jueves, 3 de mayo de 2018

Astxiki


El blanco peñasco de Astxiki se sitúa en el extremo norte del cordal de Alluitz-Anboto, y parece un trozo desprendido de la cordillera calcárea. Lo separa de ella un collado con forma de corredor que comunica el desfiladero de Atxarte (Oeste) del valle de Atxondo (Este). Estamos además en pleno corazón del mundo de la escalada de Bizkaia: con buen tiempo pueden verse numerosos practicantes de esta modalidad deportiva trepando por las paredes del vecino Untzillatx y por los espolones del propio Astxiki. De forma que, con el impresionante perfil del Alluitz a muy escasa distancia, todo alrededor respira montaña.

De las varias rutas posibles, elegimos en esta ocasión una de las menos habituales, que parte del barrio de Sagasta, en Atxondo. De ahí remontamos al collado que separa Astxiki del colosal Alluitz y, superado el último y empinado tramo sobre el karst, acceder a la pequeña cima desde donde contemplar el soberbio paisaje montañero que nos rodea.

            DISTANCIA: 5,6 km.   
DESNIVEL: 480 m. (312-791) CENTENARIO 
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-1-2) Rampas del 30-40% / Dificultad de tránsito (parte final)
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Sagasta (Atxondo)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista dirección Donostia salida Abadiño-Elorrio-Arrasate (BI-632) Pasado el centro de Abadiño, en Muntsaratz se toma el desvío por la derecha hacia Sagasta. Tras subir ligeramente, se llega al grupo de casas al final del cual hay un pequeño espacio para aparcar.
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 59
IGN MTN50-087-Elorrio


Perfil subida



Astxiki y Alluitz desde Sagasta
No me dirán que no: ya desde que nos vamos aproximando a Durango, sin haber salido siquiera de la autopista se queda uno boquiabierto viendo el fantástico espectáculo de los montes: empezamos por las estribaciones de Aramotz, seguimos con el Mugarra y vamos rodeando la serie de montes por Untzillatx, Astxiki, Alluitz… a cada cual más impresionante. Fantásticas moles de blanquísima caliza brillan al sol contrastando con el verde que los rodea. En fin, pues vamos a subir a uno de ellos, el más pequeño, aunque no por ello deja de tener su personalidad.

En el lugar donde podemos aparcar, más o
Ermita de Santa Lucía
menos al final de las casas, tenemos también un abrevadero donde podemos coger agua. Y ahí mismo tenemos ya va vista espectacular de Alluitz (izquierda) y Astxiki, con su doble cumbre (derecha). Siguiendo la carretera por la misma dirección que traíamos, en unos metros tenemos por la derecha la ermita de Santa Lucía, en una ladera con unas escaleras y también algo de sitio para aparcar. Es una ermita alargada, pequeña y parece muy antigua. La pista sigue por la izquierda, pero desde la ermita se ve un camino de tierra que cruza por el pinar, una especie de atajo que podemos tomar y, tras unos metros de sendero quizá algo embarrado, salimos de nuevo a la pista, con nuevas e impresionantes vistas sobre los colosos calizos.

Por ahí hay que subir
El camino desciende suavemente durante unos metros, y tenemos la que quizá es la perspectiva más vistosa sobre nuestro Astxiki: la zona verde adyacente, el collado de Artola, parece desplomarse hacia nosotros con una pendiente creciente, formando una especie de gran canal con una pedrera. Pero tampoco hay que asustarse, porque efectivamente hay que subir hasta allí, pero no exactamente por allí.

Senderito
Continuamos la pista junto a varios vallados, atravesamos otro pinar y, tras pasar junto a una zona donde suelen apilarse troncos, llegamos al punto en el que hay que abandonar la pista (DESVIO) por un camino herboso y amplio (derecha). Con otra fantástica imagen del Alluitz, a cuya falda nos aproximamos, seguimos entre pinos hasta encontrar un estrecho senderito que gana metros poco a poco a media ladera. Ahora en terreno despejado, disfrutamos de buenas vistas hacia el noreste, con Oiz al fondo, Sagasta, que ya va quedando bastante abajo, y por la derecha el impresionante perfil de Udalaitz, con Aitzkorri cerrando el horizonte.

Ganando metros, con Udalaitz al fondo
Nos aproximamos a una cresta rocosa que habrá que atravesar, con algún que otro espino. Es un tramo algo más técnico y bastante entretenido, y enseguida vemos una especie de ventana, aproximadamente en la cota 500, tras la cual se divisa la alfombra verde de Artola y una de las torres eléctricas. Pero calma: parece que hubiésemos superado lo peor hasta la trepada final a la cima, pero ni de lejos. Siempre con espectaculares vistas y una fuerte pendiente por la derecha, recuperamos el senderillo y continuamos el faldeo, aunque girando poco a poco para ir ganando más altura. Por la derecha tenemos una especie de antecima, un promontorio rocoso que quizá tenga algún nombre, y tras el cual parece que se encuentra una cueva también denominada Sagasta.

