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viernes, 24 de abril de 2020

Serantes desde Kabiezes

El Serantes es un monte indisolublemente ligado al municipio de Santurtzi, un núcleo urbano recostado entre la falda del monte y el mar, como pocos de su tamaño. De forma que las calles de la vieja aldea pesquera son como un puente entre el verde y el azul. Ello a pesar de que aproximadamente la mitad de la superficie del Serantes pertenezca al vecino Zierbena, también de vocación marinera y algo más montañero.

Así que gracias a su privilegiada ubicación (o por su culpa, según se mire), el Serantes es un monte sumamente humanizado: no solo congrega numerosos paseantes y una curiosa romería el Lunes de Pascua, sino que reúne varios fortines y un pequeño castillo, lo recorren una línea de alta tensión y una larga pista, y es sede de una magnífica prueba montañera que le vincula a los pequeños y muy próximos Luzero y Montaño.

No tendrá por tanto el encanto de una naturaleza salvaje o exuberante, pero pocos montes pueden disfrutar de panorámicas más espectaculares.

            DISTANCIA: 6,30 kms. (solo cima) / 8,5 km. (alternativa)
            DESNIVEL: 390 m. (62-452) CENTENARIO - Techo municipal (Santurtzi)
DIFICULTAD: Solo ascensión: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
                      Alternativa: Media-Baja 8 (3-3-2)  Rampas del 30% - Zonas de peligro
            ITINERARIO (ida y vuelta, o circular)  Inicio y Final: Metro Kabiezes
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Santurtzi-centro. En la primera rotonda se gira a la derecha y se sube hasta la segunda, donde se encuentra el mercado de Kabiezes. Bizkaibus A-3151 parada Kabiezes. Metro Kabiezes.
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON: Serantes desde Valle 
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14
IGN MTN50-0061 Bilbao y 0037-Algorta




Aunque la boca de metro de Kabiezes (salida Lauaxeta) queda más cerca de la ruta que vamos a seguir, tomamos como referencia la rotonda de Kabiezes (mercado y parada de bus) por ser más próxima a cualquier medio de transporte que vayamos a tomar (por cierto, no es buena idea venir aquí en coche, porque el aparcamiento es una aventura casi imposible. Estáis advertidos).

Esta excursión tiene dos partes bien diferenciadas: lo que es propiamente la ascensión a este monte (o sea, subir y bajar por el mismo camino), y una prolongación en la que recorremos parte del cresterío y volvemos por senderos un poco más complicados. Como las dos partes son independientes, y entendemos que pueden ser aptas para distintos tipos de aficionados, las exponemos por separado, y cada cual que se sirva a su gusto.

La ascensión

Los últimos caseríos
Justo al lado de la rotonda de Kabiezes, empezando a bajar hacia el centro de Santurtzi, unas escaleritas llevan a una especie de parque con unos columpios, y en cuanto las subimos ya se ve la tapia y las torres de iluminación del campo de fútbol de San Jorge, que es hacia donde hay que ir, siguiendo la calle Pajares. Pasamos junto al campo y seguimos subiendo, ahora junto al instituto de FP San Jorge, y más adelante otro centro educativo, dejando todo ello por la derecha. Todavía se puede ver (izquierda) alguna de las viejas casitas que poblaban estas laderas hace unas décadas. Nada más pasar el último colegio bajamos ligeramente, siempre por carretera, para volver a remontar unos metros en dirección a un edificio verde, que es la residencia Nuestra Señora de Begoña. Justo antes de llegar, con la finca ‘La Ponderosa’ por la derecha, hay una bifurcación donde, junto a unos contenedores, tenemos que tirar hacia la izquierda para pasar por el barrio de El Villar.

Inhóspito
Tras dejar atrás las últimas casas, enfilamos hacia algo llamativo: una amplísima estrada, pedregosa y en moderado ascenso, que canta una barbaridad si lo miramos en el Google Earth, y se diría que es lo que queda de alguna infraestructura que no llegó a terminarse. Se inicia en una especie de explanada donde aparcan algunos coches y hay una finca por la izquierda. A partir de ahí es un camino ancho y desnudo, con lajas y piedra suelta, y con pendiente no muy fuerte, que se puede superar mejor por un senderito por la izquierda. Sin darnos cuenta, pasamos sobre la salida de la autopista hacia el puerto. Son aproximadamente 400 metros de camino recto, al cabo de los cuales ya hemos ganado suficiente altura como para ver la cima –que no perderemos casi en ningún momento- y tener a la espalda alguna perspectiva sobre los montes de Triano, Ugaldebieta y Gallarta.

