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domingo, 29 de marzo de 2020

Maiaga



Hace ya unos cuantos días que nuestros montes están desiertos. No me diréis que no lo habéis pensado. Allí están los caminos, los animales a quienes nadie molesta, los árboles y plantas que sigue creciendo sin paseantes que los admiren. Es algo triste y, sobre todo, extraño. Pero esto pasará, y volveremos a encontrarnos en el Pagasarri, en el Gorbea, en Urkiola o en los montes de Triano, en tantos lugares fantásticos. Allí seguirán, como siempre, quizá con los senderos algo más cerrados, esperando el regreso de quienes los disfrutamos cada semana.

Mientras tanto, alegremos estas horas hablando de esos lugares, contemplando fotos y recordando el aire limpio y los sonidos del viento, los arroyos o los pájaros. Volveremos. Y entre tanto, ánimo y a resistir.


Al sur de Sollube, entre el valle de Mungia y Urdaibai, muy cerca de Gernika, se encuentra el modesto Maiaga, una de las numerosas pequeñas cimas que salpican esta zona, siempre en torno o por debajo de los 400 m. de altitud. Aunque su interés montañero es muy limitado, nuestro monte invita a un paseo cómodo, de longitud muy asequible y pendiente apta para cualquier persona. La caminata nos recompensará con excelentes vistas, que sorprenden en cota tan reducida, y servirá para conocer este rincón poco visitado de la Bizkaia rural.  

            DISTANCIA: 4,90 km.
            DESNIVEL: 130 m. (270-403) CENTENARIO Techo municipal (Errigoiti)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0) 
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Elexalde (Errigoiti)
            VIAS: Carretera, pista de cemento, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia hasta rotonda final de la autopista, donde se toma la BI-2121 hasta Errigoiti. Se pasa de largo el núcleo principal (Uria) y unos 500 metros después se toma un desvío a la derecha hasta Elexalde (La línea A-3534 de Bizkaibus parte desde Gernika)
TRACK: Wikiloc
Más información:
(primera parte)
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 42
IGN MTN50-0062 Durango




Agradezco en primer lugar a Pedro, que en su blog Descubriendoalturas me descubrió esta pequeña cima, ideal para un paseíto asequible y tranquilo, tal vez para tonificar un poco tras una etapa de inactividad. Y no digo más al respecto.

Humilladero junto a la iglesia
El camino hasta Errigoiti es algo enrevesado para quien no conozca bien la zona y desprecie, como un servidor, el uso del GPS. Desde la rotonda de Trobika (Mungia) hay que tirar hacia el polígono Belako y seguir la BI-2121 sin ninguna desviación. Esta carreterilla, más bien estrecha y llena de curvas, suele estar atestada de ciclistas en fin de semana, así que hay que recorrerla con mucho cuidado. Pasando de largo Errigoiti (Uria), en poco más de 500 metros ya se adivina el camino que surge por la izquierda, junto a unos caseríos, y un desvío a la derecha en subida. Para aparcar correctamente y sin problema, podemos subir un poco más hasta el barrio de Elexalde, con un restaurante, el humilladero de San Antonio y la iglesia de Andra Mari de Idibalzaga, todo ello rodeado de campa y algunas parrillas, un lugar bien chulo. Por aquí pasa también el GR 98 (Vuelta a Urdaibai), con el que coincidiremos un rato.

Camino hacia Madalen
Hay que bajar de nuevo a la carretera (se puede atajar por la hierba) y cruzarla, para tomar un camino asfaltado que arranca junto a un poste de señales que indica Madalen a 0,5 km. y sigue el GR y el PR BI-173 (Gernika-Lumo). Subimos suavemente entre prados y algún caserío, y enseguida contemplamos por la izquierda (norte) la cima de Sollube, más tarde también Jata, y más a la derecha lo que creo que es el barrio de Metxika. Llegamos así a MADALEN, un apacible grupo de caseríos donde por la derecha (sur) aparece una estupenda estampa del cordal de Anboto. Aquí hay que estar atentos: junto a unos buzones, otra cruz de señales nos dirige hacia la izquierda (Sallobante y Lumo), por donde abandonamos el barrio.

Pasamos a pista de cemento, siempre en pendiente muy suave, y descubrimos, aunque bastante a lo lejos, nuevos perfiles conocidos: Ganeko, Eretza y Ganeran, que cierran la panorámica hacia el oeste. Llegamos así a una pronunciada curva con un sendero que sale de frente. Como parece más apetecible subir por tierra y volver por la pista –que es lo que evidentemente debe ocurrir- tomamos este camino (DESVIO-1). Ahora vamos a ascender los 100 metros que nos quedan zigzagueando por esta ladera sur, lo que deja claro que el esfuerzo será casi nulo. Solo hay que prestar un poco de atención en dos momentos.


