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sábado, 1 de septiembre de 2018

Metrokat


Ya no sabe uno qué hacer para sacar pasta a las instituciones. Ensalzamos los encantos de nuestros pueblos, hacemos publi de sus bares de pintxos y sus terrazas, promocionamos pequeñas ermitas escondidas por los montes, ponemos por las nubes páginas web, revistas y libros sobre senderismo.
Pero nada, oiga, ni ayuntamientos, ni asociaciones de hosteleros, ni la Iglesia católica, oficinas de turismo, Diputaciones ni editoriales. Aquí todos se ponen de perfil mientras ocultan una sonrisa y piensan ‘serán panolis estos de ibilkat, nos hacen propaganda gratis, sólo a cambio de aguantarles alguna pataleta de vez en cuando’. Y así es. Al final habrá que recurrir a eso que Blogger llamaba antes ‘monetizar’, es decir, meter publicidad de algún portal de venta de accesorios por internet, ceras para depilación o búsqueda de hoteles para perros. Tal vez junto con un reportaje fotográfico de Elsa Pataky (con o sin compañía) subiendo la cara Este de Anboto.



Tampoco de Metro Bilbao espero sacar nada pero, fiel a nuestros estúpidos principios de integridad y desprecio por lo crematístico, vamos a darle también un poco de bola. Como tal vez ya hayan advertido algunos de nuestros millones de visitantes, hemos introducido una nueva etiqueta que llamamos ‘Metrokat’. La idea es que todas las rutas con esta etiqueta tienen origen y/o destino accesible desde paradas del Metro, en plan  ¿a dónde podríamos ir viajando en el Metro?, pincha uno en esta etiqueta y se encuentra las mejores alternativas.

De momento, hemos incluido once rutas, que parten de o terminan en las estaciones de Deusto, Kukullaga, Plentzia, Larrabasterra, Areeta, Matiko, Santurtzi, Bidezabal, Algorta y Sarriko. La idea es ir introduciendo itinerarios que conecten con todas las paradas de las tres líneas, lo cual, al paso que normalmente vamos, tardará tanto en completarse que para entonces ya existirán las líneas 4, 5 o tal vez más. Con lo cual nunca acabaremos la tarea, una especie de mito de Sísifo ferroviario. Pero aún así serán bienvenidas las sugerencias.

Más sobre Artxanda

Ya, ya sé que a la mayoría de los senderistas o montañeros Artxanda les trae sin cuidado, por lo pseudourbano, hiperhumanizado y raquítico. Pero algunos le tenemos cariño, y además nos viene al pelo para pequeñas escapaditas de un rato, cuando no se puede (o no apetece) hacer nada de más enjundia. Y a pesar de todo, hay cosas que dan pena.

Ese ondulante camino que recorre la ladera sur mirando a Bilbao es un estupendo ejemplo de la interacción entre el hombre (o mejor, la autoridad municipal) y la naturaleza: fue primero un camino feo, artificial, incómodo, una superficie estéril, sin gracia y cubierta de guijarros. Es una lástima pero, por mucho que he buscado, no he encontrado fotos de cómo era la cosa allá por 2007, por ejemplo. Pero pasó el tiempo, se dejó hacer a la meteorología y un poco también a los paseantes y, salvo algunos tramos, se convirtió en un recorrido amable, con el arbolado crecido y el firme colonizado por la hierba, quedando en algunos lugares reducido a un esbelto senderito que nos hacía olvidar que estábamos en esta colina maltrecha. Tampoco tengo muchos testimonios, pero valgan estos dos de aquí al lado.
Antes
Después




Pero no. Si los poderes públicos dejan de meter la mano en el monte durante demasiado tiempo, les crece una comezón peligrosa, les salen sarpullidos, se les encanece el pelo y hasta pueden sufrir ataques de pánico en casos extremos. Así que dicho y hecho: hace cosa de un año, quizá algo más, pudimos contemplar el retorno de las máquinas, se levantó la superficie del camino, se montó un tremendo desagüe de cemento en toda su longitud y, lo mejor de todo, se volvió a recubrir de una espesa capa de guijarros de buen calibre, una capa que en algunos momentos levanta 30 o 40 cms. sobre el nivel anterior.

Oh, el desagüe
¿No se pudo construir el desagüe con menos material, y de forma menos agresiva? ¿Tanto costaba incorporar una capa de tierra vegetal o de zahorra que facilitase el crecimiento de la hierba una vez más? ¿Es que para que una obra ‘luzca’ se tiene que notar el paso de la excavadora, mejor cuanto mayor sea el destrozo? ¿O es que lo que tienen en mente –suponiendo que tengan algo- es redondear la faena con hormigón, asfalto o similar, vamos, lo que otros pretendieron hacer en el Pagasarri?

Sí, está ahí debajo
Ni qué decir tiene que el famoso desagüe se encuentra, sólo unos meses después, invadido por la vegetación y por ello completamente inservible en muchos tramos.

Tenemos aquí mismo, al lado de casa, una zona de esparcimiento que, aunque no llegue a ser un monte, es al menos un poco mejor que un parque. Y, como ya hemos dicho aquí alguna que otra vez (enlace) se podría (y debería) hacer mucho por mejorarla. Pero por lo visto, en vez de eso han decidido destrozarla del todo. Eso sí, que no se descuiden o dejen pasar demasiado tiempo, que la naturaleza ya va avanzando para recuperar lo suyo. Bueno, sí, empezando por los desagües.

domingo, 29 de octubre de 2017

Ni agua

Son buena gente los montañeros. Tipos en general amables, encantados de explicarte qué camino tienes que coger o cuánto te falta, y hasta te dan ánimos si te ven echando el pulmón en una cuesta chunga. Nos saludamos los que vamos al monte (aupa, bueno, agur) y a veces cruzamos unas palabras sobre el tiempo antes de seguir adelante. Son los montañeros gente solidaria, responsable, que casi siempre se cuida de no dejar porquerías tiradas (bueno, siempre hay algún imbécil, pero el mundo es así), cierran las vallas que han atravesado, se les ve cómo disfrutan sólo con sentir el camino recorrido o con contemplar el paisaje.

