domingo, 4 de diciembre de 2011

Gongeda

Koskorra, Zamaia, Pilipaondo, Tontorra… son algunas pequeñas elevaciones rodeadas por las más prominentes cordilleras del Pagasarri (este), Ganeko (sur) y el cordal que de ésta se desprende hacia La Quadra por el oeste. En el mapa de Mendikat se observan como encerradas en una bolsa. De ellas, es el Gongeda la más elevada (659 m.), una cumbre suave y redondeada por el norte, y abrupta hacia el sur, desde donde contempla con humildad la vecina mole del bocinero.

En contraste con los muy transitados caminos del Paga y sus alrededores, la zona conserva un carácter menos humanizado y más salvaje, del que podemos disfrutar en esta ruta, fácil y vistosa, partiendo desde la barriada de Somo en Alonsotegi.

DISTANCIA: 6,2 kms 
            DESNIVEL: 430 m. (230-659)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 6 (4-2-0)  
VIAS: Pista asfaltada, senderos de tierra y campo a través
ACCESOS: En coche, autopista a Balmaseda, salida Alonsotegi. Se sigue por la BI-636 pasando el centro de Alonsotegi, y dejando después a la izquierda la desviación a La Barranka. Al final de la recta hay que tomar un desvío a la izquierda con carteles de Albergue y ‘paseos a caballo’. Se asciende más o menos 1 km. pasando por los barrios de Aldana y Somo hasta la ermita de San Martín.
Bizkaibus A-3341, A-3342 y A3343, o FEVE Bilbao-Santander Estación Irauregi. Desde el centro de Alonsotegi, seguir a pie lo indicado en los Accesos (unos 2 kms. ida)
            Más información:
http://www.mendiak.net/modules.php?name=Forums&file=viewtopic&t=27757 
(con buenas fotos, mapas, track y de todo)
            Mapa Pagasarri del Ayuntamiento de Bilbao
            Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 33




Seguramente, lo más complicado del recorrido que vamos a realizar será el acceso al punto de partida, a no ser que conozcamos la zona o recibamos una ayudita del Tomtom. Pero tranquilos, tampoco es para tanto. Ya sea en coche o a pie, una vez pasado el barrio de Somo, habremos llegado a la pequeña ermita de San Martín Obispo, al parecer de principios del siglo XX, cuya curiosa historia podemos conocer en la página que enlazamos.

Ermita de San Martín
Ya nos encontramos rodeados de verdes extensiones donde pastan caballos y vacas. Tomamos la carretera en el sentido en que hemos llegado, para iniciar una suave y continua ascensión, teniendo a la vista la zona boscosa hacia donde nos dirigimos (sur), y a nuestra espalda, las primeras imágenes del Eretza, sobresaliendo junto a la cordillera de Sasiburu, y los montes del norte, perspectiva que irá mejorando según subimos.


Ganeroitz y Peñas Blancas desde el camino

En unos minutos, tras cruzar un paso canadiense, llegamos junto a un caserío grande (Elortzeta según el mapa), con indicaciones de ‘albergue Mendizain’ y ‘taberna’. Al lado hay un cartel informativo sobre todo el área, incluyendo el conocido PR BI-100 de Azordoiaga, una pequeña parte del cual recorreremos más tarde.

VARIANTE: Para los especialmente perezosos, se puede llegar en coche hasta este punto, donde hay un pequeño espacio para aparcar, con lo que nos ahorramos los 300 metros recorridos hasta ahora.

Tomamos junto al vallado del caserío la pista de piedras que sigue a la derecha (DESVIO-1), y casi de inmediato desechamos otro sendero aún más pedregoso que sale también por la derecha. Tampoco será raro escuchar de fondo el estruendo de motos o quads, que ya sabemos lo permisivo que es el ayuntamiento de Alonsotegi en estas cuestiones, aunque no se suelen ver por la zona concreta en la que estamos ahora. La pendiente no es muy fuerte aunque sí continuada, y el camino, que en los primeros momentos discurre en sombra, se abre poco después para bordear el bosque, con vistas hacia el Este.

Camino de tierra
Tras aproximadamente 1 km. de marcha por sendero de tierra, que recuerda vagamente al Camino Viejo del Paga, encontramos la primera cruz de señales, en la que debemos tomar el camino hacia Zamaia (DESVIO-2). Nos desviamos por tanto a la derecha, pasando junto a una arqueta de recogida de aguas.

