martes, 12 de julio de 2011

Arnotegi por Igertu

Arnotegi constituye una especie de avanzadilla de la cordillera del Pagasarri sobre el botxo, una atalaya que se sitúa un paso por delante de sus elevaciones más importantes. Por eso mismo cuenta con vistas inigualables sobre la capital vizcaina, dominando el curso de la ría en toda su extensión.

Se puede decir que además es un monte en miniatura, concentrando en sus modestos 426 metros parajes muy diferentes, que nos ponen en contacto con zonas emblemáticas como Bolintxu, Igertu o el Pagasarri. A escasos minutos del centro urbano, resulta ideal para un tranquilo paseo mañanero o para enlazar con rutas más largas por los alrededores. Intentaremos en esta ruta conocerlo desde varios de sus múltiples puntos de vista.


DISTANCIA: 6,8 kms
            DESNIVEL: 290 m. (130-426)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
            ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Edificio Iberdrola (Larraskitu)
            VIAS: Carretera, pista de tierra y senderos
ACCESOS: Bilbobus 76 parada Avda. San Adrián 33 (a la vuelta, enfrente)
                 En coche, más fácilmente aparcando frente a la sede de Iberdrola
            ENLACES CON Artxondo, Bolintxu, Gangoiti, Elordi
            Más información: 
            http://www.pagasarri.com/inicio.html
            http://kepacastro.blogspot.com/2011/02/arnotegi-426-m.html (magníficas fotos)
Mapa Pagasarri del Ayuntamiento
            Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33





El inicio de la ruta lo hemos fijado indistintamente en el edificio de Iberdrola en Larraskitu o al final de la Avenida de San Adrián. El segundo emplazamiento los alcanzamos sin problema en el Bilbobus indicado, y el primero es más adecuado si venimos en coche, porque hay más posibilidades de aparcamiento. En cualquier caso, entre ambos puntos hay apenas 300 metros.

Subida por Larraskitubidea
Pasamos por delante de la fachada principal de Iberdrola para tomar la carretera que asciende (Larraskitubidea), dejando a la izquierda el camino hacia Irusta (otro posible acceso a nuestro objetivo) y las obras de la supersur. El trayecto por la carretera es poco agradable y bastante peligroso. Antes de llegar a unos caseríos, dejamos a la izquierda una puerta y cruz de señales que también conducen a Arnotegi, y seguimos subiendo. Poco más adelante, en una curva con los citados caseríos a la derecha, encontramos a la izquierda el arranque de la pista de cemento con el rótulo ‘Pagasarribidea’, popularmente conocida como ´el ATAJO’. Es un repecho corto aunque durillo, que desemboca de nuevo en la carretera, junto a los caseríos de Bentabarri.

Nos encontramos en la más clásica vía de acceso al Paga, ahora con un desnivel muy suave, y con numerosos excursionistas (y vehículos), en especial si es fin de semana. Pasamos a continuación junto al conocido bar Athletic (con fuente) y justo después dejamos a la izquierda otra pista con puerta que también asciende hacia nuestra cumbre de hoy. Observamos a la izquierda una decorada caseta de hormigón, pasamos una curva y nos aproximamos a los caseríos Luzuri y Larratxu, con vistas a las obras de la autopista por el Peñaskal. A nuestra derecha tenemos también las impresionantes paredes de la cantera de Gangoiti y en frente, el Pagasarri.

A la izquierda dejamos otra pista con puerta, que también conduce al Arnotegi. Como se ve, en este tramo hemos dejado cuatro accesos principales a nuestro monte de hoy (hay además otros senderos secundarios), lo que deja claro las numerosas opciones de recorrido que tenemos. Avanzaremos un poco más y nos iremos al quinto de los accesos –aunque aún veremos varios más.

Mesas en Igertu
Llegamos así a Igertu, un pequeño y acogedor collado donde confluyen muchas de las rutas posibles hacia distintos puntos de la zona. A la derecha hay una zona de bancos sobre una laderita, y actualmente se ha construido un pequeño parking. Aquí abandonamos la carretera –que continúa subiendo hacia San Roque y el Paga- y tomamos un camino de tierra por la izquierda. Casi de inmediato (IGERTU-CRUCE) tenemos que torcer nuevamente a la izquierda para tomar una pista en ligero ascenso, dejando a la derecha el antiguo txakolí de Lloriki. Unas decenas de metros a la izquierda, en una campa inclinada, junto a una caseta se pueden ver los restos de una nevera, semejante a las del Pagasarri, que al parecer data de 1.620 (ver pagasarri.com)

Cruce en Elordi
Pasamos una alambrada y unos metros después una puerta, para llegar llaneando a una curva en herradura, con unos bancos, que recibe el nombre de ELORDI. Tenemos que desechar la pista que continúa de frente bajo arbolado y en descenso, que se dirige a Bolintxu, y seguir la curva hacia arriba (izquierda), para, tras otra curva, encontrarnos con una nueva bifurcación. En este caso tomamos la pista que sigue de frente, desechando la que sale por la izquierda, que remonta la ladera de Arnotegi por sus vertientes sur y oeste.

