martes, 3 de abril de 2012

Serantes

El viejo Serantes, centinela del Abra, nos engaña siempre con su aspecto. Su proximidad al mar hace que parezca de mayor envergadura que la que representan sus modestos 451 metros; y el perfil casi perfectamente cónico que presenta hacia Bilbao se convierte en un inesperado largo cordal si lo miramos desde el sudeste. El próximo Lunes de Pascua, como cada año, acogerá la tradicional romería de Cornites, con lo que sus campas recibirán la visita de cientos de excursionistas.

Aunque el acceso más clásico es el que se inicia en Santurtzi, en esta ocasión proponemos una ruta menos conocida pero bastante más atractiva, partiendo del barrio de Valle (Zierbena), y recorriendo por completo la arista, en un itinerario sencillo y divertido.

DISTANCIA: 6,4 kms 
            DESNIVEL: 370 m. (80-450) CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
ITINERARIO: lineal  Inicio: Valle (Zierbena)  Final: Santurtzi
VIAS: Pistas de tierra, senderos y pista de cemento
ACCESOS: Ida: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Zierbena-Gallarta. Se toma la BI-3794 hasta el cruce de La Cuesta, y ahí se gira a la derecha por la N-639. Justo después de una curva muy cerrada, se toma a la derecha la desviación a Valle. Bizkaibus A-3321 Portugalete-Muskiz parada Valle
                Vuelta: Metro Bilbao estación Santurtzi, RENFE Línea C1 y Bizkaibus A3115 y A3151  
            Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 14




La ascensión al Serantes tiene para mi un carácter algo especial, ligado a recuerdos de diferentes épocas, en las que fue marcando algunos pequeños hitos de esos que permanecen siempre en la memoria.

Nuestro punto de partida es el pequeño barrio galipo de Valle, situado en una bucólica vaguada, en el mismo piedemonte. Según hemos llegado, en coche o a pie desde la cercana carretera, nos encontramos con una plazoleta. A la izquierda del centro social (junto al bar) surge un camino de cemento que asciende entre caseríos, que es el que debemos tomar.
Sendero subiendo desde Valle
En muy pocos metros pasamos por una explanada utilizada como parking, y el camino se convierte en una estrecha senda que discurre bajo arbolado, entre el que encontramos algunas encinas. Salimos después a campo abierto, con una valla por la izquierda que delimita el cortado bajo el que se aloja un depósito de contenedores. Avanzamos así durante algo menos de 1 km. desde el inicio, ganando altura muy suavemente, siempre en dirección norte y con vistas hacia Punta Lucero y el vecino barrio de La Cuesta, hasta alcanzar el extremo del cordal.

Repecho hacia la torreta
Tomamos como referencia una enorme torre eléctrica, hacia donde deberemos dirigirnos. En dirección a ella giramos bruscamente a la derecha (CORDAL), para afrontar una subida pedregosa no muy larga (unos 200 m) pero con pendientes de alrededor del 30%, cuyo aspecto y configuración recuerdan bastante a la cuesta de Anselmo en el camino al Ganeko. Aquí tenemos vistas sobre el puerto de Zierbena y parte del Abra, que enseguida perderemos. La rampa exige un cierto esfuerzo, pero será el único significativo de todo el itinerario. Cuando alcanzamos la torreta, hemos superado el tramo más duro, y en adelante la subida será larga y muy asequible.

Nos encontramos ahora en la llamada cuesta del Torco, denominación que no tiene nada que ver con los turcos (como hemos visto por ahí) y sí con las antiguas carboneras existentes en esta zona. Circulamos por angostos y bien marcados senderos que momentáneamente se bifurcan, discurriendo a veces por la misma arista, sorteando en ocasiones afloraciones rocosas, y con algún tramo ligeramente aéreo, aunque no peligroso. Todo el cordal suele ser objeto de pruebas clásicas del entorno de Zierbena, como la Mendi Ibilbidea, o la dura Zierbena Lasterketa.

Vista atrás: Punta Lucero, La Cuesta y Castro al fondo
 Disfrutamos de extraordinarias vistas hacia Valle, que cada vez va quedando más pequeño y lejano, Montaño, la zona de Gallarta y los montes de Triano, al final de los cuales contemplamos el afilado perfil del Eretza. Más a lo lejos, empezamos a vislumbrar la figura inconfundible del Ganeko y Gallarraga. A nuestra espalda, la imagen se extiende hacia Cantabria, mientras por la izquierda tenemos casi siempre un bonito arbolado que, aunque nos oculta la vista sobre el Abra, la da al camino un aire acogedor. Sólo la continua presencia de tendidos eléctricos resulta algo molesta.

