastián Salida 84 Elorrio-Abadiño. Se toma la N-636 hasta Apatamonasterio, y ahí BI-4332 hasta Arrazola (parking junto a la iglesia). Desde Durango, Bizkaibus A3913 hasta Arrazola.
  • TRACK: 
  • ENLACES CON: Ipizte, Vía Verde de Arrazola 
  • Más información:
            Mendikat
            Menditxiki
            El Correo (primera parte)
            Ana Lentijo (id.)
           Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 59 (excepto cima)
           IGN MTN50-0087 Elorrio





Arrazola
En Arrazola ‘montañero’ es un epíteto, un adjetivo innecesario por tan obvio. En este pequeño pero hermosísimo barrio nos encontramos justo al pie de Anboto, como si fuese el decorado de un escenario. Pero es real, y de inmediato nos damos cuenta respirando el ambiente de los mendizales que se preparan para partir hacia los caminos y las cumbres que se ven tan próximas. De verdad que merece la pena venirse aquí, mejor de buena mañana, aunque sea solo para ver, aunque ni siquiera tengamos planeado echar a andar. Seguro que luego apetece.

Vean si no: para empezar tenemos tres imágenes importantes: de frente, el propio Andasto hacia donde nos dirigimos, aunque no la cima, sino la ladera arbolada que le precede; por la derecha, la imponente mole de Anboto, cuya sola compañía hace emocionante la marcha; y las marcas blanco-amarillas del PR BI-85, una espectacular circular que, sin alcanzar ninguna cima, rodea el macizo desde Atxarte. Estas marcas, impecablemente colocadas, harán muy cómodo el camino e innecesario el GPS. Desde nuestro punto de inicio vamos subiendo suavemente por carretera, pasando junto a sucesivos y espectaculares caseríos: Goiko Azpiko, Iturritza (el último) y otro con un porche sostenido por dos enormes bloques de caliza de una pieza.

Andasto e Ipizte

Udalaitz
En el primer cruce con señales desechamos el camino de la derecha y seguimos de frente, todavía por carretera, a veces sombreada, y con alguna vista sobre el cordal de Alluitz y la cresta cimera de Udalaitz, que luego veremos mejor. Podríamos apurar unos metros más en coche hasta un pequeño especio en el interior de una curva o hasta donde finaliza el asfalto, donde también se podría aparcar con cuidado. Seguimos ahora por pista de tierra junto a un vallado, con Andasto de frente e Ipizte que asoma sus contrafuertes un poco más a la derecha. Según gira suavemente el camino, divisamos ya el impresionante espolón de Eskilar, e incluso algo más adelante podremos ver el Ojo. 

Espolón de Eskilar

El camino se revira un poco: tras cruzar un paso canadiense hay que girar a la derecha, luego a la
izquierda junto a un depósito de aguas, y lo mismo en una bifurcación tras pasar una puerta metálica. Pero las marcas nos llevan por el buen camino sin lugar a dudas. La pista se convierte en un camino que poco después pasa a ser sendero, ya dentro de un pinar. Es una característica estupenda de esta ruta: empezamos en carretera y terminamos en karst, tras pasar por caminos cada vez menos urbanos y más montaraces. Y el entorno progresa igualmente de lo más humanizado a lo más abrupto y solitario. O sea, cada vez más bonito, lo que no ocurre siempre.

Por la calzada

El sendero, siempre con pendiente moderada, es montañero y agradable, y se va haciendo cada vez más pedregoso hasta quedar cuajado de rocas, sin que se sepa si es totalmente natural o estamos ya en cierta calzada construida en su día para conectar esta zona con Aramaio. Siempre con la compañía de Andasto (ahora a la izquierda), Anboto (derecha) e Ipizte (de frente), el paisaje aumenta otra vez su belleza, internándose entre hayas junto al arroyo Errekaundi, un lugar sombrío y maravilloso. Cruzamos el  riachuelo y salimos a campo abierto para enfilar la garganta tallada por el curso del agua, que separa a nuestro monte del gigante vecino.

Hayedo

Desfiladero hacia Ipizte

Aunque en ningún momento dejamos de ascender, siempre en dirección hacia Ipizte, este camino resulta sumamente agradable, recibiendo un airecillo fresco y con permanentes vistas hacia las colosales paredes de Anboto. Cruzamos de nuevo el río, después una valla, y nos dirigimos otra vez a terreno más arbolado. Enseguida aparecen más hayas, que ya nos acompañarán casi hasta la cima. Es un lugar fantástico, que inevitablemente recuerda a Otzarreta, aunque más salvaje y menos ‘de postal’, y es también el único punto en que se echa de menos alguna marca más: hay que realizar un amplio giro a la izquierda, para lo que puede servir de referencia un enorme tronco abatido tras el cual debemos realizar la curva. Tras un nuevo cruce de arroyo y una zona despejada, empezamos a ascender las zetas de la parte final. Más o menos por aquí abandonamos Bizkaia para penetrar en Alava, por donde continuaremos hasta el final.

