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viernes, 22 de marzo de 2019

Jata por Jatatxiki


Jata es uno de los destinos clásicos de la montaña vizcaína, y el más destacado de los que pueblan nuestro litoral. Su poderosa presencia ejerce como abrigo de la localidad de Bakio, y domina una amplísima perspectiva sobre la costa, desde Cantabria hasta más allá del límite oriental de Gipuzkoa. Solo por estas características, ya es un monte que no se puede dejar de visitar, preferiblemente en un día claro que permita deleitarnos con las vistas..

En esta ocasión lo atacamos desde el norte, donde el acceso por carretera nos permite ahorrarnos unos cuantos metros de subida, y en el camino encontramos la cima secundaria de Jatatxiki, lo que permite una ascensión en dos escalones. Un paseo agradable y poco exigente que nos recompensará con algunas imágenes espectaculares de nuestra costa.

            DISTANCIA: 7,8 km.
            DESNIVEL: 370 m. (230-598)  CENTENARIO (Jata) Techo municipal Bakio y Lemoiz (Jatatxiki)
                                                                             Techo municipal Mungia y Maruri (Jata)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 30-40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Mirador BI-3152
            VIAS: Carretera, pistas de tierra y gravilla, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia y Bermeo. En el cruce de Larrauri BI-2101 dirección Bakio. Poco antes de entrar en el pueblo (km. 25), después de la gasolinera, tomar la BI-3152 en dirección Armintza, hasta el mirador (unos 3 kms.) Bizkaibus A3518 Bilbao-Mungia-Bakio parada Otsategi (unos metros más delante de la gasolinera), y de ahí a pie hasta el punto de inicio.
ENLACES CON Jata por Zumetxaga
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 4
IGN MTN50-038 Bermeo



Camino junto a la carretera
En la poco frecuentada carretera que une Bakio con Armintza, este viejo mirador de donde partimos –un poco perjudicado por el arbolado- parece recordar tiempos mejores, porque es claramente un lugar vetusto al que nadie parece haber hecho caso desde que se urbanizó. Desde aquí tenemos que continuar carretera arriba unas decenas de metros, pasamos una curva con una pequeña explanada por la derecha (ahí también puede ser posible aparcar) y justo después arranca por la izquierda un camino de tierra muy visible, que es el que debemos tomar para abandonar el asfalto.

Mucha piedra
El camino, con una pendiente moderada, es abrupto, descarnado e irregular la mayor parte del tiempo, muy de ‘tipo Jata’, flanqueado por pinos y eucaliptos. Pronto descubrimos que forma parte de un GR (no estoy seguro si es el 280 de Uribe-Kosta), muy bien señalizado, de forma que, aunque hay numerosos desvíos aquí y allá, no hay duda sobre la ruta a seguir. Estamos bordeando la pequeña elevación denominada Arrastakulo, y ahora enfilaremos directamente hacia el sur. En algunos tramos aflora la roca entre profundas hendiduras, que en ocasiones parecen haber sido rellenadas con gravilla fina, aunque también podría ser natural, no sé.

Bakio desde el área recreativa
Tras un tramo algo sinuoso, salimos a terreno abierto y pronto accedemos a una pequeña ÁREA RECREATIVA y mirador, con un par de bancos, una fuente y una parrilla. La vista es exactamente la misma que desde el mirador de la carretera, aunque más amplia por los metros que hemos ganado. Tenemos Bakio a nuestros pies, con Gaztelugatxe bien visible, Burgoa y Garbola enfrente y Sollube algo más al sur (derecha); siguiendo esta dirección encontramos muy al fondo la inconfundible mole rocosa de Anboto. Junto al área de picnic hay un cruce múltiple donde hay que prestar atención: tenemos que seguir la dirección que traíamos para tomar una pista en ligera bajada, que se dirige hacia otra de cemento en la que giraremos a la izquierda. Todo es muy sencillo siguiendo las marcas rojiblancas.

Bifurcación de pistas
Por esta nueva pista llegamos a una segunda área recreativa, que tiene su singularidad: en cierta ocasión encontramos los poquitos bancos existentes en medio de un auténtico barrizal, una especie de ciénaga que parecía provocada por el desbordamiento de la arqueta que se encuentra justo al lado. No sé si ese será el estado habitual de este lugar, pero no entran precisamente ganas de sentarse ahí a descansar. Dejando los bancos por la izquierda, junto a un cartel del circuito Valentín Uriona para bicis, la pista se bifurca. El camino de la derecha nos llevaría tranquilamente hasta la falda de la cima de Jata, pero a nosotros nos gusta complicarnos un poco la vida, así que tomaremos una opción más montañera: desde esa pista de la derecha, nos desviamos por un sendero (DESVÍO) que sale por la derecha bajo el pinar.
Una buena pala
Por ahí seguimos apaciblemente, prácticamente en llano, con alguna vista sobre el mar, para salir a una zona de repoblaciones. Llegado a un mugarri donde se reúnen los municipios de Bakio, Lemoiz y Jatabe-Maruri, el GR sigue por la derecha en bajada, y aquí lo abandonamos para seguir de frente.

