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sábado, 10 de agosto de 2019

Urregarai


En la zona oriental de Bizkaia, Markina es la población más importante tierra adentro. Desde su encantador núcleo urbano se pueden iniciar multitud de excursiones hacia los montes circundantes, todos ellos de reducidas dimensiones y muy asequibles a todo tipo de senderistas. Quizá las más sobresalientes son las que apuntan al norte, hacia las elevaciones hermanas de Urregarai y Bedartzandi. El pequeño macizo que forman estas últimas alimenta los manantiales que desaguan por la derecha en el Lea, camino del Cantábrico.

En esta ocasión nos centramos en la primera de ellas, una ascensión que, sin ser muy exigente, sobrepasa un poco la idea de simple paseo. La cima la encontraremos ya en el término municipal de Aulesti, con excelentes vistas y la simpática ermita de Santa Eufemia, a la que llegaremos tras ascender una vieja escalinata de piedra.

            DISTANCIA: 8,9 km.
            DESNIVEL: 625 m. (80-704)
DIFICULTAD: Media 9 (6-3-0)  CENTENARIO / Techo municipal (Aulesti)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Ayuntamiento de Markina
            VIAS: Urbanas, camino asfaltado, senderos de tierra, pistas
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida 84 Abadiño/Markina. Tomar BI-633 pasando el alto de Trabakua, hasta Markina. Bizkaibus A3512, A3915, A3916
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 27-28
IGN MTN50-062 Durango y 063 Eibar


Perfil (ida)

Puente de Bolu
Markina es una hermosa población que se podía decir que tiene la dimensión justa para no ser demasiado pequeña ni alcanzar un tamaño desagradable. Entre los diversos puntos de interés que se pueden consultar aquí yo destacaría el histórico frontón, conocido como Universidad de la Pelota, y desde luego la ermita de San Miguel de Arretxinaga, de la que hemos hablado en una ocasión anterior. Si llegamos en coche, tenemos un parking amplio detrás del Ayuntamiento, que es un estupendo punto de partida para nuestra ruta.

Atajo
De aquí nos dirigimos al cercano río Artibai, teniendo a la vista el Zapola –junto al que pasaremos luego- y su aparatosa cantera. Recorremos unos metros aguas abajo hasta el puente de Bolu, que cruzamos, encontrando un cartelito del PR BI-27 que será de gran utilidad. Ahora hay que pasar bajo la carretera general, para lo que en una bifurcación tiramos a la derecha para atravesar un túnel. En el siguiente CRUCE giramos a la izquierda siguiendo unos carteles de madera, y en el tercero hay que tirar para la derecha, para abandonar ya la zona urbana.

Subimos por un camino asfaltado junto a alguna casa y con buena pendiente, hasta que alcanzamos un rellano en el que dibuja una amplia curva. Al otro lado del arco se ve una especie de pequeña instalación eléctrica con un camino que arranca a cada lado. Aunque el de la izquierda es más amplio, tiramos por la derecha, tomando un estrecho sendero que se interna en el bosque. Es en realidad un atajo para cortar la curva que describe la pista. (NOTA: Por alguna razón que desconozco, aquí el track se desdobla en dos hasta la cantera de más adelante) Con un desnivel moderado, el camino es entretenido y sobre todo fresco. Alcanzamos así de nuevo a la pista anterior.

Cantera
Tras avanzar por ella (izquierda) unos pocos pasos, enseguida vemos el siguiente desvío que hay que tomar, con las correspondientes marcas blanco-amarillas y una puerta/alambrada que hay que atravesar. De nuevo un sendero similar al anterior, bonito y fácil de recorrer, y ya hemos subido cosa de 200 metros. Otra vez desembocamos en la carreterilla y ahora sí vamos a seguirla porque no hay más remedio. Es un tramo que se hace monótono y aburrido, largo (quizá 800 metros, o más) y, aunque seguimos más o menos en sombra, no dejamos de subir con pendiente media. Por fin termina el asfalto, y llegamos a una CANTERA, donde hay que hacer un giro de casi 180º, a lo que ayuda una nueva indicación.

