De entrada, hay que subrayar que las etapas por las que discurre nuestro
Camino no coinciden exactamente con las digamos tradicionales que contempla la
guía de Millán Bravo y la mayoría de la literatura posterior. En concreto, la
ruta habitual divide el largo trayecto de la etapa de hoy en dos partes, con
intermedio en El Burgo Ranero, que veremos después.
También, ya que estamos, hay que reconocer que hemos tardado nueve entradas en darnos cuenta de que el mapa y el perfil van en sentido contrario: el
primero de derecha a izquierda (de Este a Oeste) y el segundo al revés. Puede
dar lugar a alguna confusión, pero son cosas de la técnica (edición de mapas y
tal).
Nada más salir de Sahagún atravesamos el río Cea y rápidamente nos
olvidamos del verde de este pequeño oasis para volver al paisaje mesetario que
venimos sufriendo durante unas cuantas jornadas. Nuestro relator, intentando
captar la dureza del entorno, se va nada menos que a Machado, citando -con ciertas
libertades- del poema ‘Castilla’: ‘Por la
terrible estepa castellana (…) polvo, sudor y hierro’, y continúa con ‘Castilla de los páramos sombríos, Castilla
de los negros encinares’, que pertenece a ‘Desde mi rincón’. Pero echemos
mano de no importa qué poema de ‘Campos de Castilla’ y nos servirá para ambientarnos
mejor que cualquier otra cosa. Un poco de poesía para el trayecto, que nunca
viene mal.
En unos 3 kms. estamos en CALZADA DEL COTO (km. 263,5), y en cinco
más en BERCIANOS REAL DEL CAMINO (km. 269); pero no nos engañemos,
porque pese al nombre de este último pueblo, el Bierzo queda todavía muy muy muy
lejos.
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El Burgo Ranero |
Cabe imaginar que en aquellos días ya tan lejanos, cuando el grupo salió
de Santurtzi, animarían la marcha con las típicas canciones de montaña, como
las llama nuestra teórica colaboradora; pero a buen seguro que a estas alturas,
deambulando bajo el sol por estas extensiones infinitas, nadie tendría muchas
ganas de entonar el Ikusi mendizaleak.
Algo que quizá sí ayuda a levantar la moral es ir observando, a lo largo
de los días, cómo la credencial se va llenando de sellos. Y, como no lo hemos
hecho antes, lo comentamos un poquito ahora.
La credencial es una cartulina con forma de díptico donde se van
estampando los sellos de los lugares por donde se pasa (normalmente, uno al
día) para acreditar que realmente estamos haciendo el Camino. Actualmente sirve
para que nos acojan en los albergues, evitando (al menos, teóricamente) que se
llenen de jetas en busca de alojamiento gratis. Y con ella, al llegar a
Santiago, se obtiene (si queremos, claro) la compostela, que es el certificado
eclesiástico de haber realizado la ruta, o bien un diploma acreditativo.
Aunque como credencial puede valer también un simple papel, generalmente
se trata de un formato predeterminado, que nos facilitan en alguna de las
asociaciones de amigos del Camino. Bueno, toda esta historia está mejor
explicada por ejemplo aquí. Lo que sí quería contar es que
para nuestra expedición del 87 hubo que pedir las credenciales a una
asociación de ¡Estella! porque ni siquiera en Bilbao se podía conseguir. Para
que nos hagamos una idea de la popularidad del Camino hace un cuarto de siglo.
13 kms. más nos separan de la siguiente población que, tras cruzar un par
de arroyos, pasar VILLAMARCO y atravesar la línea del tren, será RELIEGOS
(km. 291), donde parece que a mediados del siglo pasado cayó un meteorito (y no
es coña).
Otro tramo de 5 kms. nos sitúa ya en nuestro fin de etapa, MANSILLA DE LAS MULAS (km. 295,5), localidad de corte medieval
situada a orillas del río Esla, cuya sola visión reconforta tras la penosa y
larga jornada de marcha, que uno de los participantes consideró la más dura de todas. El cronista cita la iglesia de San Martín (después
reconvertida en Casa de cultura, como la de Melgar) y el antiguo convento de
San Agustín, además de las notables murallas, a lo que nosotros añadimos los
curiosos ‘cubos’ –una suerte de torres de vigilancia.
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Muralla |
La práctica totalidad de esta etapa tiene un recorrido paralelo por la llamada Vía Trajana, calzada romana que enlaza con otros itinerarios del mismo origen que vienen desde Burdeos. Lo cual plantea si en realidad el Camino pudo tener su antecedente en estas antiguas rutas de comunicaciones. Asunto que por supuesto dejamos para los historiadores.
Lo que nuestros amigos probablemente no sabían es que nada más salir de
Mansilla pasarían al día siguiente justo por el punto intermedio del recorrido
entre Santurtzi y Santiago. Seguramente nadie se dio cuenta, pero casi mejor.
Después de diez días de caminata, con las penalidades meteorológicas y los
puertos de las primeras etapas, y casi 200 kms. más de estepas y páramos
incendiados por el sol, pensar que aún queda la mitad del trayecto debía ser
bastante poco estimulante.
Porque lo que falta será muy diferente, pero también duro, lo vereis.
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