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jueves, 29 de marzo de 2018

Sasiburu


Entre los municipios de Alonsotegi y Barakaldo, al norte del curso del Kadagua, la modesta sierra de Sasiburu es una alineación de escasa altitud y desniveles muy moderados que sin embargo ofrece variedad de rutas y sobre todo, múltiples perspectivas en todas direcciones: desde sus cimas y laderas contemplamos Barakaldo , el Abra y Bilbao, el Serantes, Eretza y Ganeko, la zona minera, las estribaciones del Pagasarri o el embalse de Oiola.

Si ascendemos a la cumbre que da nombre a la cordillera recorriendo sus dos vertientes, no nos perdemos nada de todos estos paisajes, y al mismo tiempo completamos un recorrido con distintos grados de dificultad –siempre muy asequibles-, entretenido y muy vistoso.

            DISTANCIA: 6,2 km.   
DESNIVEL: 290 m. (170-460) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Ermita de Santa Águeda (Barakaldo)
            VIAS: Senderos y pista de tierra, camino asfaltado, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, tomamos la autopista Bilbao-Balmaseda y tras subir y bajar el alto de Kastrejana, tomamos la primera salida, dirigiéndonos hacia Urgozo-Las Delicias. Primer desvío por la derecha y atravesamos el Puente del Diablo, cruzamos las vías de FEVE para seguir (izquierda) en dirección Santa Águeda, y subimos hasta la ermita.
FEVE Bilbao-Santander Estación Urgozo (ojo a los horarios) y Bizkaibus Línea A-3341 A-3342 y A-3343 parada Las Delicias. En los dos casos hay que subir luego a pie como 1,5 km., con 150 m. de desnivel adicional.
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 32-33
IGN MTN50-061




Ermita e inicio del camino
La ermita de Santa Águeda es el epicentro de una añeja tradición, de las que mejor se conservan en nuestro entorno. Ya sabéis, ‘aintzaldu daigun Agate deuna’ con la katxaba y todo eso, más la romería correspondiente a la festividad, que culmina justo en el lugar donde nos encontramos: un barrio formado por dos o tres casas –una anexa a la ermita-, con algunas vistas y una buena fuente, que siempre viene bien para los olvidadizos. Desde el costado mismo del edificio religioso arranca un camino que enfila directamente hacia el monte, pasando junto a un abrevadero, y ese es nuestro rumbo.

Desvío (izquierda)
No vamos a engañar a nadie: las primeras rampas son de aúpa, primero por pista cementada y luego por tierra, un tramo muy cortito pero que conviene tomar con calma. En una curva cerrada dejamos por la izquierda un camino de hierba y luego una especie de refugio, seguimos subiendo y enseguida –hay que andarse con ojo- un DESVIO a la izquierda junto a un viejo vallado, señalizado con las marcas del PR BI-101. Así que dejamos el amplio e irregular camino para internarnos en un senderito que trepa por la ladera. Es la parte más montañera de la subida, circulando entre abundantes zarzas y árgomas, aunque recientemente ha sido objeto de una buena limpieza (hasta hace un tiempo esta sendita era casi impracticable).

Llegamos a una especie de rellano y lo atravesamos sin perder la dirección anterior, siempre en subida, y lo mismo hacemos una segunda vez, guiados por los hitos y marcas del PR. El último tramo incorpora algo de roca, lo que parece arenisca oscura que luego veremos en el cordal.

Llegando a La Llana
Así llegamos al collado de LA LLANA, al pie de la gran pala que lleva al Arroletza. Sin embargo, esta vez vamos a reservarla para la bajada. Según hemos llegado tenemos dos caminos de frente: el de la derecha va a dar directamente a la pista que viene del norte, y el de la izquierda también, aunque tras haber recorrido unas decenas de metros por cota algo más elevada. En medio de los dos veremos enseguida un refugio. Podemos tomar cualquier de los dos, porque ambos confluyen en la misma pista (no sé cuál de los dos aparece en el track).

Vista hacia el mar
Por esta pista seguiremos un rato (como 1 km.) en dirección oeste, con pendiente casi inapreciable y las primeras vistas entre el arbolado: el casco urbano de Barakaldo, el Abra y el Serantes, y poco después el Argalario y los montes de Triano, con el Regato y el embalse de Gorostiza en el fondo del barranco. En todo momento resulta evidente que vamos recorriendo a media ladera la cordillera por cuya arista volveremos.

