martes, 5 de noviembre de 2013

Ermua

Clásico entre los clásicos, el itinerario costero que corona el pequeño monte Ermua es un viejo conocido de las excursiones estudiantiles y de los aficionados al senderismo semiurbano, en especial veraneantes de Plentzia y Gorliz.

Aunque en esta ocasión iniciamos la travesía en Armintza, no nos perdemos ninguno de los atractivos de estas rutas litorales: suaves elevaciones de aire montañero, espléndidas panorámicas costeras, acantilados de vértigo, fortificaciones de distintas épocas, bosquetes y praderíos… todo un repertorio para disfrutar mientras recibimos las saludables brisas cargadas de yodo y sal.


DISTANCIA: 8,3 kms 
DESNIVEL: 290 m. (0-289)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 5 (2-3-0) 
ITINERARIO: lineal   Inicio: Puerto de Armintza  Final: Playa de Gorliz
            VIAS: Camino asfaltado, senderos de tierra
ACCESOS: Ida:  Metro parada Areeta y Bizkaibus A-3451 hasta Armintza (final). En coche, autopista dirección Mungia. Se toma después la BI-2120 dirección Plentzia hasta Andraka y aquí BI-2153 dirección Lemoiz/Armintza. También por Getxo y Plentzia, siguiendo después hacia Gorliz y Andraka
     Vuelta: Bizkaibus A-3499 o a pie (unos 3 kms.) hasta Metro Bilbao estación Plentzia
ENLACES CON Plentzia-Gorliz  
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 3






Una vista del puerto de Armintza
            Armintza es uno de nuestros rincones favoritos de la costa de Bizkaia. El encantador puerto pesquero, perteneciente al municipio de Lemoiz, acoge a las pequeñas embarcaciones protegiendolas a duras penas del oleaje cantábrico, que no pocas veces consigue levantarse por encima del dique. El tema de las rabas, célebres en todo el hemisferio, habrá que dejarlo para otro día, porque hoy iniciamos aquí el camino, y no es cuestión de arrancar con la caldera muy cargada.

Aunque también podríamos comenzar la ruta en las afueras, desde la misma bajada hacia el puerto el acceso no ofrece dificultad. Tomando la calle que sale por la izquierda, vamos ganando metros entre las casas, a veces esquivando algunos cierres de fincas y, queramos o no, acabaremos dando con un camino asfaltado que sube hacia el hotel Arresi, situado en una soleada ladera. Continuamos todavía ascendiendo por al asfalto hasta pasar un caserío en una curva, donde nos ladrarán unos cuantos perros –aunque, que sepamos, no suelen andar sueltos.

Camino bajo los eucaliptos
A partir de aquí el camino pronto pasa a ser de tierra y pasamos junto a otra casa, para cruzar después una valla metálica. Transitando ya bajo amplios bosques de eucaliptos, dejamos por la izquierda un camino que también se dirige al Ermua, aunque por una ruta más interior. Ignoramos después otros dos desvíos por la izquierda, y el camino gira de nuevo hacia Armintza, donde entre los árboles se entreve parte del puerto.

Vamos después recorriendo una ladera que bordea el curso del arroyo Urtzuriaga en dirección Oeste, con nuestro objetivo al fondo, hasta que cruzamos el cauce y cambiamos otra vez de dirección. Enseguida nos encontramos en un CRUCE junto a una casa solitaria, con algunas vistas hacia levante, por donde se distingue con claridad cabo Matxitxako. Aquí cogemos el camino de la derecha, descarnado y pedregoso, siguiendo un tramo recto y algo más empinado.

Llegando a Etxandarri
En unos minutos el abundante arbolado se va abriendo y se ve que nos aproximamos al borde de los acantilados. Efectivamente, nos encontramos en una especie de mirador junto al imponente peñón de Etxandarri, que se yergue desafiante ante el mar abierto.  

