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domingo, 24 de noviembre de 2019

Matxitxako

El cabo de Matxitxako, santo y seña de nuestra vocación marítima, es la punta más septentrional de la Euskadi peninsular. Desde pequeños nos aprendemos su nombre como uno de los accidentes geográficos más importantes del Cantábrico aunque, si hablamos de senderismo, se sitúa fuera de las rutas habituales y no son muchos los vizcaínos que lo han visitado.

En esta excursión ponemos remedio a esta anomalía dedicándole un pequeño paseo en el que contemplamos el viejo faro del siglo XIX y el nuevo, mucho más robusto, que se asoman a mar abierto donde la vista se pierde hasta el horizonte. En nuestro camino de vuelta disfrutaremos de una espléndida perspectiva sobre el peñón de Aketx y Gaztelugatxe, hacia donde podemos continuar, enlazando con una sencilla ruta costera.

            DISTANCIA: 5,5 km.
            DESNIVEL: 180 m. (60-238)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: BI-3101 Bermeo-Bakio (desvío)
            VIAS: Carreteras, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista BI-631 dirección Mungia-Bermeo. En la rotonda final tomar dirección Bermeo. Poco después de entrar en el caso urbano, tomar por la izquierda la BI-3101 dirección Bakio-Gaztelugatxe. Cuando encontramos el desvío a la derecha que indica Matxitxako, tenemos un pequeño espacio para aparcar allí mismo. Hasta Bermeo, Bizkaibus A3527 (autopista) y Euskotren E4 Bilbao-Bermeo. Desde Bermeo hasta el punto de inicio, Bizkaibus A3524 parada Arene 37 Escuelas-Matxitxako
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON GaztelugatxeBurgoa (variantes)
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 1-2
IGN MTN50-038 Bermeo




Saliendo de Bermeo por la BI-3101 que lleva hacia Bakio (señalización de Gaztelugatxe), tras pasar junto a la playa de Aritzatxu (no visible desde la carretera) y sortear unas cuantas curvas entre caseríos, en unos minutos llegamos a un desvío con una señal que indica la dirección a Matxitxako (2,8 kms.) por la BI-4203. Estamos en la zona de Arene, también llamada Baratz Eder, y este es nuestro punto de partida, porque en el mismo desvío hay un pequeño espacio para aparcar, y aquí mismo está la parada del bus.

Por esta vía nos dirigimos hacia el cabo. Es una carreterilla asfaltada y puesta en condiciones hace bien poco tiempo, después de décadas de abandono en las que aparecía destripada y ondulante. El camino discurre en suave descenso bajo arbolado de gran porte, inmensos ejemplares –sobro todo, pinos- que se levantan envueltos en enredaderas, una imagen misteriosa de bosque impenetrable sobre laderas vertiginosas, aunque luego tampoco es exactamente así.

VARIANTE: En unos 500 metros desde el inicio encontramos por la derecha el camino que lleva a la playa de Arribolas. Es una estrecha franja de playa pedregosa pero con muy buenas vistas hacia el Este (Izaro y Ogoño), y sus alrededores son muy apreciados para la práctica del submarinismo. Parece ser que por aquí existió un cargadero (ahora desaparecido) para el servicio de la cercana plataforma La Gaviota. El camino desde la carretera no llegará a 1 km., y seguramente hay algún atajo para volver a ella sin tener que desandar (y remontar) por donde hemos bajado, pero tampoco lo puedo asegurar con certeza.

Enseguida empiezan a surgir algunos caminillos a izquierda y derecha que llevan a diferentes caseríos que, aunque parezca mentira, se multiplican en distintos puntos de esta península. La verdad es que el camino resulta muy cómodo, pero también bastante aburrido, sin vistas ni ningún atractivo en el que fijar la atención. El mar apenas se entrevé entre los árboles, y no hay nada más.

En la última parte del corto recorrido el arbolado es menos gigantesco y el panorama más abierto, con otro magnífico caserío por la izquierda. Ya vemos que vamos llegando, con el mar ya por la derecha y algunos carteles del Gobierno vasco sobre tamaños autorizados de las capturas de moluscos y crustáceos. Primero divisamos por la izquierda, en el alto, el faro nuevo y, continuando en bajada, enseguida aparece el viejo, algo más atractivo a la vista, de piedra, rodeado por un jardincillo y con un mirador de madera adosado a la parte más expuesta. Hay un pequeño aparcamiento de ambiente plenamente surfero –furgonas y tal- y varios paneles sobre la fauna de la zona. Sobre el faro y un poco de su historia podemos consultar esta página.


