Al noreste de la gran mole de Oiz, no
lejos de Markina, un conjunto de pequeñas elevaciones y valles apacibles
esconde enclaves llenos de historia. En lo más profundo de la Bizkaia rural, en
el municipio de Ziortza-Bolibar se encuentran las raíces familiares del
libertador Simón Bolívar, y a escasa distancia del centro urbano se levanta el
monasterio-colegiata de Ziortza (Zenarruza), actualmente declarado Monumento
nacional de Euskadi, cuyos orígenes se remontan al siglo X.
El sendero PR BI-140, parte de cuyo
trazado comparte con el Camino de Santiago, invita a un recorrido circular que
une estos dos puntos de interés histórico con varios pequeños barrios que se
sitúan a escasa distancia de la carretera que lleva hacia Munitibar.
DISTANCIA: 7,6 km.
DESNIVEL: 220 m. (177-395)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO (circular) Inicio
y final: Bolibar (centro urbano)
VIAS:
Senderos de tierra, carretera
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista
dirección Donostia salida Abadiño-Markina. Se toma la BI-633 en dirección
Markina. En Iruzubieta, tomar la BI-2224 hasta Bolibar. Bizkaibus A-3915, A3916
y A3512 hasta Iruzubieta; de aquí a Bolibar A-3922, o 2 kms. a pie
La
información sobre este recorrido aparecía en el completo e interesante catálogo de ISB ‘Senderos
de Bizkaia’ que, como indicamos en su día, desapareció hace ya algún tiempo. Pero aquí estamos nosotros para recuperarlo,
naturalmente junto con los demás sitios de internet que enlazamos arriba. Y, ya
puestos, digamos que vamos a hacer el trayecto en sentido antihorario, o sea,
al revés de como se presenta en la mayoría de los casos.
Iglesia y monumento en Bolibar
A
Simón Bolívar, libertador de una parte importante de la América del sur y central, le viene
el apellido de este pequeño pueblo, de donde era originaria su familia. Y tal notoriedad
merece que, aparte de un monumento conmemorativo, se le dedique un museo, que creo que está en la misma plazoleta
junto a la iglesia, aunque confieso que no lo hemos visitado. Es también
este un buen lugar para iniciar la
marcha: tomando una pequeña calle que arranca de la misma plaza, cruzamos un
puentecillo y tomamos un camino que enfila hacia una casa blanca. Unos metros
más arriba, el primer poste indicador señala que tenemos que tomar un senderito
por la derecha, que sigue junto a una valla de madera. Es un camino chulo por
el que ganamos bastantes metros sobre el pueblo.
Por la hierba
Hay
que cruzar esta valla para desviarse a la izquierda y tomar un ‘andabide’ por
una especie de trinchera. Pasamos una puerta metálica y, sin dejar de subir,
accedemos a una pista de piedrilla. Dejamos por la derecha el caserío Zugadia,
y seguimos por camino herboso hasta un segundo vallado que hay que cruzar. Con
un verde pastizal por la derecha, continuamos hacia una pequeña arboleda, donde
enlazamos con una especie de estrada junto a una alambrada.
Cruzamos
un paso en el vallado y salimos a una nueva pista, que asciende para pasar
entre dos caseríos. Estamos ya en el barrio de ZEINKA, donde hay que girar a la
derecha en una especie de pequeña placita, y tomamos un camino vecinal
asfaltado que sigue subiendo, ahora en dirección a Zearregi con nuevo cartel
indicador. La verdad es que no hay muchas señales, pero están perfectamente
situadas para orientarse sin problema.
Urregarai y Bedartzandi
Vamos
subiendo, con una preciosa vista por la derecha hacia Urregarai y Bedartzandi,
que nos acompañarán durante toda la primera parte del recorrido. Pasamos junto
a lo que parece ser alguna instalación de Aguas, y enseguida encontramos el
desvío (izquierda) hacia la ermita de la Madalena, que podemos acercarnos a
conocer.
El
camino continúa por pista de cemento bajo arbolado, y pronto tenemos otra buena
panorámica sobre el cercano Oiz, que también tendremos a la vista la mayor
parte del tiempo. Llegamos así a ZEARREGI, un barrio disperso en una amplia
extensión verde y despejada. El último edificio es una cosa curiosa: una
pequeña escuela, con la indicación ‘Bizkaya´ren auzo-ikastola’, que creo que es
de la época de la República.