Últimos giros

Esta subida es una delicia. A la sombra de hermosas hayas vamos describiendo un zigzag, con un vallado por la izquierda. Se podría atajar muy fácilmente, pero acortaríamos un paseo mágico y relajante con imágenes y formas llamativas a cada paso. Llegamos así a lo que claramente es el pequeño cordal que une Andasto con el acceso a Zabalandi, hasta alcanzar un claro con otra cruz de señales que nos lo confirma, con la increíble pirámide cimera de Anboto –foto tantas veces repetida- justo de frente. Ahora abandonamos el PR y tenemos que girar a la izquierda (norte) para buscar la cima. Es el primero de los promontorios rocosos que se desprenden hacia el fotogénico espolón que se asoma hacia el valle, con la fantástica silueta de Udalaitz al fondo.

Cruce de caminos

Nos aproximamos hacia el montículo calizo por terreno abierto, con un hermoso árbol a la izquierda, y nos encontramos con un talud de tres o cuatro metros: se podría atacar de frente por una pequeña hendidura muy visible, pero casi es preferible flanquear unos metros hacia la izquierda, siguiendo una trocha en la hierba y perdiendo unos pocos metros hasta llegar a la cola del lapiaz, donde un hito de piedras nos indica el punto
Llegando arriba

adecuado para subir. Como en todos los terrenos de estas características (mixto), hay que ascender con cuidado, aunque no hay hendiduras muy profundas, y dirigirnos hacia el pequeño arbolado que hay arriba, dejándolo por la izquierda. Unos pocos metros de progreso cauteloso, y ya estamos en la cima (ANDASTO, 822 m.)

Nos espera un panorama impresionante. Tras el espolón antes citado, emerge el soberbio Udalaitz, y a su derecha el cordalito que reúne a Betsaide y Tellamendi (con su cruz) hasta Ipiztekoarriaga, camino de Aramaio. Hacia Gipuzkoa (oeste), distinguimos sin problema e Txindoki y el macizo de Aizkorri. En el lado contrario, la mole de Oiz detrás de los valles de Atxondo y el Duranguesado. Y, por supuesto, los dos compañeros que nos han guiado durante la ruta: el espléndido Ipizte y naturalmente Anboto, en todo su esplendor, la joya de la montaña de Bizkaia.

Anboto, en modo pirámide perfecta

Ipizte

A partir de aquí, depende de cada cual, pero si queremos algo más de monte una opción muy obvia es el cercano Ipizte, al que se llega a partir del cruce señalizado en dirección a Zabalandi, y cuya ascensión describimos en la entrada que se enlaza arriba (ojo, que es un monte pequeño pero potente). Y en plan más suavito, de vuelta al valle podemos completar con un paseíto por la Vía Verde hasta El Tope o hasta Apata, muy recomendable cualquiera de las dos opciones.

Seguramente hemos utilizado en esta entrada más adjetivos grandilocuentes de los habituales, pero es que el recorrido lo merece. Cuatro kilómetros de subida y otro tanto de bajada: no se lo piense usted y busque hueco para hacerlo. No se arrepentirá. 







domingo, 14 de marzo de 2021

Aguilatos

En la parte más oriental de las Encartaciones, donde el Kadagua ya enfila el tramo final hacia la ría de Bilbao, Sodupe (municipio de Gueñes) ocupa un estrecho espacio rodeado de algunos de los montes más emblemáticos de la zona: Eretza por el norte y Gallarraga hacia el Este levantan sus imponentes perfiles invitando a aventuras montañeras al tiempo que dan carácter al paisaje que se divisa desde el casco urbano. De manera que estamos en uno de esos lugares estratégicos de los que parten numerosas rutas de distinto calibre.

En esta ocasión optamos por un destino más bien modesto, un ascenso bastante asequible al Aguilatos, cima digamos secundaria aunque con excelentes vistas que nos permite conocer parte de este entorno y quizá servir de aperitivo para objetivos más ambiciosos. 

  • DISTANCIA: 8,1 kms.
  • DESNIVEL: 610 m. (56-667)
  • DIFICULTAD: Media-Baja 11 (6-3-2) Rampas del 30%/Desnivel continuado
  • ITINERARIO (ida y vuelta) Inicio y final: Sodupe
  • VIAS: Pista de cemento y tierra, senderos
  • ACCESOS: En coche, desde Bilbao, BI-636 (autopista) dirección Balmaseda, salida Sodupe. Se sigue un tramo por la general y se gira a la izquierda hacia el centro urbano, cruzando un paso a nivel. Bizkaibus A-0651 (Termibus) hasta Iorgi o Sodupe-Geltokia. FEVE Bilbao-Santander (Concordia) parada Sodupe.
  • TRACK: Wikiloc
  • Más información: 
    • Mendikat 
    • Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 41
    • IGN MTN50-0061 Bilbao


La iglesia y el Eretza

Sodupe es uno de esos pueblos que nos gustan, limpio y tranquilo, con su iglesia y sus zonas de bares (igual de apetecible para potear al mediodía, tomar un agradable café por la mañana o unas animadas cervezas por la tarde), su estación de tren (que eso siempre mola mucho) y no uno, sino dos ríos (o un río y su afluente) que siempre alegran el corazón. Junto a su cauce caminaremos precisamente unos metros antes de empezar a subir a este monte algo extraño, pequeño, siempre a la sombra del colosal Gallarraga, pero fácilmente identificable desde la distancia.  