Bajando por la pendiente herbosa se llega a una pequeña antena y abajo se ven las rocas que señalan la punta del cabo, sobre las que rompen las olas. Tengo entendido que se puede explorar algo hacia los acantilados, pero no lo puedo asegurar porque no lo he llegado a ver personalmente. Lo que sí es notable es la vista hacia poniente, muy espectacular, del peñón de Aketx y Gaztelugatxe y la línea de
costa que lleva hasta allí. Una panorámica realmente bonita que seguiremos disfrutando un rato en el siguiente tramo. Y, claro está, esa perspectiva infinita del océano inmenso que tenemos de frente. Por aquello de la tradición anglófila de Bilbao cualquiera diría que la vista se nos perdería hacia el norte hasta dar con la costa inglesa, pero no hay para tanto: en línea recta no llegaríamos mucho más arriba de Burdeos. Desde el observatorio instalado tras el viejo faro lo que sí tenemos oportunidad de ver son distintas especies de aves marinas, e incluso algún gran cetáceo (esto con muchísima suerte y quizá con asesoramiento de algún entendido).

Para la vuelta nos decidimos por algo un poco más montañero que la aburrida carretera, así que vamos a bordear la línea de costa por el lado contrario al de llegada. Pasando a la vertiente occidental del cabo, surge un sendero clarísimo y supercómodo que asciende por el lateral del faro nuevo. Este sendero estaba hasta hace poco casi impracticable (zarzing puro), pero actualmente, aunque la trazada es estrechita, se ha limpiado generosamente, y tenemos un pasillo de al menos metro y medio de anchura entre dos grandes masas de argomas. Puede que el influjo turístico de Gaztelugatxe haya llegado hasta aquí, quién sabe.

El caso es que vamos subiendo suavemente, ganando metros de forma bastante cómoda, aunque sin más vistas que las ya citadas antes, y la ladera de Ermualde, que cae sobre el mar con buena pendiente. Pasamos primero junto a una caseta que parece de alguna instalación eléctrica y poco después, junto a otra de aspecto similar, se ve lo que parece claramente los restos de un antiguo edificio o fortificación, sobre la cual, sorprendentemente, no he encontrado nada. Encontramos un acceso asfaltado que tomamos ahora y nos conduce directamente a la BI-3101 que une Bermeo con Bakio (cartel 1,2 km. a Matxitxako).

Como lo que nos espera es un tramo poco apetecible de carretera de vuelta, se pueden intentar dos posibilidades de alargar la ruta:






  •       Putzu Iluna: junto a la planta de Enagas que tenemos a la vista, al otro lado de la carretera, surge un caminejo no demasiado agradable que nos conduce en ligera subida hacia la balsa llamada Putzu Iluna y un poco más arriba a la antena de Axnabarra, que nos conecta con la ruta del Burgoa sobre la que hablamos hace tiempo. Al ir subiendo, las panorámicas se nos van ampliando, y podemos alcanzar la pequeña cima que separa Bakio de Bermeo en unos veinte minutos desde la carretera.
  •       Lurgorri: si en vez de girar a la izquierda en la carretera lo hacemos a la derecha, en unos minutos estaremos en el área recreativa de Lurgorri, con mirador y zona de picnic. Y casi al lado se encuentra la antigua carretera de acceso a Gaztelugatxe, desde donde podemos aproximarnos a nuestro muy internacional tómbolo
Con o sin visitas adicionales, tomamos la carretera hacia nuestro punto de partida, pudiendo escapar en parte del asfalto por un camino que surge por la izquierda, pasado junto al caserío Talaiepe, que nos ahorra unos 300 metros de no muy agradable (y algo peligrosa) travesía.

Tengo de mi infancia un recuerdo bastante claro de una excursión (en coche) hasta nuestro famoso lurmuturra, con una impresión bastante decepcionante de cierta desolación, un lugar solitario y menos espectacular de lo esperado. Y reconozco que esta última visita no consiguió borrar del todo esas sensaciones. Así que recomiendo que le demos al paseo alicientes que lo hagan más atractivo: desde luego, elegir un día despejado y luminoso, tal vez unos prismáticos, y probablemente, incluir alguna de las variantes que hemos comentado.

viernes, 13 de abril de 2018

Sollube


Sollube es el más pequeño de los montes bocineros de Bizkaia, desde donde se llamaba a las Juntas Generales del Señorío, y es también conocido por la cantidad de enormes antenas que lo coronan y afean su cumbre. Estos dos datos dejan claro que, no obstante su escasa envergadura, la privilegiada situación al oeste de la ría de Gernika y la ausencia de cimas más relevantes en los alrededores hacen de este monte el centinela perfecto, visible desde grandes distancias.

Desde el punto de vista montañero no es sin embargo una cima especialmente apetecible, sin perfiles demasiado espectaculares, sembrada de carreteras y explotaciones ganaderas y forestales. A pesar de todo, permite múltiples accesos de dificultad variable y, como el lector puede ya suponerse, recompensa al excursionista con unas impresionantes vistas sobre esta parte central de Bizkaia. 

