viernes, 24 de abril de 2020

Serantes desde Kabiezes

El Serantes es un monte indisolublemente ligado al municipio de Santurtzi, un núcleo urbano recostado entre la falda del monte y el mar, como pocos de su tamaño. De forma que las calles de la vieja aldea pesquera son como un puente entre el verde y el azul. Ello a pesar de que aproximadamente la mitad de la superficie del Serantes pertenezca al vecino Zierbena, también de vocación marinera y algo más montañero.

Así que gracias a su privilegiada ubicación (o por su culpa, según se mire), el Serantes es un monte sumamente humanizado: no solo congrega numerosos paseantes y una curiosa romería el Lunes de Pascua, sino que reúne varios fortines y un pequeño castillo, lo recorren una línea de alta tensión y una larga pista, y es sede de una magnífica prueba montañera que le vincula a los pequeños y muy próximos Luzero y Montaño.

No tendrá por tanto el encanto de una naturaleza salvaje o exuberante, pero pocos montes pueden disfrutar de panorámicas más espectaculares.

            DISTANCIA: 6,30 kms. (solo cima) / 8,5 km. (alternativa)
            DESNIVEL: 390 m. (62-452) CENTENARIO - Techo municipal (Santurtzi)
DIFICULTAD: Solo ascensión: Baja 6 (3-2-1)  Rampas del 30%
                      Alternativa: Media-Baja 8 (3-3-2)  Rampas del 30% - Zonas de peligro
            ITINERARIO (ida y vuelta, o circular)  Inicio y Final: Metro Kabiezes
            VIAS: Urbanas, carretera, pista de tierra, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, autopista a Santander salida Santurtzi-centro. En la primera rotonda se gira a la derecha y se sube hasta la segunda, donde se encuentra el mercado de Kabiezes. Bizkaibus A-3151 parada Kabiezes. Metro Kabiezes.
TRACK: Wikiloc
ENLACES CON: Serantes desde Valle 
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 14
IGN MTN50-0061 Bilbao y 0037-Algorta




Aunque la boca de metro de Kabiezes (salida Lauaxeta) queda más cerca de la ruta que vamos a seguir, tomamos como referencia la rotonda de Kabiezes (mercado y parada de bus) por ser más próxima a cualquier medio de transporte que vayamos a tomar (por cierto, no es buena idea venir aquí en coche, porque el aparcamiento es una aventura casi imposible. Estáis advertidos).

Esta excursión tiene dos partes bien diferenciadas: lo que es propiamente la ascensión a este monte (o sea, subir y bajar por el mismo camino), y una prolongación en la que recorremos parte del cresterío y volvemos por senderos un poco más complicados. Como las dos partes son independientes, y entendemos que pueden ser aptas para distintos tipos de aficionados, las exponemos por separado, y cada cual que se sirva a su gusto.

La ascensión

Los últimos caseríos
Justo al lado de la rotonda de Kabiezes, empezando a bajar hacia el centro de Santurtzi, unas escaleritas llevan a una especie de parque con unos columpios, y en cuanto las subimos ya se ve la tapia y las torres de iluminación del campo de fútbol de San Jorge, que es hacia donde hay que ir, siguiendo la calle Pajares. Pasamos junto al campo y seguimos subiendo, ahora junto al instituto de FP San Jorge, y más adelante otro centro educativo, dejando todo ello por la derecha. Todavía se puede ver (izquierda) alguna de las viejas casitas que poblaban estas laderas hace unas décadas. Nada más pasar el último colegio bajamos ligeramente, siempre por carretera, para volver a remontar unos metros en dirección a un edificio verde, que es la residencia Nuestra Señora de Begoña. Justo antes de llegar, con la finca ‘La Ponderosa’ por la derecha, hay una bifurcación donde, junto a unos contenedores, tenemos que tirar hacia la izquierda para pasar por el barrio de El Villar.

Inhóspito
Tras dejar atrás las últimas casas, enfilamos hacia algo llamativo: una amplísima estrada, pedregosa y en moderado ascenso, que canta una barbaridad si lo miramos en el Google Earth, y se diría que es lo que queda de alguna infraestructura que no llegó a terminarse. Se inicia en una especie de explanada donde aparcan algunos coches y hay una finca por la izquierda. A partir de ahí es un camino ancho y desnudo, con lajas y piedra suelta, y con pendiente no muy fuerte, que se puede superar mejor por un senderito por la izquierda. Sin darnos cuenta, pasamos sobre la salida de la autopista hacia el puerto. Son aproximadamente 400 metros de camino recto, al cabo de los cuales ya hemos ganado suficiente altura como para ver la cima –que no perderemos casi en ningún momento- y tener a la espalda alguna perspectiva sobre los montes de Triano, Ugaldebieta y Gallarta.