Unos metros después trazamos una curva y nos encontramos de golpe ante una muy respetable pala que sube en recto a nuestra izquierda: el típico cuestón recto, unos 400 metros de longitud con una pendiente entre el 30 y el 40% sobre suelo pedregoso, áspero, irregular. Un bombón, de esos que nos gustan. Pues nada, que regulando un poquito y sin prisas, superamos la pequeña dificultad, recompensados por las vistas, ya espléndidas, y que aún mejorarán.  

Buzón de Jatatxiki
Llegados arriba, describimos una curva y, de golpe y porrazo, nos encontramos en la cima de JATA TXIKI (555 metros), también conocido como Jatatxikerra o Jatainardi, con un gracioso buzón en forma de ermita. Por cierto, es el techo municipal de Bakio y Lemoiz, porque Jata pertenece a Mungia y Maruri. Apenas hay vistas, tapadas por el arbolado, y la cumbre está justo en el mismo sendero, por el que seguimos adelante, en busca del hermano mayor.

Hacia el Jata grande
Ahora perdemos unos pocos metros y en unos minutos ya tenemos a la vista el cono cimero de Jata, con la antena-bola despuntando por detrás. Poco después, ya bajamos con decisión hacia el collado de Jatabeinerdi, donde ya queda claro que habrá que remontar un buen trecho hasta la cima. Cruzamos la pista que da servicio a la antena y tomamos un camino de tierra amplio, que enseguida presenta por la derecha el senderito que hay que tomar. La subida, por terreno despejado, es durilla pero asequible.

Cima de Jata
Así llegamos por fin a la cima (JATA, 598 m.), con vértice, buzón-cohete e ikurriña, todo ello con frecuencia batido por fuertes vientos. Las vistas son sencillamente colosales: con cielos limpios, vemos la costa completa desde cabo de Ajo (incluido el Cincho o Montehano, por ejemplo) hasta el mismísimo Larrun, ambos al fondo a Oeste y Este, lamentablemente no visibles en foto. Vemos el Gorbea, Anboto, Bilbao, parte de los Picos de Europa, en fin, prácticamente todo en 200 kms. de franja costera y 50 o 60 al interior. Merece la pena dedicar unos minutos a sorprenderse con cada detalle y cada descubrimiento, mejor con unos buenos prismáticos o cámara con zoom.

Hacia el Oeste: desde Eretza hasta Cabo de Ajo
Para la vuelta la cosa está muy clara. Hay que bajar hasta el collado y ahí –salvo que queramos desandar todo el camino de subida- podemos tomar la pista que baja suavemente hacia la derecha. En un descenso cómodo y casi recto llegamos sin más al cruce junto al área de bancos y la arqueta, y de aquí, ahora sí, regresamos por el camino inicial sin ninguna complicación hasta el punto de inicio.

Y si nos hemos quedado con ganas, en el enlace que ponemos arriba se puede ver cómo bajar por otra ruta un poco más larga.


viernes, 13 de octubre de 2017

Butroi-Plentzia

El castillo de Butrón es una de las edificaciones emblemáticas de Bizkaia, y de las muy escasas fortalezas que tenemos con una morfología semejante. Su impresionante silueta recuerda a construcciones de latitudes bastante lejanas y parece sacada de un cuento de hadas, pero en realidad no es demasiado antiguo, y responde a una importante remodelación realizada en el siglo XIX. El edificio tiene más valor visual que práctico y, dada su escasa habitabilidad y el enorme coste de mantenimiento, ha pasado en los últimos años por diversos usos, hasta encontrarse actualmente cerrado y sin destino.

Aunque hoy en día no es posible visitar su interior, merece la pena admirar desde fuera sus imponentes muros, sus torres y almenas, rodeado de un entorno sumamente atractivo. La visita nos sirve además como punto de partida para una pequeña caminata que, siguiendo aguas abajo del río Butrón, nos lleva hasta Plentzia por parajes poco frecuentados que merece la pena disfrutar.

