Mostrando entradas con la etiqueta ** Dificultad baja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ** Dificultad baja. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de mayo de 2020

Ventana del Relux

En los confines occidentales de Bizkaia, en el municipio de Karranza, amplios praderíos acogen barrios dispersos y numerosas explotaciones ganaderas. Los perfiles verdes y suaves contrastan con abruptas formaciones calizas, relieves tortuosos y precipicios que cortan la respiración. Un conjunto espectacular que puede disfrutarse en variados itinerarios para distintos niveles.

Uno de los más sencillos –aunque fácilmente podremos complicarlo y darle un aire montañero interesante- es el que nos conduce a la llamada Ventana del Relux, un arco pétreo colgado sobre el vacío, desde donde tenemos una perspectiva salvaje del valle que el río horada 700 metros más abajo. Un capricho de la geología escondido en esta esquina de nuestro territorio, que merece la pena conocerse.

             DISTANCIA: 10 kms.
            DESNIVEL: 170 m. (625-798) CENTENARIO (El Mazo)
DIFICULTAD: Baja 4 (1-3-0)                           
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Alto de Ubal (Karrantza)
            VIAS: Pista de cemento y grava, senderos de tierra, campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Santander salida Balmaseda (BI-636). Se abandona por la derecha en Zalla para tomar la BI-3602 hasta el alto de La Herbosa, donde se toma (derecha) la BI-630, sin ninguna desviación hasta Karrantza. Poco después del desvío al Karpin, se toma (izquierda) la BI-3622 dirección Lanestosa hasta el alto de Ubal. Bizkaibus A0652 conecta Zalla, Balmaseda y Karrantza con Lanestosa, con parada en el alto.
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 29
IGN MTN50-0061 Balmaseda



El alto de Ubal es un punto habitual en el inicio de excursiones por esta zona, la más occidental de Bizkaia, y conecta los valles de Karrantza (el municipio más extenso del territorio) y Lanestosa (el más pequeño). Aquí mismo empieza una pista de cemento que ocupa buena parte de la ruta, de momento algo más 1 km. hasta el primer cruce. En subida muy suave, empezamos a tener buenas vistas hacia el sur, donde dominan los montes de Ordunte donde domina el Zalama, y algo más al Oeste, Los Tornos. Pasando junto a diversas vaquerías, nos aparecen después los montes de Galdames y el Eretza, el Pico de las Nieves y la primera vista de las Peñas de Ranero. Un buen panorama –todo algo lejano- para entretenernos en un recorrido cómodo pero –reconozcámoslo- en su primer parte bastante aburrido.

Montes de Ordunte

Vista a las antenas
Ganando altura hacia lo que la cartografía llama Copa del Espinal, divisamos ya las inconfundibles antenas del Mazo (y torreta modelo Garbea), y enseguida tenemos a la vista la magnífica estampa de la sierra de Hornijo, encabezada por el fantástico Pico San Vicente. Naturalmente, veremos también la mole caliza del Pico del Moro y un poco más tarde la redondeada silueta de Encinalacorba, cerca de Rasines. Llegamos así a la primera bifurcación, junto a un establo con forma de fosterito. Por la izquierda nos iríamos hacia El Moro, así que seguimos por la derecha, siempre por la misma pista cementada.

Pico San Vicente y sierra de Hornijo

Ahora seguimos en línea recta hacia las antenas, observando algún cartelito de la Ruta Megalítica, de la que no se ven más indicaciones (también hay alusiones a esta ruta en la zona de Saltipiña y Cotobasero, donde tampoco hemos conseguido ver nada de interés). Otra señal indica poco más de 2 kms. hasta la Ventana, o sea, que estamos a mitad de camino. Hacia el sureste se divisa muy al fondo Anboto, y un poco más tarde veremos también el Gorbea, con lo que tenemos a la vista buena parte de la montaña de Bizkaia, sin que falten los más cercanos Jorrios y Armañón.