Pero, oiga, ¿ha probado usted a pedir un trago a de agua? Joder, será casualidad, pero me ha pasado dos veces y todavía no salgo de mi asombro. Hace bastante, subiendo al Biderdi, hacía calor y la verdad es que la excursión se alargó mucho más de lo que preveía. No llevaba ni agua ni nada encima, y en las últimas lomas ya iba al límite. Divisé un señor cerca de la cima y allí me fui. Se estaba comiendo un plátano (excelente idea) y le pedí por favor un trago de agua. Yo creo que ya debía dar pena sólo con verme pero el individuo no debió tener la misma opinión. Sin decir palabra, se sacó la mochila y me pasó la cantimplora. Yo diría que ni me miró, ni yo me atreví a mirarle, sólo quería beber. Rápidamente le devolví el agua, le di las gracias (ni me contestó) y me fui para arriba. En el momento la verdad es que no pensé en nada más que en rehidratarme aunque fuese un poco, pero luego me dije coño, qué tío más antipático. Sin más.

Mucho más adelante, iba servidor camino de Itxina, nuevamente en día caluroso y sin agua. Por alguna parte había leído que en la ruta, o cerca, había alguna fuente, pero no la encontraba. Ya bastante cerca de Atxulaur el cuerpo me pedía líquido, y venía un fulano de frente, equipado como para subir al K2. Aquel no es que llevase agua, es que debía tener toda una carta de bebidas isotónicas y snacks a elegir. Teniendo en cuenta los precedentes, me dirigí a él con mucha cautela, preguntando (petición indirecta) si no había una fuente por allí cerca. Me dio todo tipo de explicaciones pero no soltaba la botella, así que me vi obligado a alegar, poniendo carita compungida, que venía desde Orozko y no sé qué cosas más. Ni por esas, el pájaro insistió en que el manantial no estaba lejos y blablablá, pero de agua, nada.

Así que por favor, decidme ¿ha sido simplemente mala suerte, o es que hay algún motivo que se me escapa para que al montañero no le guste dar de beber al sediento? No sé, miedo a morir deshidratado, infecciones contagiosas, castigo al olvidadizo (o gorrón).

Por mi parte, anuncio que si me encontráis por ahí no tendré ningún problema en daros un traguillo. Porque además últimamente tengo bastante cuidado en no olvidarme la cantimplora en casa.


La Virgen de los txikiteros

  • Hace unas semanas, el 11 de octubre, fue la festividad de la Virgen de Begoña (¿a que muchos creían que era el 15 de agosto?). 
  • Vale ¿y eso tiene que ver con los montes en…? 
  • Bueno, en la esquina de las calles Pelota y Santa María (Casco Viejo de Bilbao), justo enfrente de la preciosa fachada del Palacio Yohn (la Bolsa) hay una pequeña imagen en piedra de la amatxu con el típico vaso de txikito en la mano, que por cierto fue restaurada hace muy poco tras sufrir el impacto de un camión de reparto. 
  • ¿Y? 
  • Ese día 11 octubre los txikiteros –los pocos que ya quedan- cantan a la Virgen en ese punto tras haber hecho una buena ronda por las Siete Calles. Porque es justamente ese lugar el único de todo el Casco Viejo desde el que se divisa la basílica de Begoña. 
  • Muy bonito pero ¿algo más?
  • ¡Sí!

Pues nada menos que esto: si nos situamos justo ahí y con el ángulo correcto ¡también se puede ver el Pagasarri! (bueno, es Ganeta, qué mas da) Hagan ustedes la prueba: ojillo izquierdo exactamente en dirección Noreste, apuntando a la aguja de la basílica, y ojillo derecho también a 45º pero ahora Sureste: emerge entre los aleros de los tejados nuestra cima más emblemática.

Eso sí que es la conjunción de las más arraigadas tradiciones espirituales de los bilbaínos, quizá el punto donde se reúnen nuestras esencias botxeras. ¡Como para no tener el txikito en la mano!

Y además, justo al lado hay una peña del Athletic, no digo más.


Basquemountains

Así se llama una hermosa página web que descubrí hace algún tiempo. Parece ser que es una iniciativa de varios organismos locales (Ayuntamientos o mancomunidades) con apoyo de Gobierno vasco y Diputaciones para apoyar el turismo. Como rápidamente podemos advertir, a pesar del nombre su ámbito territorial se limita a parte de Bizkaia (Encartaciones y mitad sur) y pequeñas zonas limítrofes de Alava y Gipuzkoa.

La página cuenta con espléndidas fotos de unos cuantos destinos más o menos montañeros, varios de los cuales ya hemos visitado en ibilkat, además de otras muchas actividades (rutas de varios días o en bici, visitas culturales y urbanas, gastronomía, etc.). Evidentemente no es un lugar dedicado a información técnica, pero las rutas senderistas están bastante bien definidas. Es desde luego una página sobre todo turística, pero entiendo que está muy bien diseñada, es agradable de navegar y siempre puede aportar alguna idea de planes o lugares que todavía no hayamos conocido.

Hay también información sobre alojamientos y un montón de mapas y catálogos que se pueden descargar, así como una versión en pdf que también podemos tener a mano.

Su único defecto es que no nos han ofrecido ninguna comisión por la publicidad, pero todo se andará (De no ser así, les recuerdo que las entradas del blog siempre se pueden rectificar, y lo que hoy son elogios mañana puede destilar rencor y venganza)


Misterios sin resolver (VI)

O también lo podríamos titular ‘Por el camino blanco’, como la canción, o casi.

La foto es mala, borrosa, hay que admitirlo, tirada de móvil a toda prisa, pero se ve a lo que me refiero ¿no? No está trucada, sólo le he metido un filtro suave para que se vea con más claridad lo que es: una senda bastante cerrada de hierba, marcada en blanco en toda su extensión. Habíamos visto las clásicas marcas de los PR y GR, pintura naranja de los madereros, flechas amarillas del Camino de Santiago, y azules, rojas y hasta rosas de iniciativas privadas de todo tipo, colgaduras de plástico de carreras de montaña. Vamos, toda suerte de indicaciones polícromas, pero nunca un sendero completamente embadurnado como éste.