            DISTANCIA: 9 km.
            DESNIVEL: 60 m. (0-60)
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Dobaran (Urduliz) Final: Metro Plentzia
            VIAS: Carretera, pista de tierra, sendero, urbanas
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, carretera de Enekuri hasta el cruce de Asua, donde se sigue recto por la BI-2704 (carretera de Unbe). En la rotonda de Urduliz girar a la derecha en dirección Gatika-Butrón y seguir recto hasta tomar desvío señalizado al castillo. Bizkaibus A-3531 se puede coger en Larrabasterra junto a la estación del Metro (calle Gatzarriñe, al otro lado de las vías), y hay que apearse en la parada Dobaran. 
            ENLACES CON BarrikabasoPlentzia-Gorliz
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 8



Como todas las travesías, aunque sean cortas, conviene organizar bien los transportes de ida y vuelta. En este caso, el de vuelta no tiene problema, puesto que terminamos en Plentzia, bien comunicado por distintos medios; pero el de ida, a no ser que alguien nos lleve en coche, presenta cierta dificultad, porque no es fácil llegar en transporte público al castillo de Butrón, y desde Bilbao nos llevará cosa de una hora, Metro y bus mediante (ver Accesos, y cuadrar bien los horarios). En atención a ello hemos fijado el inicio en la parada de Dobaran del bus a Gatika, en vez de en el mismo castillo.

Castillo de Butrón

Bajando hacia el castillo
Desde que llegamos en el Bizkaibus, junto a la cervecera Benta Barri, ya tenemos a la vista el histórico edificio, así que tenemos clara la orientación. Podríamos seguir por la carretera para, en apenas 500 metros girar a la izquierda y llegar sin más, pero vamos a tomar una alternativa. Por la izquierda de la carretera nace un camino asfaltado junto a un caserío, que retrocede unos metros para luego tomar la
dirección correcta. Enseguida giramos hacia digamos el monte y remontamos unos metros hacia el barrio de Dobaran. Aquí cogemos por la derecha otro camino de cemento con la indicación ‘Club Hípico’. Continuamos por camino más solitario hasta dar con un caserío, donde hay que torcer a la izquierda, y en bajada accedemos finalmente al CASTILLO de Butrón, municipio de Gatika


La verdad es que el edificio es francamente bonito, incluso más ahora que está algo abandonado porque tiene más misterio, con las enredaderas trepando por sus muros. También es cierto que en general hay muy pocos visitantes y da un poco de pena verlo así, ignorado. No hace muchos años se organizaban visitas, y en otras épocas fue restaurante, hotel o algo así, pero ha ido cambiando de manos sin que ningún uso resulte al parecer rentable, y por lo visto tampoco las instituciones están interesadas en mantenerlo con vida.

El castillo tiene un aspecto muy infrecuente por nuestras tierras, con un aire medieval como los del Rhin. La fortificación original era una casa-torre del siglo XI, que fue remodelada en varias ocasiones. La reforma más sobresaliente es bastante reciente, del siglo XIX, así que la peculiar personalidad del edificio se debe más a un capricho de diseño que a necesidades defensivas. Aparte de las fotos, tenemos interesante información en esta página y en esta otra, además de un pequeño video que podeis ver aquí.

En marcha

Río Butrón
Y visto el asunto, seguimos (o casi empezamos) nuestra marcha. Hay que cruzar un puentecito sobre el río Butrón (o Butroi) y, girando a la izquierda, pasamos junto a un par de bares, donde ya cogemos una carreterilla por la que seguiremos un buen trecho. El lugar resulta algo desolado, y unas señales indicando ‘Caserío Butrón’ nos acompañarán buena parte del trayecto, lo mismo que las marcas rojiblancas del GR 280.

Presa de Arbina
En algunos momentos vemos cercano el río, y en unos minutos se vislumbra por la izquierda el antiguo molino y central eléctrica de Arbina, con una pequeña cascada. Vamos pasando algún que otro caserío aislado, pudiendo acercarnos al río cuando algún caminillo lo permite. Poco más adelante encontramos algo poco frecuente: una especie de plataforma de madera se acerca al río, y allí aparecen unos postes que marcan la posición de los ANGULEROS autorizados para la captura de tan codiciada especie. Observamos mejor la citada presa desde un pequeño camino que recorre la orilla, con el que no hace mucho se resolvió un añejo conflicto con los propietarios de la finca adyacente (ver artículo de prensa). 

Viviendas en Isuskitza
Pronto aparecen por la izquierda las primeras casas del ‘Abanico de Plencia’ (Isuskitza), con un chalet muy vistoso en lo alto y unos bloques bastante feos más abajo. (Municipio de Lemoiz) Más adelante, el camino parece terminar y tiramos para la derecha, dejando por la izquierda una gran finca con un bonito hórreo. Y así llegamos al ‘caserío Butrón’, donde efectivamente termina la carretera. Aquí arranca un camino de tierra bastante descarnado, que asciende suavemente, con lo que se agradece volver a algo de monte después de tanto asfalto. Enseguida, en un CRUCE una señal indica 4,5 kms. a Plentzia, justo la mitad del recorrido.