Por el viejo pinar
El primero de ellos es la primera curva que se nos presenta: aunque el camino sigue también recto, hay que girar a la derecha (GIRO) para no dar un rodeo hacia el norte. El camino tiene algunos tramos algo embarrados aunque no haya llovido en unos cuantos días, lo que indica que con lluvias se presentará algo problemático. Pero tiene sobre todo un aspecto algo desolado, con hierbas muy altas y pinos que parecen envejecidos y débiles. Vamos, un entorno más bien poco atractivo, la verdad. El segundo punto que puede inducir a error es bastante similar, unos 300 metros más adelante: hay que desechar el camino que sigue de frente y girar de nuevo a la derecha (GIRO-2) para continuar, ya cerca de la cima, por sendita estrecha y bien marcada.

Cima
Ya solo queda un ligerísimo y muy corto repecho, y estamos arriba (MAIAGA, 403 m.), tras una ascensión sumamente sencilla, que no nos habrá hecho siquiera sudar un poco. Con vértice geodésico capado y buzón, por lo visto hace un tiempo la cumbre estaba totalmente cegada por el arbolado, pero ahora es posible tener buenas vistas entre la ramas. Las perspectivas, todas bastante lejanas, la verdad, son las que ya tuvimos a la subida, además del Gorbea, y un trocito de mar hacia el norte.

Sendero, con Sollube al fondo
Desde la cima seguimos la sendita que continúa en ligera bajada, y en unos pocos metros, de nuevo atentos para el siguiente desvío. Aunque el camino continúa recto, hay que encontrar una trocha más estrecha que sale por la izquierda (GIRO-3), que es la que debemos tomar. (De no hacerlo, tampoco tendríamos mucho problema para encontrar la salida a la pista). Descendemos ahora por camino algo más amplio, y unos pasos antes de alcanzar la pista, solo durante unos segundos tenemos una hermosa perspectiva sobre Ereñozar, con Gautegiz-Arteaga en su falda.
 
Oiz y cordal de Anboto
Y enseguida salimos a la PISTA, que tomamos a la derecha, la misma que abandonamos en la subida, y que ahora nos conducirá, sin más complicación, hasta Madalen, y de ahí a nuestro punto de partida, no sin haber disfrutado de nuevas vistas sobre Oiz y Anboto, y haber contemplado esta hermosa fuente de madera labrada.

Como curiosidad, a poco menos de 2 kms. de nuestra cima se encuentra la de Bizkaigana. Es aún algo más modesta que Maiaga, pero se dice que el topónimo es el que dio lugar a la denominación de Bizkaia como nuestro territorio. A lo mejor otro día le hacemos una visita,




domingo, 24 de noviembre de 2019

Matxitxako

El cabo de Matxitxako, santo y seña de nuestra vocación marítima, es la punta más septentrional de la Euskadi peninsular. Desde pequeños nos aprendemos su nombre como uno de los accidentes geográficos más importantes del Cantábrico aunque, si hablamos de senderismo, se sitúa fuera de las rutas habituales y no son muchos los vizcaínos que lo han visitado.

En esta excursión ponemos remedio a esta anomalía dedicándole un pequeño paseo en el que contemplamos el viejo faro del siglo XIX y el nuevo, mucho más robusto, que se asoman a mar abierto donde la vista se pierde hasta el horizonte. En nuestro camino de vuelta disfrutaremos de una espléndida perspectiva sobre el peñón de Aketx y Gaztelugatxe, hacia donde podemos continuar, enlazando con una sencilla ruta costera.

            DISTANCIA: 5,5 km.
            DESNIVEL: 180 m. (60-238)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: BI-3101 Bermeo-Bakio (desvío)
            VIAS: Carreteras, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista BI-631 dirección Mungia-Bermeo. En la rotonda final tomar dirección Bermeo. Poco después de entrar en el caso urbano, tomar por la izquierda la BI-3101 dirección Bakio-Gaztelugatxe. Cuando encontramos el desvío a la derecha que indica Matxitxako, tenemos un pequeño espacio para aparcar allí mismo. Hasta Bermeo, Bizkaibus A3527 (autopista) y Euskotren E4 Bilbao-Bermeo. Desde Bermeo hasta el punto de inicio, Bizkaibus A3524 parada Arene 37 Escuelas-Matxitxako
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON Gaztelugatxe, Burgoa (variantes)
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 1-2
IGN MTN50-038 Bermeo




Saliendo de Bermeo por la BI-3101 que lleva hacia Bakio (señalización de Gaztelugatxe), tras pasar junto a la playa de Aritzatxu (no visible desde la carretera) y sortear unas cuantas curvas entre caseríos, en unos minutos llegamos a un desvío con una señal que indica la dirección a Matxitxako (2,8 kms.) por la BI-4203. Estamos en la zona de Arene, también llamada Baratz Eder, y este es nuestro punto de partida, porque en el mismo desvío hay un pequeño espacio para aparcar, y aquí mismo está la parada del bus.