A partir de aquí no hay más que seguir las señales en los dos siguientes cruces, siempre en dirección a Zamaia, bajo un frondoso arbolado. Finalmente, en un corto repecho, salimos a campo abierto en un collado donde poco después observamos ya por la izquierda un karst coronado por una gran torre eléctrica. Con excelentes vistas sobre el Paga y el Ganeko, avanzamos hacia la zona rocosa, y en pocos metros nos encontramos junto a la conocida grieta de Zamaia, vallada y con un cartel informativo sobre la actividad minera en Alonsotegi.

Acceso a la grieta de Zamaia
La sima es en realidad la boca de la antigua mina Antón, de unos 90 metros de profundidad, a cielo abierto. Aunque, extremando todas las precauciones, podemos intentar asomarnos al vacío, la verdad es que tampoco merece mucho la pena, porque resulta muy difícil tener alguna perspectiva de la profundidad del tajo, perfectamente apreciable en cualquier vista aérea o mapa topográfico.

Collado y subida al Gongeda
Continuamos nuestro camino en la dirección que traíamos, bordeando el túmulo de roca por un sendero herboso entre helechos con buenas vistas hacia el oeste. Vamos llaneando rodeados de una preciosa alfombra verde, observando a la izquierda el promontorio donde se encuentra la cima de Zamaia, que dejamos para la vuelta. De frente tenemos una pequeña vaguada con algunos árboles donde suelen encontrarse caballos y, ya a la vista, el último tramo de subida al Gongeda. En mi opinión, el solitario paraje resulta de una enorme belleza, con el contraste del verde con la blanca caliza, los animales pastando tranquilamente y el soberbio perfil del Ganeko dominando el horizonte de forma apabullante.

La última pala hacia la cima no presenta ninguna dificultad. La pendiente es moderada y tampoco hay que buscar más accesos que lo que nos parezca más transitable, entre helechos donde se esconden las ovejas, para tirar siempre hacia el punto más alto.

Cima del Gongeda
En la cumbre (GONGEDA, 659 m.) no encontramos más que un pequeño buzón, y la estupenda panorámica sobre los montecillos y valles que nos circundan, todo ello bajo el redondeado cresterío del Ganeko y las oscuras chimeneas del Gallarraga a su derecha. Hacia el norte tenemos las mismas vistas que disfrutamos desde el inicio de la excursión, aunque con la panorámica lógicamente más abierta, en la que destaca siempre el Eretza, divisandose a lo lejos parte de las localidades de la margen izquierda. Por el Este, el cordal del Pagasarri nos oculta Bilbao.

Vista al norte, con Zamaia en primer término
Buzón de Zamaia

Descendemos la ladera por donde hemos subido para visitar ahora la cima de Zamaia. Como la tenemos en todo momento a la vista, no hay más que girar a la derecha para encaramarnos al lapiaz y en pocos metros nos encontramos en esta cumbre (ZAMAIA, 602 m.), algo más modesta que la anterior aunque más atractiva y de acceso más divertido, con un gracioso buzón en forma de caserío.


Estupenda pano desde Zamaia de mendiak.net

           En el descenso, en vez de volver por el camino de subida, podemos variar un poco la ruta, adentrandonos en el desnudo roquedo por un sendero más bien poco visible que pasa cerca de la torreta. Nos encontramos ahora en la parte superior de la grieta, por lo que habrá que prestar mucha atención para no aproximarnos a zonas de peligro, en especial si la visibilidad no es buena o la roca se encuentra resbaladiza. No es broma ni exageración, porque hará un par de años falleció un montañero por esta zona. En cualquier caso, si queremos un recorrido más apacible, no hay más que bordear el karst por la izquierda para volver al camino de subida.

A partir de aquí, el regreso lo hacemos por la misma ruta por donde hemos venido, de no ser que nos interese optar por alguna alternativa como la que indicamos.