Ya no hay más desvíos. El camino continúa casi recto y bajo un arbolado cada vez más frondoso, en suave ascenso. Por nuestra derecha, además de unos prehistóricos bancos de madera al borde de la ladera, donde es poco recomendable sentarse, entrevemos más abajo el camino a Bolintxu que antes dejamos de lado y al fondo, la parte más profunda del valle. En este agradable tramo podemos también contemplar las primeras hayas de las numerosas que iremos encontrando, y que en su día debieron constituir la mayor parte de la población arbórea de la zona.

Antena y refugio en Irusta
Bajo un tupido bosque, a nuestra izquierda vemos los primeros bancos, con los restos fantasmagóricos de viejos juegos infantiles (si nadie los ha retirado) y llegamos a una especie de plazoleta, con un pequeño refugio y las instalaciones de una gran antena, que emerge entre árboles de gran porte, visible desde muchos puntos de Bilbao. Estamos en la antecima denominada Irusta (377 m.), con nuevas señales que conviven con otra antigua (tipo señal de tráfico) que indica la dirección del castillo, a 500 m. y 12 minutos.

VARIANTE: Si no queremos subir a la cima, el resto de la ruta se puede completar sin más continuando por esta pista, dado que volveremos de la cumbre a este mismo punto.

Aunque las indicaciones no soy muy claras, hay que continuar por la pista después de las antenas durante unos 30 metros. Primero veremos a la izquierda una enorme y solitaria roca y poco después, cerca del camino, una vieja caseta con una pequeña antena. Justo detrás se entreve un sendero, que será el que debemos tomar (DESVIO-CASETA). Tras seguir por él unos metros, apreciamos ya con claridad, casi de frente, un estrecho senderillo que trepa por una ladera, y que nos conducirá al cordal.

La subida es muy corta pero potente, ascendiendo unos 70 metros con un desnivel que ronda el 25%. Una vez arriba, ya en terreno despejado, tenemos fantásticas vistas sobre el Paga, y a la derecha vemos ya las ruinas del fuerte carlista, uno de los varios que coronan los montes próximos a Bilbao. Hay un buzón viejo y otro más nuevo y, por lo que dicen los datos, parece que estamos en la auténtica cima de ARNOTEGI (426 m.).

Ruinas del fuerte

Camino por el cordal
Aparte de explorar un poco los restos del castillo, encontraremos en dirección oeste un caminillo estrecho que nos lleva al cercano vértice geodésico que, sorprendentemente, no se encuentra en el punto más elevado. Al mojón llegamos en poco más de 100 metros. Esta cima secundaria (MOJON, 412 m.) es conocida como Los Mimbres y es el punto que ofrece una de las vistas más espectaculares sobre Bilbao y su entorno. Tenemos la ciudad aquí mismo, a nuestros pies, dominando todo el casco urbano, el curso de la ría y las localidades de ambas márgenes, hasta la desembocadura en el Abra, custodiada por el Serantes.

Vistas desde el vértice geodésico


VARIANTE: Desde este punto, podríamos tomar un estrecho sendero que en fuerte bajada nos conduce a una pequeña área con bancos desde donde conectamos con la ruta de regreso. Este tramo es divertido, pero acortaríamos el trayecto, perdiendonos el precioso paseo bajo un impresionante bosque por la ladera norte.

Pista bajo el bosque
Regresamos por el senderito por el que hemos venido, en dirección al castillo y de nuevo a la escarpada subida, que ahora tenemos que descender, con especial cuidado sobre todo si el suelo no está muy seco. Otra vez junto a la caseta con antena, llegamos a la pista principal, que tomamos hacia la izquierda. Durante unos minutos transitamos por camino casi llano, bajo un profundo y cerrado bosque que parece mentira que se encuentre, casi literalmente, a tiro de piedra de la ciudad. Encontramos a la izquierda una desviación, que debemos desechar, pero podemos hacer una pequeña incursión porque nos lleva a un claro con un par de bancos que constituye otro mirador excepcional, situado justo debajo del mojón que acabamos de conocer.