Seguimos la pista
Llegamos así al punto en el que abandonamos la aburrida pista: por la izquierda sale otra, esta de grava, cerrada con una puerta metálica verde con paso lateral. Por ella ascendemos suavemente hacia la antecima de las antenas, hasta alcanzar el primero de los depósitos (una especie de cilindro). Podemos continuar tranquilamente por la pista o escapar de ella tirando campo a través (con buena pendiente) hasta la primera ANTENA. Desde allí un sendero no muy visible y apenas señalado con marcas (creo que del GR 123) continúa hasta la cima (PEÑA DEL MAZO, 823 m.), en el límite con Cantabria. El trayecto no es largo pero sí algo intrincado, por lo que puede que no merezca mucho la pena si lo que venimos buscando es solo la imagen insólita de la Ventana.

Cima de El Mazo
VARIANTE: Si buscamos algo bastante más montañero, de la cima debemos seguir la misma dirección cumbreando y salvando alguna pequeña depresión a través del llamado Cordón de la Cuchilla para alcanzar luego el Reluso o Relux y bajar finalmente hacia la ventana. El itinerario no ofrece gran dificultad pero es algo tortuoso y exige cierta pericia.

Hacia el verde
Hayamos coronado o no, y de no continuar por la variante, volvemos a la pista justo donde la dejamos, junto al cilindro, donde se encuentran unos pastos. Cruzamos un paso en el vallado (DESVIO), accediendo al típico camino herboso por el que se ve que transitan las vacas. Todo es cómodo, sin desnivel ni problemas de orientación, aunque luego contaré alguna cosilla acerca de estas rumiantes. Continuamos en la misma dirección, prácticamente en línea recta, y tras pasar entre algunas manchas de matorral, llegamos junto a una alambrada. Seguimos en paralelo en ligera bajada y enseguida encontramos otra alambrada con un par de neumáticos que supuestamente facilitan el paso por debajo. Al otro lado, otro prado que atravesamos hacia una nueva valla en la un paso en escalera y un poste indicador nos facilitan la tarea para no perder la orientación. Quedan 600 metros hasta nuestro objetivo

Camino a la Ventana
Ahora estamos en campo abierto, dejando las antenas por la izquierda, al igual que dos pequeñas crestas rocosas, una de las cuales es el Pico que hemos visitado antes. Avanzamos por un senderito al principio bien marcado, que luego se difumina, sobre terreno ondulante pero casi llano, con alguna dolina por la derecha, y la referencia de las Peñas de Ranero, que muy grosso modo indican la dirección correcta. En las calizas del fondo se observa ya, justo en la cresta, lo que podría parecer los restos de una borda: aunque son unas simples rocas que parecen puestas de pie, es también una buena referencia, porque prácticamente debajo está la Ventana.

Ojo al precipicio
En unos minutos nos encontramos ante un vertiginoso precipicio entre grandes paredes con vistas a una masa rocosa que podría ser Lunada, y algunos barrios en el valle, cercanos a Ramales. Girando un poco a la derecha, señalado con una marca roja, se encuentra por fin la VENTANA, justo al lado de las rocas a que me refería antes. Es desde luego una curiosidad geológica, aunque claramente menos espectacular que por ejemplo el Ojo de Atxulaur o el Jentilzubi. El paisaje sí que es bonito, sobre todo mirando a Ranero (se ve el pueblo y parte de las instalaciones de la cueva de Pozalagua) y las amplias perspectivas hacia casi todos lados, incluido el Buciero de Santoña, Candiano y el karst de la Candina. Eso sí, ni se os ocurra asomaros al hueco (un pasito de más te lleva directo al vacío) , ni encaramaros en lo alto del arco, como hemos visto en algunas fotos.

Karst de Ranero, justo enfrente
El regreso, por el mismo camino y sin necesidad de visitar de nuevo el Mazo, es un paseo más o menos largo y puede que un poco aburrido, pero cómodo y sin complicaciones. A no ser que os pase algo como lo que cuento ahora.




La vaca asesina

Reconozco que, en general, y aunque pueda parecer algo chocante en un aficionado al monte, no me gustan demasiado los animales. En concreto, no me agrada mucho encontrarme en los paseos a animales sueltos, y mucho menos a perros cuidadores de rebaños o casas aisladas. Pero lo cierto es que durante ya bastantes años nunca había tenido un incidente con ningún animal al margen de los perros. Hasta que quise ver la Ventana del Relux.

