Mostrando entradas con la etiqueta * Artxanda-Ganguren. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta * Artxanda-Ganguren. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de marzo de 2017

Artxanda por Arangoiti

El pequeño barrio de Arangoiti se sitúa en la falda norte de Artxanda, justo encima de Deusto, del que lo separa más desnivel que distancia. Es un barrio de origen obrero, sumamente tranquilo, en el que la gente se conoce y donde se respira el ambiente de cualquier pueblo. Tiene Arangoiti las ventajas e inconvenientes derivadas de su peculiar ubicación: a cambio de unos accesos que a veces pueden resultar complicados, disfruta de unas panorámicas que seguramente no tienen parangón en Bilbao. Prácticamente tenemos a la vista todo el casco urbano, y a una distancia suficientemente reducida como para sentir que volamos sobre los tejados.

Arangoiti nos ofrece también un acceso más hacia Artxanda, un camino poco frecuentado para alcanzar la colina más bilbaína, donde podremos disfrutar de espléndidas vistas sobre el botxo. Un paseíto amable, aunque con alguna discreta dificultad, en el que conoceremos un nuevo rincón de nuestra villa.  

               DISTANCIA: 4,5 km. 
            DESNIVEL: 230 m. (20-251)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (2-1-1) Dificultad de tránsito
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Plaza de San Pedro (Deusto) Final: Cima de Artxanda
            VIAS: Urbanas, senderos de tierra
ACCESOS: Hasta la plaza de San Pedro nos llevan numerosas líneas de Bilbobus, como la 10, la 13, la 18 o la 71. La parada de Metro Bilbao (Deusto) está en la c/ Lehendakari Agirre, a unos 200 metros de la plaza.
     Desde Artxanda se puede volver a Bilbao en el funicular o en el Bilbobus A7 (junto al Polideportivo)
ENLACES CON: Banderas, Travesía de Artxanda, GR 228, Monte Avril
    TRACK: Wikiloc
Más información:
Sobre el barrio de Arangoiti (sobre todo, fotos):
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 24



Iglesia y plaza de San Pedro
Iniciamos esta vez la marcha en la plaza de San Pedro de Deusto, que viene a ser una especie de centro histórico del barrio. Según miramos de frente la iglesia, tenemos que tomar la pequeña calle que sube por la izquierda, pasando junto a la antigua pajarería, un viejo edificio que merecería ser conservado y recibir un uso digno. Cruzamos la calle Ramón y Cajal y, sin cambiar de dirección, pasamos unos escalones, atravesamos el trazado de la antigua vía del tren, y ya estamos en el Camino de Capuchinos de Deusto, un camino peatonal por el que remontaremos los aproximadamente 100 metros que faltan hasta alcanzar el barrio de de Arangoiti. Viejos muros de piedra, algunas casas y unos cuantos tramos de escalera sirven para ir descubriendo unas vistas cada vez más espectaculares sobre el casco urbano.
Camino de Capuchinos

La cosa queda clara cuando llegamos de nuevo al asfalto de la calle Araneko: estamos ante un fantástico balcón sobre el botxo, quizá el mejor que hay dentro del casco urbano. Tenemos al lado un pequeño parque con un depósito de aguas. Lo bordeamos en suave subida, y pasamos junto al notable caserío Agirre, que creo que alberga algún servicio municipal. Para perezosos recalcitrantes, diremos que, como es evidente, podemos llegar hasta aquí en coche, y también nos traen las líneas de Bilbobus 01, A6 y G8, que nos dejan en diferentes puntos del barrio. Y aprovecho también para decir que aquí al lado tengo un par de buenos amigos gracias a los cuales conozco un poco este rincón de Bilbao. 

Escaleras a Berriz
e inicio del sendero (derecha)
Continuamos ascendiendo hasta la parte alta del barrio (grupo Nª Sra. del Pinar, que no ‘del Pilar’, que no estamos en Zaragoza), giramos a la derecha por Berrizbidea, y dejamos las últimas casas por la izquierda, para dirigirnos hacia las escaleras que trepan hacia el barrio de Berriz, ya en Artxanda. Pero esta vez no vamos a utilizarlas: justo donde comienzan sale por la derecha un senderito que enseguida se convierte en una especie de pista. Podemos observar que vamos a flanquear un entrante para situarnos en la siguiente loma, en cuya parte superior distinguimos un par de casas. Pasamos junto a varias huertas –de las muchas que pueblan las laderas por esta zona- y, tras unos metros de tránsito por un senda estrecha, empezamos a subir suavemente, hasta alcanzar un cruce junto a un cobertizo.
 