Nuestra cima
Con alguna señal que indica la dirección hacia el Serantes (son pequeñas, pocas y no muy visibles), el camino se estrecha y gira a la derecha, pasando junto a la tapia de otra casa y un vallado de madera, atravesando el cual (derecha) llegaríamos hasta el polvorín del Mazo, asentado en una colina encima del barrio de Mamariga. Llegamos a un punto (TORRE) donde debemos girar a la izquierda; en realidad, el camino describe el giro, pero puede atajarse por el interior, siempre a escasos metros de una torre eléctrica, que nos debe servir de guía sobre todo a la vuelta, porque hay numerosos caminos en todas direcciones. Tras coincidir unos metros con los postes de una conducción de gas, pasamos ahora a un senderito de tierra que enfila directamente hacia el cono superior del monte, pasando junto a bonitos espinos en flor. Según miramos a la cumbre, distinguimos a la izquierda el vistoso resalte rocoso por el que pasaremos a la vuelta (si tomamos la alternativa que luego se explica).

El Abra, puerto y Punta Galea
Vamos poco a poco cogiendo metros, y el camino se estrecha y se ancha alternativamente, hasta que vemos la primera marca del GR 123 Vuelta a Bizkaia, y alcanzamos una especie de rellano. En una curva a la derecha, dejamos por la izquierda un sendero por el que volveremos, precisamente con los postes de señalización del GR y otra gran baliza blanca. Remontando unos metros más, alcanzamos ya el FUERTE, justo en la base del tontor final del Serantes. Este collado reúne a la mayor parte de gente en la famosa romería de Cornites, el lunes de Pascua. Todas las fortificaciones de este monte proceden del siglo XIX, y podemos leer aquí y aquí sobre su historia y características. Con buen tiempo, suele verse gente tomando el sol en este fuerte, y recientemente ha sido objeto de algunas obras para instalar un punto de observación de aves y quizás algunas cosas más. Por ahí han circulado algunos proyectos faraónicos de esos que gustan tanto a los políticos, y de los que hablamos (de los proyectos, no de los políticos) en la entrada Serantes desde Valle.

Desde lo alto de 'La cuesta', con el fuerte abajo
Ahora ya solo queda el final, o sea, lo más jugoso: ‘La Cuesta’, como reza el cartel indicador, esa rampa de unos 300 metros de longitud que remonta los últimos noventa y tantos hasta la cima. Con esas cuentas que solemos hacer, la conclusión es clara: nos comemos un desnivel por encima del 30% de principio a fin, por sendero algo pedregoso, aunque permite zigzaguear un poco y, si nos paramos a tomar un poco de aire, ofrece una vista espectacular a nuestra espalda. También es verdad que este tramo, antiguamente árido y desnudo, ha sido repoblado por la vertiente interior (izquierda), y por ahí, entre árboles, siempre resulta menos severa la ascensión.

Lavando la cara al 'castillo'
Con este interesante aperitivo, llegamos finalmente, tras cosa de una hora, a la cima (SERANTES, 452 m.), coronada por el castillo hace poco remozado, con una mesa de orientación mirando hacia Bilbao (sureste), y la enorme antena detrás. El Serantes es por su ubicación una atalaya excepcional, desde la que se observan sin dificultad la mayoría de los montes más significativos de Bizkaia, desde Jata y los montes de Durango, hasta Ganeko, Eretza, Ganeran o Mello, incluyendo por
Ugaldebieta, Gallarta y montes de Triano
supuesto el Gran Bilbao al completo. El resto, hacia el oeste, lo veremos enseguida. Detrás del castillo, en efecto, encontramos dos buzones y un horrendo e innecesario mirador, y ahí tenemos más vistas excepcionales que alcanzan hasta cabo de Ajo, Santoña, el Cerredo y Castro, con Muskiz y Montaño (Serantes Txiki) en primer término, y Alen y los montes de Saldamando detrás. Aquí concluye lo que es propiamente la ascensión a este simpático monte, y nos volvemos por el mismo camino de ida hasta nuestro punto de inicio.

A no ser que queramos prolongar la excursión y darle algo más de exigencia y emoción:

Alternativa: vuelta por el interior

Bien, aviso que esto que viene tiene un poco más de enjundia, que añadimos cerca de 3 kms. a lo que sería el descenso ‘normal’, y también alguna dificultad que iremos contando.

