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jueves, 3 de mayo de 2018

Astxiki


El blanco peñasco de Astxiki se sitúa en el extremo norte del cordal de Alluitz-Anboto, y parece un trozo desprendido de la cordillera calcárea. Lo separa de ella un collado con forma de corredor que comunica el desfiladero de Atxarte (Oeste) del valle de Atxondo (Este). Estamos además en pleno corazón del mundo de la escalada de Bizkaia: con buen tiempo pueden verse numerosos practicantes de esta modalidad deportiva trepando por las paredes del vecino Untzillatx y por los espolones del propio Astxiki. De forma que, con el impresionante perfil del Alluitz a muy escasa distancia, todo alrededor respira montaña.

De las varias rutas posibles, elegimos en esta ocasión una de las menos habituales, que parte del barrio de Sagasta, en Atxondo. De ahí remontamos al collado que separa Astxiki del colosal Alluitz y, superado el último y empinado tramo sobre el karst, acceder a la pequeña cima desde donde contemplar el soberbio paisaje montañero que nos rodea.

            DISTANCIA: 5,6 km.   
DESNIVEL: 480 m. (312-791) CENTENARIO 
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-1-2) Rampas del 30-40% / Dificultad de tránsito (parte final)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Sagasta (Atxondo)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista dirección Donostia salida Abadiño-Elorrio-Arrasate (BI-632) Pasado el centro de Abadiño, en Muntsaratz se toma el desvío por la derecha hacia Sagasta. Tras subir ligeramente, se llega al grupo de casas al final del cual hay un pequeño espacio para aparcar.
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 59
IGN MTN50-087-Elorrio


Perfil subida



Astxiki y Alluitz desde Sagasta
No me dirán que no: ya desde que nos vamos aproximando a Durango, sin haber salido siquiera de la autopista se queda uno boquiabierto viendo el fantástico espectáculo de los montes: empezamos por las estribaciones de Aramotz, seguimos con el Mugarra y vamos rodeando la serie de montes por Untzillatx, Astxiki, Alluitz… a cada cual más impresionante. Fantásticas moles de blanquísima caliza brillan al sol contrastando con el verde que los rodea. En fin, pues vamos a subir a uno de ellos, el más pequeño, aunque no por ello deja de tener su personalidad.

En el lugar donde podemos aparcar, más o
Ermita de Santa Lucía
menos al final de las casas, tenemos también un abrevadero donde podemos coger agua. Y ahí mismo tenemos ya va vista espectacular de Alluitz (izquierda) y Astxiki, con su doble cumbre (derecha). Siguiendo la carretera por la misma dirección que traíamos, en unos metros tenemos por la derecha la ermita de Santa Lucía, en una ladera con unas escaleras y también algo de sitio para aparcar. Es una ermita alargada, pequeña y parece muy antigua. La pista sigue por la izquierda, pero desde la ermita se ve un camino de tierra que cruza por el pinar, una especie de atajo que podemos tomar y, tras unos metros de sendero quizá algo embarrado, salimos de nuevo a la pista, con nuevas e impresionantes vistas sobre los colosos calizos.

Por ahí hay que subir
El camino desciende suavemente durante unos metros, y tenemos la que quizá es la perspectiva más vistosa sobre nuestro Astxiki: la zona verde adyacente, el collado de Artola, parece desplomarse hacia nosotros con una pendiente creciente, formando una especie de gran canal con una pedrera. Pero tampoco hay que asustarse, porque efectivamente hay que subir hasta allí, pero no exactamente por allí.

Senderito
Continuamos la pista junto a varios vallados, atravesamos otro pinar y, tras pasar junto a una zona donde suelen apilarse troncos, llegamos al punto en el que hay que abandonar la pista (DESVIO) por un camino herboso y amplio (derecha). Con otra fantástica imagen del Alluitz, a cuya falda nos aproximamos, seguimos entre pinos hasta encontrar un estrecho senderito que gana metros poco a poco a media ladera. Ahora en terreno despejado, disfrutamos de buenas vistas hacia el noreste, con Oiz al fondo, Sagasta, que ya va quedando bastante abajo, y por la derecha el impresionante perfil de Udalaitz, con Aitzkorri cerrando el horizonte.