Adiós al río

Ría rumbo a Plentzia
El camino asciende a la vez que da un rodeo, apartándose del agua. Por lo visto, existió un sendero que atajaba paralelo al río, pero debe haber quedado dentro de una gran finca, lo que obliga a describir esta curva. De nuevo junto al cauce, éste adquiere el aire inconfundible de las rías, con sus márgenes limosos cubiertos de hierba. El sendero empieza a presentarse con zonas embarradas y se entrevé el comienzo de la curva del río, con otro buen número de viviendas en la margen contraria. Pronto el camino se interna en la espesura y empieza a subir ligeramente, perdiendo de vista el cauce, que ya no volveremos a ver. Dejamos primero una vivienda con un amplio terreno por la derecha, y luego otra medio oculta por la izquierda, y salimos a camino asfaltado.

Llegamos así a un pequeño núcleo de casas (Mandoñu, municipio de Gorliz), que dejamos por la derecha. Ya en carretera, giramos a la izquierda y de inmediato a la derecha, guiados por una cruz de señales y las marcas del GR.

VARIANTE: Junto a estas señales me comentan que puede tomarse por la izquierda un camino alternativo para acceder al barrio de Gandias por una ruta más próxima a la ría, pero no puedo asegurarlo porque no lo he constatado personalmente.

Llegando a Plentzia
Aquí descendemos suavemente, entrando de nuevo en zona urbana (Mandoñubidea). Pasamos junto a un pabellón industrial y, pasando junto a una fuente, estamos ya en zona de chalets. Llegando a la rotonda, giramos hacia el puente nuevo, y podemos tomar un agradable camino de piedrilla que recorre la zona verde hasta al frontón, con algunas balsas de agua y un puentecito, (municipio de Plentzia) hasta llegar al puente junto al bar Gurea y, cruzándolo, a la estación del Metro.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Armintza-Bakio

El tramo de costa entre el marinero pueblo de Armintza y la localidad playera de Bakio es quizá el más solitario y agreste de la parte oriental del litoral vizcaino. Sucesivas elevaciones se desprenden hacia el mar formando promontorios y pequeñas radas, y densos bosques ocupan casi toda la línea marítima, abrupta y difícilmente accesible. A medio camino, la vieja central nuclear de Lemoniz apenas recuerda ya polémicas y confrontaciones, pero sigue ocupando una enorme extensión que debiera ser recuperada.

Hacemos este cómodo recorrido combinando carretera y senderos, procurando siempre circular lo más cerca posible de los rompientes, enlazando así estos dos puntos de la costa vasca, tan diferentes, cada uno con sus atractivos. 

                DISTANCIA: 13,6 km.  
            DESNIVEL: 290 m.  (0-292) 
DIFICULTAD: Media-Baja  8 (2-5-1) Dificultad de orientación (último tramo)
ITINERARIO: lineal  Inicio: Puerto de Armintza  Final: Playa de Bakio
           VIAS: Carretera, senderos y pistas de tierra
            ACCESOS: Ida: Desde Bilbao, Metro parada Areeta y Bizkaibus A-3451 hasta Armintza (final). En coche, autopista dirección Mungia. Se toma después la BI-2120 dirección Plentzia hasta Andraka y aquí BI-2153 dirección Lemoiz/Armintza. También por Getxo y Plentzia, siguiendo después hacia Gorliz y Andraka. Vuelta: BI-2101 hasta Mungia y autopista a Bilbao. Bizkaibus A-3518
ENLACES CON Ermua, BurgoaGaztelugatxe
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 4
  


           
Como ya hemos iniciado varias excursiones desde el pintoresco puerto de Armintza (Ermua, Urizarmendi), no insistiremos sobre lo agradable y acogedor de esta localidad marinera. Que luego dicen que tenemos subvenciones municipales, y no.

Dejamos atrás Armintza
Nos situamos en la carretera BI-3152 que recorre a lo largo el pueblo y enfilamos al Este en dirección a Bakio. Dejamos por la izquierda una bonita ensenada y abandonamos ya el núcleo urbano, para empezar a subir suavemente. Por la derecha queda un pabellón industrial relacionado con un proyecto de parque eólico marino, que desconocemos si seguirá con vida. Bueno, y como curiosidad, apuntar que más o menos enfrente del acceso al barrio de Zubitxu (o sea, internándonos por el eucaliptal que tenemos por la izquierda) encontramos en su día el primer 'misterio sin resolver' que trajimos al blog. Y que, por cierto, sigue sin resolverse.

Pero está visto que estamos perdiendo un poco el hilo.

La nuclear y otras sorpresas

Caseríos en Gorteta
A nuestra espalda, según vamos ganando algunos metros, van apareciendo algunas pequeñas elevaciones hacia el oeste y sur, Ermua, Etxandarri y Urizarmendi. Tras un par de curvas, ya se atisban algunas instalaciones relacionadas con la nuclear de Basordas (Lemoniz): líneas eléctricas, zonas de descampado y un pabellón por la derecha, que parece estar en uso. Por la izquierda hay un par de caseríos en la zona denominada Gorteta y enseguida encontramos por la derecha el primer DESVIO-1 para huir de la carretera.