Bilbao, con los montes de Durango al fondo
Bajada hacia Ugasko
Por la izquierda remontaríamos hacia Berriz, pero vamos a continuar hacia la derecha, enlazando en este punto con el GR 228 que recorre los montes próximos a Bilbao. Tras una curva, empezamos a bajar, al principio muy suavemente, hasta colocarnos en lo alto de una terrible rampa: tiene apenas unos 120 metros de longitud, pero salva un desnivel de casi 50, lo que nos coloca en una pendiente media de alrededor del 40% Pero lo peor es que el suelo es de grava, así que, si no queremos acabar con el culo sobre la piedra, haremos bien en bajar muy despacito y midiendo cada paso. Ya subimos esta pala en nuestro recorrido por el GR, pero bajarla es mucho más engorroso.

Llegamos así a la carreterilla de Ugasko, que comunicaba con la desaparecida residencia del mismo nombre. Tenemos que cruzarla, y en el lado contrario un panel informativo nos indica la continuación de la ruta. Ahora toca remontar todo lo que hemos bajado, y un poco más. El camino es amplio y cómodo,
Sendero junto al muro
y sube con pendiente moderada. Atravesamos el circuito de bicis que bajan de Potongo (ojo a la rampa hecha con troncos, hay que estar atentos a que no se nos venga encima un biker desbocado) y llegamos a un desvío señalizado junto a un gran arce.

Hay que tirar hacia la izquierda, con la vista en una larga tapia de piedra que delimita una finca: enseguida llegaremos hasta ella y subiremos en su compañía hasta la carretera. Durante este tramo tenemos excelentes vistas sobre Bilbao; la pendiente es suave al principio, más pronunciada a partir de una curva en que nos alejamos del muro, y realmente abrupta en los últimos metros, donde el firme es además descarnado y algo pedregoso.

Llegamos así a una zona verde recientemente habilitada, con un aparatoso mirador de madera. Por cierto, que aquí se encontraba la extraña instalación que constituía nuestro primer Misterio sin resolver. Estamos ya en la carretera BI-3741 que recorre todo Artxanda, y realmente aquí termina nuestra pequeña aventura montañera, porque en adelante no abandonaremos el asfalto hasta el final, a no ser que enlacemos con otras rutas diferentes más adelante.

Así que continuamos, dejando primero a la derecha el viejo molino (rodeado de maquinaria industrial), con buenas vistas por el lado contrario, con el valle del Txorierri en primer término. Pasamos después junto a la zona recreativa de Pikotamendi, donde podemos tomar otros caminos que bajan hacia la ladera norte, superamos algunas casas por la izquierda y, junto a la antigua pista de hielo de Nogaro (luego restaurante, y ahora mismo no sé) tomamos un camino asfaltado que sale por la izquierda, para abandonar la carretera.

Subiendo junto al parque
Dejamos por la izquierda el clásico txakolí Ballano y, con buenas campas por la izquierda y el parque en lo alto por la derecha, vamos a dar a un aparcamiento. Seguimos adelante, siempre en la misma dirección. Ya vemos por la derecha la plazoleta del funi, aparecen en el suelo unas absurdas marcas de pisadas con el logo de Bilbao, y ya casi hemos llegado. Mi recomendación sería subir por la izquierda unas vetustas escaleras de piedra que van a dar al parking que está cerca del campo de fútbol, aunque sólo sea por contemplar la pequeña caseta de la ‘Churrería La Ideal’, que está exactamente igual que hace muchos, pero muchos años. En este lugar, con el restaurante Antón por la izquierda, parecería que el tiempo se ha detenido y uno, que anduvo lo suyo por aquí en tiempos infantiles, no puede evitar pararse un momento a contemplar las pocas cosas que todavía permanecen iguales.

Churrería La Ideal
Bueno, pues la misma churrería nos marca el camino, porque entramos en la verde campa que está tras ella y subimos tranquilamente hasta el depósito de aguas que, si no me equivoco, marca el punto más elevado de nuestra pequeña colina de Artxanda. Por cierto, que el depósito también parece intacto con el paso de los años, con el murete y ese aparatoso y característico seto que lo distingue de todos los depósitos de agua del mundo.
 
Depósito en la cima

Y bueno, hemos llegado al objetivo. Aquí al lado tenemos el funi para bajar, polideportivo para darnos un baño y algunos bares para reponer fuerzas. O, todavía mejor, enlazar con otras rutas de las muchas que en este blog hemos dibujado por esta zona.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Ganguren desde Etxebarri

Ganguren es en gran medida un monte urbano, cuyo cordal divide los valles del Txorierri al norte, y del Nervión al sur, ambos fuertemente urbanizados e industrializados. Si consideramos además su importante prominencia, no es de extrañar que haya tenido que sufrir la completa ocupación de su cima con la instalación de múltiples antenas. El deterioro y la humanización no se limitan sin embargo a la cumbre, sino que se extienden por sus laderas, surcadas por diversas carreteras, y ocupadas por otras varias infraestructuras.  