Decía antes que al pie de la cima del Mazo encontrábamos junto a un depósito de agua un acceso para atravesar un prado. Pues efectivamente se entra sin problema como en tantas otras fincas y el ganado pasta tranquilamente por la zona. Pero el día en que se me ocurrió acercarme por esos lares, algo raro debió ocurrir que los animales detectaron y yo no. Un grupo de vacas, creo que frisonas, de color blanco y negro, comen y descansan en el verde, casi todas tumbadas. Como siempre hago, me voy aproximando manteniendo la distancia social con los animales, o sea, dando un pequeño rodeo para no molestarlas. Todas miran, como hacen siempre, pero la que se encuentra más cerca de mi gira la cabeza y se levanta. Me sigue con la mirada rotando el cuerpo; le vigilo, hace un movimiento extraño, y empieza a trotar hacia mí.

La vaca corre más de lo que se puede pensar, pero un servidor, dado lo complicado de la situación, da muestras de no haber perdido del todo la forma. Me voy directo hacia un zarzal y le hago un recorte que debió quedar bastante lucido. El caso es que al siguiente vistazo pude comprobar que mi perseguidora se había rendido. Pero de inmediato también fui consciente de que mi GPS (ese con el que marco las rutas para luego subirlas a Wikiloc) había caído en algún momento de la persecución. Por mucho que lo busqué, no hubo solución, como tampoco a través del ayuntamiento de Karrantza. El aparatito –al que le tenía cariño, porque fue el primero que tuve y era un regalo- fue la víctima colateral de la vaca asesina.

Es una anécdota, no me voy a quejar. No era un perro suelto en un camino público: la vaca estaba en su casa, en una propiedad privada en la que el intruso era yo, por muy pacíficas que fuesen mis intenciones. Y a lo mejor sirve para darnos cuenta de que el monte no es un parque; hay que ser respetuoso con la naturaleza, los animales y las propiedades ajenas, hay que ir con cuidado y tranquilos. Pero también, algunas veces, pueden pasar cosas.

viernes, 22 de marzo de 2019

Jata por Jatatxiki


Jata es uno de los destinos clásicos de la montaña vizcaína, y el más destacado de los que pueblan nuestro litoral. Su poderosa presencia ejerce como abrigo de la localidad de Bakio, y domina una amplísima perspectiva sobre la costa, desde Cantabria hasta más allá del límite oriental de Gipuzkoa. Solo por estas características, ya es un monte que no se puede dejar de visitar, preferiblemente en un día claro que permita deleitarnos con las vistas..

En esta ocasión lo atacamos desde el norte, donde el acceso por carretera nos permite ahorrarnos unos cuantos metros de subida, y en el camino encontramos la cima secundaria de Jatatxiki, lo que permite una ascensión en dos escalones. Un paseo agradable y poco exigente que nos recompensará con algunas imágenes espectaculares de nuestra costa.

            DISTANCIA: 7,8 km.
            DESNIVEL: 370 m. (230-598)  CENTENARIO (Jata) Techo municipal Bakio y Lemoiz (Jatatxiki)
                                                                             Techo municipal Mungia y Maruri (Jata)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 30-40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Mirador BI-3152
            VIAS: Carretera, pistas de tierra y gravilla, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia y Bermeo. En el cruce de Larrauri BI-2101 dirección Bakio. Poco antes de entrar en el pueblo (km. 25), después de la gasolinera, tomar la BI-3152 en dirección Armintza, hasta el mirador (unos 3 kms.) Bizkaibus A3518 Bilbao-Mungia-Bakio parada Otsategi (unos metros más delante de la gasolinera), y de ahí a pie hasta el punto de inicio.
ENLACES CON Jata por Zumetxaga
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 4
IGN MTN50-038 Bermeo



Camino junto a la carretera
En la poco frecuentada carretera que une Bakio con Armintza, este viejo mirador de donde partimos –un poco perjudicado por el arbolado- parece recordar tiempos mejores, porque es claramente un lugar vetusto al que nadie parece haber hecho caso desde que se urbanizó. Desde aquí tenemos que continuar carretera arriba unas decenas de metros, pasamos una curva con una pequeña explanada por la derecha (ahí también puede ser posible aparcar) y justo después arranca por la izquierda un camino de tierra muy visible, que es el que debemos tomar para abandonar el asfalto.