Poco después encontramos un nuevo cruce, junto a una torreta eléctrica (CRUCE-TORRETA). El camino que sigue de frente y el de la izquierda son dos de los que hemos visto en la subida: el primero sale junto al bar Athletic y el segundo cerca de Igertu. Nosotros continuamos por la derecha para conocer otro de los accesos. Esta parte de la pista se encuentra en peor estado y desciende de forma decidida. Tras una curva cerrada, el arbolado se va abriendo poco a poco, y atravesamos un bosquecillo de castaños, para salir finalmente a un área despejada con bancos. Es la zona conocida como Atxokorre, en honor a un caserío derribado hace unos años.


Area de Atxokorre

Siguiendo entre las mesas descendemos hasta una puerta (que hemos dejado al principio de la ruta), por la que salimos de nuevo a la carretera de subida. De aquí no tenemos más que continuar en bajada hasta nuestro punto de partida, en Iberdrola o, atravesando el puente sobre la autopista, en la parada del bus de la avenida de San Adrián. Habremos completado así un agradable y fácil trayecto, que podemos hacer en aproximadamente una hora y cuarto.

viernes, 8 de julio de 2011

Coto Aro

Coto Aro es una muy modesta elevación (136 m.), apenas visible y equidistante entre el núcleo histórico de Isla, el barrio turístico de Quejo y los acantilados que unen este último con la playa de La Arena. Según Mendikat, constituye la cumbre principal (única dotada de vértice geodésico) de la pequeña sierra que protege la zona de playas por el noroeste.

Si bien la cima en sí carece de interés y tampoco ofrece panorámicas especialmente atractivas, nos sirve de excusa para recorrer esta zona interior, que de otra forma queda fuera de las rutas más habituales de la costa de Trasmiera.


DISTANCIA: 4,3 kms
            DESNIVEL: 110 m. (30-136)
DIFICULTAD: Muy baja 3 (1-1-1) Dificultad de tránsito
            ITINERARIO: circular  Inicio y final: Camping Playa de Isla (Isla-Quejo)
            VIAS: Pista de cemento, senderos de tierra, carretera
ACCESOS: A Isla, en coche, por la A8 dirección Santander salida 184 Beranga-Noja-Isla. Se toma la CA-147 en dirección a Noja, y en la segunda rotonda seguir señalización a Isla (6 km) En la rotonda siguiente, tomar la dirección Quejo-Playas de Isla. En Quejo, seguir la carretera principal atravesando el pueblo, pasar junto a la playa del Sable y edificio La Caseta, girar a la izquierda, a la derecha en la siguiente bifurcación y nuevamente a la derecha en el cruce, hasta llegar al camping.
TRACK: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2742238
            ENLACES CON Acantilados de Isla
            Más información:  
Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 4




El camping Playa de Isla se encuentra en el núcleo de Isla-Quejo, aunque alejado del centro urbano. Su inmejorable ubicación permite contemplar, justo al lado, la preciosa playa de Arnadal o de los Franceses y, rodeando las instalaciones por un pequeño paseo sobre las rocas, una hermosa cala, que también podemos admirar desde el alto que se encuentra detrás. En la misma entrada del camping, a donde podemos llegar a pie o en coche –normalmente se puede aparcar- fijamos el punto de inicio. Hay un mapa y una cruz de señales y desde aquí mismo se asciende fácilmente al promontorio que hemos citado.

Inicio y rampa de cemento
Tenemos que tomar la rampa de cemento que asciende casi en línea recta hacia una depuradora de aguas, que hay que rodear, evitando como se pueda los habituales malos olores. Si la rodeamos por la derecha tendremos entre los árboles una muy bonita vista de otra cala, situada detrás del vecino Cabo Quejo. Seguimos por un estrecho senderillo que discurre por lo alto de una ladera herbosa, para salir a otro sendero más amplio, que asciende entre helechos.

Camino de subida y vistas
La subida es potente pero corta, y a nuestra espalda contemplamos el bonito paisaje marítimo que incluye Quejo y las playas de Ris y Joyel, en Noja. Llegamos así a un cruce (CRUCE-SEÑALES), donde tenemos que desechar el camino de la izquierda, que lleva a las antenas, por donde luego volveremos.

