Mostrando entradas con la etiqueta Embalses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Embalses. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de marzo de 2020

Embalse de Zollo


A la sombra del amplio circo que dibuja la gran mole de Ganekogorta con sus cordales de Kamaraka al Oeste y Pagasarri al Este, se recoge el valle de Zollo, salpicado por pequeños núcleos rurales y caseríos aislados. En un paisaje apacible, numerosos arroyos descienden de las cumbres cercanas formando modestas quebradas y ondulaciones, hasta que desaguan en el muy cercano Nervión.

En este encantador entorno, los cauces de varios de estos regatos se reúnen en un embalse que pone el contrapunto el verde abrumador que lo rodea. El pequeño pantano es como una joya guardada celosamente entre montañas, una sorpresa que descubrir en cualquiera de las muchas rutas que cabe realizar por la zona, y que también podemos conocer en un tranquilo paseo. No obstante lo escueto del camino que nos lleva al embalse, o precisamente por ello mismo, proponemos tres alternativas para llegar a él. Cada cual elija a su medida.   

            DISTANCIA: 7,20 km. (variante por el monte)
            DESNIVEL: 140 m. (220-360) (id.)
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (1-2-0) 
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: Zollo (Arrankudiaga)
            VIAS: Senderos de tierra, carretera
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Vitoria-Gasteiz salida 1 (Arrigorriaga). Tomar la BI-625 en dirección Llodio hasta Miraballes. Pasado el polígono Usila se toma por la derecha la BI-4521 dirección Zollo. Seguir la carretera hasta el núcleo de Elexalde, donde hay dos amplios aparcamientos. (El Bizkaibus A3613 Bilbao-Orozko, o la línea C3 de Renfe nos llevan hasta Miraballes, pero luego hay que andar casi 5 kms. hasta Zollo).
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 42
IGN MTN50-061 Bilbao




Zollo-Elexalde
 Cuando cogemos la carreterilla BI-4521 que sube desde Miraballes hasta Zollo encontramos una zona paradisiaca, con el coloso Ganeko al fondo, prados y bosquetes con caseríos aquí y allá. En el núcleo principal de Elexalde, junto a la hermosa iglesia de San Martín Obispo (una vez más), hay un par de amplios aparcamientos.

El camino hacia el embalse ofrece varias alternativas. Por la carretera, desde esta hermosa barriada no hay más que seguir por el asfalto para alcanzar primero el más pequeño núcleo de USTARA (hasta aquí se puede llegar incluso en coche) y en unos 500 metros más estaríamos junto al embalse, como luego contamos. Un paseíto que sumaría unos 2,5 kms incluida la circunvalación de la lámina de agua. Para estirar las piernas.

Bifurcación
Otra opción es atacar un pequeño rodeo para pisar algo de tierra. En vez de seguir la carretera, giraríamos hacia la derecha para pasar junto al cementerio, ganando unos metros y entrando en un sendero bajo altos pinos. El paisaje se abre después, quedando claro que estamos en zona de explotaciones forestales, lo que siempre supone un problema, con múltiples caminos en todas direcciones. Seguimos siempre de frente hasta que encontramos una BIFURCACIÓN, con un camino que baja por la izquierda y otro que sube por la derecha. En esta segunda alternativa, optamos por el camino que baja, y en unos pocos metros alcanzamos de nuevo la carreterilla anterior, poco después de los caseríos con los contradictorios nombres de Etxetxikerra y Andikoetxea. De ahí hasta el embalse, por asfalto como en el caso anterior.

Descenso por el pinar
La tercera posibilidad es hacer una breve incursión por el monte. Empezando junto al cementerio igual que en el caso anterior, al llegar a la BIFURCACIÓN tomamos el camino de la derecha. El camino va ganando altura por la ladera de Urduntzelai, quedando claro que habrá que enfilar hacia el oeste (izquierda) para traspasar el arroyo Anibarri o Kobeta. Para hacerlo hay que continuar en subida hasta una curva cerrada, con bastante barro y un desvío. Aquí cruzamos el regato, girando a la izquierda, aunque seguimos ganando altura.

Por la derecha queda la fuente de Gorostieta, y seguimos subiendo por camino más amable, hasta encontrar un DESVIO por la izquierda, en fuerte bajada con un cierre con palos de madera. En un descenso pronunciado, llegamos a una txabola, donde hay que girar a la izquierda y continuamos ya por camino mucho más claro, hasta dar… con la carretera del principio, justo en el barrio de USTARA.