VARIANTE: Aunque no lo hemos comprobado, nos dicen que es posible acceder desde el camino a lo alto de este promontorio, lo que deberá hacerse con las lógicas precauciones en lugar tan fuertemente batido por los vientos.

Vistas al Este: Jata y Matxitxako
Nos volvemos hacia el interior, en lo que claramente es la aproximación a la cumbre, bordeando las laderas hasta encontrar el acceso. Esta parte es prácticamente llana y el suelo es de tierra arenosa y muy compacta. Finalmente, encontramos el cruce bueno con la pista que viene por la izquierda, que es la ruta interior que desechamos al principio. Aquí cogemos a la derecha un senderito que asciende entre arbolado propio de estas zonas marítimas y, en pocos metros, tenemos a la vista el vértice geodésico (MOJON), situado sobre una especie de
Mojón
refugio de piedra. Su utilidad se entiende bien en días de meteorología complicada, cuando sufrimos rachas de viento y repentinos aguaceros en estos inhóspitos parajes.

En aproximadamente una hora habremos alcanzado el mojón, pero nos faltan los buzones. Empezamos a bajar suavemente, y hay que estar un poco atentos para encontrar un senderito que sale por la derecha: en unos pocos metros nos
Buzones
conduce a un pequeño escarpe y mirador (ERMUA, 289 metros) donde se localizan dos buzones y una reproducción del faro de Gorliz (o Billano), justo por delante del auténtico, que también tenemos a la vista.

En realidad, estamos algunos metros por debajo del mojón, que sería así la auténtica cumbre; pero en todo caso, las vistas son mucho mejores desde aquí, con una hermosa perspectiva de la costa occidental de Bizkaia y una buena porción de la cántabra.

Isla Billano
De nuevo en el sendero, atravesamos una pequeña mancha del encinar que seguramente en épocas más o menos remotas debió dominar gran parte del litoral y, por la derecha, entre el pequeño arbolado que nos separa de los acantilados, disfrutamos de una excelente vista de la isla de Billano, que seguiremos teniendo a tiro de cámara todavía un buen rato (buenas fotos en  flickr)
.
Vamos poco a poco perdiendo altura y salimos a terreno más abierto, pasando una puerta, a unos amplios prados con un vallado. Estamos en el barrio de FANO, en realidad un par de caseríos
Plentzia y Barrika, desde Fano
(Fagoatze y Fagoaurre) junto a los que hay (a nuestras 2) una especie de colladito que enlaza con Legorarri, la pequeña elevación bajo la cual se encuentra el faro.

Ascendemos esta loma, pasando otra puerta y dejando por la izquierda un murete de piedra, para empezar a bajar. El sendero hacia el faro es muy estrecho y pedregoso, un descenso que conviene hacer con calma, durante el que disfrutamos de nuevas perspectivas sobre la isla de Billano, la cumbre ya visitada y la también conocida atalaya de Etxandarri. Poco más abajo, emerge tras el monte la blanca silueta del faro.

 
Acantilados



Aparece el faro





Ya casi finalizado el descenso, una sendita por la derecha nos permite echar un vistazo a uno de los bunkers que forman la fortificación de costa que se extiende por distintos puntos del cabo.

Llegamos así al FARO, una blanca y esbelta construcción de 20 metros de altura que data de 1.990. Merece la pena dedicar unos minutos a merodear por sus alrededores: tenemos muy cerca el abrupto islote que nos ha venido acompañando, y podemos ir identificando los sucesivos accidentes costeros desde el puerto de Santurtzi hasta el lejano cabo de Ajo, muy próximo a Santander. También podemos explorar los túneles y baterías que se extienden por la parte baja, y contemplar a los pescadores que se ubican en las rocas de la punta misma.