Seguimos por tanto en línea recta y enseguida dejamos a la derecha un camino que lleva a Cabo Quejo. Poco después encontramos una curva a la derecha y el camino empieza a descender. Justo en este punto tenemos que buscar por la izquierda un sendero que continúa recto, donde abandonamos el camino principal. Este sendero, muy estrecho, circula entre grandes extensiones de helechos de altura considerable, y puede ser poco visible o difícilmente transitable, dado que prácticamente nadie pasa por aquí, y tampoco hay en esta zona mucha preocupación por mantener los caminos expeditos. De ser así, será imprescindible contar con un palo o bastón para ir abriendo camino, y aun así, este tramo puede resultar complicado. En caso de verlo difícil, se puede optar por la siguiente variante.

VARIANTE: Si queremos ahorrarnos la travesía del helechal, no hay más que seguir el trazado del camino, que pasa varias curvas en descenso hasta las proximidades de una borda de pastores casi al borde del acantilado. Se sigue por la izquierda en dirección al Alto de Corporales, de nuevo hacia arriba, hasta salir a una puerta junto a una casa situada en una pequeña hondonada. De aquí conectamos con nuestra ruta, aunque habremos recorrido como unos 500 metros más.

Pista de subida hacia la carretera
La parte de tránsito complicado son sólo 200 metros, pero ya hemos advertido que no resulta fácil, de no ser que se haya limpiado el camino en fechas recientes. Finalmente, salimos (CRUCE-CASA) a una pista de piedrilla que tenemos que tomar a nuestra izquierda, en ascenso. Unos metros más abajo, en la parte inferior de esta pista vemos una casa; junto a ella se encuentra la valla a donde llegaremos si hemos seguido la variante anterior. Tenemos también una buena perspectiva de las desoladas landas sobre los acantilados, así como del cercano Alto de Corporales.

El Cincho y la marisma
Subimos esta pista, con un desnivel moderado, pasando junto a un caserío (izquierda) y dejando después un camino a la derecha que se dirige a otra granja, para salir a la carretera, muy cerca del gran repetidor, que queda a la izquierda. Ahora volvemos a tener vistas sobre el sur y el este, donde destaca el redondeado perfil del monte Cincho. Continuamos hacia la derecha por la vía asfaltada y pronto tenemos a la vista el mojón de Coto Aro, en un pequeño alto a nuestra derecha. Hay que seguir hasta llegar a una cerrada curva, en la que encontramos un camino de tierra que sale por la derecha.

La cima desde el camino
Tomamos este camino, utilizado para las granjas de la zona, que describe una curva rodeando la cima, pasando junto a un alto y solitario pino, para después internarse hacia una zona arbolada. Es este un buen lugar para recolectar moras. Actualmente los prados que rodean la cumbre se encuentran vallados, como es costumbre en la región. Y entre dos alambradas se ha abierto un paso terroso que también se dirige hacia cerca del mojón. Así que tenemos dos opciones: o traspasar la valla (dos veces y sin puerta) para cruzar los pastos en línea recta, o bordear por el camino hasta aproximarnos a la cima. En cualquiera de los casos, como el vértice geodésico está rodeado de argomas y maleza, nada evitará que tengamos que hacer algo de zarzing durante unos pocos metros.

Llegamos así a la cima (COTO ARO, 136 m.). Las vistas son más pobres que durante la mayor parte del trayecto, aunque tenemos una bonita estampa del casco histórico de Isla, justo de frente (suroeste), y atisbamos una pequeña parte de los acantilados al norte.

Cumbre
VARIANTE: Desde la propia cima y siguiendo la dirección que traíamos (oeste) nos podemos dirigir hacia el bosquecillo que está justo al lado, con predominio de eucaliptus. Hay un claro sendero que lo atraviesa en decidido descenso para salir a una carretera. Ya en el asfalto, nos dirigimos hacia la izquierda y de nuevo a la izquierda en un cruce para, tras remontar unos metros de subida, encontrarnos en el punto donde en el camino de ida hemos dejado la carretera.

Volvemos por el mismo camino para salir de nuevo a la carretera, que ahora tomamos hacia la izquierda.

VARIANTE: Desde este punto se pueden hacer varios recorridos, siempre sobre asfalto, y dependiendo de dónde tengamos el vehículo o cuál sea nuestro lugar de procedencia. Si en vez de hacia la izquierda seguimos la carretera hacia abajo (derecha) llegamos en unos minutos al barrio de Gracedo, encaramado en la cordillera, desde el cual podríamos llegar fácilmente al centro histórico de Isla o a Quejo, en ambos casos en aproximadamente 1,5 km. de caminata.