El giro, con vistas al oeste
Una vez en la cima, seguimos la cresta en dirección NW, o sea, la contraria a la de llegada, primero por la pista y luego, abandonándola en la primera curva, tomando el senderito que va cumbreando en dirección a una enorme torre eléctrica rojiblanca, que enseguida se hace visible. Por camino fácil y entretenido, pasamos en unos minutos junto a la Cueva Mayor. La trocha se bifurca cuando uno de los brazos se arrima más a los cortados, y desciende muy suavemente con vistas espectaculares tanto hacia la costa de Cantabria como hacia la zona minera del interior. Tras unos diez minutos de paseo aparecen los postes que indican el giro a la izquierda que sigue el GR 123, que es por donde vamos a continuar. Nada más hacer el giro, se presenta el primer problema, y el más peliagudo: nos metemos de lleno en una pendiente muy
Con cuidado
potente (más del 45%) que cae hacia los pastos de Valle, y sobre todo, tenemos que superar una zona de roca desnuda al mismo tiempo que perdemos metros en una especie de talud muy pronunciado. Hay que bajar con mucho cuidado para no irnos rodando ladera abajo, y de ninguna manera tomar esta opción en caso de visibilidad limitada o firme resbaladizo. Puede ser un punto peligroso.

Superados los metros iniciales, que son los peores, tomamos el típico caminillo que faldea en medio de una pendiente todavía muy fuerte, algo que recuerda a la Senda del Espino del Ganeko o a la Senda Negra del Tologorri, aunque con dimensiones mucho menos brutales. Para mis colegas los del vértigo: si nos decidimos a seguir por aquí, manita izquierda buscando la pared y mirada fija en el camino, olvidándonos del paisaje. La senda va perdiendo altura, ahora más suavemente, hasta encontrar una bifurcación, de nuevo señalada (de forma excesiva y algo confusa) por las balizas del GR. En nuestro caso, vamos a seguir esta ruta, tomando el camino que desciende por la derecha, aunque puede ser recomendable hacer lo contrario, como se indica ahora:

VARIANTE: si tomamos el camino de la izquierda (el que el GR marca como que no hay que seguir) perderemos menos metros que luego no habrá que remontar. El camino, de características similares al GR aunque algo menos vistoso, es mucho más horizontal, y se reúne con el propuesto unos 800 metros más adelante, evitando el sube-baja que describimos a continuación.

Vuelta hacia el fuerte
Siguiendo por tanto la indicación del sendero balizado, continuamos en descenso más pronunciado, aunque ya sin la compañía de las grandes pendientes anteriores. Pasamos junto a un arbolado, e inmediatamente después atravesamos una especie de pequeña canal en otro de los resaltes rocosos que jalonan esta vertiente del monte, quizá el punto más bonito de esta parte de la ruta. Continuamos siempre en descenso, divisamos de nuevo en lo alto la antena de la cumbre –todavía no estamos bajo ella ni mucho menos-, y llegamos a una nueva bifurcación, donde hay que estar atentos: aquí debemos abandonar el GR, que continúa bajando hacia la visible área de servicio de Ugaldebieta, y toca recuperar los metros perdidos.

Siempre por el mismo formato de senda estrecha (y puede que embarrada en algunos puntos) remontamos un par de repechos, el último y más potente de los cuales corresponde al contrafuerte que vimos al acercarnos a la cima, y finalmente alcanzamos la pista de subida junto a los postes y el fuerte, claramente visible. A partir de aquí no queda más que deshacer el camino de subida hasta nuestro punto de partida en Kabiezes.

Santurtzi, más cerca
Hay que advertir que, en la bajada más que en la subida, puede ser fácil liarse un poco con la cantidad de caminos y bifurcaciones que existen en esta parte del monte. No olvidemos que es un lugar muy próximo a la ciudad y por tanto muy frecuentado desde siempre. Por tanto, si necesariamente tenemos que volver a Kabiezes hay que tener un poco de cuidado en no perder la ruta, por ejemplo fijando algunos puntos de referencia, principalmente la torre del tendido eléctrico que vimos al subir. Pero si hemos venido en transporte público –que es lo más recomendable- no habrá problema en tomar otro camino: todos ellos, a partir del fuerte, terminan en algún punto del casco urbano de Santurtzi, donde tenemos muy fácil acceso a Metro, autobuses o tren para volver a casa.

domingo, 29 de marzo de 2020

Maiaga



Hace ya unos cuantos días que nuestros montes están desiertos. No me diréis que no lo habéis pensado. Allí están los caminos, los animales a quienes nadie molesta, los árboles y plantas que sigue creciendo sin paseantes que los admiren. Es algo triste y, sobre todo, extraño. Pero esto pasará, y volveremos a encontrarnos en el Pagasarri, en el Gorbea, en Urkiola o en los montes de Triano, en tantos lugares fantásticos. Allí seguirán, como siempre, quizá con los senderos algo más cerrados, esperando el regreso de quienes los disfrutamos cada semana.