Saibi y Errialtabaso, desde Artola (con zoom)
La sendita desaparece y ya no hay más que tirar para arriba campo a través. Hay que hacerlo con alguna paciencia, porque hay que subir bastante más de lo que parece (serán unos 100 m. de desnivel continuo y en recto), no hay más que ver las dimensiones de la torreta de arriba. A media subida se distingue una cavidad en la pared de la izquierda, y una pequeña regata nos acompaña por la ardua cuesta hasta que llegamos por fin al collado de ARTOLA, con una cruz de señales, y la torre y el tendido eléctrico que lo atraviesa. Buen momento para una paradita y un trago, mientras admiramos la brutal mole del Alluitz, justo al lado (por aquí mismo arranca el camino de subida), y otras muchas maravillas que tenemos a la vista: Urkiolagirre, el santuario, Saibi con su enorme cruz entre Gorbea y Lekanda, Errialtabaso... Abajo queda el desfiladero de Atxarte, y el camino de Genzelai por el que sube la ruta más normal hacia aquí.

Alluitz, desde la subida
Y justo al lado está el último desnivel que falta por salvar, otros 100 metros por el terreno más complicado, una buena pedrera bastante vertical. Hay un camino bien marcado en zigzag, marrón de tan pisado sobre el blanco de la caliza, y no conviene apartarse de esa trazada si no queremos problemas. La subida se hace dura, con mucha piedra suelta que se derrama en cuanto se pisa donde no se debe.
Últimos metros
Como a media ascensión encontramos por la derecha una especie de mirador con unos peñascos junto al que hay un terrible balcón (patio escalofriante), enfrente del cual están las paredes de Untzillatx y la cantera de Atxarte.

Untzillatx desde la cima




El último repecho es algo más amable, con algo de hierba, aunque en el último escarpe hay que volver a utilizar las manos. Y bueno, finalmente llegamos a la cima (ASTXIKI, 791 m.), con más espacio del que se pudiera suponer, desde donde puede uno estarse un buen rato admirando lo que tenemos alrededor: con un día claro, el panorama es sencillamente extraordinario, y hasta algo intimidante si uno sufre de vértigo. En tiempo remotos parece que hubo aquí una fortaleza defensiva que custodiaba el paso de Atxarte, y que ocupaba todo el espacio entre las dos cimas que culminan el monte. Incluso se han encontrado restos de objetos por los alrededores, aunque del castillo original no queda nada en absoluto.

Para la bajada, que hacemos por el mismo camino, sólo un par de apuntes. Cuando empezamos a descender del collado puede ser algo complicado dar con el senderito por el que hemos subido. La referencia serían los primeros tres árboles de cierto tamaño que hay bajo la roca de Astxiki: hay que bajar hasta su altura para encontrar el sendero, siempre por la derecha, en la falda de Alluitz. Una vez recuperado este trazado y superada la cresta rocosa que indicaba antes, el camino ya no tiene pérdida. Y en la parte final podemos ignorar el atajo que tomamos junto a la ermita y continuar todo el tiempo por la pista. Serán unos 400 o 500 metros más de trayecto pero resulta más cómodo tras el esfuerzo de esta breve pero intensa ascensión.

viernes, 13 de abril de 2018

Sollube


Sollube es el más pequeño de los montes bocineros de Bizkaia, desde donde se llamaba a las Juntas Generales del Señorío, y es también conocido por la cantidad de enormes antenas que lo coronan y afean su cumbre. Estos dos datos dejan claro que, no obstante su escasa envergadura, la privilegiada situación al oeste de la ría de Gernika y la ausencia de cimas más relevantes en los alrededores hacen de este monte el centinela perfecto, visible desde grandes distancias.

Desde el punto de vista montañero no es sin embargo una cima especialmente apetecible, sin perfiles demasiado espectaculares, sembrada de carreteras y explotaciones ganaderas y forestales. A pesar de todo, permite múltiples accesos de dificultad variable y, como el lector puede ya suponerse, recompensa al excursionista con unas impresionantes vistas sobre esta parte central de Bizkaia. 

            DISTANCIA: 7,8 km.   
DESNIVEL: 335 m. (350-684) CENTENARIO  Techo municipal (Arrieta)
DIFICULTAD: Baja 6 (3-2-1) Rampas del 40%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Mañuko Benta (BI-631)
            VIAS: Carretera, senderos de tierra, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, BI-631 en dirección Mungia-Bermeo. Pasado Larrauri, en el cruce de Irubide seguimos recto para comenzar la ascensión a Sollube. En unos 6 kms. de subida encontramos por la derecha la casa rural Mañuko Benta, con un pequeño aparcamiento. Bizkaibus A3527 Bilbao-Mungia-Bermeo (Moyua) parada Mañu.
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 4-9
IGN MTN50-038 Bermeo




Punto de inicio
Poco antes de llegar al alto de Sollube encontramos el disperso barrio de Mañu y la casa rural Mañuko Benta, situada en la misma carretera, donde todo son facilidades para el visitante: aparcamiento si venimos en coche, y parada de Bizkaibus muy cerca. Pasando por delante del caserío en dirección Bermeo encontramos una placita, un tanto descuidada, con la hermosa iglesia de Nª Sra. del Carmen, y una casa antigua en la que pone ‘Mañuko babeslekua’, cuyo uso actual no sabemos si seguirá siendo el mismo.

