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sábado, 29 de junio de 2019

Malmasín desde Basauri


Como ya hemos comentado algunas veces, las posibles excursiones o paseos más o menos montañeros son fáciles y numerosos en los alrededores de Bilbao. En esta ocasión hacemos una pequeña travesía desde el vecino Basauri visitando un par de montecitos que, si bien carecen de interés deportivo, dan gracia a un agradable paseo en el que recorremos el parque de Montefuerte y disfrutamos de buenas vistas sobre el entorno urbano de la villa y sus poblaciones más próximas. La cercanía y las buenas comunicaciones hacen posible una ruta sencilla con distintas alternativas posibles.

             DISTANCIA: 6,5 km.
             DESNIVEL: 270 m. (90-360)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)  CENTENARIO    Techo municipal: Basauri           
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Metro Basauri Final: Metro Bolueta
            VIAS: Urbanas, senderos, pista de tierra, camino asfaltado
ACCESOS: Ida: Metro Bilbao parada Basauri (salida Gipuzkoa) Vuelta: Metro Bolueta
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33
IGN MTN50-061 Bilbao




Malmasín a la vista
En la parada de Metro de Basauri, si optamos por la salida de c/ Gipuzkoa nos ahorramos unos metros de desnivel con respecto a la que se encuentra junto al Ayuntamiento. A partir de aquí hay varias posibilidades, entre las cuales hemos elegido seguir por la propia calle Gipuzkoa hasta Landa Doktorren, donde giramos a la derecha y empezamos a subir con firmeza. Encontramos todavía en este calle algunas pequeñas casas de las que ya apenas subsisten unas pocas, pasamos junto al Centro Cívico y vamos a dar, en el límite del casco urbano, a una zona con construcciones recientes y la primera vista de nuestro pequeño monte, con Gaztelu a su derecha, coronado con una torre eléctrica..

Senderito
Pasando junto a un parking y dejando por la izquierda el campo de fútbol de Basozelai, seguimos unos metros la carretera hasta encontrar (derecha) un sendero junto a un panel informativo con un mapa. Atajamos por él y unos metros después por otro senderito a la derecha (SENDERO). Este pequeño tramo será el más montañero de toda la ruta hasta la ascensión final a Malmasín, lo que da idea de las emociones que nos esperan.

Gaztelu y su torre
En unos pocos metros alcanzamos la pista –la misma de antes, que dibuja un lazo-, y tiramos hacia la derecha hacia Gaztelu, que de inmediato tenemos a la vista. Ya desde aquí las vistas son excelentes, alcanzando hasta Legarmendi y Anboto por la derecha, y Oiz por la izquierda. Al acercarnos a la última loma, vemos con toda claridad el senderito que sale por la derecha hacia la cumbre. En unos metros de ascensión, estamos ya arriba (GAZTELU, 250 m.), con la cima (ocupada por la enorme torreta, buzón y un par de placas) sin más panorámica que una pequeña vista del Pagasarri. Por cierto que en una de esas placas se llama a este ‘monte’ Kukurrustu, aunque también he oído o visto nombres como Castillo (obvio), Ollargan (Cartografía de Bizkaia) o hasta Gurugú (información oral de un senderista). Supongo que el entorno se habrá desbrozado últimamente, porque eran muchos los comentarios sobre lo difícil que era encontrar el buzón no hace mucho.
 
Buzón de Gaztelu
Continuamos unos metros en la misma dirección de llegada y rodeamos las RUINAS de una casa, para finalmente ir a parar a la conocida pista que sube desde Ollargan. Todo ello en unos quince minutos desde el inicio. Podríamos sin más tirar a la derecha hacia Montefuerte, pero ya que estamos, no estará de más una visita al vecino más importante, ese que da nombre a los túneles de la autopista. Así que tiramos a la izquierda. (Como esta parte ya está descrita en la entrada Malmasín desde Ollargan, no nos detendremos mucho en la descripción)

Senderito de subida
VARIANTE: Si no nos interesa la ida y vuelta a Malmasín, nos ahorramos 2,5 kilómetros, y unos 130 metros de desnivel, o sea, casi la mitad de la dificultad total de la ruta.