El río y Gallarraga al fondo
En los alrededores de la plaza, junto a la iglesia de San Vicente Mártir, es donde fijamos el punto de partida. Suele ser posible aparcar por la zona sin mucho problema si hemos venido en coche, y el transporte público también nos dejará a unos pocos pasos. Tras la torre de la iglesia ya se observa la cima del Eretza, cuyo perfil nos acompañará la mayor parte del camino, y de inmediato tenemos también a la vista el afilado Gallarraga y a su izquierda el más modesto Aguilatos hacia donde nos encaminamos. Pasando junto a la iglesia, hay que dirigirse por la parte trasera hacia el río que no sé si es Herrerías o Izalde, y que poco más abajo verterá al Kadagua. Cruzamos un puentecito para dirigirnos al barrio de Elubarri, para lo cual nos ayudan unos carteles, primero blancos y luego verdes, que nos indican la dirección correcta, girando dos veces a la derecha para enfilar paralelos al río.

Barrio de Elubarri
Pasamos bajo un puente, con la silueta del Lizaso al fondo, y en este rincón podemos detenernos a contemplar los patitos y escuchar el croar de las ranas que habitan en el cauce. Nada más pasar bajo este puente hay que girar a la izquierda, con otro cartel indicado del barrio bien visible. Y aquí empezamos a ascender sin que encontremos prácticamente ningún reposo hasta la cima (claro, subimos unos 600 metros en un trayecto de menos de cuatro kilómetros, lo que da una pendiente media por encima del 20%). Elubarri es un barrio curioso, con casas de dos alturas flanqueando la respetable cuesta y un pequeño mirador desde el que naturalmente volvemos a disfrutar del poderoso perfil del Eretza. Tras un ligero el camino pasa bajo la carretera y, tras perder algunos metros más, viene a dar a un rincón junto al acceso a la autopista, donde cruzamos sin verlo el arroyo Miñaur, junto a grandes pilas de troncos cortados. 

Camino por la Moriza
En este punto hay dos caminos de cemento que ascienden por la derecha, de los que hay que coger el segundo. El desnivel es potente, pasamos bajo una tubería que forma un sifón que salva en barranco y, tras un par de giros entre sol y sombra, finaliza el cemento y nos encontramos ante dos puertas metálicas, en la zona conocida como la Moriza. Cualquiera de las dos nos lleva al mismo punto, la primera más directamente aunque atravesando un prado con riesgo de molestar a los animales (o de cabrear a algún perro pastor), la segunda (izquierda) dando un pequeño rodeo por terreno más llano. Atravesando esta segunda puerta, quizá más recomendable, y dejándole cuidadosamente cerrada, continuamos por camino algo herboso, giramos a la derecha bordeando la finca anterior y pasando junto a un tendido eléctrico. 

Rampa y Gallarraga
El camino se reúne con otro que también sube, junto a un cartel que indica la dirección a Sodupe, que será útil al bajar. Tomamos por tanto la pista que sigue subiendo, pasando ahora un par de curvas por terreno más soleado, y dejando a la derecha otra alambrada. Más o menos debemos haber entrado en terreno alavés (Okondo), en ese raro entrante que alcanza hasta el Kadagua. Hay un extraño claro por la derecha, con roca oscura (seguramente, arenisca), un buen número de madroños, y unas flores amarillas de largo tallo que parecen flotar. Aunque por la derecha podemos atajar un trecho, es más sencillo seguir la pista describiendo un par de curvas. Ya se ve que hemos ganado altura, el pueblo queda ya muy abajo, pero todavía nos queda bastante, y el terreno es ahora más o menos abierto y el camino pedregoso y algo incómodo.

Continuamos ahora por camino de nuevo verde y más sombrío, que gira a la derecha, pasamos junto a una bañera-abrevadero, cruzamos un regato afluente del Miñaur y pasamos una puerta para ir a dar a otra pista, que naturalmente sigue subiendo. Aquí aparece el fantástico perfil del Gallarraga, oscuro y lejano, impresionante, y el tramo que nos espera recupera una pendiente considerable con abundante piedra suelta. 