Justo después tomamos por la derecha una carreterilla con varios carteles indicadores, y empezamos a ascender por ella. Así bordeamos el pequeño núcleo de casas (que no estoy seguro si es Arronategi) y vemos la parte trasera, donde se asientan dos cementerios junto a la iglesia: en el nuevo, sobre una campa inclinada, las tumbas están sobre unas pequeñas terrazas, como si tomasen el sol, y coronadas por estelas vascas, algo realmente bonito. Detrás está el antiguo, más pequeño y rodeado por un muro, más apretujado pero también con encanto.

Desvío (dcha.) junto al cruce
Seguimos carretera arriba, y en unos 200 metros llegamos a una encrucijada de caminos (Laubidieta), donde se nos une la BI-4207 que viene desde el alto y continúa hasta la cima. Por la izquierda hay un desvío señalizado hacia el yacimiento romano de Tribis y hacia el agroturismo Lurdeia. Pero vamos a abandonar el asfalto de inmediato. Justo antes de ese desvío tomamos por la derecha un camino de tierra (CRUCE) y nos olvidamos de la carretera. Poco después, en el primer desvío tomamos el camino de la izquierda, marcado por los postes amarillos de un gaseoducto, y que ya no abandonaremos casi hasta el final. Tampoco nos vamos a engañar, el trazado es aburrido y feo a más no poder: firme de tierra, a veces más pedregoso, con algún encharcamiento o rodaduras de vehículos (se ven a veces motos y algún quad), bordeado de pinos y sin ninguna vista. A cambio, es un camino con pendiente suave, que a veces se empina un poco y vuelve a llanear; o sea, perfecto para un paseo tranquilito.

Entre pinos
Cruzamos un camino de cemento, pasamos junto a una finca de adiestramiento de perros de caza, y se presenta una buena rampa que hay que remontar; casi se agradece, por la cosa de romper la monotonía. Tras una subida brava aunque corta, hay que volver a bajar, nos encontramos una zona de eucaliptos, una granja por la izquierda y un nuevo camino de cemento que también cruzamos. 

Tras un trecho que se hace bastante largo y aburrido, ya tenemos
La rampa, desde arriba
de frente uno de esos cortafuegos que a veces se encuentran en nuestros montes, y que son así, tan rectos, tan largos y pendientes que son una especie de desafío (por cierto, justo antes debe haber un dolmen, pero sinceramente ni lo he visto ni sé exactamente dónde está). Cruzamos la carretera de acceso a las antenas, y la pala queda de frente. La primer parte parece suave, pero hacia la mitad se empina de verdad, rondando el 35% cuando llegamos junto a un vallado. La ventaja de ir prevenido es que te lo tomas con calma y todo va mejor, y además el repecho, aunque duro, es bastante más corto de lo que parece y pronto se suaviza y desaparece la inclinación, dando paso a un camino más o menos verde y llano.

Última valla
Tras unos minutos de relax, nos vemos frente a una valla tras la cual hay un prado. Atravesamos el cierre y salimos a una gran zona de pastos y (si la niebla no lo impide) ya tenemos a la vista las grandes antenas de la cima. Vamos ganando metros, quizá siguiendo rodadas de vehículos o el tendido eléctrico, pasamos junto a un mugarri, que seguramente señala la divisoria entre Meñaka y Arrieta, donde se sitúa la cima.

En cosa de una hora estamos arriba, bajo la sombra de una antena descomunal entre la amplia colección que cubre por completo la cumbre (SOLLUBE, 684 m.). Por tan poco apetecible entorno damos una vuelta alrededor de las instalaciones, encontrando la carretera de acceso, donde hay un panel que ilustra sobre las vistas. Urdaibai solo se atisba parcialmente porque nos tapan las propias estribaciones, aunque distinguimos la isla de Izaro y la mole rocosa de Ogoño. Más al Este identificamos Bustarrigan, Iluntzar y Oiz, entre otros muchos, y girando al sur, Anboto y Gorbea, con el valle de Mungia a nuestros pies. Por el Oeste despuntan Ganeko, Eretza y los Montes de Triano, entre un sinfín de elevaciones que podemos entretenernos en ir descubriendo. Ahí quedan unas pocas fotos, con bastante zoom (el mismo para todas):