Pese a todo, buscando un poco descubrimos que el monte no ha perdido del todo su carácter, y su amplia superficie ofrece la posibilidad de dibujar recorridos con los que más o menos se consigue esquivar la civilización. En esta ocasión proponemos una ascensión por la vertiente sur, partiendo del barrio de San Antonio-Kukullaga, en Etxebarri.

               DISTANCIA: 7,9 km.
            DESNIVEL: 395 m. (80-477) 
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1)  Dificultad de tránsito
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Polideportivo de San Antonio-Kukullaga (Etxebarri)
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, Carretera Bilbao-Galdakano (N-634) hasta km. 6,5. Se gira a la izquierda hacia el barrio de San Antonio, y seguir indicaciones hacia el polideportivo (derecha). Bizkaibus A3623 (Bailén) hasta San Antonio (final) Metro Bilbao estación Etxebarri hasta el centro, tomar carretera hacia la derecha, cruzar la N-634 y mismo itinerario hasta San Antonio (1,1 kms.)
            ENLACES CON Santa Marina
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 33-34



           
Me perdonarán los vecinos de los barrios altos de Etxebarri pero, pese a haberme movido por la zona por varias circunstancias, no termino de aclararme qué cosa es San Antonio y cuál Kukullaga. Pero bueno, siempre tenemos los comentarios abiertos para que alguien nos haga ver la luz.

Polideportivo y camino hacia el monte
En todo caso, el lugar cuenta con un buen polideportivo, que se asiente precisamente en la ladera sur de Ganguren, cuya cima divisamos desde el primer momento. Con el primer edificio por la izquierda, un camino semi-peatonal nos dirige hacia el monte, rumbo indicado con un cartelito donde pone ‘Jugo auzoa’. Y así, nada más dejar atrás las instalaciones deportivas arranca un camino asfaltado con una dura pendiente. Mal asunto cuando esta rampas se presentan justo al inicio, porque impiden calentar mínimamente y coger el ritmo adecuado, y a veces se atragantan de mala manera.

Pero son sólo unos metros, hasta que alcanzamos las casas del barrio de Jugo, donde a buen seguro nos acogerán con un recital de ladridos en sonido estéreo y muchos vatios de potencia. Tras no más de ocho o diez viviendas a ambos lados, pasamos entre las dos últimas, de piedra, más antiguas y silenciosas, y encontramos una bifurcación, donde tomamos el camino de la izquierda. Ya tenemos algunas vistas sobre la zona urbana de donde venimos, y parciales sobre Bilbao. Dejamos por la izquierda otra casa de dos pisos y, unos metros después, pasamos junto a la última vivienda (ojito al perro, aunque suele estar atado) para internamos en el monte.

Bad way
Proseguimos ahora por un sendero antiguo y que –salvo que se haya limpiado en fechas recientes, lo que parece muy improbable-  se encuentra en condiciones bastante deplorables,  visible pero lleno de maleza, zarzas que emergen de los laterales y hierba alta y argomas que llenan el trazado. La cosa mejora un poco a la vista de una torre eléctrica, pero es un espejismo, porque en adelante vuelve a su estado anterior. Algo parecido ocurre más adelante, cuando el camino se empina un tanto y adquiere un aspecto algo más rocoso, o minutos después, cuando atravesamos una pequeña mancha de arbolado, pero no dejan de ser espejismos, porque la trocha acaba siempre cerrandose, y volvemos una y otra vez a los pinchos y el matorral.

Sendero más civilizado
La cosa parece no tener fin, si bien la trazada, aunque sucia, no llega a desaparecer del todo. Lo cierto es que esta parte del trayecto (apenas un kilómetro), sin llegar a ser un zarzing, no resulta muy agradable, y es por lo que hemos puesto arriba lo de ‘dificultad de tránsito’.

Cuando ya empezamos a estar algo hartos de esta áspera travesía, aparece por fin un camino al que nos incorporamos para seguir hacia la derecha. Es una especie de pista amplia y terrosa, sin apenas desnivel y bastante frecuentada por las bicis, ideal para recuperar fuerzas y continuar de forma más sosegada.