Ganando metros, con Udalaitz al fondo
Nos aproximamos a una cresta rocosa que habrá que atravesar, con algún que otro espino. Es un tramo algo más técnico y bastante entretenido, y enseguida vemos una especie de ventana, aproximadamente en la cota 500, tras la cual se divisa la alfombra verde de Artola y una de las torres eléctricas. Pero calma: parece que hubiésemos superado lo peor hasta la trepada final a la cima, pero ni de lejos. Siempre con espectaculares vistas y una fuerte pendiente por la derecha, recuperamos el senderillo y continuamos el faldeo, aunque girando poco a poco para ir ganando más altura. Por la derecha tenemos una especie de antecima, un promontorio rocoso que quizá tenga algún nombre, y tras el cual parece que se encuentra una cueva también denominada Sagasta.

Saibi y Errialtabaso, desde Artola (con zoom)
La sendita desaparece y ya no hay más que tirar para arriba campo a través. Hay que hacerlo con alguna paciencia, porque hay que subir bastante más de lo que parece (serán unos 100 m. de desnivel continuo y en recto), no hay más que ver las dimensiones de la torreta de arriba. A media subida se distingue una cavidad en la pared de la izquierda, y una pequeña regata nos acompaña por la ardua cuesta hasta que llegamos por fin al collado de ARTOLA, con una cruz de señales, y la torre y el tendido eléctrico que lo atraviesa. Buen momento para una paradita y un trago, mientras admiramos la brutal mole del Alluitz, justo al lado (por aquí mismo arranca el camino de subida), y otras muchas maravillas que tenemos a la vista: Urkiolagirre, el santuario, Saibi con su enorme cruz entre Gorbea y Lekanda, Errialtabaso... Abajo queda el desfiladero de Atxarte, y el camino de Genzelai por el que sube la ruta más normal hacia aquí.

Alluitz, desde la subida
Y justo al lado está el último desnivel que falta por salvar, otros 100 metros por el terreno más complicado, una buena pedrera bastante vertical. Hay un camino bien marcado en zigzag, marrón de tan pisado sobre el blanco de la caliza, y no conviene apartarse de esa trazada si no queremos problemas. La subida se hace dura, con mucha piedra suelta que se derrama en cuanto se pisa donde no se debe.
Últimos metros
Como a media ascensión encontramos por la derecha una especie de mirador con unos peñascos junto al que hay un terrible balcón (patio escalofriante), enfrente del cual están las paredes de Untzillatx y la cantera de Atxarte.

Untzillatx desde la cima




El último repecho es algo más amable, con algo de hierba, aunque en el último escarpe hay que volver a utilizar las manos. Y bueno, finalmente llegamos a la cima (ASTXIKI, 791 m.), con más espacio del que se pudiera suponer, desde donde puede uno estarse un buen rato admirando lo que tenemos alrededor: con un día claro, el panorama es sencillamente extraordinario, y hasta algo intimidante si uno sufre de vértigo. En tiempo remotos parece que hubo aquí una fortaleza defensiva que custodiaba el paso de Atxarte, y que ocupaba todo el espacio entre las dos cimas que culminan el monte. Incluso se han encontrado restos de objetos por los alrededores, aunque del castillo original no queda nada en absoluto.

Para la bajada, que hacemos por el mismo camino, sólo un par de apuntes. Cuando empezamos a descender del collado puede ser algo complicado dar con el senderito por el que hemos subido. La referencia serían los primeros tres árboles de cierto tamaño que hay bajo la roca de Astxiki: hay que bajar hasta su altura para encontrar el sendero, siempre por la derecha, en la falda de Alluitz. Una vez recuperado este trazado y superada la cresta rocosa que indicaba antes, el camino ya no tiene pérdida. Y en la parte final podemos ignorar el atajo que tomamos junto a la ermita y continuar todo el tiempo por la pista. Serán unos 400 o 500 metros más de trayecto pero resulta más cómodo tras el esfuerzo de esta breve pero intensa ascensión.

viernes, 17 de febrero de 2017

Ipizte

La soberbia figura calcárea de Anboto es todo un símbolo de la montaña vizcaína, su versión más abrupta y desafiante, que se yergue en las panorámicas de casi todo el territorio, apuntando al cielo con su inconfundible pico. La imagen del gigante de Durangaldea resulta espectacular desde cualquier perspectiva, pero tal vez la vista más rotunda y apabullante se disfruta desde las cercanas campas de Zabalandi y el vistoso peñasco de Ipizte, ya en territorio alavés.