Bermeo, Izaro y Ogoño
Anboto y Gorbea
Ganeko, Eretza y valle de Mungia

Para el regreso hemos optado por la comodidad de la carretera que, en un trayecto largo y muy lineal, pasando por el hotel Atxurra (también con excelentes vistas) nos llevará al cruce inicial, poco más arriba del barrio de donde hemos partido, y de ahí a nuestro punto de partida.


jueves, 29 de marzo de 2018

Sasiburu


Entre los municipios de Alonsotegi y Barakaldo, al norte del curso del Kadagua, la modesta sierra de Sasiburu es una alineación de escasa altitud y desniveles muy moderados que sin embargo ofrece variedad de rutas y sobre todo, múltiples perspectivas en todas direcciones: desde sus cimas y laderas contemplamos Barakaldo , el Abra y Bilbao, el Serantes, Eretza y Ganeko, la zona minera, las estribaciones del Pagasarri o el embalse de Oiola.

Si ascendemos a la cumbre que da nombre a la cordillera recorriendo sus dos vertientes, no nos perdemos nada de todos estos paisajes, y al mismo tiempo completamos un recorrido con distintos grados de dificultad –siempre muy asequibles-, entretenido y muy vistoso.

            DISTANCIA: 6,2 km.   
DESNIVEL: 290 m. (170-460) CENTENARIO
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Ermita de Santa Águeda (Barakaldo)
            VIAS: Senderos y pista de tierra, camino asfaltado, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, tomamos la autopista Bilbao-Balmaseda y tras subir y bajar el alto de Kastrejana, tomamos la primera salida, dirigiéndonos hacia Urgozo-Las Delicias. Primer desvío por la derecha y atravesamos el Puente del Diablo, cruzamos las vías de FEVE para seguir (izquierda) en dirección Santa Águeda, y subimos hasta la ermita.
FEVE Bilbao-Santander Estación Urgozo (ojo a los horarios) y Bizkaibus Línea A-3341 A-3342 y A-3343 parada Las Delicias. En los dos casos hay que subir luego a pie como 1,5 km., con 150 m. de desnivel adicional.
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 32-33
IGN MTN50-061




Ermita e inicio del camino
La ermita de Santa Águeda es el epicentro de una añeja tradición, de las que mejor se conservan en nuestro entorno. Ya sabéis, ‘aintzaldu daigun Agate deuna’ con la katxaba y todo eso, más la romería correspondiente a la festividad, que culmina justo en el lugar donde nos encontramos: un barrio formado por dos o tres casas –una anexa a la ermita-, con algunas vistas y una buena fuente, que siempre viene bien para los olvidadizos. Desde el costado mismo del edificio religioso arranca un camino que enfila directamente hacia el monte, pasando junto a un abrevadero, y ese es nuestro rumbo.

Desvío (izquierda)
No vamos a engañar a nadie: las primeras rampas son de aúpa, primero por pista cementada y luego por tierra, un tramo muy cortito pero que conviene tomar con calma. En una curva cerrada dejamos por la izquierda un camino de hierba y luego una especie de refugio, seguimos subiendo y enseguida –hay que andarse con ojo- un DESVIO a la izquierda junto a un viejo vallado, señalizado con las marcas del PR BI-101. Así que dejamos el amplio e irregular camino para internarnos en un senderito que trepa por la ladera. Es la parte más montañera de la subida, circulando entre abundantes zarzas y árgomas, aunque recientemente ha sido objeto de una buena limpieza (hasta hace un tiempo esta sendita era casi impracticable).

Llegamos a una especie de rellano y lo atravesamos sin perder la dirección anterior, siempre en subida, y lo mismo hacemos una segunda vez, guiados por los hitos y marcas del PR. El último tramo incorpora algo de roca, lo que parece arenisca oscura que luego veremos en el cordal.

Llegando a La Llana
Así llegamos al collado de LA LLANA, al pie de la gran pala que lleva al Arroletza. Sin embargo, esta vez vamos a reservarla para la bajada. Según hemos llegado tenemos dos caminos de frente: el de la derecha va a dar directamente a la pista que viene del norte, y el de la izquierda también, aunque tras haber recorrido unas decenas de metros por cota algo más elevada. En medio de los dos veremos enseguida un refugio. Podemos tomar cualquier de los dos, porque ambos confluyen en la misma pista (no sé cuál de los dos aparece en el track).

Vista hacia el mar
Por esta pista seguiremos un rato (como 1 km.) en dirección oeste, con pendiente casi inapreciable y las primeras vistas entre el arbolado: el casco urbano de Barakaldo, el Abra y el Serantes, y poco después el Argalario y los montes de Triano, con el Regato y el embalse de Gorostiza en el fondo del barranco. En todo momento resulta evidente que vamos recorriendo a media ladera la cordillera por cuya arista volveremos.