Nuestra cima
Con alguna señal que indica la dirección hacia el Serantes (son pequeñas, pocas y no muy visibles), el camino se estrecha y gira a la derecha, pasando junto a la tapia de otra casa y un vallado de madera, atravesando el cual (derecha) llegaríamos hasta el polvorín del Mazo, asentado en una colina encima del barrio de Mamariga. Llegamos a un punto (TORRE) donde debemos girar a la izquierda; en realidad, el camino describe el giro, pero puede atajarse por el interior, siempre a escasos metros de una torre eléctrica, que nos debe servir de guía sobre todo a la vuelta, porque hay numerosos caminos en todas direcciones. Tras coincidir unos metros con los postes de una conducción de gas, pasamos ahora a un senderito de tierra que enfila directamente hacia el cono superior del monte, pasando junto a bonitos espinos en flor. Según miramos a la cumbre, distinguimos a la izquierda el vistoso resalte rocoso por el que pasaremos a la vuelta (si tomamos la alternativa que luego se explica).

El Abra, puerto y Punta Galea
Vamos poco a poco cogiendo metros, y el camino se estrecha y se ancha alternativamente, hasta que vemos la primera marca del GR 123 Vuelta a Bizkaia, y alcanzamos una especie de rellano. En una curva a la derecha, dejamos por la izquierda un sendero por el que volveremos, precisamente con los postes de señalización del GR y otra gran baliza blanca. Remontando unos metros más, alcanzamos ya el FUERTE, justo en la base del tontor final del Serantes. Este collado reúne a la mayor parte de gente en la famosa romería de Cornites, el lunes de Pascua. Todas las fortificaciones de este monte proceden del siglo XIX, y podemos leer aquí y aquí sobre su historia y características. Con buen tiempo, suele verse gente tomando el sol en este fuerte, y recientemente ha sido objeto de algunas obras para instalar un punto de observación de aves y quizás algunas cosas más. Por ahí han circulado algunos proyectos faraónicos de esos que gustan tanto a los políticos, y de los que hablamos (de los proyectos, no de los políticos) en la entrada Serantes desde Valle.

Desde lo alto de 'La cuesta', con el fuerte abajo
Ahora ya solo queda el final, o sea, lo más jugoso: ‘La Cuesta’, como reza el cartel indicador, esa rampa de unos 300 metros de longitud que remonta los últimos noventa y tantos hasta la cima. Con esas cuentas que solemos hacer, la conclusión es clara: nos comemos un desnivel por encima del 30% de principio a fin, por sendero algo pedregoso, aunque permite zigzaguear un poco y, si nos paramos a tomar un poco de aire, ofrece una vista espectacular a nuestra espalda. También es verdad que este tramo, antiguamente árido y desnudo, ha sido repoblado por la vertiente interior (izquierda), y por ahí, entre árboles, siempre resulta menos severa la ascensión.

Lavando la cara al 'castillo'
Con este interesante aperitivo, llegamos finalmente, tras cosa de una hora, a la cima (SERANTES, 452 m.), coronada por el castillo hace poco remozado, con una mesa de orientación mirando hacia Bilbao (sureste), y la enorme antena detrás. El Serantes es por su ubicación una atalaya excepcional, desde la que se observan sin dificultad la mayoría de los montes más significativos de Bizkaia, desde Jata y los montes de Durango, hasta Ganeko, Eretza, Ganeran o Mello, incluyendo por
Ugaldebieta, Gallarta y montes de Triano
supuesto el Gran Bilbao al completo. El resto, hacia el oeste, lo veremos enseguida. Detrás del castillo, en efecto, encontramos dos buzones y un horrendo e innecesario mirador, y ahí tenemos más vistas excepcionales que alcanzan hasta cabo de Ajo, Santoña, el Cerredo y Castro, con Muskiz y Montaño (Serantes Txiki) en primer término, y Alen y los montes de Saldamando detrás. Aquí concluye lo que es propiamente la ascensión a este simpático monte, y nos volvemos por el mismo camino de ida hasta nuestro punto de inicio.

A no ser que queramos prolongar la excursión y darle algo más de exigencia y emoción:

Alternativa: vuelta por el interior

Bien, aviso que esto que viene tiene un poco más de enjundia, que añadimos cerca de 3 kms. a lo que sería el descenso ‘normal’, y también alguna dificultad que iremos contando.

El giro, con vistas al oeste
Una vez en la cima, seguimos la cresta en dirección NW, o sea, la contraria a la de llegada, primero por la pista y luego, abandonándola en la primera curva, tomando el senderito que va cumbreando en dirección a una enorme torre eléctrica rojiblanca, que enseguida se hace visible. Por camino fácil y entretenido, pasamos en unos minutos junto a la Cueva Mayor. La trocha se bifurca cuando uno de los brazos se arrima más a los cortados, y desciende muy suavemente con vistas espectaculares tanto hacia la costa de Cantabria como hacia la zona minera del interior. Tras unos diez minutos de paseo aparecen los postes que indican el giro a la izquierda que sigue el GR 123, que es por donde vamos a continuar. Nada más hacer el giro, se presenta el primer problema, y el más peliagudo: nos metemos de lleno en una pendiente muy
Con cuidado
potente (más del 45%) que cae hacia los pastos de Valle, y sobre todo, tenemos que superar una zona de roca desnuda al mismo tiempo que perdemos metros en una especie de talud muy pronunciado. Hay que bajar con mucho cuidado para no irnos rodando ladera abajo, y de ninguna manera tomar esta opción en caso de visibilidad limitada o firme resbaladizo. Puede ser un punto peligroso.