VARIANTE: En el segundo cruce que encontramos podemos seguir la dirección marcada hacia Kobatxu (izquierda), con lo que haremos un trayecto añadido de unos 1,5 km. por bosque para, tras describir un largo zigzag, salir de nuevo a las proximidades del albergue Mendizain. El camino no tiene pérdida siempre que no abandonemos la pista principal porque en caso contrario podríamos desviarnos en exceso hacia el valle (Oeste), obligandonos a dar un buen rodeo para volver al punto de partida.

martes, 29 de noviembre de 2011

Cotoril

A pesar de su discreta altitud (451 m.), la cima del Cotoril (Peña Negra según algunas fuentes) ofrece buenas panorámicas, al situarse en un punto estratégico desde el que se domina la bahía de Laredo y la marisma de Santoña, así como la espalda de la franja costera de esta parte de la Cantabria oriental. Por lo demás, es una de las innumerables pequeñas elevaciones del prelitoral de la región, formando parte del algo disperso macizo que cierra por el norte el valle de Aras.

En esta excursión expondremos un acceso muy sencillo desde el cercano Campo La Cruz, aunque puede también hacerse una ruta más montañera desde el simpático pueblo de Secadura, en el fondo del citado valle.

DISTANCIA: 2,6 kms 
            DESNIVEL: 105 m. (345-451) 
DIFICULTAD: Muy baja 3 (1-0-2)  Dificultad de tránsito / Rampas del 30%
            VIAS: Pista asfaltada y campo a través
ACCESOS: Desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander salida 184 Beranga-Noja-Isla. En Beranga se sigue unos metros la N-634 en dirección a Praves, y se toma la desviación hacia la izquierda hacia Hazas de Cesto (CA-269), después CA-266 hasta Solórzano, y CA-267 hacia Secadura, hasta llegar a Campo La Cruz. En total, unos 12 kms. desde Beranga. (El acceso es algo más corto  aunque más complicado saliendo de la autopista en Cicero-Treto)
            Más información:
            Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 20
                         



El pequeño grupo de casas que constituye Campo La Cruz (término municipal de Voto) se sitúa en un collado que separa el Cotoril (Este) del alto de Mijarocos (Oeste), cerca del cual se ubica lo que creemos es un radar de AENA, bien visible si venimos desde Solórzano.

VARIANTE:  También podemos iniciar la marcha desde Secadura, donde llegamos siguiendo por la misma carretera en descenso hacia el valle. Partiendo junto a la iglesia, se pasa entre varias casas hasta un camino de cemento empinado que remonta hasta otra pista, que por la izquierda nos deja en la que después vamos a recorrer. En total, habremos ascendido unos 300 metros a lo largo de 2 kms. (más detalles en las páginas arriba indicadas)

Campo La Cruz desde el camino
Como desde el primer momento tenemos a la vista el último tontor de nuestro objetivo, no hay opción a equivocarse. A la izquierda según hemos llegado (Este) nace entre casas un camino asfaltado que se dirige directamente a la base del cono. Siguiendo esta vía, por la izquierda tenemos sucesivos pastizales en fincas valladas y por la derecha, tras el arbolado, podemos apreciar una bonita estampa del valle de Aras, cerrado por el sur por un pequeño cordal, a cuya espalda emerge la sierra de la Breña.

Vista sobre el valle

Casa abandonada y cima
Dejamos primero una desviación a la derecha y, en pocos minutos llegamos a una curva junto a una casa abandonada (izquierda), donde continuamos, desechando un sendero que sale por la derecha. Con la cima a la vista, observamos también que el último repecho se encuentra completamente rodeado por una valla electrificada. En este punto podríamos intentar traspasarla aprovechando una bañera-abrevadero que nos sirve de escalera; pero la idea –damos fe de ello- no es del todo buena, porque según nos vamos aproximando a la cumbre veremos que se encuentra al otro lado de otra alambrada, que no será sencillo franquear.

Vista hacia el Buciero
Es preferible continuar por la carreterilla, dejando a la izquierda una explotación ganadera, para ir bordeando lentamente la cara occidental. En este corto paseo tenemos buenas vistas sobre praderíos y casas diseminadas, y empezamos a ver al fondo algunas de las elevaciones más significativas de la zona costera: el Cincho, Montehano y Buciero. Por todos lados tenemos pastos con ganado, especialmente hermosas vacas y caballos.