Hacia el embalse
Aquí ya se reúnen los tres itinerarios propuestos, y continuamos adelante rumbo al embalse. En la primera curva hay un cartel de presa Kurtzeta (hay fuente), y el camino asfaltado continúa en recto enfilando hacia el Ganeko y bajando suavemente. Tras pasar una puerta nos encontramos en una bifurcación: hacia abajo por la izquierda baja y hacia arriba por la derecha El primero nos llevaría a la parte baja del cierre del embalse, sin paso posible; así que tenemos que tirar por la derecha, lo que nos lleva a la parte superior del muro, con un caseta con pintadas por la derecha.

Ganeko desde el muro
Se pasa por encima de un curioso aliviadero lateral, y una vez encaramados en lo alto, la presa tiene un aspecto realmente atractivo. Salvo época de sequía, está a tope de agua, rodeado por mil tonalidades de verde sobre pequeñas elevaciones, el agua aparentemente limpia (parece que hay bastante pesca) y el Ganeko al fondo. Pasamos a la margen izquierda, junto a lo que parece una vieja caseta de bombas, por donde parece se ahogó un chico hace algún tiempo, y ahí mismo encontramos un bonito sendero que debemos tomar. Por cierto, que en un determinado punto de este tramo tenemos una sorprendente perspectiva nada menos que de Anboto, muy muy lejos pero inconfundible en el horizonte.






Dejando por la izquierda un camino bastante sucio, tomamos una senda que discurre junto a lo que podríamos llamar una ‘playa’, una apacible campita que se sumerge tranquilamente en las aguas del embalse. Esta pequeña trocha circunvala completamente la superficie del agua, y por ella continuamos, en ocasiones cogiendo unos metros de altura, y casi
siempre muy cerca del líquido elemento. Realmente es un recorrido muy bonito, muy plástico, generalmente bajo arbolado en donde se cuela el sol bajo del invierno, con el agua muy cerca y también con algún tramo un poquito más expuesto por la irregularidad del terreno, en especial ya cerca de cerrar el círculo. El pantano tiene una segunda cola no visible desde el principio, lo que da para unos minutos de agradable recorrido, y hay también algunas vistas sobre el Kamaraka, unos 500 metros por encima de nuestra cota. 


Goikogane y Kamaraka
Cuando hemos recorrido el perímetro del pantano, no hay más que volver a la carretera anterior, pasando por Ustara, desde donde podemos regresar a Elexalde, si queremos, sin abandonar el asfalto. En este trayecto, quizá no demasiado excitante, podemos entretenernos por supuesto con el paisaje, o con algunas cosas que van surgiendo por el camino, como la granja de pollos Luma Gorri, o una espectacular casa blasonada del siglo XVIII, ya en las cercanías de nuestro punto de partida.

Como se ve, en realidad la ruta es, como decía al principio, un modesto paseíto que quizá no merece la pena complicar con el recorrido pseudo-montañero del que hablaba antes, y cuyo principal aliciente es sin duda la belleza del breve recorrido alrededor del embalse y el propio entorno de estos barrios altos de Zollo, un paisaje bucólico dominado por el impresionante perfil del Ganeko. Precisamente, una ruta interesante hacia el gigante partiendo de aquí mismo es otra posibilidad bien atractiva que reservamos para otra ocasión.

viernes, 16 de junio de 2017

Lertutxe

En ocasiones no es necesario irse muy lejos para disfrutar de un paseo mañanero y descubrir lugares diferentes. Un buen ejemplo es el del embalse de Lertutxe (Lertutza según el mapa) y sus alrededores, una pequeña vaguada que pasa inadvertida casi desde cualquier punto, encajonada entre carreteras, a los pies del campus de la UPV en Leioa, y a muy pocos metros del casco urbano de esta localidad. A decir de los entendidos, el paraje tiene cierto interés ornitológico y permite un entretenido paseo, entre prados y pequeñas manchas de bosque.

                DISTANCIA: 3,7 km. 
            DESNIVEL: 60 m. (20-80)
DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-0-1) Dificultad de tránsito
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Bº Mendibile (Leioa)
            VIAS: Carretera, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, por la BI-637 en dirección Getxo, en la recta de La Avanzada (Avda. Iparragirre) tomamos la vía lateral. En la primera rotonda tomamos la calle Mendibilarri hacia los bloques de viviendas y giramos después a la derecha en subida, hasta llegar al aparcamiento, junto a la carretera hacia Santsoena y el parque. Bizkaibus A-3414 (Termibus) parada Donibane-Conservatorio
TRACK: Wikiloc
Más información:
http://www.mendiak.es/foro/viewtopic.php?t=39732 (recorrido más o menos inverso)
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 15



Parque de Mendibile
Al lado del aparcamiento al que hemos llegado se encuentra un pequeño parque, con un caminillo que asciende hacia la carretera que lleva al barrio de Santsoena. Accedemos a esta vía, siempre en suave ascenso, buscando el primer desvío. Muy cerca -un poco más abajo del parque- se encuentra el palacio Mendibile, dedicado a la promoción del txakolí de Bizkaia. Al fondo, tras los bloques de viviendas, asoman las cimas más cercanas al oeste de la ría, desde el Ganeko hasta los montes de Triano.