Casco histórico de Isla desde Coto Aro
De nuevo en el cordal, nos dirigimos ahora hacia la antena, en una especie de antecima algo más baja que la que acabamos de visitar, aunque con vistas mucho más espectaculares. Desde este lugar, muy frecuentado en verano, dominamos toda la llanura litoral hacia el Este: Isla, Noja, el Cincho y las marismas, la sierra del Brusco, el Buciero… siempre dependiendo de que la meteorología permita una visión más o menos limpia.

Antena y cordal desde Quejo
Tenemos que rodear la antena para, siguiendo la dirección que traemos, buscar por el lado derecho (sur) un sendero. Seguimos por él, convirtiendose poco después en un camino más ancho, otra vez entre helechos, que nos conduce al cruce con señales que hemos visto a la ida. Hay que girar a la derecha para proseguir, ya en fuerte bajada, por el camino ya conocido, pasando la puerta y la depuradora, para finalizar junto al camping donde hemos empezado.



miércoles, 6 de julio de 2011

Cincho desde Arnuero

El monte Cincho (antiguamente Monte Hano) es un pequeña atalaya situada entre las localidades de Noja e Isla, justo encima de la Marisma de Joyel. Pese a su escasa altitud (250 m.) desde su cima tenemos preciosas vistas sobre el litoral, gracias a su ubicación carente de obstáculos. Desde los alrededores es una redondeada y oscura tachuela que se eleva sobre las zonas llanas, con un perfil fácilmente identificable también desde largas distancias.

Hasta hace pocos años el Cincho era, pese a la modestia de su cota, una cima muy difícilmente accesible al encontrarse cubierta por el tupido y enmarañado encinar cantábrico característico de muchos montes próximos a la costa. Con un par de sendas recientemente abiertas y un curioso mirador en su cumbre, podemos ahora disfrutar de sus panorámicas y de una ruta corta, pero puramente montañera.


DISTANCIA: 3,5 kms
            DESNIVEL: 170 m. (80-250)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-0-1) Desnivel continuado
            ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Casona junto a bifurcación señalada en accesos (Arnuero)
            VIAS: Sendero de tierra
ACCESOS: En coche, autopista dirección Santander, salida Beranga-Noja-Isla. Continuamos hacia Noja, hasta la última rotonda, donde tomamos la CA-141 dirección Santander-Somo-Arnuero. En Arnuero, se toma el primer desvío a la derecha, justo antes del camping. Se sigue hasta una bifurcación junto a una casona, donde se puede dejar el coche. 
TRACK: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=2733109
            Más información:                                                                                                      
            Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 4


Perfil (ida)

Los dos accesos practicables hacia el Cincho parten de distintos puntos del municipio de Arnuero. En esta ocasión hemos elegido el más oriental, próximo a la carretera que lleva desde las cercanías de Noja hacia Somo y Santander.

Desde el punto de partida que hemos fijado debemos tomar la vía asfaltada a la derecha de la casa donde hemos aparcado, por donde también podríamos seguir en coche. En unos minutos de camino llano por la zona denominada Espina Monte, llegamos a una explanada, que tenemos que cruzar buscando la senda que parte entre el arbolado, a nuestras 9 (norte). Ya no abandonaremos este camino hasta la cima.

El camino sube decididamente, con una pendiente alrededor del 20%, por tanto no muy pronunciada aunque sí continua. Lo irregular del sendero, cuajado de piedras, y la práctica ausencia de descansos hace algo fatigosa la ascensión, no obstante su corta longitud.

Area de descanso
Como a un tercio de la subida encontramos a mano izquierda un claro (AREA DESCANSO) con un par de bancos y cartel informativo de la flora y fauna de la zona, una especie de pequeña área de descanso desde la que tenemos algunas vistas sobre las elevaciones del sur, en Meruelo, aunque los árboles no nos facilitan la perspectiva.

Seguimos ascendiendo, con algún tramo algo más liviano, hasta encontrarnos en la zona de Riaño, donde vemos un cartel indicador de 500 m. a la cima (SEÑAL). Aunque no lo parezca, la señal tiene cierto sentido, porque por la izquierda sale otro sendero poco visible que también nos lleva a la cima. Pero, de no tener muchas ansias de exploración, es preferible continuar nuestro trazado, porque ya nos encontramos completamente sumergidos en el profundo encinar, y transitar por él sin conocerlo al detalle puede dar lugar a errores que pueden resultar desagradables.