En unos minutos vamos a salir a otra pista de grava, aún más amplia, que tomamos también hacia la derecha, enlazando así los sucesivos trazados que recorren la ladera. Enseguida llegamos a un cruce con otra pista, esta de cemento, que describe una curva cerrada. Aquí seguimos de frente, para poco después desembocar en una carretera asfaltada (CRUCE), que enlaza por arriba con la BI-3732 que recorre el cordal. Hay que cruzar esta calzada, para lo cual bajamos una decena de metros y tomamos un sendero que arranca en el arcén contrario para internarse en el bosque. Unas marcas rojas en un árbol facilitan la tarea.
Txaketo iturri

Iniciamos otro tramo amable, terroso y de pendiente muy suave, que va ganando metros poco a poco. Pasamos un pequeño manantial del arroyo Troka, visible sobre todo por los grandes helechos que lo rodean, y salimos después a terreno más abierto, cubierto por repoblaciones forestales. En unos metros estamos en la fuente de Txaketo, de aguas ferruginosas, con un mojón con inscripción de 1.952. Unos pasos más y tomamos un desvío por la izquierda, un camino pedregoso y con algo de roca, que va ganando metros con decisión, mientras vamos dejando a los lados diversos mugarris.  

Pista de BTT
Giramos luego a la derecha y nos encontramos con otra pista de grava, que por la izquierda lleva a una puerta metálica del abandonado Parque de Atracciones, y tomamos de frente un estrecho senderito. Estamos ahora en un recorrido de BTT, DH o cosas así, parecido al de Potongo, una sendita angosta y superpisada, con evidentes rodadas de bicis. La pendiente es muy fuerte en algunos tramos, y se agradece la ayuda del bastón; también aparecen las inconfundibles rampas de madera, y en algunos puntos el paso de bicis ha formado un profundo surco central.  

Ahora vamos justo por el costado del recinto del Parque, donde se ve un pabellón y las vetustas pirámides si giramos la vista un poco hacia atrás. Ni qué decir tiene que conviene aguzar el oído, no sea que se nos venga encima de improviso algún biker a velocidad desatada. Salimos así a una laderita bajo arbolado, y ya se observa el guardarrail de la carretera general. Hemos terminado así la parte digamos más salvaje de la subida, que serán algo más de 3 kms. Obviamente, se puede llegar a este punto de forma mucho más civilizada, pero oiga, hubiera tenido menos gracia.

Buzón y cordal hacia el oeste
Una vez en la carretera, hay que alcanzar la cima. Seguimos unos pasos por el asfalto hacia la izquierda, y enseguida se distingue una señal de Stop, por donde empieza la subida. Hay otra carreterilla que asciende, pero tenemos una opción mejor: en ese mismo punto arranca un senderito, que es el que vamos a seguir. La subida es agradable, de pendiente media y siempre bajo arbolado, y en pocos minutos nos sitúa al pie de las antenas. Pasando por el camino de grava entre las instalaciones nos encontramos, sobre el tejado de una caseta, el pirulo de un vértice geodésico, una ubicación extraña que también habíamos visto en el Ermua.

Etxebarri y Bilbao bajo la bruma
Como todo es un bosque de antenas enormes, no sabemos dónde está exactamente el punto culminante, así que damos aquí por alcanzada la cumbre (GANGUREN, 477 m.), habiendo invertido aproximadamente 45 minutos desde el inicio. Al otro lado encontramos el buzón –recientemente repintado- y un pequeño promontorio rocoso con una caja metálica que en su tiempo albergó un bonito Belén.

Las vistas son formidables en todas direcciones, con el valle del Nervión al sur y el Txorierri al norte. Más allá del rosario de núcleos urbanos e industriales contemplamos la sucesión de elevaciones que van desde el Ganeko hasta los montes de Triano. Vamos, una panorámica espectacular que resulta difícil de creer a la vista de estas fotos tan tristes que ponemos, hechas en el típico día de brumas bajas.

Camino de los postes
Siguiendo la dirección en que hemos llegado al buzón (oeste), tras el escarpe rocoso encontramos una sendita estrecha y divertida que serpentea por la loma para descender, pasando unos escaloncillos, hasta un amplio camino de tierra. Esta pista recorre todo el cordal, y la tomamos hacia la izquierda. Tras un tramo más o menos llano, el camino empieza a descender, cada vez con más fuerza. El firme es cada vez más descarnado y pedregoso, siguiendo un tendido eléctrico que algunos hemos decidido llamar el ‘camino de los postes’. En subida, el tramo se hace áspero y pesado, pero bajando no presenta ningún problema.

Llegamos así de nuevo a la carretera, la cruzamos en un punto denominado GUDABIKOLANDA  y, dejando por la derecha la pista de Santa Marina tomamos el sendero de bajada, que nace justo detrás del cartel de entrada en el municipio de Galdakano. En principio, el camino va casi paralelo a la calzada y luego gira un poco a la derecha y empieza a descender muy suavemente. En la primera bifurcación, tomamos el camino de la derecha, y lo mismo en la segunda, un poco más abajo. El sendero presenta una pendiente moderada, aunque puede encontrarse resbaladizo en caso de lluvia reciente.