Vistas desde la majada
Volvemos ahora a un camino de cemento, que sube con fuerza junto a unas explotaciones ganaderas. Ya a campo abierto, el camino, ahora de grava, describe una curva entre prados, con el caserío Igotz en lo alto a la derecha. El entorno recuerda un poco al tramo final de Belatxikieta. Hacia el Este tenemos buenas vistas, con el cercano Akarregi, que luego veremos mejor, y Anboto más al sur. El caserío tiene al lado lo que parece un antiguo hórreo y el camino termina de subir, hasta un punto estratégico: con vallados por todas partes, tenemos por la derecha la alineación rocosa de Bedartzandi, y por la izquierda Urregarai, hacia donde vamos, con la ermita de Santa Eufemia ya visible. De frente hay una especie de dolina, o pequeño valle colgado, que habrá que descender para volver a subir.

Urregarai (izda.) y Bedartzandi (dcha.)
Entre helechos
Describimos una curva amplia –que también podemos cortar por los prados- y subiendo por la vertiente contraria encontramos un cartelito que señala el desvío a Zapola (8 minutos), que también se puede aprovechar para visitar. Llegamos así al último caserío (Larro), pasando por delante para tomar otro camino, ligeramente herboso, que sale por el costado izquierdo. Otro cartel indica 20’ a la cima, que probablemente sea alguno más, porque ya todo será subir sin muchos miramientos.

Empiezan los escalones
El camino pronto se convierte en un confuso sendero entre helechos. La dirección es evidente porque el objetivo está siempre a la vista, pero es mejor intentar seguir las marcas. Este tramo se puede hacer durillo, sobre todo si aprieta el calor. Pasamos una valla con paso de tablones y tras el último repecho (último por ahora) vamos a dar a un collado junto a un pinar. Por esta zona se puede ver más gente, la mayoría seguramente procedente de Aulesti y del alto de Lekoitz, otro buen punto de inicio para alcanzar nuestra cima en una ruta mucho más corta. El caso es que en este colladito estamos ya al pie de las escaleras que trepan a la cumbre: 222 escalones (uno arriba o abajo) estrechos e irregulares que se suben mejor que se bajan, con las facilidades añadidas de contar con varios descansillos, y de poder subir mientras jugamos a contar los dichosos escalones.

Cima y ermita
Oiz y Anboto

Llegamos finalmente junto a la ermita de Santa Eufemia, con excepcionales vistas: el poderoso Bedartzandi al norte y más allá el mar; hacia el Este, a nuestros pies el valle de Igotz, y detrás de Markina, que no se ve, los Montes Vascos que se extienden hacia Gipuzkoa; por el lado contrario se entrevé Urdaibai, custodiado por Ereñozar, y Sollube enfrente. Desde la ermita trepamos entre las rocas para ascender a la cima (URREGARAI, 704 m.), con un pequeño buzón y una estructura metálica que parece un somier.

La vuelta la hacemos por el mismo camino, con la opción citada de la visita al Zapola. Las excursiones clásicas en esta zona incluyen las dos cimas de Urregarai y Bedartzandi, pero si nos quedamos solo con la primera tenemos la excusa para volver y hacer una ruta diferente, que eso también mola.

sábado, 20 de octubre de 2018

Zengotitagana


El gran macizo del monte Oiz cierra por el sur la comarca de Lea-Artibai, y constituye la divisoria de aguas entre estos dos ríos y la cuenca del Ibaizabal, por el sur. Su larga cresta se levanta hasta más allá de los 1.000 metros de altitud, y se ve colonizada por el parque eólico, que marca su inconfundible silueta, visible desde grandes distancias. La gran prominencia de Oiz da lugar a la inevitable proliferación de antenas que coronan su cima.

En el extremo oriental de la cresta se alza la casi imperceptible cima de Zengotitagana, prácticamente encima de la carretera que lleva a Markina por el alto de Trabakua. A esta pequeña cumbre se accede por rutas de diferente dificultad y carácter montañero. Reunimos en una circular las dos más evidentes, y que cada senderista elija la suya. O hacemos ambas, en subida y bajada, como proponemos a continuación.

            DISTANCIA: 6 km.
            DESNIVEL: 414 m. (402-818)
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-2-1) Rampas del 40%
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Alto de Trabakua (Mallabia)
            VIAS: Pista de tierra y sendero (ida), pista de cemento y carretera (vuelta)
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Donostia salida Abadiño-Markina. Se toma la BI-633 en dirección Markina hasta el alto de Trabakua. Bizkaibus A-3915, A-3916 (Ondarroa), y A-3512 (Lekeitio) parada Trabakua-Gerea.
            ENLACES CON Oiz (parque eólico)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Y estas tres páginas en su primera parte:
(sentido inverso)
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 45
IGN MTN50-062 Durango




Desde Trabakua
En el mismo alto de Trabakua, camino de Markina, tenemos por la izquierda un par de restaurantes, una zona verde con columpios y un amplio aparcamiento. También desde aquí mismo se divisa la cumbre hacia la que vamos a dirigirnos, flanqueada por un par de aerogeneradores. La cosa no parece lejana ni complicada, pero ya sabemos que la imagen a distancia muchas veces engaña.

