domingo, 14 de febrero de 2016

Illuntzar

Con sus 726 metros, Illuntzar es la elevación más destacada de la zona nororiental de Bizkaia, y a sus pies corre el río Lea, que vertebra toda la comarca. La prominencia de este monte y su  relativa cercanía al litoral permiten que desde su cima disfrutemos de una espléndida panorámica. Proponemos conocerlo en una ruta circular desde la vecina localidad de Nabarniz, ascendiendo por su vertiente más pronunciada para regresar cumbreando hacia el norte.
            
               DISTANCIA: 7,7 km.  
            DESNIVEL: 375 m.  (350-726)   CENTENARIO - TECHO MUNICIPAL (Nabarniz)
DIFICULTAD: Baja 5 (3-2-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Nabarniz
            VIAS: Carretera, pista de tierra, sendero, campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián salida Amorebieta-Gernika. Después, BI-635 dirección Gernika, y aquí, BI-2238 dirección Lekeitio. En 1 km., girar a la derecha por la BI-3242 hacia Nabarniz. Hasta Gernika, FEVE o Bizkaibus A-3513, A-3514, A-3515 y A-3523. De Gernika a Nabarniz, Bizkaibus A-3526 (Ibarrangelu)
TRACK: Wikiloc (Ojo, podría contener errores)
           Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 18
                       



La carretera que lleva desde Gernika hasta Nabarniz tiene un tramo final realmente agradable, de esos que apetece recorrer en coche, hasta desembocar en esta apartada y encantadora población. Nabarniz es por número de habitantes uno de los pueblos más pequeños de Bizkaia, y es como la esencia del mundo rural vasco. Su núcleo principal, primorosamente cuidado, se reúne junto a la hermosa iglesia de Andra Mari. Por allí cerca podemos aparcar.

La cima, desde Merika
Desde este punto tomamos la carretera que sale del casco urbano en dirección sur, hasta alcanzar en unos 400 metros en recto el barrio de MERIKA. Girando a la izquierda entre las casas tomamos un camino que pasa junto a las dos últimas viviendas. En lo alto se ve claramente nuestro objetivo. Unas flechas de madera indican con claridad la ruta, así que –de no ser que hayan desaparecido, que todo puede ser- no hay dudas sobre el itinerario.

Las indicaciones nos llevan muy pronto fuera de la pista, por una sendita estrecha que remonta con decisión. Vamos siempre por terreno sombreado, bajo un denso arbolado y rodeados de vegetación exuberante, un entorno fresco y entretenido, aunque con buenas pendientes.

Sendero siguiendo las señales
En varias ocasiones cruzamos la pista principal, que describe lazos más largos y de menor inclinación. Porque el senderito, divertido y montañero, se muestra bastante empinado, hay que sortear troncos caídos y por momentos nos invaden las zarzas. Tras cruzar un vallado, el entorno va clareando, hasta que por fin damos de nuevo con la pista, cuando ya se entreve la proximidad de la cima. Girando a la derecha, avanzamos ahora hacia el sur por un pasillo verde y a campo abierto, y dejamos por la izquierda lo que parece un desvío.  

Nabarniz, desde el último tramo
Estamos sobre los 600 m. de altitud, e iremos ganando unos cuantos más, con poca pendiente y faldeando por la cara oeste. La cómoda pista pronto se empieza a llenar de argomas y termina por convertirse en un senderito estrecho, donde nos vemos rodeados por los pinchos, que a veces invaden la trocha.

Torcemos después a la izquierda, empezamos a ganar altura con más rapidez y describimos un pequeño lazo. Se avista ya un paso muy claro para superar la corona rocosa que protege la cima, algo que podríamos llamar una pequeña y amable canal. Y por ella, en un último esfuerzo moderado, alcanzamos la cumbre (ILLUNTZAR, 727 m.)
 
Cima
Ereñozar y Urdaibai, con vaca

Nos encontramos en una loma pelada y redondeada, un típico prado de altura poblado por cardos y ganado suelto. Del vértice geodésico queda sólo la base, y se ve acompañado de un pequeño buzón y un cercado próximo. Las vistas son formidables, destacando en la media distancia el soberbio perfil de Ereñozar, encima del valle de Basondo, y en la misma dirección NW, la zona de marisma interior de Urdaibai y la torre de Arteaga. Por el sur domina la mole de Oiz, con sus molinos, y más allá parte de los montes de Durango, con el Gorbea más lejos.

Seguimos ahora por lo que sería la arista en dirección norte, para bajar al collado de Irurkitza, siempre por las amplias campas cimeras. Por la derecha dejamos una charca, y hay que remontar unos metros hasta alcanzar un camino bien visible que hay en la siguiente loma (Potrollo). En la dirección que traemos (norte) vemos claramente el mar, con la parte superior del macizo de Ogoño por la izquierda, y Otoio y Lekeitio por la derecha.

