viernes, 15 de junio de 2012

Arnotegi por Irusta

Dentro de la modestia de sus 426 metros, el Arnotegi, íntegramente situado dentro del municipio de Bilbao, encierra toda una variedad de paisajes y caminos muy fácilmente accesibles, lo que hace que sea ideal para un suave paseo conservando cierto carácter montañero.

En esta ocasión nos acercamos a él por su poco frecuentada vertiente oriental, para explorar después algunos caminos que normalmente pasan desapercibidos para la mayoría de senderistas. Y es que nuestro pequeño monte bilbaino da para casi todo, eso sí, siempre en dosis tan pequeñas que nos hacen desear más.

DISTANCIA: 5,6 kms 
            DESNIVEL: 250 m. (100-350)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (2-1-1)  Rampas del 20%
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Iberdrola-Larraskitu
VIAS: Carretera asfaltada, pista de tierra y senderos  
ACCESOS: Bilbobus 76 parada Avda. San Adrián 33 (a la vuelta, enfrente)
                 En coche, suele ser posible aparcar frente a la sede de Iberdrola
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33




Como en otras ocasiones, hemos fijado un punto de partida convencional en el edificio de Iberdrola en Larraskitu, al que llegamos bien desde la avenida de San Adrián, bien desde Rekalde por la carretera de El Fango. Desde este lugar se inicia la marcha por la vía (Larraskitubidea) que normalmente conduce al Pagasarri, pero en nuestro caso tendremos que abandonar ese camino casi de inmediato para tomar otro rumbo.

Irusta
En fechas recientes, unos metros más arriba de Iberdrola se ha construido una pequeña rotonda (acompañada de varios semáforos bastante inútiles), de donde surge por la izquierda otra carreterilla, que es el que debemos tomar. Antes el camino nos llevaba casi en línea recta hacia las visibles casas del barrio de Irusta (izquierda), pero ahora hay que bordear la boca del túnel de la Supersur, describiendo un amplio semicírculo junto a la autopista.

La ría y alto de Miraflores
Terminado el rodeo, en unos pocos metros con buenas vistas sobre el botxo nos encontramos ya en IRUSTA, un pequeño grupo de casas con algún caserío de cierto interés. Atravesamos el barrio y salimos de él dejando por la izquierda un gran cobertizo, continuando después todavía por asfalto con una señal de ‘camino sin salida’. El arbolado no permite muy buenas vistas, pero a ratos tenemos una bonita imagen del meandro de la ría, el alto de Miraflores con su puente, y la zona de Santa Marina y Ganguren al fondo. Y avanzando un poco más y mirando hacia el norte, captamos también una rara estampa en la que Bilbao queda oculto por Miribilla, asomando la torre de Iberdrola (que parece una chimenea), con Banderas y Artxanda al fondo.

Curiosa vista de Bilbao

Llegamos así a una bifurcación donde dejamos a la izquierda una carretera que baja, y más adelante encontramos otro desvío, con un banco a la derecha, en la que abandonamos el asfalto para tomar por la izquierda una pequeña pista de grava con un mojón. Es un camino agradable y fresco, con vistas ocasionales hacia el este, frecuentado por paseantes veteranos. Poco más adelante, podemos ya observar la A8, y empezamos a tener siempre a la vista el Malmasín, el parque de Montefuerte (Illumbe es lo que aparece en el gran sello) y más tarde los famosos túneles.

Pasamos una puerta de hierro oxidada, y llegamos a unas mesas (izquierda) donde tomamos por la derecha (DESVIO-1) un senderillo que asciende con decisión. Hay que decir que algunos detalles de esta parte de la ruta se los debemos a la siempre interesante página de pagasarri.com indicada arriba.

Bancos junto al desvío
Hemos bordeado la loma de Arnotegi, y estamos ya en el comienzo de la subida por la arista, con lo que tenemos magníficas vistas hacia el sur: Seberetxe, Pastorekorta, los cerros y el Paga. Tras ascender un tramo de sendero bastante pendiente, llegamos a una valla con puerta, que atravesamos hacia la izquierda. Proseguimos así por el sendero, siempre en subida hasta salir a una pista de piedrilla que seguiremos durante unos minutos, pasando junto a varias torres eléctricas.  

Arbolado en Landeta Goikoa
Llegamos de esta forma al área recreativa de Landeta Goikoa (LANDETA), donde abandonamos la pista que sigue por la izquierda, para internarnos en el arbolado, en línea recta según venimos. Podemos echar un vistazo en el panel que encontramos, y tomamos aire para acometer la fuerte pendiente que, con ayuda de una estrecha senda, nos encamina hacia la zona boscosa por donde despunta una gran antena -creo que de La 2.