Iniciamos la ruta desde el final del aparcamiento (Trabaku Goikoa) y, enfrente de los columpios y la fuente, arranca un camino de tierra junto a una valla que comienza a subir por detrás del caserío. El camino se aproxima hasta casi tocar la carretera que sube al barrio de Gerea, pero vuelve a adentrarse en el monte junto a un cartelito que indica ‘Zengotitagana 55 min.’ Será el tiempo de subida clavado (aunque Mendikat indique 45, ja!) Tras un paso
Por el pinar
canadiense medio destrozado tomamos un camino de tierra, reblandecido y con grandes rodadas de camiones, la típica pista de madereros muy trotada, que ya no abandonaremos hasta media subida.

Pasamos junto a una caseta con un curioso grafiti espacial e inscripciones en inglés, y continuamos siempre bajo profundos pinares que se extienden por las lomadas adyacentes, en una estampa majestuosa que la cámara no refleja para nada. En realidad, esta estribación oriental del Oiz se desprende en varias lomas que van a caer al valle por donde discurre la carretera: la subida la haremos por la más afilada y vertical, y la bajada por la más tendida. Acercándonos a un claro por la zona de Atxoste, vemos de frente un amplio cortafuegos y los molinos en su cima. La zona despejada presenta una pendiente poderosa y sí, justo por ahí vamos a subir.

Al norte: Urregarai y Bedartzandi
Lo haremos de momento siguiendo la pista, que empieza a describir varias herraduras. Como por aquí no hay sombra, en días soleados el calor aprieta y la subida se hace durilla. A cambio, las vistas son ya soberbias, divisándose con claridad los cercanos Urregarai y Bedartzandi. Seguimos con varios giros más, incluyendo un posible atajo, hasta una TRIFURCACION, donde la pista se divide en dos, y por la derecha de ambas sale un senderito. Tomamos este último camino, ahora siempre bajo arbolado, con una buena pendiente (sobre el 30%), aunque divertido y agradable. Llegamos de nuevo a la pista, pero la atravesamos
Ya queda menos
(PISTA) para continuar serpenteando por esta arista. La pendiente es cada vez más fuerte, manteniéndose siempre alrededor de esa inquietante cifra del 45%, y también algo resbaladiza. Vamos, que tiene de todo, y a veces hay que utilizar las manos. 400 m. de desnivel en 1 km., un buen ejercicio para una mañanera.

Pasamos una zona abierta con helechos altos y los molinos vuelven a asomar en lo alto, con lo que parece que ya falta poco: juas! los molinos tienen una buena envergadura y la vista engaña, así que todavía nos queda cuesta para echar los hígados. A cambio, las vistas a la espalda son cada vez mejores. Pero tampoco nos desanimemos si sentimos que el desnivel es cada vez mayor: la subida es corta y enseguida llegamos al alto, donde a lo mejor algún tranquilo paseante nos mira con curiosidad, como si hubieran visto un extraterrestre subiendo por camino tan disparatado.

Cima
Por fin llegamos arriba (55 minutos justos, como decía el cartel, para sólo 2 km.), al lado del segundo molino. Una vez en la arista, hay que tirar unos metros hacia la derecha, donde se encuentra un monolito, el vértice geodésico y el buzón (ZENGOTITAGANA, 818 m.). Las vistas son extraordinarias. Por el norte se atisba Ondarroa y hacia el este, los ya vistos Urregarai y Bedartzandi, con el polígono Goitondo en primer término, Urko y Kalamua ya en Gipuzkoa. La hilera de molinos conduce sobre campas rasuradas a la cima de Oiz, que podemos
Parque eólico y cima de Oiz
alcanzar en un paseo que comentamos en esta entrada. Hacia el sur el panorama es grandioso, con el cordal completo de Anboto-Alluitz, y Gorbea y Lekanda algo más lejos.






