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viernes, 24 de abril de 2020

Serantes desde Kabiezes

El Serantes es un monte indisolublemente ligado al municipio de Santurtzi, un núcleo urbano recostado entre la falda del monte y el mar, como pocos de su tamaño. De forma que las calles de la vieja aldea pesquera son como un puente entre el verde y el azul. Ello a pesar de que aproximadamente la mitad de la superficie del Serantes pertenezca al vecino Zierbena, también de vocación marinera y algo más montañero.

Así que gracias a su privilegiada ubicación (o por su culpa, según se mire), el Serantes es un monte sumamente humanizado: no solo congrega numerosos paseantes y una curiosa romería el Lunes de Pascua, sino que reúne varios fortines y un pequeño castillo, lo recorren una línea de alta tensión y una larga pista, y es sede de una magnífica prueba montañera que le vincula a los pequeños y muy próximos Luzero y Montaño.

No tendrá por tanto el encanto de una naturaleza salvaje o exuberante, pero pocos montes pueden disfrutar de panorámicas más espectaculares.

            DISTANCIA: 6,30 kms. (solo cima) / 8,5 km. (alternativa)
            DESNIVEL: 390 m. (62-452) CENTENARIO - Techo municipal (Santurtzi)
DIFICULTAD: Solo ascensión: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
                      Alternativa: Media-Baja 8 (3-3-2)  Rampas del 30% - Zonas de peligro
            ITINERARIO (ida y vuelta, o circular)  Inicio y Final: Metro Kabiezes
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Santurtzi-centro. En la primera rotonda se gira a la derecha y se sube hasta la segunda, donde se encuentra el mercado de Kabiezes. Bizkaibus A-3151 parada Kabiezes. Metro Kabiezes.
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON: Serantes desde Valle 
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14
IGN MTN50-0061 Bilbao y 0037-Algorta




Aunque la boca de metro de Kabiezes (salida Lauaxeta) queda más cerca de la ruta que vamos a seguir, tomamos como referencia la rotonda de Kabiezes (mercado y parada de bus) por ser más próxima a cualquier medio de transporte que vayamos a tomar (por cierto, no es buena idea venir aquí en coche, porque el aparcamiento es una aventura casi imposible. Estáis advertidos).

Esta excursión tiene dos partes bien diferenciadas: lo que es propiamente la ascensión a este monte (o sea, subir y bajar por el mismo camino), y una prolongación en la que recorremos parte del cresterío y volvemos por senderos un poco más complicados. Como las dos partes son independientes, y entendemos que pueden ser aptas para distintos tipos de aficionados, las exponemos por separado, y cada cual que se sirva a su gusto.

La ascensión

Los últimos caseríos
Justo al lado de la rotonda de Kabiezes, empezando a bajar hacia el centro de Santurtzi, unas escaleritas llevan a una especie de parque con unos columpios, y en cuanto las subimos ya se ve la tapia y las torres de iluminación del campo de fútbol de San Jorge, que es hacia donde hay que ir, siguiendo la calle Pajares. Pasamos junto al campo y seguimos subiendo, ahora junto al instituto de FP San Jorge, y más adelante otro centro educativo, dejando todo ello por la derecha. Todavía se puede ver (izquierda) alguna de las viejas casitas que poblaban estas laderas hace unas décadas. Nada más pasar el último colegio bajamos ligeramente, siempre por carretera, para volver a remontar unos metros en dirección a un edificio verde, que es la residencia Nuestra Señora de Begoña. Justo antes de llegar, con la finca ‘La Ponderosa’ por la derecha, hay una bifurcación donde, junto a unos contenedores, tenemos que tirar hacia la izquierda para pasar por el barrio de El Villar.

Inhóspito
Tras dejar atrás las últimas casas, enfilamos hacia algo llamativo: una amplísima estrada, pedregosa y en moderado ascenso, que canta una barbaridad si lo miramos en el Google Earth, y se diría que es lo que queda de alguna infraestructura que no llegó a terminarse. Se inicia en una especie de explanada donde aparcan algunos coches y hay una finca por la izquierda. A partir de ahí es un camino ancho y desnudo, con lajas y piedra suelta, y con pendiente no muy fuerte, que se puede superar mejor por un senderito por la izquierda. Sin darnos cuenta, pasamos sobre la salida de la autopista hacia el puerto. Son aproximadamente 400 metros de camino recto, al cabo de los cuales ya hemos ganado suficiente altura como para ver la cima –que no perderemos casi en ningún momento- y tener a la espalda alguna perspectiva sobre los montes de Triano, Ugaldebieta y Gallarta.

Nuestra cima
Con alguna señal que indica la dirección hacia el Serantes (son pequeñas, pocas y no muy visibles), el camino se estrecha y gira a la derecha, pasando junto a la tapia de otra casa y un vallado de madera, atravesando el cual (derecha) llegaríamos hasta el polvorín del Mazo, asentado en una colina encima del barrio de Mamariga. Llegamos a un punto (TORRE) donde debemos girar a la izquierda; en realidad, el camino describe el giro, pero puede atajarse por el interior, siempre a escasos metros de una torre eléctrica, que nos debe servir de guía sobre todo a la vuelta, porque hay numerosos caminos en todas direcciones. Tras coincidir unos metros con los postes de una conducción de gas, pasamos ahora a un senderito de tierra que enfila directamente hacia el cono superior del monte, pasando junto a bonitos espinos en flor. Según miramos a la cumbre, distinguimos a la izquierda el vistoso resalte rocoso por el que pasaremos a la vuelta (si tomamos la alternativa que luego se explica).

