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sábado, 19 de diciembre de 2020

Gazteluzar

Al sur del río Ibaizabal, el Mandoia es uno de los montes con más solera de Bizkaia, objetivo de excursiones clásicas, bien desde Bedia por el norte, o enlazando con el cercano Upo desde el oeste, o por vía más directa desde Zeberio. Aproximándonos desde el primero de estos municipios –enlace entre las zonas urbanas e industriales, y el entorno más rural- pocos reparan en la pequeña elevación de Gazteluzar, que constituye una especie de antecima desprendida del mismo Mandoia hacia el norte. Es por tanto un monte ignorado y modesto, que tal vez en tiempos tuvo su relevancia estratégica como parece indicar su topónimo. En ibilkat lo recuperamos para una salida muy breve aunque no del todo plácida, como ahora veremos.

             DISTANCIA: 3,6 kms.

            DESNIVEL: 255 m. (259-515)

DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-1-1) Rampas del 30%                  

            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Ereño (Bedia)

            VIAS: Pista de tierra, senderos

ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia, hasta salida Vitoria-Gasteiz N-240. Seguir hasta Bedia, y justo después de la iglesia, girar a la derecha hacia Ereño y Eroso-Ugarte. Se sigue la carretera pasando un puente sobre el Ibaizabal y después otro sobre el tren. Se pasa el barrio de Eroso-Ugarte y en la bifurcación siguiente se toma la dirección a Ereño. Eusko Tren línea Bilbao-Donostia parada Bedia. Varias líneas de Bizkaibus (en los dos casos, hay casi 4 kms. hasta Ereño)

ENLACES CON: Mandoia desde Bedia

Más información:

https://www.mendikat.net/com/mount/2308

http://www.bedia.biz/es-ES/Turismo/Bediaysusbarrios/Paginas/Ereno.aspx

http://www.bedia.biz/es-ES/Turismo/ConoceBedia/Documents/4%20Gui%C3%B3n%20del%20recorrido%20de%20Ere%C3%B1o.pdf  (recorrido)

http://www.bedia.biz/es-ES/Turismo/ConoceBedia/Paginas/Galeriadeimagenes.aspx?album=3706 (fotos)

Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 43

IGN MTN50-0062 Durango

 



Vista aérea del barrio de Ereño
Generalmente, en este saludable blog preferimos (y recomendamos) utilizar el transporte público para nuestras salidas, pero esta vez va a ser la excepción porque, amigos, si llegamos a Bedia en tren o autobús tenemos por delante cerca de 4 kms. y 200 metros de desnivel hasta llegar al barrio de Ereño, nuestro punto de partida. Es un buen paseíto al que hay que añadir otro tanto a la vuelta. Lo cual no tiene nada de particular, pero si de lo que se trata es de coronar un pequeño monte al que dedicamos apenas veinte minutos en subir y bajar desde su base, igual la maniobra de aproximación es un poco desproporcionada. Avisados quedan.

Fuente de Atxandi
El pequeño barrio de Ereño (no confundir con el pueblo de Urdaibai) es un grupo de caseríos, algunos imponentes, otros más antiguos, encaramado en el monte, con una pequeña y encantadora ermita dedicada a San Martín Obispo. Desde ahí mismo arrancamos, siguiendo la dirección de la carretera junto a las últimas casas, para alcanzar en unos pocos metros la fuente de Atxandi, justo al lado de una trifurcación en la que seguimos de frente. Estamos en el camino normal al Mandoia, por lo que también nos podemos guiar por lo comentado en la entrada indicada arriba. 

Mandoia (iz) y Gazteluzar (dcha)
Seguimos por cómodo sendero, con un par de zonas algo más exigentes, tal vez por encima del 20%, hasta encontrar un vallado junto al que debemos girar a la derecha. Llegamos así a una pista de cemento donde de nuevo giramos a la derecha, y en un pis pas llegamos al collado Bazterreko Landa, con un nuevo cruce de caminos. El que trepa por la izquierda y el que sigue de frente en muy ligero descenso llevan al vecino Mandoia, pero en esta ocasión nuestro objetivo es más próximo y también más pequeño.