Por esta vía nos dirigimos hacia el cabo. Es una carreterilla asfaltada y puesta en condiciones hace bien poco tiempo, después de décadas de abandono en las que aparecía destripada y ondulante. El camino discurre en suave descenso bajo arbolado de gran porte, inmensos ejemplares –sobro todo, pinos- que se levantan envueltos en enredaderas, una imagen misteriosa de bosque impenetrable sobre laderas vertiginosas, aunque luego tampoco es exactamente así.

VARIANTE: En unos 500 metros desde el inicio encontramos por la derecha el camino que lleva a la playa de Arribolas. Es una estrecha franja de playa pedregosa pero con muy buenas vistas hacia el Este (Izaro y Ogoño), y sus alrededores son muy apreciados para la práctica del submarinismo. Parece ser que por aquí existió un cargadero (ahora desaparecido) para el servicio de la cercana plataforma La Gaviota. El camino desde la carretera no llegará a 1 km., y seguramente hay algún atajo para volver a ella sin tener que desandar (y remontar) por donde hemos bajado, pero tampoco lo puedo asegurar con certeza.

Enseguida empiezan a surgir algunos caminillos a izquierda y derecha que llevan a diferentes caseríos que, aunque parezca mentira, se multiplican en distintos puntos de esta península. La verdad es que el camino resulta muy cómodo, pero también bastante aburrido, sin vistas ni ningún atractivo en el que fijar la atención. El mar apenas se entrevé entre los árboles, y no hay nada más.

En la última parte del corto recorrido el arbolado es menos gigantesco y el panorama más abierto, con otro magnífico caserío por la izquierda. Ya vemos que vamos llegando, con el mar ya por la derecha y algunos carteles del Gobierno vasco sobre tamaños autorizados de las capturas de moluscos y crustáceos. Primero divisamos por la izquierda, en el alto, el faro nuevo y, continuando en bajada, enseguida aparece el viejo, algo más atractivo a la vista, de piedra, rodeado por un jardincillo y con un mirador de madera adosado a la parte más expuesta. Hay un pequeño aparcamiento de ambiente plenamente surfero –furgonas y tal- y varios paneles sobre la fauna de la zona. Sobre el faro y un poco de su historia podemos consultar esta página.


Bajando por la pendiente herbosa se llega a una pequeña antena y abajo se ven las rocas que señalan la punta del cabo, sobre las que rompen las olas. Tengo entendido que se puede explorar algo hacia los acantilados, pero no lo puedo asegurar porque no lo he llegado a ver personalmente. Lo que sí es notable es la vista hacia poniente, muy espectacular, del peñón de Aketx y Gaztelugatxe y la línea de
costa que lleva hasta allí. Una panorámica realmente bonita que seguiremos disfrutando un rato en el siguiente tramo. Y, claro está, esa perspectiva infinita del océano inmenso que tenemos de frente. Por aquello de la tradición anglófila de Bilbao cualquiera diría que la vista se nos perdería hacia el norte hasta dar con la costa inglesa, pero no hay para tanto: en línea recta no llegaríamos mucho más arriba de Burdeos. Desde el observatorio instalado tras el viejo faro lo que sí tenemos oportunidad de ver son distintas especies de aves marinas, e incluso algún gran cetáceo (esto con muchísima suerte y quizá con asesoramiento de algún entendido).

Para la vuelta nos decidimos por algo un poco más montañero que la aburrida carretera, así que vamos a bordear la línea de costa por el lado contrario al de llegada. Pasando a la vertiente occidental del cabo, surge un sendero clarísimo y supercómodo que asciende por el lateral del faro nuevo. Este sendero estaba hasta hace poco casi impracticable (zarzing puro), pero actualmente, aunque la trazada es estrechita, se ha limpiado generosamente, y tenemos un pasillo de al menos metro y medio de anchura entre dos grandes masas de argomas. Puede que el influjo turístico de Gaztelugatxe haya llegado hasta aquí, quién sabe.