Refugio junto a la antena
Nos encontramos en la antecima denominada también Irusta, con algún banco (con minúscula y de los de sentarse, que nadie se asuste), un pequeño refugio y las instalaciones del repetidor (ANTENA) que hemos tenido a la vista durante la subida. La pista que viene por la izquierda describe una curva y continúa ladeando nuestro monte, pero en esta ocasión vamos a ignorarla.

VARIANTE: Podemos aprovechar para hacer una escapada a la cima de Arnotegi. Para ello seguimos la pista pasando por delante del refugio y el repetidor, y unos metros después, cuando tenemos a la izquierda una caseta con una pequeña antena, giramos a la izquierda hacia un sendero que después sube por una laderita despejada. Aquí alcanzamos el cordal, giramos a la derecha, y llegamos primero al fuerte y finalmente al mojón, con fantásticas vistas. Más detalles en la entrada Arnotegi por Igertu

Bajada por el sendero
Nos adentramos ahora por un camino de piedras pasando entre el refugio y la antena para, rodeando el recinto de ésta hasta su parte trasera, encontrar un senderillo que desciende con fuerza, con una estupenda perspectiva sobre Bilbao. Poco más abajo confluye con otro sendero más ancho que viene por la izquierda, y continúa hacia una zona arbolada. Justo cuando llegamos a ella, el camino se bifurca (DESVIO-2), y tomamos el sendero de la izquierda -el de la derecha nos llevaría a descender por la lomada para llegar directamente de nuevo a Irusta, con lo que nos perderíamos un bonito tramo del recorrido.

Por el bosque
            Aquí iniciamos un precioso paseo llaneando bajo un profundo bosque, sombrío y solitario. El trazado discurre unos metros por debajo de la pista principal que antes hemos desechado, y es una auténtica gozada, resultando inimaginable que estemos al borde del casco urbano.











Por lo visto, a los bikers también les mola la zona, según se ve en varios videos que circulan por ahí; éste nos ha parecido el más descriptivo, aunque a los que somos del palo pedestre nos da un poquillo de vértigo:


Bilbao y la Supersur
            Tras este reconfortante trecho, desembocamos en una ancha pista de grava, que tomamos hacia la derecha en bajada. Este camino describe varias ‘eses’, por lo que podemos atajar alguna de ellas sin ninguna dificultad, y pasamos junto a (o en su caso atravesamos) un bosquete de castaños, algo no muy habitual por estas tierras.

           Finalmente desembocamos en el área recreativa de ATXOKORRE (nombre que recibe del antiguo caserío que ocupaba esta ubicación), con unas cuantas mesas, por cuya puerta accedemos a la carretera. Tomando esta vía (es de nuevo Larraskitubidea) hacia la derecha en bajada, regresamos a nuestro punto de partida en Iberdrola.

                Vale, ya sé que la calidad de las fotos es bastante deplorable, pero a veces la cámara da para lo que da, y el fotógrafo, pues en fin... 

                

miércoles, 6 de junio de 2012

Atxarre

El estuario de Urdaibai, declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera, es sin duda una de las joyas naturales y paisajísticas de Bizkaia, y de Euskadi por extensión. Podemos acercarnos a este inigualable entorno a través de sus pueblos, la enorme riqueza de su flora y fauna, sus fantásticas playas, o la simple contemplación de su paisaje, casi infinito en el discurrir del río Oka, ría de Gernika aguas abajo, hasta su muy surfera desembocadura.

Si de paisajes se trata, nada mejor que esta clásica y sencilla excursión por las elevaciones de la ribera oriental, para encaramarnos al promontorio de Atxarre desde donde, junto a su ermita, se disfruta de una panorámica casi total sobre este soberbio espacio natural.


DISTANCIA: 4,6 kms 
            DESNIVEL: 110 m. (200-312) CENTENARIO  
DIFICULTAD: Muy baja 3 (1-1-1)  Rampas del 20-30%
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Allika-Akorda (Ibarrangelu)
VIAS: Pista de cemento, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Donostia salida 100 Amorebieta. Se toma la BI-635 hacia Gernika y se sigue por la BI-2238 hacia Lekeitio, después BI-2237 hacia Ibarrangelua y BI-4236 hacia Akorda. Allika está unos 500 m. antes de llegar a Akorda.
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapas 5-10


Perfil (ida)


Inicio del camino
Siguiendo las instrucciones que se indican en Accesos llegamos al minúsculo barrio de Allika, con Akorda a la vista, al final de una bajada casi recta. Por el lado izquierdo de la carretera vemos un desvío con un pequeño espacio para aparcar, junto a una cruz de señales que nos indica 2,5 kms. hacia nuestro ya visible objetivo. Aquí iniciamos la marcha, algo más larga que la tradicional subida desde Akorda, con algunas vistas al norte sobre la enorme mole rocosa de Ogoño.

