viernes, 17 de marzo de 2017

Vía Verde de Galdames (Muskiz-Gallarta)

La minería fue durante décadas el motor de la economía de Bizkaia. La industria extractiva, ya conocida desde siglos atrás, experimentó una revolución en la segunda mitad del siglo XIX, y alteró por igual la demografía del territorio y la estructura orográfica de amplias áreas. Gran parte de su huella se puede todavía contemplar, aunque dulcificada por la naturaleza y reciclada por la actividad humana.

En este último aspecto cabe destacar los viejos itinerarios de los trenes mineros, que a finales del siglo pasado empezaron a ser recuperados para actividades lúdicas. Las Vías Verdes surcan ahora distintos rincones de Bizkaia, ofreciendo a los paseantes y ciclistas un ambiente natural, hermosos paisajes y caminos amables.

Desde el corazón de las Encartaciones arranca una de estas vías, que se aproxima a la costa y a la ría de Bilbao, donde se ramifica y conecta con importante poblaciones. Continuamos ahora el tramo anterior, llegando hasta Gallarta, localidad que es en sí misma todo un símbolo de ese esplendoroso y sufrido pasado minero.

            DISTANCIA: 9,5 km. 
            DESNIVEL: 150 m. (10-160)
DIFICULTAD: Muy baja 4 (1-3-0)
ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Estación Renfe Muskiz Final: Gallarta
            VIAS: Urbanas, pista de tierra
ACCESOS: Hasta Muskiz, desde Bilbao Renfe línea C2 (final) En coche, autovía dirección Santander, salida Muskiz, y BI-3796
      Desde Gallarta, Renfe línea C2 Bizkaibus A-3340 (Bilbao) y A-3333 (Santurtzi)
ENLACES CON: Tramo Atxuriaga-Muskiz
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 14



Está claro que vamos un poquillo lentos: publicamos el anterior tramo de esta Vía Verde hace algo más de ¡cinco años! Pero bueno, todo tiene su lado bueno: en todo este tiempo ha sido posible que se inicien y terminan numerosas reparaciones de túneles, viales y saneamientos, y a día de hoy creo que tanto el tramo anterior como el que vamos a conocer ahora están abiertos y practicables sin problema. Por cierto, que la ‘etapa’ que iniciábamos en Atxuriaga tampoco es la primera de la Vía Verde de los Montes de Hierro, que se remonta hacia el sur hasta Traslaviña. Así que dentro de otros cinco años igual arrancamos desde allí.

Subida hacia Santelices
Aclarado todo esto, vamos con nuestra ruta del día.

Para recuperar la ruta que viene desde el corazón de las Encartaciones nos vamos hasta Muskiz. La estación de Renfe se encuentra junto a la N-634 (carretera general), y desde aquí mismo tomamos la avenida Antonio Trueba, en dirección al barrio de Santelices (BI-2701). Desechamos un primer desvío a la izquierda, frente a la fábrica de PAL, y tomamos el segundo, siguiendo una señal que indica hacia el polígono de Santelices. Siempre por asfalto, vamos ascendiendo por sucesivas curvas, junto a diversos caseríos y chalets, superamos la zona industrial y continuamos hasta remontar los aproximadamente 150 metros de desnivel, que será el único del día.

Llegamos a la Vía Verde
Llegamos así a un cruce con unos postes metálicos para evitar la entrada a vehículos, un panel informativo, y un cartel que señala la dirección hacia el Museo de la Minería, que es justo hacia donde nos dirigimos. En este punto recuperamos el trazado de la Vía Verde que dejamos en la entrada anterior.

Entrada al túnel del Sobaco
A partir de aquí, el trazado ha estado en obras durante bastante tiempo, con el firme levantado, tuberías tendidas y túneles cerrados, aunque actualmente se encuentra de nuevo abierto en su totalidad (creo). Pasamos sucesivos desvíos hacia Kotorrio (izquierda), alguna casa aislada, y pronto llegamos al túnel del Sobaco. En lo alto de la boca de entrada hay una placa, en la que creo que se indica que el tren funcionó hasta 1.969. El túnel está en curva y la iluminación le quita algo de gracia. A la salida hay una fuente y un banco, mientras por la izquierda desciende un camino de tierra. Hacia el norte tenemos siempre vistas sobre Muskiz, Petronor y el Serantes, una vieja poza minera, y divisamos también hacia el Este el polígono del Campillo, cerca del que pasaremos luego, y Gallarta, hacia donde nos dirigimos.  