El caso es que vamos subiendo suavemente, ganando metros de forma bastante cómoda, aunque sin más vistas que las ya citadas antes, y la ladera de Ermualde, que cae sobre el mar con buena pendiente. Pasamos primero junto a una caseta que parece de alguna instalación eléctrica y poco después, junto a otra de aspecto similar, se ve lo que parece claramente los restos de un antiguo edificio o fortificación, sobre la cual, sorprendentemente, no he encontrado nada. Encontramos un acceso asfaltado que tomamos ahora y nos conduce directamente a la BI-3101 que une Bermeo con Bakio (cartel 1,2 km. a Matxitxako).

Como lo que nos espera es un tramo poco apetecible de carretera de vuelta, se pueden intentar dos posibilidades de alargar la ruta:






  •       Putzu Iluna: junto a la planta de Enagas que tenemos a la vista, al otro lado de la carretera, surge un caminejo no demasiado agradable que nos conduce en ligera subida hacia la balsa llamada Putzu Iluna y un poco más arriba a la antena de Axnabarra, que nos conecta con la ruta del Burgoa sobre la que hablamos hace tiempo. Al ir subiendo, las panorámicas se nos van ampliando, y podemos alcanzar la pequeña cima que separa Bakio de Bermeo en unos veinte minutos desde la carretera.
  •       Lurgorri: si en vez de girar a la izquierda en la carretera lo hacemos a la derecha, en unos minutos estaremos en el área recreativa de Lurgorri, con mirador y zona de picnic. Y casi al lado se encuentra la antigua carretera de acceso a Gaztelugatxe, desde donde podemos aproximarnos a nuestro muy internacional tómbolo
Con o sin visitas adicionales, tomamos la carretera hacia nuestro punto de partida, pudiendo escapar en parte del asfalto por un camino que surge por la izquierda, pasado junto al caserío Talaiepe, que nos ahorra unos 300 metros de no muy agradable (y algo peligrosa) travesía.

Tengo de mi infancia un recuerdo bastante claro de una excursión (en coche) hasta nuestro famoso lurmuturra, con una impresión bastante decepcionante de cierta desolación, un lugar solitario y menos espectacular de lo esperado. Y reconozco que esta última visita no consiguió borrar del todo esas sensaciones. Así que recomiendo que le demos al paseo alicientes que lo hagan más atractivo: desde luego, elegir un día despejado y luminoso, tal vez unos prismáticos, y probablemente, incluir alguna de las variantes que hemos comentado.

sábado, 18 de mayo de 2019

Bustarrigan

Ereño es un pequeño municipio de menos de trescientos habitantes, estratégicamente situado entre la costa oriental de Bizkaia (Ea, Ispaster) y el área de Urdaibai. Su nombre es famoso por el llamado ‘mármol rojo’, explotado en canteras que fácilmente podemos ver en los alrededores, y utilizado en la propia iglesia parroquial de San Miguel y en numerosos edificios de lugares muy diferentes, gracias a su carácter ornamental. Además, pese a sus reducidas dimensiones, Ereño alberga en su término municipal dos montes significativos: el emblemático Ereñozar, justo encima de las cuevas de Santimamiñe, y Bustarrigan, que aunque menos conocido es el techo de este núcleo de población.

Ascendemos a este último monte en una excursión sencilla por las últimas elevaciones de la sierra de Leia, que se prolonga desde el voluminoso Iluntzar hacia el norte, cerrando el pequeño valle del que partimos.

            DISTANCIA: 8,2 km.
            DESNIVEL: 285 m. (274-561)
DIFICULTAD: Muy Baja 5 (2-3-0)  Techo municipal (Ereño)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Ereño
            VIAS: Pista de cemento y tierra, sendero
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista Bilbao-Behobia dirección Donostia-San Sebastián salida Amorebieta-Gernika. Después, BI-635 dirección Gernika, y aquí, BI-2238 dirección Lekeitio. Pasando Gautegiz-Arteaga (se puede atajar por la BI-3223) seguir dirección Lekeitio hasta encontrar indicación a Ereño (derecha). Bizkaibus A-3514 y A-3515 hasta Gernika, y A-3532 Gernika-Ereño (Elexalde)
ENLACES CON Ereñozar
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 11-18
IGN MTN50-038 Bermeo




La descomunal iglesia de San Miguel, junto a la que hay un viejo hórreo, nos anuncia sin lugar a dudas que estamos en el núcleo de Ereño, un lugar encantador que para el visitante tiene además el aliciente de contar nada menos que con dos aparcamientos, uno cubierto a la izquierda, justo a la entrada, y otro a pie de calle a la salida, camino de Nabarniz. Así que todo son facilidades para los comodones que vamos en coche.