El Abra, puerto y Punta Galea
Vamos poco a poco cogiendo metros, y el camino se estrecha y se ancha alternativamente, hasta que vemos la primera marca del GR 123 Vuelta a Bizkaia, y alcanzamos una especie de rellano. En una curva a la derecha, dejamos por la izquierda un sendero por el que volveremos, precisamente con los postes de señalización del GR y otra gran baliza blanca. Remontando unos metros más, alcanzamos ya el FUERTE, justo en la base del tontor final del Serantes. Este collado reúne a la mayor parte de gente en la famosa romería de Cornites, el lunes de Pascua. Todas las fortificaciones de este monte proceden del siglo XIX, y podemos leer aquí y aquí sobre su historia y características. Con buen tiempo, suele verse gente tomando el sol en este fuerte, y recientemente ha sido objeto de algunas obras para instalar un punto de observación de aves y quizás algunas cosas más. Por ahí han circulado algunos proyectos faraónicos de esos que gustan tanto a los políticos, y de los que hablamos (de los proyectos, no de los políticos) en la entrada Serantes desde Valle.

Desde lo alto de 'La cuesta', con el fuerte abajo
Ahora ya solo queda el final, o sea, lo más jugoso: ‘La Cuesta’, como reza el cartel indicador, esa rampa de unos 300 metros de longitud que remonta los últimos noventa y tantos hasta la cima. Con esas cuentas que solemos hacer, la conclusión es clara: nos comemos un desnivel por encima del 30% de principio a fin, por sendero algo pedregoso, aunque permite zigzaguear un poco y, si nos paramos a tomar un poco de aire, ofrece una vista espectacular a nuestra espalda. También es verdad que este tramo, antiguamente árido y desnudo, ha sido repoblado por la vertiente interior (izquierda), y por ahí, entre árboles, siempre resulta menos severa la ascensión.

Lavando la cara al 'castillo'
Con este interesante aperitivo, llegamos finalmente, tras cosa de una hora, a la cima (SERANTES, 452 m.), coronada por el castillo hace poco remozado, con una mesa de orientación mirando hacia Bilbao (sureste), y la enorme antena detrás. El Serantes es por su ubicación una atalaya excepcional, desde la que se observan sin dificultad la mayoría de los montes más significativos de Bizkaia, desde Jata y los montes de Durango, hasta Ganeko, Eretza, Ganeran o Mello, incluyendo por
Ugaldebieta, Gallarta y montes de Triano
supuesto el Gran Bilbao al completo. El resto, hacia el oeste, lo veremos enseguida. Detrás del castillo, en efecto, encontramos dos buzones y un horrendo e innecesario mirador, y ahí tenemos más vistas excepcionales que alcanzan hasta cabo de Ajo, Santoña, el Cerredo y Castro, con Muskiz y Montaño (Serantes Txiki) en primer término, y Alen y los montes de Saldamando detrás. Aquí concluye lo que es propiamente la ascensión a este simpático monte, y nos volvemos por el mismo camino de ida hasta nuestro punto de inicio.

A no ser que queramos prolongar la excursión y darle algo más de exigencia y emoción:

Alternativa: vuelta por el interior

Bien, aviso que esto que viene tiene un poco más de enjundia, que añadimos cerca de 3 kms. a lo que sería el descenso ‘normal’, y también alguna dificultad que iremos contando.

El giro, con vistas al oeste
Una vez en la cima, seguimos la cresta en dirección NW, o sea, la contraria a la de llegada, primero por la pista y luego, abandonándola en la primera curva, tomando el senderito que va cumbreando en dirección a una enorme torre eléctrica rojiblanca, que enseguida se hace visible. Por camino fácil y entretenido, pasamos en unos minutos junto a la Cueva Mayor. La trocha se bifurca cuando uno de los brazos se arrima más a los cortados, y desciende muy suavemente con vistas espectaculares tanto hacia la costa de Cantabria como hacia la zona minera del interior. Tras unos diez minutos de paseo aparecen los postes que indican el giro a la izquierda que sigue el GR 123, que es por donde vamos a continuar. Nada más hacer el giro, se presenta el primer problema, y el más peliagudo: nos metemos de lleno en una pendiente muy
Con cuidado
potente (más del 45%) que cae hacia los pastos de Valle, y sobre todo, tenemos que superar una zona de roca desnuda al mismo tiempo que perdemos metros en una especie de talud muy pronunciado. Hay que bajar con mucho cuidado para no irnos rodando ladera abajo, y de ninguna manera tomar esta opción en caso de visibilidad limitada o firme resbaladizo. Puede ser un punto peligroso.

