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viernes, 24 de abril de 2020

Serantes desde Kabiezes

El Serantes es un monte indisolublemente ligado al municipio de Santurtzi, un núcleo urbano recostado entre la falda del monte y el mar, como pocos de su tamaño. De forma que las calles de la vieja aldea pesquera son como un puente entre el verde y el azul. Ello a pesar de que aproximadamente la mitad de la superficie del Serantes pertenezca al vecino Zierbena, también de vocación marinera y algo más montañero.

Así que gracias a su privilegiada ubicación (o por su culpa, según se mire), el Serantes es un monte sumamente humanizado: no solo congrega numerosos paseantes y una curiosa romería el Lunes de Pascua, sino que reúne varios fortines y un pequeño castillo, lo recorren una línea de alta tensión y una larga pista, y es sede de una magnífica prueba montañera que le vincula a los pequeños y muy próximos Luzero y Montaño.

No tendrá por tanto el encanto de una naturaleza salvaje o exuberante, pero pocos montes pueden disfrutar de panorámicas más espectaculares.

            DISTANCIA: 6,30 kms. (solo cima) / 8,5 km. (alternativa)
            DESNIVEL: 390 m. (62-452) CENTENARIO - Techo municipal (Santurtzi)
DIFICULTAD: Solo ascensión: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
                      Alternativa: Media-Baja 8 (3-3-2)  Rampas del 30% - Zonas de peligro
            ITINERARIO (ida y vuelta, o circular)  Inicio y Final: Metro Kabiezes
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Santurtzi-centro. En la primera rotonda se gira a la derecha y se sube hasta la segunda, donde se encuentra el mercado de Kabiezes. Bizkaibus A-3151 parada Kabiezes. Metro Kabiezes.
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON: Serantes desde Valle 
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14
IGN MTN50-0061 Bilbao y 0037-Algorta




Aunque la boca de metro de Kabiezes (salida Lauaxeta) queda más cerca de la ruta que vamos a seguir, tomamos como referencia la rotonda de Kabiezes (mercado y parada de bus) por ser más próxima a cualquier medio de transporte que vayamos a tomar (por cierto, no es buena idea venir aquí en coche, porque el aparcamiento es una aventura casi imposible. Estáis advertidos).

Esta excursión tiene dos partes bien diferenciadas: lo que es propiamente la ascensión a este monte (o sea, subir y bajar por el mismo camino), y una prolongación en la que recorremos parte del cresterío y volvemos por senderos un poco más complicados. Como las dos partes son independientes, y entendemos que pueden ser aptas para distintos tipos de aficionados, las exponemos por separado, y cada cual que se sirva a su gusto.

La ascensión

Los últimos caseríos
Justo al lado de la rotonda de Kabiezes, empezando a bajar hacia el centro de Santurtzi, unas escaleritas llevan a una especie de parque con unos columpios, y en cuanto las subimos ya se ve la tapia y las torres de iluminación del campo de fútbol de San Jorge, que es hacia donde hay que ir, siguiendo la calle Pajares. Pasamos junto al campo y seguimos subiendo, ahora junto al instituto de FP San Jorge, y más adelante otro centro educativo, dejando todo ello por la derecha. Todavía se puede ver (izquierda) alguna de las viejas casitas que poblaban estas laderas hace unas décadas. Nada más pasar el último colegio bajamos ligeramente, siempre por carretera, para volver a remontar unos metros en dirección a un edificio verde, que es la residencia Nuestra Señora de Begoña. Justo antes de llegar, con la finca ‘La Ponderosa’ por la derecha, hay una bifurcación donde, junto a unos contenedores, tenemos que tirar hacia la izquierda para pasar por el barrio de El Villar.

Inhóspito
Tras dejar atrás las últimas casas, enfilamos hacia algo llamativo: una amplísima estrada, pedregosa y en moderado ascenso, que canta una barbaridad si lo miramos en el Google Earth, y se diría que es lo que queda de alguna infraestructura que no llegó a terminarse. Se inicia en una especie de explanada donde aparcan algunos coches y hay una finca por la izquierda. A partir de ahí es un camino ancho y desnudo, con lajas y piedra suelta, y con pendiente no muy fuerte, que se puede superar mejor por un senderito por la izquierda. Sin darnos cuenta, pasamos sobre la salida de la autopista hacia el puerto. Son aproximadamente 400 metros de camino recto, al cabo de los cuales ya hemos ganado suficiente altura como para ver la cima –que no perderemos casi en ningún momento- y tener a la espalda alguna perspectiva sobre los montes de Triano, Ugaldebieta y Gallarta.

