martes, 9 de abril de 2013

Larrañazubi


La comarca de Uribe-Kosta y, en concreto, el municipio de Getxo, son sobradamente conocidos en su vertiente marítima y playera. Pero sus tierras interiores guardan también amplias extensiones en las que persiste su origen rural. Internandonos por estos parajes descubrimos apacibles imágenes de caseríos, pequeños ríos, cultivos y frutales, que a duras penas resisten el empuje de los núcleos urbanos y las infraestructuras.

En este tranquilo paseo vamos conociendo parte de esta diversidad, casi siempre oculta a vecinos y foráneos. Siguiendo el curso del arroyo Larrañazubi enlazamos el humedal de Bolue con la torre de Martiartu, recorriendo el pequeño valle de Kontrasola, siempre a la espalda de carreteras y centros comerciales diariamente frecuentados por miles de personas.


DISTANCIA: 9,2 kms 
DESNIVEL: 30 m. (10-40) 
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (0-3-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: c/ Lexarreta-Avda. de los Chopos (Algorta)
VIAS: Carretera, sendero
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-637 hasta rotonda de Artaza. Se sigue recto hasta el semáforo, donde se toma (derecha) la Avda. de los Chopos hasta cartel indicador de la ermita de Santa Coloma. Se gira a la derecha y unos metros después se accede a la c/ Lexarreta, junto al río Gobela. Metro Aiboa. Bizkaibus A3471 Cruces-Getxo parada Avda. de los Chopos, 40 (desde Barakaldo)
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 15


            En esta ocasión partimos de la plena civilización, cerca de la transitada carretera de Fadura, poco antes de llegar al polideportivo. Siguiendo lo indicado en Accesos, partimos al lado del viejo y siempre rebelde Gobela, razonablemente canalizado y con un camino pedestre-ciclable que discurre por la margen contraria a donde nos encontramos. Continuamos en paralelo al río por la calle Lexarreta, que finaliza unos metros después, y seguimos otro poco por paseo peatonal hasta alcanzar un puentecillo, que cruzamos.

Puente sobre el Gobela
          Salimos por la trasera del colegio público Larrañazubi a una carretera junto a varios pabellones, y tiramos a la izquierda, para pasar bajo la autopista. De inmediato, nos encontramos junto al humedal (o marjal) de Bolue, con un cartel informativo, y por ahora nos limitaremos a circunvalarlo por un lado. Continuamos recto por la acera enlosada en piedra, pasando un pequeño mirador; a  veces se entreve la charca, aunque por el lado contrario tendremos después mejores perspectivas.

El camino vuelve a situarse bajo la autopista, describiendo una curva bajo su trazado, hasta que vemos por la derecha un cruce con diversas señales. Aquí tenemos que tomar esta carreterilla, (DESVIO) siguiendo las indicaciones hacia el ‘aula medioambiental’, el Vivero Fadura y el ‘hotel canino’. Volvemos a cruzar el río (Larrañazubi o Bolue, según las fuentes), junto al cual seguimos un trecho en paralelo, admirando el bonito arbolado de ribera.

En el siguiente cruce seguimos por la izquierda, dejando por la derecha la desviación hacia el ‘aula
Arbolado junto al río
medioambiental’. Nuevo paso sobre el río y enfilamos ya el tramo casi recto donde iremos viendo diversas casas a ambos lados, con una verde vega junto al cauce, paisaje que nos acompañará la mayor parte del trayecto.

Lo primero que llama nuestra atención es la finca del Vivero Fadura, donde miles de plantas y arbolitos perfectamente alineados nos muestran un colorido inigualable. Seguimos adelante desechando todas las posibles desviaciones, que siempre se adentran en fincas privadas, hasta encontrar una casa con un muro rojo. Aquí abandonamos la carretera por la derecha (DESVIO-ERMITA) y vemos un mugarri que marca la divisoria entre Berango y Getxo. En efecto, venimos transitando por el primero de estos municipios desde que pasamos bajo la autopista, y ahora haremos una pequeña incursión en el segundo.

A media ladera ya se observa nuestro primer objetivo, la ermita de SANTA COLOMA (o Santa Columba) de Rotaetxe, y nos encontramos de nuevo con el río, con hermosos avellanos que parece crecer en el centro mismo del cauce. Hay que remontar una rampa por la trasera de un par de viviendas unifamiliares, y alcanzamos sin dificultad el curioso edificio religioso.

Santa Coloma de Rotaetxe
La ermita es tan sencilla como encantadora y bien conservada, y forma una grata estampa rural con ovejitas paciendo en las campas aledañas. Tiene como curiosidad una campana exenta, y apenas se distingue su interior, sumamente austero. El término Rotaetxe parece que se deriva de un antiguo molino situado en las cercanías. Realmente, esto tiene poco que ver con el Getxo que conocemos, las playas, el lujo decadente de Neguri, la ciudad dormitorio…

De no ser que nos conformemos con la ermita y demos por concluido aquí el paseo, volvemos a la carretera girando a la derecha, es decir, siguiendo la dirección que traíamos, para continuar nuestro periplo. Ahora el camino es algo más ondulado, con arbolado y grandes acumulaciones de zarzas por la izquierda. Las pequeñas elevaciones dejan ver al sur parte del colegio Askartza (del que han surgido, entre otros, algunos famosos futbolistas y un juez al que conocimos en tiempos remotos) y ocultan después los edificios de la UPV. 