Ermita de Santa Lucía
Todavía
seguimos subiendo por el mismo camino, ahora de cemento, y nos encontramos el
caserío Aresti, en realidad un tremendo caserón de piedra con fantásticas
vistas, una cosa impresionante. Aquí aparecen las únicas marcas de pintura que
hemos visto en todo el camino. Está claro que nos dirigimos hacia GERRIKA, que
será el último barrio a visitar, y tenemos que girar casi 180º justo antes de
alcanzar las casas –aunque en realidad se podría cortar por un tramo de
piedrilla un poco antes.
Subiendo
todavía un poco más, por la izquierda encontramos la ermita de Santa Lucía,
al parecer anexa a un caserío. Unos metros más y alcanzamos la más alta cota
del día, unos 400 metros y, al poco de empezar a bajar, junto a un caserío,
surge por la derecha un camino que se dirige hacia los pequeños altos de
Santaluziburua y Gontzugaraialde.
Manantial
Ahora
toca ya bajar sin recato hacia la carretera. El descenso es fuerte, con algunas
vistas sobre Oiz, mientras recorremos parcelas con ganado y frutales. Llegamos
así a la BI-2224 –la carretera por donde hemos llegado a Bolibar-, que cruzamos
para tomar otro sendero de tierra, justo en el límite municipal de Munitibar.
Tras un pequeño tramo pedregoso, otra señal nos dirige bajo el pinar hacia la
izquierda, con la trazada difusa pero bastante obvia. Nos encontramos con el
caserío GONTZUGARAI, pegado a la carretera y que bordeamos por la derecha.
Vamos
ahora por la parte más montañera de la ruta, un cómodo sendero de tierra bajo
arbolado, con algunos cipreses que parecen silvestres. Estamos iniciando la
segunda parte del itinerario, ladeando por la falda de Kortaguren, un pequeño
macizo que antecede a las laderas de Oiz. El agradable camino nos lleva al
punto más vistoso de toda la ruta: el cruce del arroyo Lalbitxu, cuyo cauce se
salva mediante una pasarela de madera, mientras el caudal se desparrama por la
ladera en varias cascaditas. Una bonita imagen que, una vez más, la cámara (o,
más bien, el fotógrafo) no consigue reproducir bien.
Patio en Zenarruza
Tras
este encantador rincón, el camino prosigue bajo un agradable arbolado y
prácticamente sin pendiente, o en ligero descenso. Pasamos junto a un hito del
Camino de Santiago y en unos pocos minutos, estamos ya en
campo abierto, junto a
un panel informativo y una cruz de señales. Y justo al lado, las rasuradas
campas que rodean la Colegiata de ZENARRUZA. Enfrente, al otro lado del
barranco por donde corre el Laituondo, se divisan algunas casas de los barrios
altos del norte por los que hemos pasado antes.
Claustro
El conjunto de edificios de Zenarruza conserva una
especie de paz y equilibrio que le hace muy especial. En esta páginanos informan de cosas sumamente
interesantes sobre su historia. Merece la pena dedicarle un ratillo para
contemplar el claustro o el encantador cementerio, por ejemplo. Recuerdo que de
muy crío fuimos a parar aquí en una época de numerosas excursiones, y me
dejaron muy impresionado las figuras talladas en las vigas de madera (símbolos
solares, motivos vegetales, cabezas de animales, etc.), algo que nunca había
visto y que tenían algo ancestral y misterioso que me daba cierto canguelo. La
colegiata es también un buen lugar para echar un trago y hacer una pausa, sobre
todo en días de calor, cuando podemos refugiarnos en el frescor de su pórtico.
La calzada por donde había que ir
Y aquí debo hacer una precisión. Por un despiste, en
su momento hicimos la última parte del trayecto, la bajada hasta Bolibar, por la carretera
(es lo que recoge el track). En realidad, la ruta abandona el asfalto por la
izquierda poco después del monasterio, tomando una calzada medieval que en cosa
de 1 km. nos deja en nuestro punto de partida. Por el asfalto la distancia es
casi el doble y seguramente más aburrida, así que si alguien conoce el trazado
correcto, la ventana de Comentarios de aquí abajo es el lugar indicado para
contarlo.
En resumen, un agradable paseo que
oxigena nuestros pulmones, nos culturiza y lleva tranquilidad y sosiego a
nuestro espíritu.
Un pequeño grupo de montes se levanta
entre los ríos Nervión (oeste), Ibaizabal (norte), Arratia (este) y Zeberio
(sur), formando un macizo de forma irregular y modesta altitud. El Mandoia es
su elevación más notable, y se trata de zona de muy fácil acceso desde
numerosos puntos del territorio vizcaino.