Superados los metros iniciales, que son los peores, tomamos el típico caminillo que faldea en medio de una pendiente todavía muy fuerte, algo que recuerda a la Senda del Espino del Ganeko o a la Senda Negra del Tologorri, aunque con dimensiones mucho menos brutales. Para mis colegas los del vértigo: si nos decidimos a seguir por aquí, manita izquierda buscando la pared y mirada fija en el camino, olvidándonos del paisaje. La senda va perdiendo altura, ahora más suavemente, hasta encontrar una bifurcación, de nuevo señalada (de forma excesiva y algo confusa) por las balizas del GR. En nuestro caso, vamos a seguir esta ruta, tomando el camino que desciende por la derecha, aunque puede ser recomendable hacer lo contrario, como se indica ahora:

VARIANTE: si tomamos el camino de la izquierda (el que el GR marca como que no hay que seguir) perderemos menos metros que luego no habrá que remontar. El camino, de características similares al GR aunque algo menos vistoso, es mucho más horizontal, y se reúne con el propuesto unos 800 metros más adelante, evitando el sube-baja que describimos a continuación.

Vuelta hacia el fuerte
Siguiendo por tanto la indicación del sendero balizado, continuamos en descenso más pronunciado, aunque ya sin la compañía de las grandes pendientes anteriores. Pasamos junto a un arbolado, e inmediatamente después atravesamos una especie de pequeña canal en otro de los resaltes rocosos que jalonan esta vertiente del monte, quizá el punto más bonito de esta parte de la ruta. Continuamos siempre en descenso, divisamos de nuevo en lo alto la antena de la cumbre –todavía no estamos bajo ella ni mucho menos-, y llegamos a una nueva bifurcación, donde hay que estar atentos: aquí debemos abandonar el GR, que continúa bajando hacia la visible área de servicio de Ugaldebieta, y toca recuperar los metros perdidos.

Siempre por el mismo formato de senda estrecha (y puede que embarrada en algunos puntos) remontamos un par de repechos, el último y más potente de los cuales corresponde al contrafuerte que vimos al acercarnos a la cima, y finalmente alcanzamos la pista de subida junto a los postes y el fuerte, claramente visible. A partir de aquí no queda más que deshacer el camino de subida hasta nuestro punto de partida en Kabiezes.

Santurtzi, más cerca
Hay que advertir que, en la bajada más que en la subida, puede ser fácil liarse un poco con la cantidad de caminos y bifurcaciones que existen en esta parte del monte. No olvidemos que es un lugar muy próximo a la ciudad y por tanto muy frecuentado desde siempre. Por tanto, si necesariamente tenemos que volver a Kabiezes hay que tener un poco de cuidado en no perder la ruta, por ejemplo fijando algunos puntos de referencia, principalmente la torre del tendido eléctrico que vimos al subir. Pero si hemos venido en transporte público –que es lo más recomendable- no habrá problema en tomar otro camino: todos ellos, a partir del fuerte, terminan en algún punto del casco urbano de Santurtzi, donde tenemos muy fácil acceso a Metro, autobuses o tren para volver a casa.

martes, 17 de septiembre de 2019

Ganeta (Barrika)

El tramo de la costa de Bizkaia entre la ría de Bilbao y la de Gernika (o Mundaka) se ha vinculado con las playas y el veraneo con tal fuerza en las últimas décadas que parece haber perdido cualquier otro interés, además de quedar reducido al mínimo su carácter rural tras el empuje de las urbanizaciones y las infraestructuras. Cualquiera que haya conocido esta franja litoral hace veinte o treinta años tendrá dificultades para identificar la mayor parte de estas poblaciones, al margen de sus núcleos urbanos.

Pese a todo, en esta parte de la comarca de Uribe-Kosta todavía se pueden encontrar algunos lugares de cierto interés al menos para un tranquilo paseo. A falta de montañas significativas, hay que rebuscar entre edificios y carreteras para dar con zonas que conserven algo de su vieja personalidad y permitan pequeñas excursiones al margen de vehículos y aglomeraciones. Presentamos a continuación uno de esos lugares, escondido en tierras interiores, por donde podemos pasear sin agobios y disfrutar de magníficas panorámicas.

(Como se ve, señalamos la ubicación de esta cima para distinguirla de otros muchos montes que también se llaman Ganeta, entre ellos el techo municipal de Bilbao).

            DISTANCIA: 5,9 km.
            DESNIVEL: 180 m. (5-187)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)  Techo municipal (Barrika)  T
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: Metro Plentzia
            VIAS: Urbanas, camino asfaltado, senderos de tierra
ACCESOS: Metro Bilbao estación Plentzia.
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 3-8
IGN MTN50-037 Algorta



Inicio del camino
Junto a la estación de Metro de Plentzia, cerca de la parada del bus a Gorliz, se encontraba un viejo edificio que albergaba el restaurante Zabala. Situados ahí, vemos la calle que remonta ganando metros por el costado del barrio de Txipio. Será la dirección que tomemos para, tras pasar un hermoso caserón, tomar una rampa peatonal que bordea las casas. Enseguida tenemos una hermosa panorámica de la ría, cruzada por el puente 'nuevo', con el barrio de Gandias y el pequeño alto de Arkotxa detrás. En la parte alta del barrio, justo
Bonita estrada
antes de llegar junto a un colegio, hay que coger el camino de la izquierda (Matrillune bidea), donde abandonamos el asfalto. Un amplio camino de tierra pasa pronto a ser herboso, pasando junto a un moderno bloque de viviendas un tanto aislado, y de inmediato se convierte en un sendero sombreado y muy agradable.