Superados los metros iniciales, que son los peores, tomamos el típico caminillo que faldea en medio de una pendiente todavía muy fuerte, algo que recuerda a la Senda del Espino del Ganeko o a la Senda Negra del Tologorri, aunque con dimensiones mucho menos brutales. Para mis colegas los del vértigo: si nos decidimos a seguir por aquí, manita izquierda buscando la pared y mirada fija en el camino, olvidándonos del paisaje. La senda va perdiendo altura, ahora más suavemente, hasta encontrar una bifurcación, de nuevo señalada (de forma excesiva y algo confusa) por las balizas del GR. En nuestro caso, vamos a seguir esta ruta, tomando el camino que desciende por la derecha, aunque puede ser recomendable hacer lo contrario, como se indica ahora:

VARIANTE: si tomamos el camino de la izquierda (el que el GR marca como que no hay que seguir) perderemos menos metros que luego no habrá que remontar. El camino, de características similares al GR aunque algo menos vistoso, es mucho más horizontal, y se reúne con el propuesto unos 800 metros más adelante, evitando el sube-baja que describimos a continuación.

Vuelta hacia el fuerte
Siguiendo por tanto la indicación del sendero balizado, continuamos en descenso más pronunciado, aunque ya sin la compañía de las grandes pendientes anteriores. Pasamos junto a un arbolado, e inmediatamente después atravesamos una especie de pequeña canal en otro de los resaltes rocosos que jalonan esta vertiente del monte, quizá el punto más bonito de esta parte de la ruta. Continuamos siempre en descenso, divisamos de nuevo en lo alto la antena de la cumbre –todavía no estamos bajo ella ni mucho menos-, y llegamos a una nueva bifurcación, donde hay que estar atentos: aquí debemos abandonar el GR, que continúa bajando hacia la visible área de servicio de Ugaldebieta, y toca recuperar los metros perdidos.

Siempre por el mismo formato de senda estrecha (y puede que embarrada en algunos puntos) remontamos un par de repechos, el último y más potente de los cuales corresponde al contrafuerte que vimos al acercarnos a la cima, y finalmente alcanzamos la pista de subida junto a los postes y el fuerte, claramente visible. A partir de aquí no queda más que deshacer el camino de subida hasta nuestro punto de partida en Kabiezes.

Santurtzi, más cerca
Hay que advertir que, en la bajada más que en la subida, puede ser fácil liarse un poco con la cantidad de caminos y bifurcaciones que existen en esta parte del monte. No olvidemos que es un lugar muy próximo a la ciudad y por tanto muy frecuentado desde siempre. Por tanto, si necesariamente tenemos que volver a Kabiezes hay que tener un poco de cuidado en no perder la ruta, por ejemplo fijando algunos puntos de referencia, principalmente la torre del tendido eléctrico que vimos al subir. Pero si hemos venido en transporte público –que es lo más recomendable- no habrá problema en tomar otro camino: todos ellos, a partir del fuerte, terminan en algún punto del casco urbano de Santurtzi, donde tenemos muy fácil acceso a Metro, autobuses o tren para volver a casa.

viernes, 17 de marzo de 2017

Vía Verde de Galdames (Muskiz-Gallarta)

La minería fue durante décadas el motor de la economía de Bizkaia. La industria extractiva, ya conocida desde siglos atrás, experimentó una revolución en la segunda mitad del siglo XIX, y alteró por igual la demografía del territorio y la estructura orográfica de amplias áreas. Gran parte de su huella se puede todavía contemplar, aunque dulcificada por la naturaleza y reciclada por la actividad humana.

En este último aspecto cabe destacar los viejos itinerarios de los trenes mineros, que a finales del siglo pasado empezaron a ser recuperados para actividades lúdicas. Las Vías Verdes surcan ahora distintos rincones de Bizkaia, ofreciendo a los paseantes y ciclistas un ambiente natural, hermosos paisajes y caminos amables.

Desde el corazón de las Encartaciones arranca una de estas vías, que se aproxima a la costa y a la ría de Bilbao, donde se ramifica y conecta con importante poblaciones. Continuamos ahora el tramo anterior, llegando hasta Gallarta, localidad que es en sí misma todo un símbolo de ese esplendoroso y sufrido pasado minero.