Realmente, me resulta imposible decir con qué estaba pintado, pero no parecía exactamente polvo porque no se borraba al pasar ni manchaba. Y desde luego no era algo caído por descuido cuando alguien transportaba un saco. La única pista es que el caminillo –uno de esos que uno se empeña en explorar, con resultados casi siempre decepcionantes- no tenía salida y concluía en un pequeño claro cerrado donde tampoco había nada que aportase claridad sobre el tema. Ah, y estaba en la zona de Santa Marina-Kortatuxeta (falda de Ganguren), en donde ya nos hemos topado con varias cosas desconcertantes.

Bien pensado, se me ocurren algunos sitios donde este tipo de señalización tan potente nos evitaría dar tumbos por lugares poco recomendables.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Y otras 100.000 más

Bueno, pues ya hemos instaurado una nueva rutina: celebrar cada 100.000 nuevas visitas al blog. Lo hicimos con las 100.000 primeras, seleccionando las diez fotos más chulas, representativas, curiosas o lo que sea, de lo que hasta entonces había publicado ibilkat.

Ahora, con menos algarabía, otras ciento y pico mil visitas, y dos años transcurridos (dos años bien jodidos, también lo voy a decir), la verdad es que tampoco se me ocurrían muchas alternativas para el festejo: ¿un concurso de selfies montañeras? ¿hacernos la ruta Bilbao-Gorbea sin pisar asfalto para morir gloriosamente al pie de la cruz? ¿pasarnos de la imagen y el texto a youtube y subir una excursión completa, incluidos juramentos y resoplidos? Así que, a falta de alternativas aceptables, la opción más lógica era tachaaaaaannnnn!!! ¡Otras diez foticos con sus correspondientes títulos y dos líneas de pie! ¿A que mola? Pues ahí van:


  • El afilador 


  • Parece que se pasase por allí para pulir esas calizas ¿A quién se le ocurre meterse por el lapiaz teniendo un camino? ¡Y eso que no era la parte más complicada! (en Alen)

  • Goazen mendirik mendi...


  • Ahí van los montañeros, rumbo al Gorbea por el paso de Gatzarrieta. Me encanta la foto, con la niebla y el espíritu montañero... (en Gorbea)

  • Hacia el infinito


  • Los colegas dejan perderse la vista sobre las nubes y el horizonte. Solos en la cima (también en Gorbea)

  • Nave desconocida


  • El escarpado Aldamin, con sus pequeños visitantes, observa esa nave negra llamada Anboto sobre el mar de brumas. Sí, con bastante zoom, claro. (la última de Gorbea)

  • Puente aéreo


  • No podía faltar la panorámica vertiginosa sobre el mar, en este caso sobre la playa de Laga, 200 metros más abajo, desde Talaia (en Ogoño)

  • Lección de arqueología


  • Es tan fotogénica la ermita en ruinas, que siempre da bien en cámara. Si la ponemos sobre un fondo verde (aunque grisáceo) y con Sierra Salvada de fondo, pues eso, fantástico (en Sauco)

  • Del infierno al cielo


  • Arbustos congelados nos rodean como si acabase de pasar la muerte misma, pero si conseguimos pasar la valla, nos espera la luz (en Txarlazo

  • Ésto es un valle


  • Otra a vista de pájaro y, aunque no lo parezca, del mismo día y lugar que la anterior: la planicie del valle de Orduña, allá abajo, como protegida tras las cordilleras (en Txarlazo)

  • Orificio de entrada


  • Sí, el airoso y desafiante Udalaitz luce su cresta rocosa, impresionante desde cualquier ángulo. Pero, si nos fijamos, tiene un pequeño orificio (izquierda, abajo) por donde entrará el ¿progreso? (en Memaia)

  • Desde la roca


  • Es seguramente mi favorita. Desde las abruptas calizas de Ranero, es como un balcón sobre el tramo final del valle del Asón y la bahía de Santoña (en Peña Ranero).

    Y bueno, ya está. Esta es nuestra pequeña selección visual de lo que hemos ido contando en los últimos dos años. Se puede opinar, votar criticar, sugerir... lo que quepa en la ventana de Comentarios de ahí abajo. Ah, y se pueden proponer ideas para cuando llegamos a 300.000 o así. La única condición es que no den mucho curro.

    Hasta la próxima!

    martes, 2 de agosto de 2016

    Rompetechos

    La revista Pyrenaica es un poco como Mendikat, o sea, una biblia de los montes. Al menos dentro de nuestro ámbito territorial vasco, yo creo que todo lo que uno puede querer saber se encuentra allí, y hay material publicado desde 1.926, nada menos.

    En ella hace algún tiempo que ha visto la luz un trabajo de Xabier Eguzkitza ‘Kartajanari’ sobre los techos municipales de Bizkaia, es decir, los puntos más elevados de cada uno de los 112 municipios del territorio. Se trata, como se puede ver aquí, de una tabla que indica además la máxima altitud en metros y la localización exacta del punto culminante, además de un comentario –sucinto, pero suficiente- sobre cada uno de los lugares señalados. Vamos, un curro de orfebre, detallado y completísimo, al que no se le puede pedir más. Lo recoge también la página de la Federación Vizcaina.


    La idea es estupenda, sobre todo para que los coleccionistas de cimas tengan otra excusa para acometer la lista completa, aunque, ojo, porque no todos los puntos más altos coinciden con cumbres (puede estar en una ladera) y además alguno de ellos está en un lugar ocupado por edificios (Sestao).

    Para no quedarnos atrás, en ibilkat –a falta de algo más productivo que hacer- nos hemos dedicado a la laboriosa tarea de incluir una etiqueta ‘Techos municipales’ en cada una de las entradas en que nuestras rutas pasan por el lugar más elevado de un municipio. Aunque hay que señalar que, como aquí somos un poco más chapuceros que en Pyrenaica, puede que no nos lo encontremos exactamente en el itinerario, sino más o menos cerca. Pero nos vale, no?

    El refugio de la Paca

    Seamos sinceros: de todas las veces que usted, amable lector, ha subido al Pagasarri, en cuántas no ha hecho una visita al refugio? Pocas, no? Para atizarse unos huevos con chorizo, sentarse a dar cuenta de las viandas traídas de casa, o reponer fuerzas con un pinchito de tortilla, un caldito en invierno junto a la chimenea, o un simple botellín de agua. O tan sólo sentarse en el banco corrido al solcito para charlar mientras contempla el botxo, o recogerse bajo techo cuando arrecia la lluvia. El refugio es una especie de imán y un punto de referencia insoslayable para quienes subimos al Paga o transitamos por allí en dirección a cualquier otro lugar. Así que se merece aunque sea un pequeño homenaje, y aquí va el nuestro.