Al lado de este segundo parking, a la izquierda de la carretera, hay una cruz de señales donde arranca una pista de cemento, que es la que hay que tomar. Una de las flechas indica 4,9 kms. a Bustarrigan, aunque creo que puede ser algo menos. Bordeamos una vivienda unifamiliar (antes de ella arranca el camino que indica la página del Correo para subir Garanda y visitar un yacimiento y una sima) y enfilamos un tramo recto bajo arbolado, con
Camino bajo el pinar
pendiente muy muy suave. Son unos 500 metros que, como será la mayor parte de la ruta, resultan algo aburridos pero extremadamente cómodos. Por la derecha divisamos entre los árboles Ereñozar, con su ermita bien visible, y el cercano Iturrintxaurreta, porque aquí todo son pequeños montes.

Con una ‘S’ remontamos algunos metros hasta un edificio, tras el cual se afronta una nueva recta, parecida a la anterior, pero esta vez a cielo abierto, con lo que se hace más pesada. Estamos ahora bordeando el collado Motrollo, en el mismo cordal de la sierra de Leia que vamos a ir recorriendo. El camino pasa a ser de tierra, y tenemos un desvío por la izquierda que ignoramos. Hay que decir que esta debe ser una ruta ecuestre que lleva hasta Nabarniz, y todo está lleno de señales que le hacen referencia; a veces son una ayuda (enseguida lo veremos), pero no siempre hay que hacerles caso. Igual ocurre con unas marcas azules y naranjas que nos acompañarán enseguida, y que pudieran ser de madereros (todo esto son explotaciones forestales) e inducirnos a error.

Incursión por el bosque
Muy poco a poco vamos cogiendo metros, y por la izquierda ya se divisa el mar, distinguiéndose Ogoño por la izquierda y Otoio por la derecha, con los núcleos de Ea e Ispaster entre ambos. Pronto encontramos otro DESVIO, esta vez por la derecha, con la ruta de los caballos que abandona la pista. Esta vez lo seguimos, aunque no sea más que para tomar un trazado paralelo a la pista, pero sirve para variar un poco y caminar unos minutos por sendero de tierra bajo arbolado, mucho más agradable. Estamos ahora en la falda de Sakonandietako Tontorra, la elevación más próxima a nuestro objetivo, sólo unos metros más pequeña.

Colorido
De nuevo en la pista, y ya sin sombra de ningún tipo, describimos una amplia curva al fondo de la cual se observa nuestra cima. Tras unos 200 metros en dirección sur, llegamos a una BIFURCACIÓN. Siguiendo por la derecha nos llevaría directos a la cima, pero todavía daremos un pequeño rodeo, siguiendo en dirección Este. Se llega así a un cruce de caminos, con unos carteles de cotos de caza o algo así (por aquí también hay muchos) y aquí (GIRO) tiramos a la derecha para pasar junto a un refugio con alguna barbacoa y, aunque el camino baja ligeramente, vamos girando hacia el objetivo correcto.

Enseguida nos encontramos ante una TRIFURCACION. Como estamos ya cerca de la cima, tomamos el camino que más sube, una pala terrosa y con el único desnivel digno de mención de todo el recorrido. Aunque el sendero se pierde a veces bajo montones de ramas caídas, pronto se distingue un pequeño arbolado, a través del cual una pequeña trocha nos conduce directos, y ya estamos arriba (BUSTARRIGAN, 561 m.). Tapada por la maleza, la cima no tiene más vistas que los ya conocidos Ogoño y Otoio.

Cima

Otoio al fondo
Para la bajada, para no dar el mismo rodeo, seguimos la dirección de subida NW, avanzando sin camino, entre multitud de ramas y zarzas bajas, aunque practicable sin problema. Aunque parece un punto algo confuso, pronto tenemos a la vista la pista, que queda por la derecha, y un sendero bien marcado nos conduce a ella, saliendo cómodamente a la BIFURCACIÓN anterior.

De ahí al punto de inicio, siguiendo el camino de subida, con comodidad y sin más que admirar algunas vistas nuevas desde la parte final, completamos esta excursión, sin complicaciones aunque sin demasiada emoción, para retornar a Ereño, nuestro punto de partida.