Mucha piedra
El camino, con una pendiente moderada, es abrupto, descarnado e irregular la mayor parte del tiempo, muy de ‘tipo Jata’, flanqueado por pinos y eucaliptos. Pronto descubrimos que forma parte de un GR (no estoy seguro si es el 280 de Uribe-Kosta), muy bien señalizado, de forma que, aunque hay numerosos desvíos aquí y allá, no hay duda sobre la ruta a seguir. Estamos bordeando la pequeña elevación denominada Arrastakulo, y ahora enfilaremos directamente hacia el sur. En algunos tramos aflora la roca entre profundas hendiduras, que en ocasiones parecen haber sido rellenadas con gravilla fina, aunque también podría ser natural, no sé.

Bakio desde el área recreativa
Tras un tramo algo sinuoso, salimos a terreno abierto y pronto accedemos a una pequeña ÁREA RECREATIVA y mirador, con un par de bancos, una fuente y una parrilla. La vista es exactamente la misma que desde el mirador de la carretera, aunque más amplia por los metros que hemos ganado. Tenemos Bakio a nuestros pies, con Gaztelugatxe bien visible, Burgoa y Garbola enfrente y Sollube algo más al sur (derecha); siguiendo esta dirección encontramos muy al fondo la inconfundible mole rocosa de Anboto. Junto al área de picnic hay un cruce múltiple donde hay que prestar atención: tenemos que seguir la dirección que traíamos para tomar una pista en ligera bajada, que se dirige hacia otra de cemento en la que giraremos a la izquierda. Todo es muy sencillo siguiendo las marcas rojiblancas.

Bifurcación de pistas
Por esta nueva pista llegamos a una segunda área recreativa, que tiene su singularidad: en cierta ocasión encontramos los poquitos bancos existentes en medio de un auténtico barrizal, una especie de ciénaga que parecía provocada por el desbordamiento de la arqueta que se encuentra justo al lado. No sé si ese será el estado habitual de este lugar, pero no entran precisamente ganas de sentarse ahí a descansar. Dejando los bancos por la izquierda, junto a un cartel del circuito Valentín Uriona para bicis, la pista se bifurca. El camino de la derecha nos llevaría tranquilamente hasta la falda de la cima de Jata, pero a nosotros nos gusta complicarnos un poco la vida, así que tomaremos una opción más montañera: desde esa pista de la derecha, nos desviamos por un sendero (DESVÍO) que sale por la derecha bajo el pinar.
Una buena pala
Por ahí seguimos apaciblemente, prácticamente en llano, con alguna vista sobre el mar, para salir a una zona de repoblaciones. Llegado a un mugarri donde se reúnen los municipios de Bakio, Lemoiz y Jatabe-Maruri, el GR sigue por la derecha en bajada, y aquí lo abandonamos para seguir de frente.

Unos metros después trazamos una curva y nos encontramos de golpe ante una muy respetable pala que sube en recto a nuestra izquierda: el típico cuestón recto, unos 400 metros de longitud con una pendiente entre el 30 y el 40% sobre suelo pedregoso, áspero, irregular. Un bombón, de esos que nos gustan. Pues nada, que regulando un poquito y sin prisas, superamos la pequeña dificultad, recompensados por las vistas, ya espléndidas, y que aún mejorarán.  

Buzón de Jatatxiki
Llegados arriba, describimos una curva y, de golpe y porrazo, nos encontramos en la cima de JATA TXIKI (555 metros), también conocido como Jatatxikerra o Jatainardi, con un gracioso buzón en forma de ermita. Por cierto, es el techo municipal de Bakio y Lemoiz, porque Jata pertenece a Mungia y Maruri. Apenas hay vistas, tapadas por el arbolado, y la cumbre está justo en el mismo sendero, por el que seguimos adelante, en busca del hermano mayor.