Llegamos a un cruce con un banco, donde seguimos recto, desechando el camino que sube por la izquierda (Larrañazubi bidea), y pasamos algún otro regato, hasta alcanzar finalmente la perrera. El cartel señala ‘hotel canino’ y lo cierto es que de su recinto surge toda una sinfonía de ladridos, algunos lastimeros, que para los poco amigos del mundo de los perros resultan algo inquietantes y nos impulsan a seguir sin pausa hacia delante. En un momento fugaz, si nos fijamos bien a nuestras 2, se atisba al fondo la torre de Martiartu hacia donde nos dirigimos.

Poco después debemos abandonar el asfalto. Por la izquierda sale un camino cementado, y de frente la carretera finaliza en el caserío Sesumaga: justo donde termina un pequeño arbolado con una gran higuera
Caserío Sesumaga e inicio del sendero
(derecha)
surge un senderito poco pisado que gira a la derecha en dirección al río, que es el que debemos tomar (SESUMAGA). Según nos cuentan, conviene seguir esta traza sin internarse para nada en la finca, porque los propietarios de esta zona son bastante sensibles a las incursiones de extraños.

Nos aproximamos así a una pequeña arboleda junto al cauce, y seguimos unos metros en paralelo al mismo, para acceder a otro pequeño bosquete, donde el camino parece borrarse por momentos. Pero unos metros después desembocamos en otro camino vecinal, frente al vallado de otra finca, donde giramos a la izquierda en ligera subida. Justo en este punto confluyen los municipios de Getxo, Leioa y Erandio, por el último de los cuales transitaremos en adelante.

Por la izquierda tenemos después una caseta y, tras ella, primero una especie de balsa cerrada con un muro, que no aparece en los mapas, y pocos metros más arriba, un campo de prácticas de golf, cuya presencia parece insólita procediendo de donde venimos. Pero no lo será tanto, porque casi de inmediato, nos situamos al lado del las conocidas instalaciones deportivas de Martiartu, y encontramos por fin la torre (MARTIARTU), que era nuestro objetivo final. En una agradable campita con fuente, se encuentra otra vieja ermita, en este caso de San Antonio, aledaña a la fortificación que nos detenemos a contemplar.  

Torre de Martiartu
La torre es imponente, de carácter claramente militar (no la típica casa-torre), por lo visto destruida primero y reconstruida en el siglo XVI. Aunque nos dicen que está vacía por dentro, no podemos verlo, porque la única escalera conduce a una puerta tapiada. La erosión de la piedra arenisca es llamativa y da lugar a formas curiosas. Un panel explicativo nos informa exhaustivamente sobre el edificio, y si aún queremos saber más, tenemos esta interesante página con todo tipo de detalles.

Hay que advertir que si la marcha se nos ha hecho demasiado larga, lo tenemos un poco crudo porque, que sepamos, desde este punto no hay transporte público hacia ningún sitio. Para encontrarlo, lo más cercano pueden ser las instalaciones de la UPV, a donde tampoco será tan sencillo ni breve acceder.

          A la vuelta, Bolue

Hemos dejado para el regreso la visita al humedal de Bolue, muy próximo a nuestro punto de partida. Tras deshacer todo el camino hasta el paso bajo la autopista, debemos ahora tomar el camino de la derecha, siguiendo la acera enlosada del principio, junto a una barandilla de madera. Advertimos que por
Camino bordeando el humedal
un falló técnico el track no incluye esta variante de vuelta, aunque el camino es muy evidente.


           Desconocíamos -como supongo que la mayor parte de la gente- que el humedal es en realidad de origen artificial, un antiguo embalse para el abastecimiento de aguas que posteriormente fue abandonado, iniciando un proceso de naturalización que ha dado lugar a una zona húmeda de gran interés ecológico. Situaciones así hemos visto en otros lugares (la presa de Bolintxu, por ejemplo), lo que nos recuerda que la naturaleza siempre hace su trabajo. La protección de esta pequeña área generó gran preocupación durante la construcción de la autopista, pero finalmente se consiguió preservar tan interesante entorno.

           En las inmediaciones de la balsa han prosperado, junto a especies vegetales propias de estos lugares, diversas especies de anfibios y aves, que con algo de suerte se pueden observar entre carrizos, espadañas y árboles de ribera, desde alguno de los miradores habilitados o en los pocos claros que se abren desde el camino.

Por la acera indicada vamos recorriendo el perímetro del marjal, hasta salir a la trasera de los campos de fútbol de Fadura. Giramos después a la izquierda, internandonos por una agradable zona verde, para desembocar finalmente junto al panel informativo del principio de la marcha, por donde retornamos a nuestro punto de partida.

           Como nuestros conocimientos sobre la riqueza de la avifauna del humedal son nulos, dejamos la referencia de esta página de bizkaia21 y esta otra del Correo, que nos cuentan muchas cosas interesantes al respecto. Y si nos va más el rollo audiovisual, en la red hay unos cuantos videos que se pueden contemplar. Pero siempre mola más en persona, y además hacemos ejercicio.




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