VARIANTE: Lo que viene a continuación es en realidad un pequeño atajo para no circular siempre por asfalto. Si queremos una travesía más tranquila, no hay más que seguir carretera arriba y tomar el primer desvío a la derecha. A este segundo camino asfaltado llegaremos siguiendo la ruta que se indica a continuación.

Sendero y arroyo
Encontramos el desvío atravesando un vallado (derecha), siguiendo luego campo a través, en bajada, hacia unos árboles. Rodeamos por la derecha una caseta y aparece de frente un sendero, se atraviesa sin problema un pequeño regato y se vuelve a ascender hacia la vertiente contraria. El camino es cómodo, y sale a un prado con algunos caballos. Cruzamos el prado y bordeamos una pequeña arboleda, subiendo suavemente, para alcanzar un pequeño talud, que remontamos junto a un pequeño mojón. Aquí salimos a otra finca y la bordeamos hacia un vallado. Lo atravesamos para acceder a otra carreterilla (la de la variante), que tomamos hacia la derecha.

Por el bosque
Por la izquierda hay otro bosquete donde se entrevén algunos senderos y al fondo distinguimos la lámina de agua del embalse. Esto facilita la orientación, así que abandonamos el camino y tomamos un sendero, en zona que se suele utilizar como vertedero de basura (hay bastantes puntos así en nuestra geografía, igual alguna vez le dedicamos algún comentario al tema). La senda es entretenida, con continuas subidas y bajadas y algún desprendimiento. De repente, salimos a campo abierto cerca de una torre eléctrica, y ahí está efectivamente el embalse.

Cruzando el muro
Casi toda la orilla está cubierta por una franja de vegetación surcada por varios caminos, y nada nos impide internarnos por algunos de ellos para aproximarnos al pantano y contemplarlo desde distintos puntos de vista. Ya vemos el muro, y en la orilla norte un monumento que luego veremos de cerca, con los edificios de la UPV en lo alto. Aprovecho para apuntar que el embalse y sus alrededores son zonas de nidificación y refugio de numerosas aves, que se retiran hasta aquí desde su entorno habitual del Abra cuando se dan olas de frío. Dado que uno no tiene ni idea sobre ornitología, tengo que decir que esta información procede del libro 'Avifauna del Abra'   (Icarus Estudios Ambientales), publicado por el Gobierno vasco en 1.995. Es más, es ésta la fuente por la que me enteré de la existencia misma del embalse.

Sin ninguna dificultad encontraremos el sendero ‘bueno’, que se dirige hacia el muro. Hay que descender unos metros para cruzar el aliviadero y tomar una escalera delimitada –como el propio muro- por una barandilla de madera que parece bastante reciente. Sobre el cerramiento de hormigón se extiende una alfombra de hierba, y enfilamos hacia el lado contrario, observando siempre algunas aves que rondan por los alrededores. Hacia el sur tenemos también una bonita perspectiva del Ganeko.

Nada más traspasar el muro giramos a la izquierda por un sendero que se interna en el parque botánico llamado Arboretum, vinculado al campus universitario, y que, dentro del mundillo de entendidos, suscita por lo visto tanto entusiasmo en unos como rechazo en otros. Vamos así rodeando el embalse hasta salir a unas campas rasuradas, donde contemplamos las distintas especies arbóreas, catalogadas con cartelitos, y alguna plataforma de observación.

El Bosque de la vida
Giramos de nuevo a la izquierda para cruzar un regato por un puentecillo de madera y accedemos al monumento El Bosque de la vida Se trata de un espacio destinado al mismo tiempo a homenajear a aquellas personas que donaron su cuerpo a la ciencia, y a depositar sus cenizas cuando así lo han querido. Es un lugar francamente bonito, con un extraordinario olivo en el centro, y que suscita el respeto del visitante. Ahora se podría remontar por unos escalones de madera hacia la UPV, desde donde podemos tener algún transporte público de vuelta, pero buscaremos un camino más natural.

VARIANTE: Como lo que viene ahora tiene algún grado de complicación, podemos también subir hasta los edificios universitarios y girar a la izquierda para encontrar sin más la carretera de Santsoena (la que tomamos al inicio), por donde luego bajaremos.