En la primera bifurcación, ya junto a un pinar, tiramos por la izquierda. Sin dejar nunca de subir, dejamos un camino que sale por la izquierda y afrontamos el último tramo más potente. Tras un giro cerrado y unos metros llanos, picamos de nuevo para arriba en lo que puede parecer la última pala… pero no lo será. Curiosamente, ahora debemos estar de nuevo en Bizkaia. Termina el arbolado y salimos a un claro junto a un pequeño cierre metálico con otra estupenda vista sobre el norte (Eretza y Ganeroitz). Pero lo que parece un cómodo cresteo llano exigirá un último aunque muy moderado esfuerzo. En DESVIO tomamos una sendita que progresa entre helechos y, ahora sí, alcanzamos finalmente la cima (AGUILATOS, 667 m.), en cosa de hora y media, puede que algo más.

Cima, con los gigantes al lado

Vista al Noroeste

Sodupe, allá abajo






Desde esta afilada arista, con rocas planas que caen hacia el interior, las vistas son espectaculares: Gallarraga y Ganeko forman un conjunto imponente y por el lado contrario el Eretza, Ganeroitz, Mendibil y el Abra al fondo; hacia el Oeste, Sodupe ya muy abajo y las Encartaciones, donde se distingue bien Ubieta, y al fondo Tologorri, Castro Grande y los montes de la Peña.

La bajada la hacemos por la misma vía, con dos únicos temas a destacar: andarse con algo de cuidado en los tramos más pedregosos (dar con el culo en estos terrenos no hace demasiada gracia) y procurar no perder el camino principal a no ser que tengamos muy claro a dónde nos llevan los atajos, porque la zona está repleta de caminos en distintas direcciones y podemos meternos un buen rodeo sin darnos cuenta. De todas formas, si hacéis uso del track hay un par de variantes por las que se puede optar.

Lo cierto es que esta subida al Aguilatos se plantea casi siempre como la parte inicial de rutas más exigentes (por desnivel y por longitud) hacia el Gallarraga y/o Ganeko, incluso de travesías hasta el mismo Bilbao. Cosas de un nivel bastante más alto que el que manejamos en este blog, pero que puede que en algún momento nos animemos a presentar aquí.



viernes, 24 de abril de 2020

Serantes desde Kabiezes

El Serantes es un monte indisolublemente ligado al municipio de Santurtzi, un núcleo urbano recostado entre la falda del monte y el mar, como pocos de su tamaño. De forma que las calles de la vieja aldea pesquera son como un puente entre el verde y el azul. Ello a pesar de que aproximadamente la mitad de la superficie del Serantes pertenezca al vecino Zierbena, también de vocación marinera y algo más montañero.

Así que gracias a su privilegiada ubicación (o por su culpa, según se mire), el Serantes es un monte sumamente humanizado: no solo congrega numerosos paseantes y una curiosa romería el Lunes de Pascua, sino que reúne varios fortines y un pequeño castillo, lo recorren una línea de alta tensión y una larga pista, y es sede de una magnífica prueba montañera que le vincula a los pequeños y muy próximos Luzero y Montaño.

No tendrá por tanto el encanto de una naturaleza salvaje o exuberante, pero pocos montes pueden disfrutar de panorámicas más espectaculares.

            DISTANCIA: 6,30 kms. (solo cima) / 8,5 km. (alternativa)
            DESNIVEL: 390 m. (62-452) CENTENARIO - Techo municipal (Santurtzi)
DIFICULTAD: Solo ascensión: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
                      Alternativa: Media-Baja 8 (3-3-2)  Rampas del 30% - Zonas de peligro
            ITINERARIO (ida y vuelta, o circular)  Inicio y Final: Metro Kabiezes
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Santurtzi-centro. En la primera rotonda se gira a la derecha y se sube hasta la segunda, donde se encuentra el mercado de Kabiezes. Bizkaibus A-3151 parada Kabiezes. Metro Kabiezes.
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON: Serantes desde Valle 
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14
IGN MTN50-0061 Bilbao y 0037-Algorta




Aunque la boca de metro de Kabiezes (salida Lauaxeta) queda más cerca de la ruta que vamos a seguir, tomamos como referencia la rotonda de Kabiezes (mercado y parada de bus) por ser más próxima a cualquier medio de transporte que vayamos a tomar (por cierto, no es buena idea venir aquí en coche, porque el aparcamiento es una aventura casi imposible. Estáis advertidos).

Esta excursión tiene dos partes bien diferenciadas: lo que es propiamente la ascensión a este monte (o sea, subir y bajar por el mismo camino), y una prolongación en la que recorremos parte del cresterío y volvemos por senderos un poco más complicados. Como las dos partes son independientes, y entendemos que pueden ser aptas para distintos tipos de aficionados, las exponemos por separado, y cada cual que se sirva a su gusto.

