sábado, 21 de julio de 2012

Artxanda por La Pesetita

No por casualidad fue Artxanda el destino de la primera excursión de este blog. Nuestra maltratada colina norteña no sólo forma parte de la historia de Bilbao, sino que hoy en día se puede decir que está integrada en su casco urbano. Sus viejas laderas atesoran un buen puñado de recuerdos para miles de bilbainos, y sus espléndidas vistas atraen tanto a los nativos como a legiones de turistas cámara en ristre.

El progreso –si entendemos por tal el cemento, los coches y cosas así- a veces también aporta cosas interesantes. Cuando se construyeron los túneles se habilitó un bidegorri por el que podemos iniciar la que quizá es la más atractiva de las múltiples rutas a Artxanda, ideal para perezosos y domingueros a tiempo parcial. Ya estás tardando en conocerla. 


DISTANCIA: 2,4 kms 
            DESNIVEL: 200 m. (20-220) 
DIFICULTAD: Ninguna 2 (0-2-0) 
ITINERARIO: lineal   Inicio: Puente de La Salve  Final: Plaza del funicular (Artxanda)
VIAS: Urbanas, bidegorri, senderos de tierra
ACCESOS: Ida: Puente de La Salve
                             Vuelta: Funicular de Artxanda, o Bizkaibus A3216 (en el polideportivo)
Más información:
Artxanda en la Guerra civil:
Guía cartográfica de Bizkaia Mapa 24



Cómo ir al monte sin salir de la ciudad. Pues bien, se llega el simpático ciudadano en un paseíto hasta el puente de la Salve, y se ve rodeado de lo más furiosamente moderno de este metamorfoseado botxo: Guggenheim por aquí, torre Iberdrola por allá, parques de diseño, tranvía, en fin, un repertorio que hace flipar a los visitantes. Pues desde aquí, en medio de los coches y el diseño arquitectónico, empezamos a andar. Y lo que viene es así de sencillo.

Subiendo el puente
Emprendemos la marcha puente arriba por la acera de nuestra izquierda (si fuésemos por la derecha deberíamos cambiar de lado en la otra orilla, por una pasarela colgante que a uno le da bastante mal rollo), pegaditos al famoso museo. Pasaremos junto al arco rojo de Daniel Buren, que es una especie de metáfora de la evolución de la villa. Antiguamente, el puente y la poderosa ‘H’ que sustenta sus tirantes eran de color rojo, y la estructura metálica transmitía la imagen brutal del Bilbao industrial. En los 80 (o 90, no sé bien) lo pintaron de verde, como para dar una imagen ecológica, bastante contradictoria con infraestructura tan asociada al ruido y la contaminación. Y ¿qué se hace con todo ello en el ‘nuevo Bilbao’? pues taparlo sin más con un revestimiento chillón, un tanto impostado, que se supone que cuadra más con el aire design que imponen los tiempos.

Sobre la ría
Cruzamos la ría con una fotogénica panorámica aguas abajo, sobrepasamos el ascensor y tomamos el bidegorri, siempre rumbo al monte. Los túneles de Artxanda fueron desde tiempo inmemorial una vieja aspiración de Bilbao en su deseo de contar con salidas fáciles fuera del botxo. Así, desde que se construyó el puente, se pudo observar durante décadas un ramal de hormigón truncado que apuntaba hacia donde había que horadar. Y ahí se quedó el tocho hasta hace muy poquito tiempo, cuando los túneles se hicieron realidad.

Por el bidegorri hacia el monte
Ahora ya estamos sobre la autopista que se adentra en la montaña, describimos una curva y sobrevolamos la vía por una pasarela. Al otro lado, en una trifurcación, tomamos el camino central, con una señal en dirección a Artxanda. Ascendemos suavemente bajo arbolado, entre el que aún seguimos viendo parte de las carreteras y edificios, con el Colegio Jesús y Maria en el alto. Pasamos una curva cerrada y nos dirigimos de nuevo hacia el sur, con nuevas vistas sobre Bilbao, para llegar junto a una torre eléctrica, donde el camino confluye con un sendero que llega por la derecha. 

Sendero y puente
Tras otra revuelta, podríamos seguir sin más subiendo por la despejada ladera de la derecha hacia un área recreativa, pero nos perderíamos el tramo más bonito. Así que junto a un panel informativo (DESVIO-1) nos desviamos hacia la izquierda por un pequeño sendero herboso. El trayecto, amable y llano, transcurre bajo una agradable sombra, siendo al parecer zona utilizada para el botellón, con lo que en día festivo será fácil encontrar desperdicios de diversa naturaleza.

Pasamos un tramo donde en otoño la hojarasca nos sobrepasa el tobillo, y poco después atravesamos un puente de madera. Tras una ligera subida, salimos a una pista (DESVIO-2) que tomamos hacia la derecha. Por aquí salimos en pocos metros de nuevo al área de bancos que según la nomenclatura oficial se llama campa de Pikotamendi, aunque algunos le asignamos el arcaico nombre de la Pesetita. Sobre el particular no hay unanimidad. Hay quien denomina así a una zona próxima a la ladera de Montaño y Vía Vieja de Lezama, y puede que haya otras versiones. Y como no nos gusta quedarnos con dudas, y menos aún persistir en un posible error, invitamos a que alguien nos ofrezca una versión fidedigna sobre la cuestión. Y si además nos cuenta el origen de tan curioso topónimo, le nombraremos hijo predilecto de ibilkat.