Sendero arriba
Siguiendo con nuestro recorrido por las orillas, enfilamos hacia el cercano arbolado, descendiendo unos metros, y enseguida descubrimos un nuevo  senderito.  En una operación un poquillo engorrosa hay que cruzar otro riachuelo, y empezamos a subir moderadamente entre la vegetación. Aunque el camino parece cerrarse, podemos continuar tirando para arriba por una especie de terraplén muy inclinado. Aunque son apenas unos metros, hay que subir con cuidado porque la pendiente es muy pronunciada. Ni qué decir tiene que es totalmente desaconsejable meterse por esta zona en época de lluvias, porque puede resultar intransitable (en este caso, es mejor optar por la Variante anterior).

Jardines de la UPV
Una vez arriba, prácticamente sin camino visible, accedemos a un rellano con varias jaulas (ni idea de para qué sirven), y salimos de inmediato a los jardines que rodean los edificios de la UPV. Siempre sin entrar en el recinto, vamos a dar a un lugar extraño, con una escultura tallada en un árbol –como un tótem africano- y accedemos junto al edificio de la Unidad de Biofísica, donde ya no queda otra que volver a la civilización. Por una carreterilla junto a una subestación eléctrica enfilamos hacia la carretera, que tomamos girando a la izquierda, con buenas vistas sobre la parte más alta del casco urbano de Leioa, y el Serantes al fondo. Aquí nos reunimos con los que hayan optado por la última Variante, y bajamos sin más desvíos hasta el punto de inicio.

Como a lo largo de la excursión nos hemos encontrado con varias cosas llamativas -Arboretum, el Bosque de la Memoria, las jaulas, el tótem- sobre las que no tenemos mucha información, sería interesante que nuestros lectores pudieran ilustrarnos un poquillo al respecto.


miércoles, 18 de febrero de 2015

Armintza-Bakio

El tramo de costa entre el marinero pueblo de Armintza y la localidad playera de Bakio es quizá el más solitario y agreste de la parte oriental del litoral vizcaino. Sucesivas elevaciones se desprenden hacia el mar formando promontorios y pequeñas radas, y densos bosques ocupan casi toda la línea marítima, abrupta y difícilmente accesible. A medio camino, la vieja central nuclear de Lemoniz apenas recuerda ya polémicas y confrontaciones, pero sigue ocupando una enorme extensión que debiera ser recuperada.

Hacemos este cómodo recorrido combinando carretera y senderos, procurando siempre circular lo más cerca posible de los rompientes, enlazando así estos dos puntos de la costa vasca, tan diferentes, cada uno con sus atractivos. 

                DISTANCIA: 13,6 km.  
            DESNIVEL: 290 m.  (0-292) 
DIFICULTAD: Media-Baja  8 (2-5-1) Dificultad de orientación (último tramo)
ITINERARIO: lineal  Inicio: Puerto de Armintza  Final: Playa de Bakio
           VIAS: Carretera, senderos y pistas de tierra
            ACCESOS: Ida: Desde Bilbao, Metro parada Areeta y Bizkaibus A-3451 hasta Armintza (final). En coche, autopista dirección Mungia. Se toma después la BI-2120 dirección Plentzia hasta Andraka y aquí BI-2153 dirección Lemoiz/Armintza. También por Getxo y Plentzia, siguiendo después hacia Gorliz y Andraka. Vuelta: BI-2101 hasta Mungia y autopista a Bilbao. Bizkaibus A-3518
ENLACES CON Ermua, Burgoa, Gaztelugatxe
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 4
  


           
Como ya hemos iniciado varias excursiones desde el pintoresco puerto de Armintza (Ermua, Urizarmendi), no insistiremos sobre lo agradable y acogedor de esta localidad marinera. Que luego dicen que tenemos subvenciones municipales, y no.

Dejamos atrás Armintza
Nos situamos en la carretera BI-3152 que recorre a lo largo el pueblo y enfilamos al Este en dirección a Bakio. Dejamos por la izquierda una bonita ensenada y abandonamos ya el núcleo urbano, para empezar a subir suavemente. Por la derecha queda un pabellón industrial relacionado con un proyecto de parque eólico marino, que desconocemos si seguirá con vida. Bueno, y como curiosidad, apuntar que más o menos enfrente del acceso al barrio de Zubitxu (o sea, internándonos por el eucaliptal que tenemos por la izquierda) encontramos en su día el primer 'misterio sin resolver' que trajimos al blog. Y que, por cierto, sigue sin resolverse.

Pero está visto que estamos perdiendo un poco el hilo.