            DISTANCIA: 7,8 km.   
DESNIVEL: 335 m. (350-684) CENTENARIO  Techo municipal (Arrieta)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Mañuko Benta (BI-631)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, BI-631 en dirección Mungia-Bermeo. Pasado Larrauri, en el cruce de Irubide seguimos recto para comenzar la ascensión a Sollube. En unos 6 kms. de subida encontramos por la derecha la casa rural Mañuko Benta, con un pequeño aparcamiento. Bizkaibus A3527 Bilbao-Mungia-Bermeo (Moyua) parada Mañu.
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 4-9
IGN MTN50-038 Bermeo




Punto de inicio
Poco antes de llegar al alto de Sollube encontramos el disperso barrio de Mañu y la casa rural Mañuko Benta, situada en la misma carretera, donde todo son facilidades para el visitante: aparcamiento si venimos en coche, y parada de Bizkaibus muy cerca. Pasando por delante del caserío en dirección Bermeo encontramos una placita, un tanto descuidada, con la hermosa iglesia de Nª Sra. del Carmen, y una casa antigua en la que pone ‘Mañuko babeslekua’, cuyo uso actual no sabemos si seguirá siendo el mismo.

Justo después tomamos por la derecha una carreterilla con varios carteles indicadores, y empezamos a ascender por ella. Así bordeamos el pequeño núcleo de casas (que no estoy seguro si es Arronategi) y vemos la parte trasera, donde se asientan dos cementerios junto a la iglesia: en el nuevo, sobre una campa inclinada, las tumbas están sobre unas pequeñas terrazas, como si tomasen el sol, y coronadas por estelas vascas, algo realmente bonito. Detrás está el antiguo, más pequeño y rodeado por un muro, más apretujado pero también con encanto.

Desvío (dcha.) junto al cruce
Seguimos carretera arriba, y en unos 200 metros llegamos a una encrucijada de caminos (Laubidieta), donde se nos une la BI-4207 que viene desde el alto y continúa hasta la cima. Por la izquierda hay un desvío señalizado hacia el yacimiento romano de Tribis y hacia el agroturismo Lurdeia. Pero vamos a abandonar el asfalto de inmediato. Justo antes de ese desvío tomamos por la derecha un camino de tierra (CRUCE) y nos olvidamos de la carretera. Poco después, en el primer desvío tomamos el camino de la izquierda, marcado por los postes amarillos de un gaseoducto, y que ya no abandonaremos casi hasta el final. Tampoco nos vamos a engañar, el trazado es aburrido y feo a más no poder: firme de tierra, a veces más pedregoso, con algún encharcamiento o rodaduras de vehículos (se ven a veces motos y algún quad), bordeado de pinos y sin ninguna vista. A cambio, es un camino con pendiente suave, que a veces se empina un poco y vuelve a llanear; o sea, perfecto para un paseo tranquilito.

Entre pinos
Cruzamos un camino de cemento, pasamos junto a una finca de adiestramiento de perros de caza, y se presenta una buena rampa que hay que remontar; casi se agradece, por la cosa de romper la monotonía. Tras una subida brava aunque corta, hay que volver a bajar, nos encontramos una zona de eucaliptos, una granja por la izquierda y un nuevo camino de cemento que también cruzamos. 

Tras un trecho que se hace bastante largo y aburrido, ya tenemos
La rampa, desde arriba
de frente uno de esos cortafuegos que a veces se encuentran en nuestros montes, y que son así, tan rectos, tan largos y pendientes que son una especie de desafío (por cierto, justo antes debe haber un dolmen, pero sinceramente ni lo he visto ni sé exactamente dónde está). Cruzamos la carretera de acceso a las antenas, y la pala queda de frente. La primer parte parece suave, pero hacia la mitad se empina de verdad, rondando el 35% cuando llegamos junto a un vallado. La ventaja de ir prevenido es que te lo tomas con calma y todo va mejor, y además el repecho, aunque duro, es bastante más corto de lo que parece y pronto se suaviza y desaparece la inclinación, dando paso a un camino más o menos verde y llano.

Última valla
Tras unos minutos de relax, nos vemos frente a una valla tras la cual hay un prado. Atravesamos el cierre y salimos a una gran zona de pastos y (si la niebla no lo impide) ya tenemos a la vista las grandes antenas de la cima. Vamos ganando metros, quizá siguiendo rodadas de vehículos o el tendido eléctrico, pasamos junto a un mugarri, que seguramente señala la divisoria entre Meñaka y Arrieta, donde se sitúa la cima.