Carretera de bajada
Alcanzamos enseguida una pista que por la izquierda nos llevaría al área de Kortatxueta, pero giramos a la derecha para en unos pocos metros encontrar la CARRETERA que llega hasta el hospital de Santa Marina. Tomando esta vía hacia la izquierda en bajada, ya no la abandonaremos hasta el final. Vale que este descenso es demasiado civilizado y urbano, pero bueno, también merecemos algo de paz después de aquel primer tramo de subida un tanto selvático.

Así que, tras cosa de kilómetro y medio de apacible retorno, dejando por la izquierda un pequeño embalse y bordeando el cementerio, llegamos a nuestro punto de partida, en el polideportivo de este tranquilo barrio de Etxebarri.

martes, 28 de enero de 2014

Potongo

Durante todo el siglo pasado el crecimiento urbanístico fue poblando las laderas de Artxanda de viviendas, carreteras e instalaciones de diversa índole. De esta forma, una buena parte de su superficie se ha visto colonizada e incorporada al casco urbano, perdiendo casi todo su carácter de espacio natural.

Aun así, y aunque sea en muy pequeñas dosis, es posible encontrar rincones que todavía resisten al empuje de la humanización, conservando el encanto de lo casi virgen a sólo unos pasos de la ciudad y de las zonas más transitadas. En el siguiente recorrido vamos a explorar un par de lugares que quizá nos van a sorprender.

                DISTANCIA: 4,4 km.
            DESNIVEL: 210 m. (30-240) 
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (2-1-0)
ITINERARIO: lineal  
ACCESOS: Ida: Puente de La Salve  
                             Vuelta: Plaza Pío X (Deusto)
            VIAS: Bidegorri, senderos de tierra, carretera
ENLACES CON Artxanda por Vía Vieja de Lezama  (Variante)
TRACK:
Más información:
Sobre el circuito DH (fotos): 
           http://dangerandtxemikaze.blogspot.com.es/2011/12/dh-potongo-2007.html
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 24




            Todos los barrios al norte de Bilbao, desde Deusto hasta Otxarkoaga, tienen acceso directo a la entrañable colina de Artxanda o sus estribaciones, de forma que podríamos contar unos cuantos caminos posibles. Pero para no liarnos solemos iniciar casi siempre estos recorridos desde el Puente de La Salve.

Ahí precisamente arrancamos en esta ocasión, siguiendo los pasos de la entrada Artxanda por La Pesetita. Cruzamos el puente de La Salve por la acera izquierda, junto al Guggenheim, y, ya en la orilla contraria, tomamos el bidegorri que, sin dejar de ascender, describe una curva sobre el acceso a los túneles. Las vistas son soberbias sobre la ciudad, que contemplamos arropada por los montes que se extienden por el sur.

Empezamos a subir
Llegamos a un cruce señalizado donde, para no perder las buenas costumbres, tomamos el camino que sube, es decir, hacia la izquierda. Con suave pendiente, trazamos una curva y accedemos a un promontorio bajo una gran torre eléctrica, al lado de otro cruce. Giramos a la izquierda para ganar unos metros más y, junto a un panel informativo (hace poco derribado, seguramente por algún descerebrado) tomamos un sendero herboso y llano que sale por la izquierda (DESVIO-1), con el Colegio Jesús y María de frente, en el alto.

Aquí, aunque estamos a dos pasos del área recreativa que se extiende por la derecha, ladera arriba, se siente uno en otro lugar. Avanzamos por camino generalmente solitario, con la urbe desaparecida tras el arbolado, disfrutando de una tranquilidad que no se espera, a sólo un puñado de metros del tráfico y el ruido. Hasta alguna ardilla hemos podido ver encaramandose a los árboles.

Desvío junto a la caseta
Vamos bordeando una vaguada por donde cae un pequeño regato sin nombre, y atravesamos un puente de madera. Enseguida accedemos a un camino, que tomamos hacia la izquierda, abandonando aquí el itinerario que antes citábamos. Casi de inmediato nos encontramos con un senderito que remonta por la izquierda hacia una casa de piedra, una caseta y una especie de rampa herbosa de frente, bajo unos cables eléctricos; pero dejaremos todo esto de lado para tirar por la derecha (DESVIO-2), sin camino, subiendo con fuerza por la hierba hasta acceder a la parte superior de la zona de bancos denominada Pikotamendi.