            DISTANCIA: 9,5 km. 
            DESNIVEL: 150 m. (10-160)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (1-3-0)
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Estación Renfe Muskiz Final: Gallarta
            VIAS: Urbanas, pista de tierra
ACCESOS: Hasta Muskiz, desde Bilbao Renfe línea C2 (final) En coche, autovía dirección Santander, salida Muskiz, y BI-3796
      Desde Gallarta, Renfe línea C2 Bizkaibus A-3340 (Bilbao) y A-3333 (Santurtzi)
ENLACES CON: Tramo Atxuriaga-Muskiz
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 14



Está claro que vamos un poquillo lentos: publicamos el anterior tramo de esta Vía Verde hace algo más de ¡cinco años! Pero bueno, todo tiene su lado bueno: en todo este tiempo ha sido posible que se inicien y terminan numerosas reparaciones de túneles, viales y saneamientos, y a día de hoy creo que tanto el tramo anterior como el que vamos a conocer ahora están abiertos y practicables sin problema. Por cierto, que la ‘etapa’ que iniciábamos en Atxuriaga tampoco es la primera de la Vía Verde de los Montes de Hierro, que se remonta hacia el sur hasta Traslaviña. Así que dentro de otros cinco años igual arrancamos desde allí.

Subida hacia Santelices
Aclarado todo esto, vamos con nuestra ruta del día.

Para recuperar la ruta que viene desde el corazón de las Encartaciones nos vamos hasta Muskiz. La estación de Renfe se encuentra junto a la N-634 (carretera general), y desde aquí mismo tomamos la avenida Antonio Trueba, en dirección al barrio de Santelices (BI-2701). Desechamos un primer desvío a la izquierda, frente a la fábrica de PAL, y tomamos el segundo, siguiendo una señal que indica hacia el polígono de Santelices. Siempre por asfalto, vamos ascendiendo por sucesivas curvas, junto a diversos caseríos y chalets, superamos la zona industrial y continuamos hasta remontar los aproximadamente 150 metros de desnivel, que será el único del día.

Llegamos a la Vía Verde
Llegamos así a un cruce con unos postes metálicos para evitar la entrada a vehículos, un panel informativo, y un cartel que señala la dirección hacia el Museo de la Minería, que es justo hacia donde nos dirigimos. En este punto recuperamos el trazado de la Vía Verde que dejamos en la entrada anterior.

Entrada al túnel del Sobaco
A partir de aquí, el trazado ha estado en obras durante bastante tiempo, con el firme levantado, tuberías tendidas y túneles cerrados, aunque actualmente se encuentra de nuevo abierto en su totalidad (creo). Pasamos sucesivos desvíos hacia Kotorrio (izquierda), alguna casa aislada, y pronto llegamos al túnel del Sobaco. En lo alto de la boca de entrada hay una placa, en la que creo que se indica que el tren funcionó hasta 1.969. El túnel está en curva y la iluminación le quita algo de gracia. A la salida hay una fuente y un banco, mientras por la izquierda desciende un camino de tierra. Hacia el norte tenemos siempre vistas sobre Muskiz, Petronor y el Serantes, una vieja poza minera, y divisamos también hacia el Este el polígono del Campillo, cerca del que pasaremos luego, y Gallarta, hacia donde nos dirigimos.  

Vista sobre el Serantes
Nos vamos acercando a la parte baja del citado polígono industrial en muy suave descenso, y dejamos por la izquierda un sendero que se dirige al barrio de Putxeta. Pasamos alguna pequeña trinchera y más adelante una pequeña zona verde junto a una casa roja, en el barrio del Once, que toma el nombre de un pequeño arroyo. Encontramos aquí algunos grandes muros de piedra que deben ser restos de antiguas instalaciones mineras (cargaderos, líneas de vagonetas o cosas así).

Por el bidegorri
Ya en terreno más soleado, pasamos junto a otra zona verde con alguna barbacoa. Esto ya es una carretera normal con un bidegorri, y pronto llegamos a otro túnel, bajo una ladera revestida de cemento. En el siguiente barrio (La Balastera) reaparecen instalaciones mineras y después dejamos otro desvío a la izquierda, mientras vemos que Gallarta va quedando más cerca. Dejamos por la derecha una mina a cielo abierto que no se ve bien y pasamos después por una zona con arbolitos que le dan un aire menos árido. Las vistas son casi siempre las mismas hacia el norte. Como se puede suponer tratándose de un trazado ferroviario, el paseo es prácticamente llano y sin ninguna dificultad, apto para cualquier caminante e ideal para las bicis.

Mina Bodovalle
Casi de repente, salimos finalmente a la carretera BI-3756, que enseguida nos dejará en nuestro destino. Aunque el bidegorri sigue hacia la izquierda, nosotros continuamos por la derecha hacia el Museo minero. Tras una pequeña subida tenemos por la derecha el inmenso vacío de la mina Bodovalle. Realmente, las dimensiones colosales de la excavación se aprecian mejor desde la parte alta, junto a los pabellones industriales, pero también desde aquí la vista no tiene desperdicio. El fondo de la corta se sitúa más de 30 metros por debajo del nivel del mar, y se diría que cabría aquí el pueblo entero de Gallarta. Las fotos tampoco hacen justicia a semejante monstruosidad pero, a falta de las propias, hemos tomado prestada esta del blog Naturmendi.