Nuestra cima
Con alguna señal que indica la dirección hacia el Serantes (son pequeñas, pocas y no muy visibles), el camino se estrecha y gira a la derecha, pasando junto a la tapia de otra casa y un vallado de madera, atravesando el cual (derecha) llegaríamos hasta el polvorín del Mazo, asentado en una colina encima del barrio de Mamariga. Llegamos a un punto (TORRE) donde debemos girar a la izquierda; en realidad, el camino describe el giro, pero puede atajarse por el interior, siempre a escasos metros de una torre eléctrica, que nos debe servir de guía sobre todo a la vuelta, porque hay numerosos caminos en todas direcciones. Tras coincidir unos metros con los postes de una conducción de gas, pasamos ahora a un senderito de tierra que enfila directamente hacia el cono superior del monte, pasando junto a bonitos espinos en flor. Según miramos a la cumbre, distinguimos a la izquierda el vistoso resalte rocoso por el que pasaremos a la vuelta (si tomamos la alternativa que luego se explica).

El Abra, puerto y Punta Galea
Vamos poco a poco cogiendo metros, y el camino se estrecha y se ancha alternativamente, hasta que vemos la primera marca del GR 123 Vuelta a Bizkaia, y alcanzamos una especie de rellano. En una curva a la derecha, dejamos por la izquierda un sendero por el que volveremos, precisamente con los postes de señalización del GR y otra gran baliza blanca. Remontando unos metros más, alcanzamos ya el FUERTE, justo en la base del tontor final del Serantes. Este collado reúne a la mayor parte de gente en la famosa romería de Cornites, el lunes de Pascua. Todas las fortificaciones de este monte proceden del siglo XIX, y podemos leer aquí y aquí sobre su historia y características. Con buen tiempo, suele verse gente tomando el sol en este fuerte, y recientemente ha sido objeto de algunas obras para instalar un punto de observación de aves y quizás algunas cosas más. Por ahí han circulado algunos proyectos faraónicos de esos que gustan tanto a los políticos, y de los que hablamos (de los proyectos, no de los políticos) en la entrada Serantes desde Valle.

Desde lo alto de 'La cuesta', con el fuerte abajo
Ahora ya solo queda el final, o sea, lo más jugoso: ‘La Cuesta’, como reza el cartel indicador, esa rampa de unos 300 metros de longitud que remonta los últimos noventa y tantos hasta la cima. Con esas cuentas que solemos hacer, la conclusión es clara: nos comemos un desnivel por encima del 30% de principio a fin, por sendero algo pedregoso, aunque permite zigzaguear un poco y, si nos paramos a tomar un poco de aire, ofrece una vista espectacular a nuestra espalda. También es verdad que este tramo, antiguamente árido y desnudo, ha sido repoblado por la vertiente interior (izquierda), y por ahí, entre árboles, siempre resulta menos severa la ascensión.

Lavando la cara al 'castillo'
Con este interesante aperitivo, llegamos finalmente, tras cosa de una hora, a la cima (SERANTES, 452 m.), coronada por el castillo hace poco remozado, con una mesa de orientación mirando hacia Bilbao (sureste), y la enorme antena detrás. El Serantes es por su ubicación una atalaya excepcional, desde la que se observan sin dificultad la mayoría de los montes más significativos de Bizkaia, desde Jata y los montes de Durango, hasta Ganeko, Eretza, Ganeran o Mello, incluyendo por
Ugaldebieta, Gallarta y montes de Triano
supuesto el Gran Bilbao al completo. El resto, hacia el oeste, lo veremos enseguida. Detrás del castillo, en efecto, encontramos dos buzones y un horrendo e innecesario mirador, y ahí tenemos más vistas excepcionales que alcanzan hasta cabo de Ajo, Santoña, el Cerredo y Castro, con Muskiz y Montaño (Serantes Txiki) en primer término, y Alen y los montes de Saldamando detrás. Aquí concluye lo que es propiamente la ascensión a este simpático monte, y nos volvemos por el mismo camino de ida hasta nuestro punto de inicio.

A no ser que queramos prolongar la excursión y darle algo más de exigencia y emoción:

Alternativa: vuelta por el interior

Bien, aviso que esto que viene tiene un poco más de enjundia, que añadimos cerca de 3 kms. a lo que sería el descenso ‘normal’, y también alguna dificultad que iremos contando.

El giro, con vistas al oeste
Una vez en la cima, seguimos la cresta en dirección NW, o sea, la contraria a la de llegada, primero por la pista y luego, abandonándola en la primera curva, tomando el senderito que va cumbreando en dirección a una enorme torre eléctrica rojiblanca, que enseguida se hace visible. Por camino fácil y entretenido, pasamos en unos minutos junto a la Cueva Mayor. La trocha se bifurca cuando uno de los brazos se arrima más a los cortados, y desciende muy suavemente con vistas espectaculares tanto hacia la costa de Cantabria como hacia la zona minera del interior. Tras unos diez minutos de paseo aparecen los postes que indican el giro a la izquierda que sigue el GR 123, que es por donde vamos a continuar. Nada más hacer el giro, se presenta el primer problema, y el más peliagudo: nos metemos de lleno en una pendiente muy
Con cuidado
potente (más del 45%) que cae hacia los pastos de Valle, y sobre todo, tenemos que superar una zona de roca desnuda al mismo tiempo que perdemos metros en una especie de talud muy pronunciado. Hay que bajar con mucho cuidado para no irnos rodando ladera abajo, y de ninguna manera tomar esta opción en caso de visibilidad limitada o firme resbaladizo. Puede ser un punto peligroso.