Boca de la sima de Ineritze
En un punto en que brota de la nada un grupo de pequeños árboles y zarzas, encontramos la importante sima de INERITZE. Aunque apenas puede entreverse un agujero tras un vallado, la cavidad parece tener un importante interés geológico, y tiene una longitud muy respetable. En varios bares de Nabarniz podemos ver multitud de fotos y mapas de la sima.

Tras remontar unos metros, accedemos a la pista vista antes y después de un suave llaneo empezamos a bajar. Pasamos otra especie de charca vallada, atajamos un poco por sendero, y accedemos a otra pista, donde giramos a la izquierda para seguir bajando. Tras unos minutos, prestando un poco de atención, encontramos un DESVIO a la izquierda, por donde abandonamos el camino y nos internamos en un bonito pinar, donde creo recordar que encontramos alguna marca que podría ser del PR BI 174 (ruta del hórreo). El camino es algo confuso, pero la bajada es cómoda y agradable.

Bajando por el pinar
La trazada, a veces no muy clara, va girando suavemente a la derecha, bajamos un tramos con más decisión, y llegamos a una alambrada que hay que cruzar. Descendemos entonces girando hacia la izquierda por una estrada, algo sucia y pedregosa, casi en recto, y vamos derechitos a una puerta metálica. La traspasamos (sin olvidar cerrarla después), para enfilar por un camino verde entre pastos hacia la muy cercana carretera, a la que accedemos pasando junto al caserío Goieaskoa. 

Ya sólo queda retornar en unos 500 metros de asfalto a Nabarniz, donde damos por concluida la marcha, no son antes echar un traguillo y meternos al cuerpo algún pinchito para reponer fuerzas.

Y dos observaciones para terminar:
  • como hemos puesto arriba, por algún motivo técnico que desconozco, el track parece que contiene algún error o espacio en blanco, en la subida. No hay problema si seguimos las flechas que hemos comentado, pero queda advertida la peña para que luego nadie venga a quejarse de que se ha perdido
  • y en el enlace que ponemos de Torosentado, se puede ver un video bastante completo -incluidos preparativos-, aunque no contempla el mismo camino de vuelta (pero dura diez minutos, nada menos!)

sábado, 30 de enero de 2016

Peña del Brusco

La localidad de Noja alberga dos de las más hermosas playas de la costa oriental de Cantabria, Ris en poniente y Trengandín en levante. Esta última se prolonga durante casi cuatro kilómetros hacia la vecina Santoña, recostada sobre la pequeña sierra de Mijedo. Es una playa de naturaleza salvaje, con multitud de rocas asomando en la orilla, y poco menos que desierta en las zonas más distantes del núcleo urbano.

Desde el mismo centro de Noja podemos recorrer toda su extensión hasta finalizar en el promontorio que la separa de la vecina Berria, denominado Peñón del Brusco. El paseo ofrece diversas variantes para terminar en una vistosa y muy sencilla ascensión, disfrutando de espectaculares panorámicas, siempre frente a la inmensidad del Cantábrico.
           
               DISTANCIA: 5 km.  
            DESNIVEL: 65 m.  (0-65)  
DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-1-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Barrio Helgueras (Noja)
            VIAS: Carretera, pista de piedrilla, playa, sendero de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Santander salida Beranga-Noja-Isla. Tomar la CA-147 dirección Noja hasta centro de la localidad (Si vamos directamente a Helgueras, mejor que seguir hasta Noja, en la tercera rotonda tomar la CA-141 a la derecha dirección Argoños-Santoña, y girar a la izquierda hacia Helgueras en el primer desvío)
ENLACES CON Brusco, Punta de la Mesa
TRACK: Wikiloc
Más información:

           
           

El itinerario desde el centro de Noja hasta el barrio de Helgueras ya lo conocimos en la ruta descrita en la entrada Brusco, así que no vamos a insistir de nuevo en ella. Podremos circular por la propia playa de Trengandín o por el interior, combinando la carretera con algún tramo de paseo entre jardines y tamarindos. En este último caso podremos conocer el coqueto ‘puente romano’ (que en realidad parece ser medieval) y una buena perspectiva de la marisma de Victoria, que puede apreciarse desde una torreta-mirador emplazada junto al humedal.

Playa de Trengandín desde Helgueras
Nuestro punto de partida lo fijamos por tanto en el barrio de Helgueras, un núcleo alejado del casco urbano al que podemos llegar más fácilmente desde la carretera hacia Argoños que indicamos en Accesos. Si venimos en coche, tenemos la ventaja de que en esta zona no hay regulación de aparcamiento, y nos ahorramos el ticket. La carretera que viene desde Noja en paralelo a la playa finaliza en una rotonda, en cuyas proximidades podremos aparcar.