En cosa de una hora estamos arriba, bajo la sombra de una antena descomunal entre la amplia colección que cubre por completo la cumbre (SOLLUBE, 684 m.). Por tan poco apetecible entorno damos una vuelta alrededor de las instalaciones, encontrando la carretera de acceso, donde hay un panel que ilustra sobre las vistas. Urdaibai solo se atisba parcialmente porque nos tapan las propias estribaciones, aunque distinguimos la isla de Izaro y la mole rocosa de Ogoño. Más al Este identificamos Bustarrigan, Iluntzar y Oiz, entre otros muchos, y girando al sur, Anboto y Gorbea, con el valle de Mungia a nuestros pies. Por el Oeste despuntan Ganeko, Eretza y los Montes de Triano, entre un sinfín de elevaciones que podemos entretenernos en ir descubriendo. Ahí quedan unas pocas fotos, con bastante zoom (el mismo para todas):

Bermeo, Izaro y Ogoño
Anboto y Gorbea
Ganeko, Eretza y valle de Mungia

Para el regreso hemos optado por la comodidad de la carretera que, en un trayecto largo y muy lineal, pasando por el hotel Atxurra (también con excelentes vistas) nos llevará al cruce inicial, poco más arriba del barrio de donde hemos partido, y de ahí a nuestro punto de partida.


martes, 26 de abril de 2016

Burgoa desde Bermeo

Desde el macizo de Sollube se descuelga una pequeña sierra en dirección norte que, pasando por la cima del Burgoa, va a morir en el mar, no sin antes formar el cabo Matxitxako. Esta pequeña alineación sirve también de lindero natural entre las poblaciones de Bakio y Bermeo, aunque el límite administrativo, situado más al oeste, determine que toda ella se encuentre en territorio del municipio pesquero.

Desde Bermeo precisamente nos aproximamos a su cumbre disfrutando de hermosas vistas, que reúnen el entorno montañero con la belleza del litoral.

                DISTANCIA: 5,4 km.  
            DESNIVEL: 340 m.  (110-451)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (3-1-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Ctra. Bermeo-Bakio (Tiro al plato)
            VIAS: Carretera, pistas de tierra, senderos
ACCESOS: De Bilbao a Bermeo, en coche, autopista dirección Mungia y donde termina, BI-631 por Sollube hasta Bermeo. Aquí tomar a la izquierda carretera BI-3101 hacia Bakio, parando junto al Tiro al plato. Euskotren Bilbao-Bermeo. Bizkaibus A 3527 Bilbao-Mungia-Bermeo, y A3524 Bermeo-Bakio parada Arene-mirador
ENLACES CON Burgoa desde Bakio
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 4-5



Desde el mirador
En la carretera de Bermeo a Bakio encontramos un lugar donde aparcar en un bonito mirador cerca del Tiro al plato, a unos 2 kms. del casco urbano de Bermeo. La vista es fantástica hacia el Este, donde divisamos Izaro, Ogoño y Laga, con el bravo Cantábrico abriéndose a nuestros ojos. Retrocedemos entonces por la carretera hasta encontrar un camino asfaltado que sube por la derecha, donde abandonamos el asfalto. Ahora toca transitar entre varios espectaculares chalets con enormes terrenos, increíbles vistas, piscinas, etc., en fin, una cosa impresionante.

Como todo está debidamente señalizado, seguimos primero la dirección hacia Aizearte e Itxasmendi. Frente al primero de ellos, dejamos por la derecha el desvío hacia Bake-Leku y bordeamos el citado Aizearte, siguiendo luego por la izquierda junto a una valla de alambre. Llegamos a un punto (CRUCE W233) con dos desvíos por la derecha, y optamos por el segundo, marcado con unos hitos con pintura naranja,
Puerta metálica y atajo
con toda la pinta de madereros. Nuestra opción será un atajo, dejando el otro camino para el regreso.

Tras unos metros de suave subida, topamos con una puerta metálica, pero por la izquierda se abre una zona talada con una buena rampa que conduce directa al monte. La subida es dura, pero no hay obstáculos importantes, aparte de los hierbajos y un par de zonas aterrazadas con pequeños taludes que hay que salvar. Por la espalda se nos abre una bonita perspectiva sobre Bermeo. En la parte final se atisba una traza de sendero que facilita el paso, y accedemos a una pista de tierra (CRUCE W232) que tomamos hacia la izquierda.

Entre eucaliptos
El camino es ahora sencillo, en muy suave subida, y se interna en un pinar. Pasamos junto a un hito de piedras (izquierda) y poco después junto a un poste tricolor con marcas de GR y PR. Por la derecha se entrevé la amplia vaguada del arroyo Madariaga, con unas instalaciones al fondo, que deben corresponder al gasoducto de la Gaviota. Tras una pequeña bajada salimos a campo abierto, con un caserío por la izquierda, y más adelante, en una bifurcación, tomamos el camino de la derecha.