Cuando hemos circunvalado la cima durante unos 700 metros, si miramos hacia arriba observamos que hay una zona arbolada; es el punto más apropiado (DESVIO) para cruzar la valla que delimita el camino y remontar por el verde el último repecho. El desnivel es pronunciado aunque la ascensión es muy corta, subimos apenas 50 metros dejando siempre por la izquierda una alambrada más que nos separa del bosquecillo, hasta alcanzar el vértice geodésico (COTORIL, 451 m.). Desde la cumbre tenemos buenas vistas sobre la marisma de Santoña, Laredo y los pequeños montes del litoral, que obviamente apreciamos mejor que desde el camino. Y hacia el interior, el valle de Aras en primer término, la sierra de la Breña y el sinfín de colinas que salpican la región, panorámica sólo parcialmente obstaculizada por los montes vecinos del Oeste.

Cima del Cotoril y vistas al norte

Ojo al cartelito
Hay que subrayar de nuevo el asunto de las alambradas. En esta zona de Cantabria, donde predomina la ‘media montaña’ (vean los colegas de Biendealtura que les sigo pirateando el término) no es tan fácil transitar por los montes como estamos acostumbrados en Euskadi. Será seguramente por eso que la afición no está tan extendida, y por lo que también es habitual no encontrarse con nadie en los caminos. Con la excepción de las zonas más agrestes, hay grandes superficies ocupadas por explotaciones ganaderas, cuyos propietarios delimitan muy celosamente sus fincas mediante vallas y alambradas en las que casi nunca encontraremos pasos. Son sus propiedades y su medio de vida, y están en su derecho, pero no cabe duda de que ésto no facilita precisamente el senderismo en la forma que conocemos.

Volviendo a nuestra excursión, si no nos hemos decidido a franquear los vallados, habremos disfrutado de algunas vistas desde el camino, aunque ciertamente el paseo nos puede haber resultado algo insulso. Sea como fuere, recomendamos terminar la salida bajando hacia el valle para conocer Secadura, un bonito pueblo en el que conocer de primera mano una buena muestra de la campiña cántabra. Aquí creo que en Semana Santa se celebra un festival folk o algo así y, lo que es más importante, cuenta con una estupenda y castiza taska al borde de la carretera, con posibilidad de tomar un pote en una campa rodeados de frutales.

Rodeada de buen pasto
Y una cosilla más. Cuando sea posible –o sea, seguramente dentro de mucho- haremos otra visita a nuestro monte de hoy, con dos objetivos: a) aportar más y mejores fotos, que ya sabemos que lo de quedarse sin batería es un clásico de este blog, y b) explorar algún otro posible acceso que no nos exija brincar sobre vallas electrificadas. Y a lo mejor de paso nos enteramos por qué demonios se llama a esto Peña Negra, porque lo que hemos conocido hasta ahora es más bien una colina redondeada y verde.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Mijedo

Los montes de Mijedo se sitúan al borde mismo del mar, rodeados por algunas localidades muy concurridas en verano: Santoña y Argoños por el Este, y Noja y Castillo por el Oeste. Entre sus modestas elevaciones, la más prominente es el Brusco (237 m.), que va perdiendo altura hacia levante, finalizando en la Punta del mismo nombre, la playa de Berria y la gran marisma de Santoña.

Aunque podemos limitarnos a una cómoda ascensión a esta pequeña cima, aprovechamos la ocasión para conocer también una parte interesante del litoral de Noja, contemplando la marisma de Victoria y la playa de Trengandín.


DISTANCIA: 10,6 kms  (sólo ascensión: 4,2 kms.)
            DESNIVEL: 235 m. (0-237) 
DIFICULTAD: Baja 5 (2-3-0) 
            ITINERARIO: circular  Inicio y final: Plaza de Noja
            VIAS: Urbanas, paseo marítimo, senderos de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao, por la A-8 dirección Santander salida 184 Beranga-Noja-Isla. Se toma la CA-147 en dirección a Noja. Sin ninguna desviación, se sigue por la avda. de Cantabria hasta llegar a la plaza.
Autobús de Alsa desde Termibus consultar en http://www.termibus.es/horarios.php?idi=es
            Más información:
Guía Cartográfica de Cantabria Mapa 4
Sobre los molinos de mareas:





Como tenemos cierta afición a combinar, siempre que se pueda, itinerarios de mar y montaña, proponemos esta ruta mixta, que excede a la mera ascensión al monte Brusco, partiendo del mismo centro de la muy popular y casi bilbaina localidad de Noja. En todo caso, si el trayecto completo se nos hace un poco largo, o no nos interesa la parte inicial del recorrido, podemos fácilmente abreviarlo, como indicaremos más adelante.