Al sur: Anboto y todos sus vecinos; Gorbea al fondo

Tranquila pista de bajada
A no ser que tengamos mucha prisa o demasiada aversión a pistas y carreteras, parece más juicioso descender por trazado más amable. Para ello tomamos la pista de piedrilla que recorre los aerogeneradores y junto al último de ellos (ojo con ponerse debajo cuando puede haber hielo) se convierte ya en cemento, empezando a bajar suavemente. Prácticamente todo el descenso será así: un camino cómodo, con desnivel no superior al 20%, sobre cemento y algún tramo de piedrilla y bajo arbolado, algo bien tranquilo para compensar la un poco salvaje subida.

Salimos finalmente a la carretera, algo peligroso por la velocidad de los coches que pasan. Es un tramo que a los más montañeros se les hará largo, porque es monótono y sin apenas ningún aliciente. La ventaja es que si hemos venido en bus, sin llegar al final encontraremos alguna parada para tomarlo de vuelta a casa. Se pasa primero junto a la ermita de San Martín (derecha) y después varias pequeñas zonas verdes, una de ellas vallada. Puede que sea posible encontrar algún camino menos ‘urbano’ por la ladera, pero lo dejamos a quien conozca bien la zona, y nos chupamos completos los 2 kms. justos de carretera hasta llegar a Trabakua. Ya sabe usted, amigo lector: bares con mesitas para descansar, algún buen pintxo y un trago de lo que guste, que todo vale para reponer fuerzas y volver a casa como un pincel.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Akarregi

La comarca de Lea-Artibai es la más oriental de Bizkaia, y los ríos que le dan nombre descienden desde la gran mole de Oiz, serpenteando entre numerosas elevaciones que, en general, no superan los 500 metros. De ellas, Akarregi es la más cercana a la encantadora localidad de Markina-Xemein.

En las afueras de este pueblo, que reúne un aire señorial con arquetipos de la arquitectura vasca tradicional, encontramos la curiosa ermita de San Miguel de Arretxinaga, que conocemos en la ascensión que comentamos a continuación. En el recorrido, junto a caseríos y amplias plantaciones de pinos, disfrutaremos de algunas buenas perspectivas sobre el valle de Artibai y los montes que flanquean su cuenca.  

               DISTANCIA: 7,1 km.  
            DESNIVEL: 350 m. (85-433) CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 5 (3-2-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Ermita de San Miguel de Arretxinaga (Markina)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida Abadiño/Markina. Tomar BI-633 dirección Markina/Ondarroa, hasta Markina. Bizkaibus A3512, A3915, A3916
ENLACES CON
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 28
IGN MTN-50-63-Eibar



Interior de la ermita
No me resisto a contar que mi recuerdo más antiguo de Markina es de un viaje familiar, del que se me quedó la imagen de la agradable zona peatonal ligeramente inclinada junto al parque, y la Universidad de la Pelota, que me parecía una cosa extraordinaria. Pero, yendo a lo nuestro, diré que, una vez llegados a esta localidad y situados en la margen derecha del río Urko, entre la iglesia de Santa María y la ermita de Arretxinaga podemos encontrar espacio para aparcar sin problemas. La avenida de Xemein nos lleva, siempre cerquita del cauce fluvial, hasta la muy curiosa ermita de San Miguel, también conocida por mí en aquella lejana ocasión. Con su planta hexagonal, casi todo su interior lo ocupan tres enormes rocas que se mantienen en un equilibrio imposible. Como es evidente, todo a su alrededor son mitos y leyendas de distinto tipo, y es un lugar que no debería dejar de conocerse. Pero nosotros vamos al monte.

Camino (izquierda) y torre de Barroeta 
Por la trasera de la ermita se inicia el camino junto al río. Unas balizas señalan una ruta de ‘nordic walking’, pero la ignoramos para encontrar poco después una señal direccional, que indica 50’ hasta la cima. De momento, vamos por carretera sin apenas pendiente, bueno para calentar las piernas. Por la derecha un desvío se dirige a la bonita torre de Barroeta. La carretera se dirige hacia los caseríos de Oxillain (izquierda), pero por la derecha encontramos un DESVIO, que debemos tomar.

Pasamos junto a un cobertizo y el camino ya es de cemento, con algunas vistas sobre los montes del otro lado del valle (Ituiñomendi, Zapola) El camino empieza a empinarse más, y enfilamos una rampa larga y recta, para pasar después un paso canadiense. Estamos bordeando el pequeño alto de Arkiligana, con un barranco por el norte al otro lado del cual se eleva la colina de Gurbiztigana.