Eretza y compañía, desde las campas de Sasiburu
En cuanto salimos del arbolado, ya tenemos por la izquierda las despejadas laderas de Sasiburu, y aquí abandonamos por la izquierda (DESVIO) la pista, que continúa hacia Goikomendi y Peñas Blancas, para ir subiendo, campo a través o siguiendo rodadas de algún vehículo, hacia nuestra cima. Ya se sabe: siempre hacia arriba por la verde campa, como en el Gorbea… pero mucho más amable, claro. Tras un par de lomadas, alcanzamos finalmente la cumbre (SASIBURU,
Desde la cima: Pagasarri, Bilbao, Anboto al fondo...
459 m.). Este montecito, pese a su poca envergadura, tiene unas vistas espectaculares: Ganeran y Eretza hacia el oeste, tras los prados sobre los que se levantan Peñas Blancas y Ganeroitz; la gran mole del Ganeko de frente, con el curso del Kadagua a nuestros pies; por la izquierda, junto al Pagasarri, divisamos parte de Bilbao, con Anboto y Oiz en el horizonte; y, tras el cordal que ahora vamos a recorrer, la ría y sus localidades aledañas, con Jata cerrando la perspectiva. Unos metros más debajo de la cima, mirando hacia el valle, hay un mirador con un mapa donde ir descubriendo diversos lugares.

Hacia el Arroletza (derecha)
Alejándonos de esa vertiente encontramos un senderito que enfila el cordal hacia el Este, descendiendo con decisión, en la primera de varias subidas y bajadas que tendremos que afrontar. Volvemos a remontar, siempre cerca del amojonamiento que delimita Barakaldo y Alonsotegi, cuyos hitos de piedra se ven frecuentemente marcados con la pintura del PR. En uno de los pequeños altos, poco visible, por la derecha podemos acercarnos a visitar la casi imperceptible cima de TELLITU (458 m.), con pequeña plaquita identificativa.

Cima del Arroletza
Nuevo descenso, y ahora por una trocha con menos pendientes, alcanzamos la última cumbre del día (ARROLETZA, 454 m.), la más baja de las tres. Aquí, gracias al pequeño giro hacia el sur que hemos venido describiendo, tenemos aún mejores vistas sobre la ría y en parte sobre Bilbao. Dejamos por la derecha un extraño cercado doble bajo los árboles, y enfilamos ya la bajada por el cortafuegos, que inevitablemente nos hacen pensar lo que hubiera sido bajarlo esquiando el día de la última nevada.

Llegados de nuevo a LA LLANA, nos planteamos dos alternativas. La primera, más rápida y vertical, sería tomar el desvío por la derecha, junto a la cruz de señales, para volver simplemente por el sendero de subida. Pero si no queremos repetir, nos apetece alargar el paseo o buscamos una ruta más cómoda, lo que haremos es seguir en la misma dirección (norte), siguiendo en sentido inverso la primera parte del trazado de la entrada Arroletza. Es este itinerario el que recoge el mapa y el track. De esta forma, atravesamos un arbolado junto a los postes del gas y algunos vallados con vacas, y finalmente volvemos a la pista anterior, que tomamos de frente y ya en suave descenso. Pasamos un paso canadiense junto a una casa, y vamos dando una amplia curva con estupendas vistas. Dejamos por la derecha un edificio en la ladera, y en una rampa recta con vistas hacia Bilbao desembocamos en la carretera que, en el mismo sentido que traíamos (sur) nos devuelve finalmente a Santa Águeda.

sábado, 27 de julio de 2013

Travesía de Sasiburu

La cordillera de Sasiburu discurre paralela al curso del Kadagua, como desprendiendose de la impresionante mole del Eretza, hasta morir suavemente en el municipio de Barakaldo. Sus sucesivas cimas apenas alcanzan los 500 metros, y el cordal señala la divisoria entre la localidad fabril y Alonsotegi. Pese a su modesta altitud, su privilegiado emplazamiento ofrece magníficas panorámicas sobre el Gran Bilbao, el barranco del Regato y el muy cercano Argalario, los montes de Triano y buena parte del macizo del Ganekogorta.

La travesía que exponemos es una clásica ruta montañera que, sin excesivo esfuerzo, recorre estas pequeñas cumbres, compartiendo la parte inicial con el tradicional trayecto de los romeros que desde Barakaldo se aproximan cada año a la ermita de Santa Águeda, situada en la falda de estas amables elevaciones. Parcialmente compartimos también el trazado del PR BI-101

            DISTANCIA: 13,2 kms 
DESNIVEL: 520 m. (40-560)  CENTENARIO (Arroletza y Ganeroitz)
DIFICULTAD: Media 12 (5-5-2)  Desnivel acumulado / Rampas del 20-30%
ITINERARIO: lineal  Inicio: Metro Cruces (Barakaldo)  Final: Lazkao-Zaramillo (Gueñes)
VIAS:  Urbanas, carretera, senderos y campo a través
ACCESOS: Ida: Metro Bilbao estación Cruces/Gurutzeta
                 Vuelta: Bizkaibus A3311, A3342 y A3342 parada Lazkao Km. 11
ENLACES CON Eretza, Peñas Blancas
Más info:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 24-32-33





            Antes de empezar hay que hacer un par de apuntes. Si uno mira el mapa y el perfil de aquí arriba puede tener la sensación de que estamos ante una versión bizkaitarra del Ironman. Nada más lejos. Estamos hablando de desniveles máximos de 400-500 metros, o sea, montecitos de dominguero. Y aunque haya muchos triangulitos amarillos, algunas de nuestras cimas son casi imperceptibles. Cierto que el sube-baja casi continuo nos hará sudar un poco, pero bueno, para eso estamos en un blog de senderismo, o cosa similar.