Junto a la siempre animada plaza de Noja encontramos para empezar la notable iglesia de San Pedro, por cuya fachada pasaremos para llegar a una rotonda por la que, girando a la derecha, tomaremos hacia abajo la calle Zenit Mar. Llegamos así, entre diversos locales hosteleros, a la playa de Trengandín. Ni qué decir tiene que en época estival todo esto está repleto de veraneantes, lo que puede hacer algo agobiante el paseo.

Bajada hacia Trengandín
Desde este mismo punto tenemos ya a la vista, en primer término, el pequeño macizo de Mijedo al que nos dirigimos, asomando por el fondo el Buciero de Santoña. Trengandín es un gran arenal de aspecto algo salvaje, en el que destaca la multitud de peñascos que asoman en la superficie del mar, y que pueden incomodar a los bañistas que no lo conozcan bien. Su imagen desde la distancia, sobre todo en marea baja, evoca los restos de una gran batalla naval. La playa finaliza por el Este en el Peñón del Brusco, que la separa de la también magnífica playa de Berria.

Nos dirigimos ahora hacia el visible barrio de Helgueras, separado del casco urbano de Noja y al pie mismo del monte, hacia donde podemos avanzar por la arena de la playa o por un paseo peatonal paralelo junto a la carretera, flanqueado por un pequeño parque y por el campo de fútbol. A nuestra derecha tenemos ya la marisma de Victoria, la menos extensa de las varias existentes en esta zona de la costa, aunque de considerable interés naturalístico.

Puente de Helgueras
Si venimos por el camino, en poco más de 500 metros nos encontraremos con el llamado puente de Helgueras, que salva el cauce que comunica el humedal con el mar. Aunque se le suele llamar ‘puente romano’, parece que es más bien medieval, seguramente de la época en que también se construyeron los molinos de mareas. En unos pocos metros estamos ya en el barrio de Helgueras, a partir del cual la playa adopta su nombre, aunque se trate del mismo arenal.

VARIANTE: Si hemos decidido ahorrarnos el primer tramo de la excursión (algo más de 1 km.), podemos iniciarla aquí mismo, donde podemos llegar directamente, sin pasar por el centro de Noja, tomando en la rotonda de Castillo la desviación hacia Argoños (CA-141 derecha) y posteriormente la desviación a la izquierda hacia el citado barrio.

Tomamos la primera calle a la derecha (DESVIO-HELGUERAS) para salir, de nuevo hacia la derecha, a la avenida, en que pronto distinguiremos un camino entablado. Aunque la madera le confiere un aspecto ecológico, el estado de conservación de este paseo es bastante lamentable, en parte seguramente debido a la humedad procedente tanto de la marisma como del mar; teniendo en cuenta los enormes ingresos que durante años ha percibido el ayuntamiento de Noja en concepto por ejemplo de licencias de construcción, cabe pensar si no habría podido dedicar una pequeña parte al cuidado de estos elementos. Y, ya puestos, nos podemos también plantear con qué rigor se adjudican este tipo de obras en la región, porque en otros lugares próximos actuaciones realmente apreciables (marisma de Joyel) conviven con auténticas chapuzas, tanto en los materiales utilizados como en la ejecución de los trabajos (paseo marítimo de Isla). 

Paseo de madera junto a la marisma
Pese a todo, esta ruta resulta bastante agradable y relativamente concurrida, bordeando la marisma de Victoria. Pronto tenemos a la derecha el molino de mareas, restaurado no hace mucho, y que puede ser visitado. Continuamos unos 500 metros hasta encontrar una desviación junto a la llamada Casa de La Rota, donde deberemos estar atentos para encontrar, unos metros más adelante, por la izquierda, un camino que se interna en el monte (DESVIO-ROTA). Cruzamos la calzada y tomamos este sendero, iniciando así la ascensión al Mijedo.