En esta ocasión iniciaremos la ruta
desde la zona más próxima a Zaratamo y Arrigorriaga, para recorrer una parte de
su extensión siguiendo el PR BI-11.2. Iremos coronando varias pequeñas cimas en
una excursión sencilla y agradable en la que conocemos buena parte de este
macizo, pudiendo complementar el itinerario con un rápido acceso a algunas de las otras cumbres.
DISTANCIA: 7,8 km.
DESNIVEL: 200 m. (350-551)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO (ida
y vuelta) Inicio y final: Collado de Axola (Zaratamo)
VIAS:
Pista de tierra y campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao, bien por la AP-8 (dirección
Vitoria-Gasteiz), o mejor por la A-8 (Donostia-San Sebastián) se llega a
Arrigorriaga, tomando, en ambos casos, la primera salida de la autopista. Hay
que seguir la dirección Arrigorriaga-Zaratamo por la BI-625 hasta encontrar la
desviación a Moiordin (BI-3702). Se sigue entre pabellones industriales dejando
a la derecha una desviación a Burbustu y Altamira. Se pasa junto a la cantera
de Atxeta y poco más adelante, en una curva cerrada a la izquierda, surge por
la derecha una pista que hay que tomar. Se sigue toda la pista (unos 2 kms.),
que unas veces es de cemento y otras de tierra, hasta el collado de Axola, con
una instalación ganadera, donde se puede aparcar.
En Bizkaibus, la
parada más próxima es en c/ Severo Otxoa, 13 de Arrigorriaga (varias líneas) y
hasta la misma localidad se llega también en RENFE línea C3. Habría que
continuar unos 2,5 km. a pie siguiendo la ruta de acceso hasta abandonar la
carretera, y otros 2 kms. hasta el punto de inicio.
Sin
lugar a dudas, lo más complicado de esta ruta es el acceso. Si subimos en
coche, la pista que lleva desde la BI-3702 hasta nuestro punto de inicio tiene
su emoción, estrecha, con numerosas curvas y un firme que invita a
extremar las precauciones para no cargarnos la suspensión del coche en los
abundantes y profundos baches que encontraremos. La alternativa es, claro está,
hacerlo a pie, con lo que añadimos unos 4 kms. de marcha (en total, ida y vuelta). Así que
cada cual, que elija.
Señales
El
collado de Axola es uno de esos cruces de caminos que tanto nos gustan para
fijar el inicio de diversas rutas. Hay aquí una vaquería y tenemos sitio para
aparcar, teniendo cuidado para no estorbar los accesos. Desde este punto
arrancan posibles itinerarios hacia los cercanos Upo y Artanda (ver enlaces), y al lado, subiendo una pequeña cuesta, tenemos la ermita de San Segismundo, donde tiene lugar la popular
romería de Samarkondios.
Ayudados
por una cruz de señales, el camino no ofrece duda: siguiendo la dirección a Mandoia, hay que tomar la pista que
bordea la explotación ganadera en ligero descenso, quedando aquélla por la
derecha. Por la izquierda queda una vaguada, que es como un brazo del barranco
de Lekubaso, y que iremos rodeando en la primera parte de la ruta, para luego
seguir por la ladera de Uduri, que también tenemos a la vista.
Borda de Ubeta entre el pinar
En
este primer tramo vamos bordeando la pequeña elevación de Atxiketagana, en el
camino hacia Artanda, y empezamos a describir una amplia curva. Pronto se
distingue por la derecha la borda de UBETA, una caseta de piedra al parecer
utilizada como refugio, junto a la cual hay un antiguo puesto palomero. Continuamos
siempre por pista, a veces embarrada aunque cómoda, con una única marca del PR
BI-11.2 que estamos recorriendo, y algunas vistas hacia Upo, tras grandes
extensiones de pinares invadidos por la procesionaria. El camino realmente no
tiene mucho interés, pero el paseo resulta relajado y sin complicaciones.
Como
es zona de explotaciones forestales, surgen aquí y allá multitud de caminos, así
que a veces hay que estar atentos para distinguir la pista principal que nunca
debemos abandonar. Por la izquierda, al otro lado de la barrancada, distinguimos
las siluetas del Mandoia, su antecima de Belatza y el colladito de
Irumugarrieta.
Collado en la base de Tontorrandi
Tras cerca de 2 kms. de apacible recorrido, llegamos a la
base del Tontorrandi al que nos dirigimos (derecha). Aunque hay otras
alternativas (lo veremos a la vuelta), habrá que bordearlo para luego girar y
ascenderlo. Llegamos a un COLLADO donde se observan varios caminos: por la derecha se incorpora un camino que
baja del cordal, y casi de frente (a las 2) un senderito muy claro asciende
claramente hacia nuestro objetivo. Pero de momento seguimos el trazado del PR,
que continúa ladeando para luego subir muy ligeramente.