Vista sobre el Serantes
Nos vamos acercando a la parte baja del citado polígono industrial en muy suave descenso, y dejamos por la izquierda un sendero que se dirige al barrio de Putxeta. Pasamos alguna pequeña trinchera y más adelante una pequeña zona verde junto a una casa roja, en el barrio del Once, que toma el nombre de un pequeño arroyo. Encontramos aquí algunos grandes muros de piedra que deben ser restos de antiguas instalaciones mineras (cargaderos, líneas de vagonetas o cosas así).

Por el bidegorri
Ya en terreno más soleado, pasamos junto a otra zona verde con alguna barbacoa. Esto ya es una carretera normal con un bidegorri, y pronto llegamos a otro túnel, bajo una ladera revestida de cemento. En el siguiente barrio (La Balastera) reaparecen instalaciones mineras y después dejamos otro desvío a la izquierda, mientras vemos que Gallarta va quedando más cerca. Dejamos por la derecha una mina a cielo abierto que no se ve bien y pasamos después por una zona con arbolitos que le dan un aire menos árido. Las vistas son casi siempre las mismas hacia el norte. Como se puede suponer tratándose de un trazado ferroviario, el paseo es prácticamente llano y sin ninguna dificultad, apto para cualquier caminante e ideal para las bicis.

Mina Bodovalle
Casi de repente, salimos finalmente a la carretera BI-3756, que enseguida nos dejará en nuestro destino. Aunque el bidegorri sigue hacia la izquierda, nosotros continuamos por la derecha hacia el Museo minero. Tras una pequeña subida tenemos por la derecha el inmenso vacío de la mina Bodovalle. Realmente, las dimensiones colosales de la excavación se aprecian mejor desde la parte alta, junto a los pabellones industriales, pero también desde aquí la vista no tiene desperdicio. El fondo de la corta se sitúa más de 30 metros por debajo del nivel del mar, y se diría que cabría aquí el pueblo entero de Gallarta. Las fotos tampoco hacen justicia a semejante monstruosidad pero, a falta de las propias, hemos tomado prestada esta del blog Naturmendi.

Junto a la mina se encuentra el interesante Museo de la Minería del País Vasco, y aquí ya tomamos la carretera que nos conduce al casco urbano de Gallarta, donde podemos tomar las líneas de Bizkaibus que ponemos arriba, hacia Bilbao o hacia otros puntos de la Margen izquierda.

sábado, 4 de marzo de 2017

Bakio: palacios, villas y más

La localidad de Bakio estuvo históricamente más vinculada a la tierra que al mar, por cercano que éste estuviera. Como ocurrió en otros lugares, a lo largo del siglo XIX muchos emigraron a América huyendo de las guerras y buscando hacer fortuna. A aquellos que fueron regresando a finales de siglo o principios del XX, la mayoría en buena posición económica, se les llamó ‘indianos’, y dedicaron abundantes recursos a levantar hermosas casas generalmente en los pueblos donde tenían sus raíces. En Bakio todavía pueden admirarse algunos espléndidos ejemplos de esas ‘casas de indianos’. Como en las siguientes décadas el municipio se fue poniendo de moda como lugar de veraneo de familias pudientes, se fueron sumando casonas y palacetes de distintas épocas, que han terminado por configurar un interesante muestrario arquitectónico.

El ayuntamiento de Bakio ha diseñado varias rutas pedestres por el municipio, una de las cuales, llamada ‘Ruta de los palacios y las villas’, recorre algunos de estos hitos culturales. Por nuestra parte, proponemos un paseo que coincide en lo básico con esa ruta, aunque la extendemos y modificamos algo para incorporar algunos otros puntos de la localidad que nos parece interesante visitar.