También habrá observado el lector despierto que ponemos ‘enlace con’ el Eretza, de lo que agudamente puede deducirse que el plato realmente fuerte del menú lo dejamos como opción, así que el conjunto queda de esta forma rebajado a algo muy asequible.

Y vamos ya con ello.

            Del asfalto al monte

Arrancamos de la plaza de Cruces en Barakaldo, justo al lado del hospital, lugar inmejorablemente comunicado por carretera, bus o Metro. Por un costado del edificio sanitario tomamos la calle La Paz, que emerge de debajo de la plaza, para cruzar la pasarela sobre la A-8. Junto a la rotonda que encontramos podemos distinguir un cartel color lila que indica hacia Santa Águeda (izquierda), por donde seguiremos.

Llegando a Basatxu
Tras una suave subida, el camino se bifurca y hay que tomar la vía que sigue por la derecha en dirección hacia Osalan, entre otras indicaciones. Seguimos subiendo y vemos un depósito de aguas gris por la derecha, con las primeras vistas sobre Bilbao y la ría. Junto al depósito hay otra bifurcación, donde tomamos el camino de la izquierda, con desnivel algo más pronunciado. Por aquí seguimos hacia sucesivas casas dispersas, ladeando con vistas a las estribaciones del Arroletza, que tenemos de frente. Llegamos así al barrio de Basatxu, junto a otro gran depósito verde, con un mojón del Camino de Santiago.

Accedemos a una carretera que cruza de izquierda a derecha. Desviandonos por la izquierda nos dirigiríamos hacia Santa Águeda y, dando un pequeño rodeo, enlazaríamos con nuestra ruta; pero vamos a
Inicio del sendero
buscar una alternativa más interesante. Prácticamente de frente según hemos llegado tenemos que buscar un senderito no muy visible (SENDERO) que se interna en el monte bajo arbolado, y por él seguiremos, ganando metros con suavidad mientras atajamos.

Tras el largo trayecto de asfalto, resulta reconfortante progresar por este caminillo más bien agreste y montañero, con el firme de roca pelada bastante resbaladiza, que avanza por lo que parece un lindero entre dos fincas. La subida es divertida aunque requiere cierto cuidado si el suelo está mojado. Desembocamos así en una pista de cemento que viene desde Santa Águeda, y que tomamos hacia la derecha, para continuar subiendo cómodamente. Ahora seguiremos el trazado de la entrada Arroletza.

Argalario y embalse de Gorostiza
Vamos describiendo una amplia curva por la ladera, con excelentes vistas, dejamos por la derecha un caserío y cruzamos un destartalado paso canadiense. Junto a una campita donde se suelen aparcar coches, el firme pasa a ser de piedrilla, y encontramos por la izquierda el sendero de tierra (DESVIO-1) que hay que tomar para abandonar el camino principal. La pista que dejamos irá recorriendo toda la sierra por su vertiente norte, a espaldas de las cimas, y nos la volveremos a encontrar bastante más tarde.

 
Pala del Arroletza y vista sobre la ría
Pasamos ya a zona verde en una especie de pasillo entre arbolado, y enseguida desembocamos en el collado de La Llana, al pie del Arroletza, la primera de las cumbres de la jornada, y quizá la que más esfuerzo nos va a requerir. Aquí nos reunimos con el trazado del PR BI-101, cuyas marcas nos acompañarán durante un buen rato. Junto a un poste con señales atacamos la larga rampa que, siguiendo los postes amarillos de un gaseoducto, se encamina a la cima. La pala, dividida en dos tramos, discurre a pleno sol y no da tregua, así que conviene llevarlo con calma y, como siempre decimos, buscar el ritmo adecuado a cada uno.


Cima
Una vez arriba, encontramos de frente una especie de misterioso cercado con un seto y unos bancos en su interior (un día haremos un catálogo de las cosas raras que vamos descubriendo) y por la derecha, sobre un pequeño roquedo, la cima con su buzón (ARROLETZA, 454 m.), y nuevas panorámicas que podemos admirar mientras recuperamos el resuello.


          A tachar cimas

Tomamos el senderito bien marcado que sigue en dirección Oeste, ladeando siempre con estupendas 
Tellitu
vistas y prácticamente en llano. Hay que estar atentos, porque una traza de sendero que sale por la izquierda nos conduce enseguida, y casi sin darnos cuenta, a la segunda cima (TELLITU, 458 m.) que, a falta de buzón, sólo cuenta con una especie de mugarri y un modestísimo cartelito. Aunque supera en unos metros al Arroletza, ni siquiera aparece en algunos mapas.