Mientras tanto, alegremos estas horas hablando de esos lugares, contemplando fotos y recordando el aire limpio y los sonidos del viento, los arroyos o los pájaros. Volveremos. Y entre tanto, ánimo y a resistir.


Al sur de Sollube, entre el valle de Mungia y Urdaibai, muy cerca de Gernika, se encuentra el modesto Maiaga, una de las numerosas pequeñas cimas que salpican esta zona, siempre en torno o por debajo de los 400 m. de altitud. Aunque su interés montañero es muy limitado, nuestro monte invita a un paseo cómodo, de longitud muy asequible y pendiente apta para cualquier persona. La caminata nos recompensará con excelentes vistas, que sorprenden en cota tan reducida, y servirá para conocer este rincón poco visitado de la Bizkaia rural.  

            DISTANCIA: 4,90 km.
            DESNIVEL: 130 m. (270-403) CENTENARIO Techo municipal (Errigoiti)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0) 
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y Final: Elexalde (Errigoiti)
            VIAS: Carretera, pista de cemento, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, BI-631 dirección Mungia hasta rotonda final de la autopista, donde se toma la BI-2121 hasta Errigoiti. Se pasa de largo el núcleo principal (Uria) y unos 500 metros después se toma un desvío a la derecha hasta Elexalde (La línea A-3534 de Bizkaibus parte desde Gernika)
TRACK: Wikiloc
Más información:
(primera parte)
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 42
IGN MTN50-0062 Durango




Agradezco en primer lugar a Pedro, que en su blog Descubriendoalturas me descubrió esta pequeña cima, ideal para un paseíto asequible y tranquilo, tal vez para tonificar un poco tras una etapa de inactividad. Y no digo más al respecto.

Humilladero junto a la iglesia
El camino hasta Errigoiti es algo enrevesado para quien no conozca bien la zona y desprecie, como un servidor, el uso del GPS. Desde la rotonda de Trobika (Mungia) hay que tirar hacia el polígono Belako y seguir la BI-2121 sin ninguna desviación. Esta carreterilla, más bien estrecha y llena de curvas, suele estar atestada de ciclistas en fin de semana, así que hay que recorrerla con mucho cuidado. Pasando de largo Errigoiti (Uria), en poco más de 500 metros ya se adivina el camino que surge por la izquierda, junto a unos caseríos, y un desvío a la derecha en subida. Para aparcar correctamente y sin problema, podemos subir un poco más hasta el barrio de Elexalde, con un restaurante, el humilladero de San Antonio y la iglesia de Andra Mari de Idibalzaga, todo ello rodeado de campa y algunas parrillas, un lugar bien chulo. Por aquí pasa también el GR 98 (Vuelta a Urdaibai), con el que coincidiremos un rato.

Camino hacia Madalen
Hay que bajar de nuevo a la carretera (se puede atajar por la hierba) y cruzarla, para tomar un camino asfaltado que arranca junto a un poste de señales que indica Madalen a 0,5 km. y sigue el GR y el PR BI-173 (Gernika-Lumo). Subimos suavemente entre prados y algún caserío, y enseguida contemplamos por la izquierda (norte) la cima de Sollube, más tarde también Jata, y más a la derecha lo que creo que es el barrio de Metxika. Llegamos así a MADALEN, un apacible grupo de caseríos donde por la derecha (sur) aparece una estupenda estampa del cordal de Anboto. Aquí hay que estar atentos: junto a unos buzones, otra cruz de señales nos dirige hacia la izquierda (Sallobante y Lumo), por donde abandonamos el barrio.

Pasamos a pista de cemento, siempre en pendiente muy suave, y descubrimos, aunque bastante a lo lejos, nuevos perfiles conocidos: Ganeko, Eretza y Ganeran, que cierran la panorámica hacia el oeste. Llegamos así a una pronunciada curva con un sendero que sale de frente. Como parece más apetecible subir por tierra y volver por la pista –que es lo que evidentemente debe ocurrir- tomamos este camino (DESVIO-1). Ahora vamos a ascender los 100 metros que nos quedan zigzagueando por esta ladera sur, lo que deja claro que el esfuerzo será casi nulo. Solo hay que prestar un poco de atención en dos momentos.