Seguimos el camino de cemento que asciende muy suavemente para encontrarnos, casi de inmediato, con un desvío por la derecha, hacia un camino de tierra, con una señal por cierto muy mal colocada. Podríamos tomar esta ruta para salir en poco más de 500 metros a nuestra ruta, pero la desechamos para conocer un poco más los alrededores. Así que continuamos pasando una curva y subiendo en dirección sur, para enseguida ir girando a la derecha hacia un grupo de caseríos.

Garteiz
Estamos en el pequeño barrio de GARTEIZ, con la sierra y la cima de Atxarre casi siempre a la vista, un entorno tranquilo, más agrícola que ganadero. Tras pasar junto a un par de casas, tenemos que torcer a la derecha, siguiendo otro cartel, para pasar entre dos caseríos y atravesar un prado, por el que accedemos al sendero que ya nos conducirá a nuestro objetivo, siempre en dirección noroeste.

Hirugaztañeta
Vamos ahora atravesando un hermoso bosque con predominio de pinos de gran envergadura, con algún tramo en que perdemos unos metros. En más o menos medio kilómetro encontramos por la izquierda un pequeño recodo con una especie de bancada de piedra denominado Hirugaztañeta; si hacemos la ruta en otoño, la gran cantidad de castañas que encontramos por aquí dejan claro el origen del nombre. Según nos cuentan, desde esta zona se accede al cercano Marua, perteneciente al mismo macizo. Pero tenemos que reconocer que hemos sido incapaces de encontrar ese camino entre la enmarañada vegetación que cubre la zona.

Más adelante, pasamos junto a una gran roca, y por la derecha llega otro sendero de subida más directa que la que hemos seguido. Enseguida, en el único claro de esta parte del trayecto, tenemos otro camino que por la izquierda se dirige a Kanala, marcado con una nueva señal. Nos encontramos en DANTZALEKU, emplazamiento donde se supone se celebraban akelarres, aunque a la vista tiene bastante poco de misterioso. Por la derecha otro sendero desciende hacia Akorda.

Dantzaleku
Ultima parte de la subida
El camino comienza a ascender, sin mucho desnivel, y se va volviendo más pedregoso, primero a tramos y luego de forma permanente, con lo que el avance se hace algo más incómodo. Hemos abandonado el pinar, y nos encontramos ya de lleno en el encinar cantábrico típico de tantas elevaciones próximas a la costa.

En unos minutos de subida encontramos por la izquierda un pequeño mirador rocoso sobre un importante cortado, al que podemos asomarnos con cuidado para disfrutar de las primeras vistas sobre Urdaibai. Pero tampoco pasará nada si nos lo perdemos, porque en muy pocos minutos nos encontraremos de golpe en el alto, con la ermita de San Pedro de frente (ATXARRE, 312 m.).

Ermita
Delante de la ermita, tras superar unos escalones, hay una roca donde está tallado su nombre (Atxerre, literalmente), e indica su antigüedad (siglo XV) y altitud (310 m.). Al parecer se restauró por última vez en 1.994, y su aspecto exterior es impecable, a diferencia del interior, sucio y descuidado. Tras la roca hay una especie de pequeño buzón roto, y otro con forma de pirámide, del club Bancobao, lo que –si se me permite el recuerdo personal- me evoca interminables partidos de ping-pong en el viejo local que esta entidad tenía en la Plaza Nueva, hace ya demasiados años.

Mundaka y Bermeo
Alrededor de la ermita hay una encantadora campita cercada con un muro de piedra y barandilla de madera, desde donde podemos dedicar largo rato a admirar la increíble belleza de la ría y el estuario. Las famosas olas recorren cientos de metros hacia el interior, mientras a nuestros pies tenemos la playa de Laida, junto al camping de Arketa. Al otro lado de la ría, Sukarrieta con la controvertida finca de la BBK, la pseudo-isla de Txatxarramendi, Mundaka, Bermeo y cabo Matxitxako. Hacia mar abierto, la isla de Izaro y la plataforma de La Gaviota, y por el este, asomando entre los árboles, los farallones rocosos de Ogoño que antes hemos visto desde más lejos.