Gazteluzar desde Munurrutu (o algo así)
Por la derecha de ese cruce hay un pequeño montículo que por lo visto se llama nada menos que Munurrutu (la cartografía confunde claramente los nombres de las dos elevaciones), y desde esa alturita tenemos a la vista el hermoso perfil del Gazteluzar, aproximadamente cónico desde esta perspectiva. Podemos simplemente descender por la loma hasta su base, o rodearla por la pista para encontrarnos al pie mismo de nuestra subida. Parece ser que hay una ruta posible –y más fácil que la que planteamos aquí- para acceder a la cima dando un rodeo por la derecha y tirar para arriba desde el norte, por la cara que ahora no vemos. Pero nuestra ruta de subida está bien clara en la ladera que tenemos a la vista, así que no hay más que picar para arriba sin contemplaciones.  

Hacia el pino
 La trocha es muy visible en su primera parte, para luego desdibujarse un poco, pero siempre con una pendiente bastante respetable (como un 30%, quizá más). En caso de duda, el punto de referencia es un hermoso y viejo pino hasta el que tenemos que llegar. Hasta ahí es lo más sencillo, ahora viene la complicación. Primero encontramos un paso algo delicado, con buena caída por la izquierda, con la que hay que tener cuidado aunque es apenas un par de metros. Pero ya el fuerte desnivel que mira a SW nos acompañará casi hasta arriba. El sendero gira ligeramente hacia el oeste, y seguirá por el borde de una ladera muy empinada, entre zarzas, argomas y algún espino, un paso verdaderamente agreste en el que hay que avanzar despacito, evitando un tropezón.  

Cima, con Ereño abajo (dcha.)

 Así, con mucho cuidadito, vamos ganando metros, girando ligeramente hacia la izquierda, y ya con el paso más franco, hasta alcanzar la cima (GAZTELUZAR o Kastillozar, 515 m.). Las vistas son excelentes, excepto hacia el sur, donde domina el cercano Mandoia: vemos claramente Oiz e Iluntzar hacia el oeste, y la sierra de Aramotz, Eskuagatz y Leungane algo más al sur. Por el norte y oeste observamos Etxebarri y parte de Bilbao, así como el Abra y el Serantes, y el poderoso perfil de Kamaraka y Ganeko, entro otros.

Upo y Ganeko desde el camino
Con las misma cautelas que en la subida en los alrededores de la cima, accedemos de nuevo al sendero anterior, ya que –que sepamos- no hay otra ruta que enlace con el camino de subida sin dar el rodeo hasta el collado citado antes. Por tanto, nos volvemos por donde hemos venido tras visitar esta pequeña, ignorada y un poco áspera montañita.

jueves, 20 de febrero de 2020

Lemoatxa

En la localidad de Lemoa, situada en el centro de Bizkaia, las aguas del río Arratia se reúnen con las del Ibaizabal. Desde el norte, el casco urbano queda al abrigo de la pequeña elevación conocida como Lemoatxa, Gantzabal o Peña Lemona, que viene a ser una estribación secundaria del cordal que lleva de Oiz hasta el Bizkargi.

La zona es por tanto una especie de encrucijada de montes y ríos, y quizá por su valor estratégico fue objeto de duros combates durante la Guerra civil, al igual que otras cimas cercanas en la trayectoria hacia Bilbao. Pero no fue solo la guerra. La explotación minera ha dejado una profunda cicatriz en este monte, una enorme cantera, actualmente abandonada, que ha marcado para siempre su perfil.

Pese a todo, Lemoatxa no ha perdido del todo su atractivo para el paseante. Varias ermitas, algunos encantadores caminos y magníficas vistas hacen recomendable dedicarle una visita.

            DISTANCIA: 4,90 km.
            DESNIVEL: 300 m. (68-365)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (3-1-0)  CENTENARIO
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: Iglesia de Andra Mari (Elizondo-Lemoa)
            VIAS: Pista de asfalto/cemento, senderos de tierra
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida Hospital de Galdakano/Vitoria-Gasteiz. Tomar N-240 hasta Lemoa. Justo después de la gasolinera girar a la izquierda y subir hasta la iglesia de Andra Mari. Bizkaibus A3927 (parada Intzuntza-gasolinera). Otras líneas no van por autopista. Euskotren líneas E1 y E4 De la estación de Lemoa seguir hasta la rotonda, cruzando el río.
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 34-43
IGN MTN50-062 Durango