Flecha direccional en Irumugarrieta
Esta
parte de la pista suele encontrarse con bastante barro en épocas de lluvia, pero en unos pocos minutos accedemos
finalmente al collado de IRUMUGARRIETA, otro cruce de caminos, en el que hacia
la izquierda seguiríamos hacia el Mandoia, y de frente bajaríamos hacia
Zeberio. De esa localidad proviene el trazado del PR PB-11, que justo aquí se
bifurca en sus dos variantes, una de las cuales es la que venimos recorriendo.
Y aquí mismo nos sorprende un enorme cartel que indica la dirección a
Tontorrandi, que se intuye por la derecha tras una breve subida (mucho cartel
para poco monte). VARIANTE: Si giramos a la izquierda en este punto nos dirigimos a la cumbre del Mandoia, bien por el primer camino (ruta de la entrada Mandoia desde Zeberio), o por el segundo -más rápido y sencillo.
Mojón en la cima
Desde
aquí, la cosa no ofrece ninguna complicación: sólo hay que remontar una suave
rampa de unos 200 metros en línea recta, cuyo tránsito sólo puede verse
dificultado en caso de que los madereros hayan estado trabajando, o que las
lluvias hayan dejado mucho barro (si coinciden las dos circunstancias, la cosa
puede hacerse realmente engorrosa). Llegamos así a la cumbre (TONTORRANDI, 522
m.), donde hay un mojón con una placa bastante reciente (2012) y unos mugarris
–aunque hemos venido casi todo el tiempo por Zeberio, ahora lindamos con una
especie de enclave de Galdakano. No hay más vistas que lo poco que se divisa entre los árboles, y la cima tampoco tiene mayor interés,
como suele ocurrir en cumbres muy arboladas.
Para
el descenso, en vez de retroceder por el camino anterior, avanzamos un poco más
y empezamos a bajar la ladera derivando ligeramente hacia la derecha. La
pendiente es apreciable pero salvable, y volvemos así hasta el COLLADO que
pasamos al subir. Aquí, en vez de retomar el camino de ida, cogemos el camino
que asciende por la izquierda, de forma que volveremos por lo alto del pequeño
cordal, en vez de a media ladera.
En
el primer tramo hemos ganado casi toda la altitud que nos quedaba, con un único
repecho algo más fuerte, pero perfectamente llevadero. El entorno es muy
parecido a lo visto antes, pinos y más pinos, aunque pronto encontramos un
bonito bosquete de caducifolios que al menos aporta algo de variedad. Por la
izquierda se entrevén las cumbre de Gorbea y Lekanda, aunque tampoco puede
decirse que las vistas sean muy espectaculares.
Vértice en Uduri
Llegamos
ahora a una especie de collado (creo que es Gotxarte) con una alambrada y un
cartelito, y un camino que sigue de frente para remontar una pequeña elevación.
Pero, ya puestos, podemos explorar la loma anterior, hasta alcanzar el punto
más elevado (ARGIZTE (542 m.), sin ninguna identificación, que sepamos. Volvemos
al cordal y, tras una corta subida, encontramos la siguiente tachuela, coronada
por un vértice geodésico (UDURI, o Idurieta 551 m.) y sin ninguna vista en absoluto, de no ser que
medie una tala, que tampoco sería raro. Porque, como ya sabemos, en estas zonas de explotaciones forestales el paisaje puede cambiar
radicalmente de un día para otro.
Casi
siempre tenemos a la vista (por la derecha, abajo) la pista que hemos utilizado
al principio. Después de tantísimo pinar, el arbolado termina de repente y
salimos a una hermosa campa. Podemos subir unos metros para mejorar las
perspectivas (VISTAS) y por primera vez en todo el trayecto tendremos una bonita
panorámica que incluye parte del cordal de Ganguren, Basauri o incluso parte de
Bilbao, todo ello entre las siluetas de Upo y Artanda, y el conjunto
Paga-Ganeko casi en su totalidad.
Vistas al norte entre Upo y Artanda
Unos
metros más adelante, podemos atajar hacia la derecha por camino algo menos
evidente que el anterior, pasamos junto a un vallado dejando un desvío hacia la
izquierda y, tras disfrutar de nuevas vistas sobre Itxina, Oderiaga y el cordal
del Untzueta, volvemos a los pinos, ya en claro descenso. Aunque ahora progresamos
más o menos campo a través, enseguida distinguimos la borda de UBETA que vimos
al subir. Nos dirigimos hacia ella y recuperamos ya el camino de ida, por el
que regresamos sin más al collado de Axola del que partimos.