Izaro
La cruz que se erige sobre un pedestal es punto obligado para las fotos, y la verde y amable alfombra invita a dar cuenta del hamaiketako o a deambular tranquilamente en busca de nuevos ángulos sobre la fantástica panorámica. Toda una recompensa para el muy limitado esfuerzo de la caminata.
 
Hacia el interior













Bueno, todas estas cosas nos las explica muy bien esta chica que hemos encontrado en Youtube, y que además es mucho más simpática que nosotros:



Vuelta por el bosque
El regreso lo hacemos por el mismo camino, aunque podemos atajar el último tramo por el sendero que antes hemos desechado, o incluso tomar el antes descrito que parte de Dantzaleku (en los dos casos, por la izquierda) que nos lleva a las proximidades de Akorda, aunque esta segunda opción, si hemos venido en coche, nos obligará a caminar un trecho por carretera.

Concluida la marcha, las opciones para completar el día son innumerables, desde algo de picoteo en un agradable bar con terraza en el mismo centro de Akorda, el chapuzón en las muy cercanas playas de Laga o Laida, o una vuelta por la carreterilla que desciende hacia esta última, donde se encuentra el barrio de Gametxo, con un sorprendente hotel y fantásticos paisajes marinos.

jueves, 24 de mayo de 2012

El mirador de ibilkat


En este mes de mayo nuestro blog ha cumplido su primer añito de vida y nadie nos ha regalado nada, ni un mísero comentario, hay que ver, aunque alguien nos ha puesto un +1 en alguna parte, cosa que no sabemos bien lo que significa.

Pero en vez de ponernos mohínos, nos felicitamos a nosotros mismos (además, varias veces), y hemos decidido regalarnos algo. Y nada mejor que unas buenas fotos, es decir, buenas dentro de nuestra limitaciones.

Aprovechamos para ello que nos hemos dado cuenta de una cosa bien bonita: desde nuestro pequeño Arraiz, al que hemos dedicado algunas de las entradas más antiguas (con la correspondiente crítica a su forzoso nuevo look), resulta que tenemos a la vista la mayor parte de los destinos de nuestras excursiones, al menos los más próximos a Bilbao. Es algo curioso, tratandose de esta modesta tachuela, pero es que está estratégicamente situada de forma que distinguimos un montonazo de parajes conocidos, y además desde muy corta distancia.

Así que lo hemos rebautizado como
mirador de ibilkat

¿a que mola? ¿alguna objeción? Vale, el rótulo queda abrumadoramente soso. Conste que en el Word lo habíamos dejado niquelado, con estrellitas y todo, pero Blogger nos lo despoja de todo el encanto.

Y como tampoco sabemos hacer esas panos maravillosas que se ensanchan ad infinitum, pues hemos hecho esta especie de collage así, a cachos, con muchas de las cimas y algunos parajes que hemos visitado en el blog, y que se ven sin movernos de aquí. Observa y aprende.

Hacia el oeste, vemos esto:


Y más al norte, estotro, que decían los antiguos:



Al ladito del botxo, cómo no, el querido Artxanda, más largo que alto, en dos trozos:
Uno:


Y dos:



Mucho más cerca de nosotros, los vecinos. Curiosamente, la cima del Paga no se ve, porque queda tapada por el Ganeta. Lo mismo le pasa a Upo, con Artanda delante, al lado de Arnotegi. Y por la izquierda, delante del Mugarra y los durangueses, que se ven bien claritos al fondo, debe andar el Saibi, pero no terminamos de identificarlo. La cosa queda así:



Y finalmente, el olvidado Erreztaleku, los dos grandotes del sur, y sus hermanos menores:



Y, claro, en medio de todos, nuestro anfitrión, aquí a la derecha.

No cabe duda de que visto en persona el panorama es mucho más espectacular, así que recomiendo una visita aprovechando un día despejado como el de las fotos (por cierto, luego dicen que en abril llovió todos los días, ja).

Y después de todo este agradable espectáculo montañero y su correlativa cháchara, acabamos diciendo que poco a poco, si el tiempo acompaña, y sin duda animados por los muchos comentarios que, como hemos dicho, dan vidilla al blog (notese de nuevo la ironía un poco sangrante), iremos completando las cimas que faltan, y algunas otras más lejanas, si se tercia, también.

Gracias por vuestro interés.



domingo, 20 de mayo de 2012

Vía Verde de Arrazola

Situado en los confines del Parque Natural de Urkiola, el valle de Atxondo constituye una estampa típica del mundo rural vasco, rodeado de algunos de los montes más sobresalientes de Bizkaia, y jalonado por caseríos, ganado, iglesias y ermitas, siempre con el fondo del verde intenso de praderíos y bosques.