    En 1.914 –o sea, hace más de un siglo- el Ayuntamiento de Bilbao levantó un ‘cobertizo’ (terminología de la época) a petición del Club Deportivo, cuya inauguración tuvo lugar en octubre del año siguiente. Seguimos aquí los datos que nos ofrecen nuestros colegas de pagasarri.com, el imprescindible mendikat y un interesante artículo de Orbela. A este último le hemos birlado la foto de aquí al lado, con esos inquietantes individuos que podrían ser nuestros bisabuelos o así. La foto de abajo es de pagasarri.com, y parece más el edificio reformado que el 'cobertizo' original, aunque está claro que la ubicación es la actual.

    Estamos en pleno florecimiento de la afición montañera por estas tierras, y poco más tarde, en 1.919, arrancaría el Concurso de los Cien Montes que aun hoy nos mantiene ocupados acumulando cimas y rellenando tarjetitas. Justamente en esa fecha, supongo que por la mayor afluencia de visitantes, el cobertizo original se remodeló para convertirse en algo más sólido, incorporando el servicio de bar que después se mantuvo.

    En 1.923 pasó a regentar el refugio doña Francisca Intxausti, motivo por el cual pasó a ser conocido como ‘el refugio de la Paca’, denominación que todavía utilizan los más veteranos. Cuenta pagasarri.com que Francisca subía los víveres al refugio a lomos de una yegua, con lo que imaginamos a ambas –Paca y su yegua- remontando con paciencia una y otra vez hasta los seiscientos y pico metros por senderitos a veces embarrados, muy distintos de las cómodas pistas por las que hoy suben los todoterrenos.

    El refugio fue pasando de uno a otro gestor a lo largo del siglo, con algunos periodos en que los pagazales se mostraron bastante críticos con algunos aspectos de la oferta, como cuenta esta interesante página. Hubo también, creo que allá por los años 80, un periodo en que se encendieron las alarmas por cierta oleada de robos en el entorno del refugio. Sin duda la proliferación de gente atrajo también a los cacos, como suele ser habitual.


    El doble carácter de refugio y bar lo hace diferente de la mayoría de instalaciones de este tipo pero, aunque todos lo identifiquemos como un establecimiento hostelero sin más, convendría no olvidar que se trata originariamente y sobre todo, de un refugio de montaña, algo que deberíamos cuidar y valorar como merece.

    Porque, aparte de ser bonito y formar ya parte del propio paisaje del Paga, llegar a las inmediaciones del refugio, sea subiendo a la cima del Paga, o bien yendo o viniendo desde o hacia algún otro lugar, le hace a uno sentirse un poco en casa, es nuestro punto de referencia, lugar de descanso o quedada, siempre a disposición de mendizales y paseantes… incluido, claro está, el que se llevó el hermoso palo de avellano que Charly se dejó allí olvidado hace ya muchos años.

    P.D: Como información práctica, diremos que abre todos los días por la mañana (hasta las 2:30 más o menos), excepto los martes. Si cae en festivo, abre el martes y cierra al día siguiente. Tfno: 946338080 (si es que no ha cambiado). Para cualquier otro dato que se quiera aportar, o información que corregir: en los comentarios o ibilkat@gmail.com

    Mobiliario urbano

    No muy lejos del refugio, más o menos a media subida del Paga, está el área recreativa de Gangoiti. Se sitúa en la falda de este monte y abarca varias zonas de picnic: las más extensas miran al norte, hacia Arraiz, y la más pequeña se recoge bajo denso arbolado a la derecha de la pista, junto a la caseta forestal. Justo por aquí pasan no sólo el camino más frecuentado de subida al Pagasarri, sino también otros que conducen hacia Erreztaleku y Arraiz, o bajan hacia el Peñaskal. Por este motivo es un lugar por el que pasa mucha gente, y por lo tanto, muy conocido.

    Pues, aunque pase desapercibido para la mayoría, en este punto, bajo los pinos, hemos encontrado un muestrario de mobiliario urbano casi tan amplio como el catálogo de Ikea (el sueco). Vean y díganme si conocían ustedes variedad semejante en modelos de mesas y asientos para el campo:

    Conjunto ESBELTO realizado en prefabricado de hormigón o similar






    FAMILIA NUMEROSA, sobre inmensa plasta de cemento, coronada por mesa con recubrimiento de madera, y dos asientos con extraño elemento añadido, como si se tratase de un alzador.




    Tresillo TRADICIONAL, modelo muy extendido por la zona, cemento con cubierta de madera, sobrio y en buen estado de conservación





    Modelo SOLITAIRE, cemento a pelo con unos pies patéticos, aislado en la ladera. Triste.






    FAMILIA FELIZ es una versión evolucionada de Familia Numerosa. Desaparecen la madera y los apósitos e irrumpen con alegría elementos cerámicos que aportan colorido y diversión. La plasta, no obstante, es igual al modelo-madre.



    Y todo ello, reunido en muy poquitos metros cuadrados. Si nos fuésemos a Arnotegi o a algún otro punto del Paga, posiblemente encontraríamos otras variedades interesantes, por lo que puede que en el futuro incorporemos nuevos capítulos a esta serie. En cualquier caso, sugerimos al Ayuntamiento de Bilbao que se decida a promover un Museo del Mobiliario de Picnic. Ya que no se molestan en hacer las cosas con algo de lógica, podría ser un interesante reclamo turístico.

    Buen verano!




    miércoles, 16 de marzo de 2016

    El Noticiero

    Hoy rescatamos cierta vieja vocación periodística y -eso, sí, fusilando cosas de varios medios que hemos encontrado por ahí- contamos algunas noticias que tienen que ver con el entorno habitual del blog: los montes y senderos de Bizkaia. Vamos con ello.