Superados los metros iniciales, que son los peores, tomamos el típico caminillo que faldea en medio de una pendiente todavía muy fuerte, algo que recuerda a la Senda del Espino del Ganeko o a la Senda Negra del Tologorri, aunque con dimensiones mucho menos brutales. Para mis colegas los del vértigo: si nos decidimos a seguir por aquí, manita izquierda buscando la pared y mirada fija en el camino, olvidándonos del paisaje. La senda va perdiendo altura, ahora más suavemente, hasta encontrar una bifurcación, de nuevo señalada (de forma excesiva y algo confusa) por las balizas del GR. En nuestro caso, vamos a seguir esta ruta, tomando el camino que desciende por la derecha, aunque puede ser recomendable hacer lo contrario, como se indica ahora:

VARIANTE: si tomamos el camino de la izquierda (el que el GR marca como que no hay que seguir) perderemos menos metros que luego no habrá que remontar. El camino, de características similares al GR aunque algo menos vistoso, es mucho más horizontal, y se reúne con el propuesto unos 800 metros más adelante, evitando el sube-baja que describimos a continuación.

Vuelta hacia el fuerte
Siguiendo por tanto la indicación del sendero balizado, continuamos en descenso más pronunciado, aunque ya sin la compañía de las grandes pendientes anteriores. Pasamos junto a un arbolado, e inmediatamente después atravesamos una especie de pequeña canal en otro de los resaltes rocosos que jalonan esta vertiente del monte, quizá el punto más bonito de esta parte de la ruta. Continuamos siempre en descenso, divisamos de nuevo en lo alto la antena de la cumbre –todavía no estamos bajo ella ni mucho menos-, y llegamos a una nueva bifurcación, donde hay que estar atentos: aquí debemos abandonar el GR, que continúa bajando hacia la visible área de servicio de Ugaldebieta, y toca recuperar los metros perdidos.

Siempre por el mismo formato de senda estrecha (y puede que embarrada en algunos puntos) remontamos un par de repechos, el último y más potente de los cuales corresponde al contrafuerte que vimos al acercarnos a la cima, y finalmente alcanzamos la pista de subida junto a los postes y el fuerte, claramente visible. A partir de aquí no queda más que deshacer el camino de subida hasta nuestro punto de partida en Kabiezes.

Santurtzi, más cerca
Hay que advertir que, en la bajada más que en la subida, puede ser fácil liarse un poco con la cantidad de caminos y bifurcaciones que existen en esta parte del monte. No olvidemos que es un lugar muy próximo a la ciudad y por tanto muy frecuentado desde siempre. Por tanto, si necesariamente tenemos que volver a Kabiezes hay que tener un poco de cuidado en no perder la ruta, por ejemplo fijando algunos puntos de referencia, principalmente la torre del tendido eléctrico que vimos al subir. Pero si hemos venido en transporte público –que es lo más recomendable- no habrá problema en tomar otro camino: todos ellos, a partir del fuerte, terminan en algún punto del casco urbano de Santurtzi, donde tenemos muy fácil acceso a Metro, autobuses o tren para volver a casa.

lunes, 16 de diciembre de 2019

Campo Ezquerra

Si circula usted por la A8 entre Santander y Bilbao, un poco después de dejar atrás Castro podrá contemplar, además de la Peña Santullán, destripada por la inmensa cantera, y los pequeños picos calizos que la escoltan, un monte pelado y de perfil chato que la autopista irá bordeando y dejando a la derecha, según vamos ascendiendo hacia Saltacaballo. Es el macizo de Campo Ezquerra, que luce un colosal hundimiento que interrumpe la línea del cresterío y la hace inconfundible.

Estamos en el centro de una amplia extensión de antiguas explotaciones mineras que suministraban material después transportado por mar a través de planos inclinados, vías de vagonetas y cargaderos que salpicaban la costa desde Castro hasta Muskiz. Las profundas cicatrices de aquellas explotaciones, los restos de viejas instalaciones y la sensación de pasear por campos solitarios evocan la actividad de tiempos pasados que dejaron aquí su huella.