                DISTANCIA: 4,8 km. 
            DESNIVEL: 130 m. (0-130)
DIFICULTAD: Muy baja 2 (1-1-0)
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Ayuntamiento de Bakio
            VIAS: Urbanas, pista de tierra
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autovía dirección Mungia-Bermeo. Se toma la dirección a Bermeo por la BI-631, y en el cruce de Bidebieta, BI-2101 hasta Bakio. Bizkaibus A-3518 Bilbao-Bakio
TRACK: Wikiloc
Más información:
http://www.euskomedia.org/aunamendi/10220/37676 (interesante historia del pueblo)
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 3




Comenzamos la ruta junto al ayuntamiento, en plena carretera general (Basigo Bide Nagusia), como podíamos empezar en cualquier otro punto. O sea, un poco por identificar un punto fácil. Estamos junto a las escuelas de Urkitza, y desde el primer momento tenemos a la vista la cima de Jata, que es como el protector del pueblo. De hecho, vamos a ver cómo en buena parte las casas más notables del pueblo se sitúan en la margen izquierda del río Estepona, en el piedemonte, al abrigo de los vientos marinos. Junto al acceso a la oficina de Turismo (por cierto, ubicada también en una casa de cierto interés) encontramos las hojitas que marcan las diversas rutas para recorrer el pueblo a pie; la nuestra es la roja, aunque no siempre vamos a seguirla. 

Hacia la playa

Rosario Enea
Echamos a andar hacia la playa (norte) y en unos pasos encontramos ya Iberetxe, caserón de piedra de 1.929, sobrio y bien conservado. Tenemos enfrente al conocido hotel Joshe Mari, más moderno pero cuyo estilo no desentona, y pasamos luego junto a Tokitxu, edificio más modesto, aunque con una buena terraza hacia la solana. Siempre por la parte izquierda de la carretera, sigue algún chalet de reciente edificación y a continuación Rosario Enea, una de las casas más significativas, con una espléndida torre y amplio jardín. Seguimos con Villa Justina, y al lado Gurutz Enea (Villa Cruz), restaurada creo que no hace muchos años, con su característica torre adosada, con sus almenas y todo. Tras Gamboa, con sus dos palmeras, llegamos a Irubide (rotonda), con su agradable bar que tantos recuerdos me trae. Hay que decir que hasta ahora habremos consumido apenas cinco minutos de marcha.

Aquí abandonamos por unos minutos la ruta ‘oficial’. Bordeamos la rotonda, cruzamos la carretera y caminamos unos metros junto al río. El Estepona era hace años un río un tanto salvaje; fue limpiado y canalizado, se tendieron algunos puentes peatonales y hoy presenta un aspecto más ‘urbano’, aunque con lluvias muy fuertes a veces se encabrita y causa algunos problemas. Por el costado del edificio Itxasbide –un clásico de veraneo de los años 60 o 70- salimos a la playa, junto a una zona de juegos infantiles. Tomamos por la derecha el paseo marítimo –otro gran logro de no hace tantos años- y llegamos junto al palacete Itxasondo, plantado en primerísima línea de playa, un lugar privilegiado como pocos. Sin embargo, lleva décadas cerrado y no parece que tenga un futuro claro. Este era nuestro objetivo, por lo que nos volvemos atrás por el paseo, y cruzamos el puentecillo que lleva hacia el ‘puerto’ (nunca ha sabido por qué se le llama así).

Villa Clotilde
El edificio Biarritz -un bloque de caravista rojo- se encuentra a la izquierda, y en un lateral tomaríamos unas escaleras para recuperar la ruta municipal. Pero vamos a dar un pequeñísimo rodeo para ver otra cosa. Enfilamos la calle pasando delante del Biarritz como si volviésemos a Irubide pero, tras pasar delante de varios chalets modernos, giramos en la primera calle a la derecha (Errenteriako bidea) y otra vez a la derecha (Birjilandako bidea). De inmediato observamos a nuestra derecha la torreta negra de Villa Clotilde, un llamativo caserón de color lila y tejado negro. Y aquí hago un inciso para destacar que el blog casonasdeindianos2 que indicamos arriba ofrece estupendos reportajes (con profusión de fotos y datos muy interesantes) sobre cinco edificios de este tipo en Bakio (muchos más en otros lugares), de los que aquí hacemos referencia a cuatro.