Camino hacia Astondo
Tomamos ahora la carretera asfaltada en descenso, pasando un puente que observaremos mejor desde la distancia, un poco más adelante. Estamos ahora en la ruta inversa a la descrita en la entrada Gorliz-Cabo Billano, y en pocos minutos nos iremos tierra adentro, aunque no por mucho tiempo.

Desvío
  Enseguida encontramos un DESVIO señalizado por la derecha, por donde abandonamos la carretera. Siguiendo las direcciones a Astondo y Azkorriaga, continuamos por un camino de tierra –quizá con algunos tramos algo embarrados- que discurre entre dos vallados.

VARIANTE: Si queremos simplificar la ruta, y acortarla en unos 500 metros, en vez de tomar el desvío, no hay más que seguir por el asfalto, según lo indicado en el link anterior, para salir directamente a Astondo, junto a la parada del autobús.

Vamos ahora retornando hacia la fachada marítima, ascendiendo suavemente al alto de Kukulu (Larragan según otras fuentes). Siempre con la alambrada de la Granja Foral a nuestra izquierda, avanzamos a campo abierto con la inmensidad del Océano bajo nuestros pies. Pronto superamos la redondeada tachuela y empezamos a bajar de nuevo. De frente contemplamos Barrika y la punta de Gaztelu, y por la derecha el afilado cabo en que se sitúa el fortín de Azkorriaga, que también podemos acercarnos a curiosear. 

Esta parte de la excursión, que se refleja parcialmente en este videonos proporcionará sensaciones completamente diferentes según el momento: nos hará estremecer en días de temporal, sufriremos cuando apriete el sol y no acompañe la brisa, y será una experiencia deliciosa a última hora de la tarde… siempre que no sea en verano, que entonces está demasiado concurrido.

Camino hacia Astondo
La bajada es moderadamente fuerte hasta el desvío hacia Azkorriaga, y después volvemos a recuperar metros, esta vez por un sendero que avanza bastante cerca del acantilado, donde hay que andar con algún cuidado cuando arrecia el viento. Aunque, como en toda esta parte de la costa, hay senderillos que bordean los cortados, es mejor no perder el camino principal. Tenemos ahora al lado la espectacular cala de Askibilla, mientras ascendemos el montículo denominado Antikera o Antekera.

Encima de la bahía
Casi de inmediato volvemos a encontrarnos protegidos por arbolado, nuevos reductos de encinar, por donde seguimos un tramo casi recto. Por sendero más bien arenoso, pero netamente montañero, perdemos unos metros hasta alcanzar unas escaleras por las que accedemos finalmente al paseo marítimo de Gorliz, donde damos por finalizada la travesía.

Estamos en Astondo, en el extremo norte de la maravillosa bahía, con el monumento al Dr. Areilza por la derecha, y las dunas fósiles por la izquierda, junto a las que se sitúa la parada del Bizkaibus que indicamos en ‘Accesos’. Y, aunque nada nos impide volvernos para casa sin más, tampoco se podrá podrá negar que, si el tiempo acompaña, un bañito en esta fantástica playa sería la coronación perfecta para nuestro paseo del día.

Y no hablemos ya de potes o cosas por el estilo, que esto requeriría un post enterito. Igual un día lo hacemos.


domingo, 27 de octubre de 2013

Canteras del Peñaskal

En los años 90 todavía resonaban los barrenos del Peñascal en todo Bilbao. De estas antiguas canteras nos ha quedado la irreparable destrucción de parte del monte Arraiz y, sobre todo, del Gangoiti, dejando las impresionantes y desnudas paredes que son visibles desde el mismo centro de la villa.

Un recorrido por la parte más baja de las faldas del Pagasarri, entre los barrios de Larraskitu y Peñaskal, nos permite contemplar de cerca las viejas explotaciones, admirar fantásticas perspectivas sobre el botxo, y sentir el vacío y el silencio donde hace un tiempo todo era estruendo, polvo y actividad de hombres y máquinas.