Junto a la mina se encuentra el interesante Museo de la Minería del País Vasco, y aquí ya tomamos la carretera que nos conduce al casco urbano de Gallarta, donde podemos tomar las líneas de Bizkaibus que ponemos arriba, hacia Bilbao o hacia otros puntos de la Margen izquierda.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Pico Ramos

El castizo barrio de Pobeña, perteneciente al municipio de Muskiz, se acomoda en un pequeño valle, protegido al norte por las lomas que lo separan del mar, y recostado por el sur sobre pequeñas colinas que jalonan la franja prelitoral. El enclave, directamente comunicado con la marisma del Barbadun y la playa de La Arena, ofrece un animado ambiente los fines de semana, además del siempre atrayente carácter que imprime la fusión entre el mundo rural y el marítimo.

Además del muy conocido recorrido del paseo de Itsaslur, que también se inicia en Pobeña, podemos recorrer sin esfuerzo las modestas elevaciones que nos rodean por el interior, a través de caminos poco frecuentados. Completamos la ruta por otros barrios muskiztarras para obtener una imagen integrada de los elementos que componen su paisaje.

               DISTANCIA: 8,2 km.  
            DESNIVEL: 230 m.  (0-229) 
DIFICULTAD: Muy Baja  5 (2-3-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Pobeña (Muskiz)
            VIAS: Urbanas, pista de cemento, senderos de tierra, campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Santander, salida Muskiz, y tomar desvío a la derecha hasta Pobeña. Bizkaibus A3335 (desde Muskiz) y A3336 (de Bilbao a la playa de La Arena, y de ahí unos 500 metros a pie)
            ENLACES CON Itsaslur
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 13-14



           
Albergue e iglesia en Pobeña
Pobeña se encuentra en el itinerario del Camino de Santiago –que continúa por el conocido paseo de Itsaslur- y cuenta con un coqueto albergue. Si hemos venido en coche, podemos dejarlo en un amplio parking junto a la iglesia de Nª Sra. del Socorro, aunque en fines de semana de buen tiempo, más nos valdrá llegar pronto, porque la cosa adquiere bastante complicación.

 Tomando como referencia el citado albergue, seguimos unos pasos hacia la iglesia y giramos a la derecha para cruzar el cauce del desangelado arroyo Harana (o Valles). Tomamos un camino que sube entre casas y de nuevo tiramos hacia la derecha, junto a algunos caserones de buen porte, para tomar una rampa de cemento que finalmente se convierte en sendero de tierra.

Rampa junto a la autopista
Dejamos por la izquierda la canalización de lo que debe ser el arroyo anterior y ya vamos a pasar bajo el tablero de la autopista, muchísimos metros por encima de nuestra cabeza. El camino gira a la izquierda y sube, en un entorno bastante degradado y poco apetecible. Detrás de Pobeña se distinguen muy bien las ruinas del antiguo lavadero de mineral de Campomar. Justo al lado de la autopista tomamos una rampa de cemento que sube con fuerza. La pala resulta dura, con una pendiente que andará por el 30%, junto a la carretera y sin una sombra, con lo que en días soleados debe ser un infierno, aunque tampoco es muy larga. A cambio, ya tenemos las primeras vistas sobre la playa de La Arena y Lucero, que luego veremos mejor.

Pobeña desde la subida
Lo que vamos a recorrer es una zona prácticamente copada por explotaciones ganaderas, lo que nos obligará a traspasar sucesivos cierres de fincas. Dicho y hecho: justo donde finaliza el cemento, en una curva aparecen dos vallados, uno por la izquierda, con una puerta metálica, y otro de frente, en formato alambrada, que es el que debemos atravesar.

Ahora empezamos a ascender, con la alambrada por la izquierda, y en unos 50 metros, junto a un grupito de árboles encontramos un paso, y nos vamos al otro lado del cierre. Seguimos subiendo, con la valla ahora a la derecha, por el trazado algo difuso de una trocha, hasta un nuevo cierre que atravesamos por una puerta practicable que deberemos cerrar correctamente. Porque estamos ahora dentro de una finca con unos cobertizos que constituyen una granja de cerdos. Los gorrinos se nos acercarán, quizá en busca de comida, aunque yo creo que no se les debe dar nada. La explotación porcina es algo bastante infrecuente en nuestros montes, aunque unos minutos después veremos otro ejemplo.