Hacia la antena
Salimos después a un camino asfaltado junto a una fuente (no sé si es la de Gañibi) y los restos de un banco, y lo tomamos a la izquierda en moderada subida. Lo abandonamos por la derecha para tomar otro sendero de tierra. Pasamos junto a una valla metálica y llegamos a una bifurcación a ambos lados de un enorme eucalipto. Continuamos por la derecha, por un nuevo senderito, de aspecto montañero, que sube sin excesiva pendiente para irse haciendo más ancho cuanto más arriba. Por aquí empezamos a encontrarnos zonas
El eucalipto
embarradas, manchas de barro bastante profundo aunque más bien seco, que sin embargo en época de lluvias pueden suponer un problema. En un claro tenemos la primera vista de la antena, y rápidamente llegamos a otra carretera. Venimos recorriendo la ladera de este pequeño monte en dirección norte-sur, más o menos en paralelo a la vía del tren y a la BI-2704 que viene desde Urduliz. Tomamos la carretera a la derecha y enseguida hay una bonita vista sobre Gorliz, Astondo, el faro y un poco de la playa. Hay que aprovechar la panorámica porque será la única, al menos durante la subida.

Antena en la cima
En la zona de Pikekarte, con la antena bien visible por la derecha, llegamos junto a otro caserío (izquierda) con una valla cerrada enfrente. Esta valla es la que cierra precisamente el acceso a la antena, por lo que hay que traspasarla: unos pocos metros antes de la puerta encontramos un hueco por el que se puede superar con facilidad la modesta alambrada, y acceder así al camino deseado, tras algunos metros campo a través. En escasos minutos estamos ya arriba (GANETA, 187 m., también Ganburutxu y otras cosas más), con una caseta y la antena rodeadas por un vallado, y todo ello envuelto en un denso arbolado con enormes masas de maleza por todas partes. Parece que hay un mojón, pero ni se ve ni puede seguirse la exploración, aunque apenas hace unos años todo esto estaba completamente despejado y con muy buenas vistas. De otros tiempos quedan un par de postes que parecían marcar algún PR, hoy totalmente inexistente.

De vuelta a la carretera, seguimos adelante, ahora bajando, con otra fugaz vista sobre Sollube y Oiz, hasta llegar a otra carretera. Si continuásemos por la izquierda bajaríamos hacia Urduliz por la zona del polígono Igeltzera, de forma que giraremos a la derecha, y pasamos junto a unos invernaderos. Justo después, junto a un formidable chalet estratégicamente colocado en el alto, tenemos una panorámica excepcional, desde el Ganeko hasta Santoña, nada menos, pasando por Eretza, montes de Triano, Serantes y Punta Lucero, Cerredo y la Candina. Otra espectacular construcción aparece por la derecha, con una especie de muro con una ventana, medio suspendido en el aire. Pronto empieza también a ser visible la zona de Kurtzio por donde discurre la carretera que lleva a Plentzia por Barrika.




VARIANTE (hipotética): Junto al vallado de otra casa, a la derecha del camino, arranca un sendero que ataja hacia la zona de Sandeliz, pero pronto empieza a cerrarse poco a poco hasta resultar intransitable –salvo que muy recientemente se haya vuelto a abrir. Así que parece mucho más recomendable seguir por la carretera, donde además seguiremos disfrutando de buenas vistas.  

Tras una pequeña bajada se ve que la carretera gira a la derecha junto a las casas de Uribarri y Etxebarri, y vuelve a remontar en la dirección correcta NE, así que continuamos por el asfalto, aunque nos han contado que por la izquierda se puede seguir otro sendero que discurre más hacia el norte, junto al arroyo Urgozo. Aquí aprovecho para señalar que esta excursión fue un cúmulo de desgracias tecnológicas, por lo que fueron cascando sucesivamente GPS, cámara de fotos y móvil. Por este motivo las fotos de esta entrada son muy escasas. Afortunadamente, la ruta es sencilla y con mucha carretera, por lo que el track se ha podido reconstruir con facilidad.

Pasamos por sucesivas lomas en la zona de Sandeliz junto a numerosas casas, en una de las cuales hay curiosas ¿esculturas? realizadas con palos y otros elementos naturales, en el jardín y en las paredes de la casa. Descendemos después a Musaurieta, ya una especie urbanización con chalets más modernos, y ya se ve que la carreterilla nos lleva sin más hacia Txipio, nuestro punto de partida.


sábado, 29 de junio de 2019

Malmasín desde Basauri


Como ya hemos comentado algunas veces, las posibles excursiones o paseos más o menos montañeros son fáciles y numerosos en los alrededores de Bilbao. En esta ocasión hacemos una pequeña travesía desde el vecino Basauri visitando un par de montecitos que, si bien carecen de interés deportivo, dan gracia a un agradable paseo en el que recorremos el parque de Montefuerte y disfrutamos de buenas vistas sobre el entorno urbano de la villa y sus poblaciones más próximas. La cercanía y las buenas comunicaciones hacen posible una ruta sencilla con distintas alternativas posibles.