Camino bajo el encinar
VARIANTE: Para hacer simplemente la ascensión, prescindiendo del resto de la ruta, seguiremos las indicaciones de la variante anterior, pero, en vez de llegar hasta Helgueras, poco después de tomar la última desviación, encontraremos por la derecha un pequeño claro junto a una caseta donde podemos dejar el coche. Tomamos el bidegorri en la dirección que traíamos y en pocos minutos encontraremos por la derecha el inicio de la subida.

El primer tramo de subida tiene el clásico aspecto de túnel bajo un tupido encinar, característico de muchas cimas cercanas al litoral, y la humedad hace que proliferen los musgos sobre la roca. Poco más adelante, y siempre con pendiente moderada, el paisaje se abre y tenemos buenas vistas sobre la marisma y Noja. Llegamos a una solitaria CASA VERDE (todo será que la hayan pintado de otro color, pero tampoco será problema, porque no hay otra), donde tomamos el camino de la derecha, debidamente señalizado como ruta más corta a nuestra cima.

Sendero de subida
Seguimos ascendiendo este sendero terroso, siempre en dirección Este, con esporádicas vistas sobre el interior, dejando a la izquierda una zona de pastizal. Aquí el bosque autóctono ha dejado paso a otras especies entre las que abunda el eucalipto, y se aprecia que se dedican algunas extensiones a la explotación forestal, por lo que encontraremos diversos caminos por nuestra izquierda, que deberemos ignorar siempre.

Dejamos por la izquierda un atajo que sube directamente a la cima, para seguir un trecho de frente, donde el sendero describe una curva hacia la izquierda pasando por un pequeño collado. Hacia el Este distinguimos el más pequeño pico de Miravalles, hacia donde se dirige un camino que sale por la derecha, también con su señalización. Por la izquierda se intuye nuestra cumbre, y parece ser que desde aquí hay un posible acceso, aunque completamente cerrado por la maleza, de forma que nos olvidamos de él y continuamos hasta encontrar una bifurcación, en la que el camino de la derecha desciende claramente, y de momento lo desechamos.

Cima del Brusco
Seguimos por tanto por la izquierda, en ligera subida, y en pocos metros alcanzamos un claro sobre el que, a nuestras 9, divisamos el esbelto mojón que corona la cumbre (BRUSCO, 237 m.). De no ser que le tengamos mucha afición al zarzing, tampoco desde aquí podemos acceder a él, con lo que nos quedaremos a unos metros de la cota más elevada. Tenemos buenas vistas sobre Noja e Isla, por un lado, mientras por el Este las otras pequeñas elevaciones de la sierra nos ocultan parcialmente el Peñón del Brusco, Berria, el Buciero y la bahía de Laredo.

Panorámica hacia el Oeste




Peñón del Brusco y Buciero













VARIANTE: Es posible continuar desde este lugar en dirección Oeste, sin retroceder al camino principal, tomando un sendero utilizado por los madereros por el que, describiendo una amplia curva, volveremos al camino de subida.

Deshacemos los últimos metros de la ascensión para volver al cruce anterior, y tomar el sendero que desciende. Tras pasar un par de curvas, en otra bifurcación tomamos el camino de la izquierda (por la derecha sale otro que conduce a la playa y a la Punta), que ya no abandonaremos.

Tenemos ahora un largo tramo de 1,5 km. en que vamos a ir perdiendo altura suavemente. Transitamos bajo un denso arbolado por la vertiente norte del monte, aunque la vegetación nos impide tener buenas vistas durante la mayor parte del trayecto. Salimos finalmente al cruce de la casa verde, desde donde descendemos los últimos metros hasta la carretera, y de ahí a nuestro punto de partida, cualquiera que sea el que hayamos elegido.

Vista sobre la marisma y Noja
La proximidad de la playa, la marisma y zonas verdes, así como el casco urbano de Noja, nos permitirá completar la jornada con distintas actividades, dependiendo de la época del año, tras haber visitado parajes interesantes y poco frecuentados de esta turística comarca.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Ganeroitz

La pequeña sierra de Sasiburu cierra por el norte el valle del Kadagua, constituyendo el Ganeroitz (también conocido como Apuko) su cumbre más occidental, y también la más elevada. Siguiendo hacia poniente nos encontraríamos con la impresionante silueta del Eretza, de la que nuestro monte de hoy es una especie de hermano menor, presentando sus cimas ciertas similitudes.