Hay una especie de explanada de cemento y una puerta que atravesaremos, mientras por la derecha se divisan claramente Jata con su cordalito y Burgoa al fondo; por la izquierda, tras amplias extensiones de
La nuclear
plumeros, tenemos la única visión de la central de que dispondremos, relativamente lejana. La historia de la nuclear creo que es bastante conocida como para contar más, pero merece la pena echar un ojo a este interesante y muy curioso artículo
, que nos cuenta cómo era el paraje antes de la monstruosa instalación. Después de décadas, ahí sigue el mamotreto, esperando que alguien aporte una solución lógica a semejante aberración.

El camino se interna por el monte, bastante limpio, bajo la sombra de altísimos eucaliptos, pero produce una sensación de desolación. Es como si fuera una zona minera abandonada, con pistas en desuso, torretas eléctricas y finalmente un tétrico vallado, que sin duda debía ser el límite exterior del recinto de la nuclear. Conociendo un poco la historia, se puede uno imaginar a policías y guardas haciendo la ronda por la zona, rodeados por la espesura.

Por la selvita
Llegados a una BIFURCACION, dejamos por la derecha el arroyuelo Momategi y giramos a la izquierda. El sendero se va cerrando cada vez más (quizá deberíamos poner lo de ‘dificultad de tránsito’) y hay que hacer un poco de zarzing, que siempre es sano, salvo que empecemos a encontrarnos arañas, que eso es otro cantar. Con una muy leve traza de sendero y el sonido que nos llega de la cecana carretera, alcanzamos un claro y de inmediato unos bloques de hormigón, quizá la base de alguna torreta que no llegó a levantarse. De ahí sin más incidencia, al asfalto.

Nos encontramos en el fondo de una pronunciada curva, donde hay que estar atentos para volver a dejar la carretera apenas unos metros más adelante (DESVIO-2). Aquí se inicia otro camino hacia el interior, que progresa por una especie de estrada, ancha y cómoda, que discurre entre un agradable arbolado de caducifolias (vamos, que no sé la especie).

Remontando unos metros aparecen unos caseríos (IKATZA) y hacia ellos nos dirigimos torciendo hacia la izquierda. Son tres o cuatro severos edificios de piedra con una pequeña ermita, un lugar con un punto inquietante (cuando anduvimos por allí, completamente desierto) pero también atractivo, que nos suscita una de esas dudas de nomenclatura que tanto nos gustan: según la Cartografía de Bizkaia, éste sería el barrio de Saraketxo, pero me inclino más por el nombre de Ikatza que aparece en algún cartel y en el Sigpac. Por cierto, ya que estamos, por el camino que hemos dejado por la derecha se llega al núcleo rural de Txatxaminta. La gracia está en que hay una pintura que pertenece al Museo de Bellas Artes que hace referencia a esta aldea, y la firma Dani Tamayo, que en tiempos fue mi profe de dibujo. Pero nos hemos vuelto a enrollar, vaya día.
 
Caserío en Ikatza

Ikatza parece ser precisamente el último de los caseríos, espléndido, que observamos por la izquierda según bajamos por un camino flanqueado por bolardos de piedra, que le dan un aspecto aristocrático. Tras otra puerta, volvemos de nuevo al asfalto. Seguimos la BI-3151 hacia la derecha, siempre en dirección a levante. Describimos una nueva curva, pasando por encima de la cola del embalse de Urbieta, con una bonita
Embalse de Urbieta
vista a ambos lados sobre la lámina de agua. Las gaviotas se ponen ciegas en la zona más próxima al mar mientras, fieles a sus costumbres, generan un tremendo escándalo.






Mucha carretera, poca diversión

Vamos ahora por la orilla contraria remontando suavemente, siempre por la carretera. Hay que señalar que esta vía es muy poco frecuentada, pero ojo, porque sobre todo los fines de semana es lugar muy apetecido para el curveo de moteros que sueltan gas que es un gusto, y hay que andarse con cuidado. Y por si a alguien le interesa (que supongo que no), este recorte nos habla de la inauguración de este tramo, hace cosa de cuarentaytantos años.

VARIANTE: En unos 200 metros tras el cruce del embalse un senderito sale por la izquierda e internándose en el bosque, remonta la pequeña colina de Basobaltza y ataja claramente la siguiente curva, antes de volver de nuevo a la carretera. Nos cuentan que también hay por esa zona algunos viejos túneles. Como no seguimos esta opción, la dejamos apuntada por si alguien decide investigar.

Mucha carretera
Hay que reconocer que el tránsito por carretera, que serán en total unos 5 kms., se hace largo y aburrido, y hay que buscar alicientes. Aproximandonos a las últimas estribaciones de Jata, vamos ganando algo de altura, y pronto aparecen por la derecha los caseríos de Portume (o Sarakoetxe). Dejamos después el desvío que lleva hacia Billabaso y Mungia, y nos acercamos más o menos a la mitad del trayecto total, mientras abandonamos el municipio de Lemoiz para entrar en Bakio. Como por la izquierda se suceden las explotaciones forestales, podemos tomar algún camino por el que huir temporalmente del asfalto, aunque habrá que evitar despistarse para no perdernos en lo que suelen ser laberintos de pistas entrecruzadas que a veces obligan a dar rodeos absurdos.