Andra Mari de Lemoa
Prácticamente al entrar en el casco urbano de Lemoa, justo después de la gasolinera giramos a la izquierda, subimos unos metros y enseguida vamos a dar a la iglesia de Andra Mari (Santa María), que tiene una pequeña campa delante, con varias fuentes. Unos metros más arriba hay un amplio parking, aunque tampoco hay problema para aparcar en los alrededores o en la carretera que discurre por detrás del pueblo. Partiendo de este punto y siguiendo hacia arriba el camino asfaltado, en unos pocos pasos ya encontramos los carteles indicando el camino a Lemoatxa. Por la derecha tenemos la gran cantera abandonada (en las viras ya crecen árboles de buen tamaño) que no volveremos a ver hasta bajar de nuevo, y hacia el sur las lomas de Murgia y Santiagozar, al otro lado del curso del Ibaizabal. Un poco más arriba ya divisamos hacia poniente Gazteluzar y Mandoia.

Vía Crucis por carretera
Dejamos por la derecha el cementerio y vemos la primera de las cruces que nos indican que avanzamos por un Via Crucis. El camino es siempre una pista de cemento, de desnivel moderado y a ratos rodeada de vegetación pero, qué quieren que les diga, a mí al menos me parece una ascensión penosa y aburrida, que sólo se salva con esporádicas vistas, sobre todo al oeste, donde ya empezamos a observar Upo, Kamaraka y el Ganeko.

Como en kilómetro y medio desde el inicio encontramos un amplio sendero que surge por la derecha. Había un cartel indicador que ha sido derribado (qué raro), aunque quedan las estacas de soporte. Por ahí se puede atajar para alcanzar la cima de Gantzabal en unos 500 metros, tras pasar por la ermita de San Antolín (una de ellas). Pero, aun a pesar de lo poco grato de esta carretera, vamos a continuar por ella un poco más. Justo después del desvío anterior encontramos el solitario CASERIO Sandoni, y ya podemos ver las antenas de la cima. Unos pasos más adelante hay una pequeña explanada con dos caminos de tierra a ambos lados, pero todavía seguiremos de frente por nuestra pista de cemento. Por cierto, que también vemos un mugarri que no sabemos a qué corresponde, puesto que estamos siempre dentro del término municipal de Lemoa.

Área de San Antolín
Tras una curva, bordeamos ya la loma de Franziturri y, siguiendo en compañía de nuestras cruces, un árbol en medio de la pista con una placa nos indica que entramos en el área recreativa de SAN ANTOLIN, una pequeña zona con bancos y alguna barbacoa a la izquierda del camino, que recuerda un poco a la de Upoko Pagadia. Debemos abandonar el sendero por la izquierda y atravesar el prado ganando unos pocos metros hacia un vallado. Tiene una parte abierta y por ella ascendemos un poco más para alcanzar la cima secundaria de PARDOMENDI o Aspunta (365 m.), sin vistas y totalmente rodeada de vegetación entre la que se encuentran las tres cruces que culminan la Via dolorosa.

Cima de Pardomendi o Aspunta
Cima
Volvemos al sendero para enfilar una pequeña rampa hacia las ya visibles antenas. Desde la primera de ellas tenemos una estupenda vista sobre la sierra de Aramotz, con Anboto por la izquierda, y continuamos un poco más, pasando junto a la segunda, hasta el pequeño rellano que corona la cima (GANTZABAL o Lemoatxa, 363 m.), sólo un pelín más baja que la anterior. Aquí encontramos cosas bastante usuales, como una ermita que recuerda un montón a la del Bizkargi, aunque más pequeña y totalmente devastada por dentro; y una cruz de piedra de características parecidas a la del Saibi, o la recientemente derribada en Gaztelumendi, aunque también más pequeña. Como Lemoatxa –igual que los otros montes citados- fue también escenario de duros combates en la Guerra civil, hay que suponer que la cruz se erigió con la misma intención conmemorativa, y de hecho parece haber sido borrada alguna inscripción al pie, y quién sabe si también acabará desapareciendo bajo la piqueta.

Mugarra y Aramotz (con zoom)
Desde este punto tenemos las mejores panorámicas de todo el recorrido: Sollube y Jata por el norte, Oiz hacia el Este, los montes de Triano y Ganeko por el oeste, entre otros muchos. Pasando el buzón y la ikurriña tomamos un estrecho sendero que desciende con fuerza y es algo resbaladizo. En unos metros nos sitúa en una pequeña explanada donde encontramos una nueva ERMITA, mejor conservada que la anterior y de aspecto más antiguo. Aquí llega el atajo al que antes hacíamos referencia, por lo que si seguimos de frente volveríamos de nuevo a la pista de subida.