    Senderos en ruinas

    Lo sé, es un oxímoron, un sendero no puede, por definición, estar en ruinas. Pero se me permite la figura retórica, no? En cualquier caso, se trata de un reportaje de prensa de hace unos días y que desgraciadamente no consigo encontrar en la red (es del Correo, por si alguien me echa una mano). Venía a decir que de los muchos senderos homologados que hay en Bizkaia (creo que más de cien)  la mayor parte se encuentran en estado deplorable (señalización, limpieza, etc.), y la Federación Vizcaina parece que ha decidido meter mano al tema, y 'deshomologar' aquéllos que en un plazo no se dejasen en condiciones. Lo cual, aunque dé algo de pena, resulta completamente lógico.

    En nuestra trayectoria senderista y bloguera hemos conocido, total o parcialmente, unos cuantos de estos senderos, y es bien cierto que algunos se encuentran completamente abandonados y les falta poco para intransitables (véase por ejemplo la entrada Artea, con el penoso recorrido del PR BI-10). Marcas borradas, maleza cerrando los caminos y cierres infranqueables son algunos de los obstáculos que se ponen al paseante que pretendía conocer la ruta ofrecida, especialmente por Ayuntamientos de toda nuestra geografía. E insisto, nos parece perfecto que si alguien se ha comprometido a tener algo en condiciones y con ello ha adquirido cierta notoriedad, si no lo cumple, se le retire el reconocimiento.

    A los que somos aficionados a conocer lugares y deambular por pueblos nos fastidia que esta iniciativa se vaya al carajo, aunque obviamente no todos los caminos tenían el mismo interés. Pero las cosas hay que hacerlas con un poco de seriedad. Me parece que muchos Ayuntamientos se subieron al carro del senderismo (por cierto, una moda en auge) y después han perdido por completo el interés y han pasado del mantenimiento de los caminos. Y algo parecido se puede decir de la Diputación, que ya se cargó aquélla excelente página de Senderos de Bizkaia, como contamos en su día. Por supuesto, también hay excepciones, claro, como este PR de Grazal en Sodupe (en la foto), bien conservado y señalizado.

    Dirán que es la crisis, la falta de fondos, pero yo sigo pensando que marcar y dejar transitable un sendero de cinco, ocho o diez kilómetros no requiere apenas ninguna inversión ni mucho trabajo. Y, poniendo algo de interés, tampoco costaría mucho que las instituciones velasen porque se conserven recorridos homologados, que se consideran oficialmente como 'instalaciones deportivas'. Es una lástima, pero parece que buena parte de todo esto puede desaparecer por simple desidia.

    Artxanda recycling

    Miedo nos da cuando desde los poderes públicos se arrancan con iniciativas destinadas a ‘mejorar’ nuestros montes. Ya hemos hablado aquí de aquel disparatado proyecto de hormigonar las pistas del Pagasarri, y también hemos defendido que lo mejor que pueden hacer es dejar el monte en paz, y a lo sumo limitarse a limpiar y conservar lo que tenemos.

    Lo último en este aspecto es casi de anteayer: el pleno del Ayuntamiento de Bilbao acordó el mes pasado elaborar un Plan Integral de Regeneración de Artxanda, destinado entre otras cosas a reducir el tránsito de vehículos e impulsar la zona para actividades deportivas y de ocio. Como se ve en este enlace a la noticia, se hace referencia más concreta a la zona de los restaurantes, y se comenta la necesidad de mejorar la seguridad en la carretera.

    Para cualquiera que conozca un poco Artxanda es evidente que la zona más alta es la que presenta un deterioro mayor. Entre la cima y la carretera que baja a Sondika, es decir, en las cercanías del campo de fútbol, se concentran varios restaurantes que tuvieron sus años de gloria, pero hoy languidecen, cuando no se encuentran por completo cerrados (Parrilla) o en estado de abandono total (San Roque). Por cierto que, aunque varios de estos edificios pertenezcan al Ayuntamiento, los terrenos se encuentran en el municipio de Sondika, así que no sé hasta qué punto Bilbao tiene mucho que decir en el tema.  Hay además viales para coches que no tienen razón de ser, varios edificios fantasmales sin utilidad desde hace décadas, zonas de juegos infantiles totalmente degradadas, y espacios verdes abandonados a su suerte. Estos lugares merecerían efectivamente un buen repaso y, ya que están urbanizados de forma irreversible, podrían reciclarse a ese concepto de parque periurbano que tanto mola a los políticos.

    Pero, pese a lo modesto de su perfil y los años de maltrato de su superficie, Artxanda también guarda algunas zonas que más o menos se han mantenido fuera del alcance de los coches, la maquinaria y los diseños municipales: hablamos de algunas localizaciones en las laderas sur (la que mira a Bilbao) y norte (Txorierri), manchas aisladas de bosquecillos –algunos utilizados como picaderos-, Potongo, Guardaviñas o Pikotamendi. Harían bien las autoridades municipales en mantenerlos limpios respetando sin más la fisionomía de lo poco que queda de natural en nuestra colina.  

    Y si quieren notoriedad, les ofrecemos algunas ideas sobre zonas olvidadas donde sí merecería la pena actuar para permitir su disfrute, ahora imposible: monte Banderas, Ugasko, o la inexistente conexión peatonal Santo Domingo-Monte Avril, zonas intransitables de gran valor paisajístico, o inaccesibles por efecto de antiguos usos, o con rutas senderistas interrumpidas por fincas o carreteras. Muchos lugares susceptibles de mejorar sin tener que tocar lo que, pese a todo, se ha conservado.


    Adiós al parque

    Y, siguiendo con la iniciativas públicas y parecida localización, parece ser que este año se iniciará la demolición del viejo Parque de Atracciones, situado en la ladera de Eperlanda, al pie del Ganguren. Esta noticia de ETB lo comenta, con video incluido sobre su pasado y presente.

    Cabe plantearse si la ubicación del Parque era la más adecuada teniendo en cuenta la meteorología de la zona, o si se le pudo dar algún uso lógico tras su cierre. Pero, al margen de consideraciones nostálgicas para los que lo conocieron en su apogeo, se plantea ahora qué hacer con esa enorme extensión. Lo primero será eliminar las fantasmagóricas instalaciones que llevan veinticinco años en desuso y anular la posible contaminación del suelo por restos de materiales, que seguramente no serán inocuos.