AVISO:
Seguramente, una cantera abandonada no es un lugar adecuado para pasear. Los bancos de trabajo forman cortados verticales de más de 40 metros de altura, sin ninguna protección, por lo que se trata de un lugar potencialmente muy peligroso.
Teniendo en cuenta lo indicado, y aunque la posibilidad de un accidente es muy remota, debe quedar claro que el siguiente artículo es simplemente descriptivo, y desde el blog no se aconseja transitar por estos lugares.

DISTANCIA: 6,3 kms 
DESNIVEL: 300 m. (100-400)  
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1)  Zonas de peligro
ITINERARIO: lineal   Inicio: San Adrián-Larraskitu  Final: Peñaskal
            VIAS: Urbanas, carretera, campo a través, pistas de tierra y gravilla, senderos
ACCESOS: Ida. Bilbobus 76 parada Avda. San Adrián 33
    Vuelta: Bilbobus 77 parada Peñaskal
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 33





            Por facilidad de localización y desplazamiento, hemos situado el punto de partida en la parada del Bilbobus al final de la Avda. San Adrián, aunque nos sirven lugares cercanos e igualmente bien comunicados como el edificio de Iberdrola en Larraskitu, o el polideportivo El Fango en Rekalde. Si partimos de San Adrián, debemos cruzar la pasarela sobre la autopista para acceder a Iberdrola. Por delante de este edificio tomamos la carretera (Larraskitu bidea) que empieza a subir tras pasar una rotonda. Como estamos en uno de los accesos clásicos al Pagasarri, será fácil encontrar senderistas que suben y que nos pueden servir de guía.

        
Bar Athletic 
    Vamos remontando por el asfalto, y dejamos primero por la izquierda una puerta y cruz de señales. Unos metros después tenemos unas casas por la derecha, y por el lado contrario surge un camino peatonal (con el rótulo Pagasarri bidea), que debemos tomar para atajar en fuerte subida. Salimos de nuevo a la carretera junto a los caseríos de Bentabarri, y continuamos siempre en la misma dirección. Pasaremos junto al bar Athletic y más adelante al lado de una colorida caseta del Consorcio de Aguas, hasta alcanzar el collado de IGERTU, nudo de comunicaciones de toda la zona, con un pequeño aparcamiento a la izquierda.

            Hemos recorrido 2,5 kms. y remontando 200 metros, es decir, más de un tercio del recorrido, y 2/3 del desnivel total. No sería honesto dejar de decir que hasta aquí se puede llegar en coche, aunque en fines de semana de buen tiempo no será tan sencillo aparcar.

Por el bosque desde Igertu
            Ahora abandonamos sin más el camino del Paga. Nos salimos de la carretera por la derecha, por una laderita con algunos bancos, y nos internamos en un denso cipresal que apenas deja pasar la luz. Aunque en algún momento hay algo parecido a un camino y rodadas de bicis, es el punto más confuso de la ruta: hay que ir atravesando el bosque digamos en diagonal, hacia la derecha pero sin dejar de ganar metros poco a poco. Una zona donde afloran algunas rocas puede servir de referencia, pero poco más podemos añadir. El trayecto vienen a ser unos 200 metros hasta que encontremos el límite del arbolado y una zona verde de hierbas altas.

       
Las canteras, los dos tajos y los rellenos
     En este punto tenemos ya a la vista las inmensas paredes verticales de la cantera, y el abismo a su derecha. Observamos con toda claridad los dos pasillos que forman los bancos de trabajo, que recorren los tajos en toda su longitud, uno más bajo y de mayor anchura, y otro a media altura. Dependiendo de por dónde hayamos salido a campo abierto deberemos subir o bajar un poco más para alcanzar el acceso a la cantera y a la vira superior (ACCESO), por donde continúa nuestro camino. A primera vista, da la sensación de que deberemos pasar de costado y pegados a la roca, como en las pelis de aventuras, pero no es para tanto. A medida que nos acercamos podemos ver que el banco tiene una anchura de dos o tres metros, con lo que es posible caminar por él sin ningún problema.