Resulta difícil imaginar un tren minero circulando por este paisaje, pero así fue hasta bien entrado el siglo XX, y hoy recorremos su antiguo trazado, de norte a sur, para disfrutar de un tranquilo paseo en tan fotogénico entorno.


DISTANCIA: 9,4 kms 
            DESNIVEL: 80 m. (160-240)
DIFICULTAD: Muy baja 3 (0-3-0)  
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Apatamonasterio (Atxondo)
VIAS: Pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Donostia Salida 88 Iurreta-Durango. Se toma la N-634 en la misma dirección. Se gira a la derecha por la BI-636 en dirección Elorrio, pasando Abadiño y Muntsaratz hasta Apatamonasterio. En el cruce seguir BI-4332 dirección Arrazola (derecha) y aparcar. Bizkaibus A3923 Bilbao-Elorrio hasta Atxondo.
ENLACES CON Amillondo
Más información:
Sobre el tren minero:
Cartografía de Bizkaia Mapas 54-59



Inicio de la Vía Verde
Para acceder al inicio de la Vía Verde en Apata hay tomar la calle Jose Antonio Agirre (la principal) en dirección a Arrazola y enseguida salirse por la izquierda, tras un grupo de casas, hasta una pista de tenis junto a una arboleda. Aquí continuamos unos metros en la misma dirección hasta descubrir un puentecillo de piedra (PUENTE) sobre el arroyo, donde ya encontramos el camino.

A partir de aquí no necesitamos ninguna indicación para continuar la ruta, evidente y bien señalizada, que discurre casi siempre paralela a la carretera que recorre el valle. Con buen tiempo, el camino, de piedrilla compactada y prácticamente llano, es muy frecuentado, aunque hay que advertir que, por ello mismo, no está permitido a las bicis.

El primer tramo discurre bajo un agradable arbolado en paralelo al arroyo Arrazola (que el Word se empeña en transformar en Aráosla, que ya hay que ser retorcido). Casi desde el primer momento, tenemos a la vista la mole calcárea del Anboto y su cordal, ofreciendo su impresionante perfil más de mil metros por encima de nosotros. La imagen nos acompañará todo el trayecto, desde diferentes perspectivas, a cual más plástica.

Marzana
Pronto salimos a terreno despejado para encontrarnos por nuestra derecha con el pequeño barrio de Marzana, con la iglesia de San Martín junto a un caserío entre frutales. Serán éstas las primeras muestras de arquitectura rural, de las que iremos viendo interesantes ejemplos. El camino se encuentra siempre flanqueado por vallas a ambos lados y marcado por discretas balizas que nos indican la distancia recorrida (muy útil), y cuenta con paneles informativos sobre los distintos puntos de interés, además de con numerosos bancos y alguna fuente. En suma, que está muy bien dotado de los servicios necesarios en este tipo de rutas.

Cruzamos la carretera y a nuestra derecha queda una amplia explanada de hormigón y, siguiendo entre caseríos y granjas con distintos tipos de ganado, pasamos junto a una zona de columpios. Desde aquí tenemos una formidable vista del gigante de esta zona de Bizkaia.  

Anboto desde el camino

           Cruzamos un par de accesos a unos caseríos y enseguida tenemos a la izquierda el barrio de Santiago, que cuenta con una ermita notable que podemos visitar saliendonos del camino por la izquierda. Vamos alternando zonas abiertas con otras más arboladas y el camino es siempre amable y llano, con alguna pendiente muy suave.

Río Arrazola
Cada vez vamos teniendo más próximo el cresterío rocoso, y encontramos a continuación una pequeña represa del río, con una bonita cascada junto a un par de bancos. Dejamos después a la izquierda otro caserío de grandes dimensiones y de inmediato vemos también por la izquierda el molino de Ibarra, uno de los varios que aprovechaban las aguas del río como fuerza motriz.

Llegamos así al núcleo de Arrazola, donde destaca su espléndida iglesia de San Miguel. Nos encontramos exactamente bajo el Anboto, a la vista de cuyas paredes calizas (atxak) se explica bien el topónimo de Atxondo. Junto al puente sobre la carretera que lleva a Axpe hay una fuente desde donde observamos el gran caserío Urrutia, considerado uno de los más antiguos de Bizkaia.