            DISTANCIA: 6,7 km.
            DESNIVEL: 345 m. (40-388)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Dificultad de tránsito
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Mioño (Cantabria)
            VIAS: Carretera, pista de tierra y senderos
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Santander salida 145 (Mioño). En cosa de 1 km. se llega por la N-634 a esta población, atravesada por la propia carretera. La línea B de autobuses a Castro (Termibus) tiene parada en Mioño. 
TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN50-036 Castro Urdiales
  




La subida a esta modesta cima –en realidad llamada Pico de Haro- se puede iniciar desde un recodo de la N-634, poco antes de llegar a Mioño, o bien desde el mismo núcleo urbano de esta pequeña población, muy frecuentada en verano. Si hacemos la ruta fuera de temporada no hay problema para dejar el vehículo en alguno de los aparcamientos del pueblo, donde casi sin proponérnoslo iremos a dar a la vieja carretera general.

Ni caso al cartelito
Por ella emprendemos la marcha en dirección a Bilbao, hasta dar con una rampa que asciende por la derecha, que será por donde empecemos a subir. Tras un par de giros, dejamos por la derecha una pequeña urbanización y rodeamos después otro recinto privado tras el cual desaparece el asfalto y tomamos una pista de tierra. De inmediato confluimos con el sendero que viene desde la propia carretera y continuamos entre varias txabolas. En lo alto, a la izquierda, se adivina ya nuestro objetivo, con un afilado pico por la derecha. Tras pasar junto a unas señales arrancadas, con vista de frente a Santullán, el camino conduce a un paso subterráneo bajo la autopista, con señal de prohibido el paso y cerrado con vallas al otro lado, donde se inicia una pista paralela a la carretera. Vamos, el típico lugar junto a una autopista que es cualquier cosa menos apetecible: sucio, abandonado y candidato al perro vagabundo.

Viejas instalaciones
Nada más dar la espalda a la autopista ya vemos algunas cosas significativas: un pequeño hundimiento, que será anuncio de lo mucho que veremos luego, y varias instalaciones mineras derruidas, que siempre aportan un aire misterioso. Aparte de Santullán y el valle de Sámano, vemos hacia el Oeste el pequeño Cueto con sus antenas, y el Cerredo despuntando al fondo. Cruzamos una pista más ancha que va a dar a una explanada con los restos de un viejo túnel, y seguimos de frente en muy ligera subida, por camino pedregoso, no muy agradable, y el esperado entorno árido, inhóspito.

Mioño abajo, Cerredo al fondo
El paisaje va siendo siempre el mismo. Llegamos a un cruce, donde giramos bruscamente a la izquierda, tomando como referencia otro edificio abandonado con graffitis junto al que hay que pasar. Aquí el camino es ligeramente más montañero y menos minero y, pasando algún buen encharcamiento, se ve claro que nos dirigimos a una torre eléctrica que viene a estar sobre la misma arista que conduce a la cima. Poco más arriba encontramos una BIFURCACIÓN a partir de la cual el camino describe dos lazos, uno más largo que el otro, para hacer un recorrido similar. Tomamos el de la derecha, que sube suavemente, y ya tenemos una estupenda vista de Castro. Vemos también con claridad la multitud de urbanizaciones que se extienden por el valle, algunas de aspecto monótono y horrible, al menos desde aquí arriba. Tras una curva, el camino ya es netamente verde y se dirige sin dudas hacia la cumbre.

Por la arista
Llegamos junto a un vallado con una puerta de madera, ya mirando a la vertiente Este, y aquí el camino desaparece o, mejor dicho, gira a la izquierda para seguir el lazo largo que decía antes. En dirección a la cima ya sólo hay una trocha, un caminito de cabras que aparece y desaparece, serpenteando entre argomas. No nos fiemos de lo que parece un camino de hierba que discurre unos metros hacia la derecha (a cota algo más baja): hay que continuar prácticamente por la misma arista, lo que obliga a tener cuidado.

Grietas
Por la izquierda tenemos un potente terraplén, que cae hacia unos prados cerca ya de Saltacaballo. No hablamos de patio, pero sí que podríamos rodar unos cuantos metros ladera abajo entre pinchos y zarzas. Y las grietas. Ya hemos visto desde abajo el espectacular hundimiento cercano a la cima, y hemos visto hondonadas aquí y allá, algunas producto de la actividad minera, otras que parecen naturales. Este monte, por su configuración o sus materiales, está completamente fracturado, resquebrajado, el agua se cuela por las hendiduras y las hace más profundas, hasta que terminan abriéndose del todo o estallando. El caso es que desde que hemos abandonado el camino hasta la cima irán apareciendo, de forma creciente, esas grietas, a veces no muy visibles, con las que habrá que tener mucho cuidado. Algunas están rellenas de zarzas así que no conviene andar despistado: vista al suelo y mucho ojo. Y sobre todo, nada de meterse por aquí con niebla o mala visibilidad.