            Pero vamos a advertir otra vez que, al menos por concepto, no deja de ser un lugar peligroso: la repisa no tiene ninguna protección en absoluto y la caída en vertical (40 o 50 metros) no necesita de más explicación. Aunque probablemente podamos pasar por ahí un millón de veces sin que pase nada, no es imposible que pueda haber un desprendimiento, o nos pueda asustar algún animal suelto (aunque suelen estar más bien en la bancada inferior), o se produzca alguna otra circunstancia imprevista, y el lugar no es apto para bromas. Y, por supuesto, en ningún caso se debe transitar en caso de mal tiempo, poca visibilidad, viento fuerte, ni obviamente con niños.

 
Llegando al banco superior
            

Por el pasillo










Hechas todas las advertencias, tomamos este pasillo por el que avanzamos otros 200 metros con la sensación de estar colgados en el aire, con una intimidante pared vertical al lado y un vacío sobrecogedor por nuestra derecha. Se siente uno diminuto, como un punto en este disparatado lugar que con tanta frecuencia vemos desde las calles de Bilbao. Y por añadirle alguna emoción más, a medio camino deberemos atravesar una pequeña y rudimentaria alambrada. A cambio, nada nos estorba la vista sobre la ciudad, que tenemos a nuestros pies desde un increíble mirador.

Colgados sobre Bilbao
   
         Recientemente se comentaba que el Ayuntamiento estaba pensando en acondicionar la zona para el tránsito de personas, imaginamos que con la instalación de barandillas y cosas así; pero personalmente pienso que, pese a las medidas que se puedan adoptar, podría ser mucho peor que estos caminos se llegasen a popularizar porque, por muchos elementos de seguridad que se instalen, nunca dejará de ser un sitio peligroso.

            Superada la zona más aérea, el último tramo del camino se aleja un poco de los cortes y empieza a girar hacia el interior. Dejamos por la izquierda un camino herboso que sigue ladeando Gangoiti hacia el área recreativa, y empezamos a descender, ya por una pista amplia y tranquila. En unos minutos pasamos junto a un viejo cartel de ‘prohibido el paso’ y llegamos a un CRUCE.

   
Cruce 
        
VARIANTE: Si consideramos que hemos tenido suficiente, el camino que baja por la derecha se dirige rápidamente hacia el barrio del Peñaskal, donde también termina nuestra excursión, aunque a los pocos metros un desvío por la derecha nos llevaría a la bancada inferior de la cantera, a donde también podemos asomarnos a curiosear.

            Tomamos ahora la pista que sigue por la izquierda, atraviesa el arroyo Elgera (Elekorta) y empieza a remontar suavemente por la ladera del Paga. Este camino se utilizó para dar salida a parte de los camiones que trabajaron en la Supersur, rumbo al cercano vertedero de Artigas, y ahora se encuentra en perfecto estado, homologable a otras pistas que recorren estos montes.

Sendero
            Atravesamos una puerta y terminamos de subir en un nuevo cruce, señalizado y con un panel informativo, donde debemos seguir unos metros de frente, en dirección a Arraiz. Enseguida encontramos por la derecha una langa verde (DESVIO), que atravesamos para salirnos hacia un senderito de aspecto antiguo y poco frecuentado. Esta senda, más bien poco vistosa, va bordeando Asundi, una especie de discreta antecima de Arraiz, que es donde ahora nos encontramos.

En un desvío, dejamos un camino que sigue por la izquierda y tiramos por la derecha en ligera bajada, para seguir por una pequeña zona arbolada. De repente, tenemos una impresionante vista lateral de la parte de la cantera que hemos recorrido antes, con los gigantescos rellenos que se están haciendo, y Arnotegi detrás. Observamos un peñasco descarnado y enseguida empiezan a aparecer nuevos cartelitos de peligro, aunque totalmente roñados y en los que nada se puede leer. Ya estamos muy cerca de la cantera que podríamos llamar pequeña, que se recuesta en la ladera de Arraiz..