Eretza y compañía, desde las campas de Sasiburu
En cuanto salimos del arbolado, ya tenemos por la izquierda las despejadas laderas de Sasiburu, y aquí abandonamos por la izquierda (DESVIO) la pista, que continúa hacia Goikomendi y Peñas Blancas, para ir subiendo, campo a través o siguiendo rodadas de algún vehículo, hacia nuestra cima. Ya se sabe: siempre hacia arriba por la verde campa, como en el Gorbea… pero mucho más amable, claro. Tras un par de lomadas, alcanzamos finalmente la cumbre (SASIBURU,
Desde la cima: Pagasarri, Bilbao, Anboto al fondo...
459 m.). Este montecito, pese a su poca envergadura, tiene unas vistas espectaculares: Ganeran y Eretza hacia el oeste, tras los prados sobre los que se levantan Peñas Blancas y Ganeroitz; la gran mole del Ganeko de frente, con el curso del Kadagua a nuestros pies; por la izquierda, junto al Pagasarri, divisamos parte de Bilbao, con Anboto y Oiz en el horizonte; y, tras el cordal que ahora vamos a recorrer, la ría y sus localidades aledañas, con Jata cerrando la perspectiva. Unos metros más debajo de la cima, mirando hacia el valle, hay un mirador con un mapa donde ir descubriendo diversos lugares.

Hacia el Arroletza (derecha)
Alejándonos de esa vertiente encontramos un senderito que enfila el cordal hacia el Este, descendiendo con decisión, en la primera de varias subidas y bajadas que tendremos que afrontar. Volvemos a remontar, siempre cerca del amojonamiento que delimita Barakaldo y Alonsotegi, cuyos hitos de piedra se ven frecuentemente marcados con la pintura del PR. En uno de los pequeños altos, poco visible, por la derecha podemos acercarnos a visitar la casi imperceptible cima de TELLITU (458 m.), con pequeña plaquita identificativa.

Cima del Arroletza
Nuevo descenso, y ahora por una trocha con menos pendientes, alcanzamos la última cumbre del día (ARROLETZA, 454 m.), la más baja de las tres. Aquí, gracias al pequeño giro hacia el sur que hemos venido describiendo, tenemos aún mejores vistas sobre la ría y en parte sobre Bilbao. Dejamos por la derecha un extraño cercado doble bajo los árboles, y enfilamos ya la bajada por el cortafuegos, que inevitablemente nos hacen pensar lo que hubiera sido bajarlo esquiando el día de la última nevada.

Llegados de nuevo a LA LLANA, nos planteamos dos alternativas. La primera, más rápida y vertical, sería tomar el desvío por la derecha, junto a la cruz de señales, para volver simplemente por el sendero de subida. Pero si no queremos repetir, nos apetece alargar el paseo o buscamos una ruta más cómoda, lo que haremos es seguir en la misma dirección (norte), siguiendo en sentido inverso la primera parte del trazado de la entrada Arroletza. Es este itinerario el que recoge el mapa y el track. De esta forma, atravesamos un arbolado junto a los postes del gas y algunos vallados con vacas, y finalmente volvemos a la pista anterior, que tomamos de frente y ya en suave descenso. Pasamos un paso canadiense junto a una casa, y vamos dando una amplia curva con estupendas vistas. Dejamos por la derecha un edificio en la ladera, y en una rampa recta con vistas hacia Bilbao desembocamos en la carretera que, en el mismo sentido que traíamos (sur) nos devuelve finalmente a Santa Águeda.

sábado, 17 de marzo de 2018

Astondo


La bahía de Plentzia es uno de los lugares más fotogénicos de toda la costa de Bizkaia. La cierra por el sur la Peña de San Valentín, en Barrika, y por el noreste la punta de Astondo, en Gorliz. La bellísima playa la comparten Gorliz –que se lleva la mayor parte- y Plentzia, que aporta la ría y quizá por ello se queda con el topónimo de este extraordinario lugar. Sus atardeceres son mágicos cuando las aguas se encuentran en calma, aunque también resulta sobrecogedor asistir a un temporal, cuando la furia del mar pugna contra muelles y acantilados.

Una pequeña excursión partiendo de la misma playa permite encaramarnos a una de las atalayas desde las que mejor se contempla el entorno: el alto de Astondo, también llamado Antekera, al que accedemos por caminos bastante acondicionados que se llenan de paseantes cualquier día de buen tiempo.

               DISTANCIA:  4 km.     
DESNIVEL: 130 m. (0-130)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
            ITINERARIO (circular)  Inicio y final: Playa de Astondo (Gorliz)
            VIAS: Senderos de tierra, escaleras, camino asfaltado
ACCESOS: En coche desde Bilbao nos dirigimos hacia Plentzia. Sin entrar en el pueblo se cruza el puente nuevo y se sigue dirección Gorliz por la BI-3154 y después BI-3158 hasta el aparcamiento junto a la playa de Astondo. Metro Bilbao hasta Plentzia, y de ahí Bizkaibus A3499 hasta el Hospital de Gorliz.
TRACKWikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 3
IGN MTN50-037