Sendero bajo el encinar

A partir de la señal anterior encontramos la única parte de falso llano que nos da un respiro después de la continua ascensión, y llegamos a la parte más vistosa del recorrido. Bajo un denso arbolado en el que parece que progresamos por un túnel, empiezan a aparecer grandes rocas que obstaculizan el camino, aunque también lo hacen más divertido. Como el sol apenas consigue penetrar, la humedad se incrementa, y podemos ver musgos y líquenes adheridos a los troncos y las rocas.

Zona rocosa
Superado el tramo más complicado el sendero se ensancha, y observamos un par de atisbos de camino a derecha e izquierda, que alguien se ha molestado en cerrar con ramas atravesadas para evitar que nos salgamos de la ruta. Además de lo enmarañado del bosque y la consiguiente falta de referencias visuales, hay que tener en cuenta también que nos aproximamos a la cara norte, de pendientes mucho más pronunciadas y algún cortado rocoso, lo que hace poco recomendable aventurarse fuera del itinerario.

Torreta en la cima
En unos pocos metros, tras unos 20 minutos de ascensión, encontramos ya la cima (CINCHO, 250 m.), con la torreta de piedra que la corona. El mirador, construido en el 2000 (seguramente al tiempo que se abrió la senda), es un pirulí de piedra con una cruz, en medio de un pequeño claro, al que se accede por una escalerilla de madera; gracias a él podemos apreciar las vistas que de otra forma serían imposibles. Como es lógico dado el punto donde nos encontramos, tenemos una perspectiva espectacular sobre la zona costera, con Isla a la izquierda y Noja a la derecha. Hacia el este, contemplamos la pequeña cordillera marítima que finaliza en el Buciero, sobre Santoña, y tras ella la marisma y parte de la bahía de Laredo, continuando hasta la Candina.

Isla y playa de Ris

Vistas hacia el Este
VARIANTE: Si no queremos volver por el mismo camino, se puede cambiar la última parte del trazado tomando un sendero que pasa junto al mirador (que queda a la derecha). Esta senda da un pequeño rodeo para volver al camino principal junto a la señal antes descrita. Tiene como inconveniente que resulta algo más monótono –no volvemos a pasar por la preciosa zona de rocas- y además puede inducir a error, porque conecta con la otra vía de ascenso que, de seguirla, nos llevaría al barrio de Quintana, lo que nos obligaría a recorrer como 1 km. adicional por el núcleo urbano de Arnuero.

El regreso lo hacemos por el mismo sendero de subida, lo que permite apreciar mejor el entorno y nos deja claro lo breve de la ruta. Una excursión cómoda y entretenida que permite hacer un poco de monte sin apenas alejarnos del ambiente playero.

Y para terminar, un reportaje fotográfico de youtube:


viernes, 1 de julio de 2011

Cueva de Balzola

En la localidad de Dima, en un extremo del Parque Natural de Urkiola, podemos encontrar uno de los parajes más atractivos y curiosos de Bizkaia. La acción de la naturaleza durante milenios ha tallado la roca, habilitando pasadizos que se funden con un entorno verde y montañoso de postal. 

La zona se presta a muy distintos tipos de incursiones, desde las puramente montañeras hasta travesías más o menos extensas. En esta ocasión, exponemos un paseo sencillo, que no obstante cuenta con el punto emocionante de sumergirnos en las entrañas de la tierra, además de disfrutar de paisajes excepcionales. 

DISTANCIA: 2,7 kms
             DESNIVEL: 100 m. (270-370)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-0-1) Dificultad de tránsito en la cueva
             ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Barrio Zamakona-Indusi (Dima)
             VIAS: Pista asfaltada, sendero de tierra y zona de rocas en la cueva
ACCESOS: En coche, desde Bilbao autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián salida Galdakao-Hospital/Vitoria-Gasteiz. Se toma la N-640 dirección Vitoria-Gasteiz hasta Igorre, donde se toma el desvío por la BI-2543 dirección Dima-Otxandio. Pasando de largo Dima, se continúa hasta Indusi, donde se toma otro desvío a la izquierda señalizado a la Cueva de Balzola. Bizkaibus A-3925 hasta desviación a Indusi
TRACK: (No lo ponemos porque la señal se pierde ya en la proximidad de las cuevas y no resulta fiable)
            Más info:                                                                                                     
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 58


                                  
Señales en el inicio del camino
En la carretera de Dima a Otxandio encontramos a la izquierda la desviación al barrio de Indusi y, poco más adelante, los caseríos de Zamakona, donde iniciamos nuestra ruta. Si ya los paisajes son magníficos desde unos cuantos kilómetros atrás, la sensación se incrementa según llegamos a este punto. Estamos ante la fotogénica estampa del mundo rural vasco, con imponentes caseríos, frondoso arbolado y picos rocosos que descubrimos aquí y allá, sobre el intenso verde de los campos. Podemos aparcar en un pequeño espacio junto a la carreterilla, muy cerca de un cruce de caminos con panel informativo y señales, entre las que se indica la dirección a las cuevas.