Otra ermita
Lo que haremos sin embargo es girar a la izquierda, casi 360º con el sendero por el que hemos bajado, para tomar un precioso y cómodo camino de tierra que desciende suavemente rodeado de vegetación, que a veces forma un túnel, en tanto las hojas cubren el suelo. El entorno recuerda un poco los caminos por los encinares próximos a la costa, siempre flanqueados por arbolado muy enmarañado. Por este encantador camino descenderemos durante cosa de un kilómetro, con desnivel muy moderado, algunas zonas abiertas y tramos algo embarrados, hasta empezar a escuchar los sonidos de la carretera y llegar por fin a las primeras casas del núcleo urbano de Lemoa, en el barrio de Lemorieta.

Bajada hacia Lemoa
Para volver a nuestro punto de partida, no hay más que alcanzar la calle principal, que corre paralela al monte, y girar a la derecha. Veremos primero una nueva ermita –la de San Ignacio, a la izquierda de la carretera- y después el campo de fútbol de Arlonagusia, para llegar finalmente a la iglesia de Andra Mari, de donde hemos partido.

Al tratarse de una ruta circular, es evidente que puede hacerse en los dos sentidos, y como en este caso los caminos de acceso son muy diferentes por uno y otro lado, dejamos a criterio del usuario por dónde subir y bajar: en la ruta descrita hemos hecho la ascensión por el camino más feo (la carretera), con lo que nos permite disfrutar con tranquilidad de la belleza del descenso. Pero también puede hacerse al revés, para descender por una vía sin mayor interés y que permite un regreso cómodo. Ustedes mismos.

sábado, 19 de octubre de 2019

Armañón

El Parque natural de Armañón, declarado como tal en 2006, es seguramente el menos conocido de los tres situados en Bizkaia. Asentado sobre los municipios de Karrantza y Turtzioz, se extiende desde el macizo kárstico de Ranero hasta la doble cima de Armañón y Jorrios, en su parte más oriental. Su perfil ofrece elevaciones moderadas y un amplio contraste entre zonas abruptas de carácter calizo y amplias praderas de uso ganadero, abriéndose siempre a amplias y espectaculares panorámicas.

En esta excursión conocemos la cima que da nombre a este entorno, una mole robusta que justamente marca la divisoria entre los dos municipios sobre los que se extiende, y que permite tanto un acceso sencillo por pistas como una ascensión algo más directa y exigente. La visita nos permite también conocer la pequeña población de Turtzioz, que conserva plenamente su naturaleza rural y reúne algunas construcciones notables que demasiadas veces quedan ignoradas.

            DISTANCIA: 9,6 km.
            DESNIVEL: 595 m. (259-856)
DIFICULTAD: Media 10 (5-3-2) Rampas del 30-40%/Dificultad de tránsito (variante b)  
                      CENTENARIO / Techo municipal (Turtzioz) 
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Cueto (Turtzioz)
            VIAS: Camino de cemento y asfalto, pistas de tierra, campo a través (variante b)
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Balmaseda BI-636. Antes de entrar en Balmaseda se toma la BI-630 hasta Villaverde, donde se toma la CA-153 hasta Trutzioz. Ahí tomar el desvío hasta el barrio de Cueto. Hasta Turtzioz, FEVE Bilbao-Santander y Ansa línea Bilbao-Lanestosa (luego a pie hasta Cueto como 1,5 kms. y 150 m. de desnivel)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 21
IGN MTN50-060 Balmaseda



Inicio, con Armañón al fondo
Desde la pequeña localidad de Turtioz (Trucíos, no confundir con Villaverde), un camino asfaltado nos lleva por la izquierda hacia el barrio de Cueto, en cuya parte superior encontramos un cómodo aparcamiento. Ahí mismo, junto a la iglesia, arranca un camino de cemento, con desnivel muy llevadero. Enseguida aparece un segundo grupo de casas, algo retirado a la izquierda del camino, conocido como Recueto.

Siempre con una pendiente similar, el camino va alternando zonas de sombra con otras abiertas, con algunas vistas por la derecha hacia el macizo de Jorrios, y guiados por las marcas tricolor del PR BI-120 (circular a las dos cimas) y el GR 123, creo. Llegamos así a una TRIFURCACIÓN, con dos caminos de cemento y uno de piedrilla por la derecha. Con una señal muy clara, tomamos el del centro y seguimos subiendo. En un claro, cruzamos un paso canadiense junto con una FUENTE (no potable) y poco después vemos ya con más claridad la masa rocosa de Jorrios, con la pequeña elevación de Sierrasolengue en primer término. También tenemos a la vista nuestro objetivo (izquierda), una gran loma pelada que parece lejana y enorme.