Última rampa (derecha)
El camino nos lleva muy cerca de una carretera y hay una cruz de señales, donde se señala 1,5 kms. al Burgoa. De nuevo nos metemos bajo arbolado por un sendero amplio, con pendiente moderada y muy pedregoso, que recuerda un montón a la subida a Jata. Llegamos a una bifurcación en una curva (CRUCE W230). Giramos a la izquierda y tras una nueva rampa, otro poste señala que vamos bien. Salimos a otra pista más ancha, tomándola a la izquierda, y alcanzamos una especie de collado (Burgoakolandea), con otro poste con señales (COLLADO W229). Aquí ya está muy claro lo que hay que hacer: giro a la derecha para enfilar una dura pala que nos conduce directos a la cima.

La subida es potente, obstaculizada además por cantidad de piedra suelta, aunque puede tomarse un senderito más recomendable por la izquierda, y el tramo no es largo.

Parapeto y mojón



Sollube y Garbola
Finalmente, divisamos ya el abrigo de piedras y el mojón en la cima (BURGOA, 451 m.), a donde accedemos por un escarpado sendero. En la cumbre encontramos un mástil con la ikurriña y un buzón en forma de trainera, aunque hay otro más sobre el murete y creo que un tercero, más reciente. El mobiliario se completa con un Belén, de esos que gusta ver en Navidades, y algunos descerebrados se encargan de destrozar de cuando en cuando.

Bermeo y vistas al Este

Con tiempo despejado, las vistas son fantásticas sobre el Este: Bermeo, Urdaibai, Ogoño… lo ya visto desde el mirador, pero con perspectiva más amplia. Vamos, lo que se ve en este video de nuestro afamado canal de Youtube, con ese zoom característico que todos intentan imitar:



Girando hacia la derecha distinguimos por ejemplo Ereñozar o Illuntzar, y otros que no se ven en el video. como Sollube, el cercano Garbola, Ganeko y Eretza al fondo, Jata… 

Desde Burgoa, aparte de la opción de volver por donde indicamos ahora, tenemos varias posibilidades interesantes, como acceder al vecino Garbola (bajando hasta el cruce W229 y siguiendo por la derecha, prácticamente sin ninguna desviación), o bajar hacia Bakio por San Pelayo, enfilando hacia la visible antena de Axnabarra (camino inverso al de la entrada Burgoa desde Bakio). En todo caso, habrá que considerar el transporte en que hemos venido.

Pero si volvemos a nuestro punto de inicio, podemos hacer también una pequeña variante. Llegados hasta  el CRUCE W232, seguimos la pista adelante, sin atajar por el terraplén. Enseguida nos encontramos con una cosa algo extraña: una cruz de piedra en un lugar recóndito y con una inscripción que pone ‘Puso Elano’ o algo así, con fecha de mil ochocientos y pico. Sobre este sorprendente descubrimiento y otras muchas cosas interesantes acerca de la historia de Bermeo nos ilustra este blog, de personaje tan improbable en nuestro espacio como Josu Erkoreka. 

El camino gira entonces hacia la derecha, dejando por la izquierda una caseta de piedra, de aguas o algo así. Y sin más complicación acabamos saliendo a la primera bifurcación (CRUCE W233), justo por el camino que ignoramos al subir.

Y de aquí al mirador inicial, misma ruta de subida, sin ningún problema. 

sábado, 21 de marzo de 2015

Gaztelugatxe

La silueta del tómbolo de Gaztelugatxe es seguramente el más famoso paisaje natural de Bizkaia, y el acceso a su ermita por las escaleras del Via Crucis, una visita obligada, casi tópica, para quien quiera conocer lo más característico de nuestro territorio. Hay pocos lugares tan espectaculares, donde nos sentimos sobrecogidos por el batir de las olas bajo nuestros pies. 

Para llegar a donde la leyenda sitúa la huella de Juan el Bautista proponemos un cómodo paseo desde Bakio, al margen de las carreteras más frecuentadas, conociendo parte de este tramo del litoral, tranquilo y poco visitado, donde el mar se encuentra de lleno con el mundo rural, y los caseríos se asoman a los acantilados.

               DISTANCIA: 4 km.   
            DESNIVEL: 180 m.  (0-180) 
DIFICULTAD: Ninguna 1 (1-0-0)
ITINERARIO: Lineal  Inicio: Playa de Bakio                                                                                                                 Final: Ermita de San Juan de Gaztelugatxe (Bermeo)
            VIAS: Urbanas, carretera asfaltada, senderos, escaleras 
ACCESOS: Ida: Desde Bilbao en coche, autovía dirección Mungia-Bermeo. En Mungia se toma la dirección a Bermeo por la BI-631, y en el cruce de Bidebieta, BI-2101 hasta Bakio. Bizkaibus A-3518 Bilbao-Bakio 
                            Vuelta: Bizkaibus A-3524 Bermeo-Bakio (Eneperi)
ENLACES CON Burgoa
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 1-4



           
Es sabido que Bakio es una de nuestras localidades favoritas de la costa de Bizkaia. Buenas épocas hemos pasado allí, y nos sigue recibiendo con su estupenda playa, el agradable ambiente de sus bares, y algunos buenos amiguetes. Así que no se puede pedir más.