Aquí encontramos además una fuente y una nueva ración de panorámicas bilbaínas, por si no habíamos tenido bastante. Por cierto, aprovechamos para hacer una recomendación: las vistas sobre Bilbao resultan ya casi tópicas, pero si queremos ver algo notable de verdad, merece la pena venirse hasta alguna de estas laderas por la tarde en un día despejado para contemplar cómo el sol ilumina mágicamente la silueta del macizo de Legarmendi y el Gorbea hacia el sudeste, una pasada.

Sendero hacia Pikotamendi

Por nuestra izquierda según hemos llegado tenemos a la vista otro panel con un mapa y junto a él arranca un senderito, que debemos tomar. Este agradable camino, recientemente marcado con la pintura rojiblanca del GR, nos aleja de nuevo de las zonas más concurridas trepando por el verde entre arbolillos jóvenes. Se ve que la senda tiene éxito, porque desde que la descubrimos hace unos años ha pasado de ser apenas una traza semioculta a todo un sendero perfectamente marcado y reconocible. Y además en su parte final presenta una buena pendiente, a veces por encima del 20%, para que no olvidemos que estamos en el monte… aunque sea el pobre Artxanda.

Bancos en la cima
Salimos en unos minutos a una pista junto a un portón, y giramos a la derecha. Tras una curva y otro pequeño tramo recto, descubrimos por la izquierda otro estrecho sendero que remonta por la hierba, y por él seguimos hasta la redondeada cima de PIKOTAMENDI, también con fuente, algunos bancos y nuevas vistas, lógicamente más amplias que antes.

Cruzamos la campa hacia la vertiente contraria, atravesamos la carreterilla que la bordea y accedemos a la carretera general que discurre por el cordal, lo que podemos hacer mediante un atajillo que surge cerca de un pequeño transformador.

VARIANTE: Una vez en la carretera, podemos lógicamente alargar la excursión dirigiendonos por la derecha a las zonas más concurridas y conocidas de este monte, el parque, campo de fútbol, San Roque, etc., para lo que nos remitimos a la entrada Artxanda por Vía Vieja de Lezama

Lo de tener que acceder a la carretera no tiene realmente ninguna gracia, y nos chafa un poquito nuestro plan digamos de caminos alternativos. Pero la realidad es que –salvo que alguien nos saque del error, y ojalá sea así-  si queremos movernos hacia el oeste, no queda otro remedio que chupar asfalto. Es algo que llama la atención, porque da la sensación de que no sería difícil abrir un camino por la ladera sur desde Pikotamendi hasta el punto que indicamos luego, por la trasera de un par de fincas. Podrían ser como mucho unos 500 metros y no hay desniveles fuertes que salvar; pero algún problema habrá, quizá legal, porque ni siquiera para habilitar el GR bilbaino han conseguido abrir este camino. En fin.

Hacia el norte: valle del Txorierri, Serantes y el mar

De manera que intentamos ignorar los coches y disfrutar de las cosas que vamos teniendo a la vista: el valle del Txorierri, con el Abra al fondo (en días claros vemos hasta el Cerredo y la Virgen de las Nieves en Cantabria), el viejo molino que comparte espacio con maquinaria de construcción (¡), y poquito más. En una curva, el GR nos abandona por la izquierda (nuevo panel informativo), junto a un muro y una cosa extraña de hormigón que incorporaremos al catálogo de misterios que inauguramos el otro día. Hasta aquí podría llegar el hipotético camino que decíamos antes.

Escuela de Hostelería e inicio del sendero
Un tramo recto más, y ya tenemos al frente el monte Banderas (izquierda, con sus antenas) y San Bernabé por la derecha. Por la izquierda, aparece además el edificio de la Escuela de Hostelería, hacia donde nos dirigimos. Justo antes de llegar a él, sale en bajada un camino asfaltado que no nos interesa, y en este mismo punto (DESVIO-3) arranca un senderito de tierra, que en principio lleva casi la dirección contraria a la que traíamos. Este es el nuestro. Por él accedemos a la zona de Potongo, por donde bajaremos para volver al casco urbano.

Hay que advertir que la zona que vamos a recorrer se utiliza como circuito de DH, que es un tipo de descenso extremo en bici, o sea, una cosa un poco bestia, como podremos comprobar. El trazado es bastante conocido y apreciado por los aficionados a estas cosas, por lo que no es imposible encontrarnos con alguno haciendo el cabra; habrá que andar un poquillo atentos porque, como se puede comprender, las leyes de la física tampoco deben poner fácil frenar a quien baja desatado por estas pendientes.

El camino es en principio bastante ancho y se va estrechando después, para sumergirse entre el arbolado. Contra lo que pudiera suponerse, el lugar es en apariencia casi virgen, y nos parecerá mentira que estemos en el torturado Artxanda. Y, por lo que respecta a las bicis, hay que decir que, salvo el muy currado trazado del sendero, el resto del paraje se encuentra impoluto, y es raro encontrar objetos o desperdicios en los alrededores.