En un paseo corto y casi llano llegamos al punto (DESVÍO) en que hay que abandonar la pista para empezar la subida. Tras una cruz de señales, salimos por la izquierda por sendero de tierra que de inmediato se bifurca. Hay que tomar el camino de la derecha (el de la izquierda sigue en bajada) y a partir de ahí, aunque se abren multitud de variantes, todas van hacia la cima. Se alcanza después una zona arbolada y más adelante pasamos junto a una especie de refugio con unos escaloncillos tallados en el sendero. De vez en cuando encontraremos tramos que a poco que haya llovido estarán embarrados y resbaladizos, hasta que alcanzamos la cima trepando unas rocas (MALMASÍN, 360 m.). Las vistas son espectaculares, especialmente hacia parte de Bilbao y aguas arriba del Nervión, incluyendo Basauri y Arrigorriaga, con la pareja Upo-Artanda en primer plano.
 
Etxebarri, Basauri y Gaztelu, desde la cima
Una opción interesante sería continuar cresteando unos metros para tomar un senderito que desciende hacia Arrigorriaga, pero lo dejaremos para otra ocasión para explorar otra zona. Descendemos el cono de Malmasín (con cuidadito en las partes embarradas) hasta la pista, y la recorremos en sentido inverso al inicial hasta el punto en que bajamos del Gaztelu. Dejamos de lado este montículo con su torre y continuamos bajando hacia Ollargan, utilizando cuando nos apatezca senderos alternativos para no aburrirnos con la pista. Seguimos el descenso por los caminos del parque de Montefuerte hasta poco después de una especie de mirador en una curva cerrada.

Bajando hacia Bolueta
Ahora cogemos por la derecha (DESVÍO-2) una pista que enseguida pasa a ser de cemento, y ya no hay más que bajar por ella, describiendo varios lazos y con mucha gente en días claros de fin de semana, hasta alcanzar el caótico inicio de ese camino: un embudo donde se amontonan coches atascados maniobrando para entrar o salir, junto a la verja del acceso al parque, un lugar que me trae viejos y confusos recuerdos. De ahí pasamos por debajo del tren, y vamos a dar al puente sobre el río junto a la chimenea del Boquete (como curiosidad, al cruzar el río es cuando entramos en Bilbao, puesto que tanto Malmasín como casi todo el parque pertenecen a Arrigorriaga). Justo enfrente está la estación de Metro de Bolueta, donde concluimos la pequeña excursión.


viernes, 16 de noviembre de 2018

Los quince puentes


Imaginemos ese día nublado, a ratos lluvioso, que no invita a planes de monte o excursiones ambiciosas. O esa mañana en que nos pesan demasiado las actividades del día anterior. O simplemente el día en que la pereza finalmente doblegó nuestra voluntad y renunciamos a una ruta chula para estar media hora más en la cama. No pasa nada, estamos a tiempo de salvar la jornada y hacer unos kilómetros cómodos y entretenidos, un buen paseíto para estirar las piernas y de paso conocer algún rincón que seguro se nos había pasado desapercibido.

El curso de ese río que luego es ría, que antes se llamaba Nervión y ahora Ibaizabal, y siempre Ría de Bilbao, nos sirve de itinerario y guía al mismo tiempo. Si vive en Bilbao o alrededores tiene usted el enorme privilegio de tener a su disposición cerca de diez kilómetros (incluso más, si nos ponemos) de recorrido bien bonito, lineal, variado e instructivo. Así que no hay excusa para quedarse en casa.

            DISTANCIA: 9,60 km.
            DESNIVEL: 0 m.
DIFICULTAD: Muy Baja (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Metro Bolueta Final: Punta de Zorrozaurre
            VIAS: Urbanas
ACCESOS: Inicio: Metro Bolueta. Las paradas más cercanas de Bilbobus son las de las líneas 13 y 40, pero nos pilla cerca cualquier otra por la zona de Txurdi o Santutxu. Final: La línea A4 tiene parada muy cerca del final del recorrido y enlaza con Deusto, donde también hay parada de Metro (Deusto-salida Iruña)
            ENLACES CON GR-228 http://ibilkat.blogspot.com/search/label/GR%20228
Más información:
Ver enlaces en el texto
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 24-33



            La zona de Bolueta está experimentando un importante cambio en los últimos años, transformándose amplios espacios a uso residencial. Nada más salir del Metro nos asomamos sobre el puente del Bokete, con su inconfundible chimenea, que conduce a la margen izquierda para acceder al visible monte Gaztelu y al parque de Montefuerte. Si hablamos de puente es porque ya tenemos aquí al lado lo que todavía es río Nervión o Ibaizabal, que discurre entre verdes orillas, esquivando pequeñas afloraciones rocosas que dan gracia a su cauce. Cruzando la carretera, nos dirigimos hacia los nuevos grandes bloques de viviendas junto a los cuales nos conduce un reciente bidegorri.