El recorrido desde el alto de Urkiola hasta Ipizte (Iruatxeta, Izpiste o denominaciones similares) es un paseo en paralelo a buena parte del imponente cordal de Anboto. El camino es sencillo y cómodo hasta el pie mismo de nuestro monte, donde se convierte en una corta y divertida ascensión, bastante vertical y por terreno algo más complicado.

               DISTANCIA: 12,7 km. 
            DESNIVEL: 310 m. (484-797) CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 10 (3-5-2) Rampas del 40%/Dificultad de orientación (subida final)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Santuario de Urkiola
            VIAS: Pista de tierra, zona kárstica junto a la cima
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Donostia, salida Iurreta-Durango, tomando la BI-623 dirección Vitoria-Gasteiz, hasta el alto de Urkiola. De Bilbao a Durango, Eusko Tren o Bizkaibus A-3911, y desde Durango bus ALSA Durango-Vitoria-Gasteiz parada Urkiola.
ENLACES CON: Asuntze, Larrano
TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN-50-61-Bilbao



Perfil (ida)


Santuario de Urkiola
En el aparcamiento junto al santuario de Urkiola suele haber espacio para dejar el vehículo sin problema. Justo al lado, por el costado del edificio religioso, tomamos la amplia pista que arranca tras pasar una barrera y un paso canadiense.

VARIANTE: Si para empezar queremos una ruta más montañera, en la cruz de señales que tenemos junto al inicio de la pista, debemos dejar ésta por la derecha y seguir la indicación hacia Urkiolagirre (1,6 kms.). Seguiremos así la misma dirección Este, pero atajando algo y remontando por la cima de este monte (también llamado Urkiolamendi), para luego bajar hasta el collado de Asuntze, donde nos reunimos con la ruta que se indica después. A cambio de aumentar los desniveles, tendremos casi todo el tiempo una fantástica panorámica de todo el cordal de Anboto. Esta variante está descrita en la entrada Larrano.

El camino presenta un desnivel muy suave y, si el tiempo lo permite, ofrece algunas vistas interesantes hacia el suroeste (Gorbea) y sureste (Orixol). Como este tramo no tiene un interés especial ni ninguna particularidad que destacar, me remito a la entrada Asuntze, donde se describe con mayor detalle.

Asuntze
Tras un ligero descenso en los últimos 500 metros, superamos un refugio abierto y llegamos al collado de ASUNTZE, un hermoso paraje al pie del Kurutzeta, primera cima relevante de la arista final de Anboto. En los alrededores de este amable lugar arrancan varios senderos hacia la parte norte del cordal y el desfiladero de Atxarte, y tenemos la curiosa fuente de Pol-Pol, de aguas de fuerte contenido férrico, al pie de la pequeña colina de Arlutziaga. No hay que pensar mucho: tal como indica otra señal direccional, no hay más que seguir la pista en dirección a Zabalandi (2,6 kms.), faldeando cómodamente bajo las inmensas paredes calizas.

Pagozelai (desvío hacia Anboto)
Siempre en muy ligera subida, pasamos junto a varias instalaciones de las antiguas canteras, un lavadero de mineral y otro refugio, todo ello por la derecha del camino. Pronto empiezan a verse las hermosas hayas que surgen de la misma roca salpicando la ladera, en una estampa preciosa. Con pendiente algo más pronunciada, pasamos un cruce señalizado y llegamos a PAGOZELAI, donde arranca por la izquierda la vía normal de Anboto.

Camino por el bosque
Pasamos junto a la vieja cantera de mármol, con varios grandes bloques junto a la pista, y el camino pasa a ser primero un pasillo verde y se convierte enseguida en un gracioso sendero. Ahora serpentea entre helechos y algunos árboles, con Ipizte ya a la vista, y empieza a bajar con decisión. Pasamos una puerta y confluimos con una pista que viene por la derecha desde Oleta y Otxandio. De nuevo por terreno fácil continuamos siempre en bajada entre hermosas hayas, y prados sembrados de setas que dejan su perfume.