Untzueta es uno de los montes con una
silueta más llamativa y reconocible de Bizkaia. Se sitúa en el extremo de la
sierra de Mendigisa, que se prolonga hacia el noroeste desde el macizo del
Gorbea. Su airoso perfil es visible desde gran distancia, y su
posición estratégica le valió albergar en tiempos remotos una fortificación de
la que apenas queda ningún rastro. Como tantas otras cumbres de nuestro
entorno, se encuentra coronada por una gran antena, y una de sus laderas
completamente seccionada por una enorme cantera.
Sus vertientes norte y sur miran a los
valles de Zeberio y Orozko respectivamente, y también se encuentran próximos
los territorios de Arrankudiaga y Arakaldo. Desde este último se inicia nuestra
excursión, con buenas pendientes y un repecho final sumamente atractivo.
DISTANCIA: 7,6 km.
DESNIVEL: 605 m. (165-770)
CENTENARIO / Techo
municipal (Zeberio)
DIFICULTAD: Media 9 (6-2-1) Rampas del 30-40%
ITINERARIO (ida
y vuelta) Inicio y final: Ayuntamiento de Arakaldo
VIAS:
Carretera, pistas de cemento y tierra, campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, A-68 dirección
Vitoria-Gasteiz salida 2 Llodio. Se toma la BI-625 Vitoria (izquierda), y en la primera
rotonda, seguir dirección a Arakaldo. Se cruza la vía del tren y se sube hasta
el casco. RENFE cercanías línea C3 (más 500 m. a pie)
Lo
que llamaríamos el casco urbano de Arakaldo se sitúa en la margen derecha del
Nervión, un poco apartado de las vías de comunicación que unen Bizkaia y Álava.
Estamos en el municipio más pequeño del territorio vizcaino, y su núcleo principal,
tranquilo y montaraz, son apenas un puñado de casas en las cercanías de la
iglesia.
Dejamos
atrás el bonito conjunto arquitectónico y seguimos subiendo por una carretera
asfaltada entre hermosos caseríos, por la zona de Iturriaga. Casi de inmediato
encontramos las primeras marcas blanco-amarillas del PR BI-12
(Zeberio-Untzueta-Arakaldo) donde, bajo un agradable arbolado, tiramos a la
izquierda por pista de cemento.
Goikogane emerge entre las nubes
En
unos minutos, dejamos por la derecha el alto de Kukutza (que dejamos para la
vuelta), y tenemos de frente una gran torreta de electricidad, llegando a un
cruce donde se suelen encontrar grandes pilas de troncos talados. Una cruz
medio borrada indica que el primer camino de la izquierda (junto a un poste) no
es el correcto, así que tomamos el segundo, que sube más claramente bajo un
pinar. Atacamos ahora un tramo largo, como de 1 km., por este entorno boscoso
(son siempre explotaciones forestales), con algunas vistas sobre el Goikogane,
que se levanta al otro lado del río. Como ocurre en este tipo de lugares, hay
que ignorar múltiples desvíos y cruces y seguir la vía principal, que
generalmente es la de mayor pendiente. También hay que decir que esta parece
ser zona de sombra de los satélites, con lo que no hay que fiarse mucho del
GPS.
Sendero
En
zona algo más abierta y con otras especies distintas del pino, se intuye que
nos dirigimos hacia algún tipo de elevación o cordal y poco después debemos
tomar un desvío (DESVIO-1) hacia la derecha por un senderito (creo que hay una marca medio
borrada en una roca). De no coger este camino seguramente daríamos un buen
rodeo, como creo que le pasó al ciclista de ‘lo impresentable’ que linkeamos arriba.
Pero también hay que tener en cuenta que eso de que las marcas ‘nos acompañan
todo el trayecto’, que decía otra página, es completamente falso: hay pocas
–quizá se pintaron en pinos que fueron posteriormente talados- y está muy borradas. O al
menos, así era cuando nosotros asomamos por allí.
El
caminillo no da muy buena espina, sucio y bastante poblado de argomas y zarzas,
pero es corto y enseguida va a dar a otro sendero de tierra, más o menos
amplio, que sube hacia la izquierda. Justo en la intersección (DESVIO-2) hay un cairn,
un pocillo y otro camino que sigue más o menos de frente, todo lo cual será
importante para no pasarnos la intersección a la vuelta.