Hacia el Jata grande
Ahora perdemos unos pocos metros y en unos minutos ya tenemos a la vista el cono cimero de Jata, con la antena-bola despuntando por detrás. Poco después, ya bajamos con decisión hacia el collado de Jatabeinerdi, donde ya queda claro que habrá que remontar un buen trecho hasta la cima. Cruzamos la pista que da servicio a la antena y tomamos un camino de tierra amplio, que enseguida presenta por la derecha el senderito que hay que tomar. La subida, por terreno despejado, es durilla pero asequible.

Cima de Jata
Así llegamos por fin a la cima (JATA, 598 m.), con vértice, buzón-cohete e ikurriña, todo ello con frecuencia batido por fuertes vientos. Las vistas son sencillamente colosales: con cielos limpios, vemos la costa completa desde cabo de Ajo (incluido el Cincho o Montehano, por ejemplo) hasta el mismísimo Larrun, ambos al fondo a Oeste y Este, lamentablemente no visibles en foto. Vemos el Gorbea, Anboto, Bilbao, parte de los Picos de Europa, en fin, prácticamente todo en 200 kms. de franja costera y 50 o 60 al interior. Merece la pena dedicar unos minutos a sorprenderse con cada detalle y cada descubrimiento, mejor con unos buenos prismáticos o cámara con zoom.

Hacia el Oeste: desde Eretza hasta Cabo de Ajo
Para la vuelta la cosa está muy clara. Hay que bajar hasta el collado y ahí –salvo que queramos desandar todo el camino de subida- podemos tomar la pista que baja suavemente hacia la derecha. En un descenso cómodo y casi recto llegamos sin más al cruce junto al área de bancos y la arqueta, y de aquí, ahora sí, regresamos por el camino inicial sin ninguna complicación hasta el punto de inicio.

Y si nos hemos quedado con ganas, en el enlace que ponemos arriba se puede ver cómo bajar por otra ruta un poco más larga.


sábado, 12 de enero de 2019

Belatxikieta


La sierra de Legarmendi (también conocida como Aramotz) separa el curso del Ibaizabal del de su afluente Arratia, conectando ambos valles y enlazando por el sur con los montes de Durangaldea. Se trata de un macizo kárstico con multitud de cumbres rocosas de altitud bastante semejante, y que propicia excursiones para recorrer varias de estas cimas. Las ascensiones son más bien cortas pero requieren cierto cuidado, al tratarse de terreno quebradizo y áspero, casi siempre sobre blancas y a veces afiladas calizas.

La cumbre de Belatxikieta se encuentra en el margen más oriental de la cordillera, y es quizá la más visitada y a buen seguro la más amable. Es la única de perfil verde y su acceso es muy sencillo. Además, aun no alcanzando los 700 metros, su privilegiada posición le proporciona una fantástica perspectiva en casi todas direcciones. Es también un buen punto de partida para recorridos más exigentes por esta espectacular zona calcárea de Bizkaia.  

            DISTANCIA: 7,1 km.
            DESNIVEL: 479 m. (185-661)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 20-30%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Ermita de San Vicente (Euba-Amorebieta)
            VIAS: Pista de tierra y gravilla, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida 100 Amorebieta. Se toma la N-634 dirección Donostia-San Sebastián hasta Euba desvío BI-4337 (Bernagoitia). Tras dejar el primer desvío (maderas), tomar el segundo a la derecha hacia Arkotxa, hasta llegar a la ermita de San Vicente (aparcamiento) Bizkaibus A-3911 y A-3912 Bilbao-Lemoa-Durango parada Euba. De ahí a pie unos 2 kms. (ida) hasta la ermita.
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 44
IGN MTN-50 0062-Durango




Ermita de San Vicente
Tras unos minutos de subida hacia Arkotxa, llegamos a unos caseríos y seguimos adelante hasta que se ve la ermita de San Vicente (restaurada en 1979), junto a la cual hay un pequeño aparcamiento. Junto a la ermita seguimos subiendo la carreterilla y llegamos a otro grupo de casas, que forman el barrio de Arkotxa (soberbios caseríos, casi todos nuevos). Hay que coger el camino que las bordea por la derecha, junto a un vallado. Antes de entrar en el arbolado, ya se distingue la cima hacia la que nos dirigimos. En unos metros llegamos a una TRIFURCACIÓN, que es en realidad un enorme barrizal. Habrá que tenerlo en cuenta, porque sobre todo en época de lluvias, los 2/3 del camino serán así. Dejamos de lado el camino de la izquierda, que será el que utilicemos para volver.