Area recreativa y cima de Artxanda
Aquí tenemos Bilbao a nuestros pies, con una perspectiva algo diferente de la clásica desde Artxanda. Y tras la trama urbana, los montes que la rodean: los de Durango se ven a lo lejos hacia el Este, y delante de ellos, Upo, Mandoia y Malmasín; el cordal del Paga y el Ganeko detrás; Sasiburu y el Eretza, los montes de Triano… De casi todos hemos hablado ya aquí. Una imagen que nos parece fantástica, y que describe sin palabras la estrecha vinculación la villa con sus montes tan cercanos.

Tras admirar las vistas emprendemos la marcha hacia la parte superior del área, donde tomamos una pista hacia la derecha, mientras por la izquierda queda el alto de Pikotamendi y la casa de piedra visible desde gran parte de la ciudad. Seguimos en ligero descenso para encontrarnos con un cruce junto a una caseta vallada, en el camino del Molino de Viento (Aixerrotabidea). Continuamos recto para remontar unos metros y, tras pasar una puerta, acceder al asfalto, junto a las últimas casas de Vía Vieja de Lezama.

Bifurcación con señal
Aquí (VIA VIEJA) tenemos que girar inmediatamente a la izquierda, tomando el sendero pedregoso que asciende. Tras un trecho de subida moderada cruzamos una carretera, con una puerta a cada lado, para tomar el camino que recorre la ladera. Enseguida llegamos a una bifurcación, con el camino de la derecha apuntando claramente hacia abajo y, siguiendo la flecha en dirección a Artxanda, giramos a la izquierda para continuar la subida.

 Ya se intuye la muy cercana carretera que discurre por el cordal, y podríamos continuar subiendo para desembocar directamente en ella. Pero preferimos apurar un poco más por el verde, por lo que tomamos por la derecha (DESVIO-3) un senderillo que nos conduce al asfalto junto a un espacio donde aparcan los autobuses de turistas.

VARIANTE: Ya que estamos, podemos acercarnos a conocer la pequeña ermita de Lourdes que tenemos a la vista, siguiendo la carretera unos metros más adelante. Es un rincón muy poco conocido que tiene un aire especial, completamente ajeno a la multitud de cosas llamativas que nos rodean.

Carretera y rampa de cemento
No nos queda más que cruzar la carretera y dirigirnos junto al trazado del funi, donde encontraremos (PATINAJE) un camino de cemento que asciende junto a la muy remodelada pista de patinaje, que luce una gran cubierta de madera que ya nos hubiera gustado tener hace algunos lustros. Y sin más, aparecemos en la misma plazoleta del funicular, donde ponemos punto final a la ruta.

Plaza del funicular

Si queremos, claro está, porque las alternativas son innumerables, como se puede ver en los enlaces que ponemos arriba: el vetusto parque con vistas sobre el botxo (por si hasta ahora hemos tenido pocas), ver algún partido en el venerable campo de fútbol, juegos infantiles, el acogedor txakolí Ballano, un chapuzón en la piscina del poli, o simplemente un paseo, son algunas opciones; por no citar el resto de la oferta gastronómica o de poteo, que luego nos critican.

Antiguo casino
Por cierto, por si alguien no lo sabía, Artxanda se ha visto colonizado por la ciudad desde épocas bastante remotas. De hecho, este pedazo de Casino, que debía estar por la actual zona de los restaurantes y no sabríamos decir de qué año databa, fue destruido en la Guerra civil.

Otras informaciones curiosas, con datos exhaustivos del funi y muy bonitas fotos, se pueden encontrar en esta página:
 http://www.trenak.com/recorridos/Bilbao_1_01.htm. Para que se vea que lo curramos.

Y de regalo, dejamos esta foto, con alguno de los iconos modernos de la ciudad, la ría y el soberbio Eretza de fondo.

4 comentarios:

  1. El antiguo casino se encontraba en la plaza semicircular que hay junto al funicular.
    Quedó destruido por los ataques franquistas a mediados de junio de 1937 en su intento de tomar Bilbao tras romper el Cinturón de Hierro.
    El casino se derribó y jamás se reconstruyó. Su parte trasera es actualmente una balconada y ahí se erige el monumento "La huella" conmemorativo de los defensores: el Ejército de Euzkadi.

    Aitor Miñambres

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  2. Gracias por el dato Aitor. En el blog no sólo nos gusta recorrer lugares y caminos, sino conocer en lo posible cosas de su historia, curiosidades, lo que sea.

    Así que todos los datos que se aporten resultan interesantes y los agradecemos mucho.

    Un saludo.

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  3. Este es el recorrido de los tuneles???
    Es que no los menciona vamos que no pasas por ellos?
    Gracias...

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  4. Hola David. No sé si te entiendo bien. El recorrido empieza al otro lado del puente de la Salve, pasando junto a la boca de los túneles de Artxanda. Donde termina el puente comienza un bidegorri, lo sigues, continúas por una pasarela al lado de los túneles y al otro lado ya tienes la señalización para empezar la subida.

    Espero haberte aclarado y, si no, vuelve a preguntar, que para eso estamos.

    Gracias por tu participación. Un saludo.

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