Ahora en continuo descenso, pasamos junto a una cabaña con techo vegetal, y dejamos por la izquierda una fuente integrada en un túmulo de piedra. Seguimos entre hayas y más hayas, hasta que el entorno se despeja y, todavía bajando, se adivina que nos aproximamos al collado ZABALANDI.

Ipizte, llegando a Zabalandi
(foto prestada)
Estamos allí en cosa de 1:30 minutos desde el inicio, más o menos. Es una nueva campita, menos amplia y vistosa que Asuntze, con otro refugio y, sobre todo, con una perspectiva salvaje: estamos ante la pared sur de Anboto, y al lado tenemos el potente escarpe de Ipizte, defendido por grandes espolones; hacia el Este divisamos la cima de Andasto y, a lo lejos, el afilado perfil de Udalaitz. Lástima de nubes que nos han fastidiado las fotos; pero, a cambio, la escasa visibilidad le dará un aire mágico a la ascensión final.

En cuanto abandonamos el refugio de Zabalandi nos internamos ya en territorio alavés, remontando por una laderita entre helechos hasta dar con un vallado, que tenemos a la derecha. Cuando éste gira hacia su derecha tenemos que torcer ligeramente a la izquierda en dirección a las paredes de roca, cuya falda alcanzamos entre piedras y hojarasca. El paraje es realmente bonito, y el itinerario, muy
Empieza la subida
montañero, aunque todavía no empieza a ponerse bravo. Ahora seguimos una especie de flanqueo en el hay que andar con algo de cuidado con la pendiente de la derecha. Se supone que hay algunas marcas, pero personalmente no recuerdo haberlas visto.

Entre la niebla y el musgo
Ahora viene lo bueno: llegamos a una pala cuajada de rocas entre dos grandes paredes, una especie de amplia canal y, aquí sí, un primer cairn nos indica que hay que picar para arriba. La subida es realmente potente (a veces rondando el 45%), y en algunos momentos hay que utilizar las manos, especialmente si las rocas están húmedas. Por fin se alcanza un árbol que nos permite un punto de apoyo y tomar un respiro. Seguimos subiendo en la misma dirección, guiados por los útiles hitos, hasta llegar a una zona aún más abrupta.

Ahora no hay propiamente desnivel, sino rocas de mayor tamaño que exigen a veces una pequeña trepada y otras algún equilibrismo, siempre con mucho cuidado. Tampoco está de más ir cogiendo alguna referencia para la bajada, lo que será imprescindible si se nos mete la niebla. Salimos así a una especie de pequeña hoyada desde donde accedemos a lo alto de los espolones que hemos visto desde abajo: nuestra cima está hacia la izquierda. Tras otra zona rocosa intrincada, enseguida distinguimos el buzón rojo que corona la cumbre (IPIZTE, 1.057m.) Por aquí debe andar también la cueva donde se refugió el cura-guerrillero Santa Cruz, pero parece que no es nada fácil encontrarla (claro, por eso se escondió allí!)

Zabalandi (abajo) y Anboto desde Ipizte
(foto de perdidoenlasalturas)
La aproximación desde Zabalandi puede hacerse en cosa de veinte minutos. Hay que volver a indicar que en esta pequeña ascensión encontraremos algunos hitos de piedra que nos facilitarán la orientación, pero conviene andarse con tiento porque el lugar no es extenso pero sí algo caótico. Y especialmente si la visibilidad no es buena, es importante fijarnos bien en la trazada para no tener problemas al bajar.

Y las vistas. Bueno, por lo que vemos en internet las perspectivas desde nuestra cima son espectaculares, muy especialmente sobre las blancas paredes de Anboto, que se levantan justo enfrente. Pero nos tocó un día de nieblas cerradas, y todo lo que se veía son las grisuras que aparecen en las fotos propias, por lo que hemos tenido que recurrir a algunas prestadas. Otra vez será.

viernes, 3 de octubre de 2014

Atxarte

La enorme muralla calcárea que cuelga de Anboto constituye una de las imágenes más recurrentes del paisaje montañero de Bizkaia, y tal vez de todo Euskadi. Hablamos de soberbias paredes de roca desnuda, de nombres antiguos de la mitología vasca, y de crestas, pasos y cumbres que han dejado su huella, a veces trágica, en la historia del montañismo local.