La ascensión

Los últimos caseríos
Justo al lado de la rotonda de Kabiezes, empezando a bajar hacia el centro de Santurtzi, unas escaleritas llevan a una especie de parque con unos columpios, y en cuanto las subimos ya se ve la tapia y las torres de iluminación del campo de fútbol de San Jorge, que es hacia donde hay que ir, siguiendo la calle Pajares. Pasamos junto al campo y seguimos subiendo, ahora junto al instituto de FP San Jorge, y más adelante otro centro educativo, dejando todo ello por la derecha. Todavía se puede ver (izquierda) alguna de las viejas casitas que poblaban estas laderas hace unas décadas. Nada más pasar el último colegio bajamos ligeramente, siempre por carretera, para volver a remontar unos metros en dirección a un edificio verde, que es la residencia Nuestra Señora de Begoña. Justo antes de llegar, con la finca ‘La Ponderosa’ por la derecha, hay una bifurcación donde, junto a unos contenedores, tenemos que tirar hacia la izquierda para pasar por el barrio de El Villar.

Inhóspito
Tras dejar atrás las últimas casas, enfilamos hacia algo llamativo: una amplísima estrada, pedregosa y en moderado ascenso, que canta una barbaridad si lo miramos en el Google Earth, y se diría que es lo que queda de alguna infraestructura que no llegó a terminarse. Se inicia en una especie de explanada donde aparcan algunos coches y hay una finca por la izquierda. A partir de ahí es un camino ancho y desnudo, con lajas y piedra suelta, y con pendiente no muy fuerte, que se puede superar mejor por un senderito por la izquierda. Sin darnos cuenta, pasamos sobre la salida de la autopista hacia el puerto. Son aproximadamente 400 metros de camino recto, al cabo de los cuales ya hemos ganado suficiente altura como para ver la cima –que no perderemos casi en ningún momento- y tener a la espalda alguna perspectiva sobre los montes de Triano, Ugaldebieta y Gallarta.

Nuestra cima
Con alguna señal que indica la dirección hacia el Serantes (son pequeñas, pocas y no muy visibles), el camino se estrecha y gira a la derecha, pasando junto a la tapia de otra casa y un vallado de madera, atravesando el cual (derecha) llegaríamos hasta el polvorín del Mazo, asentado en una colina encima del barrio de Mamariga. Llegamos a un punto (TORRE) donde debemos girar a la izquierda; en realidad, el camino describe el giro, pero puede atajarse por el interior, siempre a escasos metros de una torre eléctrica, que nos debe servir de guía sobre todo a la vuelta, porque hay numerosos caminos en todas direcciones. Tras coincidir unos metros con los postes de una conducción de gas, pasamos ahora a un senderito de tierra que enfila directamente hacia el cono superior del monte, pasando junto a bonitos espinos en flor. Según miramos a la cumbre, distinguimos a la izquierda el vistoso resalte rocoso por el que pasaremos a la vuelta (si tomamos la alternativa que luego se explica).

El Abra, puerto y Punta Galea
Vamos poco a poco cogiendo metros, y el camino se estrecha y se ancha alternativamente, hasta que vemos la primera marca del GR 123 Vuelta a Bizkaia, y alcanzamos una especie de rellano. En una curva a la derecha, dejamos por la izquierda un sendero por el que volveremos, precisamente con los postes de señalización del GR y otra gran baliza blanca. Remontando unos metros más, alcanzamos ya el FUERTE, justo en la base del tontor final del Serantes. Este collado reúne a la mayor parte de gente en la famosa romería de Cornites, el lunes de Pascua. Todas las fortificaciones de este monte proceden del siglo XIX, y podemos leer aquí y aquí sobre su historia y características. Con buen tiempo, suele verse gente tomando el sol en este fuerte, y recientemente ha sido objeto de algunas obras para instalar un punto de observación de aves y quizás algunas cosas más. Por ahí han circulado algunos proyectos faraónicos de esos que gustan tanto a los políticos, y de los que hablamos (de los proyectos, no de los políticos) en la entrada Serantes desde Valle.

Desde lo alto de 'La cuesta', con el fuerte abajo
Ahora ya solo queda el final, o sea, lo más jugoso: ‘La Cuesta’, como reza el cartel indicador, esa rampa de unos 300 metros de longitud que remonta los últimos noventa y tantos hasta la cima. Con esas cuentas que solemos hacer, la conclusión es clara: nos comemos un desnivel por encima del 30% de principio a fin, por sendero algo pedregoso, aunque permite zigzaguear un poco y, si nos paramos a tomar un poco de aire, ofrece una vista espectacular a nuestra espalda. También es verdad que este tramo, antiguamente árido y desnudo, ha sido repoblado por la vertiente interior (izquierda), y por ahí, entre árboles, siempre resulta menos severa la ascensión.