Rellenos, con Arnotegi al fondo
El entorno se abre bajo un tendido eléctrico y tenemos de nuevo buenas vistas sobre Bilbao, con la autopista muchos metros abajo. Aquí empezamos a bajar por un sendero estrecho, pedregoso e irregular, a veces con bastante pendiente. Atravesamos una valla (hace unos meses estaba derribada) y salimos a una especie de mirador sobre esta parte de la cantera, a media altura, donde se observan los tajos completamente verticales, las enormes paredes y el peñasco anterior. 

Ya estamos justo encima de la autopista y el senderillo sigue bajando, serpenteando y cuajado de rocas sueltas y zarzas resecas. Llegamos así al pie de la cantera con lo que parece un lío de caminos que salen en todas direcciones. Aquí llega desde los altos la pista que bajaba directa desde el cruce de la variante. A su lado, de nuevo el Elgera, junto a una bocamina cerrada con una verja y muy cerca, esa especie de tsunami de piedras que son los rellenos, y otro camino que va a dar a una explanada extraña.


Cantera pequeña
Pero a no ser que queramos explorar más sitios raros, tenemos que tomar la carretera que pasa bajo la autopista y, ya en zona urbanizada, alcanzamos la rotonda del final del barrio del Peñaskal, donde podemos tomar el bus de vuelta, y además tenemos fuente. Por cierto que –aunque hay quien sostiene otra cosa- en este preciso lugar hubo en su tiempo una plataforma giratoria, único medio para hacer posible que los autobuses cambiasen de dirección, dado lo estrecho de la calle. Me cuentan que en Elantxobe existe (o existía) una cosa similar.

Aunque, ya puestos, también podemos tomar el autobús un poco más abajo, y dejarnos sorprender por las pequeñas casitas que todavía subsisten, edificios sencillos a veces colgados de las laderas, con escaleras imposibles, recovecos y pequeñas huertas que conservan el carácter de este alargado barrio del sur del botxo. Y hasta podemos contemplar, unos cuantos metros más adelante, la fuente de Iturrigorri, uno de los símbolos jatorras de Bilbao, y que además da nombre a equipo señero del fútbol base.

martes, 15 de octubre de 2013

Cueva de la Magdalena

La actividad minera en los montes de Triano tuvo su periodo de mayor intensidad entre finales del siglo XIX y principios del XX, aunque aún subsistió varias décadas más. La abundancia y calidad del hierro que dio nombre a estos montes parece que era conocida desde la época de los romanos, y funcionó como motor de la potente industria de Bizkaia hasta bien entrado el siglo pasado. La frenética actividad ha dejado profunda huella en el paisaje de esta comarca, y contribuyó a descubrir formaciones kársticas cuyas hendiduras y galerías facilitaban a su vez la extracción del mineral.

La cueva de la Magdalena se encuentra en la ladera de Peña San Juan y muy próxima al paraje del Saúco, donde podemos encontrar numerosos vestigios de las antiguas explotaciones. En el interior de la gran caverna se localiza una modesta ermita, mirando hacia los valles encartados desde un lugar de belleza sorprendente y espectacular que podemos alcanzar sin dificultad.