A partir de aquí hay que tomar otro vial que continúa en la misma dirección, alejándonos de la zona urbana y acercándonos a la arena, en una zona abierta con aire surfero: el bar El Tiburón y varias furgos aparcadas nos retrotraen a tiempos pasados, entre el bañito, la música y la juerga.

La carretera es ahora una pista de piedrilla sin asfaltar de dimensiones que parecen absurdamente amplias, con un aspecto algo desolado. Aunque se ve algún desvío por la izquierda, todos terminan irremisiblemente en la playa, así que si queremos evitar la arena, tenemos que seguir adelante. Después de pasar junto a una
Sendero junto a la playa
casa roja, ya no encontramos más edificios, y nos encontramos en una zona que se podría definir como salvaje: el monte por la derecha y la playa por la izquierda, sólo separada por una irregular línea de vegetación propia de los arenales.

Enseguida el camino se bifurca, y aquí proponemos seguir por el camino de la izquierda, para volver por el lado contrario. Seguimos por tanto más o menos cerca de la playa, y pronto aparece por la izquierda, entre dos grandes piedras, un camino arenoso entre algo de arbolado, que sigue un trazado paralelo al arenal, un sendero parecido al cercano paseo de la Punta de la Mesa, para después adoptar un aspecto más rural. Al fondo tenemos ya la pequeña elevación del Peñón del Brusco, donde se aprecia con nitidez el sendero que luego servirá para ascender.

El camino llega a una casa (llamada, para variar, Casa del Brusco), pasamos por el costado y la rodeamos hacia la izquierda, y casi parece que nos metemos en el interior, para desembocar en unos pasos en la propia playa. Seguimos siempre rumbo al Este, donde espera el alto, y en unos pocos metros –serán como unos 100- llegamos a la ladera rocosa. En un rincón se divisan unos escaloncillos que empiezan a trepar, y por ellos continuamos, una cosa entretenida después de tanta carretera.

Hacia el alto
La subida es bien escarpada, con fuerte pendiente en algunos tramos, una sendita muy estrecha, cuajada de rocas y algo resbaladiza, con lo que hay que subir con algo de cuidado. Pero es sumamente entretenida, y ganamos rápidamente perspectivas: sobre la inmensa playa de Trengandín, que apenas hemos visto en todo el recorrido, y sobre mar abierto, más allá de la ladera, muy empinada y cubierta de algunas zarzas y pequeña vegetación. En algunos puntos también encontramos unos postes con unas frases enigmáticas, algo sorprendente.

Para acceder al punto más alto hay que girar ligeramente a la derecha para ir ganando metros por una especie de arista. En la parte final asoman algunos escarpes rocosos y la gente se disemina por las diversas alturas intentando captar la mejor panorámica. Porque el paisaje es sencillamente fantástico: todo el enorme arenal hasta Noja, por el lado contrario, la preciosa playa de Berria y el espectacular Buciero, con la marisma de Santoña, la bahía, Laredo y la ría de Treto… una maravilla.

Playa de Berria, Buciero y Santoña
Hacia el Cantábrico





Trengandín y Noja, con ciudadana





Un sendero similar nos conduce en descenso hacia la vecina playa de Berria, donde podríamos plantearnos planes alternativos (paseo o bañito en esta fantástica playa, continuación de la ruta hacia Santoña o el Buciero…) Todo dependerá del tiempo que deseemos invertir, o de los posibles transportes de vuelta.

Con un poco de tiento descendemos la sendita y volvemos a la Casa del Brusco, donde se reúne nuestra ruta de ida con el camino que antes hemos dejado de lado. Ahora lo tomaremos, alejándonos de la playa hacia la izquierda.

Camino de vuelta
Es éste un camino sumamente cómodo, más utilizado por los paseantes que el otro, con casi todo el trayecto junto a un vallado. Por la derecha contemplamos fincas que albergan extrañas viviendas: algunas parecen prefabricadas, viejas caravanas, casetas reconvertidas, todo ello con pequeñas extensiones verdes donde florecen hamacas y sombrillas (obviamente, en verano). La cosa tiene un cierto aspecto hippie o alegal, parecen parcelas que hubieran sido ocupadas en los 60 o 70 sin que hasta ahora nadie se haya ocupado de regular su uso, algo raro.

Ruinas de la ermita
Pero se nos reserva una sorpresa final: casi al final del camino aparecen unas ruinas, que corresponden a la vieja ermita de San Nicolás, por lo visto, del siglo XVI, de la que apenas quedan un par de muros y un tejado en el que falta lo que sería la cubierta.