Casa Lafita
Seguimos adelante por la misma calle, confluimos con las escaleras que suben desde Biarritz y vamos subiendo, ya un poco fuera del entorno urbano, para pasar junto a la casa Lafita (derecha), construcción representativa de las vanguardias de los años 60. Justo enfrente arranca un camino que nos conduce hacia el monte, pero primero vamos a ver algo más. Así que continuamos en ascenso hacia la Torre del Sol, otro gran bloque de apartamentos veraniegos, el más elevado del pueblo. Pasamos por delante y salimos a Birjilanda, las campas situadas sobre el extremo más occidental de la bahía. Un caminillo por la hierba conduce en unos metros hacia la punta, entre restos de muros que pueden corresponder a una antigua batería de costa que cita Iturriza en su ‘Historia general de Vizcaya’. Encontramos también un vértice geodésico y un monolito dedicado a un surfista –la verdad es que no puede haber lugar mejor. Las vistas son sencillamente increíbles: los acantilados que apuntan hacia Armintza, Gaztelugatxe de frente, con Burgoa y Garbola, el pueblo, la playa y el mar, generalmente con buenas olas que hacen aún más espectacular el paisaje. Pero bueno, nada mejor que un video (aunque sea de ínfima calidad) para hacernos una idea más exacta:



Hacia el monte

Después de tomar el sol, volvemos por el mismo camino y, junto a la casa Lafita, giramos a la derecha y nos internamos en el monte (por la zona denominada Errenteriabaso), que ya está bien de asfalto.

VARIANTE: Si resulta que no queremos monte (hemos venido con la abuelita, tenemos el cuerpo fatal de la noche anterior, o vamos en chancletas), no queda otra que volver a la carretera, continuar hasta la rotonda de la fuente, poco más allá del Ayuntamiento, y tomar hacia la derecha la calle Errementeria para enlazar con el camino que baja de Urkizaur, por donde vamos a descender dentro de un rato.

Sendero bajo los eucaliptos
Ahora retomamos la ruta de la hojita roja y enfilamos un sendero amplio y cómodo, en suave subida, aunque pronto empieza a cambiar: aparecen encharcamientos y empieza a ganar pendiente por un camino de tierra compactada con roca. Dejamos por la izquierda otro camino más sucio y seguimos subiendo, ya con buen desnivel; cuando encontramos en un cruce una piedra con una flecha pintada tiramos hacia la izquierda y seguimos por un eucaliptal por donde se transita cómodo, tomando todos los desvíos a la izquierda (creo que son dos). Salimos a otra intersección y giramos de nuevo a la izquierda. Y hago otra pequeña pausa. Aunque a algunos nos guste pisar tierra, hay que reconocer que resulta bastante incoherente esta incursión montañera en una ruta absolutamente urbana y sin desnivel. El único motivo para incluirla sería visitar el pequeño barrio de Urkitzaur, hacia donde vamos ahora, pero sinceramente no sé si merece la pena. Para los que no les guste el monte, desde luego que no… aunque sólo remontemos poco más de 100 metros.

Ermita de Santa Úrsula
El camino desemboca en una especie de estrada junto a prados, con vistas a Jata por la derecha. Así llegamos, como decía antes, al barrio de Urkitzaur, un grupito de caseríos con vistas al casco urbano, en el que destaca la pequeña ermita de Santa Úrsula. Salimos a una carreterilla que desciende con decisión hasta un cruce junto a unos buzones (aquí nos reunimos con quienes se hayan rajado del monte), pero volvemos a abandonar la ruta para hacer la penúltima escapada por nuestra cuenta.

Últimas pesquisas

Torreta de Feliena desde lejos (con zoom)
Tomando hacia la derecha la calle que sube (en dirección al agroturismo de Basarte) tenemos a nuestra izquierda Feliena, un gran caserón abandonado, seguramente lo más fascinante de todo Bakio. La verdad es que desde aquí no se ve prácticamente nada: el edificio está en un alto, rodeado por una finca amplia cerrada por un muro y repleta de vegetación y árboles que crecen sin control. Por lo que he leído, parece que habría alguna forma de acceder, pero tampoco creo que valga la pena. Un poco más tarde lo veremos desde algo más lejos y, en todo caso, el blog de las casas de indianos nos la presenta con magníficas fotos, incluso una de la época de esplendor de la casa, que nos ha dejado patidifusos.