Camino junto al arroyo
Desde este cruce vemos con claridad en un alto el solitario caserío Gibeltar (no Gibraltar, como se indica en la cartografía) hacia el que tenemos que avanzar. Pasamos un puente y seguimos por pista asfaltada, en muy suave ascenso. Llegados frente al caserío, giramos a la derecha y seguimos por camino de tierra, cruzando un puentecillo sobre el arroyo Balzola, que nos acompañará un rato, para después atravesar una puerta. Transitamos por una cerrada brecha entre las estribaciones de Kobagane (izquierda), por cuyas entrañas circularemos luego, y el Urrustei (derecha), que a su vez cuelga del cercano Garaio, que luego tendremos a la vista. A la espalda se levanta la mole rocosa de Urrekoatxa, coronada por una antena.

Jentilzubi

Jentilzubi
Poco a poco, el firme se va haciendo más irregular y pedregoso, y en unos minutos alcanzamos  uno de los espectáculos del día, el enorme arco rocoso denominado Jentilzubi, que sobrevuela el camino. La inverosímil formación es el resultado de milenios de erosión producida por las aguas del arroyo, y su nombre procede de la leyenda según la cual fue construido por los gentiles (gigantes) para cruzar entre los dos montes citados. Podría decirse que estamos ante la puerta de acceso a los mundos sobrenaturales de la Euskadi profunda.


Cueva de Balzola

El sendero sigue en ligera subida y decididamente empedrado, y llega a una curva cerrada, donde debemos abandonarlo por la izquierda, como siguiendo en línea recta hacia una erosionada pared vertical de la montaña.

VARIANTE: En el itinerario propuesto hay un paso algo complicado y requiere atrevesar por completo la cueva de Balzola. Si no lo vemos claro y queremos una ruta más sencilla, no hay más que seguir el camino que traíamos y ascender unos metros en un par de curvas, hasta llegar a una cruz de señales que nos conduce hasta la boca principal de la cueva, a la que luego hacemos alusión.

Entrada a la cueva
 Tomamos ahora un senderito de trazado muy visible, aunque puede verse flanqueado por hierbas alta y alguna zarza. Vamos subiendo hasta comprobar que efectivamente nos dirigimos a una de las bocas de la cueva, por donde vamos a penetrar. Aquí está el punto más conflictivo de la ruta: justo en la entrada a la cueva hay que superar una roca muy redondeada y algo resbaladiza, con una caída de un par de metros por la izquierda. Es un paso que sólo requiere algo de cuidado y asegurar bien para evitar el resbalón, pero tampoco está exento de cierto peligro, por lo que reiteramos la oferta de la Variante anterior.

Interior y boca lateral
Una vez dentro de la caverna, el primer tramo por el interior es el menos pacífico, porque estamos prácticamente a oscuras y las rocas están siempre húmedas. Se puede decir que la linterna es imprescindible y hay que avanzar con tiento y poquito a poco. Según vamos avanzando disminuye la humedad, las rocas son de menores dimensiones y vamos ganando luz, en especial a partir de una gran roca situada justo en el centro del túnel.  Nos encontramos en las entrañas del antes citado Kobagane (de denominación bastante obvia, como se ve), en el lugar que, según las fuentes, era (o es, quién sabe) la morada de la culebra macho Sugoi, o incluso del terrible Mikelatz, hijo de la mismísima Mari, la de Anboto. Y es que estamos de lleno en zona de misterios antiguos y mágicas presencias. De todas formas, un trabajo interesantísimo sobre Balzola, su historia, leyendas y descripción detallada, la encontramos en esta página, que recomiendo encarecidamente leer con detenimiento.