A partir de aquí tenemos un entretenido tobogán con varias subidas y bajadas, y la poderosa imagen del Ganeko y sus
Sasiburu frente al Ganeko
estribaciones norteñas siempre a nuestra izquierda, al otro lado del valle. El último de los repechos nos coloca directamente en la tercera minicumbre SASIBURU (459 m.), punto estratégico que merece unos minutos de atención. Unos metros bajo el mojón y el simpático buzón, encontramos una mesa de orientación que mira directamente al Kadagua y el Ganeko. Pero además, en la dirección que llevamos desde hace un rato (Oeste) podemos divisar el resto de la ruta montañera que nos espera, con todos sus hitos bien visibles, como en la foto:


La elevación que tenemos más próxima es el espolón rocoso de Ezpelarri, una airosa y solitaria cresta que parece incrustada en la ladera, unos 100 metros por debajo de donde estamos. Desde Sasiburu tiramos para abajo por la vía directa, sin camino, en un descenso potente entre algunos helechos, piedras y pequeño matorral. Sólo al final encontramos una trocha que nos facilita un poco la última parte de la bajada.   

Ezpelarri desde Sasiburu
Llegamos así a la base de las peñas, que hay que rodear para atacar la cima por el lado del valle (EZPELARRI, 362 M., también llamado Peña del Buitre).

VARIANTE: Lo cierto es que la cresta es bastante más vistosa desde la distancia que in situ, donde tampoco mejoramos las perspectivas que teníamos desde Sasiburu. Y considerando que la visita nos obliga a bajar primero y recuperar después esos 100 metros, de no ser que tengamos interés en coleccionar cimas, tampoco perderemos nada si nos saltamos ésta. En tal caso, en vez de descender desde Sasiburu en dirección a la peña (sur), lo haremos hacia el verde collado Salgeta (Oeste) que tenemos a la vista, con la pista que viene junto al cordal, tomando uno de sus brazos como en adelante se indica.

Desde Ezpelarri hay que tomar un muy visible sendero de tierra por el que remontar casi la totalidad de la altitud que hemos perdido desde Sasiburu. Por el lado contrario al de llegada descendemos un poco más para cruzar el arroyo Ezpelarri (a menos de 350 m.), con un abrevadero-bañera, y tomamos la nueva subida. A mitad de la ascensión hay una bifurcación (DESVIO-2), en la que tomamos el camino de la izquierda, que sube con más fuerza y recorta unos metros el recorrido.

Salimos así, tras un tramo más o menos duro, a la conocida pista que va bordeando toda la cordillera, y que habremos alcanzado directamente bajando de Sasiburu si no nos hemos acercado al espolón. En unos pocos metros abandonamos de nuevo el amplio camino para dirigirnos directamente hacia la ya visible cruz de
Cruz de Goikomendi y montes de Triano
Goikomendi. Por cierto, en la verde campa a su derecha se observan dos hoyos casi perfectamente circulares, como si procediesen del impacto de dos obuses.

En la zona conocida como el Copetillo, pasamos un cruce con el camino que sube desde Zamundi (DESVIO-3) y, casi en línea recta y siempre en dirección Oeste, superamos otra suave pendiente, pegada a una valla, y alcanzamos la blanca cruz (GOIKOMENDI, 391 m.), cuyo nombre correcto parece ser el de Humilladero (aunque la Cartografía de Bizkaia lo llama Karabiñabi). Puede que ni siquiera se trate de una cima como tal, pero es un lugar bien identificable por cualquiera que conozca la zona, y además nos ofrece muy hermosas vistas prácticamente en todas direcciones.

Peñas Blancas
De nuevo bajamos hacia la pista, que ahora cruzamos en dirección a un sendero terroso que se interna en el karst de Peñas Blancas, que tenemos de frente. El avance por el roquedo es sencillo y divertido, bien buscando los pasos más sencillos, o siguiendo algunas marcas amarillas que nos guían a través del lapiaz. El último tramo es algo más empinado y discurre mayoritariamente por la hierba. Justo antes de alcanzar el pequeño promontorio rocoso donde se ubica la cima, encontramos la profunda hendidura de una cueva, que también podemos explorar rodeandola por un costado para encontrar el acceso. Con cuidado de no dejarnos un tobillo en las grietas y surcos que se extienden por todas partes, llegamos así a la nueva cumbre (PEÑAS BLANCAS, 469 m.).

Ganeroitz, y para casa (o seguimos?)

Nos queda el postre: la subida al Ganeroitz por la vertiente oriental, una verde ladera que, sin variar el rumbo que llevamos todo el tiempo, tenemos a la vista, con arbolado por la izquierda y la pista, que continúa por la derecha… y que en cualquier momento podemos tomar como escapatoria si el trayecto se nos hace demasiado exigente.