    Después, tampoco está claro qué se hará. Se puede pensar simplemente en recuperar el entorno, dejando que la naturaleza lo vaya asimilando. Sería quizá lo mejor -y más barato-, considerando que se encuentra en una zona relativamente bien comunicada y donde no abundan las áreas naturales bien conservadas. Pero dudo mucho de que los políticos, si los fondos lo permiten, se resistan a introducir novedades en forma de parques, zonas deportivas o cosas similares. Es una extensión muy amplia en un lugar muy visible, y por tanto el corte de cinta puede ser muy apetecible para los intereses electorales, así que igual hay que irse preparando.

    Parece que es muy difícil admitir que se cometió un error montando una instalación así en este emplazamiento y ahora sencillamente lo eliminamos y reponemos el entorno a su estado anterior, el monte recupera lo que es suyo, y lo dejamos estar. Veremos lo que pasa, pero puede que haya que estar atentos a que no se cometan nuevas tropelías.

    Misterios sin resolver (V)

    Y terminamos con uno de nuestros Misterios. Admitamos que la foto es chunga, pero prestemos un poco de atención. Se diría que es el helipuerto de una base militar en el norte de Siria, pero si observamos bien, se distingue un círculo con la hierba pelada, y por la izquierda, un pequeño graderío y una caseta. 

    Lo pongo facilito: es un campo de beisbol, ya saben, ese deporte difícil de entender, que sale en todas las pelis de niños que se superan a sí mismos, y en cuya afición coinciden ciudadanos de países con tan poco en común como Estados Unidos, Cuba y Japón. Alguno dirá: ah, pero en Euskadi hay campos de beisbol? Pues oiga, que sepamos, al menos hay uno, y es éste. Pero con ser inusual semejante instalación deportiva en nuestro suelo, más extraño aún es dónde está localizado: es un lugar un poco a desmano de todo, mal comunicado y batido por los vientos… Aunque, eso sí, con unas vistas excepcionales.

    Bueno, que son demasiadas pistas. Los que conozcan un poquillo la zona seguro que lo identifican a la primera, y no estaría mal que nos comentasen algo sobre la historia de equipamiento tan singular. 


    lunes, 2 de noviembre de 2015

    Las botas del pagazale

    Hace ya bastantes años que nos dejó, y tampoco hay un motivo concreto para traer hoy este recuerdo, pero ahí está.

    Desde muy pequeño mis padres me llevaban al Paga y sus alrededores. A veces íbamos andando desde casa, por el Peñaskal, otras por La Peña y Bolintxu, y a veces cogíamos ‘el 4’ (seguro que algunos lo recuerdan) para subir por Rekalde. Me quedan imágenes bien grabadas, unas confusas, otras muy nítidas, la fuente de Iturrigorri y la plataforma de giro del autobús, la presa de Bolintxu donde se bañaba la gente (a mí no me dejaban, claro), un txakolí que no sé si era siempre el mismo o eran varios… Cuando me hice un poco mayor, ya pasé por completo del monte.

    Cuando al viejillo le prejubilaron, lo primero que tuvo que hacer fue recuperarse de un soponcio; sus jefes le habían machacado durante meses para que aceptara unas condiciones bastante sangrantes, y casi no lo cuenta. Pero, una vez pasado el bache, se dedicó a lo que más le gustaba: subir al Paga acompañado de varios amigos a los que también habían retirado de la circulación.

    Para allá se iba, día sí y día también, a hacer distintos recorridos, y cuando hacía mejor tiempo, de tanto en tanto, pillaba el bocata que le preparaba ama (supongo que acompañado de la bota de vino) y tiraban para el Ganeko, lo que en casa nos parecía una cosa tremenda, y nos producía cierta intranquilidad hasta que volvía. Su indumentaria montañera se limitaba al calzado, porque por lo demás iba con ropa normal, la txapela, un jersey y un abrigo en invierno, y una camisa remangada en verano.

    En eso estuvo un tiempo que no podría definir, quizá un par de años. Yo en esa época estaba en otras historias muy distintas, era muy arty, moderno y amigo de jaranas nocturnas. Confieso que aborrecía todo aquello del monte, no podía soportar ver a mi padre con sus aparatosas botorras y sus calcetines gruesos yendo siempre al mismo sitio (o eso me parecía a mí) a subir cuestas y ver campas y árboles. Me resultaban ridículos sus relatos siempre cuajados de nombres como Arraiz, Arnotegi, Rompeculos… que a mí me sonaban a chino, y me parecían un absurdo adorno para hablar mucho de un único monte, que para mí era el Pagasarri… y que ni siquiera sabía muy bien dónde estaba.

    Luego las cosas se torcieron, los colegas del viejo fueron pasando a mejor vida, primero uno, luego otro, y se le fueron quitando las ganas de subir. Circunstancias familiares muy dolorosas terminaron de borrar a la fuerza su afición, y ya en sus últimos años estaba sin ánimo y muy cascado para retomarla.

    Y ahora, muchos años después, resulta que soy yo el que pierde el trasero cada fin de semana pensando en poder dar una vuelta por algunos de estos sitios o por otros parecidos. La vida es muy larga y da muchas más vueltas de lo que podemos pensar. Pero, eso sí, aunque ahora tengamos gore-tex y cortavientos, las botas siguen siendo bastante parecidas.

    Misterios sin resolver (IV)

    Es tal el éxito de nuestra sección ‘Misterios sin resolver’ que estamos sopesando un acuerdo con bwin, Reta o William Hill para organizar un sistema de apuestas. La cosa tendría así una repercusión internacional y, de paso, supondría un dinerillo extra para ibilkat, que buena falta nos hace.

    Mientras esto se materializa, desvelaremos finalmente el anterior enigma, aquel extraño árbol con globitos amarillos: se trata nada menos que de una asclepias physocarpa, una especie originaria de Sudáfrica o por ahí, que atrae a las mariposas y es venenosa si se ingiere. Ahí es nada, y estaba en un
    jardín privado. Tengo que decir que nadie acertó, y por mucho que busqué en la red, no hubo forma. Tuvo que venir el inigualable Manu a sacarnos de la zozobra y la duda. Es que este hombre es una sorpresa sin fin.