Playa de Bakio
Nos situamos en la carretera BI-3101 que recorre el pueblo de punta a punta, y la tomamos en dirección a Bermeo. Por esta vía, bautizada como Sanpelaioko bide nagusia, dejamos por la derecha el parking y por la izquierda la playa, donde desagua el arroyo Ondarra. Pasamos una rotonda, con algunos chalets que miran al mar por la izquierda, y llegamos enseguida al mirador de Askada, poco después de la Peña roja. Estamos ya encima de la playa, con el perfil de Jata cerrando el horizonte.

Ahora dejamos la carretera para tomar un caminito asfaltado por la izquierda de un chalet rodeado por un muro blanco. Un logo redondo nos indica ‘Mendialde’. Remontamos unos metros y dejamos por la izquierda el acceso a la depuradora, incrustada entre los peñascos en el paraje conocido como Kanterape. En el alto, junto al vallado de esta instalación, aparece un vértice geodésico y una cruz de piedra, justo encima del acantilado. Desde aquí tenemos hacia el Este la primera vista de San Juan de Gaztelugatxe, que no parece muy lejano.


Camino hacia Atxulo
Volvemos al camino vecinal para seguir por un entorno netamente rural, con algunos caseríos dispersos, y bajamos hacia la pequeña hondonada que forma el arroyo Oiagarreka, que cae hacia el mar a través de una hendidura en la zona denominada Atxulo, marcada con un hito.

Volvemos a ascender, ahora con más fuerza, y nos internamos en un pinar. Entre los árboles tenemos una bonita vista del peñón y, algo más adelante, de la isla de Aketz o Aketxe, de donde una vez tuvo que ser rescatado un colega,
Ya estamos cerca
cuya temeridad le llevó a lugares de donde sólo pudo salir en un helicóptero de la Ertzaintza, hay que ver.

Tras haber alcanzado la cota 180, enseguida se atisban los vallados del aparcamiento de Eneperi (topónimo que por cierto no aparece en ningún mapa, que sepamos), y llegamos a la trasera del conocido restaurante-cervecera. El lugar es bonito a rabiar pero, si se me permite, el encanto que tenía antes de su reforma (o sea, hace ya bastantes años) era todavía mucho mayor: el destartalado caserío, las jarras de cerveza que entraban como si nada, atardecederes en los vetustos bancos mirando al mar, sin casi nadie alrededor… Quienes lo conocieron –en esos tiempos, más bien poca gente- sabrán de lo que hablo. Pero, en fin, sigamos con la ruta.

Bajando hacia el mar
Aquí tampoco hay lugar a confusión, porque todo está perfectamente señalizado, hasta ese punto el tirón turístico ha transformado este lugar. Los carteles nos conducen hacia la izquierda, por un camino de cemento impreso a modo de losas rojizas, que desciende claramente, con el restaurante a un lado y un caserío al otro.

El descenso es pronunciado, y el camino está abierto en una pequeña trinchera, rodeado de arbolado y protegido con una valla de madera. Ya con el promontorio y la ermita de frente, y de nuevo con una señalización muy clara, dejamos el cemento para tomar por la derecha un senderito que desciende
Islote de Aketz
con una buena pendiente. El camino tiene un agradable aire montañero, el desnivel es relativamente fuerte y tiene zonas algo embarradas y con piedra, por lo que hay que ir con algo de cuidado. Tenemos una buena vista sobre Aketz y la ensenada pedregosa de enfrente y, poco después, de nuevo sobre Gaztelugatxe.

Salimos así al acceso para vehículos que viene desde mucho más al Este. Tras un aparcamiento, hay una especie de caseta con fuente y WC, y un gran escudo de piedra. Junto a él nace una sendita que trepa hasta enlazar con el camino que lleva a los caseríos, aunque hay que advertir que es bastante escarpado y no exento de cierto peligro.  

Y ya no queda más que remontar los doscientos treinta y tantos escalones del Vía crucis. Tampoco se pueden ya describir las sensaciones inigualables que proporciona este lugar: los vientos marinos y el duro oleaje que se cuela entre los arcos naturales, ciertos momentos de vértigo, las salvajes playas de piedras a ambos lados del istmo artificial, los infinitos pliegues del acantilado, la plataforma Gaviota y cabo Matxitxako, el mar abierto que vamos contemplando mejor a medida que subimos… Y, claro está, la ermita con su famosa campana, las tres cruces sobre un promontorio y el acogedor refugio, que ocupan la cima de este increíble islote.