Aunque los accesos más clásicos son bien el recorrido del cordal completo desde el Este, bien desde el cercano valle del Castaños, en esta excursión buscaremos una vía más corta y directa, inspirada en una de las rutas del libro ‘Montes de Bilbao’, varias veces citado en este blog.  


DISTANCIA: 3,4 kms
            DESNIVEL: 160 m. (400-561)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-0-1)  Rampas del 30-40%
            ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Barrio de Saratxo (Zaramillo-Gueñes)
            VIAS: Pistas de cemento y grava, sendero
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, por el corredor del Kadagua dirección Balmaseda, y BI-636 hasta Zaramillo. Desde el centro comercial Km. 11 se toma una carretera que sube por la derecha. En un cruce con unos caseríos a la derecha, se toma la pista que sale por la izquierda, dejando después a la izquierda una indicación hacia un agroturismo. El coche se puede dejar preferiblemente en el exterior del barrio de Saratxo, situado sobre una amplia curva. En tren FEVE Bilbao-Balmaseda parada Zaramillo. Bizkaibus A-3342 parada Lazkao-Km. 11 (en ambos casos, después a pie hasta Saratxo)
            ENLACES CON Eretza, Peñas Blancas
            Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 32
Curiosidades sobre Zaramillo y Saratxo: http://zaramillo.com/portal/?page_id=2





Ermita de San Sebatián
Saratxo está constituido por un pequeño grupo de casas y varias granjas, de ambiente netamente rural y ganadero, y se sitúa en un collado entre las estribaciones del Eretza y el Ganeroitz, encima del más conocido barrio de Zaramillo. La zona fue en otros tiempos objeto de explotaciones mineras, que se prolongan hasta la actualidad con la presencia de la gran cantera situada junto al arroyo de Aguasfrías.

VARIANTE: Como en otras ocasiones, podemos iniciar la ruta en el propio barrio de Zaramillo (accesible en transporte público), con lo que deberemos recorrer unos 6 kms. adicionales (ida y vuelta), salvando un desnivel de unos 300 metros. Este tramo es enteramente de asfalto y su pendiente no es muy fuerte, aunque sí continuada, con vistas ocasionales, en especial sobre el sur (Ganeko y el valle).

Ganeroitz desde el camino
Atravesamos Saratxo por el único camino existente, dejando a nuestra derecha la curiosa ermita de San Sebastián y seguimos entre varios caseríos la pista de cemento en dirección Este. Atravesamos un pequeño puente que salva una profunda sima y salimos del barrio junto a un moderno pajar. El camino es llano y sombrío, con abundancia de castaños y acebos, y enseguida tenemos vistas por la derecha sobre nuestra cima de hoy, con su corona rocosa que desde aquí parece inaccesible.

En pocos minutos de suave paseo, pasamos junto a una granja aislada (izquierda) en el paraje denominado Bakuna, o Portillo de los Castaños, encontrandonos casi de repente una plástica imagen del Mendibil, con su gran torre de comunicaciones. De inmediato, abandonamos la pista (DESVIO-1), que continúa por la izquierda, para tomar un camino de grava que sale por la derecha. A partir de aquí iremos teniendo excelentes vistas sobre el Norte, con el Argalario en primer término, al otro lado del profundo valle del Regato, y hacia el Este, el Cepal, y poco después, el Eretza.

Mendibil visto desde Bakuna


Paisaje otoñal con el Eretza al fondo








Tras una corta y suave subida en curva, tenemos a nuestra derecha una loma despejada en la que se distingue un estrecho sendero que asciende con decisión. En este punto (DESVIO-2) dejamos la pista para acometer esta pala.

Sendero de subida
VARIANTE: Si queremos evitar esta dura ascensión podemos dar un rodeo por el trazado que hemos indicado para el regreso. Para ello, hay que continuar por la pista hasta el collado entre el Ganeroitz y Peñas Blancas y ahí girar a la derecha para ascender por una campa de menor inclinación hasta la cumbre.