Últimas lomadas
Seguimos un senderito estrecho, siempre pegado a la alambrada, y ahora hay vacas al otro lado del cercado. Aquí tenemos una buena perspectiva sobre el extremo oriental de la costa de Cantabria, incluido el Cerredo, y por levante, sobre el Serantes, Montaño y Petronor, el paisaje durante prácticamente todo el trayecto. De frente aparece una nueva langa (VALLA), que también atravesamos, y ya queda claro que sólo nos resta una última lomada verde para alcanzar la cima.

Punta Lucero y playa de La Arena




Cima, con Montaño y Serantes al fondo
Enseguida distinguimos el mojón, y sin mucho esfuerzo alcanzamos la cumbre (PICO RAMOS, 229 m.), con el vértice roto, una placa conmemorativa y un buzón que tiene algo que ver con un castillo (quizá el cercano de Muñatones). Aparte de lo ya mencionado, contemplamos parte del casco urbano de Muskiz, con Mello al lado y más al Este las últimas estribaciones de Triano. 

De paso comprobamos que el nombre de 'Pico' no le cuadra demasiado bien a este montecito que, por el contrario, es verde, mullido y redondito. Y, ya que estamos, aprovechamos para decir que muy cerquita existe una pequeña cueva y un yacimiento arqueológico. Por lo visto, se encuentra como a media ladera en dirección NE, o sea, aproximadamente encima del barrio de San Julián que luego veremos.

Janeo y posible (?) bajada
Ahora toca bajar. En dirección Oeste vemos muy cercana una colina coronada con una antena: es el Janeo, bajo cuya falda circula un camino vecinal, que será por donde continuaremos. Para llegar a él, una primera posibilidad es bajar todo derecho hacia el camino, pero nos toparemos con dos alambradas que parecen más propias de Tijuana o la franja de Gaza; casi todo se puede conseguir, y habrá quien tenga habilidad para superar sin daño este monstruoso cierre, pero parece más lógico recular un poco y evitarlo. Así que retrocedemos hasta la puerta metálica que hemos cruzado antes (VALLA), y ahí tiramos hacia la izquierda, tomamos un sendero de tierra, y desembocamos finalmente en el camino principal, dejando por la derecha una granja de gran tamaño.

Llegando a El Haba
            Digamos que ahora ya se nos terminó lo que es monte propiamente dicho. Nuestro camino continúa por la pista cementada, aunque si queremos visitar la cumbre del Janeo (no nos aportará casi nada, aparte de tachar una nueva cima) tendremos que salirnos y continuar por un senderito paralelo a la izquierda del vallado, para después salvar un nuevo cierre. Pasamos así entre dos cobertizos y una nueva granja con cerdos, y seguimos en ligero descenso en dirección al montículo de La Haba, que se encuentra justo enfrente. Al pie de esta elevación tenemos una nueva cabaña.

            VARIANTE: Traspasando la enésima valla, si abandonamos el camino por la derecha, un sendero bastante difuso nos llevaría de vuelta a Pobeña en algo menos de 2 kms. La trazada es irregular y a veces poco visible, y en su último tramo podemos optar por seguir bien en las cercanías del cauce del arroyo Valles (izquierda), bien retornando al paso del primer vallado que pasamos al subir (derecha).

Camino hacia Cordillas
Continuamos por este camino vecinal, ya con viviendas y huertas cerradas a ambos lados, para realizar un brusco giro a la izquierda en cuanto llegamos al caserío CORDILLAS. Accedemos a una moderna urbanización de chalets, que tiene la virtud de disponer de bancos y alguna fuente, lo que agradeceremos de verdad si el calor aprieta, porque no disponemos de una sola sombra desde que partimos de Pobeña.  

Vamos faldeando los montecitos por los que hemos andado, y desembocamos después en otro camino asfaltado con un bidegorri, que desciende hacia el casco urbano de Muskiz. Llegamos así a la BI-3795, con la hermosa iglesia de San Julián por la derecha, y giramos a la izquierda.

Pico Ramos desde la carretera
El camino discurre paralelo al río Barbadun y a la carretera que bordea Petronor. Existe al otro lado del río un paseo peatonal que también podríamos seguir, pero la verdad es que está tan próximo a la refinería que me parece bastante poco agradable, así que lo ignoramos. Tras pasar junto al peculiar edificio donde se encuentra el restaurante Barbadun, en unos minutos de tranquila marcha llegamos al barrio de San Julián (por cierto, que Muskiz se llamaba antiguamente San Julián de Musques).

Camino antiguo en San Julián
En el centro del barrio vemos un cartel que pone ‘Camino antiguo’ y en esa dirección seguimos, atajando un tramo de carretera. Pasamos bajo el viaducto y enlazamos ya con el ramal que viene de la autopista. Con vistas sobre el río y la marisma, donde hay restos de antiguas construcciones, quizá algún molino (no hemos podido enterarnos), vamos de regreso a Pobeña, donde finaliza la excursión.