La nuclear y otras sorpresas

Caseríos en Gorteta
A nuestra espalda, según vamos ganando algunos metros, van apareciendo algunas pequeñas elevaciones hacia el oeste y sur, Ermua, Etxandarri y Urizarmendi. Tras un par de curvas, ya se atisban algunas instalaciones relacionadas con la nuclear de Basordas (Lemoniz): líneas eléctricas, zonas de descampado y un pabellón por la derecha, que parece estar en uso. Por la izquierda hay un par de caseríos en la zona denominada Gorteta y enseguida encontramos por la derecha el primer DESVIO-1 para huir de la carretera.

Hay una especie de explanada de cemento y una puerta que atravesaremos, mientras por la derecha se divisan claramente Jata con su cordalito y Burgoa al fondo; por la izquierda, tras amplias extensiones de
La nuclear
plumeros, tenemos la única visión de la central de que dispondremos, relativamente lejana. La historia de la nuclear creo que es bastante conocida como para contar más, pero merece la pena echar un ojo a este interesante y muy curioso artículo
, que nos cuenta cómo era el paraje antes de la monstruosa instalación. Después de décadas, ahí sigue el mamotreto, esperando que alguien aporte una solución lógica a semejante aberración.

El camino se interna por el monte, bastante limpio, bajo la sombra de altísimos eucaliptos, pero produce una sensación de desolación. Es como si fuera una zona minera abandonada, con pistas en desuso, torretas eléctricas y finalmente un tétrico vallado, que sin duda debía ser el límite exterior del recinto de la nuclear. Conociendo un poco la historia, se puede uno imaginar a policías y guardas haciendo la ronda por la zona, rodeados por la espesura.

Por la selvita
Llegados a una BIFURCACION, dejamos por la derecha el arroyuelo Momategi y giramos a la izquierda. El sendero se va cerrando cada vez más (quizá deberíamos poner lo de ‘dificultad de tránsito’) y hay que hacer un poco de zarzing, que siempre es sano, salvo que empecemos a encontrarnos arañas, que eso es otro cantar. Con una muy leve traza de sendero y el sonido que nos llega de la cecana carretera, alcanzamos un claro y de inmediato unos bloques de hormigón, quizá la base de alguna torreta que no llegó a levantarse. De ahí sin más incidencia, al asfalto.

Nos encontramos en el fondo de una pronunciada curva, donde hay que estar atentos para volver a dejar la carretera apenas unos metros más adelante (DESVIO-2). Aquí se inicia otro camino hacia el interior, que progresa por una especie de estrada, ancha y cómoda, que discurre entre un agradable arbolado de caducifolias (vamos, que no sé la especie).

Remontando unos metros aparecen unos caseríos (IKATZA) y hacia ellos nos dirigimos torciendo hacia la izquierda. Son tres o cuatro severos edificios de piedra con una pequeña ermita, un lugar con un punto inquietante (cuando anduvimos por allí, completamente desierto) pero también atractivo, que nos suscita una de esas dudas de nomenclatura que tanto nos gustan: según la Cartografía de Bizkaia, éste sería el barrio de Saraketxo, pero me inclino más por el nombre de Ikatza que aparece en algún cartel y en el Sigpac. Por cierto, ya que estamos, por el camino que hemos dejado por la derecha se llega al núcleo rural de Txatxaminta. La gracia está en que hay una pintura que pertenece al Museo de Bellas Artes que hace referencia a esta aldea, y la firma Dani Tamayo, que en tiempos fue mi profe de dibujo. Pero nos hemos vuelto a enrollar, vaya día.
 
Caserío en Ikatza

Ikatza parece ser precisamente el último de los caseríos, espléndido, que observamos por la izquierda según bajamos por un camino flanqueado por bolardos de piedra, que le dan un aspecto aristocrático. Tras otra puerta, volvemos de nuevo al asfalto. Seguimos la BI-3151 hacia la derecha, siempre en dirección a levante. Describimos una nueva curva, pasando por encima de la cola del embalse de Urbieta, con una bonita
Embalse de Urbieta
vista a ambos lados sobre la lámina de agua. Las gaviotas se ponen ciegas en la zona más próxima al mar mientras, fieles a sus costumbres, generan un tremendo escándalo.






Mucha carretera, poca diversión

Vamos ahora por la orilla contraria remontando suavemente, siempre por la carretera. Hay que señalar que esta vía es muy poco frecuentada, pero ojo, porque sobre todo los fines de semana es lugar muy apetecido para el curveo de moteros que sueltan gas que es un gusto, y hay que andarse con cuidado. Y por si a alguien le interesa (que supongo que no), este recorte nos habla de la inauguración de este tramo, hace cosa de cuarentaytantos años.