De la cima de Peñas Blancas bajamos campo a través y cruzamos en perpendicular un camino para acometer el ascenso por la despejada rampa. Conviene tomarlo con tranquilidad, porque la pendiente ronda el 30%, y nos puede pesar la distancia y desnivel que ya llevamos encima. El perfil es algo más benévolo por el lado derecho, aunque por la izquierda, cerca de un vallado, encontraremos algo de sombra. Tras unos minutos de esforzada subida, atisbamos ya en lo alto el mojón, el lauburu y los buzones, con el Eretza emergiendo detrás en una imagen fantástica.

Hemos alcanzado la última cumbre del día (GANEROITZ, 560 m., también conocido como Apuko), asimismo con espectaculares panorámicas: el macizo del Ganeko por el sur, Argalario y los montes de Triano hacia el norte, gran parte de la ría y el Abra, y por supuesto, el hermano mayor, el Eretza, dominando el horizonte hacia el oeste.

Ganeroitz (Apuko)
VARIANTE: Aparte de la ruta que indicamos después, desde el Ganeroitz tenemos diversas opciones para terminar la marcha. Si queremos regresar al punto de partida, la más fácil es bajar a la pista que nos ha venido acompañando y, prácticamente en llano y faldeando toda la cordillera, volvemos sin esfuerzo al punto en que la abandonamos al principio (DESVIO-1) para regresar a Basatxu y de ahí a Barakaldo. O también, descendiendo la última rampa por el ligar de subida, tomar la pista que habíamos atravesado hasta el cruce de señales (DESVIO-3) y de ahí bajar a Alonsotegi por Zamundi (ver camino de vuelta en la entrada Peñas Blancas)

Aunque podemos deshacer la subida por el mismo trayecto para retomar la pista, atajaremos bastante descendiendo por la vertiente norteña. Según empezamos a bajar, vamos desviandonos hacia la izquierda hasta encontrar otra rampa herbosa que cae con pendiente muy pronunciada. Por ella seguimos, descendiendo vertiginosamente entre pequeños matojos y helechos, para salir nuevamente a la omnipresente pista, que ahora tomamos hacia la izquierda.

En unos minutos de suave descenso llegamos a un cruce (DESVIO-4), donde tomamos una pista de cemento por la izquierda. Ya en un tranquilo paseo llano, pasamos una solitaria casa, un pajar y una sima minera, para alcanzar el pequeño barrio de Saratxo, con su ermita de San Sebastián en una campita por la izquierda.

Ermita de San Sebastián en Saratxo
Atravesamos el barrio para salir a la carretera en una curva, y aquí tenemos que detenernos un momento. Normalmente, en este punto tomamos la carretera que desciende por la izquierda para, en cosa de 3 kms. alcanzar la carretera general donde finalizamos la ruta. Sin embargo, la última vez que estuvimos por allí, este acceso estaba cortado por obras, y no sabemos si era practicable a pie. Se había habilitado un desvío por la derecha, en ligera subida, que daba un rodeo algo mayor, aunque finalizaba en el mismo sitio. Así que, dependiendo del estado actual de esa vía, deberemos optar por uno u otro camino.

VARIANTE: Ahora sí, a los que se les haya quedado pequeño el trayecto, pueden resarcirse subiendo al Eretza, el boss de la zona, que hace de vértice entre la cordillerita que hemos recorrido y los montes de Triano. El camino empieza precisamente en la carretera nueva que acabamos de describir (subiendo por la derecha al salir de Saratxo) y está descrito en la entrada Eretza. Así que el que quiera algo de monte serio, éste es su momento.

Si se puede transitar por la carretera tradicional, el descenso es más directo; por la nueva la distancia es algo mayor, debiendo girar a la izquierda (siempre en bajada) en el primer cruce, y describiendo lazos más amplios. Finalmente los dos caminos se reúnen, para llegar a un cruce junto a unas casas, donde tiramos por la derecha para descender los últimos metros hasta la carretera general, donde damos por finalizada la ruta.

Frente al centro comercial Km. 11 está la parada del Bizkaibus o, si preferimos el tren, siguiendo unos 500 metros hacia la izquierda, llegamos a Zaramillo donde, además de encontrar algún bar, tenemos una parada de FEVE para volver a Bilbao.

La excursión es ideal para conocer toda esta agradable sierra de una tacada con un grado de esfuerzo muy asequible. Pero también para chulearnos con los colegas de que hemos hecho una travesía y coronado siete cumbres… aunque sin mencionar que estamos de vuelta en casa a la hora de comer.

miércoles, 20 de febrero de 2013

Peñas Blancas

El karst de Peñas Blancas es un promontorio calizo que sobresale en el verde y redondeado cordal de Sasiburu. Como ocurre en semejantes formaciones, la extensión rocosa está sembrada de surcos, acanaladuras y grietas por donde es divertido moverse, incluso una pequeña cueva que podemos explorar. La cima a su vez se sitúa en una pequeña atalaya con estupendas vistas.

De los varios accesos posibles, optamos por el que asciende desde el barrio de Zamundi (Alonsotegi), un trayecto breve, sencillo y muy montañero.