Llegamos a continuación junto a lo que parece una cantera, con una excavadora y toneladas de algo parecido a la calcita que brilla, blanca y limpísima, por todas partes. Después veremos grandes cantidades de este mineral sirviendo de grava y haciendo brillar los caminos. Justo después de la cantera se encuentra un murito que cierra primorosamente una finca, en cuyo interior (lo vemos unos metros más adelante) se sitúa una especie de establo de piedra, cercado con mil y un sistemas de cierre. Y junto a esta edificación se inicia un camino verde con las SEÑALES de los senderos marcados. Podríamos seguir por la derecha, pero reservamos la variante para la vuelta, siguiendo por la pista.

¿Refugio o borda?
Tras pasar junto a otra casa (izquierda), llegamos a un cruce con otra pista que sube de izquierda a derecha, con un edificio en lo alto (derecha), que parece un refugio. Hay que dirigirse hacia él, dejando por la izquierda un camino herboso (me cuentan que siguiendo por él también retomaríamos la ruta, unos 300 metros más adelante tras pasar una vieja cabaña de piedra, pero ya tendremos ocasión de aventuras algo más tarde). Ahora pasamos junto al refugio y acometemos las rampas más severas hasta llegar a otra cruz de señales, en un lugar que creo que se llama El Posadero. La flecha indica 55’ a Armañón, aunque cuenta con un rodeo que ya veremos si seguimos, así que, aunque está claro que hemos terminado la primera parte de la ascensión y salimos a campo abierto, la cosa todavía va a dar para bastante.

Ahí lo tenemos
El camino, ahora de grava y tierra, dibuja la primera de varias eses (que podemos atajar sin problema) y pasa junto a varios apriscos. En cosa de 1 km. llegamos a un cruce con un ABREVADERO, donde hay que seguir recto, ganado altura poco a poco, con el panorama ya totalmente claro. De frente tenemos nuestro objetivo, con una exigente pala final que ya veremos cómo atacamos. La loma forma una curva hacia el norte hasta un collado donde enlaza con el vecino Jorrios, de soberbia estampa. Este a su vez encabeza un macizo calizo que se extiende hacia el norte para conectar con el Pico de las Nieves y hacia el Este, en un bonito cordal kárstico, en dirección al valle de Trucíos. El barranco de Valnero de Pando (por donde alguien sugería una ruta complicadilla) separa esa alineación del camino que hemos traído desde Cueto.

Con mucho ganado de por medio llegamos ya al pie de la cima (DESVIO), donde hay que decidir entre dos opciones:

      a)      Alternativa lógica

La que marcan casi todas las rutas que se encuentran por ahí. Seguimos por la pista tranquilamente, faldeando la cresta cimera alrededor de la cota 750 durante algo menos de 1 km., hasta encontrarnos el collado que separa Armañón y Jorrios. Ahí giramos a la izquierda, nos aupamos al cordal subiendo cómodamente unos 100 metros, y todo seguidito por terreno llano hasta la cumbre. Un sencillo paseo de algo más de kilómetro y medio sin ninguna dificultad. Pero puede que a alguien le guste complicarse la vida un poco más: en ese caso tenemos la

      b)      Alternativa absurda (pero, eso sí, montañera a tope)

Subiendo
En el punto anterior (DESVIO) abandonamos la pista y vamos a tirar con todo para llegar arriba por las bravas. Es un tramo potente, pero no para asustar, hay muchos similares en nuestro entorno, unos 150 m. de desnivel con pendiente de alrededor de un 30%, puede que algo más. Pero la gracia está en lo que encontramos a nuestros pies (y a nuestro alrededor), ya verán. Dejando la pista por la izquierda, empezamos a subir suavemente por los pastos, salpicados con algunos arbustos aquí y allá. La pendiente va aumentando y también se multiplican las matas de argomas de distinto tipo, pero cabe ir esquivándolas a la vez que se va zigzagueando para atenuar el desnivel. Al mismo tiempo intentamos progresar hacia la punta sur de la arista sur, donde encontraremos un paso.