Playa de Gorliz, desde Astondo
En la larga cuesta en que finaliza la BI-3158, con el Hospital de Gorliz por la izquierda, podemos encontrar sitio para aparcar… siempre que no vayamos en jornada y horario de playa. Ahí mismo nos deja el bus A3499 que enlaza con el Metro en Plentzia, así que es un buen punto de partida. Bajando hacia la playa, dejamos por la derecha el camino asfaltado que se dirige hacia la Granja foral, junto a la que pasaremos a la vuelta. Por la derecha, tras un vallado, tenemos la zona de dunas cementadas o pétreas, creadas por la fuerza de los vientos y la acumulación de arena sobre la ladera (jo, cómo jugábamos de críos sobre ellas, ajenos a su importancia geológica). Hay que caminar unos metros más en dirección al espigón que cierra la bahía, y encontramos enseguida el acceso para iniciar la subida.

Empezamos por subir una pequeña rampa con barandilla, con pendiente suave y las primeras perspectivas sobre el arenal de Plentzia-Gorliz y la maravillosa rada semicircular que lo baña. Enseguida giramos a la izquierda y seguimos subiendo, con algunos escaloncillos, para ir así zigzagueando varias veces según ganamos altura. La ruta es agradable, siempre bajo tupido arbolado y muchos paseantes a poco buen tiempo que haga. Vamos alternando tramos de tierra, otros algo rocosos y varios con más escalones, de diversos formatos, continuos o alternos.

Playa de la Cantera y vistas al Este
Cuando hemos subido hasta unos 60 metros, nos olvidamos de la bahía porque pasamos ya a la cara norte de esta pequeña colina, donde enseguida nos encontramos la hermosa cala de Askibilla, con un pequeño islote. Accedemos a un pequeño mirador, donde la vista es estupenda ahora sobre la punta de Astondo y el promontorio de Gaztelu, al otro lado de la bahía, junto a la playa de La Cantera-Muriola. En días limpios, la vista se extiende por el oeste hasta cabo de Ajo. 

Poco después del mirador el camino empieza a descender, y es el momento en el que nos desviamos por la izquierda entre la maleza para descubrir, muy cerca del sendero, la cima de ASTONDO (127 m.) con un minúsculo buzón. Como hay que confesar que no hemos conseguido encontrarlo, no hay foto, aunque tenemos algunas en la página de Mendikat que ponemos arriba. Esta pequeña cima recibe también el peculiar nombre de Antekera o Antikera que, según la Toponimia de Gorliz, es un ‘exotopónimo de carácter exótico’ tomado precisamente de la conocida localidad malagueña homófona. Hay que ver qué cosas. Aunque lo cerrado de la vegetación tampoco invita a ello, no nos vengamos arriba en tareas exploratorias alrededor de la cima, porque las caídas del acantilado están muy próximas y no son para andarse con bromas (cien metros en picado y tal).

Bajando, con Kukulu a la vista
Como decía, el camino empieza aquí a bajar, con la vista en el siguiente alto (Kukulu) y el faro. Bajamos ahora un senderito escarpado con vistas sobre el mar y hacia el cabo de Urtikoetxe, donde se asienta el fortín de Azkorriaga, o ‘castillito’, que vamos a visitar a continuación. El descenso es cómodo, con algunos tramos de escalera. Curiosamente, si después observamos este tramo desde Kukulu (vista atrás) da la sensación de estar colgado sobre el acantilado; pero en realidad, aunque vamos no muy lejos del borde, no presenta ningún peligro, protegido por el pequeño arbolado.

Camino hacia Azkorriaga (izquierda)
Llegados al punto donde se inicia el camino hacia el fortín, y abandonamos por tanto el camino
hacia la izquierda. El primer tramo me parece francamente peligroso, con lajas y piedra suelta, y engañosa caída hacia el mar (hay algún inconsciente que ha andado por aquí de noche, verdad Charly?). Luego, el senderillo lleva sin complicación hacia los restos de la fortificación. Por la izquierda tenemos la pequeña cala de Errotatxu, y llegamos a los derruidos muros, cerca de la punta (AZKORRIAGA). Realmente, el lugar no tiene mayor interés que las vistas, y situarnos en una lengua de tierra que se adentra en el mar.

Ermua (dcha.), cabo Billano
y faro de Gorliz desde Kukulu
De vuelta al camino principal, retomamos la dirección anterior –es decir, giramos a la izquierda- para ascender la pequeña rampa que, con un vallado por la derecha, nos separa del alto, por zona despejada de apariencia similar a las landas que coronan los acantilados de Sopelana y Barrika. Como también es usual en la zona, encontramos en el alto (KUKULU) un pequeño bunker, quizá un puesto de vigilancia, medio tapado por la hierba. Aunque hay posibilidad de tomar algunos senderillos por cotas más bajas de cara al mar, lo normal es seguir el camino que ahora va girando a la derecha hasta desembocar en un camino asfaltado, que es el que tomamos para acceder al faro de Gorliz. Lo vemos a la izquierda y podemos llegar a él en unos pocos minutos.