Torre de San Miguel de Arrazola

Ermita de San Roque
Por nuestra izquierda vamos contemplando las amplias plantaciones de coníferas sobre las laderas del Memaia, uno de los muchos elementos del paisaje natural que, junto con los diferentes caseríos, frutales y pastos con diversos animales, van amenizando el paseo. Llegamos así a uno de nuestros lugares favoritos de la zona: la encantadora ERMITA de San Roque. El pequeño edificio se recuesta sobre un talud, rodeado de verdes campas junto al estrecho cauce del río, a donde se asoma su viejo pórtico.

Area de El Tope
Continuando el camino, en menos de 500 metros, llegamos al TOPE, antigua estación término de la vía férrea, hoy acondicionada con baños y una pequeña área recreativa. Hay una vagoneta junto a otro panel informativo sobre la actividad minera, que perduró en la zona durante más de un siglo.

VARIANTE: Aunque la Vía Verde termina aquí, podemos continuar el camino para internarnos hacia las antiguas minas de Errotabarri, que apenas distan otro medio kilómetro. No hay más que continuar en la misma dirección, camino del Besaide, ahora por sendero de tierra (a veces algo embarrado) hasta encontrar algunos de los pocos vestigios que quedan de la industria extractiva.

Camino hacia las minas
En El Tope damos por finalizada la ruta, de algo menos de 5 kms. Es un buen sitio para dar cuenta del bocata, si es el caso, y como alternativa tenemos al otro lado de la carretera el restaurante Makatzeta, ideal para un aperitivo, aunque si vamos a condumio completo estamos hablando de palabras mayores, algo quizá poco apropiado para una mañana dominguera. Si no queremos volver por el camino ya recorrido, aquí mismo tenemos la parada del Bizkaibus A3913 que nos lleva de vuelta a Apata, o hasta Durango si así lo preferimos.

jueves, 10 de mayo de 2012

Buciero

Santoña es algo más que pesca y veraneo. Su núcleo urbano mira hacia el estuario recostado a la espalda del pequeño macizo de Buciero, que lo protege de los embates del Cantábrico. Esta especie de pequeña península se puede recorrer mediante diversos itinerarios, bien expuestos en un estupendo mapa editado por al Ayuntamiento, en los que podemos admirar su varios faros, un interior de marcado carácter montañero, fortalezas que evocan un convulso pasado, y vertiginosos parajes sobre el mar.

Un entorno espectacular, incluido en el Parque Natural de las Marismas, que en esta ocasión recorremos parcialmente, con ascenso a la cruz que se erige sobre la localidad marinera, y atravesando parte de la zona montañosa, para terminar en algunos de sus impresionantes acantilados.


DISTANCIA: 6,4 kms 
            DESNIVEL: 360 m. (0-364)
DIFICULTAD: Media-Baja 8 (2-3-3)  Dificultad de tránsito/orientación Rampas del 40%
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Paseo marítimo de Santoña
VIAS: Carretera, senderos de tierra, lapiaz
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista dirección Santander salida 177 Cicero-Treto-Santoña. Se toma la N-634 hasta Santoña. Aquí, seguir dirección al Paseo marítimo
            Más información:
Cartografía de Cantabria PESC Mapas 4-5 en:





Paseo con el fuerte al fondo
Situados en el amplio paseo marítimo de Santoña, junto a la playa de San Martín, tenemos que dirigirnos hacia el este, es decir, a nuestra izquierda según miramos al mar, hacia el visible fuerte, también llamado de San Martín, cuyo acceso encontramos al otro lado de un campo de rugby. Desde el primer momento tenemos a la vista la gran cruz que corona la cima, justo en la vertical del pueblo.

Por las fortalezas, hacia la cruz

Subimos una escalinata para acercarnos a la entrada del FUERTE, que tenemos a la derecha. Las hermosas vistas que disfrutamos a nivel del mar van ganando perspectiva según ascendemos, y ya tenemos una amplia panorámica sobre esta zona del litoral, con Laredo enfrente y la marisma hacia el oeste. El edificio defensivo parece datar del siglo XVII, siendo posteriormente reconstruido, y es hoy un centro cultural que se puede visitar.

Fuerte de San Martín frente a Laredo
Continuamos subiendo junto a pequeñas casitas que parecen colgadas de las laderas, suponemos que antiguas viviendas de pescadores. Llegados a una bifurcación en curva giramos a la izquierda, en dirección a los fuertes napoleónicos (fuerte del Mazo). Casi de inmediato, dejamos a la derecha la batería alta de San Martín, instalación complementaria de la anterior, que cuenta con un parquecillo en su interior. Poco a poco, las casas se van diseminando y el camino, al principio enrevesado, se va haciendo más lineal.