Un tramo casi recto nos lleva a la máxima altitud del día (unos 290 metros), y encontramos un desvío por un camino de cemento que baja por la izquierda. Parece que es zona de rutas de BTT, que tal vez pudiésemos utilizar en parte pero, lo mismo que indicábamos antes, tampoco lo podemos garantizar.

Desde el mirador
Enseguida llegamos a un mirador algo desvencijado sobre el mar, que ofrece una estupenda panorámica  sobre Bakio, Gaztelugatxe y Aketz, y observamos las pequeñas lomadas que nos separan de nuestro objetivo. Seguimos los últimos metros de carretera que nos quedan (unos 600 desde el mirador), hasta el fondo de una curva en herradura, donde por fin tocamos tierra (DESVIO-3). Tomamos allí un camino por la izquierda, tras aproximadamente 10 kms. de marcha desde Armintza.

Y al final, el laberinto

Hacia el bosque
El sendero desciende muy suavemente en entorno tranquilo y agradable, bajo los omnipresentes eucaliptos, a veces combinados con pinos, con algunas manchas de arbolado silvestre. Pronto vemos por primera vez el núcleo urbano de Bakio, que parece muy cercano, aunque la sensación no es del todo correcta.

Lo que al principio era paisaje algo más abierto vuelve a convertirse en espesura y sombra, al tiempo que empiezan a surgir caminos aquí y allá. Esto es uno de esos laberintos madereros a los que nos referíamos antes, donde es muy difícil orientarse con los múltiples cruces. Así que aquí –aunque se trate de un lugar muy cercano a la civilización- yo creo que se puede disculpar el tirar de GPS con el track que ponemos arriba, del que hemos intentado suprimir los habituales errores.

Eucaliptos a tope
Por decir algo, dejaré algún dato que muy vagamente puede servir de orientación. En general, los caminos que tiran hacia la izquierda (aunque no todos) es más fácil que lleven a lugares sin salida o a rodeos para volver al mismo punto. Los de la derecha nos llevarán normalmente en la dirección que queremos, aunque pueden también provocar algún rodeo, y en el peor de los casos, podrían llevarnos hacia Bakio digamos por la zona de la iglesia. Lo único que puedo recordar es que a los pocos minutos de empezar se encuentran dos caminos que se bifurcan de frente, momento en el que sí hay que girar por un tercero a la izquierda (CRUCE). Y otra pista: si encontramos un cartelito que pone ’10’ (parece de caza), vamos bien.

Acantilados hacia el oeste
A falta de más pistas que ofrecer, disfrutamos del entorno: vamos por un espeso bosque, recorriendo más o menos en dirección al mar esas pequeñas y tupidas elevaciones que vimos desde el mirador, y que forman el minúsculo e irregular macizo de Azkarreta. El firme es el arenoso propio de las plantaciones de eucalitpos, y en general vamos en llano o bajando muy ligeramente.

Unos minutos después del cartelito que decíamos, el camino parece más limpio y se arrima decididamente al acantilado, donde tenemos algunas vistas interesantes: un par de veces podemos asomarnos a promontorios desde donde se tienen algunas buenas perspectivas sobre las puntas de Zikintze y Frailatx o Frailetxe. Esta parte del camino es la más vistosa.

En un momento determinado (DESVIO-4), tenemos que remontar una pequeña rampa de cierto desnivel y, volviendo hacia el interior, nos encontramos con un claro donde confluye un camino que procede de la carretera. Justo aquí hay también un poste del que han desaparecido las flechas direccionales (cómo mola cargarse las señales, a que sí), pero que sirve para orientarnos. Nos volvemos de nuevo hacia el litoral, con una nueva atalaya desde donde tenemos
Ya asoma Bakio
una preciosa vista de Bakio y Gaztelugatxe, ya muy próximos. Seguimos bajando en una especie de amplia 'S', y encontramos la primera marca de hojita roja de uno de los itinerarios de Bakio. Ya vamos bajando con pendiente bastante más fuerte, el firme es terroso y bastante descarnado, y también algo resbaladizo.

Y por fin, casi de golpe, llegamos al casco urbano. Accedemos a una carreterilla (Birjilanda Bidea) junto a la casa Lafita (arquitectura vanguardista de los 60, que lo sepas), y que ya tomamos a la derecha en bajada para llegar hasta el muelle. En total, unas dos horas y media, quizá algo más, que ya se sabe que la precisión en los tiempos no es lo nuestro.