             DISTANCIA: 6,5 km.
             DESNIVEL: 270 m. (90-360)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)  CENTENARIO    Techo municipal: Basauri           
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Metro Basauri Final: Metro Bolueta
            VIAS: Urbanas, senderos, pista de tierra, camino asfaltado
ACCESOS: Ida: Metro Bilbao parada Basauri (salida Gipuzkoa) Vuelta: Metro Bolueta
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33
IGN MTN50-061 Bilbao




Malmasín a la vista
En la parada de Metro de Basauri, si optamos por la salida de c/ Gipuzkoa nos ahorramos unos metros de desnivel con respecto a la que se encuentra junto al Ayuntamiento. A partir de aquí hay varias posibilidades, entre las cuales hemos elegido seguir por la propia calle Gipuzkoa hasta Landa Doktorren, donde giramos a la derecha y empezamos a subir con firmeza. Encontramos todavía en este calle algunas pequeñas casas de las que ya apenas subsisten unas pocas, pasamos junto al Centro Cívico y vamos a dar, en el límite del casco urbano, a una zona con construcciones recientes y la primera vista de nuestro pequeño monte, con Gaztelu a su derecha, coronado con una torre eléctrica..

Senderito
Pasando junto a un parking y dejando por la izquierda el campo de fútbol de Basozelai, seguimos unos metros la carretera hasta encontrar (derecha) un sendero junto a un panel informativo con un mapa. Atajamos por él y unos metros después por otro senderito a la derecha (SENDERO). Este pequeño tramo será el más montañero de toda la ruta hasta la ascensión final a Malmasín, lo que da idea de las emociones que nos esperan.

Gaztelu y su torre
En unos pocos metros alcanzamos la pista –la misma de antes, que dibuja un lazo-, y tiramos hacia la derecha hacia Gaztelu, que de inmediato tenemos a la vista. Ya desde aquí las vistas son excelentes, alcanzando hasta Legarmendi y Anboto por la derecha, y Oiz por la izquierda. Al acercarnos a la última loma, vemos con toda claridad el senderito que sale por la derecha hacia la cumbre. En unos metros de ascensión, estamos ya arriba (GAZTELU, 250 m.), con la cima (ocupada por la enorme torreta, buzón y un par de placas) sin más panorámica que una pequeña vista del Pagasarri. Por cierto que en una de esas placas se llama a este ‘monte’ Kukurrustu, aunque también he oído o visto nombres como Castillo (obvio), Ollargan (Cartografía de Bizkaia) o hasta Gurugú (información oral de un senderista). Supongo que el entorno se habrá desbrozado últimamente, porque eran muchos los comentarios sobre lo difícil que era encontrar el buzón no hace mucho.
 
Buzón de Gaztelu
Continuamos unos metros en la misma dirección de llegada y rodeamos las RUINAS de una casa, para finalmente ir a parar a la conocida pista que sube desde Ollargan. Todo ello en unos quince minutos desde el inicio. Podríamos sin más tirar a la derecha hacia Montefuerte, pero ya que estamos, no estará de más una visita al vecino más importante, ese que da nombre a los túneles de la autopista. Así que tiramos a la izquierda. (Como esta parte ya está descrita en la entrada Malmasín desde Ollargan, no nos detendremos mucho en la descripción)

Senderito de subida
VARIANTE: Si no nos interesa la ida y vuelta a Malmasín, nos ahorramos 2,5 kilómetros, y unos 130 metros de desnivel, o sea, casi la mitad de la dificultad total de la ruta.

En un paseo corto y casi llano llegamos al punto (DESVÍO) en que hay que abandonar la pista para empezar la subida. Tras una cruz de señales, salimos por la izquierda por sendero de tierra que de inmediato se bifurca. Hay que tomar el camino de la derecha (el de la izquierda sigue en bajada) y a partir de ahí, aunque se abren multitud de variantes, todas van hacia la cima. Se alcanza después una zona arbolada y más adelante pasamos junto a una especie de refugio con unos escaloncillos tallados en el sendero. De vez en cuando encontraremos tramos que a poco que haya llovido estarán embarrados y resbaladizos, hasta que alcanzamos la cima trepando unas rocas (MALMASÍN, 360 m.). Las vistas son espectaculares, especialmente hacia parte de Bilbao y aguas arriba del Nervión, incluyendo Basauri y Arrigorriaga, con la pareja Upo-Artanda en primer plano.
 