Camino en El Helechal
Vamos ahora bordeando la vertiente oeste de la península por el llamado Camino de la Montaña, con vistas hacia la marisma y Montehano y, poco después, vemos al fondo del camino otra casa aislada, situada en el interior del fuerte Napoleón, o del Mazo. Llegamos así al Polvorín de EL HELECHAL, antiguo depósito de munición donde ahora hay una especie de casa de labranza, que tenemos a la derecha. Al lado, un panel nos informa de las distintas rutas que recorren el macizo.

Verja y sendero de subida
Aquí abandonamos el asfalto y nos adentramos en el monte. Hay que rodear la caseta para tomar, por la parte trasera, un agradable sendero, ancho y pedregoso bajo arbolado, que recuerda a las corredoiras del Camino de Santiago. Por él seguimos unos minutos, convirtiéndose después en una senda herbosa, ya en terreno despejado. Pasamos junto a una granja (derecha) y después el recorrido discurre entre los linderos de varias fincas.

El camino describe una curva a la izquierda, siempre entre los muretes de piedra, y avistamos por la izquierda la última borda, situada junto a un gran peñasco. Aquí abandonamos el sendero principal para atravesar una PUERTA en el vallado por la izquierda. Tras ella, un senderillo estrecho empieza a remontar fuertemente hacia la visible cruz de la cima.
 
Cerca de la cruz
La senda es cada vez más angosta y tortuosa, con fuerte pendiente y creciente presencia de rocas que afloran dificultando el tránsito. Nos estamos aproximando al lapiaz que rodea la cumbre, visible desde gran distancia. El desnivel es cada vez más duro y a veces hay que ayudarse de las manos, aunque afortunadamente las marcas del PR con círculo verde ayudan a buscar los pasos más practicables. Pasamos un par de pequeñas canales y, tras un corto pero intenso esfuerzo, alcanzamos la zona más o menos llana que circunda la cruz, a la que accedemos sin dificultad (BUCIERO, 364 m.)

Merece la pena detenerse un rato a contemplar las excepcionales panorámicas, además de recuperar un poco el aliento. Hacia el norte vemos la magnífica playa de Berria, continuando por la pequeña sierra de Mijedo (el Brusco) y la línea de costa hacia poniente, donde distinguimos al fondo el Cabo de Ajo. Justo a nuestros pies, observamos con toda claridad el camino que acabamos de recorrer desde el Polvorín, y tras él las marismas de las que sobresale el inconfundible Montehano. Hacia el sur, le hermosa estampa de la bahía, con Laredo y la ría de Treto, cuyo curso se adentra en los valles interiores.

Playa de Berria y costa occidental


Santoña, la marisma y Montehano


Laredo

Se siente uno dominador de una amplísima extensión que incluye importantes poblaciones, mar, montañas y ríos, con lo que entendemos bien el valor estratégico del lugar, y la consiguiente proliferación de instalaciones militares. A nuestro lado hay un bosquecillo, junto el que despunta una gran bandera. Parece ser que por aquí se encuentra el punto más elevado, que no coincide exactamente con la cruz.

Y ahora vamos tierra adentro.

Misteriosos bosques, acantilados de infarto

Peña Ganzo
Giramos ahora en dirección este, descendiendo suavemente entre las blancas calizas que asoman entre el verde, teniendo ya a la vista a nuestra izquierda Peña Ganzo, principal elevación del macizo, sólo unos pocos metros por encima del Buicero. Enseguida descubrimos un camino que sale por la izquierda, con señal indicando la dirección a la citada cima.

VARIANTE: Si queremos completar la visita a las dos cumbres principales, no tenemos más que seguir este sendero, que directamente nos lleva al Ganzo, en unos 25-30 minutos ida y vuelta. El camino no presenta mayor dificultad, transcurriendo en parte bajo arbolado y con una parte final rocosa semejante a la recién visitada, aunque las vistas son peores que en el Buciero.

Atravesando el bosque
Casi de inmediato nos internamos en vegetación enmarañada y sombría, ejemplo típico del bosque cantábrico que podemos ver en otros puntos del litoral. En este entorno se conserva un alto grado de humedad, de forma que podemos ver troncos y rocas cubiertos de musgo. El tránsito resulta así algo complicado, debiendo cuidarnos de resbalones. Tras un corto tramo, salimos a un prado en dirección sureste, con vistas a Laredo y más tarde hacia el este, sobre la costa oriental de Cantabria.