Cima y mojón al otro lado del tajo

Hacia el este: Mello, Serantes, Ganeko...
Con todo, el senderillo es entretenido y con fantásticas vistas, hasta culminar la ascensión (PICO DE  HARO, 386 m.) en el lugar señalado con una cruz de madera. Justo delante nos encontramos con el hundimiento tan visible desde los alrededores, un corte seco de unos diez metros de profundidad que corresponde a la antigua mina de Las Calizas, actualmente una superficie rectangular desplomada tal cual. Al otro lado se encuentra el vértice geodésico, unos metros por debajo de nuestra cima, al que resulta algo laborioso llegar por la fracturación del suelo.

Pese a la limitada altitud, como decía las vistas son fantásticas, especialmente hacia Bizkaia: por el litoral, tras los tres hermosos montes de Zierbena (Montaño, Serantes y Lucero), la costa es visible hasta cabo Billano; hacia el interior, Mello, Ganekogorta, los montes de Galdames y de Durango, y Oiz, incluido parte del casco urbano de Bilbao; por el sur, Alen y los montes de Saldamando, hasta el cercano Santullán, con su bonita escolta del Pico de la Cruz.

Saltacaballo y costa de Bizkaia



Castro (con zoom)
Con las mismas precauciones volvemos a bajar hasta el vallado y, como la cosa resulta muy cortita, podemos explorar el lazo más largo que decíamos antes. No hay más que seguir recto, pegados al vallado, por un camino verde que sigue en dirección al mar, dejado de lado algún otro hundimiento y el profundo corte de una de las canteras. El sendero termina en la torre eléctrica, y de frente vemos unas pequeñas antenas hacia las que no se ve camino claro. Sin embargo, un poco a la derecha de la arista (Este) reaparece una trocha muy similar a la de la cima, quizá algo más escarpada, que sigue con algo de barro y zarzas, aunque muy transitable. Vamos siempre en ligero descenso hasta llegar a las antenas, de nuevo con fantásticas vistas, justo encima de Saltacaballo, hacia donde sería posible seguir de no ser por la autopista. Al Oeste, lo primero que se ve es la playa de Dícido, que parece que se traga entera la marea alta.

Camino hacia la antena

Para volver al camino lo más sencillo es tomar la pista de servicio de las antenas, que será la que dejamos a la izquierda en la BIFURCACIÓN, confluyendo allí con el camino de subida, por donde se vuelve sin más al punto de partida,




Playa de Dícido y península de Cotolino
Mioño es una población peculiar y con algo de entrañable –aparte de
tener allí al amigo Javi. Aparte de un par de buenos restaurantes, los alrededores de la playa de Dícido tienen, fuera de los meses de verano, un atractivo aire decadente, con un par de casas antiguas y un solitario paseo que bordea el monte para avanzar hacia un cargadero de mineral, que parece ser el último superviviente de la vieja época de esplendor minero. Todo ello, un perfecto ejemplo de eso que hemos llamado après-marche, ese rato que dedicamos a conocer pueblos, gentes y paisajes.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Matxitxako

El cabo de Matxitxako, santo y seña de nuestra vocación marítima, es la punta más septentrional de la Euskadi peninsular. Desde pequeños nos aprendemos su nombre como uno de los accidentes geográficos más importantes del Cantábrico aunque, si hablamos de senderismo, se sitúa fuera de las rutas habituales y no son muchos los vizcaínos que lo han visitado.

En esta excursión ponemos remedio a esta anomalía dedicándole un pequeño paseo en el que contemplamos el viejo faro del siglo XIX y el nuevo, mucho más robusto, que se asoman a mar abierto donde la vista se pierde hasta el horizonte. En nuestro camino de vuelta disfrutaremos de una espléndida perspectiva sobre el peñón de Aketx y Gaztelugatxe, hacia donde podemos continuar, enlazando con una sencilla ruta costera.

            DISTANCIA: 5,5 km.
            DESNIVEL: 180 m. (60-238)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: BI-3101 Bermeo-Bakio (desvío)
            VIAS: Carreteras, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista BI-631 dirección Mungia-Bermeo. En la rotonda final tomar dirección Bermeo. Poco después de entrar en el caso urbano, tomar por la izquierda la BI-3101 dirección Bakio-Gaztelugatxe. Cuando encontramos el desvío a la derecha que indica Matxitxako, tenemos un pequeño espacio para aparcar allí mismo. Hasta Bermeo, Bizkaibus A3527 (autopista) y Euskotren E4 Bilbao-Bermeo. Desde Bermeo hasta el punto de inicio, Bizkaibus A3524 parada Arene 37 Escuelas-Matxitxako
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON Gaztelugatxe, Burgoa (variantes)
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 1-2
IGN MTN50-038 Bermeo




Saliendo de Bermeo por la BI-3101 que lleva hacia Bakio (señalización de Gaztelugatxe), tras pasar junto a la playa de Aritzatxu (no visible desde la carretera) y sortear unas cuantas curvas entre caseríos, en unos minutos llegamos a un desvío con una señal que indica la dirección a Matxitxako (2,8 kms.) por la BI-4203. Estamos en la zona de Arene, también llamada Baratz Eder, y este es nuestro punto de partida, porque en el mismo desvío hay un pequeño espacio para aparcar, y aquí mismo está la parada del bus.