Por el viejo pinar
El primero de ellos es la primera curva que se nos presenta: aunque el camino sigue también recto, hay que girar a la derecha (GIRO) para no dar un rodeo hacia el norte. El camino tiene algunos tramos algo embarrados aunque no haya llovido en unos cuantos días, lo que indica que con lluvias se presentará algo problemático. Pero tiene sobre todo un aspecto algo desolado, con hierbas muy altas y pinos que parecen envejecidos y débiles. Vamos, un entorno más bien poco atractivo, la verdad. El segundo punto que puede inducir a error es bastante similar, unos 300 metros más adelante: hay que desechar el camino que sigue de frente y girar de nuevo a la derecha (GIRO-2) para continuar, ya cerca de la cima, por sendita estrecha y bien marcada.

Cima
Ya solo queda un ligerísimo y muy corto repecho, y estamos arriba (MAIAGA, 403 m.), tras una ascensión sumamente sencilla, que no nos habrá hecho siquiera sudar un poco. Con vértice geodésico capado y buzón, por lo visto hace un tiempo la cumbre estaba totalmente cegada por el arbolado, pero ahora es posible tener buenas vistas entre la ramas. Las perspectivas, todas bastante lejanas, la verdad, son las que ya tuvimos a la subida, además del Gorbea, y un trocito de mar hacia el norte.

Sendero, con Sollube al fondo
Desde la cima seguimos la sendita que continúa en ligera bajada, y en unos pocos metros, de nuevo atentos para el siguiente desvío. Aunque el camino continúa recto, hay que encontrar una trocha más estrecha que sale por la izquierda (GIRO-3), que es la que debemos tomar. (De no hacerlo, tampoco tendríamos mucho problema para encontrar la salida a la pista). Descendemos ahora por camino algo más amplio, y unos pasos antes de alcanzar la pista, solo durante unos segundos tenemos una hermosa perspectiva sobre Ereñozar, con Gautegiz-Arteaga en su falda.
 
Oiz y cordal de Anboto
Y enseguida salimos a la PISTA, que tomamos a la derecha, la misma que abandonamos en la subida, y que ahora nos conducirá, sin más complicación, hasta Madalen, y de ahí a nuestro punto de partida, no sin haber disfrutado de nuevas vistas sobre Oiz y Anboto, y haber contemplado esta hermosa fuente de madera labrada.

Como curiosidad, a poco menos de 2 kms. de nuestra cima se encuentra la de Bizkaigana. Es aún algo más modesta que Maiaga, pero se dice que el topónimo es el que dio lugar a la denominación de Bizkaia como nuestro territorio. A lo mejor otro día le hacemos una visita,




sábado, 7 de marzo de 2020

Embalse de Zollo


A la sombra del amplio circo que dibuja la gran mole de Ganekogorta con sus cordales de Kamaraka al Oeste y Pagasarri al Este, se recoge el valle de Zollo, salpicado por pequeños núcleos rurales y caseríos aislados. En un paisaje apacible, numerosos arroyos descienden de las cumbres cercanas formando modestas quebradas y ondulaciones, hasta que desaguan en el muy cercano Nervión.

En este encantador entorno, los cauces de varios de estos regatos se reúnen en un embalse que pone el contrapunto el verde abrumador que lo rodea. El pequeño pantano es como una joya guardada celosamente entre montañas, una sorpresa que descubrir en cualquiera de las muchas rutas que cabe realizar por la zona, y que también podemos conocer en un tranquilo paseo. No obstante lo escueto del camino que nos lleva al embalse, o precisamente por ello mismo, proponemos tres alternativas para llegar a él. Cada cual elija a su medida.   

            DISTANCIA: 7,20 km. (variante por el monte)
            DESNIVEL: 140 m. (220-360) (id.)
DIFICULTAD: Muy Baja 3 (1-2-0) 
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: Zollo (Arrankudiaga)
            VIAS: Senderos de tierra, carretera
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Vitoria-Gasteiz salida 1 (Arrigorriaga). Tomar la BI-625 en dirección Llodio hasta Miraballes. Pasado el polígono Usila se toma por la derecha la BI-4521 dirección Zollo. Seguir la carretera hasta el núcleo de Elexalde, donde hay dos amplios aparcamientos. (El Bizkaibus A3613 Bilbao-Orozko, o la línea C3 de Renfe nos llevan hasta Miraballes, pero luego hay que andar casi 5 kms. hasta Zollo).
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 42
IGN MTN50-061 Bilbao




Zollo-Elexalde
 Cuando cogemos la carreterilla BI-4521 que sube desde Miraballes hasta Zollo encontramos una zona paradisiaca, con el coloso Ganeko al fondo, prados y bosquetes con caseríos aquí y allá. En el núcleo principal de Elexalde, junto a la hermosa iglesia de San Martín Obispo (una vez más), hay un par de amplios aparcamientos.