Y de nuevo nos sumergimos en el arbolado, aún más cerrado y confuso que el anterior. El entorno es mágico y atrayente, pero también impresiona, porque estamos en la semioscuridad, abrumados por la vegetación y sin camino reconocible. Aquí hay que tirar otra vez de las marcas, estratégicamente situadas cada pocos metros, por lo que hay que prestar atención y retroceder si en unos pocos pasos no vemos la siguiente. Perderse en esta maraña no es una buena opción, pero la travesía resulta divertida y, con un poco de calma, no tiene por qué haber ningún problema.

Valle de los Avellanos
Avanzamos siempre en ligero descenso, hasta que alcanzamos el punto más bajo, un pequeño espacio, por supuesto solitario y silencioso, con arbolado menos espeso, en el fondo de la dolina. Se diría que estamos en el fin del mundo, si no fuera porque sólo una corta caminata nos separa de la civilización. Nos lo recuerda un elemento que, encontrado aquí, resulta insólito: una placa que nos informa que estamos en el Valle de los Avellanos, denominación inocente que aquí nos resulta chocante, con lo que adquiere cierto aire misterioso.

Siguiendo por la parte más llana y accesible, encontramos, ahora sí, un sendero que nos conduce poco después entre varias paredes de roca, donde otra placa nos indica que estamos en una antigua mina de hierro, por llamativo que parezca. Más adelante pasamos un cruce en el que debemos desechar el camino que sale por la derecha, como indican claramente las marcas que debemos seguir siempre.
Casa de la Leña

Finalmente, el camino desemboca en la costa oriental, saliendo a una ancha pista pedregosa protegida a tramos por un muro sobre enormes acantilados. Tomamos este camino hacia la derecha, en suave bajada. Junto a los descomunales peñascos, tenemos inmejorables vistas hacia el este, sobre las elevaciones costeras de Cantabria, en primer término la Candina, con Sonabia a sus pies. Con tiempo despejado, puede verse sin dificultad Punta Lucero y el Serantes y, continuando el litoral vizcaíno, Cabo Billano. Observese que con sólo recorrer la distancia entre el Buciero y esta parte de la costa, hemos podido contemplar dos puntas (Ajo y Billano), distantes entre sí unos 60 kilómetros en línea recta.

Peñón del Fraile
Siempre en suave descenso, encontramos poco más adelante la Casa de LA LEÑA, un gran caserío de piedra. Y en unos minutos más, otra de las maravillas de la zona: el impresionante Peñón del Fraile, un gigantesco peñasco como desprendido de la montaña, que cae a pico sobre el mar, como un fiordo. Hay que andarse con ojo, porque algún imbécil se ha encargado de romper el vallado justo en el punto más peligroso, y donde se tiene una mejor imagen del peñón.

La continuación del camino, muy pedregoso y por ello algo incómodo, nos ofrece nuevas perspectivas sobre el sur y alguna otra imagen de vertiginosos acantilados y formas rocosas inverosímiles sobre el mar. Ya aproximandonos al fin del trayecto, encontramos por la derecha una gran hoquedad en la roca llamada el ‘culo de Santa Marta’, y pronto nos encontramos cerca de las primeras casas, con vistas sobre el Fuerte de San Martín. No queda ya sino deshacer los primeros metros de nuestro camino de ida para regresar al punto de partida en el paseo marítimo.

Un trabajo bien hecho

La excursión resulta enormemente vistosa, y entretenida por lo variado de los parajes y caminos. Resulta perfectamente practicable, aunque tampoco está exenta de alguna pequeña dificultad que la hace más interesante, es especial los fuertes repechos justo antes de la cima y el relativamente complicado paso por el bosque. Por eso conviene ir sin prisas.

Hay que advertir que por motivos técnicos (o sea, que no tenemos ni idea por qué) la precisión del track es algo deficiente. Pero dicho ésto, en mi opinión es mejor hacer la ruta sin GPS, porque le priva del puntito aventurero. Además, insistimos una vez más que las marcas están colocadas de forma impecable, con lo que hasta el más despistado –damos fé- es casi imposible que se pierda.

Así que queda dicho y repetido lo del excelente trabajo de señalización, que de paso demuestra que no hacen falta tantos carteles y flechas como a veces se acumulan en muchos sitios. Con unas marcas como las de toda la vida, siempre que estén bien situadas, es suficiente para guiarnos por terreno desconocido. Y en este caso, en un entorno bastante complicado, el resultado es digno de elogio. Enhorabuena por tanto a sus responsables -se la dimos por mail a la Oficina de Turismo de Santoña, pero ni nos contestaron. Se ve que llevan mejor lo de organizar rutas que las relaciones públicas con los 'Pachis'.