Como se agotan los adjetivos, mejor colocamos uno de los muchos videos que circulan por ahí. Este es del blog de Raimon, que suele tener imágenes interesantes. Aunque en este caso la calidad de la imagen no es excesiva, nos ha gustado porque resulta natural, y además el tiempo es algo chungo y el mar está revuelto, lo que le da más carácter al entorno. Vean:



Y como hemos diseñado una ruta lineal, a partir de aquí cada uno opta por lo que mejor le parezca. Casi en cualquier caso será imprescindible remontar de nuevo hasta Eneperi, donde bien podemos darnos un homenaje (la cervecera sale algo más barata, pero no esperemos gangas), o continuar por donde hemos venido hasta Bakio, que tampoco es mal plan. Para los más aguerridos, a los que les habrá sabido a poco el paseo, podemos subir del restaurante hasta la carretera Bakio-Bermeo, donde tiramos a la derecha y, en unos 500 metros, alcanzamos la ermita de San Pelayo, donde enlazamos con la ruta al cercano Burgoa, que ponemos arriba.

martes, 14 de agosto de 2012

Burgoa desde Bakio

El muy playero municipio de Bakio se ve rodeado por dos formaciones montañosas de cierto relieve: Jata, un clásico de Bizkaia, por el Oeste, casi encima del núcleo urbano; y por el Este, algo más lejano y disperso, el macizo de Sollube, una de cuyas estribaciones se  extiende por el Garbola y continúa por el pequeño brazo del Burgoa, que parece prologarse hasta el cabo Matxitxako.

La ruta parte de la carretera a Bermeo, junto a la encantadora ermita de San Pelaio, para ascender sin ninguna dificultad y con estupendas panorámicas hasta la cima, por donde nos asomamos al vecino Urdaibai, después del cual la costa continúa hacia levante.


DISTANCIA: 5,6 kms 
            DESNIVEL: 270 m. (180-450)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0) 
ITINERARIO: ida y vuelta   Inicio y final: Ermita de San Pelaio (Bakio)
VIAS: Camino asfaltado, pista de tierra y cemento, sendero
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia y Bermeo. En el cruce de Larrauri BI-2101 dirección Bakio, y aquí BI-3101 dirección Bermeo. Justo después de la señal hacia la ermita de San Pelaio se encuentra a la izquierda el parking de Larrazain (‘01’). Bizkaibus A3518 hasta Bakio y A3524 hacia Bermeo con parada en San Pelaio.
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 4


Perfil (ida)
San Pelaio
 La ermita románica de San Pelaio data al parecer del siglo XI ó XII, por lo que es una de las construcciones religiosas más antiguas de Bizkaia, junto a las de Abrisketa en Arrigorriaga o Zumetxaga, también en las inmediaciones de Bakio. Según se explica en un interesante panel informativo, los antiguos pobladores de la zona vivían sobre todo en las laderas de los montes para cuidar de sus huertas y su ganado (por lo visto, hace 1.000 años la playa y los bares no tenían mucho tirón), es decir, alejados del centro del pueblo y de su iglesia, razón por la que se construían estos pequeños edificios de culto en lugares aparentemente tan inhóspitos.

La cima desde el pórtico
Y aquí se inicia nuestro camino, no sin antes disfrutar de la belleza y tranquilidad del lugar, en especial de su precioso pórtico, desde el cual ya podemos observar la cima hacia la que nos vamos a dirigir. Debemos continuar en suave ascenso por el camino asfaltado por el que hemos llegado, con la ermita a la derecha y un cementerio por la izquierda.

Sin ninguna desviación, vamos dejando por la izquierda varias antenas y un edificio verde, y pasamos un portillo de madera siempre abierto, para salir enseguida muy cerca de la carretera nueva hacia Bermeo. Por la derecha sale un camino con otra puerta de madera, que también desechamos. En todo momento tenemos a la vista primero una antena-torreta y más a su derecha la cima, por lo que el camino es evidente y no hay posibilidad de confusión.

Poco después el firme pasa a ser de tierra, teniendo por la derecha el barranco del arroyo Aumerreka, que nos ofrece el amplio repertorio de verdes de su intenso arbolado. Más o menos por aquí nos adentramos en el municipio de Bermeo, siempre con una pendiente muy benévola y prácticamente uniforme.

Jata, con Bakio a sus pies
Dejamos a la derecha una puerta metálica de acceso a alguna explotación pecuaria y el camino discurre junto a un vallado que delimita una de las varias repoblaciones forestales que iremos viendo. Por la derecha tenemos siempre vistas sobre el cercano Garbola y más atrás la cima de Sollube, coronada por antenas. En algunos momentos divisamos a lo lejos el Ganeko y el Eretza. A las 5 queda Bakio, al abrigo del Jata, y a nuestra espalda vamos viendo una porción cada vez más amplia de la costa hacia occidente, que disfrutaremos mejor a la vuelta.