Tras este último paseo, no volveremos a la pista por donde hemos seguido al principio, sino que regresamos directamente a Helgueras, por la parte más interior del barrio. Un paseíto tranquilo que merece la pena por las increíbles vistas, ideal para un día de buen tiempo. 

jueves, 14 de enero de 2016

Yelso de Hayas

El municipio de Limpias se sitúa junto al río Asón, poco antes de que éste se convierta en ría y desagüe poco después en el Cantábrico. Su casco urbano es una verdadera delicia, sembrado de casas señoriales y blasonadas, y con un hermoso paseo junto al curso fluvial. La iglesia parroquial de San Pedro, situada a las afueras, es conocida por el llamado Cristo de Limpias, en razón de ciertos milagros que se atribuyen a la imagen del Cristo de la Agonía.

En este conocido lugar iniciamos una ruta senderista que nos lleva hasta otro punto cargado de historia: el Yelso de Hayas, donde se encuentra un menhir prehistórico de los varios que jalonan el macizo de Asón-Agüera.  

                DISTANCIA: 9,7 km.
            DESNIVEL: 435 m. (35-469)  
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-3-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Cristo de Limpias
            VIAS: Carretera, senderos y pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, en coche, autovía del Cantábrico dirección Santander, salida 173 (Colindres-Burgos-Logroño). Se toma la N-629 hacia Limpias y Ampuero y, justo al entrar en Limpias, tomar a la izquierda el desvío hacia el Cristo.
            TRACK: Wikiloc
Más información:
           
Perfil (ida)

Iglesia de San Pedro
Pese a ser un lugar bastante frecuentado, es bastante fácil aparcar junto a la iglesia de San Pedro, que alberga la conocida imagen del Cristo de Limpias, sobre cuya historia nos ilustra esta página. La cosa tiene un punto tétrico, pero ha suscitado la curiosidad de mucha gente, incluidos los aficionados a lo paranormal (ver por ejemplo Año Cero). Advierto también que tomamos las fotos con un móvil recién estrenado, con lo que se puede suponer la calidad de las imágenes, y algunas eran tan inservibles que hemos tenido que robar otras por ahí. Pero vayamos a lo nuestro.

Por detrás de la iglesia tomamos la carretera CA-501 en dirección a Seña, y empezamos a ascender. A la espalda va quedando la poderosa imagen del muy cercano Candiano. Pasamos entre dos casas, cruzamos un puente sobre la autopista, y justo después (DESVIO-1) abandonamos el asfalto para, por la izquierda, internarnos en el monte. Hay una huerta por la derecha con un desvío que ignoramos, y continuamos en suave ascenso, por camino que pronto se vuelve más irregular y pedregoso.

Inicio del camino por el monte
Aquí hay que estar un poco atentos. En unos 100 metros desde la txabola encontramos un pequeño derrumbe en la base de varios árboles, y un desvío por la derecha (DESVIO-2). Es el camino que debemos tomar, que parece tallado en la tierra.

VARIANTE (no recomendable): Si en vez de tomar el desvío siguiésemos de frente, podríamos recuperar la ruta más arriba, tras dar un cierto rodeo. Se pasa por el linde de una finca, se cruza una puerta y hay que seguir un sendero bastante sucio hasta encontrar un desvío por la derecha. Siguiendo este camino sin ninguna desviación, pasando un par de curvas, nos reunimos con el itinerario normal donde se indica después. Casi todo el trayecto está bastante cerrado de zarzas y el desvío puede no ser fácil de encontrar, así que cada cual que decida.

Primeras vistas
El sendero resulta pedregoso y abrupto, con una buena pendiente, y luego se suaviza, pasando a discurrir junto a un vallado. Llegamos a una puerta que parece imposible de abrir o franquear, pero podemos hacer esto último, con un poquillo de habilidad, por un costado, y llegamos a una bifurcación. Tenemos que seguir por la derecha, dejando a la izquierda una casa, aunque podemos aproximarnos a ella para admirar una preciosa vista hacia poniente: el soberbio Candiano en primer término, la sierra de la Brena y el pequeño valle, con el inconfundible Pico San Vicente al fondo. Por aquí nos reuniríamos con el trazado de la variante. Atravesamos otra puerta y accedemos a la misma carretera donde iniciamos la marcha, cuyos amplios lazos hemos atajado.

El famoso banco
Siguiendo hacia la izquierda en sentido ligeramente ascendente, describimos una amplia curva y enseguida encontramos un desvío por la derecha, con un banco de piedra (DESVIO-BANCO). Estamos en el kilómetro 7 de la carretera de Limpias a Seña, y este es el punto de inicio señalado en varias páginas de internet. Naturalmente, también podemos llegar hasta aquí en coche, ahorrándonos el trazado anterior.

Ahora estamos en otro mundo. Vamos por un camino vecinal asfaltado, a campo abierto, con vistas a la sierra que culmina en las antenas de Liendo, precisamente hacia donde nos encaminamos.