Para arriba
En una bifurcación (DESVIO-2), tomamos el camino de la derecha (el que más sube), y pronto encontramos el primer mojón del Camino de Santiago, que seguiremos un rato en sentido inverso. Ya por camino de tierra junto a una alambrada, vemos la loma de Egierregana, que se desprende del propio Akarregi hacia donde nos dirigimos. Pasamos sucesivos cruces tirando siempre por la derecha y entramos de lleno en zona de pinares en explotación, mientras el camino se va haciendo más irregular.

VARIANTE: Si tomamos por la izquierda el desvío más evidente, situado en un pequeño rellano, daríamos un pequeño rodeo por la vertiente norte. Girando luego a la izquierda (sur), no hay más que ir cumbreando para remontar cómodamente los 60 o 70 metros que nos separan del Akarregi.

Entre pinos
Salvo la anterior variante, es mejor no tomar ningún desvío poco claro, porque podemos encontrarnos con caminos muy cerrados que tal vez nos obliguen a un zarzing poco agradable o (mucho mejor idea) a darnos la vuelta. Es lo que suele ocurrir cuando uno intenta ser creativo.

Tras un tramo tranquilo y prácticamente llano de unos 400 metros, desembocamos en un camino de cemento (CARRETERA), que suele ser la subida más habitual desde el casco urbano, y que utilizaremos para el regreso. Una señal marca 6’ a la cumbre, y subimos con buena pendiente y camino poco vistoso, pasando junto a un mugarri que delimita este pueblo y Etxebarria. Un nuevo desvío, también señalizado, nos envía hacia la izquierda hasta que, junto a un tendido de baja tensión, vemos por la izquierda un senderito que arranca junto a una curiosa cruz de piedra.

Cima y buzón
Está claro que ya no queda casi nada. Ascendemos por una trocha cada vez más cerrada y rodeada de vegetación, sin duda la parte más bonita del camino, y de repente nos encontramos en la cima (AKARREGI, 433 m.): un claro de poco más de una docena de metros cuadrados con un buzón con la forma de la ermita de Arretxinaga, todo ello rodeado de árboles y matorral, absolutamente carente de ninguna vista. A salvo de que, en una de esas matarrasas que acostumbran, nos despejen de repente la panorámica, no me ahorraré decir que es posiblemente una de las cimas menos vistosas que he pisado. Al lado contrario de nuestra llegada se ve una sendita bastante cerrada, que es por donde llega la variante antes comentada.  

Vista desde el descenso
Para la bajada, deshacemos el último tramo y continuamos sin desviarnos por el camino de cemento que, en principio, se dirige hacia el visible alto de Irazabal. Ahora seguimos parcialmente el PR-22 que une Markina con el alto de Urkaregi y, ahora sí, disponemos de algunas vistas. En el primer desvío tiramos para la derecha en bajada, siguiendo el PR, que abandonamos enseguida, otra vez por la derecha. Tras un tramo que en ocasiones puede dar la impresión de ser dudoso, terminamos en una pista de cemento que, por la derecha, nos sitúa junto a la iglesia de la Asunción, desde donde retornamos a nuestro punto de partida.


miércoles, 2 de noviembre de 2016

Lumentza

En la costa oriental de Bizkaia, Lekeitio es una localidad que deslumbra por su belleza. Además de contar con un patrimonio arquitectónico notable, se asienta entre las dos pequeñas colinas de Otoio y Lumentza, junto a la desembocadura del río Lea, y está bañada por el mar en la playa semiurbana de Isuntza. Su puerto y su casco histórico invitan a recorrer callejuelas y tabernas y conocer rincones encantadores.

La ascensión al modesto promontorio de Lumentza se completa en pocos minutos, por lo que proponemos combinar el paseo con una pequeña ruta por el litoral. Un trayecto sencillo que sirve de aperitivo para conocer con más detenimiento este hermoso pueblo de Bizkaia.

               DISTANCIA: 2,3 km.  
            DESNIVEL: 115 m. (0-114) TECHO MUNICIPAL (Lekeitio)
DIFICULTAD: Ninguna 1 (1-0-0)
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Playa de Karraspio Final: Iglesia de la Asunción
            VIAS: Carretera, vías urbanas, sendero de tierra
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida Amorebieta. BI-635 dirección Gernika y BI-2238 hasta Lekeitio. Bizkaibus A3513, A3512 y A3523
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 12




Playa de Karraspio
No nos podemos resistir. Cuando encontramos un monte más o menos cerca del mar, hay que inventar algo para combinar los dos entornos: hacer la ascensión –casi siempre son pequeños- justo antes o después de haber pisado las arenas de una playa nos parece un plan fetén, inigualable, lo más.  Y ésto, fíjate: Lekeitio, uno de los pueblos más atractivos de nuestra costa, donde a veces se deja ver el bueno de Andoni (y su hermana, jeje), con una preciosa playa (y otra justo al ladito), isla accesible, montecito apto para la abuelita, río, marismas, puerto, bares con ambiente y pintxos… para qué más.