El Bokete, desde Bolueta
Nuevos edificios

Todavía río
            Hay un pequeño tramo en que podríamos abandonar el asfalto para bajar al mismo curso del río, pero no merece realmente la pena, lleno como está de maleza y basura. En este tramo inicial recorremos el Camino del Pontón y llegamos al puente que lleva a La Peña (km. 1). El río pierde su abrigo natural y pasa a encontrarse casi completamente inserto en la ciudad. Sin abandonar nuestra margen derecha, pasando frente a la ikastola Abusu, continuamos por el Paseo de los Caños.

Paseo de los Caños
Represas junto al puente de La Peña

            Por esta zona, como se ve, hay algunas pequeñas represas y aquí –como a unos 300 metros desde el puente- se inicia lo que es propiamente la ría de Bilbao, es decir, hasta aquí llegan las aguas del mar con la marea alta, fundiéndose con las que aporta el río. Bueno, por ahí he leído algunas cosas muy distintas, pero esta es la idea que siempre he tenido, y mantendré hasta que alguien me la rebata.

           
No sólo eso. La curva que el cauce describe ahora, justo enfrente del parque de La Peña (Ibaieder) era hace unos cuantos años mucho más pronunciada, pasando muy cerca de los bloques viviendas, y en el centro del curso fluvial se encontraba la isla de San Cristóbal, conectada con las orillas por dos pequeños puentes. Su exigua superficie estaba ocupada por una instalación industrial, y todo ello quedó arrasado por las inundaciones de 1983. Justo después, con idea de minimizar el impacto de las avenidas sobre La Peña, se eliminó sin más la isla y se cambió el trazado del cauce. Vaya, una isla fluvial era justo lo nos faltaba para equipararnos en todo a París, pero a cambio tener una isla desaparecida le aporta un aire mítico que mola mucho (la foto es del blog Los ojos abiertos linkado arriba)

Junto al parque de Ibaieder

             Otra pasarela nos permite conectar con La Peña, y desde ella se puede apreciar muy bien el poderoso encauzamiento de que ha sido objeto la ría desde aquel desastre del 83. Justo después pasamos bajo el inmenso arco del puente de Miraflores. La brutalidad de sus proporciones (altura, pilares, placas de hormigón) se completa con la vista de los túneles ferroviarios que, justo debajo, se introducen en las entrañas de esta pequeña elevación de Miraflores –antiguamente, el principal acceso a Bilbao.
       
Puente de Miraflores

Y los túneles debajo

            No nos olvidamos de la margen izquierda, que es precisamente la que vemos mejor. Dejando atrás el modesto Gaztelu, hemos tenido también una perspectiva sobre la vertiente oriental de Arnotegi, que ya vamos perdiendo, y cerca del puente de La Peña se ha podido ver la desembocadura del Bolintxu, entregando sus aguas a la ría. Por encima de las viviendas que tenemos enfrente se observan en lo alto algunos edificios de Miribilla, y ahora ya nos encontramos frente a Zamakola y Urazurrutia. Porque, señores, estamos llegando a Atxuri, nada menos (km.2,5)

            Pasamos junto a las vías de Eusko Tren y, ya entre calles, lo primero que llama la atención es el coqueto edificio que ponemos aquí debajo, que creo que es una antigua escuela y, enseguida, la estación de Atxuri, en el corazón del viejo Bilbao.

             
            Esto es la pera. Por la derecha queda la plaza de la Encarnación (donde había, o hay, no sé, algún restaurante famoso por las alubias), con la iglesia y el Museo de Arte Sacro. Unos metros después, el espléndido edificio de la antigua Escuela de Artes y Oficios, ahora instituto de Secundaria (creo), y enseguida la iglesia y puente de San Antón. Es penoso que haya muchos bilbaínos, pero muchos, que nunca hayan puesto el pie aquí. A continuación de la iglesia, el Mercado de la Ribera, remodelado varias veces, donde –como en todos los viejos mercados- se arremolinan turistas admirando los pescados y, sobre todo, poniéndose hasta el culo de pintxos.