De nuevo en el cruce, tomamos hacia la derecha la calle Errementeria y de inmediato tenemos otro edificio interesante: Quinta Torre, actualmente una residencia de ancianos pintada en rosa. Pasamos por delante y enfilamos una escalinata de piedra que nos sube hasta el cementerio, que también merece un vistazo, al igual que la iglesia de Andra Mari, un poco más adelante.

Torrea, hecha polvo
De nuevo volvemos al cruce de los buzones y ahora nos dirigimos hacia la carretera, para ir terminando. Desde la rotonda de la fuente ya tenemos una perspectiva sobre la torreta y la parte superior de Feliena que, sinceramente, da un poquito de yuyu. Ahora, en vez de tomar la carretera hacia nuestro punto de partida, la abandonamos por la calle Ibarratorre, justo enfrente de donde venimos, cruzando un puentecito sobre el río (creo que también hay una ermita por la derecha). Unos metros más adelante, por la izquierda, tenemos el desvencijado caserón de Torrea, donde durante años se ubicó la hostería ‘Señorío de Bizkaia’. El edificio
Fuente moderna, caserío, Quinta Torre
y cima de Jata
está bastante destartalado, pero la finca es una auténtica gozada -o lo era cuando estaba el hotel. La mala gestión y posterior abandono, unidos a unas inundaciones y varios años de reconversión en Gaztetxe terminaron de arruinar un inmueble interesante situado en un lugar ideal para relajarse.


Y bueno, ahora sí, volvemos a la carretera y al Ayuntamiento donde hemos iniciado esta ruta. A diferencia de lo que solemos traer aquí, ha sido un paseíto nada montañero, pero sí sumamente agradable y un poquito cultural, que eso también vale.

P.D: Que quede claro que no hemos pretendido hacer un catálogo de los edificios de interés artístico o histórico del pueblo –que seguramente no serán todos los que están, ni desde luego están todos los que son-, sino un itinerario más o menos inspirado en la ruta del ayuntamiento, añadiendo por nuestra cuenta algún elemento más.

viernes, 17 de febrero de 2017

Ipizte

La soberbia figura calcárea de Anboto es todo un símbolo de la montaña vizcaína, su versión más abrupta y desafiante, que se yergue en las panorámicas de casi todo el territorio, apuntando al cielo con su inconfundible pico. La imagen del gigante de Durangaldea resulta espectacular desde cualquier perspectiva, pero tal vez la vista más rotunda y apabullante se disfruta desde las cercanas campas de Zabalandi y el vistoso peñasco de Ipizte, ya en territorio alavés.

El recorrido desde el alto de Urkiola hasta Ipizte (Iruatxeta, Izpiste o denominaciones similares) es un paseo en paralelo a buena parte del imponente cordal de Anboto. El camino es sencillo y cómodo hasta el pie mismo de nuestro monte, donde se convierte en una corta y divertida ascensión, bastante vertical y por terreno algo más complicado.

               DISTANCIA: 12,7 km. 
            DESNIVEL: 310 m. (484-797) CENTENARIO
DIFICULTAD: Media 10 (3-5-2) Rampas del 40%/Dificultad de orientación (subida final)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Santuario de Urkiola
            VIAS: Pista de tierra, zona kárstica junto a la cima
ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista dirección Donostia, salida Iurreta-Durango, tomando la BI-623 dirección Vitoria-Gasteiz, hasta el alto de Urkiola. De Bilbao a Durango, Eusko Tren o Bizkaibus A-3911, y desde Durango bus ALSA Durango-Vitoria-Gasteiz parada Urkiola.
ENLACES CON: Asuntze, Larrano
TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN-50-61-Bilbao



Perfil (ida)


Santuario de Urkiola
En el aparcamiento junto al santuario de Urkiola suele haber espacio para dejar el vehículo sin problema. Justo al lado, por el costado del edificio religioso, tomamos la amplia pista que arranca tras pasar una barrera y un paso canadiense.