Desembocadura del Lea y puente
Así que, si a ustedes les parece, arrancamos de la playa de Karraspio, una gozada total, perteneciente al vecino municipio de Mendexa. La recorremos en dirección a Lekeitio (oeste) hasta la desembocadura del Lea, donde continuamos en paralelo al río hasta el puente de Isuntza, que cruzamos, con una estupenda vista sobre el cauce fluvial. Aquí nos reunimos con el trazado del PR BI-142 y, una vez en la margen contraria, giramos a la derecha hacia el casco urbano.

VARIANTE: Podemos hacer una pequeña incursión tomando el camino contrario, hacia la izquierda, para en unos minutos de trayecto echar un vistazo a un viejo molino de mareas y la hermosa zona de marismas que se encuentra aguas arriba.

La avenida Santa Elena nos conduce casi sin darnos cuenta junto a la playa de Isuntza, aunque recomendaría dejar para la vuelta un paseo más tranquilo para admirar este nuevo arenal, justo enfrente de la isla de Garraitz (San Nicolás), a la que también podemos llegar en marea baja a través de una curiosa pasarela.

Playa de Isuntza e isla de Garraitz

Basílica de la Asunción
Y ya estamos junto a la impresionante basílica de Santa María de la Asunción (o la Asunción de Santa María, no sé). Sin abandonar la calle por donde hemos llegado, justo enfrente de la iglesia arranca una pequeña peatonal en subida, con un cartelito que indica hacia el Lumentza.  Así que no hay lugar a dudas.

Subimos una primera rampa hacia la puerta del cementerio y seguimos luego bordeándolo por la derecha. Nos encontramos aquí con una imagen de la Dolorosa, que da un poquito de cosa. Seguimos subiendo muy suavemente entre la tapia del cementerio y otra de una finca, hasta que encontramos la primera de las cruces del Via Crucis, que en realidad es la nº II. De inmediato pasamos a un sendero rural-montañero entre dos vallados y
Sendero
enseguida llegamos a un viejo depósito de aguas, grande, macizo y con ese aire severo y un poco intimidante que tienen este tipo de instalaciones antiguas. En una escalerilla tiene una inscripción que pone algo así como ‘Casto de Zabala Arquitecto’.

Por el encinar
Ahora nos adentramos en un entorno habitual en zonas costeras: el encinar cantábrico, con un pequeño sendero serpenteando entre las abigarradas ramas de los árboles de pequeño porte y rocas que afloran en el suelo, a ratos cubiertas de musgos. El camino describe varios lazos ganando metros muy poco a poco, y pasando sucesivas cruces, no sabemos si deben ser doce o trece. 

Cruces en la cima
Hay también varios pequeños tramos de escaleras de piedra y, casi sin darnos cuenta, junto a una cruz (no sé qué número es), es obvio que hay que girar a la derecha para acceder fácilmente a la cumbre (LUMENTZA,  114 m.), coronada como corresponde por tres cruces con una barandilla de madera. Cortito, eh? Que para eso es una de las elevaciones más pequeñas (quizá la más pequeña) de las catalogadas como montes en Bizkaia.

Vista sobre el puerto y Garraitz
Arriba tenemos una explanada despejada con algunas vistas, aunque limitadas por la escasa envergadura del montecito y el arbolado que lo rodea: vemos básicamente el casco urbano de Lekeitio, el puerto, la isla de San Nicolás (Garraitz), parte de la playa de Isuntza y la citada pasarela. Tierra adentro (Oeste) se levanta Otoio, que desde esta escasa altura parece incluso algo serio.

Vista aérea
Para bajar hay un atisbo de sendero alternativo, aunque se reúne con el de subida junto al depósito de aguas, en cuyas cercanías se encuentra también la cueva de Garraitz, por lo visto de cierta importancia arqueológica –aunque no tanta en comparación con los muy recientes descubrimientos realizados en otra cavidad en el mismo casco urbano.