Por Los Tojos
Pasamos junto a llamada Casa de Tojos, y otra explotación pecuaria, para dejar luego a la izquierda una especie de vaquería en un alto, cerrada con una puerta. Avanzamos siempre en llano o en ligera subida, y sin sombra, y ya tenemos algunas vistas nuevas: por la izquierda vemos ya el mar, con el fantástico perfil del Buciero y, por delante, los caseríos y el núcleo de Seña. Por el lado contrario divisamos ya la pequeña rasa del Yelso de Hayas y, casi a la espalda, se nos van ampliando las vistas anteriores sobre el valle del Asón y los montes circundantes. El camino es amplio, pasa a ser de tierra y piedrilla y apenas tiene desnivel, bordeando una profunda barrancada por donde se atisba la carretera.

La Candina y Cerredo
Llegamos así a un cruce con otra pista. Unas señales indican por la izquierda hacia Liendo, y por la derecha hacia Guriezo y nuestro objetivo, siguiendo un tramo de PR. Empezamos a ganar algo más de altura, y se nos aparece por la izquierda otra panorámica interesante: la Candina, que luce imponente, y el Cerredo, con el valle de Liendo y la autopista a sus pies.

Pasamos una curva pronunciada, en la que tenemos una amplia perspectiva hacia el Oeste, donde distinguimos claramente Montehano y la marisma de Santoña, Noja, Mijedo y el Cincho. Ya estamos cerca. Abandonamos la pista (DESVIO-SENDERO) para
Menhir en el Yeso de Hayas
tomar por la derecha un camino de tierra, flanqueado por arbustos, zarzas y argomas, que remonta con pendiente moderada sobre tierra arenosa y rojiza. Y en cosa de 300 metros , accedemos finalmente al rellano donde descansa el menhir (YELSO DE HAYAS o Mojón Alto).

El lugar marca la divisoria entre los municipios de Limpias, Liendo y Ampuero, y el monumento megalítico resulta llamativo más por su forma afilada que por su envergadura –unos tres metros. Parece ser que tiene una antigüedad de unos 5.000 años y constituye el vestigio más sobresaliente entre otros varios que se encuentran por la zona. Las vistas son espectaculares, reuniendo todas las panorámicas que hemos ido contemplando en la subida, de forma que, pese a lo un poco inhóspito del lugar, haremos bien en disfrutar del paisaje.


VARIANTE: Retomando la pista por la que hemos venido y siguiendo en dirección Este, podemos alargar la excursión hacia las antenas de Liendo o el Alto de Guriezo, éste algo más alejado.

Limpias, junto al río
La opción más cómoda para el regreso es el mismo camino de subida, porque a partir del cruce del banco de piedra, la carretera –aparte de su peligrosidad- se alarga durante 4 kms., que con nuestro atajo quedan reducidos a uno.

Y, ya de vuelta, no deberemos abandonar la zona sin conocer con más detalle la iglesia de San Pedro donde iniciamos la marcha, y dedicar un buen rato a visitar con calma este encantador pueblo de Limpias.

martes, 29 de diciembre de 2015

Peña Cabarga

Cuando un monte se sitúa a poca distancia del litoral, aunque sus dimensiones sean escasas se convierte en un colosal mirador. Si además cuenta con una prominencia importante, y a sus pies se localiza una ciudad de cierto tamaño y una hermosa bahía, el espectáculo visual está garantizado. Todas estas circunstancias concurren en el macizo de Peña Cabarga, una mole caliza visible desde gran distancia y emplazada al sur de la bahía de Santander.

Por los mismos motivos, se trata de una cima muy popular en la zona, casi completamente humanizada y famosa además por las pruebas ciclistas que ascienden las duras pendientes de la carretera que alcanza su cumbre. No queda mucho por tanto para el paseo montañero, pero todavía podemos realizar ascensiones de cierto interés, como la que proponemos a continuación. 

               DISTANCIA: 6,6 km.
            DESNIVEL: 440 m. (125-568)   CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (4-2-1) Rampas del 30%
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Barrio Tarriba (Pámanes)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, en coche, autovía del Cantábrico dirección Santander, salida 199 (Solares). En Solares se toma la N-634 en dirección Sarón, y en Pámanes, S-560 hacia Elsedo y Cabárceno. Casi al salir del pueblo, se gira a la derecha para subir hasta Tarriba. Aparcar junto a los columpios.
            TRACK: Wikiloc
            Más información:
           

Perfil (subida)

           
Inicio del camino
Según venimos desde Bilbao, ya desde Anero se distingue la resplandeciente peña que, la verdad, impresiona más de lejos que de cerca. Por el camino descrito en ‘Accesos’ llegamos al municipio de Pámanes, y en él, tomando el camino a Elsedo y girando a la derecha, al barrio de Tarriba. Recorremos una calleja longitudinal y fácilmente encontramos unos columpios junto a un camino, donde creo que una señal indica hacia Mina Colorá, o algo así.