Justo a los pies de esta mole discurre el profundo desfiladero de Atxarte, que recorremos en esta ruta. Arrancamos junto a las conocidas vías de escalada de Untzillatx, y transitamos después por ambas márgenes de la quebrada, primero junto a las redondeadas laderas de Urkiolagirre y después en la falda misma de los gigantes calizos, de cuya espectacularidad disfrutamos en primerísimo plano.

              DISTANCIA: 8,5 km.
            DESNIVEL: 310 m.  (310-630)
DIFICULTAD: Baja 6  (3-3-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Cantera de Atxarte (Abadiño)
            VIAS: Senderos y pista de gravilla
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista dirección Donostia salida Durango. Se sigue la N-634 dirección Donostia y se toma el desvío hacia Abadiño-Elorrio-Arrasate (BI-632) Pasado el centro de Abadiño se toma el desvío por la derecha hacia Mendiola y Sagasta. Se sigue sin ninguna desviación hasta la cantera.
TRACK:  http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7930673 (ojo, con error en la cabecera del barranco)
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 58-59


        

           Las últimas décadas de historia de la cantera de Atxarte, enclavada en el corazón del Parque Natural de Urkiola, han sido un rosario de incidencias de todo tipo: económicas, políticas, medioambientales… Este escueto blog lo ilustra con fotos y nos reenvía a algunas noticias sobre las distintas vicisitudes del asunto. La penúltima de ellas se recoge aquí y pone de manifiesto que tampoco hay acuerdo sobre cómo recuperar ese espacio singular. En fin, más o menos lo de siempre.

Ermita del Santo Cristo de Atxarte
El caso es que toda la zona que vamos a recorrer acoge algunas de las vías de escalada más famosas de Euskadi, unas en el mismo Untzillatx, en cuya falda se ubica la cantera, y otras en el cercano Astxiki, a donde nos acercaremos luego. Así que, aunque nosotros nos limitemos a caminar y mirar, todo alrededor respira ambiente de monte y aventura.

Sin mucho problema encontraremos sitio para aparcar junto a la misma cantera, y en unos pasos tenemos por la derecha la pequeña ermita del Santo Cristo (Atxarteko), edificio minúsculo, aunque severo y con carácter. Al lado se encuentran los restos de un viejo molino, y podemos también ver una placa conmemorativa dedicada a los investigadores Barandiaran y Aranzadi. También vemos y escuchamos el discurrir de las aguas del arroyo Mendiola (también denominado Atxarte), que es el que orada todo el barranco. Estamos en lo más profundo de la garganta, por lo que casi siempre domina la sombra y la humedad.

Camino de subida
Unos metros más adelante de la ermita hay una BIFURCACION, en la que tomamos el camino de la derecha, que indica tres kilómetros y pico hacia Txakurzulo –aunque por la izquierda haríamos el mismo recorrido, pero en sentido inverso. Cruzamos el río por un puente de piedra y tomamos un camino pedregoso que asciende moderadamente, siguiendo la antigua calzada que se dirigía hacia Urkiola. Vamos en principio en dirección sur, con Untzillatx a la espalda y Astxiki, con sus fotogénicos espolones, por la izquierda.

Astxiki y Alluitz

Poco a poco, vamos variando el rumbo, girando lentamente hacia el oeste, y por tanto, alejandonos cada vez más del río, mientras vislumbramos por la izquierda la verde y redondeada cima de Urkiolamendi (Urkiolagirre). Estamos ahora bordeando el pequeño Elosumendi (derecha), y nos dirigimos hacia la carretera que sube hacia el alto de Urkiola, como indica un cartelito. Por la izquierda tenemos ya algunas excepcionales perspectivas del Alluitz, con sus dos horcadas bien visibles en la silueta del cresterío.

Caserío Santigaztelu junto a la carretera
Llegamos así a pocos metros de la ya visible carretera, junto al caserío SANTIGAZTELU. Dejamos primero por la izquierda una langa (por aquí se atajaría, pero nos meteríamos en zona de explotaciones forestales, con riesgo de no encontrar la continuación de la ruta, puedo asegurarlo) y avanzamos un poco más para encontrar por la izquierda un camino, ancho y herboso, que se va alejando de nuevo del asfalto, con un par de troncos que forman una barrera para vehículos. A la espalda, el soberbio Untzillatx muestra en todo su esplendor la conocida Gran Diagonal.  