DISTANCIA: 4,3 kms 
DESNIVEL: 255 m. (215-470) 
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (2-1-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Zamundi (Alonsotegi)
VIAS: Senderos de tierra, campo a través, karst, pista de grava
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Balmaseda salida Alonsotegi, para tomar la BI-636. Justo después de la iglesia se gira a la derecha junto a unos adosados, se pasa una rotonda, el puente y un túnel bajo el tren. En la bifurcación (con unos buzones) se gira a la izquierda y se sigue la carretera sin ninguna desviación hasta la ermita. Bizkaibus A-3341, A-3342 y A-3343 hasta Alonsotegi. FEVE Bilbao-Santander Estación Irauregi. Desde el centro de Alonsotegi, seguir el itinerario descrito después.
Más información:
(1ª parte)
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32




            Aunque el itinerario que exponemos arranca de Zamundi, hay que hacer notar que la subida en coche desde Alonsotegi hasta este pequeño barrio montaraz tiene su complicación: es un camino vecinal asfaltado-cementado muy estrecho, con algunas rampas duras y potentes herraduras donde, aunque apenas hay tráfico, encontrarse un coche de frente puede ser un problema. De forma que, aunque son un par de kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, no hay que desechar la opción de hacer este tramo a pie.

Ermita de Santa Quiteria
            Zamundi es un minúsculo barrio de origen minero, actualmente transformado en agrícola y ganadero, donde finaliza el camino asfaltado. Justamente al final del mismo, a la izquierda, hay un pequeño espacio para aparcar, junto a la ermita de Santa Quiteria. El edificio en sí no tiene gran interés –parece que fue reconstruido en 1914- pero está situado en un recodo realmente agradable, con algunas mesas y parrillas, una fuente y un precioso bosquete autóctono. Tenemos una estupenda vista sobre el Ganeko y Gallarraga, con el Paga a la izquierda y el valle de Azordoiaga de frente.

Inicio del camino en Zamundi
            Junto a una casa de piedra se inicia el camino, ya sin asfalto y con una cruz de señales, pedregoso y en ligera pendiente. Por nuestra derecha tenemos un encinar (con un panel informativo) y por la izquierda, una hermosa finca con huerta y gran cantidad de frutales. Aunque la subida no se hace dura, será la de mayor desnivel de la ruta, sobre el 20%. Pronto tenemos por la izquierda un vallado junto al que seguimos, y el camino se hace algo difuso; pero no hay problema si vamos tirando siempre hacia arriba, bajo algunos grandes eucaliptos, ayudados por las marcas rojas y blancas del GR que vamos viendo, estratégicamente colocadas.

            Salimos así a otro sendero de tierra, bastante más ancho y también pedregoso, por el que giramos a la izquierda. Se advierte que es un camino digamos artificial, según parece también procedente de la antigua actividad minera, aunque no vemos otros vestigios de ella. De frente vemos una ladera boscosa que pertenece a las estribaciones del Ganeroitz, cuya cima todavía no vemos.

Sendero hacia Sasiburu
            Llegamos a la confluencia con una pista de grava donde, siguiendo la muy útil señalización, giramos a la derecha (DESVIO-1)para continuar en suave ascenso. Poco más adelante encontramos otras flechas indicadoras que nos señalan hacia la izquierda a Peñas Blancas, por un sendero poco marcado entre el roquedo. Sin embargo, daremos un pequeño rodeo para conocer un poco más la zona.

VARIANTE: Si queremos acortar el paseo, esta senda nos sitúa de inmediato en la parte inferior del karst, y en pocos minutos de ascensión nos situaremos en la base del roquedo.

Seguimos por tanto la pista en dirección a Sasiburu, durante otro tramo, a cielo abierto y un tanto monótono, con vistas a la cumbre de Sasiburu y la vistosa cresta de Ezpelarri a su derecha, algo más abajo.  

Cruz de Goikomendi
            Tras este recorrido casi en línea recta en dirección Este, llegamos a otro cruce señalizado en el que volvemos a cambiar de dirección, girando a la izquierda (DESVIO-2) junto a un vallado. Enseguida atisbamos en el alto la blanca cruz de Goikomendi, y hacia allí nos dirigimos. La subida es corta y muy moderada, y alcanzamos finalmente la cruz (391 m.), llamada en algunos sitios Alto de la Cruz, Humilladero en Mendikat, y Goikomendi en otros sitios, aunque este último nombre no tiene otro origen que el club de montaña que erigió el monumento en 1.967. Por la izquierda queda un pequeño alto con buenas vistas, donde un mugarri suponemos que marca la divisoria entre Alonsotegi y Barakaldo.

            Ya tenemos a la vista el karst de Peñas Blancas. Sólo hay que descender un poco campo a través para llegar a la pista que lo rodea, que cruzamos para acceder a la roca por un punto terroso que tenemos de frente.