Aquí
empieza lo bueno. El camino de subida que cogemos es algo bastante terrorífico:
un cuestón de 500 metros prácticamente recto con pendiente sostenida entre el
30 y el 40%. Vamos, para tomárselo con calma. La lástima es que, una vez más,
las fotos no hacen justicia a la subidita y, claro, luego la gente cree que
exageramos.
Ganeko y Gallarraga
Superado
el muro, llegamos a zona algo más amable y también más abierta. Tenemos una
preciosa vista del cordal Ganeko-Gallarraga y se atisba un poco lo que debe ser
nuestra cumbre, que parece bastante lejana. Llegamos a algo que parece una
antecima, la parte superior de una elevación, con un desvío con unos mugarris
por la izquierda, que debemos desechar. Debemos estar avanzando por el límite
entre los municipios de Arrankudiaga y Orozko.
Siguiendo
el camino, pasamos junto a un hermoso pino (éste parece silvestre) y accedemos
a un claro. En este momento ya tenemos enfrente el último cono: un perfil
esbelto y desafiante, que no está lejano, pero sí promete exigir un cierto esfuerzo.
Collado y última pala
Descendemos
así hacia un colladito (Asuntza) junto a un redil, y aquí hay ya que ponerse a
trabajar. El primer tramo es muy pedregoso y más adelante aparece una traza de
sendero que se puede seguir con más comodidad. La pendiente es bien potente,
andará por el 40%. Como a 2/3 de la subida se distingue la pista de acceso a
las antenas, pero oiga, ya llegados hasta aquí no vamos a emborronar el día
cogiendo una pista. O sea, que tiramos para arriba por las bravas.
Los
últimos metros (como 20) antes de alcanzar la pista están cubiertos por roca
suelta, lo que, unido al desnivel, hace que debamos progresar con algo de
cuidado y sin prisas. Llegados a la pista, lo que nos queda no ofrece más
problemas, y alcanzamos finalmente la deseadísima cima (UNTZUETA, 770 m.),
pasando bajo las antenas por un pequeño senderito, atravesando un paso muy
estrecho y superando un escarpe rocoso donde parecen estar los restos de un
castillo. Todo, en cosa de una hora y
20 minutos, más o menos.
Cordal de Mendigisa, Gorbea (dcha.) y Anboto (izda.)
Valle de Orozko
Collado y vista al norte
El
vértice –antenas aparte- es sumamente pequeño y con tremendas caídas casi por
todos lados, incluida una brecha junto al mojón que va a dar directamente al
precipicio. Pero, tal y era de esperar, las vistas son absolutamente increíbles
en todas direcciones, se ve prácticamente toda Bizkaia: el abrupto cordal de la
sierra de Mendigisa conduce hasta Garaigorta y Bikotzgane, con Gorbea por la
derecha y Anboto por la izquierda. Al fondo, hacia el sur, Sierra Sálvada y el
valle de Orozko a nuestro pies. Y, girando al norte, el Ganeko que nos tapa los
montes de Triano (lo único que no se ve), aunque sí asoma la cima del Eretza y,
más hacia el Este, Ganguren, Jata y Sollube. Vamos, montes y valles para
aburrir, que seguro nos retienen un buen rato en la cima.
El
regreso lo hacemos por el mismo camino, con una advertencia y una variante. La
advertencia es que prestemos atención al desvío anterior al cuestón a que nos
hemos referido. En el track lo hemos marcado (DESVIO-2) pero, si no usamos el GPS,
estemos atentos cuando hemos bajado un buen tramo de rampa recta: si observamos
bien, por la derecha viene el sendero que hay que tomar, y un hito nos marca el
camino correcto. Si nos lo saltamos, hay alguna posibilidad de tomar otro
camino por la derecha algo más abajo pero, de no hacerlo, bajaríamos hacia la
zona de Anuntzibai (salida de la autopista), que nos obliga a un buen paseo
para volver a Arakaldo.
Kukutza
La variante –que hemos puesto en el track- no es más
que asomarnos al muy cercano alto de Kukutza. Deshacemos el camino de subida
sin más y, cuando estamos a unos 500 metros de nuestro punto de partida, pasado
el cruce de las maderas y la torreta, por la izquierda tenemos a la vista un
Llodio
pequeño montículo, con un mástil. Estamos en KUKUTZA (265 m.), promontorio también conocido como
Kastillo por la existencia de una antigua fortificación, y cuyo interés está en
ofrecernos una buena perspectiva sobre Areta y Llodio.