La subida es corta pero presenta un desnivel notable, por lo que hay que tomarselo con tranquilidad, aunque el firme no ofrece problemas. Ascendemos esta ladera herbosa donde suelen encontrarse animales pastando, entre algunos helechos y argomas, bajo los cada vez más visibles farallones, para salir a otra verde loma, junto a un pequeño pinar.

Cima del Ganeroitz

Nos queda ahora el último repecho hacia la ya muy cercana cumbre, que queda a nuestra derecha. Remontando este último trecho, de perfil ya más amable, alcanzamos finalmente la cumbre (GANEROITZ, 561 m.), donde tenemos un vértice geodésico, un par de buzones y un bonito lauburu con la espectacular imagen del Eretza al fondo. A nuestros pies queda un cortado rocoso con una nada despreciable caída, que es precisamente la muralla que hemos venido contemplando durante buena parte del recorrido. Al norte queda el Argalario y algo más allá los montes de Triano, al oeste el cordal de Sasiburu y al sureste, el Paga y el Ganeko, que desde aquí ofrece una imagen redondeada.

Vista hacia el Ganeko
Aunque no es un caso único, resulta curioso que hay cierta confusión sobre la denominación correcta de esta cima: si bien Ganeroitz es el nombre inscrito en el buzón, y parece el generalmente admitido, se conoce también como Apuko, como recoge el mapa del SigPac; pero, a su vez, la cartografía oficial de Bizkaia denomina Apuko a la cercana cima de Peñas Blancas, que el SigPac llama Peña de Apuko. Visto lo cual, el catálogo de Mendikat, que siempre consideramos de máxima fiabilidad en temas montañeros, resuelve salomónicamente el problema asignando a nuestro monte de hoy el nombre de Ganeroitz/Apuko y Haitz Zuriak al karst que desde aquí distinguimos.

Cantera de Zaramillo
Podemos explorar un poco la pequeña cresta hacia el sur, que enseguida adquiere fuertes pendientes, para contemplar de pleno el valle del Kadagua con los distintos barrios de Alonsotegi, bajo el gran macizo del Ganeko.

Descendemos el último tramo de la subida, dejando a la derecha el arbolado anterior, pero en vez de volver por el sendero por donde hemos llegado, seguimos recto por las amplias campas, admirando las afloraciones rocosas que aparecen como incrustadas a nuestra izquierda. Con buenas vistas sobre Barakaldo y el curso de la ría, nos dirigimos a un collado con un cruce de varias pistas, al que llegamos en pocos minutos de descenso moderado.

Bajada hacia Peñas Blancas, con Barakaldo al fondo
VARIANTE: Justo enfrente tenemos el roquedo calizo donde se sitúa la cima de Peñas Blancas (469 m.), que merece una pequeña incursión. Como lo tenemos ya a la vista, no hay más que dirigirse hacia él campo a través para alcanzar su buzón tras un pequeño repecho. Es un paraje vistoso y divertido, con algunos pasadizos y oquedades, que se puede recorrer con alguna precaución, en especial si la roca está húmeda.

Tomamos la pista situada más a la izquierda por la que seguimos bajando suavemente, pasando primero junto a una pequeña fuente, dejando después a la izquierda el punto en que a la ida nos desviamos por el sendero, y saliendo finalmente a la pista de cemento (que ahora tomamos hacia la izquierda), para regresar cómodamente a nuestro punto de inicio en Saratxo.

Para terminar, hay que hacer una pequeña aclaración. Siguiendo el criterio que explicábamos en la ya prehistórica página de presentación, teniendo en cuenta la longitud total del recorrido (3,4 kms.) y el desnivel (160 metros), aun sumandole la dificultad añadida de la rampa de subida, nos sale una ruta que debemos etiquetar como de Ninguna dificultad. Lo cierto es que es así, el trayecto es muy corto y apto para todo el mundo, pero también es verdad que ese repecho puede resultar más duro de lo que se espera, y a alguien le puede parecer que la dificultad es algo más que 'ninguna'.

Así que, antes de que algún lector demasiado confiado termine acordandose de toda mi familia mientras echa los hígados subiendo, me permito insistir en que hay una simpática VARIANTE para ahorrarse el esfuerzo; así que el que quiera pala, que la suba, pero que no me digan que no lo he avisado.

... y luego, a echar la siesta