San Antón, iglesia y puente

El Mercado

            Vale, las fotos son bastante chungas, porque a) en sitios tan apretados las perspectivas no son fáciles, y b) el fotógrafo o sea, servidor, es malo, para qué engañarnos. Pero no tiene perdón no dedicar a una visita estos lugares. Tienen una personalidad brutal. Ya  más relajados, seguimos bordeando la ría para llegar, frente a los soportales clásicos, al singular puente de la Ribera o de San Francisco. La gracia es que desde este punto es de donde se tiene un tiro de cámara más aproximado para reproducir el escudo de Bilbao, con San Antón y su puente. Faltan los lobos, claro, y el fondo luce repleto de bloques de casas, pero bueno.


            Pasando junto al puente de la Merced, con Bilborock en la otra orilla, llegamos enseguida al teatro Arriaga (km. 3,85), enfrente de la soberbia estación de La Concordia o de Santander (y debajo de ella, la vieja estación de La Naja, abandonada hace décadas). Qué queréis que os diga: casi toda mi infancia y buena parte de mi juventud transcurrieron en el tramo que sigue, entre el Arenal y el puente de Euskalduna que encontraremos luego, así que podría enrollarme durante horas hablando de estos lugares, sus edificios, puentes, paseos (y bares, claro). Así que, pasando junto a varios puentes más –Arenal, Ayuntamiento, Zubizuri- dejaremos que las imágenes sustituyan la perorata.

Teatro Arriaga
Ayuntamiento
Zubizuri al fondo, y Uribitarte en la otra orilla

                  El Campo de Volantín tiene un aire romántico que sería imperdonable echar a perder con alguna ‘modernización’: esto no se puede tocar, señores, que nos cargaríamos una seña de identidad insustituible del botxo. Lo mismo que la plaza de La Salve, por mucho que se le vea cierto carácter decadente. Eso no debe cambiar, que para eso tenemos al otro lado de la ría toda la vanguardia arquitectónica y urbanística que nos apetezca. Hay sitio para las dos cosas.

            Pasando bajo el imponente puente de La Salve (km. 5,2), con sus vertiginosas escaleras y sus vistosos murales, nos encontramos frente a frente con la estampa más conocida del Guggenheim, el icono del nuevo Bilbao y todo eso. Visto desde aquí, el perfil es realmente fantástico. Este tramo de la avenida de las Universidades, por donde hace tiempo apenas pasaba nadie, es un agradable paseo con bidegorri anexo, por donde nos aproximamos a la Universidad de Deusto y la pasarela Pedro Arrupe , bajo la sombra de la torre de Iberdrola. Este puente peatonal es una estupenda atalaya que ofrece vistas magníficas hacia las dos vertientes del cauce de la ría; aguas abajo, el horizonte se cierra con Kobetas, Arroletza y el penacho cimero del Eretza.

Puente de La Salve
Avenida de las Universidades
Desde la pasarela: puente de Deusto y Arroletza al fondo

            Ahora bajo el puente de Deusto, donde aún se puede ver la maquinaria elevadora en sus tripas, continuamos hacia la zona ajardinada de Botica Vieja. Ahí ha estado ‘siempre’ el edificio del Tigre, aunque sólo en época reciente, tras ser restaurado, ha merecido la atención de mucha gente. No sabría precisar dónde, pero también por esta zona se encontraba la fantástica cervecera de Deusto (qué gran pérdida) y asimismo se instalaban las barracas, hace muchos, muchísimos años, antes de iniciar un complicado periplo hasta su actual ubicación. El puente de puente de Euskalduna –en honor al viejo astillero desaparecido- (km. 6,8) cierra este tramo, con el Museo Marítimo y por supuesto San Mamés enfrente, tras el cual viene algo muy interesante.

El Tigre y jardines de Botica Vieja
Bajo el Euskalduna: San Mamés y Museo Marítimo

        
Glups
            En la rotonda donde desemboca el puente hay dos hitos sobresalientes: la clínica de Zorrozaurre, y un viejo y enorme edificio industrial en la calle Morgan, que se podría presentar al concurso de los engendros más horripilantes de la arquitectura mundial –aunque seguro que aparecen por ahí arquitectos hablando de racionalismo, líneas puras y no sé qué cosas más. Pero vamos a adentrarnos ahora en Zorrozaurre, la última zona de expansión de Bilbao. Dense prisa, porque esto desaparece a ojos vista.