Ciertamente, la subida no tiene mucho valor en su vertiente montañera. Pero son tantos los atractivos que nos encontramos a lo largo de esta pequeña ruta, que bien merece la pena acercarnos a conocer esta magnífica localidad costera, y disfrutar, de una tacada, de todos ellos. Una visita más detenida a la playa y el puerto, y un paseíto tranquilo por sus calles, descubriendo nuevos puntos de interés (sin olvidar sus bares, claro), harán de esta excursión una jornada inmejorablemente aprovechada.

jueves, 30 de junio de 2016

Bolibar-Ziortza PR BI-140

Al noreste de la gran mole de Oiz, no lejos de Markina, un conjunto de pequeñas elevaciones y valles apacibles esconde enclaves llenos de historia. En lo más profundo de la Bizkaia rural, en el municipio de Ziortza-Bolibar se encuentran las raíces familiares del libertador Simón Bolívar, y a escasa distancia del centro urbano se levanta el monasterio-colegiata de Ziortza (Zenarruza), actualmente declarado Monumento nacional de Euskadi, cuyos orígenes se remontan al siglo X.

El sendero PR BI-140, parte de cuyo trazado comparte con el Camino de Santiago, invita a un recorrido circular que une estos dos puntos de interés histórico con varios pequeños barrios que se sitúan a escasa distancia de la carretera que lleva hacia Munitibar.

               DISTANCIA: 7,6 km.  
            DESNIVEL: 220 m.  (177-395)              
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Bolibar (centro urbano)
            VIAS: Senderos de tierra, carretera
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Donostia salida Abadiño-Markina. Se toma la BI-633 en dirección Markina. En Iruzubieta, tomar la BI-2224 hasta Bolibar. Bizkaibus A-3915, A3916 y A3512 hasta Iruzubieta; de aquí a Bolibar A-3922, o 2 kms. a pie
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 36
Mapa IGN MTN-50-62-Durango


La información sobre este recorrido aparecía en el completo e interesante catálogo de ISB ‘Senderos de Bizkaia’ que, como indicamos en su día, desapareció hace ya algún tiempo. Pero aquí estamos nosotros para recuperarlo, naturalmente junto con los demás sitios de internet que enlazamos arriba. Y, ya puestos, digamos que vamos a hacer el trayecto en sentido antihorario, o sea, al revés de como se presenta en la mayoría de los casos.

Iglesia y monumento en Bolibar
A Simón Bolívar, libertador de una parte importante de la América del sur y central, le viene el apellido de este pequeño pueblo, de donde era originaria su familia. Y tal notoriedad merece que, aparte de un monumento conmemorativo, se le dedique un museo, que creo que está en la misma plazoleta junto a la iglesia, aunque confieso que no lo hemos visitado. Es también este  un buen lugar para iniciar la marcha: tomando una pequeña calle que arranca de la misma plaza, cruzamos un puentecillo y tomamos un camino que enfila hacia una casa blanca. Unos metros más arriba, el primer poste indicador señala que tenemos que tomar un senderito por la derecha, que sigue junto a una valla de madera. Es un camino chulo por el que ganamos bastantes metros sobre el pueblo.

Por la hierba
Hay que cruzar esta valla para desviarse a la izquierda y tomar un ‘andabide’ por una especie de trinchera. Pasamos una puerta metálica y, sin dejar de subir, accedemos a una pista de piedrilla. Dejamos por la derecha el caserío Zugadia, y seguimos por camino herboso hasta un segundo vallado que hay que cruzar. Con un verde pastizal por la derecha, continuamos hacia una pequeña arboleda, donde enlazamos con una especie de estrada junto a una alambrada.

Cruzamos un paso en el vallado y salimos a una nueva pista, que asciende para pasar entre dos caseríos. Estamos ya en el barrio de ZEINKA, donde hay que girar a la derecha en una especie de pequeña placita, y tomamos un camino vecinal asfaltado que sigue subiendo, ahora en dirección a Zearregi con nuevo cartel indicador. La verdad es que no hay muchas señales, pero están perfectamente situadas para orientarse sin problema.

Urregarai y Bedartzandi
Vamos subiendo, con una preciosa vista por la derecha hacia Urregarai y Bedartzandi, que nos acompañarán durante toda la primera parte del recorrido. Pasamos junto a lo que parece ser alguna instalación de Aguas, y enseguida encontramos el desvío (izquierda) hacia la ermita de la Madalena, que podemos acercarnos a conocer.