Lavando la cara al 'castillo'
Con este interesante aperitivo, llegamos finalmente, tras cosa de una hora, a la cima (SERANTES, 452 m.), coronada por el castillo hace poco remozado, con una mesa de orientación mirando hacia Bilbao (sureste), y la enorme antena detrás. El Serantes es por su ubicación una atalaya excepcional, desde la que se observan sin dificultad la mayoría de los montes más significativos de Bizkaia, desde Jata y los montes de Durango, hasta Ganeko, Eretza, Ganeran o Mello, incluyendo por
Ugaldebieta, Gallarta y montes de Triano
supuesto el Gran Bilbao al completo. El resto, hacia el oeste, lo veremos enseguida. Detrás del castillo, en efecto, encontramos dos buzones y un horrendo e innecesario mirador, y ahí tenemos más vistas excepcionales que alcanzan hasta cabo de Ajo, Santoña, el Cerredo y Castro, con Muskiz y Montaño (Serantes Txiki) en primer término, y Alen y los montes de Saldamando detrás. Aquí concluye lo que es propiamente la ascensión a este simpático monte, y nos volvemos por el mismo camino de ida hasta nuestro punto de inicio.

A no ser que queramos prolongar la excursión y darle algo más de exigencia y emoción:

Alternativa: vuelta por el interior

Bien, aviso que esto que viene tiene un poco más de enjundia, que añadimos cerca de 3 kms. a lo que sería el descenso ‘normal’, y también alguna dificultad que iremos contando.

El giro, con vistas al oeste
Una vez en la cima, seguimos la cresta en dirección NW, o sea, la contraria a la de llegada, primero por la pista y luego, abandonándola en la primera curva, tomando el senderito que va cumbreando en dirección a una enorme torre eléctrica rojiblanca, que enseguida se hace visible. Por camino fácil y entretenido, pasamos en unos minutos junto a la Cueva Mayor. La trocha se bifurca cuando uno de los brazos se arrima más a los cortados, y desciende muy suavemente con vistas espectaculares tanto hacia la costa de Cantabria como hacia la zona minera del interior. Tras unos diez minutos de paseo aparecen los postes que indican el giro a la izquierda que sigue el GR 123, que es por donde vamos a continuar. Nada más hacer el giro, se presenta el primer problema, y el más peliagudo: nos metemos de lleno en una pendiente muy
Con cuidado
potente (más del 45%) que cae hacia los pastos de Valle, y sobre todo, tenemos que superar una zona de roca desnuda al mismo tiempo que perdemos metros en una especie de talud muy pronunciado. Hay que bajar con mucho cuidado para no irnos rodando ladera abajo, y de ninguna manera tomar esta opción en caso de visibilidad limitada o firme resbaladizo. Puede ser un punto peligroso.

Superados los metros iniciales, que son los peores, tomamos el típico caminillo que faldea en medio de una pendiente todavía muy fuerte, algo que recuerda a la Senda del Espino del Ganeko o a la Senda Negra del Tologorri, aunque con dimensiones mucho menos brutales. Para mis colegas los del vértigo: si nos decidimos a seguir por aquí, manita izquierda buscando la pared y mirada fija en el camino, olvidándonos del paisaje. La senda va perdiendo altura, ahora más suavemente, hasta encontrar una bifurcación, de nuevo señalada (de forma excesiva y algo confusa) por las balizas del GR. En nuestro caso, vamos a seguir esta ruta, tomando el camino que desciende por la derecha, aunque puede ser recomendable hacer lo contrario, como se indica ahora:

VARIANTE: si tomamos el camino de la izquierda (el que el GR marca como que no hay que seguir) perderemos menos metros que luego no habrá que remontar. El camino, de características similares al GR aunque algo menos vistoso, es mucho más horizontal, y se reúne con el propuesto unos 800 metros más adelante, evitando el sube-baja que describimos a continuación.

Vuelta hacia el fuerte
Siguiendo por tanto la indicación del sendero balizado, continuamos en descenso más pronunciado, aunque ya sin la compañía de las grandes pendientes anteriores. Pasamos junto a un arbolado, e inmediatamente después atravesamos una especie de pequeña canal en otro de los resaltes rocosos que jalonan esta vertiente del monte, quizá el punto más bonito de esta parte de la ruta. Continuamos siempre en descenso, divisamos de nuevo en lo alto la antena de la cumbre –todavía no estamos bajo ella ni mucho menos-, y llegamos a una nueva bifurcación, donde hay que estar atentos: aquí debemos abandonar el GR, que continúa bajando hacia la visible área de servicio de Ugaldebieta, y toca recuperar los metros perdidos.

Siempre por el mismo formato de senda estrecha (y puede que embarrada en algunos puntos) remontamos un par de repechos, el último y más potente de los cuales corresponde al contrafuerte que vimos al acercarnos a la cima, y finalmente alcanzamos la pista de subida junto a los postes y el fuerte, claramente visible. A partir de aquí no queda más que deshacer el camino de subida hasta nuestro punto de partida en Kabiezes.