Karst y sendero de acceso
VARIANTE: El trayecto por el karst es más divertido y no presenta más complicación que tener algo de cuidado con los tropezones, pero si no nos convence, podemos tomar la pista por la derecha, rodeando el roquedo para acceder a la visible cima por el lado contrario.

       Aunque se ven algunas marcas de sendero, la progresión por el lapiaz no presenta más secreto que buscar el paso más sencillo e ir ganando metros hacia la cima. El tránsito es fácil y muy entretenido. Tras un primer tramo algo más accidentado accedemos a una zona con predominio del verde y algún arbolito. Como tenemos la cima a la vista durante la mayor parte del tiempo, no caben dudas sobre la orientación correcta.

En la última parte del recorrido nos encontramos otra espacio algo más abrupto, con algunas hendiduras profundas con las que hay que tener cuidado. La más importante de ellas nos separa de la cumbre. Si la bordeamos por la izquierda podemos bajar a una pequeña sima; pero para culminar la ascensión hay que rodearla por la derecha, con lo que llegamos sin más a la cima (PEÑAS BLANCAS, 469 m.).

Buzón de Peñas Blancas

La panorámica es magnífica en todas direcciones, con el Argalario y Mendibil hacia el norte y el mar al fondo, Ganeko hacia el sur y lógicamente, el muy cercano Ganeroitz.  


Goikomendi desde la pista
Aunque podemos volver por el mismo camino, proponemos continuar en la misma dirección que traíamos, para bajar de la cumbre por un pequeño terraplén, para salir a una pista tras atravesar un amplio praderío. Tomamos el pedregoso camino hacia la derecha para bordear el tontor rocoso por el norte, con lo que iremos teniendo nuevas perspectivas sobre los montes de Barakaldo y parte del Gran Bilbao.

Volvemos así al punto en el que hemos comenzado el tránsito por la roca, pero en vez de volver a Goikomendi, ahora continuamos por la pista, hasta confluir con el sendero inicial por el que hemos subido. Girando a la derecha casi 180º tomamos el despejado camino de tierra en suave descenso, para después abandonarlo por la izquierda siguiendo las marcas del GR, y descender por el ya conocido camino hasta nuestro punto de partida.

            

viernes, 21 de diciembre de 2012

Embalse de Etxebarria


Incrustada entre la sierra de Sasiburu y los montes de Triano, la estrecha garganta que forma el río Castaños se interna hacia el oeste, donde se reúnen los límites de Barakaldo, Alonsotegi y Galdames. Aguas arriba del Regato, los alrededores del embalse de Etxebarria, conocido como Pantano Viejo, constituyen un paisaje mágico, con senderos perdidos entre la arboleda y recodos casi invisibles que merece la pena conocer.

La excursión, fácil pero divertida, se inicia desde El Regato haciendo un itinerario circular, e invita a explorar rincones en una naturaleza casi virgen, a sólo unos pasos de zonas fuertemente humanizadas.


DISTANCIA: 4,6 kms 
DESNIVEL: 125 m. (40-165)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (1-1-2) Dificultad de tránsito / orientación
ITINERARIO: circular  Inicio y final: El Regato (Barakaldo)
VIAS: Carretera, pista de cemento, senderos
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander, salida Cruces. Se enlaza con la N-634 en dirección Santander, hasta la rotonda de Retuerto. Aquí se toma la BI-4743, continuando recto hasta la plaza de El Regato. Bizkaibus A-3139 desde Barakaldo
Track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=3773832 
ENLACES CON  Embalse de Gorostiza
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32





Iglesia de San Roque en El Regato
El popular barrio barakaldés del Regato (Errekatxo) nos acoge con su ambiente a la vez tranquilo y animado, a la vera del embalse de Gorostiza y bajo la sombra del Argalario. Junto a la iglesia de San Roque, con un amplio parking y unos juegos infantiles, fijamos el punto de partida.

Tenemos que retomar la carretera que nos ha traído hasta aquí para continuar cruzando un puente sobre la cola del pantano y avanzando entre diferentes bares y restaurantes que nos esperan para la vuelta. Pasamos la última parada del Bizkaibus (derecha) y llegamos al final del asfalto, en la zona de Zubitxu, donde una señal nos indica el camino a Etxebarria (1,5 km.) por la derecha.

Desvío en Zubitxu
Aquí dejamos la carretera para tomar una pista de cemento en subida, con un par de curvas cerradas junto a varias casas. Tras dejarlas atrás, hay que estar atentos para abandonar este camino por la izquierda y tomar un sendero señalizado con un cartel que indica ‘Senda de los Galdameses’. Seguimos por él, ya con firme de tierra y en subida muy suave.

Muro del embalse
El camino no ofrece dificultad, siempre rodeado de verde, con algunas zonas donde aflora la roca desnuda y otras arenosas, y en unos minutos ya vemos por la izquierda el muro del pantano viejo, bastantes metros más abajo de donde nos encontramos. También vemos un trecho de la carretera de acceso a la presa, que debe ser la que dejamos a la izquierda en Zubitxu. Por lo visto, el embalse, de finales del siglo XIX, es el más antiguo de España con el muro construido en hormigón sin revestimiento. Muchos más detalles nos cuentan en la siempre interesante página de ezagutubarakaldo.