Etxebarri, Basauri y Gaztelu, desde la cima
Una opción interesante sería continuar cresteando unos metros para tomar un senderito que desciende hacia Arrigorriaga, pero lo dejaremos para otra ocasión para explorar otra zona. Descendemos el cono de Malmasín (con cuidadito en las partes embarradas) hasta la pista, y la recorremos en sentido inverso al inicial hasta el punto en que bajamos del Gaztelu. Dejamos de lado este montículo con su torre y continuamos bajando hacia Ollargan, utilizando cuando nos apatezca senderos alternativos para no aburrirnos con la pista. Seguimos el descenso por los caminos del parque de Montefuerte hasta poco después de una especie de mirador en una curva cerrada.

Bajando hacia Bolueta
Ahora cogemos por la derecha (DESVÍO-2) una pista que enseguida pasa a ser de cemento, y ya no hay más que bajar por ella, describiendo varios lazos y con mucha gente en días claros de fin de semana, hasta alcanzar el caótico inicio de ese camino: un embudo donde se amontonan coches atascados maniobrando para entrar o salir, junto a la verja del acceso al parque, un lugar que me trae viejos y confusos recuerdos. De ahí pasamos por debajo del tren, y vamos a dar al puente sobre el río junto a la chimenea del Boquete (como curiosidad, al cruzar el río es cuando entramos en Bilbao, puesto que tanto Malmasín como casi todo el parque pertenecen a Arrigorriaga). Justo enfrente está la estación de Metro de Bolueta, donde concluimos la pequeña excursión.


viernes, 16 de noviembre de 2018

Los quince puentes


Imaginemos ese día nublado, a ratos lluvioso, que no invita a planes de monte o excursiones ambiciosas. O esa mañana en que nos pesan demasiado las actividades del día anterior. O simplemente el día en que la pereza finalmente doblegó nuestra voluntad y renunciamos a una ruta chula para estar media hora más en la cama. No pasa nada, estamos a tiempo de salvar la jornada y hacer unos kilómetros cómodos y entretenidos, un buen paseíto para estirar las piernas y de paso conocer algún rincón que seguro se nos había pasado desapercibido.

El curso de ese río que luego es ría, que antes se llamaba Nervión y ahora Ibaizabal, y siempre Ría de Bilbao, nos sirve de itinerario y guía al mismo tiempo. Si vive en Bilbao o alrededores tiene usted el enorme privilegio de tener a su disposición cerca de diez kilómetros (incluso más, si nos ponemos) de recorrido bien bonito, lineal, variado e instructivo. Así que no hay excusa para quedarse en casa.

            DISTANCIA: 9,60 km.
            DESNIVEL: 0 m.
DIFICULTAD: Muy Baja (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Metro Bolueta Final: Punta de Zorrozaurre
            VIAS: Urbanas
ACCESOS: Inicio: Metro Bolueta. Las paradas más cercanas de Bilbobus son las de las líneas 13 y 40, pero nos pilla cerca cualquier otra por la zona de Txurdi o Santutxu. Final: La línea A4 tiene parada muy cerca del final del recorrido y enlaza con Deusto, donde también hay parada de Metro (Deusto-salida Iruña)
            ENLACES CON GR-228 http://ibilkat.blogspot.com/search/label/GR%20228
Más información:
Ver enlaces en el texto
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 24-33



            La zona de Bolueta está experimentando un importante cambio en los últimos años, transformándose amplios espacios a uso residencial. Nada más salir del Metro nos asomamos sobre el puente del Bokete, con su inconfundible chimenea, que conduce a la margen izquierda para acceder al visible monte Gaztelu y al parque de Montefuerte. Si hablamos de puente es porque ya tenemos aquí al lado lo que todavía es río Nervión o Ibaizabal, que discurre entre verdes orillas, esquivando pequeñas afloraciones rocosas que dan gracia a su cauce. Cruzando la carretera, nos dirigimos hacia los nuevos grandes bloques de viviendas junto a los cuales nos conduce un reciente bidegorri.

El Bokete, desde Bolueta
Nuevos edificios

Todavía río
            Hay un pequeño tramo en que podríamos abandonar el asfalto para bajar al mismo curso del río, pero no merece realmente la pena, lleno como está de maleza y basura. En este tramo inicial recorremos el Camino del Pontón y llegamos al puente que lleva a La Peña (km. 1). El río pierde su abrigo natural y pasa a encontrarse casi completamente inserto en la ciudad. Sin abandonar nuestra margen derecha, pasando frente a la ikastola Abusu, continuamos por el Paseo de los Caños.

Paseo de los Caños
Represas junto al puente de La Peña

            Por esta zona, como se ve, hay algunas pequeñas represas y aquí –como a unos 300 metros desde el puente- se inicia lo que es propiamente la ría de Bilbao, es decir, hasta aquí llegan las aguas del mar con la marea alta, fundiéndose con las que aporta el río. Bueno, por ahí he leído algunas cosas muy distintas, pero esta es la idea que siempre he tenido, y mantendré hasta que alguien me la rebata.