Camino junto al pinar
Tras otro kilómetro de apetecible recorrido por el cordal, y tras pasar un gran peñasco y un bosquecillo, encontramos por la derecha una cueva con aspecto de ser habitada, o al menos utilizada por alguien. Unos metros más adelante (CUEVA MAYOR) nos sorprende una pequeña explanada con un banco de madera y al lado, una gran oquedad rocosa recubierta de vegetación. Intentando poner de acuerdo las distintas fuentes, parece que la primera sería la cueva del Pastor y esta segunda sima, la Cueva Mayor, también conocida como sima de Peñalba. Para liarlo un poco más, también nos han contado que se llamaba la ‘cueva de los zorros’, porque allí se tiraban los raposos abatidos por los pastores. Se admiten opiniones autorizadas.

Cueva Mayor
Poco más adelante vemos ya la aguja de la antena, y nos aproximamos a la cumbre. Tras dejar a la derecha un mástil con el recuerdo de algún montañero, accedemos al final de la pista de cemento que sube desde Santurtzi. Hay una primera antena protegida por un vallado y, tras unos metros de subida final, estamos ya ante el repetidor, el vértice geodésico y el famoso castillo (SERANTES, 451 m.), en unos 45 minutos desde el inicio. Las vistas son espectaculares en todas direcciones, como corresponde a esta solitaria atalaya, tan alejada de cualquier otra cima más elevada. Su estratégico emplazamiento hace del Serantes un fantástico mirador sobre la mitad occidental de Bizkaia, no obstante su limitada envergadura.

Castillo y vértice geodésico
Montes de Triano
Aunque los orígenes de la fortaleza parecen remontarse bastante tiempo atrás, fue reconstruido a finales del siglo XIX, como podemos leer en las páginas a las que nos remitimos al principio. Podemos explorar un poco los alrededores adentrandonos por un senderito que rodea el castillo, contemplar una mesa de orientación al lado contrario de donde hemos llegado, y por supuesto disfrutar de la inigualable panorámica.

Bajando hacia el fuerte
Emprendemos el descenso por el evidente sendero que baja con notable pendiente en dirección sureste -diríamos hacia Las Arenas. Este repecho será bien conocido para los que habitualmente accedan desde Santurtzi, porque supone un postre algo indigesto a la suave ascensión. Es un pasillo antiguamente pelado, ahora repoblado por la derecha de la bajada, mientras la izquierda se ve cubierta por un helechal. Descendemos directos hacia el viejo fuerte, con la marcha siempre amenizada por la preciosa perspectiva. 

Los muros y fosos de esta otra fortificación (FUERTE) merecen unos minutos de investigación. Es un clásico punto de encuentro de la romería de Cornites, y habitualmente utilizado como lugar de picnic o solarium. También encontramos un par de fuentes. A alguna lumbrera municipal se le ha ocurrido el último disparate para desvirtuar un emplazamiento histórico con absurdas instalaciones, como comentaremos al final, pero a día de hoy todavía podemos disfrutarlo tal cual lo hemos conocido desde siempre.

La cima, desde el fuerte
VARIANTE: Si preferimos volver a nuestro punto de partida en Valle, hay alguna opción para no regresar por el camino de ida. En la pista que hay por la derecha del fuerte, indicada en el párrafo siguiente, nos dirigimos hacia la derecha. Enseguida empieza a bajar suavemente, y hay que buscar el primer sendero que sale por la derecha y que va ladeando el monte a media altura por la zona de Peñalba. Después ignoramos un camino que baja por la izquierda y remontamos un tramo de fuerte subida que nos conduce de nuevo al cordal, por donde desandamos el itinerario inicial. Aunque también se puede volver a Valle sin subir a la arista, no es muy aconsejable de no conocer bien el terreno, porque existen diversos caminos sin salida utilizados por los pastores, y no es fácil encontrar la ruta correcta sin dar un gran rodeo.

Como a poder ser huimos del asfalto, esquivamos la aburrida carreterilla y buscamos un ruta para el descenso, entre otras muchas posibles. Desde el punto en que hemos llegado al fuerte, nos dirigimos a nuestra derecha para encontrar una antigua pista que lo rodea por el sur, y que tomamos hacia la izquierda. En unos pocos metros surge por la izquierda un senderito estrecho por el que seguimos, a media ladera y bajando muy suavemente en dirección al mar.