Ereñozar, entre árboles


viernes, 13 de abril de 2018

Sollube


Sollube es el más pequeño de los montes bocineros de Bizkaia, desde donde se llamaba a las Juntas Generales del Señorío, y es también conocido por la cantidad de enormes antenas que lo coronan y afean su cumbre. Estos dos datos dejan claro que, no obstante su escasa envergadura, la privilegiada situación al oeste de la ría de Gernika y la ausencia de cimas más relevantes en los alrededores hacen de este monte el centinela perfecto, visible desde grandes distancias.

Desde el punto de vista montañero no es sin embargo una cima especialmente apetecible, sin perfiles demasiado espectaculares, sembrada de carreteras y explotaciones ganaderas y forestales. A pesar de todo, permite múltiples accesos de dificultad variable y, como el lector puede ya suponerse, recompensa al excursionista con unas impresionantes vistas sobre esta parte central de Bizkaia. 

            DISTANCIA: 7,8 km.   
DESNIVEL: 335 m. (350-684) CENTENARIO  Techo municipal (Arrieta)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Mañuko Benta (BI-631)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, BI-631 en dirección Mungia-Bermeo. Pasado Larrauri, en el cruce de Irubide seguimos recto para comenzar la ascensión a Sollube. En unos 6 kms. de subida encontramos por la derecha la casa rural Mañuko Benta, con un pequeño aparcamiento. Bizkaibus A3527 Bilbao-Mungia-Bermeo (Moyua) parada Mañu.
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 4-9
IGN MTN50-038 Bermeo




Punto de inicio
Poco antes de llegar al alto de Sollube encontramos el disperso barrio de Mañu y la casa rural Mañuko Benta, situada en la misma carretera, donde todo son facilidades para el visitante: aparcamiento si venimos en coche, y parada de Bizkaibus muy cerca. Pasando por delante del caserío en dirección Bermeo encontramos una placita, un tanto descuidada, con la hermosa iglesia de Nª Sra. del Carmen, y una casa antigua en la que pone ‘Mañuko babeslekua’, cuyo uso actual no sabemos si seguirá siendo el mismo.

Justo después tomamos por la derecha una carreterilla con varios carteles indicadores, y empezamos a ascender por ella. Así bordeamos el pequeño núcleo de casas (que no estoy seguro si es Arronategi) y vemos la parte trasera, donde se asientan dos cementerios junto a la iglesia: en el nuevo, sobre una campa inclinada, las tumbas están sobre unas pequeñas terrazas, como si tomasen el sol, y coronadas por estelas vascas, algo realmente bonito. Detrás está el antiguo, más pequeño y rodeado por un muro, más apretujado pero también con encanto.

Desvío (dcha.) junto al cruce
Seguimos carretera arriba, y en unos 200 metros llegamos a una encrucijada de caminos (Laubidieta), donde se nos une la BI-4207 que viene desde el alto y continúa hasta la cima. Por la izquierda hay un desvío señalizado hacia el yacimiento romano de Tribis y hacia el agroturismo Lurdeia. Pero vamos a abandonar el asfalto de inmediato. Justo antes de ese desvío tomamos por la derecha un camino de tierra (CRUCE) y nos olvidamos de la carretera. Poco después, en el primer desvío tomamos el camino de la izquierda, marcado por los postes amarillos de un gaseoducto, y que ya no abandonaremos casi hasta el final. Tampoco nos vamos a engañar, el trazado es aburrido y feo a más no poder: firme de tierra, a veces más pedregoso, con algún encharcamiento o rodaduras de vehículos (se ven a veces motos y algún quad), bordeado de pinos y sin ninguna vista. A cambio, es un camino con pendiente suave, que a veces se empina un poco y vuelve a llanear; o sea, perfecto para un paseo tranquilito.

Entre pinos
Cruzamos un camino de cemento, pasamos junto a una finca de adiestramiento de perros de caza, y se presenta una buena rampa que hay que remontar; casi se agradece, por la cosa de romper la monotonía. Tras una subida brava aunque corta, hay que volver a bajar, nos encontramos una zona de eucaliptos, una granja por la izquierda y un nuevo camino de cemento que también cruzamos. 

Tras un trecho que se hace bastante largo y aburrido, ya tenemos
La rampa, desde arriba
de frente uno de esos cortafuegos que a veces se encuentran en nuestros montes, y que son así, tan rectos, tan largos y pendientes que son una especie de desafío (por cierto, justo antes debe haber un dolmen, pero sinceramente ni lo he visto ni sé exactamente dónde está). Cruzamos la carretera de acceso a las antenas, y la pala queda de frente. La primer parte parece suave, pero hacia la mitad se empina de verdad, rondando el 35% cuando llegamos junto a un vallado. La ventaja de ir prevenido es que te lo tomas con calma y todo va mejor, y además el repecho, aunque duro, es bastante más corto de lo que parece y pronto se suaviza y desaparece la inclinación, dando paso a un camino más o menos verde y llano.