VARIANTE: Si para empezar queremos una ruta más montañera, en la cruz de señales que tenemos junto al inicio de la pista, debemos dejar ésta por la derecha y seguir la indicación hacia Urkiolagirre (1,6 kms.). Seguiremos así la misma dirección Este, pero atajando algo y remontando por la cima de este monte (también llamado Urkiolamendi), para luego bajar hasta el collado de Asuntze, donde nos reunimos con la ruta que se indica después. A cambio de aumentar los desniveles, tendremos casi todo el tiempo una fantástica panorámica de todo el cordal de Anboto. Esta variante está descrita en la entrada Larrano.

El camino presenta un desnivel muy suave y, si el tiempo lo permite, ofrece algunas vistas interesantes hacia el suroeste (Gorbea) y sureste (Orixol). Como este tramo no tiene un interés especial ni ninguna particularidad que destacar, me remito a la entrada Asuntze, donde se describe con mayor detalle.

Asuntze
Tras un ligero descenso en los últimos 500 metros, superamos un refugio abierto y llegamos al collado de ASUNTZE, un hermoso paraje al pie del Kurutzeta, primera cima relevante de la arista final de Anboto. En los alrededores de este amable lugar arrancan varios senderos hacia la parte norte del cordal y el desfiladero de Atxarte, y tenemos la curiosa fuente de Pol-Pol, de aguas de fuerte contenido férrico, al pie de la pequeña colina de Arlutziaga. No hay que pensar mucho: tal como indica otra señal direccional, no hay más que seguir la pista en dirección a Zabalandi (2,6 kms.), faldeando cómodamente bajo las inmensas paredes calizas.

Pagozelai (desvío hacia Anboto)
Siempre en muy ligera subida, pasamos junto a varias instalaciones de las antiguas canteras, un lavadero de mineral y otro refugio, todo ello por la derecha del camino. Pronto empiezan a verse las hermosas hayas que surgen de la misma roca salpicando la ladera, en una estampa preciosa. Con pendiente algo más pronunciada, pasamos un cruce señalizado y llegamos a PAGOZELAI, donde arranca por la izquierda la vía normal de Anboto.

Camino por el bosque
Pasamos junto a la vieja cantera de mármol, con varios grandes bloques junto a la pista, y el camino pasa a ser primero un pasillo verde y se convierte enseguida en un gracioso sendero. Ahora serpentea entre helechos y algunos árboles, con Ipizte ya a la vista, y empieza a bajar con decisión. Pasamos una puerta y confluimos con una pista que viene por la derecha desde Oleta y Otxandio. De nuevo por terreno fácil continuamos siempre en bajada entre hermosas hayas, y prados sembrados de setas que dejan su perfume.

Ahora en continuo descenso, pasamos junto a una cabaña con techo vegetal, y dejamos por la izquierda una fuente integrada en un túmulo de piedra. Seguimos entre hayas y más hayas, hasta que el entorno se despeja y, todavía bajando, se adivina que nos aproximamos al collado ZABALANDI.

Ipizte, llegando a Zabalandi
(foto prestada)
Estamos allí en cosa de 1:30 minutos desde el inicio, más o menos. Es una nueva campita, menos amplia y vistosa que Asuntze, con otro refugio y, sobre todo, con una perspectiva salvaje: estamos ante la pared sur de Anboto, y al lado tenemos el potente escarpe de Ipizte, defendido por grandes espolones; hacia el Este divisamos la cima de Andasto y, a lo lejos, el afilado perfil de Udalaitz. Lástima de nubes que nos han fastidiado las fotos; pero, a cambio, la escasa visibilidad le dará un aire mágico a la ascensión final.

En cuanto abandonamos el refugio de Zabalandi nos internamos ya en territorio alavés, remontando por una laderita entre helechos hasta dar con un vallado, que tenemos a la derecha. Cuando éste gira hacia su derecha tenemos que torcer ligeramente a la izquierda en dirección a las paredes de roca, cuya falda alcanzamos entre piedras y hojarasca. El paraje es realmente bonito, y el itinerario, muy
Empieza la subida
montañero, aunque todavía no empieza a ponerse bravo. Ahora seguimos una especie de flanqueo en el hay que andar con algo de cuidado con la pendiente de la derecha. Se supone que hay algunas marcas, pero personalmente no recuerdo haberlas visto.