Por esta vía nos dirigimos hacia el cabo. Es una carreterilla asfaltada y puesta en condiciones hace bien poco tiempo, después de décadas de abandono en las que aparecía destripada y ondulante. El camino discurre en suave descenso bajo arbolado de gran porte, inmensos ejemplares –sobro todo, pinos- que se levantan envueltos en enredaderas, una imagen misteriosa de bosque impenetrable sobre laderas vertiginosas, aunque luego tampoco es exactamente así.

VARIANTE: En unos 500 metros desde el inicio encontramos por la derecha el camino que lleva a la playa de Arribolas. Es una estrecha franja de playa pedregosa pero con muy buenas vistas hacia el Este (Izaro y Ogoño), y sus alrededores son muy apreciados para la práctica del submarinismo. Parece ser que por aquí existió un cargadero (ahora desaparecido) para el servicio de la cercana plataforma La Gaviota. El camino desde la carretera no llegará a 1 km., y seguramente hay algún atajo para volver a ella sin tener que desandar (y remontar) por donde hemos bajado, pero tampoco lo puedo asegurar con certeza.

Enseguida empiezan a surgir algunos caminillos a izquierda y derecha que llevan a diferentes caseríos que, aunque parezca mentira, se multiplican en distintos puntos de esta península. La verdad es que el camino resulta muy cómodo, pero también bastante aburrido, sin vistas ni ningún atractivo en el que fijar la atención. El mar apenas se entrevé entre los árboles, y no hay nada más.

En la última parte del corto recorrido el arbolado es menos gigantesco y el panorama más abierto, con otro magnífico caserío por la izquierda. Ya vemos que vamos llegando, con el mar ya por la derecha y algunos carteles del Gobierno vasco sobre tamaños autorizados de las capturas de moluscos y crustáceos. Primero divisamos por la izquierda, en el alto, el faro nuevo y, continuando en bajada, enseguida aparece el viejo, algo más atractivo a la vista, de piedra, rodeado por un jardincillo y con un mirador de madera adosado a la parte más expuesta. Hay un pequeño aparcamiento de ambiente plenamente surfero –furgonas y tal- y varios paneles sobre la fauna de la zona. Sobre el faro y un poco de su historia podemos consultar esta página.


Bajando por la pendiente herbosa se llega a una pequeña antena y abajo se ven las rocas que señalan la punta del cabo, sobre las que rompen las olas. Tengo entendido que se puede explorar algo hacia los acantilados, pero no lo puedo asegurar porque no lo he llegado a ver personalmente. Lo que sí es notable es la vista hacia poniente, muy espectacular, del peñón de Aketx y Gaztelugatxe y la línea de
costa que lleva hasta allí. Una panorámica realmente bonita que seguiremos disfrutando un rato en el siguiente tramo. Y, claro está, esa perspectiva infinita del océano inmenso que tenemos de frente. Por aquello de la tradición anglófila de Bilbao cualquiera diría que la vista se nos perdería hacia el norte hasta dar con la costa inglesa, pero no hay para tanto: en línea recta no llegaríamos mucho más arriba de Burdeos. Desde el observatorio instalado tras el viejo faro lo que sí tenemos oportunidad de ver son distintas especies de aves marinas, e incluso algún gran cetáceo (esto con muchísima suerte y quizá con asesoramiento de algún entendido).

Para la vuelta nos decidimos por algo un poco más montañero que la aburrida carretera, así que vamos a bordear la línea de costa por el lado contrario al de llegada. Pasando a la vertiente occidental del cabo, surge un sendero clarísimo y supercómodo que asciende por el lateral del faro nuevo. Este sendero estaba hasta hace poco casi impracticable (zarzing puro), pero actualmente, aunque la trazada es estrechita, se ha limpiado generosamente, y tenemos un pasillo de al menos metro y medio de anchura entre dos grandes masas de argomas. Puede que el influjo turístico de Gaztelugatxe haya llegado hasta aquí, quién sabe.

El caso es que vamos subiendo suavemente, ganando metros de forma bastante cómoda, aunque sin más vistas que las ya citadas antes, y la ladera de Ermualde, que cae sobre el mar con buena pendiente. Pasamos primero junto a una caseta que parece de alguna instalación eléctrica y poco después, junto a otra de aspecto similar, se ve lo que parece claramente los restos de un antiguo edificio o fortificación, sobre la cual, sorprendentemente, no he encontrado nada. Encontramos un acceso asfaltado que tomamos ahora y nos conduce directamente a la BI-3101 que une Bermeo con Bakio (cartel 1,2 km. a Matxitxako).