El arranque es cómodo, por sendero de tierra, con la vista puesta en la zona kárstica de la parte más alta, y una antena que despunta a lo lejos. En una especie de bifurcación giramos a la izquierda y por firme algo pedregoso ganamos unos metros. De inmediato llegamos a una puerta metálica que cruzamos, y seguimos adelante. Por la derecha queda una granja cerrada con un vallado. Antes de pasarla de largo, tenemos que estar atentos para descubrir por la izquierda (W207) un senderillo que asciende. Abandonamos el camino principal y seguimos esta trocha durante un buen rato, sin interrupción.

Vamos para arriba
La senda es estrecha pero muy marcada, de tierra algo rojiza y con piedras más o menos abundantes, según los trechos. Las calizas afloran cada vez de forma más patente, lo que hace al trayecto más divertido. Por la izquierda quedan las balsas de Valcaba, que no veremos hasta subir bastante más, y a la espalda empezamos a tener buenas vistas sobre el valle y las cordilleras que lo cierran por el sur. Poco después pasamos por un pequeño encinar, con el suelo ya muy rocoso, y de nuevo salimos a campo abierto, mientras la pendiente se suaviza.  Estamos dando un cierto rodeo por la izquierda de la cumbre, con varias elevaciones menores hacia el oeste, y cada vez más numerosas y notables crestas calizas, abruptas y por supuesto solitarias.

Llegamos por fin a otra puerta metálica, con una profunda sima por la izquierda, que veremos mejor desde más adelante. Justo después encuentramos una bifurcación, con sendero más marcado y menos pendiente por la izquierda, y otro algo más confuso, pedregoso y abrupto por la derecha, que es el que tomamos. Unos metros más arriba confluimos con otro camino que cruza de izquierda a derecha, donde debemos girar a la
La antena, todavía lejos
izquierda (W205), y así seguimos, describiendo una amplia curva hacia el oeste. Por la izquierda la pequeña sierra enlaza con la zona de Cabárceno donde se sitúa el popular parque,más allá de Castilnegro.

Ya vemos por la derecha una antena, aunque todavía lejana. Esta curva, en zona despejada y pendiente moderada, va rodeando un par de promontorios rocosos. Llegamos así a una especie de collado más o menos plano, desde donde se divisa un hipotético acceso en línea directa atravesando el karst, pero es ésta una opción sumamente complicada que debemos desechar.  

Pinar y pala de subida
Ahora vamos dando un rodeo que nos aleja de la cumbre, y además perdemos unos cuantos metros, o sea, dos cosas que cabrean un poquillo cuando tenemos el objetivo visible y aparentemente cercano. Nos dirigimos a un pinar, donde encontramos una sucesión de caminillos entre los que deberemos elegir siempre el más marcado, sin perder el rumbo de giro a la derecha. Pronto tenemos a la vista Santander tras los árboles, y nos preparamos para acometer la última pala.

El pino, a mitad de la rampa
Salimos del pinar (W206) y toca picar para arriba, progresando por terreno abierto salpicado de argomas. La pendiente es bastante fuerte (como un 30%), y podemos entretenernos con las vistas a la espalda, y al oeste sobre el cordal antes citado. Un pequeño y solitario pino puede servirnos de referencia porque, aunque nos parezca que llevamos muchos metros ascendidos, todavía nos queda otro tanto, quizá algo más. La ventaja es que podemos zigzaguear cuanto nos apetezca, porque –un poco como en el Gorbea- las antenas de la cima parecen cercanas pero no terminan de llegar.

Cima y mamotreto
Finalmente accedemos a la carretera, y la gracia del monte desaparece por completo, fagocitada por guardarraíles, asfalto y cemento. Remontando por la carretera en curva, accedemos a la cima (PEÑA CABARGA o Pico Llen, 568 m.), totalmente urbanizada, con un edificio con múltiples antenas por la derecha y el pirulí por la izquierda, con lo que parece la base de un vértice geodésico sobre un promontorio rocoso en el centro, que es lo único que parece haberse salvado del estropicio. La construcción principal es el monumento al indiano, una cosa sencillamente horrorosa, una especie de monstruo gigantesco de aspecto inequívocamente franquista, con un mirador circular desvencijado.

Santander a vista de pájaro
Pero no nos pongamos tensos. A cambio, las vistas son excepcionales: tenemos bajo nosotros la totalidad de la ciudad de Santander, la bahía y la costa hacia oriente. Hacia el interior, una mesa de orientación nos facilita el trabajo de identificar las cumbres, entre las que se destacan Peña Rocías, Porracolina y Castro Valnera, marcando la línea del horizonte. Como en su día pillamos una jornada brumosa, hemos de recurrir a una fotillo encontrada por ahí, y que tampoco le hace justicia al paisaje (es chula, pero queda algo rara, no sé, como sin perspectiva).