Dejamos de ver la lámina de agua (por lo demás, de color terroso porque el vaso parece ser que está casi colmatado) y nos adentramos en arbolado y monte bajo (helechos y zarzas) cada vez más denso. Pasamos después una revuelta en el camino, por donde discurre un pequeño arroyo. En este punto, por insólito que parezca, se podía encontrar no hace mucho un coche despeñado, vaya usted a saber procedente de dónde.

Camino hacia el arroyo
Entre vegetación cada vez más espesa, junto a un hito del PR BI-210 torcemos a la izquierda para iniciar una suave bajada, y al poco descubrimos el cauce del Castaños (Agirtza según la Cartografía de Bizkaia), medio deshilachado entre árboles, pequeñas islas y restos de canalizaciones. Nos encontramos en un lugar absolutamente encantador y fotogénico, donde el verde de las especies ribereñas se confunde con los reflejos del agua, que a su vez forma diversos hilillos y pozas, salpicada de rocas y guijarros. El paraje invita a dejar el camino para explorar sus rincones y disfrutar del frescor y el trino de los pájaros. Según hemos leído, siguiendo el curso del río aguas arriba se llega al emplazamiento de la antigua ferrería de Urdandegieta.






VARIANTE: Esta zona concentra un muy elevado índice de humedad, incluso en verano. Si hemos venido en época de lluvias seguramente encontraremos bastante barro, y la ruta que viene a continuación puede resultar casi impracticable, por lo que en tal caso convendría regresar por el camino de ida.

Tenemos que atravesar un rudimentario puentecillo de cemento para acceder a la orilla contraria e iniciar el retorno, en lo que constituye la parte más divertida del recorrido. Continuamos por un sendero a veces poco visible, de nuevo en subida, en ocasiones esquivando las zarzas y ramaje que nos salen al paso. Estamos en lo que en Biendealtura se denomina el ‘bosque mixto de Tellitu’, una auténtica gozada. Por aquí descienden varios arroyos que bajan de las laderas de Sasiburu y Ganeroitz, y nos vemos obligados a atravesar su trazado. Tras el arbolado por la izquierda, en que predominan los avellanos y otras especies afines, se entreve de nuevo el embalse.

¿Un Ent?
En definitiva, una travesía sumamente entretenida, aunque volvemos a advertir que poco apropiada para quien busque un simple paseo: hay que mancharse de barro y a lo mejor usar las manos para superar algún tramo de fuerte pendiente, pero es en todo caso apto para cualquiera -y seguro que si se va con chavales, lo disfrutarán un montón. Esta vez el GPS puede ser de ayuda para atinar con la mejor ruta (ojo, que también hay alguna zona de sombra), pero en todo caso basta con seguir la orientación Este y procurar llevar una trayectoria ascendente, con lo que tampoco será fácil perderse. Lo que sí hay que subrayar de nuevo es que en invierno y sobre todo si ha llovido, esta parte del recorrido puede ser realmente complicada.

Fuente Regato Lobo
Salimos a un cruce con nuevo poste del PR, y abandonamos esta ruta (que continúa subiendo hacia Peñas Blancas) para girar a la izquierda, poco después de lo cual encontramos una curiosa fuente con caño y revestimiento de ladrillo con ventana. Parece que es la llamada Fuente Regato Lobo, denominación curiosa donde las haya. Empezamos a tener alguna vista por la izquierda sobre el Mendibil y el Argalario, lo que indica que vamos poco a poco saliendo de la espesura. Un nuevo cruce y una valla con puerta, que cerramos cuidadosamente como buenos scouts, y ya se ve que el camino se aproxima a terreno despejado.

Tellitu
Accedemos así al pequeño barrio de Tellitu, pasando entre dos caseríos, donde a buen seguro nos saldrán a dar la bienvenida algunos perros sueltos. No insistiremos sobre el tema (veanse nuestras opiniones al final de  la entrada Embalse de Oiola), pero tampoco estaría de más controlar un poco más a estos animales para, sin perder su función de guarda, evitar que incordien a los paseantes.

De nuevo transitando por el asfalto, empezamos ya a descender, pasando junto a la fantasmagórica instalación de una cantera que parece que nunca llegó a funcionar; a partir de aquí, con vistas sobre El Regato, continuamos bajando hasta volver a nuestro punto de partida.

De vuelta a El Regato
Pocos lugares mejores que este simpático barrio para darse un homenaje de potes, pintxos o papeo, mientras comentamos las incidencias de la agradable y divertida excursión que acabamos de completar.

Y si nos interesa profundizar en el conocimiento de la historia de la zona, de nuevo ezagutubarakaldo nos cuenta muchas cosas interesantes en este otro enlace.