Y qué decir de Bakio. Ya hemos visitado en alguna de nuestras salidas este pueblo al que le tenemos tanto cariño, y todavía lo haremos algunas veces más. Sólo añadir que, pese a habernos metido un pateo majo en esta ruta litoral, sería imperdonable no añadirle un paseíto a lo largo de la playa sintiendo la brisa y disfrutando del mar. Porque además, en el otro extremo del arenal también hay bares donde reponer fuerzas, y allí mismo podemos tomar el bus de vuelta.

viernes, 17 de octubre de 2014

Urizarmendi

Armintza es una pequeña y coqueta localidad pesquera perteneciente al municipio de Lemoiz. Una calle con varios bares y restaurantes nos conduce directamente al puerto, donde las embarcaciones se resguardan tras el poderoso rompeolas. El atractivo de este rincón marinero y su estupenda hostelería hacen que se encuentre repleto de visitantes los fines de semana.

Desde aquí iniciamos la marcha hacia Urizarmendi, una elevación modesta, aunque por su privilegiada ubicación proporciona algunas buenas panorámicas. Completamos la ascensión con una ruta circular por algunos interesantes parajes, escondidos de las carreteras y núcleos urbanos tan próximos.

                DISTANCIA: 8,2 km.
            DESNIVEL: 295 m.  (0-295)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 5  (2-3-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Puerto de Armintza
            VIAS: Carretera, camino asfaltado, senderos de tierra y gravilla, pista de cemento
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista dirección Mungia. Se toma después la BI-2120 dirección Plentzia hasta Andraka y aquí BI-2153 dirección Lemoiz/Armintza. También por Getxo y Plentzia, siguiendo después hacia Gorliz y Andraka. Bizkaibus A-3451 (hay que cogerlo en Las Arenas).
ENLACES CON Ermua
TRACK:  Wikiloc                     
Más info:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 3
  


       
       La línea de Bizkaibus nos deja en la BI-3151, en la misma entrada a Armintza, junto a la calle que desciende hacia el puerto (Portubidea). Así que, hayamos venido en transporte público o en coche, tomamos este lugar como punto de partida.

Cala a la salida de Armintza
Avanzamos por la propia carretera en dirección a Bakio (Este), y pasamos enseguida junto a la bonita iglesia de Santo Tomás. Por la derecha, un poste con señales indica dos caminos hacia Urizarmendi, y tomamos el más corto de ellos, siguiendo el GR-123, por lo que continuamos en la misma dirección, hasta salir del casco urbano, muy cerca de la cala. En una pequeña explanada, abandonamos esta vía para desviarnos por la derecha siguiendo un cartel que indica hacia el barrio de Gazitua.  

Ahora nos alejamos del mar y comenzamos a subir, todavía por el asfalto, pasando junto a varios caseríos y chalets. Llegamos al alto (GAZITUA) en una plazoleta con una placa muy urbana que indica ‘plaza Rafael Ciluaga’. Aquí mismo, junto a una casa de curioso diseño en madera clara, otra señal indica hacia nuestro objetivo por la derecha, lo que, unido a las continuas y muy claras marcas rojiblancas, no deja lugar a dudas. En unos metros, termina el asfalto y el sendero pasa a ser de tierra.


Ya nos internamos por el clásico camino terroso rodeados de eucaliptos, con el inconfundible aspecto muy semejante a otras zonas de esta parte de la costa. Hay que apuntar que, según hemos leído (y a veces, comprobado in situ) el crecimiento de los eucaliptos es realmente fulgurante, por lo que en un intervalo de muy pocos años, por estas laderas podemos tener, bien excelentes vistas sobre el tramo litoral más inmediato, bien ninguna en absoluto. 

Bajo los cables
En adelante viene quizá el tramo más confuso. La pintura del GR está más deteriorada o ha desaparecido y, tratándose de zona de explotaciones madereras, los caminos son numerosos, de tanto en tanto se abren algunos nuevos, y otros pueden quedar semiocultos entre restos de las talas. Como orientación general, diremos que obviamos el primer desvío por la izquierda (hay que evitarlo a toda costa, porque está lleno de arañas y zarzas), y seguimos en desnivel moderado y con buen firme. 

En las dos siguientes bifurcaciones tiramos por la izquierda y, tras un tramo algo más pendiente y con algo de piedra suelta, cruzamos un camino. Finalmente, alcanzamos una pista en un CRUCE, con una especie de barras metálicas con pintura naranja. Ya digo que las indicaciones pueden no ser muy exactas, aunque la zona tampoco presenta mucha dificultad para orientarse, y siempre podemos tirar de nuestro habitual principio de optar siempre por el camino que más sube.

Aquí iniciamos el tramo de ida y vuelta que se ve en el mapa, por el que alcanzaremos fácilmente la cima. Tomamos por tanto la pista hacia la izquierda, pasando a terreno abierto, y siempre en ascenso muy moderado. Dejamos una torreta eléctrica por la izquierda, y vamos describiendo primero una curva amplia hacia el sur, para seguir después justo por debajo de unos cables de alta tensión y en línea recta hacia otra torre.