Unos escaloncillos y otra barrera de madera nos dejan en un nuevo cruce señalizado. Aquí giramos a la izquierda, dejando por la derecha la carretera y el refugio de Txakurzulo, cuya indicación teníamos desde un principio. Tras un paso canadiense, continuamos por una amplia pista de piedrilla, prácticamente llana o en ligero descenso, y sin apenas vistas por el arbolado. O sea, un poco aburrida, aunque cómoda y relajante.

Estalactitas vegetales
En este tramo nos vamos entreteniendo con las cosas que vemos: seteros que salen de recolección a principios del otoño, una estela funeraria, las aguas ferruginosas que caen por la ladera formando una especie de estalactitas, un tendido eléctrico que se abre paso hacia el collado de Artola, al otro lado del desfiladero, que veremos de cerca después, el tremendo perfil del Alluitz…

Arroyo Mendiola
Así llegamos a una cerrada curva, con el arroyo Mendiola que cae por la derecha en la cabecera del barranco, al pie del collado de Asuntze. Como indicamos arriba, por esta zona el track se nos volvió un poco loco, lo que  a veces ocurre en las zonas de sombra; pero la ruta no ofrece ninguna duda: giramos de nuevo hacia el norte, y seguimos la pista, ahora con algunas perspectivas nuevas: parte del macizo de Eskuagatx por la izquierda y, algo más adelante, Mugarra y de nuevo Untzillatx. Unas panorámicas casi alpinas, que le dan interés a la caminata.

Desvío hacia Genzelai
Pasamos una fuente y enseguida encontramos un DESVIO por la derecha que indica hacia Genzelai. Aunque podríamos seguir simplemente el trazado principal, merece la pena tomar esta variante, porque disfrutaremos del momento más atrayente de la excursión. Así que tiramos por la derecha y volvemos a subir ligeramente.   

Junto al sendero se ven por la izquierda algunas bonitas hayas y, de repente, nos encontramos al pie mismo del Alluitz. Tenemos delante los inmensos paredones calizos que parecen escurrirse en grandes pedrizas que se desparraman sólo unos metros más arriba del camino, la soberbia Cóncava, el célebre y terrible Infernuko Zubia (Paso del Diablo)…  En unos minutos llegamos efectivamente a Genzelai, una campita con un vallado, a escasa distancia del ya visible collado de Artola, zona verde entre las dos espléndidas crestas de Astxiki (izquierda) y Alluitz (derecha).

Alluitz, aparentemente a tiro de piedra 

Atravesamos una valla con marcas blanco-amarillas de un PR (es seguramente el PR BI 86, cuyo trazado no tengo muy claro, pero puede coincidir en parte con el
Sendero de bajada
nuestro), y vamos a dar a otro sendero más estrecho y tortuoso, por donde vamos poco a poco perdiendo metros. Con vistas otra vez al Untzillatx, pasamos otro vallado, y desembocamos en la pista anterior, junto a un pequeño aparcamiento.

Ya no queda más que descender los últimos metros, y nos encontramos de nuevo en nuestro punto de inicio, junto a la ermita y la cantera.

           Seguro que el paseo nos ha gustado. Pero por pequeño que sea el virus montañero que llevemos dentro, fijo que nos ha picado la tentación de adentrarnos en esos colosales parajes que acabamos de divisar tan cerca. Quizá en otra ocasión.

domingo, 10 de febrero de 2013

Larrano

El macizo de los montes de Durango constituye quizá el paraje montañoso más espectacular de Bizkaia, y las ascensiones a sus cumbres, algunas de las más relevantes y emblemáticas del territorio. Además, forma parte del Parque natural de Urkiola, que incluye amplios espacios naturales de diferente tipología, que pueden recorrerse en rutas de muy diversa exigencia.

Partiendo del santuario de Urkiola, exponemos un clásico recorrido por el que nos asomamos al soberbio cresterío de Alluitz-Anboto y visitamos algunos de los puntos más populares y accesibles de la zona.