            A la fecha actual (otoño del 18) hay que dar un rodeo para esquivar las obras, y bordeando los vallados llegamos a nuestro último puente, el de Frank Gehry, último del recorrido y último en levantarse, por ahora. Tenía que haber un puente, porque hace nada se ha terminado de abrir el viejo Canal de Deusto, convirtiendo Zorrozaurre de península en isla. Vamos, que de alguna manera sustituye a la perdida isla de San Cristóbal que decíamos al principio.

            Zorrozaurre es ahora mismo un hervidero de actividad, de transformación y, sobre todo, de demolición, por eso lo de las prisas. Todo ha adquirido un aire nuevo, nervioso, y lo que va quedando del pequeño barrio ribereño y sus numerosos edificios industriales empieza a convertirse también en una isla, rodeada en este caso de cascotes, grúas y excavadoras. Claro que todavía conserva parte del carácter, con sus viejos embarcaderos, las pequeñas casas, poquitas calles estrechas y alguna plazoleta tranquila, allí frente a otro barrio de potente personalidad (Olabeaga-Noruega). Muchos edificios de viviendas se han rehabilitado, casi siempre con buen gusto y respetando el entorno, empiezan a verse bares y alguna tienda poco convencional.

Más o menos a medio camino, en torno a ese gigantesco edificio de Artiach, ha florecido, o mejor explotado, una gran cantidad de espacios donde lo que domina es la creatividad y la innovación en distintas áreas. Si no estoy equivocado, fue Consonni donde todo empezó, y hoy en día estas nuevas actividades han tomado el relevo de las viejas factorías y talleres. Es emocionante observar cómo el barrio recobra vida y, como inevitablemente se perderán algunos de los viejos edificios, dejamos aquí algunas fotos por si usted llega demasiado tarde.







            Si el lector ha tenido la suerte de no haber venido nunca hasta aquí a recoger su coche, le comento que aquí está de Depósito Municipal de vehículos, una deprimente explanada donde la grúa deposita el coche mal aparcado (bueno, algunos de ellos). La zona ya es más abierta, casi todos los pabellones han caído bajo la piqueta y, frente a frente con Zorroza, pasamos junto a un edificio de ladrillo completamente desvencijado, y el gracioso caserío que no hace mucho todavía tenía una presencia respetable. 


El edificio Mefesa es el último que queda en pie, porque justo después la carretera se encuentra cerrada, todas las naves han desaparecido y ya no se puede seguir adelante… ahora, porque ibilkat estuvo allí hace unos años y llegamos hasta la misma punta. ¿Y esa foto? Pues, ejem, se habrá perdido en alguna tarjeta SIM o teléfono víctima de la obsolescencia programada. Pero sí, allí se reúnen los dos brazos de la ría, su cauce natural y el que fue Canal, ahora alternativa al curso de las aguas.

            Pues ahí terminamos (por ahora). Justo donde actualmente se corta la carretera tenemos una parada del Bilbobus A4 que enlaza con Deusto, y si no, volvemos por la misma orilla contemplando de nuevo estos paisajes que nos hablan de un Bilbao que ya está a punto de no volver a existir.
           

viernes, 22 de septiembre de 2017

Rekalde-Kastrexana

Como este es un blog genuinamente bilbaíno, nos gusta subrayar las ventajas de que nuestra villa se encuentre rodeada de pequeños montes que nos permiten acceder con facilidad a espacios naturales para una cómoda salida mañanera. Como prueba de ello traemos una vez más una pequeña excursión que enlaza dos barrios de Bilbao faldeando por las laderas: esta vez es el Pagasarri el que nos sirve de puente para, sin pisar el casco urbano, trasladarnos desde Rekalde hasta Kastrexana, en el límite noroccidental del botxo, a orillas del Kadagua.