El camino hacia el embalse ofrece varias alternativas. Por la carretera, desde esta hermosa barriada no hay más que seguir por el asfalto para alcanzar primero el más pequeño núcleo de USTARA (hasta aquí se puede llegar incluso en coche) y en unos 500 metros más estaríamos junto al embalse, como luego contamos. Un paseíto que sumaría unos 2,5 kms incluida la circunvalación de la lámina de agua. Para estirar las piernas.

Bifurcación
Otra opción es atacar un pequeño rodeo para pisar algo de tierra. En vez de seguir la carretera, giraríamos hacia la derecha para pasar junto al cementerio, ganando unos metros y entrando en un sendero bajo altos pinos. El paisaje se abre después, quedando claro que estamos en zona de explotaciones forestales, lo que siempre supone un problema, con múltiples caminos en todas direcciones. Seguimos siempre de frente hasta que encontramos una BIFURCACIÓN, con un camino que baja por la izquierda y otro que sube por la derecha. En esta segunda alternativa, optamos por el camino que baja, y en unos pocos metros alcanzamos de nuevo la carreterilla anterior, poco después de los caseríos con los contradictorios nombres de Etxetxikerra y Andikoetxea. De ahí hasta el embalse, por asfalto como en el caso anterior.

Descenso por el pinar
La tercera posibilidad es hacer una breve incursión por el monte. Empezando junto al cementerio igual que en el caso anterior, al llegar a la BIFURCACIÓN tomamos el camino de la derecha. El camino va ganando altura por la ladera de Urduntzelai, quedando claro que habrá que enfilar hacia el oeste (izquierda) para traspasar el arroyo Anibarri o Kobeta. Para hacerlo hay que continuar en subida hasta una curva cerrada, con bastante barro y un desvío. Aquí cruzamos el regato, girando a la izquierda, aunque seguimos ganando altura.

Por la derecha queda la fuente de Gorostieta, y seguimos subiendo por camino más amable, hasta encontrar un DESVIO por la izquierda, en fuerte bajada con un cierre con palos de madera. En un descenso pronunciado, llegamos a una txabola, donde hay que girar a la izquierda y continuamos ya por camino mucho más claro, hasta dar… con la carretera del principio, justo en el barrio de USTARA.

Hacia el embalse
Aquí ya se reúnen los tres itinerarios propuestos, y continuamos adelante rumbo al embalse. En la primera curva hay un cartel de presa Kurtzeta (hay fuente), y el camino asfaltado continúa en recto enfilando hacia el Ganeko y bajando suavemente. Tras pasar una puerta nos encontramos en una bifurcación: hacia abajo por la izquierda baja y hacia arriba por la derecha El primero nos llevaría a la parte baja del cierre del embalse, sin paso posible; así que tenemos que tirar por la derecha, lo que nos lleva a la parte superior del muro, con un caseta con pintadas por la derecha.

Ganeko desde el muro
Se pasa por encima de un curioso aliviadero lateral, y una vez encaramados en lo alto, la presa tiene un aspecto realmente atractivo. Salvo época de sequía, está a tope de agua, rodeado por mil tonalidades de verde sobre pequeñas elevaciones, el agua aparentemente limpia (parece que hay bastante pesca) y el Ganeko al fondo. Pasamos a la margen izquierda, junto a lo que parece una vieja caseta de bombas, por donde parece se ahogó un chico hace algún tiempo, y ahí mismo encontramos un bonito sendero que debemos tomar. Por cierto, que en un determinado punto de este tramo tenemos una sorprendente perspectiva nada menos que de Anboto, muy muy lejos pero inconfundible en el horizonte.






Dejando por la izquierda un camino bastante sucio, tomamos una senda que discurre junto a lo que podríamos llamar una ‘playa’, una apacible campita que se sumerge tranquilamente en las aguas del embalse. Esta pequeña trocha circunvala completamente la superficie del agua, y por ella continuamos, en ocasiones cogiendo unos metros de altura, y casi
siempre muy cerca del líquido elemento. Realmente es un recorrido muy bonito, muy plástico, generalmente bajo arbolado en donde se cuela el sol bajo del invierno, con el agua muy cerca y también con algún tramo un poquito más expuesto por la irregularidad del terreno, en especial ya cerca de cerrar el círculo. El pantano tiene una segunda cola no visible desde el principio, lo que da para unos minutos de agradable recorrido, y hay también algunas vistas sobre el Kamaraka, unos 500 metros por encima de nuestra cota. 