DISTANCIA: 9 kms 
DESNIVEL: 420 m. (100-524)  
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-3-0) 
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Parque de Atxuriaga-La Aceña (Galdames)
            VIAS: Pistas de piedrilla y cemento, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, por la A8 dirección Santander salida Muskiz, para tomar la BI-3794 en dirección a esta localidad. Se cruza la N-634 para tomar la BI-2701 hacia Santelices y Galdames, y luego la BI-3632 hasta La Aceña. Bizkaibus A-3323 Portugalete-Galdames parada La Aceña
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 23

  




            Aunque lo más habitual es acceder a la cueva desde La Arboleda y Peñas Negras (itinerario 4), proponemos esta vez iniciar la ruta desde el barrio de La Aceña, en Galdames. A unos 100 metros de este tranquilo núcleo de casas se encuentra el área recreativa de Atxuriaga, donde también se inicia la Vía Verde de Galdames, que sigue el trazado del valle hacia el norte. En el amplio parque tenemos un buen aparcamiento, donde podemos iniciar la marcha.

Parque de Atxuriaga-La Aceña
En la misma zona verde buscamos un camino que bordea el parque por la parte más alta en dirección norte, dirigiendonos hacia unos pabellones industriales que vemos al fondo. Pasamos junto a un edificio que parece albergar un bar (siempre lo hemos visto cerrado) y enseguida nos encontramos una bifurcación. Aquí nos desviamos a la derecha para dejar el área recreativa y tomar el camino del monte.

Estamos en una pista de tierra que sube muy suavemente, ahora en dirección contraria al inicio (Este). Al fondo se distingue la potente silueta del Pico de la Cruz, y el firme pasa a ser de cemento durante unos minutos. Cruzamos después un paso canadiense y la carreterilla adquiere mayor pendiente. Llegamos a la segunda herradura, donde giramos a la izquierda junto a un vallado con vacas.

VARIANTE: Detrás de esta granja hay un sendero que atraviesa la mina Rita (que veremos después de lejos) y remonta con fuerza directamente hacia la cueva, pero no tenemos certeza de que se encuentre practicable.

Camino y Pico de La Cruz
Seguimos con desnivel relativamente fuerte (sobre el 20%) y continuo, pasando junto a dos carteles que indican hacia El Pico y Escarpada, antiguos barrios mineros hoy desaparecidos, donde sólo queda alguna pequeña explotación ganadera. Tercera herradura y vuelta a la trayectoria anterior.

Tras otro tramo casi recto, dejamos una desviación por la izquierda por donde continúa el cemento hasta un edificio del Consorcio de Aguas (Bueno, vale, los más perezosos pueden llegar hasta aquí en coche, ahorrandose la mitad del camino, pero qué hay entonces de los beneficios del ejercicio físico moderado? Y nuestro sistema cardiovascular, la mineralización de los huesos, la oxigenación de las células, el control de la hipertensión...? Venga, no seamos tan vagos!).

Galdames y valle de Sopuerta
Con las ruinas de un caserío en el cruce, seguimos unos metros de frente, otra vez por camino de piedrilla, y por la derecha se nos abren bonitos paisajes sobre el valle, con Galdames protegida por el pequeño macizo de Ubieta-Zipar y Larrea, el valle de Sopuerta y Alen más al oeste, por delante de numerosas cimas que emergen desde Cantabria.

De nuevo junto a otra especie de pequeña granja, la pendiente recobra potencia, mientras el firme se vuelve muy pedregoso, con grandes guijarros que dificultan la marcha, y surcos dibujados por las escorrentías. Pasamos junto a los muros derribados de otra casa y por la derecha se adivinan los peñascos desnudos de la mina Rita.

Casi de repente, el entorno cambia por completo, y nos internamos en un sendero terroso bajo un tupido arbolado en que predominan los grandes eucaliptos. Se agradece, sobre todo si hace calor, porque el desnivel se suaviza otra vez y vamos siempre bajo la sombra. A cambio, podemos encontrar algo más de barro. Cruzamos un pequeño arroyo y de inmediato encontramos una bifurcación, donde tomamos –para variar- el camino que sube más decididamente, que en unos minutos nos sitúa en el último giro.