Vamos de pintxos
La pendiente sigue creciendo y las argomas colonizan la mayor parte del trayecto, con lo que cada vez es más difícil buscar un trayecto cómodo. Si miran ustedes en Google Earth verán primero una superficie verde con algunos puntitos oscuros, luego esos puntitos se multiplican y el verde se reduce. Y finalmente el verde desaparece y lo oscuro lo invade todo. El verde es la hierba por la que podemos andar, y lo oscuro son las matas de argomas, cuya abundancia se incrementa en la misma proporción que su altura. Vamos, que la cosa está complicada. De vez en cuando se ve alguna traza de camino de cabras, pero las cabras no siempre van hacia arriba, con lo que no podemos fiarnos demasiado. Entre pinchos y arañas la cosa se pone cada vez peor, y realmente hay que ser muy cabezón para empeñarse en subir por aquí. Yo lo advierto, y usted decide.

Si decía que debíamos intentar progresar hacia la punta sur es porque allí está el único paso que hemos conseguido encontrar en la alambrada que recorre todo el cordal. Por cierto, un cierre con aspecto bastante inexpugnable: valla alta, con línea superior de espino y mallazo debajo, a lo que se añade una alambrada medio enroscada, a modo de Melilla, terrible. Así que, si se ha empeñado el lector irreflexivo en tomar este ‘camino’, hará bien en ir atisbando con paciencia lo que hay arriba, porque si no encuentra el paso se acordará a buen seguro de mis queridos difuntos (También digo que podría haber algún otro paso, o podría no existir ya siquiera este, así que eludo toda responsabilidad).

Cima, con Jorrios al fondo

Al fondo, Ranero y sierra de Hornijo
Si hemos conseguido alcanzar la cresta y cruzar la valla, enhorabuena. Estamos en el límite entre Turtzioz y Karranza, con el mojón bien visible, y en unos pocos metros alcanzamos la cima (ARMAÑÓN, 856 m.)… a la que hubiésemos llegado con mucho menos sufrimiento si hubiésemos elegido la ruta civilizada. Muy bonito buzón y vistas increíbles: los montes de Ordunte al sur, desde
Garbea y Kolitza hasta Zalama; el desfiladero de Karrantza con Ranero a la derecha y el pico San Vicente detrás (más al fondo, Porracolina); hacia el mar, la Candina y Buciero (la ermita de las Nieves se ve desde un poco más al norte); hacia el Este Mello, con Betaio y Alen que también serán visibles durante toda la bajada. Una auténtica pasada si pillamos un día despejado.

Montes de Ordunte y Zalama
Una vez arriba, si alguien ha tenido la estúpida idea de subir por la ruta b) está claro que no tendrá ninguna gana de bajar por ahí mismo. Y los que hayan subido por la a) deberían haber aprendido de los errores de los otros. En conclusión: hay que bajar por el camino ‘largo’, es decir, recorriendo el cordal en dirección norte hasta descender, pasando una puerta metálica, hasta el collado que nos separa de Jorrios (que es un monte que se suele hacer en la misma jornada, pero aquí dejamos para otra ocasión). Ahí giramos a la derecha y volvemos por la falda del monte con algunas zonas de rica sombra. Ya no queda más que
Descenso hacia el collado
seguir el camino de subida, recordando que podemos atajar fácilmente las curvas de la última parte, y podemos tomar el atajo que antes dejamos de lado junto al refugio.

De nuevo en Cueto, podemos tomarnos un rato para examinar, al lado del aparcamiento, la ermita de San Roke y, lo que es más llamativo, el espacio circular adyacente, que es nada menos que un coso taurino, algo que uno no había visto en ningún otro lugar.
Por lo visto hay una tradición taurina arraigada en esta parte de las Encartaciones, como se explica en este artículo. Y si nos quedamos con ganas, el pequeño núcleo urbano de Turtzioz alberga también un número apreciables de casas palaciegas y cosas similares que también podemos conocer.

viernes, 19 de abril de 2019

Garaio PR BI-41

En las estribaciones occidentales del macizo de Legarmendi/Aramotz, mirando hacia el valle de Arratia, encontramos uno de esos parajes mágicos que salpican la montaña de Bizkaia. Entre los intrincados pliegues de diversas formaciones calizas, pequeños cauces de agua han tallado durante miles de años formaciones geológicas caprichosas y espectaculares. Asiento de poblaciones prehistóricas, esta zona de belleza espectacular alberga leyendas e historias de seres formidables que no es difícil imaginar moviéndose por la zona.