Santurtzi, más cerca
Hay que advertir que, en la bajada más que en la subida, puede ser fácil liarse un poco con la cantidad de caminos y bifurcaciones que existen en esta parte del monte. No olvidemos que es un lugar muy próximo a la ciudad y por tanto muy frecuentado desde siempre. Por tanto, si necesariamente tenemos que volver a Kabiezes hay que tener un poco de cuidado en no perder la ruta, por ejemplo fijando algunos puntos de referencia, principalmente la torre del tendido eléctrico que vimos al subir. Pero si hemos venido en transporte público –que es lo más recomendable- no habrá problema en tomar otro camino: todos ellos, a partir del fuerte, terminan en algún punto del casco urbano de Santurtzi, donde tenemos muy fácil acceso a Metro, autobuses o tren para volver a casa.

viernes, 19 de abril de 2019

Garaio PR BI-41

En las estribaciones occidentales del macizo de Legarmendi/Aramotz, mirando hacia el valle de Arratia, encontramos uno de esos parajes mágicos que salpican la montaña de Bizkaia. Entre los intrincados pliegues de diversas formaciones calizas, pequeños cauces de agua han tallado durante miles de años formaciones geológicas caprichosas y espectaculares. Asiento de poblaciones prehistóricas, esta zona de belleza espectacular alberga leyendas e historias de seres formidables que no es difícil imaginar moviéndose por la zona.

El PR BI-41, cuyo trazado seguiremos con algunas excepciones, dibuja un atractivo recorrido por estos lugares, con ascensión a Garaio, su cima más significativa. Incluso podemos enriquecer el itinerario con la visita a la cueva de Balzola y el túnel de Abaro, a los que ya hemos dedicado una entrada específica. En cualquier caso, una de los senderos PR más atractivos de Bizkaia, cuya visita no nos decepcionará.

            DISTANCIA: 6,8 km.
            DESNIVEL: 310 m. (266-574)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (3-2-2)  Dificultad de tránsito/Zonas de peligro (atajo en la cima)
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Indusi (Dima)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra, karst
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, tomar la A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida BI-640 (Vitoria-Gasteiz). Se toma esta dirección pasando Bedia y Lemoa hasta encontrar el desvío a la izquierda por la BI-2543 dirección Dima-Otxandio. Se toma esta desviación, pasando Dima, hasta llegar a Indusi, donde se coge otro desvío a la izquierda señalizado a la Cueva de Balzola. Bizkaibus A-3925 parada Indusi
ENLACES CON Cueva de Balzola
             TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 58
IGN MTN50-087 Elorrio




Inicio del camino
En cuanto llegamos al barrio de Indusi, comienza el carrusel de sensaciones que nos van a rodear durante buena parte de la excursión. Con un espacio no muy grande pero generalmente suficiente para aparcar, estamos en una especie de pequeño y bucólico valle, observados por unos cuantos soberbios caseríos que se escalonan en la ladera. Junto a un poste de señales y un mapa, cruzamos un puentecillo sobre el arroyo que da nombre al barrio y tomamos un camino asfaltado que se dirige al solitario caserío que vemos unos metros más arriba (Gibelar, Gibiltar, u otras denominaciones, que dan ganas de asomarse y preguntar a los dueños). La pequeña carretera da un rodeo, pasamos por delante del caserío y vamos ya por camino de tierra.

Camino entre montañas
Aunque acabamos de empezar, aquí está una de las muchas imágenes espectaculares del paseo: nos internamos por una estrecha garganta como hacia las profundidades de las montañas que nos rodean: Kobagan de frente (enseguida veremos una de las bocas de la cueva), Urrustei y Garaio por la derecha, y Urrekoatxa a la espalda. Cruzamos una puerta metálica y un puentecillo, y seguimos por sendero pedregoso a la orilla del arroyo Koba Erreka. Como esta parte del camino ya la comentamos en la entrada Cueva de Balzola tampoco nos detendremos demasiado en las descripciones.

Jentilzubi
Enseguida tropezamos con el arco pétreo de JENTILZUBI, horadado en tiempos remotos por el propio arroyo, y siguiendo por camino ya bastante pedregoso, llegamos a la primera curva.

VARIANTE: Si tenemos interés en conocer el interior de la cueva de Balzola, lo mejor es abandonar el camino y tomar el senderito que sale a la izquierda en el fondo de la curva. Siguiendo el trayecto indicado en la entrada antes citada apareceremos en la boca principal, reuniéndonos con la ruta tras escasos minutos por un estrecho sendero.

Ahora empezamos a subir suavemente, y tropezamos con unas señales: si nos desviamos hacia la derecha, llegaríamos en unos metros al yacimiento arqueológico de Axlor (nada llamativo a la vista) o podríamos encaramarnos encima del Jentilzubi. Pero solo acabamos de empezar y casi mejor dejarlo para la vuelta. Un poco más arriba, otro poste informativo nos indica el camino a la cueva. Sin embargo, como vamos a seguir el PR dejaremos de lado ese desvío y seguiremos por la cómoda pista, recordando de nuevo que podríamos seguir el itinerario antes citado, seguir por Abaro (que merece la pena) y reunirnos cerca del barrio de Balzola como 1 km. más adelante.