VARIANTE: En unos 200 metros tras el cruce del embalse un senderito sale por la izquierda e internándose en el bosque, remonta la pequeña colina de Basobaltza y ataja claramente la siguiente curva, antes de volver de nuevo a la carretera. Nos cuentan que también hay por esa zona algunos viejos túneles. Como no seguimos esta opción, la dejamos apuntada por si alguien decide investigar.

Mucha carretera
Hay que reconocer que el tránsito por carretera, que serán en total unos 5 kms., se hace largo y aburrido, y hay que buscar alicientes. Aproximandonos a las últimas estribaciones de Jata, vamos ganando algo de altura, y pronto aparecen por la derecha los caseríos de Portume (o Sarakoetxe). Dejamos después el desvío que lleva hacia Billabaso y Mungia, y nos acercamos más o menos a la mitad del trayecto total, mientras abandonamos el municipio de Lemoiz para entrar en Bakio. Como por la izquierda se suceden las explotaciones forestales, podemos tomar algún camino por el que huir temporalmente del asfalto, aunque habrá que evitar despistarse para no perdernos en lo que suelen ser laberintos de pistas entrecruzadas que a veces obligan a dar rodeos absurdos.

Un tramo casi recto nos lleva a la máxima altitud del día (unos 290 metros), y encontramos un desvío por un camino de cemento que baja por la izquierda. Parece que es zona de rutas de BTT, que tal vez pudiésemos utilizar en parte pero, lo mismo que indicábamos antes, tampoco lo podemos garantizar.

Desde el mirador
Enseguida llegamos a un mirador algo desvencijado sobre el mar, que ofrece una estupenda panorámica  sobre Bakio, Gaztelugatxe y Aketz, y observamos las pequeñas lomadas que nos separan de nuestro objetivo. Seguimos los últimos metros de carretera que nos quedan (unos 600 desde el mirador), hasta el fondo de una curva en herradura, donde por fin tocamos tierra (DESVIO-3). Tomamos allí un camino por la izquierda, tras aproximadamente 10 kms. de marcha desde Armintza.

Y al final, el laberinto

Hacia el bosque
El sendero desciende muy suavemente en entorno tranquilo y agradable, bajo los omnipresentes eucaliptos, a veces combinados con pinos, con algunas manchas de arbolado silvestre. Pronto vemos por primera vez el núcleo urbano de Bakio, que parece muy cercano, aunque la sensación no es del todo correcta.

Lo que al principio era paisaje algo más abierto vuelve a convertirse en espesura y sombra, al tiempo que empiezan a surgir caminos aquí y allá. Esto es uno de esos laberintos madereros a los que nos referíamos antes, donde es muy difícil orientarse con los múltiples cruces. Así que aquí –aunque se trate de un lugar muy cercano a la civilización- yo creo que se puede disculpar el tirar de GPS con el track que ponemos arriba, del que hemos intentado suprimir los habituales errores.

Eucaliptos a tope
Por decir algo, dejaré algún dato que muy vagamente puede servir de orientación. En general, los caminos que tiran hacia la izquierda (aunque no todos) es más fácil que lleven a lugares sin salida o a rodeos para volver al mismo punto. Los de la derecha nos llevarán normalmente en la dirección que queremos, aunque pueden también provocar algún rodeo, y en el peor de los casos, podrían llevarnos hacia Bakio digamos por la zona de la iglesia. Lo único que puedo recordar es que a los pocos minutos de empezar se encuentran dos caminos que se bifurcan de frente, momento en el que sí hay que girar por un tercero a la izquierda (CRUCE). Y otra pista: si encontramos un cartelito que pone ’10’ (parece de caza), vamos bien.

Acantilados hacia el oeste
A falta de más pistas que ofrecer, disfrutamos del entorno: vamos por un espeso bosque, recorriendo más o menos en dirección al mar esas pequeñas y tupidas elevaciones que vimos desde el mirador, y que forman el minúsculo e irregular macizo de Azkarreta. El firme es el arenoso propio de las plantaciones de eucalitpos, y en general vamos en llano o bajando muy ligeramente.

Unos minutos después del cartelito que decíamos, el camino parece más limpio y se arrima decididamente al acantilado, donde tenemos algunas vistas interesantes: un par de veces podemos asomarnos a promontorios desde donde se tienen algunas buenas perspectivas sobre las puntas de Zikintze y Frailatx o Frailetxe. Esta parte del camino es la más vistosa.