Con o sin faro, tomamos la carreterilla hacia la derecha, bajando suavemente junto a la Granja foral, donde se realizan actividades para la mejora de la ganadería de Bizkaia. Así, tranquilamente salimos de nuevo a la carretera de acceso a la playa, de donde hemos partido, habiendo completado una excursión corta y vistosa que fácilmente podemos completar con otras rutas de muy diverso perfil (ver enlaces arriba), o con actividades de playa, paseo o picoteo en una zona con tantos recursos de todo tipo.

sábado, 24 de febrero de 2018

Atxulaur

En el sur del territorio de Bizkaia, escoltado por las grandes moles de Oderiaga y Gorbea, se encuentra el macizo kárstico de Itxina, biotopo protegido que asemeja a una meseta elevada sobre grandes murallas rocosas. Es uno de los espacios naturales más espectaculares de la montaña vasca, y sólo la contemplación de sus fantásticos paredones exteriores ya resulta impresionante.

En la siguiente excursión solamente nos asomaremos al interior de este mágico paisaje, penetrando por una puerta natural, utilizada durante siglos por pastores, leñadores o carboneros: el Ojo de Atxulaur, por el que, a decir de las leyendas, transitaron además ladrones, brujas y todo tipo de seres fantásticos. La aproximación desde el barrio de Urigoiti (Orozko) permite contemplar la fortaleza de Itxina durante todo el trayecto, hasta penetrar en su interior.  

            DISTANCIA:  9,20 km.
DESNIVEL: 665 m. (450-1117)
DIFICULTAD: Media 10 (6-3-1) Rampas del 30%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio y final: Urigoiti (Orozko)
            VIAS: Pista de cemento y tierra, senderos, karst
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A68 dirección Vitoria-Gasteiz salida Llodio-Orozko. Se toma la BI-3513 en dirección Artea-Areatza y, llegados a Ibarra, desvío derecha hacia Urigoiti. (El Bizkaibus A-3613 nos deja en Ibarra, con lo que todavía faltan más de 3,5 kms. por carretera, o 2,5 por sendero hasta Urigoiti).
TRACK:
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 57-63
IGN MTN50-087




Vamos a admitir que esto de empezar la ruta a Atxulaur desde Urigoiti es una rareza: casi todos los itinerarios que encontramos en internet parten de Pagomakurre, lo que supone ahorrarse casi 400 metros de desnivel y un buen trecho de distancia. Así que avisados quedáis. A cambio, la alternativa que presentamos permite, entre otras cosas, conocer este montaraz barrio de Orozko. Realmente, una de las muchas gratificaciones que proporciona hacer ibilkat –ninguna económica- es conocer estos pequeños núcleos que se desparraman por las laderas de nuestros montes, lugares tranquilos, con vistas bellísimas y extraordinarios caseríos de todos los formatos. Sólo por eso merece la pena acometer estas excursiones. Pero, ya que estamos aquí, vamos a patear un poco.

Itxina, desde el principio
Unos metros más arriba del barrio encontramos un pequeño aparcamiento, con un cartel advirtiendo sobre la avispa asiática, pero ni por esas vamos a echarnos atrás (bueno, siempre que no nos ataque ninguna). Nada más empezar a andar, el camino se bifurca, y hay que tomar la pista de piedrilla de la izquierda (puede que por la derecha también se pueda ir), pasando junto a una especie de txabola con el rótulo Bidatxe, o algo asi. La pista tiene tramos de cemento, una pendiente a veces moderada y su único aliciente son las vistas que tenemos a ratos. La primera es la de las paredes de Itxina, que se yerguen, blancas e inexpugnables, por la derecha. A la espalda se va abriendo la perspectiva sobre los montes de Arno, donde enseguida se distingue el menhir de Kurtzegan y la cima del Kolometa. Por lo demás, el tramo resulta aburrido y algo duro. Se describe una amplia curva hacia el norte, y la panorámica por detrás se va abriendo hacia el valle del Nervión, Untzueta, Ganeko, o el cercano Garaigorta.

Vista atrás: Oderiaga y compañía
Pasamos un poste con señales del PR BI-33, ruta por los barrios de Orozko, y nos vamos poco a poco acercando a la muralla de Itxina. Aunque el camino no resulta demasiado atractivo, se compensa con la perspectiva, cada vez más cercana, de las paredes rocosas, aunque todavía no podemos contemplar bien las atxas. Cruzamos un vallado abierto con una aparatosa escalera lateral y, cuando llevamos unos 20 minutos de camino, un cartelito anuncia que falta una hora hasta Atxulaur –aunque será un poco menos.