Pinos y barro
Empezamos ya a ascender, con pendiente más bien suave, por un ancho sendero, de momento más de tierra y piedrilla que de barro, hasta pasar una puerta metálica y una caseta. Ya estamos dentro de la gran extensión de pinares para explotación forestal que vamos a recorrer. Hacemos un giro a la izquierda y otro a la derecha, mientras el firme se va embarrando más, quizá por las escorrentías del arroyo Arkotxa, que circula cerca de aquí, la orientación norte o las aguas acumuladas en el karst cercano. Subrayo que en tiempo de lluvias recientes, transitar por aquí resulta realmente complicado.

Vista sobre Oiz
Por la zona de Tantaminetak cruzamos un tendido eléctrico con varias torretas y continuamos por un entorno de pinar algo monótono y con vistas escasas, divisándose apenas el Oiz. Alternamos algunos tramos de sendero más verde, pero son casi siempre caminos madereros reventados por las rodadas y con grandes cantidades de barro. Como a media subida ya se observan las primeras cimas de Legarmendi, Kañometa la que de inicio tenemos a la vista. Tras un tramo recto de pendiente más potente, pronto encontramos un senderito (DESVIO) que por la derecha sortea un punto en que la subida parece cerrarse, induciendo a alguna confusión.   

Cerca de la majada
Después de más de 2 kms. de subida por caminos bajo pinar, un pelín confusos y llenos de barro, la sorpresa es que salimos de repente a una CARRETERA, que viene desde el cercano barrio de Bernagoitia y va... pues no sé bien a dónde. Subiendo hacia la izquierda en unos metros encontramos un cruce. Aquí hay que seguir la misma dirección que traíamos, continuando en subida por la izquierda, con el Kañometa (y una especie de cima adyacente) siempre a la vista. Durante unos minutos compartimos ruta con el GR-229 (Vuelta al Duranguesado). Describimos una curva y sorprendentemente el entorno se humaniza de repente: aparecen caballos, vallados y varias cabañas, repartidos por las encantadoras campitas de la cabecera del arroyo Arkotxa.

Desde el refugio grande: Kañometa, Mugarra y Udalaitz

Últimos metros
Otro par de curvas y, tras otro edificio más grande, encontramos el refugio Txarterina, de considerables dimensiones, hasta el que se podría subir en coche siguiendo la calzada. Ahora sí que tenemos perspectivas más interesantes, con Amorebieta en primer término (inconfundible la central de Boroa) y hacia el sureste Kañometa, Mugarra y Udalaitz. Seguimos subiendo, dejando por la derecha lo que parece una antecima (sin nombre), con una especie de mugarri junto a la carretera, cuando ya se observa por la izquierda un área mucho más rocosa, que ya es propiamente el karst de Legarmendi. Y ahora también vemos al fondo la cima, por detrás de otras varias edificaciones que enseguida veremos.

Ermita
Efectivamente, tras una última rampa llegamos a la majada de Belatxikieta, con siete u ocho refugios (algo bastante notable) y la pequeña ermita (o reclinatorio o lo que sea) de San Inazio. Es uno de esos lugares encantadores que encontramos en lo más profundo de nuestros pequeños montes vizcainos, acogedor, tranquilo pero alegre, natural pero cómodo, algo que recuerda un poco a Austigarmin, pero más humanizado. Supongo que la proliferación de refugios será porque es el punto más accesible del macizo, y punto de partida excelente para recorridos largos por él.