              DISTANCIA: 8,9 km.
            DESNIVEL: 370 m. (100-469)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Polideportivo El Fango Final: Bilbobus 88 Zorroza-Kastrejana
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Al polideportivo de Rekalde-El Fango se llega por c/ Gordoniz hasta la plaza de Rekalde, girando a la izquierda por Ciudadela y Ctra. Larraskitu. Bilbobus 72 parada Kiroldegia). Para la vuelta, Bilbobus 88, varias línea de Bizkaibus y FEVE, o BI-3742 dirección Zorroza-Bilbao
            TRACKWikiloc
             Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33




Llegando a Larraskitubidea
El polideportivo de El Fango es uno de los más grandes de Bilbao, y los fines de semana se llena de aficionados al deporte y multitud de equipos de todas las disciplinas y tramos de edad. Resulta agradable ver a tanta gente movilizada, sacudiéndose la modorra para hacer ejercicio ¡fuera la pereza! Desde la parada del bus seguimos carretera arriba para girar después a la derecha por la calle que enfila junto a unos bloques de viviendas nuevas y luego, con Iberdrola por la izquierda, girar de nuevo a la derecha junto a una fuente, subir una pequeña rampa y salir a Larraskitubidea junto al número 88. 


Camino hacia Igertu
Aquí seguimos el camino normal del Paga: recto unas decenas de metros, giramos a la izquierda para coger el atajo y de nuevo a la carretera. Pasamos el bar Athletic, con sus horarios invenciblemente aleatorios y, siempre por carretera, superamos sucesivas curvas y los últimos caseríos de Lurzuri, para acceder al aparcamiento de Igertu, punto habitual de inicio de nuestras excursiones por el Paga. Para nuestros lectores más montañeros todo este rollo estará muy de sobra pero, claro, este blog es para cualquier tipo de paseante, así que ahí queda la descripción.

Cruce en Gangoiti
Después de Igertu todavía queda una rampa por camino asfaltado para, junto al cartel que indica hacia San Roque, girar a la derecha, abandonar la carretera y, cruzando la barrera, acometer la conocida como Cuesta del Silencio. Un tramo de pendiente y longitud respetables que nos hacen moderar la marcha hasta que, pasada la fuente de Zapaburu y un último repecho, llegar al cruce de Artabe, donde arrancan varios caminos que apuntan al Pagasarri. Esta vez continuamos la pista girando a la derecha para, tras un trecho llano en que recuperamos el aliento, arribar al área recreativa de Gangoiti que, si no estoy equivocado, marcará la máxima elevación del día. Hemos recorrido unos 3,5 kms. y aquí nos encontramos con un nuevo cruce múltiple: dejamos por la izquierda la pista que continúa hacia el Paga y otra casi contigua que lleva a Erreztaleku, y seguimos de frente por un camino recto flanqueado por árboles, como un pasillo. A ambos lados tenemos los bancos sobre las laderas que forman parte del área recreativa, dejamos otro camino por la derecha y empezamos a bajar con decisión.

Camino por la ladera
A partir de aquí seguiremos otros 2 kms. en sentido inverso a lo descrito en la entrada Kobetas-LarraskituEs un camino amplio y llano, que va faldeando por la ladera norte del cordal, bajo arbolado y pasando sucesivas curvas en las que encontraremos tres o cuatro fuentes. Con algunas buenas vistas sobre Bilbao, llegamos al punto donde se ha descubierto una antigua ferrería, con un cartel explicativo que compensa el hecho de que in situ no veamos prácticamente nada identificable.

Desvío llegando a Arraiz
Poco más adelante, en ligera bajada, atravesamos una puerta y llegamos a la intersección, con mapa y cruz de señales, donde el GR 228 (izquierda) pica con fuerza hacia Erreztaleku, y por la derecha se nos reúne la pista que sube del Peñaskal. Vemos también un camino que por la derecha se dirige hacia la cantera pequeña, pero nosotros seguimos sin desviarnos, con buenas vistas hacia Sasiburu y Alonsotegi, que conservaremos durante mucho rato, y con el vertedero de Artigas por la izquierda. Enseguida tenemos a la vista las casas (restaurantes) de Arraiz, una zona rocosa aledaña y otra torre eléctrica, y llegamos a un nuevo desvío: una cruz de señales indica la variante del GR hacia Zorroza, y por ese camino seguiremos, abandonando la pista principal.

Entre espinos y rocas
Seguimos por el pasillo verde, con una txabola por la izquierda, y enseguida se llega a una bifurcación. Tratándose de una variante del GR recientemente habilitado, sorprende no encontrar ninguna marca que nos oriente, pero para eso está Ibilkat (y nuestras malas experiencias por caminos erróneos): hay que tomar el camino herboso que sube muy suavemente por la derecha, un sendero agradable, con algunos arbolillos y escarpes rocosos con alguna bocamina (derecha). Estamos en la zona de Armolatza, en las cercanías de la mina Primitiva. Y es que muy poquito o nada ha quedado por remover en toda la alineación calcárea que va desde Pastorekorta hasta aquí, y por todas partes encontramos vestigios de la actividad minera.