La ruta marcada prevé el descenso por el mismo camino de subida, aunque en lugar tan próximo a entornos urbanos, las alternativas son numerosas dependiendo de los transportes de que dispongamos.

martes, 15 de diciembre de 2015

Memaia

Un pequeño cordal cierra por el Este el valle de Atxondo, separándolo del cercano municipio de Elorrio. Sus proporciones palidecen frente al imponente cresterío que se levanta enfrente, culminando en el soberbio pico de Anboto. Se trata de una modesta sierra, de perfiles redondeados y cubierta de arbolado, que se diluye por el sur en las montañas de reúnen los tres territorios de la Comunidad autónoma vasca.

Memaia constituye el punto culminante, y a él nos acercamos en esta excursión que iniciamos en Elorrio, en un recorrido que nos permite disfrutar de algunas buenas panorámicas sobre sus más sobresalientes vecinos.

               DISTANCIA: 10,3 km.
            DESNIVEL: 460 m. (215-675)   CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 8 (4-4-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Polígono Betsaide (Elorrio)
            VIAS: Pista de cemento y grava, senderos de tierra
ACCESOS: De Bilbao a Elorrio, autopista A-68 dirección Donostia salida 88 Iurreta-Durango. Se toma la N-634 en la misma dirección, hasta desvío a la derecha por la BI-636 en dirección Elorrio. Se toma la BI-2632 y en el casco urbano, girar a la derecha hacia el Pol. Ind. Betsaide, donde se puede aparcar. Bizkaibus A-3923 Bilbao-Durango-Elorrio (Gurutziaga, fin de trayecto)
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 59



           
Ermita de San José
En las afueras de la señorial localidad de Elorrio, el polígono industrial Betsaide es un buen punto de partida que nos ofrece amplio espacio para aparcar, al menos los fines de semana. Al lado tenemos además un agradable parque y la hermosa ermita de San José, con un porche y enrejado de madera.

Desde la ermita, bordeamos un frontón junto a un caserío y volvemos a la carretera que enfila hacia un túnel. Lo cruzamos y vemos por la izquierda una pequeña placa que indica hacia el Betsaide, que es la que tenemos que seguir, girando a la izquierda y tomando un camino de cemento que sube con decisión.

Se cruza un paso canadiense y, paralelos a la carretera (N-636, que va hacia el puerto de Kanpazar), tenemos una bonita perspectiva sobre el casco urbano, protegido por la pequeña sierra que forman Erdella y
Udalaitz
Satamariñazar. La pista es árida y aburrida, pero pronto pasa a ser de gravilla, y por la izquierda empezamos a ver el poderoso perfil de Udalaitz, que nos acompañará durante buena parte de la subida.

Vamos ignorando cualquier desviación y ganando metros, siempre de forma moderada. Pasamos un tramo de pinar que enseguida termina, y seguimos a campo abierto, con helechos y monte bajo por la izquierda, y el omnipresente Udalaitz, que nos ofrece sucesivas perspectivas, incluida lo que parece el minúsculo orificio del túnel del TAV.

Fuente
Entramos de nuevo bajo arbolado y encontramos una fuente, con un banco de cemento en un agradable recodo. El manantial nace en la ladera por donde luego bajaremos y se dirige hacia el cercano barrio de Iguria.

Continuamos subiendo hasta que, de repente, nos encontramos en el punto más espectacular del día, una especie de mirador donde se reúnen las estribaciones de Memaia, Udalaitz y Betsaide. Aquí nos asomamos al valle justo enfrente del Anboto, cuya gigantesca mole blanca se presenta escoltada por el Andasto, y con los escarpes de Iruatxeta emergiendo por detrás.


Anboto y su cordal desde el mirador
Una imagen soberbia que se prolonga por el cordal calcáreo, siguiendo por Elgoin y Kurutzeta hasta Larrano, para levantarse de nuevo hacia Alluitz. Pero no sólo Anboto: desde aquí mismo tenemos otra imagen aplastante de Udalaitz, ya muy próximo y, asomandonos un poco al valle, por la izquierda se distinguen con nitidez las cimas de Betsaide y Tellamendi, que nos separan del territorio alavés. Para qué más.

Desvío hacia la cima
La pista se bifurca y continúa faldeando por la derecha, por donde seguiremos, ignorando una pista de grava que asciende junto a una caseta. Ahora vamos perdiendo metros suavemente pero de forma continua, en un camino muy cómodo, que nos ofrece todo el tiempo las excepcionales panorámicas sobre las blancas paredes al otro lado del valle.