El camino continúa por pista de cemento bajo arbolado, y pronto tenemos otra buena panorámica sobre el cercano Oiz, que también tendremos a la vista la mayor parte del tiempo. Llegamos así a ZEARREGI, un barrio disperso en una amplia extensión verde y despejada. El último edificio es una cosa curiosa: una pequeña escuela, con la indicación ‘Bizkaya´ren auzo-ikastola’, que creo que es de la época de la República.

Ermita de Santa Lucía
Todavía seguimos subiendo por el mismo camino, ahora de cemento, y nos encontramos el caserío Aresti, en realidad un tremendo caserón de piedra con fantásticas vistas, una cosa impresionante. Aquí aparecen las únicas marcas de pintura que hemos visto en todo el camino. Está claro que nos dirigimos hacia GERRIKA, que será el último barrio a visitar, y tenemos que girar casi 180º justo antes de alcanzar las casas –aunque en realidad se podría cortar por un tramo de piedrilla un poco antes.

Subiendo todavía un poco más, por la izquierda encontramos la ermita de Santa Lucía, al parecer anexa a un caserío. Unos metros más y alcanzamos la más alta cota del día, unos 400 metros y, al poco de empezar a bajar, junto a un caserío, surge por la derecha un camino que se dirige hacia los pequeños altos de Santaluziburua y Gontzugaraialde.

Manantial
Ahora toca ya bajar sin recato hacia la carretera. El descenso es fuerte, con algunas vistas sobre Oiz, mientras recorremos parcelas con ganado y frutales. Llegamos así a la BI-2224 –la carretera por donde hemos llegado a Bolibar-, que cruzamos para tomar otro sendero de tierra, justo en el límite municipal de Munitibar. Tras un pequeño tramo pedregoso, otra señal nos dirige bajo el pinar hacia la izquierda, con la trazada difusa pero bastante obvia. Nos encontramos con el caserío GONTZUGARAI, pegado a la carretera y que bordeamos por la derecha.

Vamos ahora por la parte más montañera de la ruta, un cómodo sendero de tierra bajo arbolado, con algunos cipreses que parecen silvestres. Estamos iniciando la segunda parte del itinerario, ladeando por la falda de Kortaguren, un pequeño macizo que antecede a las laderas de Oiz. El agradable camino nos lleva al punto más vistoso de toda la ruta: el cruce del arroyo Lalbitxu, cuyo cauce se salva mediante una pasarela de madera, mientras el caudal se desparrama por la ladera en varias cascaditas. Una bonita imagen que, una vez más, la cámara (o, más bien, el fotógrafo) no consigue reproducir bien.

Patio en Zenarruza
Tras este encantador rincón, el camino prosigue bajo un agradable arbolado y prácticamente sin pendiente, o en ligero descenso. Pasamos junto a un hito del Camino de Santiago y en unos pocos minutos, estamos ya en campo abierto, junto a un panel informativo y una cruz de señales. Y justo al lado, las rasuradas campas que rodean la Colegiata de ZENARRUZA. Enfrente, al otro lado del barranco por donde corre el Laituondo, se divisan algunas casas de los barrios altos del norte por los que hemos pasado antes.

Claustro
El conjunto de edificios de Zenarruza conserva una especie de paz y equilibrio que le hace muy especial. En esta página nos informan de cosas sumamente interesantes sobre su historia. Merece la pena dedicarle un ratillo para contemplar el claustro o el encantador cementerio, por ejemplo. Recuerdo que de muy crío fuimos a parar aquí en una época de numerosas excursiones, y me dejaron muy impresionado las figuras talladas en las vigas de madera (símbolos solares, motivos vegetales, cabezas de animales, etc.), algo que nunca había visto y que tenían algo ancestral y misterioso que me daba cierto canguelo. La colegiata es también un buen lugar para echar un trago y hacer una pausa, sobre todo en días de calor, cuando podemos refugiarnos en el frescor de su pórtico.

La calzada por donde había que ir
Y aquí debo hacer una precisión. Por un despiste, en su momento hicimos la última parte del trayecto, la bajada hasta Bolibar, por la carretera (es lo que recoge el track). En realidad, la ruta abandona el asfalto por la izquierda poco después del monasterio, tomando una calzada medieval que en cosa de 1 km. nos deja en nuestro punto de partida. Por el asfalto la distancia es casi el doble y seguramente más aburrida, así que si alguien conoce el trazado correcto, la ventana de Comentarios de aquí abajo es el lugar indicado para contarlo.

        En resumen, un agradable paseo que oxigena nuestros pulmones, nos culturiza y lleva tranquilidad y sosiego a nuestro espíritu.