    Ahora traemos algo más facilito. Este mamotreto de hormigón está en un lugar muy conocido por los paseantes, y seguro que hay mucha gente que lo ha visto alguna vez. Pero ¿sabe alguien de qué se trata? Nosotros, que conste, no tenemos ni idea. Y aún más. Hubo hace muchos años un proyecto descabellado de cierto negocio de hostelería, muy cerca de esta construcción. Premio al que nos informe sobre el tema.



    Nuevos retos

    Es notorio que en este blog dedicamos siempre especial atención al I+D+i. Y, como  hemos terminado con las historias del Camino de Santiago y el examen del GR bilbaíno, estamos ya urdiendo futuras secciones. Aquí lanzamos algunas ideas, a ver qué os parece:

    a)      Formas de cruzar una alambrada Yo no sé vosotros, pero yo alguna vez ya he tenido que dar un buen rodeo para sortear alguna alambrada infranqueable. Y otras veces la he traspaso así, por las bravas, con poco estilo y algún enganchón que llevar a casa de recuerdo. Luego vemos en internet tipos que se saltan las vallas sobradísimos y con una elegancia envidiable. Seguro que algunos nos cuentan algún truco para que nada detenga nuestra marcha, y ningún cierre nos ponga en ridículo.

    b)      Tipos de agujetas Esto ya es materia para médicos y fisios. Yo, como simple sufridor, me limito a constatar que las agujetas no son siempre iguales: según el perfil de la marcha que hayamos hecho, duelen unos músculos y no otros. Pongamos esto negro sobre blanco (en este caso, sobre verde) y sepamos dónde nos va a pegar el latigazo en función de qué monte subamos o bajemos. Como para una tesis.


    c)      Cancionero de montaña Vale, estaremos todos de acuerdo en que el ‘Ikusi mendizaleak’ es el himno montañero por excelencia. Pero hay muchos más, esas canciones con su puntito scout y su aire ligeramente (o no tan ligeramente) patriótico, que nos hacen marcar el paso al ritmo adecuado, sin permitir que la marcha decaiga. Conozco una de esas canciones, muy bonita, y que seguro que poca gente la tiene en su repertorio. La próxima vez os la traigo.

    d)    Y bueno, se admiten más sugerencias para seguir llenando entradas de blog con nuestras cosas. Que aquí somos demócratas pata negra. Hasta asamblearios, podríamos decir.

    Hasta la próxima.

    sábado, 1 de agosto de 2015

    GR 228: la crítica

    No falta quien dice que, sencillamente, lo del GR es una tontería, algo inútil que sólo sirve para enterrar dinero. Están los que defienden que es una buena iniciativa, que contribuye a poner Bilbao en los mapas de senderismo de Europa, y ayudará a la conservación de la ruta y sus alrededores.
     
    Mapa del GR en versión ibilkat
    Personalmente considero que tanto las ventajas como los inconvenientes son mínimos, y se contrapesan. Las señales y marcas pueden ser un poco excesivas, pero tampoco creo que puedan llegar realmente a molestar, ni creo que el dinero invertido en el invento haya sido exagerado. Como tampoco pienso que vayan a empezar a venir autobuses de senderistas de medio mundo a dejarnos euros y divisas. Es decir, no me parece mal que exista este recorrido, aunque tampoco creo que sirva realmente para gran cosa.

    Si acaso, para que haya a quien le pueda llamar la atención, y se decida a conocer lugares que de otro modo ni se hubiera planteado. Si es así, pues vale.

    Señalización y accesos

    Si nos referimos a la señalización, considero que es casi impecable: se puede seguir el itinerario sin GPS ni ayuda de ningún tipo, sólo atendiendo a las marcas y señales direccionales, y sin ningún esfuerzo por encontrarlas o interpretarlas. Hasta ahí, perfecto.

    Vamos a admitir que las flechas son realmente feas, eso sí, identificables pero de un aspecto plástico horrible. Y tal vez la señalización vertical es algo excesiva, bastantes de los postes de señales se podrían haber sustituido por balizas, siempre más discretas y que requieren menos mantenimiento. Pero, claro, la razón de que existan tantas señales debe encontrarse en lo que decimos ahora.

    En nuestra primera entrada sobre el tema ya comentábamos el tema de los accesos. Y vuelvo a decir que yo no les veo ningún sentido, como no sea añadir un montón de kilómetros (teóricos) para obtener la homologación de Gran Recorrido, que siempre es más vistosa. Hubiera bastado con señalar unos cuantos puntos de acceso a la ruta fácilmente identificables para que quienes lo precisen puedan acceder a ella. Se hubieran evitado decenas de paneles y cantidad de señales adicionales que sólo generan confusión.

    Porque –y aquí está mi principal crítica- esta profusión de señales en el propio trazado obliga a fijarse con cuidado en las indicaciones para evitar un despiste y terminar metido en el centro de la ciudad. Si en una ruta circular ponemos una flecha hacia delante por ejemplo, hacia Artxanda, y otra hacia atrás (¿es lógico poner Buia?), una tercera con el mismo aspecto puede inducir a cometer un error. Así que, si pese a todo se quieren mantener los accesos, habría que marcarlos de forma que quede perfectamente claro y a primera vista que son eso, accesos, y no parte de la ruta.

    Por lo demás, las marcas de pintura están en general muy bien colocadas, y sólo cabe pedir que las que se encuentran en zonas urbanas (a veces son pegatinas, muy golosas para los gamberros) no se coloquen en lugares accesibles para que no desaparezcan, como ocurre en varios puntos.

    El recorrido

    Tramos urbanos

    Considerando que Bilbao está limitado por una cordillera al norte y otra al sur, y atravesado por la ría, es impepinable que un itinerario circular debía necesariamente bajar dos veces al casco urbano.

    Semejante problema pienso que ha sido resuelto de forma muy aceptable: el paso por La Peña y Bolueta no es que sea muy apetecible para una ruta montañera, pero tampoco se hace demasiado ingrato ni muy largo. Y el cruce de la ría por el lado contrario incorpora muy acertadamente el paseo de Olabeaga que, aunque obviamente no es montañero, sí entiendo que tiene su atractivo.