La trocha serpentea entre árboles, a veces con buenos desniveles y taludes, y pronto encontramos los primeros cajones y rampas de madera con los que estos chiflados hacen sus drops –o sea, unos saltos que quitan el sentío. Aunque hay sucesivas bifurcaciones, no hay problema porque todas van en la misma dirección, y de hecho vuelven a reunirse más abajo. La bajada tiene algunos tramos tan verticales que no resulta fácil, sobre todo si no llevamos bastón, y no digamos si ha llovido. Y uno se pregunta cómo se puede bajar por aquí con la burra, si ya andando se hace complicado. 

Dirá alguno que tampoco es para tanto. Vale, pues vean uds. las fotos del link que ponemos arriba, o este video:


El único punto que quizá puede suscitar dudas es un cruce en un claro, junto a otra de las rampas. Un camino algo más ancho cruza de izquierda a derecha (procede de la subida a Ugasko y enlaza con el GR), y nosotros seguimos de frente, tomando el sendero más estrecho y que baja más o menos de frente. Tras otro tramo parecido al anterior, el camino se hace cada vez más angosto, ladeando ya entre la hierba y por entorno más abierto. Hay sitio justo para el paso de una bici, y queda claro que a pie se necesita un pelín más de espacio para transitar.

Parte final de la bajada
Sigue otro trecho más sinuoso, muy bonito y en fuerte bajada, y vamos llegando al final. Y para mantener el interés, deberemos salvar un pequeño talud como de un par de metros para desembocar en una carretera. Por aquí descendemos junto a unas pistas deportivas, pasamos bajo el puente del tren, al lado del Colegio Mayor Deusto, y salimos finalmente a la plaza Pío X de Deusto, donde damos por terminada la excursión.

Y con todo esto, hemos descubierto algunos lugares poco conocidos que aún conserva nuestro pequeño monte para disfrute de la gente a la que le gusta el monte... que asfalto y edificios ya tenemos bastante.

jueves, 4 de julio de 2013

Altamira

Las estribaciones más orientales de la cordillera de Artxanda-Ganguren han sufrido un menor grado de humanización que el resto de la sierra, especialmente la zona más cercana a Bilbao. Quedan por tanto algunas manchas boscosas, áreas que conservan su carácter agrícola y algunos caminos más o menos solitarios.

En las suaves laderas en cuyas faldas se asienta el municipio de Galdakano se ha habilitado un recorrido cargado de historia y que incorpora elementos culturales de interés. Un tranquilo paseo permite descubrirlos, mientras transitamos entre viejos pinares y la periferia rural de la localidad.


DISTANCIA: 5,8 kms 
DESNIVEL: 160 m. (72-232)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
ITINERARIO: circular Inicio y final: Parque Ardanza (Galdakano)
VIAS: Urbanas, carretera, camino asfaltado y de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, en coche, por la N-634 dirección Donostia, hasta la rotonda con la indicación Galdakao-centro. Aquí se toma la calle Juan Bautista Uriarte (principal), recto hasta el parque lehendakari Ardanza. Bizkaibus (diversas líneas) paradas Juan Bautista Uriarte y Zabalgane
Más info:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 34
  
 




Parque Ardanza
           Muy cerca del centro de Galdakano, el parque Lehendakari Ardanza, vistoso y con varias esculturas, salva el desnivel hasta la hermosa iglesia de Santa María (Asunción). Junto al templo hay una fuente y, si la memoria no nos traiciona, un monumento al montañero. Según hemos ascendido la ladera, tomamos hacia la izquierda la calle Juan Bautista Uriarte, que discurre junto a la iglesia.

            Vamos tomando rumbo norte, hacia el monte, pasamos una rotonda y después un puente sobre la autopista, para seguir por la calle Elexalde, siempre en subida moderada. Dejamos por la derecha el cementerio y continuamos entre casas unifamiliares de construcción reciente y algún caserío de buen porte. Las vistas son excelentes sobre el sur, Malmasín, la cordillera del Paga y el Ganeko, con un imponente perfil.

Iglesia de Andra Mari
Por la izquierda sale una calle enlosada en piedra que debemos tomar, pasando después junto a un colegio. Vamos siempre ganando altura, y llegamos a la plazoleta de la iglesia de ANDRA MARI, junto a algún restaurante.

VARIANTE: En realidad este puede ser perfectamente el punto de inicio del recorrido, y de hecho es el que señala la ruta digamos oficial, pudiendo accederse en coche -incluso algo más adelante. Sin embargo, hemos preferido partir del casco urbano, aparte de por conocerlo algo más, porque de esta forma la ruta finaliza cuesta abajo, que siempre resulta más cómodo.