Entrada 'principal'
Ya con visibilidad suficiente, dejamos por la izquierda (arriba) un yacimiento arqueológico protegido por una reja, y por la derecha otra pequeña boca, y nos dirigimos al acceso principal de la cueva. Es un vestíbulo de grandes dimensiones del que cuelgan numerosas argollas utilizadas en las escaladas, y reaparecen las goteras y la humedad. Para salir al exterior hay que remontar unos pocos metros, y para continuar el camino será preferible irnos al costado derecho (según salimos) para pasar bajo un pequeño arco que recuerda a los detectores de metales.

Estamos ya de nuevo en un estrecho senderito, porque el habremos llegado en caso de haber seguido la Variante, y ahora hay que estar un poco atentos. A unos pocos metros de la entrada de la cueva, que acabamos de abandonar, el senderito se bifurca una única vez, momento en el cual tenemos que tomar el camino de la izquierda. Ahora seguimos un tramo, con alguna pequeña subida, algo parecido a aquel por el que accedimos a la cueva.

Túnel de Abaro

Enseguida llegamos ante un nuevo paraje, sorprendente y espectacular: el túnel de Abaro. Accedemos a su boca oriental descendiendo unos metros desde el camino y nos sorprende su forma triangular, apuntando el vértice superior muy arriba, a las tripas de la montaña.

Llegando al túnel
El recorrido por el interior lo hacemos chapoteando sobre una tranquila lámina de agua de un par de dedos, sobre firme horizontal. Un tránsito cómodo, nada que ver con la vecina cueva.  Según la época, podemos vernos sorprendidos por el vuelo rapidísimo de las golondrinas, que ‘amenazan’ al visitante para proteger los nidos, que se extienden por los recovecos. La salida del túnel es sin duda la parte más vistosa, con el arroyo cayendo por un costado sobre grandes rocas que se desparraman fundiéndose con la vegetación.

Salimos al exterior remontan-do de nuevo por otra sendita algo abrupta, que progresa en paralelo al manantial, con una hermosa cascada que nos acompaña en los primeros metros. Ojo también con algunos huecos medio tapados por matorral que quedan arrimados al camino.

Y saliendo
No me- nos des- lumbran-te es el paisaje que nos encontramos a continuación: después de penetrar en grutas y túneles, y surcar senderos escarpados, salimos de golpe a un entorno apacible de postal: con las calizas de Kobegane desprendiéndose en grandes pedreras por la izquierda, el río discurre tranquilo sobre el verde, con las crestas rocosas de Leungane el fondo. Avanzamos junto al cauce unos pocos minutos y pronto distinguimos por la derecha una pista, a la que accedemos sin problema por cualquier punto que nos parezca cómodo.

El valle
VARIANTE: Si queremos prolongar más la excursión, podemos tomar esta pista hacia la izquierda –siguiendo la dirección que traíamos- para enlazar después con  una carretera asfaltada que nos conduce, en suave subida, hasta el barrio de Balzola donde se encuentra le ermita de San Lorenzo. Y si nos apetece algo más exigente, desde ahí no hay sino seguir las numerosas señales y marcas para completar el recorrido del PR BI-41, volviendo por la potente cresta del Garaio. Pero de esa ruta ya hablaremos en otro momento.

Yacimiento de Axlor
Tomamos la pista hacia la derecha, para regresar en un paseo tranquilo y breve. Este camino rodea completamente la zona de cavidades que hemos recorrido antes, aunque todavía nos ofrece una última posibilidad. Dejando primero por la derecha las señales que indican el desvío hacia la cueva, empezamos a descender por firme pedregoso, pasando enseguida una curva cerrada. Un poco más abajo tenemos una nueva cruz de señales que nos indica el desvío hacia el abrigo de Axlor, que por lo visto es el yacimiento prehistórico más antiguo de Bizkaia. Realmente no hay mucho que ver, además de que se encuentra también cerrado con una reja; pero ese mismo camino nos lleva, desviándonos por la derecha, a encaramarnos en lo alto del Jentilzubi, vamos, una curiosidad para que nos hagan la foto desde abajo, pero con mucho cuidadito porque el espacio es muy reducido, y la caída, como para no hacer bromas.  

Salvo que conozcamos un atajo que baja directo, tendremos que volver al camino principal para descender el último tramo hacia nuestro punto de partida, completando una excursión tan breve como espectacular y entretenida. Este video recoge algunas bonitas imágenes de nuestra ruta:  



NOTA: No sé si alguien se habrá dado cuenta, pero hemos actualizado esta entrada modificando un poco el itinerario, y añadiendo fotos y comentarios. Realmente, el lugar merece la pena, y ha sido mucho más un placer que un trabajo.