           
No sólo eso. La curva que el cauce describe ahora, justo enfrente del parque de La Peña (Ibaieder) era hace unos cuantos años mucho más pronunciada, pasando muy cerca de los bloques viviendas, y en el centro del curso fluvial se encontraba la isla de San Cristóbal, conectada con las orillas por dos pequeños puentes. Su exigua superficie estaba ocupada por una instalación industrial, y todo ello quedó arrasado por las inundaciones de 1983. Justo después, con idea de minimizar el impacto de las avenidas sobre La Peña, se eliminó sin más la isla y se cambió el trazado del cauce. Vaya, una isla fluvial era justo lo nos faltaba para equipararnos en todo a París, pero a cambio tener una isla desaparecida le aporta un aire mítico que mola mucho (la foto es del blog Los ojos abiertos linkado arriba)

Junto al parque de Ibaieder

             Otra pasarela nos permite conectar con La Peña, y desde ella se puede apreciar muy bien el poderoso encauzamiento de que ha sido objeto la ría desde aquel desastre del 83. Justo después pasamos bajo el inmenso arco del puente de Miraflores. La brutalidad de sus proporciones (altura, pilares, placas de hormigón) se completa con la vista de los túneles ferroviarios que, justo debajo, se introducen en las entrañas de esta pequeña elevación de Miraflores –antiguamente, el principal acceso a Bilbao.
       
Puente de Miraflores

Y los túneles debajo

            No nos olvidamos de la margen izquierda, que es precisamente la que vemos mejor. Dejando atrás el modesto Gaztelu, hemos tenido también una perspectiva sobre la vertiente oriental de Arnotegi, que ya vamos perdiendo, y cerca del puente de La Peña se ha podido ver la desembocadura del Bolintxu, entregando sus aguas a la ría. Por encima de las viviendas que tenemos enfrente se observan en lo alto algunos edificios de Miribilla, y ahora ya nos encontramos frente a Zamakola y Urazurrutia. Porque, señores, estamos llegando a Atxuri, nada menos (km.2,5)

            Pasamos junto a las vías de Eusko Tren y, ya entre calles, lo primero que llama la atención es el coqueto edificio que ponemos aquí debajo, que creo que es una antigua escuela y, enseguida, la estación de Atxuri, en el corazón del viejo Bilbao.

             
            Esto es la pera. Por la derecha queda la plaza de la Encarnación (donde había, o hay, no sé, algún restaurante famoso por las alubias), con la iglesia y el Museo de Arte Sacro. Unos metros después, el espléndido edificio de la antigua Escuela de Artes y Oficios, ahora instituto de Secundaria (creo), y enseguida la iglesia y puente de San Antón. Es penoso que haya muchos bilbaínos, pero muchos, que nunca hayan puesto el pie aquí. A continuación de la iglesia, el Mercado de la Ribera, remodelado varias veces, donde –como en todos los viejos mercados- se arremolinan turistas admirando los pescados y, sobre todo, poniéndose hasta el culo de pintxos.

San Antón, iglesia y puente

El Mercado

            Vale, las fotos son bastante chungas, porque a) en sitios tan apretados las perspectivas no son fáciles, y b) el fotógrafo o sea, servidor, es malo, para qué engañarnos. Pero no tiene perdón no dedicar a una visita estos lugares. Tienen una personalidad brutal. Ya  más relajados, seguimos bordeando la ría para llegar, frente a los soportales clásicos, al singular puente de la Ribera o de San Francisco. La gracia es que desde este punto es de donde se tiene un tiro de cámara más aproximado para reproducir el escudo de Bilbao, con San Antón y su puente. Faltan los lobos, claro, y el fondo luce repleto de bloques de casas, pero bueno.


            Pasando junto al puente de la Merced, con Bilborock en la otra orilla, llegamos enseguida al teatro Arriaga (km. 3,85), enfrente de la soberbia estación de La Concordia o de Santander (y debajo de ella, la vieja estación de La Naja, abandonada hace décadas). Qué queréis que os diga: casi toda mi infancia y buena parte de mi juventud transcurrieron en el tramo que sigue, entre el Arenal y el puente de Euskalduna que encontraremos luego, así que podría enrollarme durante horas hablando de estos lugares, sus edificios, puentes, paseos (y bares, claro). Así que, pasando junto a varios puentes más –Arenal, Ayuntamiento, Zubizuri- dejaremos que las imágenes sustituyan la perorata.

Teatro Arriaga
Ayuntamiento
Zubizuri al fondo, y Uribitarte en la otra orilla

                  El Campo de Volantín tiene un aire romántico que sería imperdonable echar a perder con alguna ‘modernización’: esto no se puede tocar, señores, que nos cargaríamos una seña de identidad insustituible del botxo. Lo mismo que la plaza de La Salve, por mucho que se le vea cierto carácter decadente. Eso no debe cambiar, que para eso tenemos al otro lado de la ría toda la vanguardia arquitectónica y urbanística que nos apetezca. Hay sitio para las dos cosas.