Seguimos subiendo junto a unas instalaciones deportivas y accedemos a un camino vecinal asfaltado que irá pasando junto a diversos caseríos. Dejamos un desvío por la izquierda y vamos teniendo cada vez mejores vistas. Llegamos así a una extraña EXPLANADA, con una especie de graderío a la izquierda,
Explanada y continuación del camino
una de esas cosas insólitas que uno se va encontrando en los montes y sobre las cuales siempre reclamamos información adicional a nuestros lectores… sin respuesta. A su lado se encuentra el muro de la pequeña presa de Elexalde, que acentúa el aspecto misterioso del lugar.

Seguimos de frente por otro camino también asfaltado en subida, y ya encontramos la primera de las señales de la ruta Altamira –que quizá convendría instalar algo más abajo. Ahora vamos llaneando por un pinar a media ladera del Ganguren. Tras haber pasado junto a sucesivas casas, la carreterilla termina junto a otra de ellas y, al otro lado de una rudimentaria barrera, se convierte en sendero de tierra, para alivio de quienes no gustamos demasiado del asfalto.
 
Fin del asfalto
Sendero y señal
Continuamos bajo arbolado y prácticamente en llano, por un cómodo camino, en otoño cubierto de hojas. Por la izquierda vamos dejando algunos desvíos por los que se remonta ladera arriba. El bosque tiene el aspecto clásico de la zona, con abundante matorral enmarañado y seco, mostrando un alto grado de abandono. No debería extrañarnos que la falta de limpieza del sotobosque originase algún incendio, y de hecho más adelante encontraremos vestigios de algo así.

Finalmente salimos a zona más despejada, junto a algunas granjas y con vistas hacia el Este, y el camino gira a la derecha para empezar a bajar. Tenemos cerca la carretera que desciende hacia El Gallo, y al fondo contemplamos las siluetas de los montes de Durango y Oiz. Pasamos junto a otro caserío y, después de otro trecho de sendero bajo el pinar, desembocamos en una pequeña explanada pegada a la carretera, con un banco y barbacoa. A lo largo de este último tramo parece que se encuentran algunos bunkers y restos del Cinturón de Hierro, pero como no conocemos bien la zona y tampoco hay señalización alguna, no podemos dar más datos al respecto.

Siguiendo las flechas, tiramos hacia la derecha, y continuamos rodeados del entorno boscoso anterior. Pasamos un regato y poco después la zona con árboles quemados a la que nos referíamos antes; entre ellos, por cierto, un curioso y muy viejo pino que parece una escultura moderna, ligeramente fantasmagórica. De nuevos nos aproximamos a la civilización, en las proximidades del barrio de Altamira, que da nombre a la ruta.

En efecto, salimos a otra vía asfaltada por la que circulamos unos minutos, hasta que las señales nos dirigen a un agradable camino verde, un estrecho senderito que va ladeando con suavidad. Tras una nueva salida al asfalto, ahora cerca del barrio de Olabarri, encontramos un panel informativo que nos conduce de nuevo bajo arbolado, en dirección al CAMINO REAL.

Camino real
El sendero se desdobla y tomamos el que discurre más bajo, por la izquierda, progresando como por una pequeña trinchera. Si nos fijamos bien, en el firme se advierten las piedras dispuestas para facilitar el paso de los carros, aunque de forma menos nítida que en otros lugares (Santa Águeda o Mekoleta, por ejemplo).Es este el pequeño tramo de calzada real que subsiste, quizá la parte más vistosa de la ruta, y finaliza al reunirse los dos caminos.

VARIANTE: Si optamos por el otro brazo del sendero, podremos acercarnos a contemplar el horno de Isasi, otro de los hitos interesantes de la ruta. Las distancias son tan cortas que tampoco hay problema en recorrer primero uno de los senderos y después el otro, para conocer las dos cosas.

Puente sobre el verde
Accedemos después a un pequeño claro con mucho verde y un puentecito de madera que salva el arroyo Isasi. Nuevo senderito estrecho y otra vez salimos al asfalto, ahora de forma definitiva, junto a la trasera del restaurante Aretxondo que habremos visto al subir. Por su amplio parking salimos a la carretera y aquí, girando a la izquierda, tomamos el camino inicial para volver al punto de partida (a la derecha si hemos partido de Andra Mari).

Vistas al sur

Paseíto fetén para domingueros, mitad montañero mitad cultureta, todo en proporciones muy light, pero excelente para acabar con unos potes en el siempre jatorra y bullicioso Galdakano.