El monumento a la Virgen de Orduña es
una gran mole que se erige en el filo de los cortados, dominando el valle donde
se asienta este enclave vizcaino en Alava. Su silueta resulta nítida e inconfundible
desde que se levantó en 1.904, conmemorando el hallazgo de una imagen al pie
del Txarlazo. El mismo hecho es también el origen del Santuario, situado
justamente en la falda del monte; parece ser que en tiempos remotos existió en
este lugar una iglesia que, por ser anterior a la ubicada en el casco urbano,
recibió el sobrenombre de ‘la Antigua’.
En el entorno de la meseta donde se
encuentra el monumento tiene lugar cada cierto tiempo el sorprendente –y
potencialmente peligroso- fenómeno atmosférico conocido como ‘el Bollo’, que
genera imágenes impactantes. La subida al Txarlazo no presenta excesiva
complicación, y nos recompensa de sobra con excepcionales vistas.
DISTANCIA: 8,6 km.
DESNIVEL: 585 m. (350-933) CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 8 (5-3-0)
ITINERARIO (ida
y vuelta) Inicio y final: Santuario de la Antigua (Orduña)
VIAS:
Carretera, pistas de cemento y tierra, campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, A-68 dirección
Vitoria-Gasteiz salida Llodio. Se toma la BI-625 hasta Orduña, y aquí seguir las
indicaciones hasta el Santuario. RENFE cercanías línea C3
Por
si usted no lo sabía, Orduña es la única ciudad de Bizkaia, es decir, la única localidad del territorio que
tiene oficialmente el carácter de ciudad. Una vez en ella, hay señalización
suficiente para acceder sin problema al Santuario de la Antigua, que se encuentra junto a la BI-3931, unos metros por encima del casco urbano.
En este tranquilo lugar podemos aparcar si hemos venido en coche, y tenemos
fuente donde repostar, si somos del gremio de los olvidadizos. Y tenemos además, así, sin más
trámite, una vista perfecta hacia nuestro objetivo: el monumento en la cima del
Txarlazo, que tenemos por la izquierda mirando hacia el monte. La ascensión no
presentará problema, pero la verdad es que el desnivel parece menor que el que
realmente hay que salvar (cerca de 600 metros).
Inicio del camino
Echamos
pues a andar carretera arriba, y continuamos recto por un camino de cemento por
el que vamos subiendo muy suavemente. Por la derecha se levantan los paredones
rocosos de los vecinos Txolope y Solaiera y algo más hacia el norte Bedarbide,
formando la afilada arista de una muralla que parece infranqueable. Atravesamos
una puerta de madera y pasamos a pista de piedrilla/tierra. Cruzamos después un
paso canadiense y nos encontramos alguna marca blanco-amarilla de PR. Veremos
después alguna más, pero no hay que fiarse mucho, porque hay pocas y no son muy
visibles. En una bifurcación tomamos el camino de la derecha, guiados por unos
cartelitos.
Empezamos
a ganar altura con más decisión y pronto circulamos por amplios lazos que recorren
una ladera sombría. Entre el arbolado vemos a trechos la propia cima del
Txarlazo y sus vecinas ya citadas, dependiendo de la orientación del camino, y
observamos también cómo el valle va quedando abajo. Pasamos sucesivas manchas
de hayedos y robledales por camino generalmente sombrío y fresco. La ascensión
es continua y cada vez más pronunciada.
Ganando altura
En
una curva dejamos un camino por la derecha que parece ser que lleva hacia
Lendoño, y cerca del cual debe encontrarse la fuente de la Escudilla. Y justo en
el lazo contrario salimos a uno de los pocos claros que encontramos en todo el
trayecto, con una buena vista al valle. Pasamos luego un tramo muy empedrado
(en algún momento dudo si será una antigua calzada, pero no estoy seguro), y
nos encontramos una torre eléctrica verde. El camino pasa a ser algo más
estrecho, y en otro giro dejamos por la izquierda un solitario banco.
Fuente de Goldetxo
Poco
más adelante llegamos a la fuente de Goldetxo, con un par de bancos entre
algunas rocas, un sitio agradable donde podemos hacer una parada. Unas rampas más, y hemos superado la parte más exigente. Accedemos así a una profunda
trinchera en la roca, que es el portillo de Goldetxo, o sea, el acceso a las
campas cimeras. Parece que se trata de un paso artificial abierto para permitir
el transporte de carbón entre la meseta y el valle.