DISTANCIA: 8 kms 
DESNIVEL: 270 m. (740-1010)  CENTENARIO (Urkiolamendi)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Santuario de Urkiola
VIAS: Campo a través, senderos, lapiaz, pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Donostia, salida Iurreta-Durango, tomando la BI-623 dirección Vitoria-Gasteiz, hasta el alto de Urkiola. De Bilbao a Durango, Eusko Tren o Bizkaibus A-3911, y desde Durango bus ALSA Durango-Vitoria-Gasteiz parada Urkiola.
ENLACES CON  Asuntze, Saibi
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 58-59





En las inmediaciones del santuario de Urkiola un amplio parking aterrazado suele ser suficiente para dejar el coche sin problemas, salvo cuando cae una nevada y todo el mundo sube en masa a disfrutar del acontecimiento. Por el costado del edificio religioso ya observamos una amplia pista pero, sin llegar a ella, una cruz de señales nos indica varios caminos, de los cuales elegimos el que indica hacia Urkiolagirre (1,6 kms.)

Pasillo verde
Avanzamos entonces por el verde bajo la agradable sombra de los abedules y cruzamos una valla con escalera, por la que se accede a un ancho pasillo flanqueado por coníferas, una especie de cortafuegos con pendiente suave y continuada.

Tras un buen trecho salimos a campo abierto, rodeados de enormes praderíos donde pastan caballos y vacas. Por la derecha se intuye la pista que hemos visto antes y que lleva nuestra misma trayectoria, y enseguida empiezan a emerger imágenes de las imponentes moles rocosas de Anboto (de frente), el cresterío de Alluitz (izquierda) y a nuestra espalda, Astxiki y Untzillatx, Mugarra, Errialtabaso y el redondeado Saibi, con su cruz bien visible. Gorbea y Lekanda cierran el círculo montañoso para terminar en la llanada alavesa, donde distinguimos uno de los pantanos.

Las vistas nos amenizan la marcha, porque la subida en sí se hace algo monótona. Caminamos en línea casi recta, prácticamente campo a través y la cima se intuye siempre, aunque no llegamos a verla hasta bastantes minutos más tarde, una sensación un poco parecida a la que podemos experimentar en el Ganeko.

Mojón y mesa en Urkiolamendi
Finalmente, nos encontramos el vértice geodésico y una mesa de orientación por la izquierda (URKIOLAMENDI, 1.010 m., también conocido como Urkiolagirre). Salvo que la niebla quede encajonada entre las cumbres y nos fastidie la perspectiva, la panorámica es tan espectacular que es inevitable dedicar un rato a admirarla, identificando en lo posible lo que tenemos a la vista. Unos pasos más adelante, en una especie de pequeño espolón rocoso se encuentra el buzón. Por esta zona perdió servidor de ustedes un estupendo bastón que me había acompañado en numerosas excursiones y encima era un regalo. Que lo disfrute el que se lo llevó, porque la búsqueda posterior (febril y minuciosa) no dio ningún resultado.

Buzón con Anboto a la izquierda
Desde la cima tenemos también a la vista el verde collado de Asuntze (o Asuntza), a los pies de las estribaciones calcáreas de Anboto, y hacia allí vamos a dirigirnos. Descendemos por tanto, siguiendo siempre la orientación Este, con pendiente algo mayor que la de subida y trazas discontinuas de sendero, como suele ocurrir en estos espacios muy abiertos.

Llegamos así a Asuntze, pasando una nueva valla, para conectar con la pista que viene de Urkiola y que continúa, larga, bien visible y generalmente repleta de paseantes, por el piedemonte de Anboto hacia Pagozelai y Zabalandi. De momento, dejamos este encantador paraje para continuar nuestra ruta.  

Collado de Asuntze

Senda hacia Larrano
Tras una primera cruz de señales, llegamos a la segunda, en la misma curva en que la pista cambia de dirección. Aquí comienza la estrecha sendita que nos conduce a Larrano (0,7 kms.) Seguimos la trocha que va ladeando, mientras gana altura poco a poco y se aproxima cada vez más a las zonas calizas. Con Urkiolamendi por nuestra izquierda, el tramo es sumamente divertido, con la roca blanca aflorando a veces diseminada, a veces formando crestas, algunos árboles y la vereda serpenteando entre todo ello.