En un momento determinado (DESVIO-4), tenemos que remontar una pequeña rampa de cierto desnivel y, volviendo hacia el interior, nos encontramos con un claro donde confluye un camino que procede de la carretera. Justo aquí hay también un poste del que han desaparecido las flechas direccionales (cómo mola cargarse las señales, a que sí), pero que sirve para orientarnos. Nos volvemos de nuevo hacia el litoral, con una nueva atalaya desde donde tenemos
Ya asoma Bakio
una preciosa vista de Bakio y Gaztelugatxe, ya muy próximos. Seguimos bajando en una especie de amplia 'S', y encontramos la primera marca de hojita roja de uno de los itinerarios de Bakio. Ya vamos bajando con pendiente bastante más fuerte, el firme es terroso y bastante descarnado, y también algo resbaladizo.

Y por fin, casi de golpe, llegamos al casco urbano. Accedemos a una carreterilla (Birjilanda Bidea) junto a la casa Lafita (arquitectura vanguardista de los 60, que lo sepas), y que ya tomamos a la derecha en bajada para llegar hasta el muelle. En total, unas dos horas y media, quizá algo más, que ya se sabe que la precisión en los tiempos no es lo nuestro.



Y qué decir de Bakio. Ya hemos visitado en alguna de nuestras salidas este pueblo al que le tenemos tanto cariño, y todavía lo haremos algunas veces más. Sólo añadir que, pese a habernos metido un pateo majo en esta ruta litoral, sería imperdonable no añadirle un paseíto a lo largo de la playa sintiendo la brisa y disfrutando del mar. Porque además, en el otro extremo del arenal también hay bares donde reponer fuerzas, y allí mismo podemos tomar el bus de vuelta.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Embalse de Etxebarria


Incrustada entre la sierra de Sasiburu y los montes de Triano, la estrecha garganta que forma el río Castaños se interna hacia el oeste, donde se reúnen los límites de Barakaldo, Alonsotegi y Galdames. Aguas arriba del Regato, los alrededores del embalse de Etxebarria, conocido como Pantano Viejo, constituyen un paisaje mágico, con senderos perdidos entre la arboleda y recodos casi invisibles que merece la pena conocer.

La excursión, fácil pero divertida, se inicia desde El Regato haciendo un itinerario circular, e invita a explorar rincones en una naturaleza casi virgen, a sólo unos pasos de zonas fuertemente humanizadas.


DISTANCIA: 4,6 kms 
DESNIVEL: 125 m. (40-165)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (1-1-2) Dificultad de tránsito / orientación
ITINERARIO: circular  Inicio y final: El Regato (Barakaldo)
VIAS: Carretera, pista de cemento, senderos
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander, salida Cruces. Se enlaza con la N-634 en dirección Santander, hasta la rotonda de Retuerto. Aquí se toma la BI-4743, continuando recto hasta la plaza de El Regato. Bizkaibus A-3139 desde Barakaldo
Track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3773832 
ENLACES CON  Embalse de Gorostiza
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32





Iglesia de San Roque en El Regato
El popular barrio barakaldés del Regato (Errekatxo) nos acoge con su ambiente a la vez tranquilo y animado, a la vera del embalse de Gorostiza y bajo la sombra del Argalario. Junto a la iglesia de San Roque, con un amplio parking y unos juegos infantiles, fijamos el punto de partida.

Tenemos que retomar la carretera que nos ha traído hasta aquí para continuar cruzando un puente sobre la cola del pantano y avanzando entre diferentes bares y restaurantes que nos esperan para la vuelta. Pasamos la última parada del Bizkaibus (derecha) y llegamos al final del asfalto, en la zona de Zubitxu, donde una señal nos indica el camino a Etxebarria (1,5 km.) por la derecha.

Desvío en Zubitxu
Aquí dejamos la carretera para tomar una pista de cemento en subida, con un par de curvas cerradas junto a varias casas. Tras dejarlas atrás, hay que estar atentos para abandonar este camino por la izquierda y tomar un sendero señalizado con un cartel que indica ‘Senda de los Galdameses’. Seguimos por él, ya con firme de tierra y en subida muy suave.

Muro del embalse
El camino no ofrece dificultad, siempre rodeado de verde, con algunas zonas donde aflora la roca desnuda y otras arenosas, y en unos minutos ya vemos por la izquierda el muro del pantano viejo, bastantes metros más abajo de donde nos encontramos. También vemos un trecho de la carretera de acceso a la presa, que debe ser la que dejamos a la izquierda en Zubitxu. Por lo visto, el embalse, de finales del siglo XIX, es el más antiguo de España con el muro construido en hormigón sin revestimiento. Muchos más detalles nos cuentan en la siempre interesante página de ezagutubarakaldo.