Las Atxas
Ahora vamos a campo abierto con algunos espinos y rocas que afloran, un paisaje clásico de las zonas kársticas. Muchos metros más abajo podemos distinguir el área recreativa de Larreder, en la pista que lleva a Pagomakurre. Con un corto y duro repecho sobre cemento, la pista finaliza y entramos en un amplio pasto con algunos caballos. A falta de camino, aquí podemos seguir la rodada de coches, que conduce, sin dejar nunca de subir, hacia el lateral de un vallado. Seguimos en paralelo al cierre y ahora sí, las atxas son bien visibles, impresionantes, levantándose hasta casi los 1.000 metros, unos 300 por encima de donde nos encontramos.

Viejas hayas
Terminada la alambrada, recuperamos una senda estrecha y serpenteante, con un desnivel bastante más suave, y entramos en un hayedo. Aunque no tengo ni idea de hayas, estas que vemos no son las esplendorosas que podemos ver en Otzarreta o en Upo, trasmochas y con troncos enhiestos y firmes. Estas hayas parecen antiquísimas, sus ramas crecen en desorden y tienen enormes troncos, chatos y nudosos, vencidas muchas veces por el tiempo, tronchadas por la mitad, pero conservando vida en cualquier rincón. Y tampoco tienen el monopolio, sino que conviven con otros arbolitos de hoja caduca. El camino se ha vuelto más amable y mucho más bonito, una entretenida trocha a los pies mismos de la muralla de Itxina, y hemos dejado por la izquierda el camino que viene desde Pagomakurre, con un cartel tirado.

El Ojo, desde abajo

Último tramo
Pero ahora falta llegar al Ojo, que se encuentra cerca de una mancha de arbolado que se encarama hacia lo alto de la cresta, una ventanita que enseguida podemos distinguir.  Vemos un terraplén que sube recto hacia nuestro objetivo, pero lo dejamos para la vuelta, pasamos de largo la vertical del Ojo para describir una curva y acometer la subida por el flanco. Hay que llegar hasta un cairn en medio del camino y allí torcer a la derecha, para acometer la subida por un muy bonito y cómodo caminillo que va ladeando y ganando metros sin esfuerzo.

Ya sólo queda remontar la parte final por un senderito frontal y zigzagueante, y enseguida estamos en el OJO DE ATXULAUR, en cosa de 1:20 desde el inicio. El lugar es, desde fuera, una enorme puerta que invita al paseante a penetrar en Itxina, macizo emblemático de la montaña vasca y, como aquel, repleto de leyendas mágicas. Parece ser que el Ojo estaba custodiado por un toro de fuego o zezengorri, que era en realidad el alma en pena de un ladrón que guardaba allí sus botines. La puerta, una vez traspasada, pasa a ser, vista desde dentro, una espectacular ventana que nos ofrece una panorámica excepcional hacia el norte y Este, incluido naturalmente el Anboto.

Una vez alcanzado el objetivo, un sendero nos lleva a un cruce señalizado desde el que podemos explorar el atrayente entorno kárstico que tenemos a la vista, salpicado de pequeñas hoyas, calizas repartidas de forma caótica y mil
Por la cresta
recovecos que hacen de Itxina un laberinto delicioso, aunque nada recomendable con meteorología adversa. Pero como más adelante espero dedicarle una entrada específica, ahora nos dedicamos a otra cosa.

Por ejemplo, ya que estamos, una cosa sencilla que podemos hacer es encaramarnos a la cima que tenemos justo encima del arco. Aunque hay un camino más corto (y fácil), ya que estamos en el cruce lo que hacemos es girar a la derecha para ganar –poco a poco y con cuidado, como siempre en este tipo de lugares- la cresta rocosa que se extiende desde la muralla hacia dentro. Según ascendemos vamos retrocediendo
Atxulaur Haitza
hacia el Ojo, pero ahora por la parte alta, paralelos al sendero, guiados por un par de hitos. Así cresteando sobre roca relativamente sólida y sin hendiduras peligrosas en esta zona, encontramos el minúsculo buzón de ATXULAUR HAITZA o Atxulogana (1.117 m.), que está justo encima y a un lado de la puerta. Las vistas son por tanto las mismas, pero incluso más espectaculares.

Anboto al fondo
VARIANTE: Desde este punto cabe prolongar (y complicar bastante) la excursión en dirección oeste, continuando por la cresta hacia las cimas más sobresalientes de Urtutxe (como 1 km. por terreno abrupto) y el vertiginoso Axkorrigan, aunque ya estamos hablando de una ruta mucho más exigente que sobrepasa el alcance de nuestra pequeña excursión.

Urigoiti
Para la vuelta, como casi siempre, introducimos un par de pequeños cambios en la ruta. Primero, para bajar de nuevo hasta el Ojo, en vez de seguir la ruta anterior, tras retroceder unos metros desde la cima encontramos por la izquierda una sendita muy marcada que zigzaguea por la pendiente y nos conduce en un pispas hasta el arco rocoso. Desde ahí, optamos también por ignorar el sendero por el que llegamos y tiramos por la bajada directa, un poco a tumba abierta y con fuerte pendiente, por la que atajamos unos metros. Las dos posibilidades están en el track, así que cada uno elige lo que le apetezca para subir o bajar.