Como lo que nos espera es un tramo poco apetecible de carretera de vuelta, se pueden intentar dos posibilidades de alargar la ruta:






  •       Putzu Iluna: junto a la planta de Enagas que tenemos a la vista, al otro lado de la carretera, surge un caminejo no demasiado agradable que nos conduce en ligera subida hacia la balsa llamada Putzu Iluna y un poco más arriba a la antena de Axnabarra, que nos conecta con la ruta del Burgoa sobre la que hablamos hace tiempo. Al ir subiendo, las panorámicas se nos van ampliando, y podemos alcanzar la pequeña cima que separa Bakio de Bermeo en unos veinte minutos desde la carretera.
  •       Lurgorri: si en vez de girar a la izquierda en la carretera lo hacemos a la derecha, en unos minutos estaremos en el área recreativa de Lurgorri, con mirador y zona de picnic. Y casi al lado se encuentra la antigua carretera de acceso a Gaztelugatxe, desde donde podemos aproximarnos a nuestro muy internacional tómbolo
Con o sin visitas adicionales, tomamos la carretera hacia nuestro punto de partida, pudiendo escapar en parte del asfalto por un camino que surge por la izquierda, pasado junto al caserío Talaiepe, que nos ahorra unos 300 metros de no muy agradable (y algo peligrosa) travesía.

Tengo de mi infancia un recuerdo bastante claro de una excursión (en coche) hasta nuestro famoso lurmuturra, con una impresión bastante decepcionante de cierta desolación, un lugar solitario y menos espectacular de lo esperado. Y reconozco que esta última visita no consiguió borrar del todo esas sensaciones. Así que recomiendo que le demos al paseo alicientes que lo hagan más atractivo: desde luego, elegir un día despejado y luminoso, tal vez unos prismáticos, y probablemente, incluir alguna de las variantes que hemos comentado.

viernes, 22 de marzo de 2019

Jata por Jatatxiki


Jata es uno de los destinos clásicos de la montaña vizcaína, y el más destacado de los que pueblan nuestro litoral. Su poderosa presencia ejerce como abrigo de la localidad de Bakio, y domina una amplísima perspectiva sobre la costa, desde Cantabria hasta más allá del límite oriental de Gipuzkoa. Solo por estas características, ya es un monte que no se puede dejar de visitar, preferiblemente en un día claro que permita deleitarnos con las vistas..

En esta ocasión lo atacamos desde el norte, donde el acceso por carretera nos permite ahorrarnos unos cuantos metros de subida, y en el camino encontramos la cima secundaria de Jatatxiki, lo que permite una ascensión en dos escalones. Un paseo agradable y poco exigente que nos recompensará con algunas imágenes espectaculares de nuestra costa.

            DISTANCIA: 7,8 km.
            DESNIVEL: 370 m. (230-598)  CENTENARIO (Jata) Techo municipal Bakio y Lemoiz (Jatatxiki)
                                                                             Techo municipal Mungia y Maruri (Jata)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 30-40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Mirador BI-3152
            VIAS: Carretera, pistas de tierra y gravilla, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia y Bermeo. En el cruce de Larrauri BI-2101 dirección Bakio. Poco antes de entrar en el pueblo (km. 25), después de la gasolinera, tomar la BI-3152 en dirección Armintza, hasta el mirador (unos 3 kms.) Bizkaibus A3518 Bilbao-Mungia-Bakio parada Otsategi (unos metros más delante de la gasolinera), y de ahí a pie hasta el punto de inicio.
ENLACES CON Jata por Zumetxaga
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 4
IGN MTN50-038 Bermeo



Camino junto a la carretera
En la poco frecuentada carretera que une Bakio con Armintza, este viejo mirador de donde partimos –un poco perjudicado por el arbolado- parece recordar tiempos mejores, porque es claramente un lugar vetusto al que nadie parece haber hecho caso desde que se urbanizó. Desde aquí tenemos que continuar carretera arriba unas decenas de metros, pasamos una curva con una pequeña explanada por la derecha (ahí también puede ser posible aparcar) y justo después arranca por la izquierda un camino de tierra muy visible, que es el que debemos tomar para abandonar el asfalto.

Mucha piedra
El camino, con una pendiente moderada, es abrupto, descarnado e irregular la mayor parte del tiempo, muy de ‘tipo Jata’, flanqueado por pinos y eucaliptos. Pronto descubrimos que forma parte de un GR (no estoy seguro si es el 280 de Uribe-Kosta), muy bien señalizado, de forma que, aunque hay numerosos desvíos aquí y allá, no hay duda sobre la ruta a seguir. Estamos bordeando la pequeña elevación denominada Arrastakulo, y ahora enfilaremos directamente hacia el sur. En algunos tramos aflora la roca entre profundas hendiduras, que en ocasiones parecen haber sido rellenadas con gravilla fina, aunque también podría ser natural, no sé.