Dejamos de ver la lámina de agua (por lo demás, de color terroso porque el vaso parece ser que está casi colmatado) y nos adentramos en arbolado y monte bajo (helechos y zarzas) cada vez más denso. Pasamos después una revuelta en el camino, por donde discurre un pequeño arroyo. En este punto, por insólito que parezca, se podía encontrar no hace mucho un coche despeñado, vaya usted a saber procedente de dónde.

Camino hacia el arroyo
Entre vegetación cada vez más espesa, junto a un hito del PR BI-210 torcemos a la izquierda para iniciar una suave bajada, y al poco descubrimos el cauce del Castaños (Agirtza según la Cartografía de Bizkaia), medio deshilachado entre árboles, pequeñas islas y restos de canalizaciones. Nos encontramos en un lugar absolutamente encantador y fotogénico, donde el verde de las especies ribereñas se confunde con los reflejos del agua, que a su vez forma diversos hilillos y pozas, salpicada de rocas y guijarros. El paraje invita a dejar el camino para explorar sus rincones y disfrutar del frescor y el trino de los pájaros. Según hemos leído, siguiendo el curso del río aguas arriba se llega al emplazamiento de la antigua ferrería de Urdandegieta.






VARIANTE: Esta zona concentra un muy elevado índice de humedad, incluso en verano. Si hemos venido en época de lluvias seguramente encontraremos bastante barro, y la ruta que viene a continuación puede resultar casi impracticable, por lo que en tal caso convendría regresar por el camino de ida.

Tenemos que atravesar un rudimentario puentecillo de cemento para acceder a la orilla contraria e iniciar el retorno, en lo que constituye la parte más divertida del recorrido. Continuamos por un sendero a veces poco visible, de nuevo en subida, en ocasiones esquivando las zarzas y ramaje que nos salen al paso. Estamos en lo que en Biendealtura se denomina el ‘bosque mixto de Tellitu’, una auténtica gozada. Por aquí descienden varios arroyos que bajan de las laderas de Sasiburu y Ganeroitz, y nos vemos obligados a atravesar su trazado. Tras el arbolado por la izquierda, en que predominan los avellanos y otras especies afines, se entreve de nuevo el embalse.

¿Un Ent?
En definitiva, una travesía sumamente entretenida, aunque volvemos a advertir que poco apropiada para quien busque un simple paseo: hay que mancharse de barro y a lo mejor usar las manos para superar algún tramo de fuerte pendiente, pero es en todo caso apto para cualquiera -y seguro que si se va con chavales, lo disfrutarán un montón. Esta vez el GPS puede ser de ayuda para atinar con la mejor ruta (ojo, que también hay alguna zona de sombra), pero en todo caso basta con seguir la orientación Este y procurar llevar una trayectoria ascendente, con lo que tampoco será fácil perderse. Lo que sí hay que subrayar de nuevo es que en invierno y sobre todo si ha llovido, esta parte del recorrido puede ser realmente complicada.

Fuente Regato Lobo
Salimos a un cruce con nuevo poste del PR, y abandonamos esta ruta (que continúa subiendo hacia Peñas Blancas) para girar a la izquierda, poco después de lo cual encontramos una curiosa fuente con caño y revestimiento de ladrillo con ventana. Parece que es la llamada Fuente Regato Lobo, denominación curiosa donde las haya. Empezamos a tener alguna vista por la izquierda sobre el Mendibil y el Argalario, lo que indica que vamos poco a poco saliendo de la espesura. Un nuevo cruce y una valla con puerta, que cerramos cuidadosamente como buenos scouts, y ya se ve que el camino se aproxima a terreno despejado.

Tellitu
Accedemos así al pequeño barrio de Tellitu, pasando entre dos caseríos, donde a buen seguro nos saldrán a dar la bienvenida algunos perros sueltos. No insistiremos sobre el tema (veanse nuestras opiniones al final de  la entrada Embalse de Oiola), pero tampoco estaría de más controlar un poco más a estos animales para, sin perder su función de guarda, evitar que incordien a los paseantes.

De nuevo transitando por el asfalto, empezamos ya a descender, pasando junto a la fantasmagórica instalación de una cantera que parece que nunca llegó a funcionar; a partir de aquí, con vistas sobre El Regato, continuamos bajando hasta volver a nuestro punto de partida.

De vuelta a El Regato
Pocos lugares mejores que este simpático barrio para darse un homenaje de potes, pintxos o papeo, mientras comentamos las incidencias de la agradable y divertida excursión que acabamos de completar.

Y si nos interesa profundizar en el conocimiento de la historia de la zona, de nuevo ezagutubarakaldo nos cuenta muchas cosas interesantes en este otro enlace.