Tras un tramo como de 1 km. que, pese a todo, se hace un poco largo, y donde perdemos unos 60 u 80 metros, cruzamos un paso canadiense y encontramos el punto donde hay que abandonar la pista (DESVIO) y empezar a subir de verdad. Por la derecha sale un camino ancho junto a un redil, y por allí subimos.

Camino por el pinar
Es el típico camino bajo pinar, con el suelo rojizo por las agujas caídas. Vamos describiendo amplios lazos, y lo más lógico sería continuar el trazado de la pista casi hasta el final. Pero a veces nos aburrimos de seguir pistas monótonas, nos entra la prisa e improvisamos alternativas que no siempre acaban bien:

VARIANTE: En la bifurcación más visible (DESVIO-2) podemos tomar el sendero que sale por la izquierda con mayor pendiente que el principal. Al de unos pocos metros la trocha se empieza a ver bastante cerrada, continúa un pequeño tramo en que hay que avanzar por la brava (zarzing notable) y finalmente distinguimos una sendita que penetra en la espesura, para reaparecer de nuevo en la pista anterior. La verdad es que atajamos un pelín, pero seguramente no merece la pena.

Último desvío
Ahora toca acometer los últimos metros de subida. Las rampas son cada vez más duras, porque no hay que olvidar que tenemos que subir unos 100 m. a machete, sin más posibilidad que zigzaguear moderadamente bajo la misma cumbre. Incluso el antes siempre presente Anboto ha desaparecido tras las copas de los pinos, y nos ha dejado solos con nuestra respetable rampa.

Cuando ya está claro que falta poco, descubrimos por la izquierda algo que puede ser al mismo tiempo un improvisado banquito de piedra y un pequeño dolmen, aunque ninguna de las dos funciones parece tener mucho sentido y sólo sea un hito 'de diseño'. Tiramos por tanto hacia la izquierda, y el camino prácticamente desaparece, sumergido entre helechos y zarzas, aunque sin la contumacia vegetal de la variante anterior. Vamos subiendo un poco penosamente, y Anboto reaparece.

Cima
Pero enseguida aparece un vallado, y tras él, por fin, el vértice geodésico (MEMAIA, 675 m.). La cima se encuentra casi por completo rodeada de arbolado, con un par de buzones bastante extraños. Desde un lado se consigue ver el Anboto, pero no tenemos ninguna otra vista que no sean los árboles de esta gigantesca explotación maderera que es el Memaia al completo. Esto, claro está, a no ser que haya habido una tala reciente, que ya se sabe que en estos casos el entorno cambia radicalmente de un día para otro.

Para bajar, como no nos suele gustar volver por el mismo camino y además se hace un poco largo, vamos a atajar un poco. La idea es regresar por el camino más recto hacia nuestro punto de partida, o sea, en dirección norte. Empezamos a bajar por el pinar sin camino, en la misma dirección de llegada, y enseguida encontramos un sendero por el que seguiremos descendiendo. Pasamos un pequeño pero muy bonito cipresal y empezamos a encontrar sucesivas bifurcaciones, porque todo es una maraña de caminos forestales. Tomaremos casi siempre el camino que más claramente baja, con alguna excepción que indicaremos.

Entre cipreses
Vamos así desechando gran número de desvíos, por senderos a veces más anchos o estrechos, limpios o sucios, que siempre nos llevan para abajo. Cruzamos en perpendicular una pista de cemento y continuamos hasta una INTERSECCIÓN, un poco por debajo de la cota 500, donde ambos caminos descienden por igual, y aquí tomamos el de la izquierda, por donde continúa un camino de pura tierra, bastante blando y con grandes rodadas de camiones.

Elorrio a la vista
En unos minutos el arbolado se abre, y se divisa de nuevo Elorrio y sus montes cercanos. Encontramos otro senderito bajo arbolado, que conduce hacia un arroyo que hay que cruzar. Aunque es sin duda la parte más bonita del recorrido, el camino está en algunos tramos bastante cerrado y en otros es un pelín tortuoso. Pero, tras unos minutos un poco más complicados, arribamos a una carreterilla asfaltada, que tomamos como siempre en descenso. Pasamos varias curvas hasta un cruce con una torreta eléctrica y un cartelito de una maderera, donde tiramos a la derecha. Pocos metros después accedemos al desvío inicial junto al túnel, y de ahí a la ermita de donde hemos partido.

La villa de Elorrio merece de verdad una visita pausada, que bien podemos realizar después de nuestra tranquila mañanera: palacios y edificios señoriales, casas blasonadas, iglesias y cruceros, nos hablan de la intensa historia de esta población, y la famosa Necrópolis de Argiñeta muestra gran cantidad de elementos funerarios de la Edad Media, si nos interesa el asunto. Para elegir.