Es posible que en esta segunda torre se encuentre la máxima elevación, pero para llegar al mojón hay que seguir por la izquierda, siempre por la pista. Perdemos algunos metros con algunas vistas sobre Jata, y poco más adelante descubrimos por la derecha el vértice geodésico y el buzón (URIZARMENDI, 295 m.) 

Como se puede observar, cuando hicimos la foto la cima estaba rodeada por arbolado de envergadura, y con una buena pared de helechos por el lado contrario (NE), con lo que apenas tenía vistas. No obstante, vease lo que antes hemos comentado sobre los eucaliptos y las explotaciones forestales, de forma que sería perfectamente posible encontrarnos el paisaje completamente abierto.

De todas formas, si continuamos bajando un poco por el mismo camino accedemos a un punto donde las perspectivas son bastante mejores. Aunque Jata y sus estribaciones nos tapan la vista hacia el Este, por el sur, en la lejanía, se ven con claridad los montes de Durango, Gorbea, el Ganeko, Eretza y los montes de Triano, una panorámica que sorprende en lugar tan alejado y, sobre todo, con tal escasa elevación.

Algunas vistas










Y algunas más





Emprendemos ahora el camino de vuelta, deshaciendo la última parte de la ruta. Esto nos permite descubrir algunas panorámicas que antes tuvimos a la espalda, primero Ermua por la derecha, luego por la izquierda hacia el oeste, Serantes, Castro, Cerredo y Candina y, en días claros, incluso podemos distinguir Santoña y Cabo de Ajo. Regresamos así al CRUCE de las marcas naranjas, y continuamos ahora por la izquierda para completar la ruta circular.

Antena en Ugartemendi
El camino es llano y más arenoso, y se dirige hacia una antena que alcanzamos poco después, ya en bajada. Estamos en la antecima de UGARTEMENDI, y ya tenemos nuevas vistas hacia el oeste: el valle donde se asienta Lemoiz (barrio de Urizar), los montes que se pierden hacia Cantabria, y parte del puerto de Santurtzi.

Seguimos la pista en descenso cada vez más pronunciado, primero de gravilla y más abajo de cemento, describiendo un amplio zigzag, hasta llegar a un par de caseríos (Ugartegoikoa y Ugartebekoa, en la original nomenclatura que es habitual) y un cruce múltiple, todo ello muy cerca de la carretera. Justo entre los dos hermosos edificios encontramos un senderito y de inmediato nuevas marcas del GR, que nos van a guiar en adelante.

Camino a la sombrita

Nos internamos por una preciosa senda bajo arbolado, pegados al arroyo Amorraga (o Andraka), bajo la sombra fresca de especies de ribera, es decir, una cosa totalmente diferente de lo visto en la parte alta del monte, como si fuera un lugar muy lejano. El paseíto es una gozada, a veces muy cerca del lecho del río, otras aproximandonos a caseríos o invernaderos, o pegados a algunos vallados, pero siempre por entorno
Junto al arroyo
tranquilo y sumamente agradable. En la zona parece que existían un par de molinos, y dice Iturriza, en su célebre 'Historia general de Vizcaya', que todas estas tierras pertenecían al marqués de la Torrecilla. Pues qué suerte, el marqués. 

Las marcas rojiblancas son en esta zona muchas, claras e impecables, con lo que no hay pérdida posible. Dejamos por la derecha un par de desvíos que se dirigen a los altos, y nos vamos acercando a la carretera, ya en los aledaños de Armintza. Cruzamos primero un puentecillo de madera y después otro más largo, y seguimos pegados ya al asfalto, con el río ahora por la derecha. El senderito desemboca en la misma carretera, junto a una parada de Bizkaibus; pero, en vez de continuar por el asfalto, aquí mismo giramos a la derecha, en dirección a los caseríos de GOIKOLEA.



Otra vez cruzamos el río, transitando entre huertas y frutales y, junto a una langa, en vez de salir a la carretera, tomamos otro senderito por la derecha que va siguiendo entre huertas y frutales. En definitiva, un camino bien bonito como alternativa a la carretera, por donde salimos finalmente al casco urbano junto a unos bloques de viviendas, dando por finalizado el paseo.

Ahora sí es el momento de dedicarle un ratillo a visitar Armintza. Aparte del inevitable paseo por el puerto y el rompeolas, los bares de la calle indicada al principio nos reciben con buen ambiente e inigualable aperitivo y, si se tercia, hasta una buena jamada.

Y, si acaso nos hemos quedado con ganas de pateo y paisajes, nada mejor que subirnos a la Atalaya, con el pueblo, el puertecito y la inmensa mar océana a nuestros pies. Fantástico.