Por un costado de la pequeña vaguada subimos cómodamente por la hierba hasta la cercana cima (BELATXIKIETA, 661 m.), coronada por un mugarri que delimita los municipios de Amorebieta (norte) y Dima (sur). La cumbre es realmente bonita y, aunque poco prominente, ofrece vistas estupendas y bastante sorprendentes. Estamos en la punta septentrional de la sierra de Legarmendi/Aramotz, y al lado tenemos a nuestro compañero Kañometa y su siamés Apala, con Urtemondo detrás, el único con un penacho arbolado, y en medio, la depresión de Galdera, que desde aquí parece más bien pequeña. La vista es también sorprendente hacia el noroeste, donde vemos Bilbao con toda claridad,
Amorebieta-Zornotza
con los montes más significativos a su izquierda (Ganeko, Eretza, Triano) y derecha (Jata, Sollube). Vemos incluso el Cerredo sobre el horizonte. Hacia el oeste siguen Untzueta (siempre visible) y Sierra Sálvada detrás, con Gorbea asomando por el sur. Por el este, aparte de Oiz, los montes más próximos nos tapan la anterior vista del Mugarra y Udalaitz.
 
Cimas de Legarmendi y depresión de Galdara






El mismo Bilbao (con zoom)




Para el camino de vuelta, tras el tramo de carretera, ya vemos claro el sendero directo de bajada sin tomar el desvío de la subida. Hay un punto en el que unas ramas en el suelo dan la impresión de no tener salida, pero en unos pocos pasos se recupera el trazado sin problema. La segunda novedad que podemos introducir es tomar el camino de la derecha para el último tramo de
... y mucho barro.
bajada, siguiendo recto donde deberíamos girar a la izquierda para describir las dos herraduras. Esta parte final es en principio menos embarrada que la de subida, aunque se hace algo larga.

martes, 4 de diciembre de 2018

Bastelarra


El humedal de Saldropo es una planicie situada bajo las peñas de Atxuri, a escasa distancia del puerto de Barazar. Fue una vieja turbera formada por sedimentos vegetales, y hoy es un interesante ecosistema que reúne especies que tienen allí su hábitat natural. Partiendo del parking, cerca del Centro de Interpretación, es posible realizar un paseo circular alrededor del marjal, y es ése también punto de partida de rutas de diferente dificultad, incluida la que lleva a la cima del Gorbea por Dulau.

En esta ocasión tomamos este lugar como arranque de una ruta hacia uno de los múltiples escoltas del coloso vizcaíno-alavés. La línea montañosa que rodea al Gorbea marca la divisoria de aguas entre Cantábrico y Mediterráneo, y constituye también una importante barrera para los vientos húmedos del norte. Bastelarra se ubica en el extremo oriental de esta multiforme cadena, junto a sus vecinos Arralde y Eneabe, y desde allí domina una hermosa panorámica de muchas de las cimas del Parque Natural.  

            DISTANCIA: 7,8 km.
            DESNIVEL: 237 m. (627-864)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 20-30%
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Saldropo (Barazar)
            VIAS: Pista de cemento y tierra, sendero
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida hospital de Galdakano. Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz, sin ninguna desviación, hasta el puerto de Barazar. Junto al restaurante, tomar desvío a la derecha (cartel de madera) sin ninguna desviación durante 1,5 kms. Bizkaibus A3925 Bilbao (Hurtado de Amezaga)-Ubide parada Barazar, y de ahí a pie hasta Saldropo.
TRACK: Wikiloc
            ENLACES CON Otzarreta
Más información:
https://www.mendiak.net/viewtopic.php?t=26245 (subida por el camino de vuelta)
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 64
IGN MTN-50 0087-Elorrio




Junto al humedal de Saldropo tenemos un espacio para aparcar cómodamente, y desde ahí mismo ya tenemos excepcionales vistas sobre Gorbea y Aldamin y, algo más al oeste, Lekanda. Aunque sería posible continuar en coche hasta Otzarreta (unos 2 kms. más adelante), iniciamos aquí la marcha para completar una circular y regresar por el lado contrario del humedal.