Bakio desde el área recreativa
Tras un tramo algo sinuoso, salimos a terreno abierto y pronto accedemos a una pequeña ÁREA RECREATIVA y mirador, con un par de bancos, una fuente y una parrilla. La vista es exactamente la misma que desde el mirador de la carretera, aunque más amplia por los metros que hemos ganado. Tenemos Bakio a nuestros pies, con Gaztelugatxe bien visible, Burgoa y Garbola enfrente y Sollube algo más al sur (derecha); siguiendo esta dirección encontramos muy al fondo la inconfundible mole rocosa de Anboto. Junto al área de picnic hay un cruce múltiple donde hay que prestar atención: tenemos que seguir la dirección que traíamos para tomar una pista en ligera bajada, que se dirige hacia otra de cemento en la que giraremos a la izquierda. Todo es muy sencillo siguiendo las marcas rojiblancas.

Bifurcación de pistas
Por esta nueva pista llegamos a una segunda área recreativa, que tiene su singularidad: en cierta ocasión encontramos los poquitos bancos existentes en medio de un auténtico barrizal, una especie de ciénaga que parecía provocada por el desbordamiento de la arqueta que se encuentra justo al lado. No sé si ese será el estado habitual de este lugar, pero no entran precisamente ganas de sentarse ahí a descansar. Dejando los bancos por la izquierda, junto a un cartel del circuito Valentín Uriona para bicis, la pista se bifurca. El camino de la derecha nos llevaría tranquilamente hasta la falda de la cima de Jata, pero a nosotros nos gusta complicarnos un poco la vida, así que tomaremos una opción más montañera: desde esa pista de la derecha, nos desviamos por un sendero (DESVÍO) que sale por la derecha bajo el pinar.
Una buena pala
Por ahí seguimos apaciblemente, prácticamente en llano, con alguna vista sobre el mar, para salir a una zona de repoblaciones. Llegado a un mugarri donde se reúnen los municipios de Bakio, Lemoiz y Jatabe-Maruri, el GR sigue por la derecha en bajada, y aquí lo abandonamos para seguir de frente.

Unos metros después trazamos una curva y nos encontramos de golpe ante una muy respetable pala que sube en recto a nuestra izquierda: el típico cuestón recto, unos 400 metros de longitud con una pendiente entre el 30 y el 40% sobre suelo pedregoso, áspero, irregular. Un bombón, de esos que nos gustan. Pues nada, que regulando un poquito y sin prisas, superamos la pequeña dificultad, recompensados por las vistas, ya espléndidas, y que aún mejorarán.  

Buzón de Jatatxiki
Llegados arriba, describimos una curva y, de golpe y porrazo, nos encontramos en la cima de JATA TXIKI (555 metros), también conocido como Jatatxikerra o Jatainardi, con un gracioso buzón en forma de ermita. Por cierto, es el techo municipal de Bakio y Lemoiz, porque Jata pertenece a Mungia y Maruri. Apenas hay vistas, tapadas por el arbolado, y la cumbre está justo en el mismo sendero, por el que seguimos adelante, en busca del hermano mayor.

Hacia el Jata grande
Ahora perdemos unos pocos metros y en unos minutos ya tenemos a la vista el cono cimero de Jata, con la antena-bola despuntando por detrás. Poco después, ya bajamos con decisión hacia el collado de Jatabeinerdi, donde ya queda claro que habrá que remontar un buen trecho hasta la cima. Cruzamos la pista que da servicio a la antena y tomamos un camino de tierra amplio, que enseguida presenta por la derecha el senderito que hay que tomar. La subida, por terreno despejado, es durilla pero asequible.

Cima de Jata
Así llegamos por fin a la cima (JATA, 598 m.), con vértice, buzón-cohete e ikurriña, todo ello con frecuencia batido por fuertes vientos. Las vistas son sencillamente colosales: con cielos limpios, vemos la costa completa desde cabo de Ajo (incluido el Cincho o Montehano, por ejemplo) hasta el mismísimo Larrun, ambos al fondo a Oeste y Este, lamentablemente no visibles en foto. Vemos el Gorbea, Anboto, Bilbao, parte de los Picos de Europa, en fin, prácticamente todo en 200 kms. de franja costera y 50 o 60 al interior. Merece la pena dedicar unos minutos a sorprenderse con cada detalle y cada descubrimiento, mejor con unos buenos prismáticos o cámara con zoom.

Hacia el Oeste: desde Eretza hasta Cabo de Ajo
Para la vuelta la cosa está muy clara. Hay que bajar hasta el collado y ahí –salvo que queramos desandar todo el camino de subida- podemos tomar la pista que baja suavemente hacia la derecha. En un descenso cómodo y casi recto llegamos sin más al cruce junto al área de bancos y la arqueta, y de aquí, ahora sí, regresamos por el camino inicial sin ninguna complicación hasta el punto de inicio.

Y si nos hemos quedado con ganas, en el enlace que ponemos arriba se puede ver cómo bajar por otra ruta un poco más larga.