Última valla
Tras unos minutos de relax, nos vemos frente a una valla tras la cual hay un prado. Atravesamos el cierre y salimos a una gran zona de pastos y (si la niebla no lo impide) ya tenemos a la vista las grandes antenas de la cima. Vamos ganando metros, quizá siguiendo rodadas de vehículos o el tendido eléctrico, pasamos junto a un mugarri, que seguramente señala la divisoria entre Meñaka y Arrieta, donde se sitúa la cima.

En cosa de una hora estamos arriba, bajo la sombra de una antena descomunal entre la amplia colección que cubre por completo la cumbre (SOLLUBE, 684 m.). Por tan poco apetecible entorno damos una vuelta alrededor de las instalaciones, encontrando la carretera de acceso, donde hay un panel que ilustra sobre las vistas. Urdaibai solo se atisba parcialmente porque nos tapan las propias estribaciones, aunque distinguimos la isla de Izaro y la mole rocosa de Ogoño. Más al Este identificamos Bustarrigan, Iluntzar y Oiz, entre otros muchos, y girando al sur, Anboto y Gorbea, con el valle de Mungia a nuestros pies. Por el Oeste despuntan Ganeko, Eretza y los Montes de Triano, entre un sinfín de elevaciones que podemos entretenernos en ir descubriendo. Ahí quedan unas pocas fotos, con bastante zoom (el mismo para todas):

Bermeo, Izaro y Ogoño
Anboto y Gorbea
Ganeko, Eretza y valle de Mungia

Para el regreso hemos optado por la comodidad de la carretera que, en un trayecto largo y muy lineal, pasando por el hotel Atxurra (también con excelentes vistas) nos llevará al cruce inicial, poco más arriba del barrio de donde hemos partido, y de ahí a nuestro punto de partida.


jueves, 20 de julio de 2017

Ereñozar

Situado justo encima del núcleo principal de Gautegiz-Arteaga y muy próximo al río Oka (Urdaibai), Ereñozar es un monte muy fácilmente reconocible, que forma un cono casi perfecto cubierto por espesa vegetación, coronado por una ermita. Sus entrañas se encuentran horadadas por la cueva de Santimamiñe, cuya boca se encuentra justamente en la falda del monte, y encabeza una pequeña y confusa alineación que separa los valles de Oma y Ereño.

De los dos accesos posible a la cima, en esta ocasión optamos por el más sencillo, un breve y cómodo paseo desde Ereño que incluso se puede hacer en coche hasta muy cerca de la cima. Tras un tramo final entretenido, disfrutamos de fantásticas vistas junto a la ermita, donde antes parece que existió un castillo. Todo el entorno está cuajado de leyendas, curiosas historias y presencia humana desde el Paleolítico.
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                DISTANCIA: 3,9 km.
            DESNIVEL: 210 m. (240-447) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Rampas del 30% (tramo final)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Ereño
            VIAS: Carretera, pista de cemento, empedrado, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista Bilbao-Behobia dirección Donostia-San Sebastián salida Amorebieta-Gernika. Después, BI-635 dirección Gernika, y aquí, BI-2238 dirección Lekeitio. Pasando Gautegiz-Arteaga (se puede atajar por la BI-3223) seguir dirección Lekeitio hasta encontrar indicación a Ereño (derecha). Bizkaibus A-3514 y A-3515 hasta Gernika, y A-3532 Gernika-Ereño (Elexalde)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 10-11



Perfil (ida)


Iglesia y hórreo en Ereño
El núcleo de Ereño de donde partimos es un pequeño grupo de casas organizado en torno a una de esas iglesias descomunales que a veces vemos por ahí (San Miguel, claro). Junto a la iglesia hay un hórreo restaurado delante, y tenemos sitio para aparcar sin problema. Por todas partes se observa el color rojizo de la famosa caliza o mármol de Ereño.  Nada más llegar ya tenemos a la vista un cartelón marrón que indica la dirección que debemos tomar, saliendo por la derecha de la carretera, una vez pasada la iglesia.

Cima a la vista
Estamos en un camino asfaltado que desciende girando a la derecha, pasando en primer lugar junto a un aparatoso frontón, entre caseríos y vallados con ovejitas. Alguna vez ya lo he comentado: me encanta esta sensación de caminar entre caseríos en invierno, con el fresquito de primera hora de la mañana, mientras las viviendas parece que se desperezan y aparecen humos de leña. En realidad Ereño está situado en el final del cordal de Illuntzar, y hay que bordear/atravesar un pequeño vallecito para enlazar con la siguiente elevación, que es justamente Ereñozar.