Sierra de Sasiburu, con Alonsotegi abajo
Vamos por una especie de cornisa, por la zona alta de la ladera y a campo abierto, siempre con buenas vistas sobre Alonsotegi. Poco más adelante hay otro atisbo de camino que baja por la izquierda y que ignoramos, para acceder a una especie de alto, donde el panorama se abre: por la derecha se divisa la cima de Arraiz, tras la vaguada en el fondo de la cual se encuentra la incineradora de Zabalgarbi. Así que vamos progresando por una lomada secundaria en la que pronto vemos una nueva torreta eléctrica, que será el punto de inicio del descenso. A primera vista, esto parece prometer la típica bajada a tumba abierta, vertiginosa sobre el valle, teniendo como primera referencia el viaducto de la autopista, que ya vuela a una buena altura. Pero, aunque perdemos metros con decisión, la cosa no es tan terrible: el sendero va zigzagueando pasando junto a algún arbolito, y no presenta ninguna dificultad; es más, está perfectamente marcado (supongo que por el paso de animales) y resulta bastante divertido.

Zona ajardinada junto a Zabalgarbi
Finalmente accedemos a una zona verde con bancos, contigua a Zabalgarbi, a la que llegamos atravesando un paso en la alambrada. Ya no queda más que bajar hacia la carretera. Aunque nada nos impediría seguir hacia la izquierda, en dirección a Alonsotegi, en esta ocasión tomamos rumbo hacia Kastrexana (derecha). Hay que pasar junto a varias txabolas con perros y aspecto muy poco agradable, y luego seguimos bajando suavemente, hasta pasar junto al pequeño barrio de Bizkorta, apenas tres o cuatro casas. Se pasa una curva y ya estamos abajo del todo, cruzando un túnel bajo la autopista. Salimos junto a otro grupito de casas, de aspecto antiguo, y justo aquí se encuentra la parada del Bilbobus 88 (un poco más abajo hay un apeadero de FEVE), donde damos por terminada la marcha.

Aunque el bus pasa cada media hora, si es menester esperar, unas decenas de metros más adelante (derecha) tenemos el Batzoki, buen lugar para atizarnos un pintxito y un trago para reponer fuerzas. Por su parte, la antes citada variante del GR 228, que enlaza Arraiz con Zorroza, continúa por esta carretera para remontar suavemente hasta Zorrozgoiti, donde se une al trazado principal del sendero. Es otra posibilidad si queremos alargar la caminata o tenemos algún interés en alcanzar esa zona, pero el recorrido en sí entiendo que no merece la pena.

viernes, 19 de mayo de 2017

Bolintxu desde Montefuerte

El pequeño valle de Bolintxu –quizá más bien un barranco- se encuentra en el extremo sur del territorio bilbaíno, al pie del Pagasarri y sus montes vecinos. Su gran riqueza ecológica y la belleza de un entorno siempre verde y fresco lo convierten en una minúscula joya natural, casi un milagro a un paso de zonas urbanas, carreteras y autopistas. El interés de este enclave aumenta si consideramos cómo tras las graves inundaciones de 1.983 consiguió regenerarse espontáneamente, transformando el viejo embalse en un hermosa aliseda, y su muro en una cascada para deleite de los fotógrafos.

Si en alguna ocasión anterior hemos recorrido la zona como parte de rutas más extensas, esta vez dedicamos la excursión exclusivamente al pequeño arroyo y su encantador entorno, sin prisas y deteniéndonos en todos sus rincones.