Lekanda desde Saldropo

Camino a Otzarreta
Avanzamos por tanto por la pista asfaltada por donde hemos llegado para al cabo de unos 500 metros tomar el desvío (derecha) indicado hacia Otzarreta. Esta parte del recorrido coincide con la que seguimos en su día hacia el hayedo (ver Enlace arriba), en dirección sur y por terreno despejado (y bastante concurrida con buen tiempo). Por la derecha atisbamos al fondo el alto de Bikotzgane y la corona rocosa de Garaigorta y, junto con la siempre dominante cumbre del Gorbea, pronto divisamos también (sur) nuestro objetivo, entre el contrafuerte rocoso de Arralde y la antenada cima de Eneabe.  

Hayedo
Como en 2 kms. desde el inicio –quizá algo más- llegamos a un pequeño aparcamiento junto al hayedo de Otzarreta. Es un lugar realmente mágico, en especial en otoño, cuando queda cubierto por un grueso manto de hojas, bajo las formas inverosímiles de las viejas hayas entre las que discurre el pequeño arroyo. Vamos, un paisaje de postal o, mejor aún, de calendario, que reúne a montones de paseantes y fotógrafos cada fin de semana. Como ya le dedicamos la entrada antes citada (Otzarreta) no nos detenemos más tiempo en este encantador paraje.

Por la pista
La pista asciende muy suavemente por la izquierda del hayedo y seguro que con bastante menos gente, y pronto encontramos un cartel que indica 5,7 kms. hasta Ubide. Tras haber ganado apenas 50 metros, llegamos a otro pequeño aparcamiento (Upete) donde se ve claro que debemos dejar la pista. Aquí hay que evitar confusiones, ignorando el camino que surge por la derecha para atravesar un prado, atravesar un paso en el vallado y tomar un sendero claramente marcado sobre la ladera. La subida es potente, entre helechos y argomas, una sendita reseca y a veces bastante cerrada, con una pendiente alrededor del 30% Las vistas que se van abriendo son soberbias: al fondo, detrás de Eneabe, se levantan las moles de la sierra de Aizkorri, a su izquierda Orixol e Ipizte, y todo el cordal de Anboto hasta Alluitz, que parece artificial de lo nítido que se ve con tiempo despejado. Siguen Saibi, Eskuagatx y la sierra de Aramotz, como digo todo absolutamente claro, diáfano, increíble.
 
Anboto
Parte final del sendero
El primer repecho nos coloca en un camino amplio y verde, que ofrece un sendero que sigue subiendo y debemos tomar. Aunque estamos atajando para evitar rodeos demasiado largos, tras el segundo tramo podemos tomar uno de esos pasillos que van ladeando, teniendo claro que a la primera oportunidad habrá que salirse por la derecha. Así encontramos un desvío marcado con dos cairns, que efectivamente trepa por la derecha para encaramarnos a zona abierta de verdes pastos. Ahora, además del impresionante conjunto anterior, vemos con claridad toda la zona llana de la que hemos partido, y ya volvemos a contemplar –mucho más de cerca- todo el impresionante cresterío desde Lekanda hasta el Gorbea.

Mirando a Alava desde la cima
Enseguida aparece también la muralla de Arralde. Vamos ganando metros suavemente por la campa y de golpe, estamos ya en el buzón (BASTELARRA, 864 m.). Una llegada más bien poco emocionante, pero ahora tenemos también una bonita vista hacia el sur, con la niebla todavía encajonada en los valles alaveses.

Gorbea, Aldamin y peñas de Atxuri










Arralde


Para la vuelta no necesitaremos muchas explicaciones. Hay que bajar hacia el collado que separa Bastelarra y su vecino Arralde, por donde discurre un camino amplio, y tomarlo a la derecha sin más. Pasamos primero junto al aparcamiento de Bastelarra y ya empezamos a bajar con fuerza. El descenso no tiene más interés que la vista de una cornisa rocosa de Atxuri, y pronto estamos de vuelta en Saldropo, contemplando primero el calero, y luego, junto a un segundo parking, el edificio del Centro de Interpretación.

Realmente, salvo que nos interesa mucho conocer el humedal, la parte más interesante del recorrido es la que discurre entre Otzarreta y la cima. Así que, aparte de posibles prejuicios montañeros, tampoco perderemos mucho si iniciamos la excursión en el mismo hayedo, o llegamos a él directamente desde Barazar. Ustedes mismos.