Continuamos por tanto la pista de tierra, cómoda y sin desnivel, y en cuanto veamos por la izquierda un amable prado por donde serpentea el arroyo, llegaremos al punto donde nos reunimos con el trazado procedente del túnel. Por este tranquilo camino perdemos unos metros para atravesar de nuevo el mismo arroyo, esta vez sobre un puentecillo de madera, y vamos a dar a un camino asfaltado, que indudablemente nos conduce hacia el pequeño núcleo de Baltzola. Pasamos en ligera subida entre varios caseríos y enseguida nos reunimos con la carretera BI-4549 que conecta el barrio con Dima, desde donde se podría llegar en coche. Ahora giramos a la derecha, y por la izquierda tenemos ya la hermosa ERMITA de San Lorenzo, junto con la gruta de la Virgen de Baltzola. El Garaio se levanta justo por detrás de un caserío.

Garaio


Ermita de San Lorenzo

Bosquete
La siguiente cruz de señales nos envía por la derecha, indicando 2,2 kms. hasta Garaio, aproximadamente un tercio del recorrido, aunque será lo más duro. Seguimos por una pista de piedrilla y tierra bajo arbolado, y en la siguiente BIFURCACIÓN (ojo, que aquí las señales escasean) tomamos el camino de la derecha en ligera bajada. Tras perder unos 50 metros de cota, encontramos un arroyo -podría ser el mismo del principio, no sé- junto al que crece una hermosa aliseda. Por aquí debe estar la fuente de Pagokoiturri, y el camino gira lentamente hacia la derecha (sur) y empieza a remontar de nuevo, saliendo a cielo abierto. Con vistas momentáneas hacia Errialtabaso, llegamos a un nuevo cruce junto a la txabola de Olabarria donde, con una nueva señalización, giramos a la derecha para empezar a subir por el bosque.

En el primer repecho podemos salirnos de la pista para coronar una pequeña tachuela llamada Arbisola, pero luego es conveniente volver atrás para retomar el sendero. Más que nada porque enseguida vamos a hacer algo un poco disparatado.

VARIANTE (muy recomendable): No sigan ustedes la ruta que vamos a poner a continuación. Es mejor continuar el sendero para rodear la cima y atacarla por el punto indicado en el PR, de acceso bastante fácil. Pero para el que quiera, ahí va una propuesta un poco loca.

Empieza la cresta
Si es usted tan inconsciente como para no hacer caso al consejo anterior, seguimos contando cómo abandonamos por unos minutos el mucho más razonable itinerario del PR para alcanzar la cima por el sitio más estúpido. En el momento en que desde el sendero divisamos una cresta rocosa, nos vamos para allá campo a través. El arbolado se reduce a algunos pequeños espinos, seguimos por la campa y nos metemos de lleno en la arista rocosa. Eso sí, tenemos una vista espectacular del Gorbea, y el vecino Kobegan se ve unos cuantos metros por debajo de nosotros. Pero la cosa no es sencilla: estamos en una cresta cada vez más abrupta, con hendiduras importantes a las que hay que prestar mucha atención. Ni se nos ocurra con lluvia
Para arriba
o niebla. La cosa no presentaría mayor problema si no nos condujese a una especie de promontorio… desde el que vemos la auténtica cima a unos 100 metros de distancia y unos cuantos más arriba, al final de una arista quebradiza con bastante patio. Estamos a tiempo de dar la vuelta.


Último tramo

En caso contrario, disfrutamos de una soberbia vista de Leungane y la sierra de Legarmendi, y seguimos adelante. Hay que ir subiendo por la misma arista entre grandes calizas con sus correspondientes grietas, matorral duro por todas partes, arbolillos enanos, la mayor parte espinos y una pendiente bastante escalofriante por la izquierda. La cosa es ir muy poquito a poco, con mucha paciencia y extremando las precauciones, buscando siempre el paso más sencillo (o menos complicado), y quizá mejor escorándonos hacia vertiente norte (derecha). Y bueno, si usted ha llegado con todos los huesos en su sitio y ganas de ver paisaje, pues ya está en la cima (GARAIO, 574 m.), con los ilustres vecinos bien visibles: Itxina y Gorbea, Errialtabaso, Urrekoatxa…

Cima, con vistas a Legarmendi

Bajando por el karst
Desde la cima hay que continuar la misma dirección (oeste), siguiendo alguna marca y varios hitos, y bajando con buena pendiente por todo el karst con las precauciones habituales. Cruzamos una pequeña pedrera y nos dirigimos resueltamente hacia un pinar. Lo atravesamos, siempre con fuerte desnivel, y vamos a dar a la pista inicial, cerca del acceso
Por el pinar, hacia el camino
a la cueva.
 Tomándola a la izquierda, deshacemos el camino de subida, aunque no tengo muy claro si el PR toma el desvío por Axlor y Jentilzubi en vez del camino principal.