Goikogane y Kamaraka
Cuando hemos recorrido el perímetro del pantano, no hay más que volver a la carretera anterior, pasando por Ustara, desde donde podemos regresar a Elexalde, si queremos, sin abandonar el asfalto. En este trayecto, quizá no demasiado excitante, podemos entretenernos por supuesto con el paisaje, o con algunas cosas que van surgiendo por el camino, como la granja de pollos Luma Gorri, o una espectacular casa blasonada del siglo XVIII, ya en las cercanías de nuestro punto de partida.

Como se ve, en realidad la ruta es, como decía al principio, un modesto paseíto que quizá no merece la pena complicar con el recorrido pseudo-montañero del que hablaba antes, y cuyo principal aliciente es sin duda la belleza del breve recorrido alrededor del embalse y el propio entorno de estos barrios altos de Zollo, un paisaje bucólico dominado por el impresionante perfil del Ganeko. Precisamente, una ruta interesante hacia el gigante partiendo de aquí mismo es otra posibilidad bien atractiva que reservamos para otra ocasión.

jueves, 20 de febrero de 2020

Lemoatxa

En la localidad de Lemoa, situada en el centro de Bizkaia, las aguas del río Arratia se reúnen con las del Ibaizabal. Desde el norte, el casco urbano queda al abrigo de la pequeña elevación conocida como Lemoatxa, Gantzabal o Peña Lemona, que viene a ser una estribación secundaria del cordal que lleva de Oiz hasta el Bizkargi.

La zona es por tanto una especie de encrucijada de montes y ríos, y quizá por su valor estratégico fue objeto de duros combates durante la Guerra civil, al igual que otras cimas cercanas en la trayectoria hacia Bilbao. Pero no fue solo la guerra. La explotación minera ha dejado una profunda cicatriz en este monte, una enorme cantera, actualmente abandonada, que ha marcado para siempre su perfil.

Pese a todo, Lemoatxa no ha perdido del todo su atractivo para el paseante. Varias ermitas, algunos encantadores caminos y magníficas vistas hacen recomendable dedicarle una visita.

            DISTANCIA: 4,90 km.
            DESNIVEL: 300 m. (68-365)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (3-1-0)  CENTENARIO
            ITINERARIO (circular)  Inicio y Final: Iglesia de Andra Mari (Elizondo-Lemoa)
            VIAS: Pista de asfalto/cemento, senderos de tierra
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida Hospital de Galdakano/Vitoria-Gasteiz. Tomar N-240 hasta Lemoa. Justo después de la gasolinera girar a la izquierda y subir hasta la iglesia de Andra Mari. Bizkaibus A3927 (parada Intzuntza-gasolinera). Otras líneas no van por autopista. Euskotren líneas E1 y E4 De la estación de Lemoa seguir hasta la rotonda, cruzando el río.
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 34-43
IGN MTN50-062 Durango



Andra Mari de Lemoa
Prácticamente al entrar en el casco urbano de Lemoa, justo después de la gasolinera giramos a la izquierda, subimos unos metros y enseguida vamos a dar a la iglesia de Andra Mari (Santa María), que tiene una pequeña campa delante, con varias fuentes. Unos metros más arriba hay un amplio parking, aunque tampoco hay problema para aparcar en los alrededores o en la carretera que discurre por detrás del pueblo. Partiendo de este punto y siguiendo hacia arriba el camino asfaltado, en unos pocos pasos ya encontramos los carteles indicando el camino a Lemoatxa. Por la derecha tenemos la gran cantera abandonada (en las viras ya crecen árboles de buen tamaño) que no volveremos a ver hasta bajar de nuevo, y hacia el sur las lomas de Murgia y Santiagozar, al otro lado del curso del Ibaizabal. Un poco más arriba ya divisamos hacia poniente Gazteluzar y Mandoia.

Vía Crucis por carretera
Dejamos por la derecha el cementerio y vemos la primera de las cruces que nos indican que avanzamos por un Via Crucis. El camino es siempre una pista de cemento, de desnivel moderado y a ratos rodeada de vegetación pero, qué quieren que les diga, a mí al menos me parece una ascensión penosa y aburrida, que sólo se salva con esporádicas vistas, sobre todo al oeste, donde ya empezamos a observar Upo, Kamaraka y el Ganeko.