Gaztelugatxe y Aketz
Por la izquierda tenemos, cada vez más próximo, un gran promontorio que mira al mar, cuyo nombre no hemos podido encontrar; como tampoco hemos dado con un posible acceso, cubierta como está la ladera de argomas y matorral. Enseguida llegamos a una especie de cruce, con un camino que sale por la izquierda, y que podemos detenernos a explorar. Merece la pena, porque podremos amenizar la algo monótona subida: en muy pocos metros nos encontramos encima de la carretera, con una fantástica vista del tómbolo de San Juan de Gaztelugatxe con el impresionante peñón de Aketz y, más a la derecha, el faro de Matxitxako.

Torreta de Aznabarra
 Vamos finalizando esta parte de la ascensión con un último tramo casi recto, jalonado por unos postes, que nos conduce a la instalación de comunicaciones de Aznabarra, una especie de antecima donde se sitúa la antena que nos ha guiado durante todo el camino, y que es más bien una torreta de vigilancia o algo así.

Justo antes de alcanzar el vallado, junto al antepenúltimo poste sale por la derecha un camino irregular y pedregoso que desciende ligeramente, y con claridad se encamina hacia un el collado de Sanjoanoñetza, que separa Aznabarra de la última pala hacia el Burgoa, con un bosquecillo delimitando la vertiente que cae hacia Bermeo.

Collado y última rampa
Aquí encontramos los postes amarillos de un gaseoducto que parecen provenir de la muy cercana plataforma La Gaviota. Ya sólo queda el último repecho hacia la visible ikurriña de la cima, con un desnivel algo más acusado, para alcanzar la cumbre (BURGOA, 450 m.), en aproximadamente 30 minutos desde la ermita -para que luego no digan que no miramos la hora.


Bermeo, Izaro y estuario de Urdaibai

Parapeto y mojón en la cima
Aquí nos encontramos, además de la bandera, una especie de parapeto de piedra en cuyo interior se encuentra el mojón, y donde también se suele colocar un Belén, y dos buzones, uno de ellos con una trainera. Aunque la panorámica hacia Bakio ha quedado tapada por las laderas que hemos ido superando, tenemos por el contrario una hermosa perspectiva hacia el oeste, con Bermeo en primer término, la desembocadura de Urdaibai y la isla de Izaro, tras la cual destacan los poderosos acantilados de cabo Ogoño.

Y de nuevo nos acompaña el mítico video cimero que solemos tomar prestado de los colegas de Biendealtura (hasta que se enfaden y nos denuncien a la SGAE):


Nublado, verdad? Es que parece que todos esperamos a la meteorología un poco chunga para subir al pobre Burgoa. Con las imágenes tan extraordinarias que se nos pierden entre las brumas…

VARIANTE: Si la ruta se nos ha hecho corta, podemos prolongarla sin mucho esfuerzo para coronar el Garbola, cima principal de esta parte del macizo. No hay más que seguir la dirección que traíamos para descender primero y volver a subir unos 80-100 metros. El camino, de unos 2 kms., es cómodo y sólo hay que seguir el sendero principal, sin desviarse a derecha o izquierda, para acceder a la cumbre.

Playa de Bakio y costa oriental
El descenso lo hacemos por el mismo camino de subida, al que le podemos sacar algún otro aliciente. Tras descender al collado, podemos abandonar el camino por el que hemos venido, siguiendo en línea recta y dejando por la izquierda las instalaciones de Aznabarra. Aunque el sendero es apenas visible, progresando entre algunos árboles y hierba alta puede llegarse a una pequeña atalaya desde la que podemos ver cabo Matxitxako. Por la izquierda de este punto al que hemos llegado parece ser que hay (o había) un vertedero y una poza.

La continuación hacia San Pelaio nos ofrece la espectacular panorámica que a la idea tuvimos a la espalda, con los rompientes de la costa oriental, monte Ermua y Billano. Por ahí se esconden también -aunque algo se deja ver- las monstruosas instalaciones de la central de Lemoiz. En días claros, al fondo puede distinguirse la costa de Cantabria.

Tras el apacible descenso, tenemos a mano el simpático ‘01’, pegado al parking de Larrazain del que hemos partido, además del inevitable Eneperi, a unos pasos carretera adelante. Pero además abajo nos espera Bakio, uno de nuestros favoritos de la costa vizcaina, con su pedazo de playa, y oferta hostelera para todos los gustos, sobre todo en verano. Imprescindibles La Parra y La Bakiense. Gastrosenderismo de ibilkat, una vez más.