Ruinas del poblado de Urallaga
Ahora vamos llaneando, y enseguida dejamos por la izquierda un camino que enlaza con el Sauco y la parte alta de la cordillera. Pasamos por algunos verdes prados y una última mancha de arbolado para salir finalmente a campo abierto, ladeando Peña San Juan. Un vallado nos anuncia que nos acercamos al antiguo poblado minero de Urallaga, del que actualmente sólo quedan un par de casas, pero en su apogeo era un hervidero de actividad, contando además con una famosa cantina, por increíble que ahora nos parezca.

Hay que pasar justo entre los dos edificios e inmediatamente nos encontramos una bifurcación. Aunque por ambos caminos llegaremos por igual al objetivo, tomaremos de momento el de la izquierda (empedrado, y que circula un poco más elevado), para volver por el lado contrario.

El senderito que seguimos resulta divertido, cuajado de rocas y con un agradable arbolado por la derecha, tras el cual se entrevé el que hemos desechado, que corre casi paralelo. Vamos observando además sucesivos muros en ruinas de viejas casas pertenecientes al antes bullicioso barrio que hemos comentado.

Llegando a la cueva
En unos minutos tenemos ya a la vista la boca de la cueva, enorme bajo una redondeada mole rocosa. Sin apenas traza de sendero, entre rocas y pequeños espinos, descendemos unos metros a  la caverna por un costado y a media altura, tras cosa de hora y cuarto de trayecto.

La boca es espectacular, (15 x 33 metros, dicen los que saben, porque nosotros no lo hemos medido), con la pequeña ermita de la Magdalena recostada a la izquierda, y el techo recubierto de una especie de colgantes que parecen pequeñas estalactitas. Por el lado contrario a la ermita circula el arroyo Eskatxabel, que desciende de los altos por los pliegues interiores, y que veremos después en el exterior. Junto a él, un pequeño muro y un plano inclinado utilizado para la extracción del mineral, que se interna en la cavidad, por donde podemos aventurarnos a explorar siempre que dispongamos de luz.

Ermita de la Magdalena


Vista desde dentro, un clásico
La cueva forma parte del extenso complejo kárstico de Urallaga -como se explica con todo detalle en esta página y en esta otra- y, como suele ser habitual, dispone también de sus propias leyendas. Algunos otros datos sobre la ermita se pueden encontrar aquí, aunque tampoco nos vamos a extender sobre estas cuestiones, que están perfectamente desarrolladas en las páginas que se indican. Sólo apuntaremos que, por lo visto, el mineral extraído era transportado inicialmente por una cadena flotante hacia Gallarta, bordeando la peña y pasando por un collado entre Peña Pastores y La Rasa, que justamente recibe el nombre de La Cadenilla. Y con posterioridad se le dio salida por el barranco hasta La Aceña, para ser después transportado por el ferrocarril cuyo trazado constituye la Vía Verde citada al principio.

Como también suele ocurrir con las cuevas, las fotos no hacen realmente justicia al lugar, y menos aún si son tan malas como las nuestras. Pero en la red podemos encontrar algunas bastante mejores.

En el exterior, el arroyo cae por la abrupta ladera formando vistosas cascadas, y junto a la entrada a la caverna tenemos una pequeña extensión herbosa con restos de varias instalaciones, donde justamente arranca el camino de vuelta. Es éste el sendero, llano y verde, que dejamos de lado en Urallaga, por el que ahora retornamos a la bifurcación, para deshacer a partir de aquí el camino de subida hasta volver a nuestro punto de inicio.

Balsa de La Aceña
Nos espera el parque de Atxuriaga de donde hemos partido, un bonito lugar con juegos infantiles, mesas y barbacoas para un picnic, la fotogénica balsa de La Aceña y la ermita de Santa Lucía al otro lado de la carretera. Y en el pequeño barrio, a caballo sobre el río Barbadun, aparte de poder tomar el bus de vuelta, tenemos el simpático asador ‘El Puente’, donde dar cuenta de una merecida jamada, o al menos homenajearnos con un ilustre aperitivo en su estupenda terraza.