El PR BI-41, cuyo trazado seguiremos con algunas excepciones, dibuja un atractivo recorrido por estos lugares, con ascensión a Garaio, su cima más significativa. Incluso podemos enriquecer el itinerario con la visita a la cueva de Balzola y el túnel de Abaro, a los que ya hemos dedicado una entrada específica. En cualquier caso, una de los senderos PR más atractivos de Bizkaia, cuya visita no nos decepcionará.

            DISTANCIA: 6,8 km.
            DESNIVEL: 310 m. (266-574)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (3-2-2)  Dificultad de tránsito/Zonas de peligro (atajo en la cima)
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Indusi (Dima)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra, karst
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, tomar la A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida BI-640 (Vitoria-Gasteiz). Se toma esta dirección pasando Bedia y Lemoa hasta encontrar el desvío a la izquierda por la BI-2543 dirección Dima-Otxandio. Se toma esta desviación, pasando Dima, hasta llegar a Indusi, donde se coge otro desvío a la izquierda señalizado a la Cueva de Balzola. Bizkaibus A-3925 parada Indusi
ENLACES CON Cueva de Balzola
             TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 58
IGN MTN50-087 Elorrio




Inicio del camino
En cuanto llegamos al barrio de Indusi, comienza el carrusel de sensaciones que nos van a rodear durante buena parte de la excursión. Con un espacio no muy grande pero generalmente suficiente para aparcar, estamos en una especie de pequeño y bucólico valle, observados por unos cuantos soberbios caseríos que se escalonan en la ladera. Junto a un poste de señales y un mapa, cruzamos un puentecillo sobre el arroyo que da nombre al barrio y tomamos un camino asfaltado que se dirige al solitario caserío que vemos unos metros más arriba (Gibelar, Gibiltar, u otras denominaciones, que dan ganas de asomarse y preguntar a los dueños). La pequeña carretera da un rodeo, pasamos por delante del caserío y vamos ya por camino de tierra.

Camino entre montañas
Aunque acabamos de empezar, aquí está una de las muchas imágenes espectaculares del paseo: nos internamos por una estrecha garganta como hacia las profundidades de las montañas que nos rodean: Kobagan de frente (enseguida veremos una de las bocas de la cueva), Urrustei y Garaio por la derecha, y Urrekoatxa a la espalda. Cruzamos una puerta metálica y un puentecillo, y seguimos por sendero pedregoso a la orilla del arroyo Koba Erreka. Como esta parte del camino ya la comentamos en la entrada Cueva de Balzola tampoco nos detendremos demasiado en las descripciones.

Jentilzubi
Enseguida tropezamos con el arco pétreo de JENTILZUBI, horadado en tiempos remotos por el propio arroyo, y siguiendo por camino ya bastante pedregoso, llegamos a la primera curva.

VARIANTE: Si tenemos interés en conocer el interior de la cueva de Balzola, lo mejor es abandonar el camino y tomar el senderito que sale a la izquierda en el fondo de la curva. Siguiendo el trayecto indicado en la entrada antes citada apareceremos en la boca principal, reuniéndonos con la ruta tras escasos minutos por un estrecho sendero.

Ahora empezamos a subir suavemente, y tropezamos con unas señales: si nos desviamos hacia la derecha, llegaríamos en unos metros al yacimiento arqueológico de Axlor (nada llamativo a la vista) o podríamos encaramarnos encima del Jentilzubi. Pero solo acabamos de empezar y casi mejor dejarlo para la vuelta. Un poco más arriba, otro poste informativo nos indica el camino a la cueva. Sin embargo, como vamos a seguir el PR dejaremos de lado ese desvío y seguiremos por la cómoda pista, recordando de nuevo que podríamos seguir el itinerario antes citado, seguir por Abaro (que merece la pena) y reunirnos cerca del barrio de Balzola como 1 km. más adelante.

Continuamos por tanto la pista de tierra, cómoda y sin desnivel, y en cuanto veamos por la izquierda un amable prado por donde serpentea el arroyo, llegaremos al punto donde nos reunimos con el trazado procedente del túnel. Por este tranquilo camino perdemos unos metros para atravesar de nuevo el mismo arroyo, esta vez sobre un puentecillo de madera, y vamos a dar a un camino asfaltado, que indudablemente nos conduce hacia el pequeño núcleo de Baltzola. Pasamos en ligera subida entre varios caseríos y enseguida nos reunimos con la carretera BI-4549 que conecta el barrio con Dima, desde donde se podría llegar en coche. Ahora giramos a la derecha, y por la izquierda tenemos ya la hermosa ERMITA de San Lorenzo, junto con la gruta de la Virgen de Baltzola. El Garaio se levanta justo por detrás de un caserío.