Como en kilómetro y medio desde el inicio encontramos un amplio sendero que surge por la derecha. Había un cartel indicador que ha sido derribado (qué raro), aunque quedan las estacas de soporte. Por ahí se puede atajar para alcanzar la cima de Gantzabal en unos 500 metros, tras pasar por la ermita de San Antolín (una de ellas). Pero, aun a pesar de lo poco grato de esta carretera, vamos a continuar por ella un poco más. Justo después del desvío anterior encontramos el solitario CASERIO Sandoni, y ya podemos ver las antenas de la cima. Unos pasos más adelante hay una pequeña explanada con dos caminos de tierra a ambos lados, pero todavía seguiremos de frente por nuestra pista de cemento. Por cierto, que también vemos un mugarri que no sabemos a qué corresponde, puesto que estamos siempre dentro del término municipal de Lemoa.

Área de San Antolín
Tras una curva, bordeamos ya la loma de Franziturri y, siguiendo en compañía de nuestras cruces, un árbol en medio de la pista con una placa nos indica que entramos en el área recreativa de SAN ANTOLIN, una pequeña zona con bancos y alguna barbacoa a la izquierda del camino, que recuerda un poco a la de Upoko Pagadia. Debemos abandonar el sendero por la izquierda y atravesar el prado ganando unos pocos metros hacia un vallado. Tiene una parte abierta y por ella ascendemos un poco más para alcanzar la cima secundaria de PARDOMENDI o Aspunta (365 m.), sin vistas y totalmente rodeada de vegetación entre la que se encuentran las tres cruces que culminan la Via dolorosa.

Cima de Pardomendi o Aspunta
Cima
Volvemos al sendero para enfilar una pequeña rampa hacia las ya visibles antenas. Desde la primera de ellas tenemos una estupenda vista sobre la sierra de Aramotz, con Anboto por la izquierda, y continuamos un poco más, pasando junto a la segunda, hasta el pequeño rellano que corona la cima (GANTZABAL o Lemoatxa, 363 m.), sólo un pelín más baja que la anterior. Aquí encontramos cosas bastante usuales, como una ermita que recuerda un montón a la del Bizkargi, aunque más pequeña y totalmente devastada por dentro; y una cruz de piedra de características parecidas a la del Saibi, o la recientemente derribada en Gaztelumendi, aunque también más pequeña. Como Lemoatxa –igual que los otros montes citados- fue también escenario de duros combates en la Guerra civil, hay que suponer que la cruz se erigió con la misma intención conmemorativa, y de hecho parece haber sido borrada alguna inscripción al pie, y quién sabe si también acabará desapareciendo bajo la piqueta.

Mugarra y Aramotz (con zoom)
Desde este punto tenemos las mejores panorámicas de todo el recorrido: Sollube y Jata por el norte, Oiz hacia el Este, los montes de Triano y Ganeko por el oeste, entre otros muchos. Pasando el buzón y la ikurriña tomamos un estrecho sendero que desciende con fuerza y es algo resbaladizo. En unos metros nos sitúa en una pequeña explanada donde encontramos una nueva ERMITA, mejor conservada que la anterior y de aspecto más antiguo. Aquí llega el atajo al que antes hacíamos referencia, por lo que si seguimos de frente volveríamos de nuevo a la pista de subida.

Otra ermita
Lo que haremos sin embargo es girar a la izquierda, casi 360º con el sendero por el que hemos bajado, para tomar un precioso y cómodo camino de tierra que desciende suavemente rodeado de vegetación, que a veces forma un túnel, en tanto las hojas cubren el suelo. El entorno recuerda un poco los caminos por los encinares próximos a la costa, siempre flanqueados por arbolado muy enmarañado. Por este encantador camino descenderemos durante cosa de un kilómetro, con desnivel muy moderado, algunas zonas abiertas y tramos algo embarrados, hasta empezar a escuchar los sonidos de la carretera y llegar por fin a las primeras casas del núcleo urbano de Lemoa, en el barrio de Lemorieta.

Bajada hacia Lemoa
Para volver a nuestro punto de partida, no hay más que alcanzar la calle principal, que corre paralela al monte, y girar a la derecha. Veremos primero una nueva ermita –la de San Ignacio, a la izquierda de la carretera- y después el campo de fútbol de Arlonagusia, para llegar finalmente a la iglesia de Andra Mari, de donde hemos partido.

Al tratarse de una ruta circular, es evidente que puede hacerse en los dos sentidos, y como en este caso los caminos de acceso son muy diferentes por uno y otro lado, dejamos a criterio del usuario por dónde subir y bajar: en la ruta descrita hemos hecho la ascensión por el camino más feo (la carretera), con lo que nos permite disfrutar con tranquilidad de la belleza del descenso. Pero también puede hacerse al revés, para descender por una vía sin mayor interés y que permite un regreso cómodo. Ustedes mismos.