Como ya dijimos en otra ocasión, este agradable pueblo es el lugar perfecto para terminar una ruta pedestre: sitio tranquilo, juegos infantiles, paseíto hacia la muy cercana playa, bonita iglesia y marismas. Y, sobre todo, dos o tres bares excelentes para un aperitivo. Après-marche que le llamábamos.

miércoles, 30 de enero de 2013

Mello

La cima de Mello –también conocida como Rasa de Mello- se sitúa en la divisoria entre Bizkaia y Cantabria, al igual que la mayor parte del cordal al que pertenece. Esta elevación, situada encima del valle del Barbadun y Muskiz, parece formar parte de los montes de Saldamando, macizo en el que destaca la cercana cumbre de Alen.

De las múltiples rutas de acceso optamos por la más sencilla y breve, desde el alto de Ilso o Las Muñecas, desde donde el recorrido es un cómodo paseo para todos los públicos.

DISTANCIA: 6,6 kms 
DESNIVEL: 225 m. (410-633)   CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Alto de Ilso-Las Muñecas (Sopuerta)
VIAS: Pista de cemento y de tierra 
ACCESOS: Desde Bilbao a Muskiz por la A8 dirección Santander salida Muskiz. Se toma la BI-3794, y en Muskiz, primero la N-634 en dirección Bilbao y poco después (derecha), la BI-4701 en dirección Galdames-Balmaseda. Pasado Mercadillo-Arenao, BI-3703 hacia Las Muñecas (derecha), girando a la derecha en el cruce de Sopuerta-Baluga, en dirección Castro-Urdiales, por la BI-3601, hasta subir al alto de Las Muñecas. Hasta Sopuerta, Bizkaibus A3337 (desde Bilbao) y A3334 (desde Santurtzi)
TRACK: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3917725 
Más información:
http://www.pirineos3000.com
            Guía cartográfica de Bizkaia mapa 22




Por al apacible y hermoso barrio de Baluga (Sopuerta) ascendemos por la sinuosa carretera en dirección a Castro, hasta alcanzar la muga con Cantabria en el alto de Las Muñecas o de Ilso, a 410 m. de altitud. No hacen falta muchas matemáticas para saber que vamos a tener que remontar únicamente algo más de 200 metros para alcanzar la cumbre. O sea, un paseíto.

Avisamos de entrada que, gracias a nuestro hábil manejo de archivos y tarjetas de memoria, esta vez (como es costumbre cada cierto tiempo) nos cargamos prácticamente todas las fotos de la excursión, con lo que tiraremos de donde se pueda para ilustrar el relato. En la página de Pirineos3000 indicada arriba hay buenas fotos descriptivas, sobre todo de la última parte del recorrido.

Alto de Ilso-Las Muñecas
En el mismo puerto tenemos una explanada donde podemos aparcar, compartiendo espacio con pilones de troncos procedentes de las numerosas explotaciones madereras de la zona. Casi en sentido contrario al de nuestra llegada (Este, o sea, por la izquierda según miramos al asfalto), surge una amplia pista de cemento, que será por donde iniciemos la marcha.

Empezamos a subir muy suavemente rodeados de arbolado, donde pronto se advierte que por la derecha predomina algo que en nuestra incultura forestal podríamos llamar bosque mixto (robles, avellanos), y por la izquierda el pino. El trayecto es agradable y muy fácil, aunque sin apenas vistas. Sólo de vez en cuando distinguimos abajo algunas zonas de Sopuerta, y a lo lejos, hacia el oeste, algunas elevaciones de la parte cántabra del macizo y, más al sur, los montes de Triano.

Vistas al oeste
Vamos pasando varias curvas hasta encontrar por la izquierda una zona pelada donde emerge una gran torre eléctrica, y finaliza el tramo de cemento. Continuamos ahora por pista de tierra, aunque con las mismas características de antes: desnivel muy suave, sucesivas curvas y arbolado a ambos lados. Por la derecha cae una ladera en fuerte pendiente, con abundante sotobosque formado principalmente por helechos.

Se siente la soledad y nos acompaña el trino de pájaros; pero tampoco será raro toparnos con motos o quads que romperán el silencio y la paz del lugar. Uno entiende lo divertido de desplazarse a toda leche con estos vehículos por caminos de monte; pero quizá alguna vez alguien debería plantearse en serio limitar su tránsito, porque ya es casi imposible encontrar un sitio donde los senderistas podamos caminar sin tener que sufrir su estruendo, polvo y, en ocasiones, el peligro de su proximidad.

Más adelante, el arbolado cambia por la derecha. Vemos un primer ejemplar de una conífera y unos metros después un precioso bosquecillo que constituye el paraje más interesante de la ruta. Bajo un tupido arbolado que apenas deja pasar la luz, el suelo es una alfombra cubierta de hojillas marrones, que invita a explorar y disfrutar del punto misterioso del lugar.