Portillo de Goldetxo
Cruzamos
una barrera y ya estamos en la meseta, con unos extensos pastos de altura
salpicados de arbolillos y algunas rocas, y adornados por la muralla rocosa del
muy cercano Txolope. Cerca de las ruinas de lo que parece una antigua borda,
giramos a la izquierda y observamos ya el enorme monumento a la Virgen, asomado
al precipicio.
Virgen de Orduña
En
unos minutos alcanzamos la emblemática escultura que marca la cima (TXARLAZO,
933 m.), lamentablemente rodeada de horribles antenas que podíamos apreciar
desde abajo. Pero la sensación es fantástica, se diría que volamos sobre el
valle, con Orduña a nuestros pies y bien visible el Santuario desde donde hemos
partido. También a la vista tenemos la sierra de Urkabustaitz, Amurrio y, mirando al norte, distinguimos
al fondo el Ganeko, Eretza y Pico de la Cruz, entre otros muchos. Por el lado
contrario, pasando Delika el valle se interna en el cañón en cuyo fondo se
encuentra el conocido Salto del Nervión.
Vista hacia el valle
Cañón de Delika
Un
espectáculo formidable que podemos prolongar con un tranquilo paseo por las
campas, o quizá una fácil incursión para ascender al vecino Txolope, cuyo
tremendo perfil nos ha acompañado durante la ascensión.
Aunque,
en determinadas circunstancias, estos parajes pueden también ofrecernos cosas
realmente increíbles, como pasamos a contar ahora.
El
Bollo
Como
ya saben nuestros lectores habituales (bueno, suponiendo que haya alguno), en
este blog no suele ser frecuente que contemos experiencias personales de las
excursiones. Pero en esta ocasión, creo que merece la pena hacerlo.
El
Bollo es un peculiar fenómeno atmosférico del que me habló el colega Juancar
hace años, y que yo no acertaba a entender bien. Por lo visto, en determinadas
condiciones de humedad y temperatura, los vientos arrastran las nieblas desde
el burgalés valle de Losa a lo largo de la meseta, generando temperaturas que
pueden alcanzar los 15º bajo cero. Al llegar a los cortados sobre el valle de
Orduña, la masa nubosa se calienta rápidamente y desaparece mientras cae, como
si se tratase de una inmensa cascada de algodón. En esta página se cuentan cosas acerca de ello.
El
caso es que el día de nuestra ascensión, sin tener ni idea del asunto, resultó
que allí estaba el Bollo. Se veía de lejos, aun antes de llegar a Orduña y,
bueno, admito que acojonaba un poco. Pero no se podía dejar pasar la
oportunidad de observar el fenómeno en primera persona.
Antes
de comenzar a subir, le portentosa nube dejaba libre el Txarlazo, pero daba la
impresión de ir y venir, cubrirlo y retirarse. Todo ello mientras en el valle
lucía un sol radiante y el día era limpio a más no poder. En la parte superior
del monte ya se distinguía una franja de árboles de un sospechoso color blanco
(si nos fijamos, se ve en una de las fotos).
La
primera mitad de la ascensión fue completamente normal, pero poco a poco se iba
sintiendo un frío cada vez más intenso. Como alrededor de los 750 metros –poco
antes de llegar a la torreta que hemos indicado- la temperatura ya había caído
en picado, y de los árboles congelados comenzaron a caer trocitos de hielo,
como un extraño granizo, procedentes de los árboles previamente congelados,
mientras la niebla penetraba por la ladera.
Por
la fuente de Goldetxo la cosa tenía muy mala pinta, y parecía ir a peor. Se
imaginaba uno una especie de infierno helado en la cima. Llegando a la
trinchera, el entorno era realmente impresionante: viento gélido,
arbustos y hierbas cubiertos de hielo, y carámbanos colgando de las paredes. Y,
una vez en la zona alta, la niebla lo envolvía todo como a jirones, entrando y
saliendo, mostrando y ocultando el monumento en pocos segundos.
La
conclusión es que estábamos justo en el borde del Bollo, que se movía a un lado
y otro, con la inmensa suerte de que, justo al acceder a las proximidades de la
cima, el panorama se abrió y se pudo tener una visión completa del fenómeno.
Primero, sus consecuencias: los árboles y la hierba completamente helados, lo
mismo que el propio monumento, las alambradas, los reflectores… Y allí al lado,
unos metros más abajo, la enorme masa desplazándose con pereza sobre el llano y
cayendo majestuosamente por los cantiles. Un espectáculo increíble que con
gusto dejamos en este video.
Así
que, si la ascensión ya es chula de por sí, si además permite conocer de cerca
este extraño y espectacular fenónemo, pues la mañana no puede estar mejor
aprovechada.