Camino verde hacia Los Llanos
Abandonamos después esta senda por un pasillo herboso que vemos por la derecha, y que gira hacia un cercano promontorio, pasando junto a una caseta y una torre eléctrica, visibles desde el primer momento. El verde camino nos lleva a un cruce de pistas junto a otra chabola, ya al pie del polvorín de El Mazo, cuya silueta se recorta sobre el cielo. Seguimos recto, con las ruinas a nuestra derecha, pasando junto a un pequeño arbolado entre las amplias campas, y nos encontramos en el área de Los Llanos, con bancos, fuente y un cartel informativo del Serantes, además de un par de charcas cuidadosamente valladas y señalizadas para proteger algo que desconocemos.

Aquí ya tomamos sin remedio la fea pista de cemento que nos aproxima al casco urbano. Aunque el tramo que viene sea bastante poco apetecible, salvo que conozcamos muy bien la zona no es conveniente intentar atajar, porque la parte baja de la ladera está repleta de chabolas, pequeñas huertas y alguna infravivienda, por lo que será fácil terminar en algún punto sin salida, o acosados por algún perro.

Casas de colores
Siguiendo el tedioso trazado de la pista, el camino describe una larga curva a la derecha, apuntando hacia Kabiezes, para en unos 200 metros girar en herradura y volverse en dirección norte durante otro tramo similar. Finalmente, encontramos otro camino de cemento (DESVIO) que sale en descenso por la derecha para, tras pasar entre varias casas y bajar una escalerita, desembocar ya en el entramado urbano de Santurtzi. Pasando un par de curvas, donde podemos admirar algunas de las curiosas casitas de colores de Regales, salimos a la calle Mamariga.

De camino al transporte de vuelta, no tenemos más que bajar esta larga calle, pasando por la siempre animada plaza del barrio, para alcanzar el centro de Santurtzi, donde disponemos de Metro, autobuses y tren, que cómodamente nos acerquen a nuestro destino. Aunque, claro está, será recomendable aprovechar la jornada para conocer mejor la localidad marinera, con el encanto de su puerto, sus buenos restaurantes y concurridas zonas de poteo.

Lo dicho: otra ocurrencia

Es sobradamente conocida la invencible inclinación de los políticos, en especial los de ámbito municipal, a meter mano en el monte –además de en algunos otros lugares. Lo hemos visto en otros muchos sitios (Arraiz, Punta Lucero, Ganeko…, unos materializados y otros en proyecto) Cuando lo que tendrían que hacer es algo tan sencillo y barato como proteger y a lo sumo limpiar, se vuelven locos por proponer todo tipo de inventos donde la naturaleza sólo reclama respeto. Cuanto más hormigón, aparcamientos, barbacoas, columpios, chiringuitos o miradores, mucho mejor.

Los de Santurtzi no sólo no se han quedado atrás, sino que han ido a por todas, proponiendo construir un edificio sobre el fuerte que acabamos de conocer en nuestro paseo. Casi nada: seis pabellones, con un mirador, restaurante y una especie de albergue, hotel, o vaya usted a saber, para 60 personas. En total, más de 1.000 m2. construidos y otros 600 de ‘acondicionamiento de urbanización’ (Detalles en http://santurtziberriak.blogspot.com.es/2011/05/el-ayuntamiento-de-santurtzi-aprueba.html y http://www.aranzadi-zientziak.org/actualidad/se-aprueba-el-proyecto-de-la-recuperacion-del-fuerte-de-serantes )

            O sea, que no es precisamente una caseta de madera. Imaginamos que todo ello acompañado de mejoras (o sea, más asfalto) en la carretera, naturalmente un parking en condiciones, canalizaciones de servicio del edificio, tránsito de vehículos durante la construcción y después de ella, movimiento de tierras… En definitiva, algo que inaugurar con corte de cinta y ezpatadantza, que es lo que mola.

            Y digo yo, eso no se podría hacer en otro sitio? No tiene el Serantes zonas amplísimas y sumamente degradadas donde colocar un mamotreto así? No se podrían limitar a una mínima intervención para mantener el fuerte en condiciones dignas?

            De esto sólo nos puede salvar la crisis y las telarañas en las arcas públicas.

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