Ermita de Santa Bárbara
Después de atravesar una de estas formaciones rocosas con un poste en el centro y seguir ascendiendo unos pocos minutos más, alcanzamos finalmente los verdísimos pastos de las campas de Larrano, un precioso collado salpicado de pequeños promontorios calizos, que forma una especie de nexo de unión entre las crestas de Anboto y Alluitz. Por la derecha según llegamos no debemos ignorar la minúscula ermita de Santa Bárbara, rodeada por unos arbolitos jóvenes y, en unos pasos hacia la vertiente oriental, hay un refugio que suele ser bastante frecuentado.

Por las campas, hacia la cima
De hecho, estos pequeños pastos de altura cubren justo la arista, con moderada caída hacia ambas vertientes, ofreciendo de nuevo amplias y fotogénicas perspectivas: por la derecha (Este) tenemos el valle de Arrazola, con Durango y Elorrio algo más al norte, y el impactante crestón de Udalatx como un castillo mágico e inexpugnable; y a nuestra izquierda el desfiladero de Atxarte nos separa del recién visitado Urkiolamendi, que a su vez nos tapa casi todas las demás vistas. Como hemos indicado, a un lado enlazamos con el cordal de Anboto a través de una larga rampa que enfila hacia Kurutzeta y Elgoin, y por el otro, pasando junto a la pequeña cima de Larrano Puntie, continúa la impresionante cresta de Alluitz.

Hacia allí precisamente vamos a continuar. Seguimos el cordal en dirección al Alluitz (norte), encaminandonos hacia el evidente escarpe que aparece por la izquierda, al que llegamos en pocos metros, dejando por la derecha una borda de pastores. Accedemos a la cima en una sencilla y divertida trepada de 8 o 10 metros, que no presenta ninguna dificultad, con las debidas precauciones y evitando siempre las zonas expuestas cuando encontramos lluvia o sobre todo niebla. Ojito en estas situaciones, porque muy cerca del final hay una sima peligrosa y la caída hacia el desfiladero de Atxarte es terrorífica.

Buzón y cresterío de Alluitz
Ya en la cumbre (LARRANO PUNTIE, 981 m.), junto al buzón, podemos disfrutar de las increíbles vistas. En especial, la cresta hacia el Alluitz impresiona con sólo mirarla, y más aún si pensamos en las míticas horcadas que hay que superar para alcanzar aquella cima, en especial por supuesto la llamada Infernuko zubia.



Udalatx

Campas de Larrano y cordal de Anboto









Pero por nuestra parte, concluimos aquí la pequeña incursión en el cordal y toca deshacer el camino de ida. Para volver a Asuntze regresamos a la campa de Larrano, de la que nos despedimos para regresar por el senderito anterior, aunque también es posible explorar un poco la ladera y volver por cota algo más baja.

Retorno hacia Asuntze
El collado de Asuntze es un delicioso pastizal a los pies de la mole caliza que se encamina al Anboto, por cuyas empedradas laderas es fácil ver transitar rebaños de ovejas y ganado suelto. El lugar invita a vagabundear o hace picnic, pero es imprescindible acercarse a conocer la fuente de Pol-Pol, de la que recuerdo que me hablaban de crío, o sea, hace una barbaridad. Para ello tenemos que cruzar el pequeño arroyo que atraviesa las campas y continuar hacia la derecha, siguiendo el rastro ferruginoso del caudal. Junto a la fuente hay un precioso recodo con una pequeña cascada, y no hay que dejar de probar el agua que mana de los aparatosos caños, con su fuerte sabor característico.


Fuente de Pol-Pol
VARIANTE: Si la caminata se nos ha hecho corta, podemos seguir subiendo desde la fuente para penetrar en un bosquete, tras el cual, en pocos minutos, accedemos al alto de Arlutziaga (que sepamos, sin buzón ni ninguna otra identificación).

De nuevo en la pista, el regreso podemos hacerlo más fácilmente tomando hacia la izquierda este amplio y cómodo camino de piedrilla, que pasa primero junto a un pequeño refugio. Sin tomar ninguna desviación, vamos bajando suavemente durante unos 3 kms., con densos bosque de coníferas por la izquierda y las laderas de Urkiolamendi por la derecha. En el último tramo tendremos vistas sobre el santuario y el Saibi, y el camino desembocará directamente en el aparcamiento en el que hemos iniciado la marcha. El trayecto coincide con el de retorno de la entrada Asuntze.