Tras una curva más pronunciada, dejamos atrás el bosque anterior, y el paisaje se abre un tanto por nuestra derecha, pudiendo observarse a lo lejos otra torreta a donde llegan los cables de un tendido eléctrico atravesando una vaguada. Lo de las instalaciones eléctricas parece que es un tema caliente por esta zona. Por aquí se preveía el paso de una nueva línea de alta tensión, que también afectaba a parte de los montes de Triano; no sabemos si todas o algunas de estas torres pertenecen al proyecto, pero el hecho es que nos iremos encontrando unas cuantas –algunas de tamaño descomunal- a lo largo del itinerario.

Precisamente en la curva siguiente tenemos por la izquierda otro de estos monstruos, que conecta con la torre vista antes, siguiendo un espectacular cortafuegos. Avanzamos siempre muy próximos al cordal –ahora ladeando el Tojo- y por tanto siguiendo más o menos la divisoria de las dos comunidades.

En adelante, se empezarán a multiplicar los caminos que surgen a derecha e izquierda, algunos correspondientes a las instalaciones citadas, y otros seguramente a explotaciones forestales, porque aquí el pino ya es el rey absoluto. Pero basta con seguir siempre la pista principal sin desviarse, y no hay pérdida. Ni tan siquiera hace falta guiarse por las marcas de GR medio borradas que vamos observando.

Señales en el cruce
No muchos metros después de la torre anterior encontramos otra más, justo al lado del camino, que de tan cerca impresiona por su envergadura (una de tantas fotos perdidas). Ahora salimos a terreno más despejado, muy cerca de la torre que antes observamos de lejos, aunque ahora no la vemos. Estamos en un cruce múltiple con una cruz de SEÑALES indicando Las Muñecas, Muskiz y Mello (10’), con lo que tampoco hay lugar a error.

Seguimos nuestro rumbo y casi de inmediato dejamos un camino que sale por la izquierda; enseguida estamos ante una TRIFURCACIÓN. Los tres caminos nos conducen a la cima en pocos minutos pero, para no perder la costumbre, tomaremos el que va más directo, que es el central. En realidad, es una senda apenas trazada, una especie de camino medio desbrozado quizá para uso de los madereros. La ascensión entre helechos es bastante fuerte –sobre todo, comparando con lo plácido del resto del camino- y a veces la trazada medio desaparece, pero tampoco ofrece mayor dificultad.

Tras el repecho más duro, tenemos a la vista otra pista de tierra que tomamos hacia la izquierda, volviendo a llanear. Por la izquierda vemos el camino que dejamos antes y que ahora debe afrontar una buena pala para coger nuestra altura. De frente se atisba el claro donde distinguimos ya el mojón. (Vale, lo de los caminos parece un lío, pero es muy sencillo y si, en caso de duda, buscamos siempre la opción que más sube, es imposible perderse. Además, en el mapa, que para eso lo ponemos, se ve bastante bien)

Mojón y figura del castillo de Muñatones
Llegamos así a la cima (MELLO, 633 m.), en el límite oriental de Bizkaia, con vértice geodésico pintarrajeado, un pequeño buzón y otra cosa insólita que luego describiré. Estamos en efecto en una zona abierta, lo que por lo visto le da el nombre de Rasa de Mello, con un viejo pinar tras el que se observa una especie de charca y otra torre, que debe ser la que se ve coronando el monte desde gran distancia –tanto desde Cantabria como desde Bizkaia.

Aunque el arbolado circundante tapa parte de las vistas, hacia el Este se puede observar Punta Lucero, el Serantes y el Abra, con Petronor más hacia el Sur. Por la parte occidental las vistas se extienden hacia el interior de Cantabria, donde en días claros se aprecia una multitud de picos sucesivos.

Pinar junto a la cima



Detalle del castillo con araña










Vista sobre Punta Lucero

La rareza a que nos referíamos antes no es otra que un bonito castillo de Muñatones sobre un pedestal; nada especial, si no fuera porque tiene una especie de puerta custodiada por una enorme araña, tras la que se oculta una figura de la Virgen. La miniatura del castillo es bonita, pero lo de la araña produce un cierto mal rollo. También parece ser que ha existido alguna polémica por el buzón (que tiene un lauburu y una ikurriña) con algún alcalde o algo así. Cosas que pasan en las zonas fronterizas, sobre todo cuando la gente no tiene demasiadas cosas que hacer o en que pensar.

Para la ruta de vuelta tomaremos el camino más fácil, siguiendo hacia la derecha en ligera bajada la pista que está entre el pinar y la cima, con lo que daremos un pequeño rodeo para volver a la trifurcación anterior, y de ahí seguir sin más el camino por el que hemos ascendido.

Y, ya de regreso, no olvidemos dedicar un ratillo a visitar Sopuerta, localidad sumamente agradable que cuenta con zonas verdes, juegos infantiles y una acogedora plaza. Ah, y varios bares.