            Pasando bajo el imponente puente de La Salve (km. 5,2), con sus vertiginosas escaleras y sus vistosos murales, nos encontramos frente a frente con la estampa más conocida del Guggenheim, el icono del nuevo Bilbao y todo eso. Visto desde aquí, el perfil es realmente fantástico. Este tramo de la avenida de las Universidades, por donde hace tiempo apenas pasaba nadie, es un agradable paseo con bidegorri anexo, por donde nos aproximamos a la Universidad de Deusto y la pasarela Pedro Arrupe , bajo la sombra de la torre de Iberdrola. Este puente peatonal es una estupenda atalaya que ofrece vistas magníficas hacia las dos vertientes del cauce de la ría; aguas abajo, el horizonte se cierra con Kobetas, Arroletza y el penacho cimero del Eretza.

Puente de La Salve
Avenida de las Universidades
Desde la pasarela: puente de Deusto y Arroletza al fondo

            Ahora bajo el puente de Deusto, donde aún se puede ver la maquinaria elevadora en sus tripas, continuamos hacia la zona ajardinada de Botica Vieja. Ahí ha estado ‘siempre’ el edificio del Tigre, aunque sólo en época reciente, tras ser restaurado, ha merecido la atención de mucha gente. No sabría precisar dónde, pero también por esta zona se encontraba la fantástica cervecera de Deusto (qué gran pérdida) y asimismo se instalaban las barracas, hace muchos, muchísimos años, antes de iniciar un complicado periplo hasta su actual ubicación. El puente de puente de Euskalduna –en honor al viejo astillero desaparecido- (km. 6,8) cierra este tramo, con el Museo Marítimo y por supuesto San Mamés enfrente, tras el cual viene algo muy interesante.

El Tigre y jardines de Botica Vieja
Bajo el Euskalduna: San Mamés y Museo Marítimo

        
Glups
            En la rotonda donde desemboca el puente hay dos hitos sobresalientes: la clínica de Zorrozaurre, y un viejo y enorme edificio industrial en la calle Morgan, que se podría presentar al concurso de los engendros más horripilantes de la arquitectura mundial –aunque seguro que aparecen por ahí arquitectos hablando de racionalismo, líneas puras y no sé qué cosas más. Pero vamos a adentrarnos ahora en Zorrozaurre, la última zona de expansión de Bilbao. Dense prisa, porque esto desaparece a ojos vista.

            A la fecha actual (otoño del 18) hay que dar un rodeo para esquivar las obras, y bordeando los vallados llegamos a nuestro último puente, el de Frank Gehry, último del recorrido y último en levantarse, por ahora. Tenía que haber un puente, porque hace nada se ha terminado de abrir el viejo Canal de Deusto, convirtiendo Zorrozaurre de península en isla. Vamos, que de alguna manera sustituye a la perdida isla de San Cristóbal que decíamos al principio.

            Zorrozaurre es ahora mismo un hervidero de actividad, de transformación y, sobre todo, de demolición, por eso lo de las prisas. Todo ha adquirido un aire nuevo, nervioso, y lo que va quedando del pequeño barrio ribereño y sus numerosos edificios industriales empieza a convertirse también en una isla, rodeada en este caso de cascotes, grúas y excavadoras. Claro que todavía conserva parte del carácter, con sus viejos embarcaderos, las pequeñas casas, poquitas calles estrechas y alguna plazoleta tranquila, allí frente a otro barrio de potente personalidad (Olabeaga-Noruega). Muchos edificios de viviendas se han rehabilitado, casi siempre con buen gusto y respetando el entorno, empiezan a verse bares y alguna tienda poco convencional.

Más o menos a medio camino, en torno a ese gigantesco edificio de Artiach, ha florecido, o mejor explotado, una gran cantidad de espacios donde lo que domina es la creatividad y la innovación en distintas áreas. Si no estoy equivocado, fue Consonni donde todo empezó, y hoy en día estas nuevas actividades han tomado el relevo de las viejas factorías y talleres. Es emocionante observar cómo el barrio recobra vida y, como inevitablemente se perderán algunos de los viejos edificios, dejamos aquí algunas fotos por si usted llega demasiado tarde.







            Si el lector ha tenido la suerte de no haber venido nunca hasta aquí a recoger su coche, le comento que aquí está de Depósito Municipal de vehículos, una deprimente explanada donde la grúa deposita el coche mal aparcado (bueno, algunos de ellos). La zona ya es más abierta, casi todos los pabellones han caído bajo la piqueta y, frente a frente con Zorroza, pasamos junto a un edificio de ladrillo completamente desvencijado, y el gracioso caserío que no hace mucho todavía tenía una presencia respetable. 


El edificio Mefesa es el último que queda en pie, porque justo después la carretera se encuentra cerrada, todas las naves han desaparecido y ya no se puede seguir adelante… ahora, porque ibilkat estuvo allí hace unos años y llegamos hasta la misma punta. ¿Y esa foto? Pues, ejem, se habrá perdido en alguna tarjeta SIM o teléfono víctima de la obsolescencia programada. Pero sí, allí se reúnen los dos brazos de la ría, su cauce natural y el que fue Canal, ahora alternativa al curso de las aguas.

            Pues ahí terminamos (por ahora). Justo donde actualmente se corta la carretera tenemos una parada del Bilbobus A4 que enlaza con Deusto, y si no, volvemos por la misma orilla contemplando de nuevo estos paisajes que nos hablan de un Bilbao que ya está a punto de no volver a existir.