Garaio


Ermita de San Lorenzo

Bosquete
La siguiente cruz de señales nos envía por la derecha, indicando 2,2 kms. hasta Garaio, aproximadamente un tercio del recorrido, aunque será lo más duro. Seguimos por una pista de piedrilla y tierra bajo arbolado, y en la siguiente BIFURCACIÓN (ojo, que aquí las señales escasean) tomamos el camino de la derecha en ligera bajada. Tras perder unos 50 metros de cota, encontramos un arroyo -podría ser el mismo del principio, no sé- junto al que crece una hermosa aliseda. Por aquí debe estar la fuente de Pagokoiturri, y el camino gira lentamente hacia la derecha (sur) y empieza a remontar de nuevo, saliendo a cielo abierto. Con vistas momentáneas hacia Errialtabaso, llegamos a un nuevo cruce junto a la txabola de Olabarria donde, con una nueva señalización, giramos a la derecha para empezar a subir por el bosque.

En el primer repecho podemos salirnos de la pista para coronar una pequeña tachuela llamada Arbisola, pero luego es conveniente volver atrás para retomar el sendero. Más que nada porque enseguida vamos a hacer algo un poco disparatado.

VARIANTE (muy recomendable): No sigan ustedes la ruta que vamos a poner a continuación. Es mejor continuar el sendero para rodear la cima y atacarla por el punto indicado en el PR, de acceso bastante fácil. Pero para el que quiera, ahí va una propuesta un poco loca.

Empieza la cresta
Si es usted tan inconsciente como para no hacer caso al consejo anterior, seguimos contando cómo abandonamos por unos minutos el mucho más razonable itinerario del PR para alcanzar la cima por el sitio más estúpido. En el momento en que desde el sendero divisamos una cresta rocosa, nos vamos para allá campo a través. El arbolado se reduce a algunos pequeños espinos, seguimos por la campa y nos metemos de lleno en la arista rocosa. Eso sí, tenemos una vista espectacular del Gorbea, y el vecino Kobegan se ve unos cuantos metros por debajo de nosotros. Pero la cosa no es sencilla: estamos en una cresta cada vez más abrupta, con hendiduras importantes a las que hay que prestar mucha atención. Ni se nos ocurra con lluvia
Para arriba
o niebla. La cosa no presentaría mayor problema si no nos condujese a una especie de promontorio… desde el que vemos la auténtica cima a unos 100 metros de distancia y unos cuantos más arriba, al final de una arista quebradiza con bastante patio. Estamos a tiempo de dar la vuelta.


Último tramo

En caso contrario, disfrutamos de una soberbia vista de Leungane y la sierra de Legarmendi, y seguimos adelante. Hay que ir subiendo por la misma arista entre grandes calizas con sus correspondientes grietas, matorral duro por todas partes, arbolillos enanos, la mayor parte espinos y una pendiente bastante escalofriante por la izquierda. La cosa es ir muy poquito a poco, con mucha paciencia y extremando las precauciones, buscando siempre el paso más sencillo (o menos complicado), y quizá mejor escorándonos hacia vertiente norte (derecha). Y bueno, si usted ha llegado con todos los huesos en su sitio y ganas de ver paisaje, pues ya está en la cima (GARAIO, 574 m.), con los ilustres vecinos bien visibles: Itxina y Gorbea, Errialtabaso, Urrekoatxa…

Cima, con vistas a Legarmendi

Bajando por el karst
Desde la cima hay que continuar la misma dirección (oeste), siguiendo alguna marca y varios hitos, y bajando con buena pendiente por todo el karst con las precauciones habituales. Cruzamos una pequeña pedrera y nos dirigimos resueltamente hacia un pinar. Lo atravesamos, siempre con fuerte desnivel, y vamos a dar a la pista inicial, cerca del acceso
Por el pinar, hacia el camino
a la cueva.
 Tomándola a la izquierda, deshacemos el camino de subida, aunque no tengo muy claro si el PR toma el desvío por Axlor y Jentilzubi en vez del camino principal.