La cima y la ermita son visibles al principio, hasta que bajamos más allá del frontón, y también está bastante claro el camino: describimos una curva amplia (en realidad, la primera mitad de una zeta muy clara) para luego empezar a ascender por la ladera, todo ello a la vista desde donde estamos. Hay algunas marcas azul y naranja, que confirman que estamos en el camino correcto.

El pueblo va quedando abajo
En efecto, el camino asfaltado empieza a ganar altura suavemente, con lo que casi se termina todo lo que hay que contar, porque será así hasta cerca del final. Así, nos entretenemos con las vistas. A la espalda va quedando el núcleo de Ereño, junto al afilado piquillo de Geranda, y algo más arriba distinguimos detrás de las casas una cantera (la antigua la vimos al llegar por la carretera). La pista –sosa y sin más aliciente- sube entre pinares y describe una curva pronunciada como se ve en el mapa. Tras un tramo recto empiezan a aparecer algunas rocas, dando la sensación de estar acercándonos a los altos. Otra curva nos sitúa en un pequeño rellano, con un panel informativo sobre la cima y las construcciones medievales que se erigieron allí.

Último tramo
Aquí termina la pista apta para coches y empieza la ascensión digamos montañera. Para empezar, hay un camino empedrado con una barandilla de madera, y pendiente moderada. La cosa tiene su gracia, porque la subida es sumamente sombría, y el empedrado, lejos de facilitar la marcha, la dificulta en grado sumo: la piedra es tan resbaladiza que sólo quedan dos opciones: o bien ir agarrados a la barandilla (lo que parece muy poco montañero), o intentarlo por una especie de senderito que discurre por los márgenes, y que tampoco es muy cómodo por la proximidad del ramaje. Así que lo mejor será ir optando por una u otra solución, según los tramos.

Llegando a la cima
Afortunadamente, el camino pasa a ser un sendero normal, cuajado de rocas, pero de tránsito más sencillo y digamos tradicional. Y sin más, de repente, accedemos a la cima (EREÑOZAR, 447 m.), con la ermita sobre una pequeña extensión que recuerda un poco al vecino Atxarre, aunque aquí circundada por un pequeño muro de piedra que debe ser vestigio –más o menos restaurado- de la vieja fortaleza medieval sobre la que nos ilustra otro panel. Por lo visto, en épocas antiguas eran aún más belicosos que ahora, y muchas de nuestras cimas albergaron diversos tipos de fortificaciones.

Gernika, y Gorbea al fondo
Lo excepcional del panorama compensa sin duda de sobra lo poco emocionante de la ascensión: Ereño y el mar (lo que debe ser Ibarrangelu y Natxitua), Illuntzar y Nabarniz, Bedartzandi, el valle de Oma medio tapado y al fondo Oiz; Gernika, con Anboto y Gorbea a lo lejos, el río Oka y los humedales de Urdaibai, con Arteaga en primer término, Sollube, el cordal de Atxarre… una barbaridad, uno de los espectáculos más impresionantes que pueden verse, no digamos si hemos pillado uno de esos días radiantes.

Ría de Gernika, con Arteaga en primer plano
La ermita es sencilla, con un pórtico abierto hacia Urdaibai y una campana de esas que a la gente le encanta tañer. En esta página se ofrece abundante información sobre el edificio. El lugar está repleto de leyendas y mitos, algunos vinculados a su patrón, San Miguel, en su lucha contra el diablo; otras, relacionadas con las supuestas sepulturas existentes en el subsuelo, o con el carácter mágico de las aguas que caen desde el tejado. Como en tantos otros lugares, se establece la obligación de visitar la ermita para espantar presencias malignas.

En la misma base del monte se encuentra la boca de la famosa cueva de Santimamiñe, con pinturas rupestres y muestras de asentamientos prehistóricos. Desde la propia cima se deja ver el sendero que desciende por esa otra vertiente y que va a dar directamente junto al acceso a la cueva. Es la otra opción para llegar aquí, bastante más exigente, y que contaremos otro día. Esta vez nos conformamos con regresar tranquilamente por el camino de subida aunque, dado lo breve de la excursión, nos quedará tiempo de sobra para conocer algunos de los muchos lugares interesantes del entorno.

Mientras tanto, otros echan un sueñecito con amatxu.