    Zorroza y Arraiz

    A lo que no vemos explicación es al largo tramo de carretera entre Zorroza y Arraiz, sin duda lo más feo de todo el recorrido. No es que estas colinas, romas y peladas, sean de por sí muy atractivas; pero, como ya indicamos en su momento, cuesta creer que no sea posible trazar ningún sendero que las recorra al margen de las inhóspitas carreteras por las que, con muy pequeñas excepciones, nos lleva el GR. Existen de hecho senderos en la ladera de Arraiz y, en parte, en la de Kobetas, que se podrían haber aprovechado, y nos ahorrarían tres o cuatro kilómetros de asfalto que le quitan a uno las ganas de continuar adelante.

    Artxanda

    En Artxanda se planteaba un problema parecido entre Pikotamendi y Berriz, pero se ha resuelto con bastante acierto al abrirse un tramo de sendero que no existía. Lástima que se tenga que mantener el pequeño paso por carretera, que suponemos habrá sido inevitable. E igualmente, las enojosas escaleras entre Arangoiti y Berriz, que tal vez podrían haberse esquivado, al menos en parte.

    Y, ya que estamos por esta zona, nos preguntamos también por qué no se prolongó el sendero por el muy cercano monte Banderas (o incluso al también vecino San Bernabé), aprovechando de paso para dignificar un poco sus maltratadas/ignoradas laderas.

    Erreztaleku

    Para que se vea que tampoco escatimamos alabanzas, la decisión de llevar la ruta por la tremenda loma de acceso a Erreztaleku nos ha parecido excelente, y además, valiente. Hubiera sido muy sencillo continuar por la clásica pista que desemboca en Gangoiti, pero el incorporar esta pala le otorga potencia al recorrido, además de permitir seguir después por el cordal, que es una parte bien bonita. Así que tres hurras por no haberse plegado a la tentación de la comodidad.

    Pagasarri

    Pero hay que volver a atizar: como decíamos en el lugar correspondiente, no se entiende la ausencia de la cima del Paga. Un sendero que circunvala Bilbao no tiene sentido si no se corona el Pagasarri, nuestro monte por excelencia, el que todos los bilbainos conocen, emblemático, familiar, el primero que suben los niños. Y encima, inigualable en belleza y paisajes. No me queda más remedio que pensar que habrá existido alguna razón poderosa para dejarlo fuera, y creo que a todos nos gustaría conocerla.

    Límites territoriales

    Aunque tampoco lo vemos claro, esa razón podría estar relacionada quizá con el tema de los límites territoriales del GR. Se supone que, como la iniciativa de todo el tinglado parte del Ayuntamiento de Bilbao, por efecto de los oscuros vericuetos de la política y la administración, se habrá querido evitar que otros organismos (Ayuntamientos vecinos, o vaya usted a saber quién más) intervengan o interfieran en el tema. O tal vez es que tampoco hayan querido poner pasta en un asunto que no les interesaba.

    El caso es que la ruta queda constreñida por los límites territoriales de la villa, con esos dos puntos mínimos (La Peña y Artxanda) en que, como se dijo en su momento, cabe la duda de si constituyen muy pequeñas excepciones. Esta autolimitación, además de lo absurdo que nos parece a todos los que no estamos en esa ensalada burocrática, ha podido dejar fuera algunos lugares que hubieran sido interesantes, como Pastorekorta, una posible subida a Malmasín por Buiagoiti, con posterior bajada por Montefuerte y paso quizá por el Boquete, o incluso un tramo más ambicioso para alcanzar el Ganguren, por ejemplo. No serán parajes que administrativamente pertenezcan al término municipal de Bilbao, pero es indudable que sí forman parte de su perfil como ciudad.

    Y, ahora sí, terminamos.

    El siglo XXI?

    Parece absolutamente vergonzoso que cuando uno entra en la página oficial del Ayuntamiento y pincha en Gran Recorrido de Bilbao aparezca esto: 

    Es decir, un miserable mapa, sólo relativamente ampliable, que es el mismo que nos encontramos en cada panel informativo del recorrido. Y nada más. Bueno, sí: una información detalladísima sobre cada uno de los once dichosos accesos que, ésta sí, incluye un pdf con la descripción completa, longitud exacta, perfil gráfico y este pedazo de ortofoto (pasar a jpg), donde sólo falta indicar dónde están los semáforos y las papeleras.

    ¿Todo esto sobre los accesos y nada de nada sobre la ruta en sí? Incomprensible.

    En los centros de distrito y oficinas de turismo le facilitan a uno el mismo mapa, por lo visto el único que existe, y apenas alguna explicación bienintencionada de la persona que nos atiende (bueno, depende de quién sea). Mal para los bilbainos, pero un completo disparate si de lo que se trataba era de atraer visitantes.

    El track por su parte, está alojado en Wikiloc. Ojo porque hay varios, con variantes para bicis, etc. El que ponemos es el que colgó la Federación, que parece el más fiable. Pero en Bilbao.net no hay ninguna referencia en absoluto al track. Increíble también.

    Vamos a ver, señores del Ayuntamiento. Estamos en 2.015, o sea, en el siglo XXI. Cualquier desgarramantas crea una página con cuatro cosas (aquí estamos nosotros para demostrarlo), y reúne más información que la que el Ayuntamiento proporciona sobre su propio GR. Por favor, un mapa escalable con detalles, navegable, de donde se puedan extraer distancias, desniveles o puntos de agua. Incluso se pueden incorporar fotos, o información sobre lo que se va encontrando en el recorrido.

    Eso sí que sería una funcionalidad interesante para acercar Bilbao a sus ciudadanos o foráneos, no un mapa corriente y tropecientas señales para una ‘instalación deportiva’ (así lo definen las normas de homologación) que el vehículo oficial de comunicación municipal parece ignorar casi por completo.

    En fin que, con todo esto, pues le pondríamos al GR bilbaino ¿un 6? ¿6,5? No estorba, no nos molesta, tiene unas cuantas cosas que no nos gustan, y algunas que sí. Se podría haber hecho algo mejor, sin limitaciones bobas de burócratas y con un poco más de interés –y no necesariamente dinero- en hacer de él un elemento más valioso desde todos los puntos de vista. Es una lástima no haber aprovechado la oportunidad. Aunque aún estamos a tiempo.

    (ya no continuará)