               DISTANCIA: 2,2 km. 
            DESNIVEL: 40 m. (660-110)
DIFICULTAD: Ninguna 0 (0-0-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Tunel de Lapurzulo bajo autopista junto BI-3723
            VIAS: Sendero de tierra
ACCESOS: Llegar hasta el barrio de La Peña y en la rotonda tomar la carretera BI-3723 para pasar bajo el puente. Bordear el parque de Montefuerte, pasar un primer túnel bajo la autopista y girar a la derecha bajo un segundo túnel. Se puede aparcar a la derecha de un cruce junto a un antiguo edificio del Consorcio de Aguas (placa de Bolintxubidea). Se puede llegar hasta Ollargan en la línea 50 de Bilbobus. Desde ahí, bordeando el parque, llegamos al punto de inicio en 1 km. 
ENLACES CON: Bolintxu desde Igertu
TRACK: Wikiloc
Más información (además de los links a la entrada anterior):
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33


Perfil (ida)

Tratándose de una excursión tan sencilla y corta, tampoco está mal, como decía arriba, empezar en La Peña o en Ollargan, desde donde tenemos un tranquilo paseo hasta el lugar que hemos fijado como punto de partida. De esta forma podemos completar la salida con alguna actividad en el cercano parque de Montefuerte.

El camino lo comenzamos justo al lado de donde hemos aparcado, junto a un viejo edificio de Aguas. Seguimos unos pocos pasos en dirección a Buia (la que traemos al llegar) y de inmediato vemos un senderito que desciende por la derecha. En el acto estamos en la senda que corre paralela al arroyo Bolintxu, que es la que vamos a recorrer. Por la derecha queda el pequeño cauce, cuajado de rocas y envuelto en un exuberante marco vegetal, sombrío y fresco.
Siempre decimos aquí que por el monte conviene andar sin prisa, pero esta vez tiene todavía más sentido: hay que disfrutar de cada rincón, cada pequeña poza, árboles y musgo…  

El sendero a veces se aproxima y otras se aleja unos metros del cauce, pero sin que nunca perdamos las innumerables perspectivas sobre el agua. Si vamos con críos, será inevitable hacer mil paradas para trepar a troncos caídos, cruzar sobre piedras a la orilla contraria o enredar con los zapateros y, si hay suerte, con los zapaburus.
Un habitante misterioso

La única precaución debe ser esquivar épocas lluviosas, porque el camino suele lucir siempre ligeramente embarrado, y puede resultar muy incómodo de encontrarse más húmedo de lo normal.

La primera de las cuevas
Pronto encontramos un par de sorpresas: primero por la derecha, cruzando el río, y luego por la izquierda, tomando un pequeño desvío, encontramos dos pequeñas cuevas, de las muchas que salpican todo el entorno del Pagasarri. Algunas de estas cavidades se utilizaron hace años, en época de sequía severa, para la captación de aguas subterráneas.

Seguimos serpenteando siempre a la vera del río, con ligeras subidas y bajadas, y poco más arriba encontramos una buena poza junto a rocas de mayor calibre. Ya escuchamos el rumor del agua cayendo por la cascada, que enseguida tenemos ya a la vista.

En realidad, esta pequeña cascada es un salto desde el medio derruido muro que cerraba el viejo embalse. Como se aprecia en la foto antigua que hemos tomado prestada del blog Cantábrico2007 que se indica arriba, el lugar era muy apreciado en los años 60 y 70 del siglo pasado para darse un chapuzón y, como se ve, la vegetación era bastante menor que en la actualidad. En las inundaciones de 1.983 el vaso –que ya venía acumulando material desde tiempo atrás, sobre todo desde la apertura de la vecina cantera- quedó colmatado por el arrastre de tierra y piedras de las laderas próximas. El muro cedió por su parte central y dio origen a la actual cascada. La naturaleza recuperó para sí el entorno de Bolintxu. Desaparecieron un viejo txakolí y unas cuantas txabolas de las muchas que poblaban la ladera de Arnotegi y, con el paso de algunos años, el embalse se convirtió en la hermosa aliseda que hoy ocupa aquel espacio.

Tras las inevitables fotos, podemos subir por la izquierda a lo alto del muro y continuar unos metros de sendero hasta la gran tubería del sifón que salva el desnivel del valle. Desde allí podríamos continuar subiendo hacia el camino que remonta hacia Igertu, cerca de San Roque. Pero como esta vez limitamos el paseo a esta parte –la más vistosa- del curso del arroyo, damos aquí por concluida la apacible marcha.

Si no queremos regresar por el camino ‘fluvial’ que ya hemos recorrido, desde esta parte superior del viejo embalse podemos tomar, por la izquierda, un camino paralelo alternativo. Es una senda algo más amplia que la anterior, que corre unos cuantos metros por encima y algo más lejos del río. Es el camino que recorríamos en la entrada Bolintxu desde Igertu (enlace), por la que regresamos tranquilamente a nuestro punto de partida.