Entre la niebla y el musgo
Ahora viene lo bueno: llegamos a una pala cuajada de rocas entre dos grandes paredes, una especie de amplia canal y, aquí sí, un primer cairn nos indica que hay que picar para arriba. La subida es realmente potente (a veces rondando el 45%), y en algunos momentos hay que utilizar las manos, especialmente si las rocas están húmedas. Por fin se alcanza un árbol que nos permite un punto de apoyo y tomar un respiro. Seguimos subiendo en la misma dirección, guiados por los útiles hitos, hasta llegar a una zona aún más abrupta.

Ahora no hay propiamente desnivel, sino rocas de mayor tamaño que exigen a veces una pequeña trepada y otras algún equilibrismo, siempre con mucho cuidado. Tampoco está de más ir cogiendo alguna referencia para la bajada, lo que será imprescindible si se nos mete la niebla. Salimos así a una especie de pequeña hoyada desde donde accedemos a lo alto de los espolones que hemos visto desde abajo: nuestra cima está hacia la izquierda. Tras otra zona rocosa intrincada, enseguida distinguimos el buzón rojo que corona la cumbre (IPIZTE, 1.057m.) Por aquí debe andar también la cueva donde se refugió el cura-guerrillero Santa Cruz, pero parece que no es nada fácil encontrarla (claro, por eso se escondió allí!)

Zabalandi (abajo) y Anboto desde Ipizte
(foto de perdidoenlasalturas)
La aproximación desde Zabalandi puede hacerse en cosa de veinte minutos. Hay que volver a indicar que en esta pequeña ascensión encontraremos algunos hitos de piedra que nos facilitarán la orientación, pero conviene andarse con tiento porque el lugar no es extenso pero sí algo caótico. Y especialmente si la visibilidad no es buena, es importante fijarnos bien en la trazada para no tener problemas al bajar.

Y las vistas. Bueno, por lo que vemos en internet las perspectivas desde nuestra cima son espectaculares, muy especialmente sobre las blancas paredes de Anboto, que se levantan justo enfrente. Pero nos tocó un día de nieblas cerradas, y todo lo que se veía son las grisuras que aparecen en las fotos propias, por lo que hemos tenido que recurrir a algunas prestadas. Otra vez será.

viernes, 27 de enero de 2017

Kamaraka

De la gran mole de Ganekogorta se desprende el cordal de Kamaraka hacia el sureste, en dirección al valle del Nervión. Su perfil dibuja pequeñas cumbres y marca la divisoria entre territorios y municipios: a un lado Laudio-Llodio (Alava), al otro, Arrankudiaga (Bizkaia). A lo largo de su silueta se extienden las viejas trincheras y fortificaciones del Cinturón de Hierro, y en su vertiente alavesa se sitúan varios edificios religiosos entre los que destaca el santuario de Santa María del Yermo.

Desde este punto iniciamos una ruta corta y sencilla en la que conocemos varios de los elementos culturales e históricos mencionados, en tanto disfrutamos de hermosos paisajes y perspectivas sobre la geografía de esta zona, tan próxima a Bilbao.

               DISTANCIA: 5,8 km. 
            DESNIVEL: 310 m. (484-797) CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 5 (3-1-1) Rampas del 30%
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Santuario Sta. María del Yermo (Llodio)
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista A68 dirección Vitoria-Gasteiz hasta salida 3 (Llodio) Una vez en Llodio, tomamos dirección a Okondo y poco antes de abandonar el casco urbano, tomamos un desvío a la derecha que indica hacia Santa María del Yermo.
ENLACES CON: Goikogane
TRACK: Wikiloc
Más información:
IGN MTN-50-61-Bilbao




Santuario del Yermo
La carretera que remonta desde Laudio-Llodio hasta Santa María del Yermo –con desvío bien señalizado- es de esas que nos gustan, revirada y con buenas pendientes, aunque los que suban en bici quizá no compartan nuestro entusiasmo. Ya aproximándonos a los 500 metros de altitud, encontramos primero la pequeña ermita de San Antonio, donde también podríamos aparcar para iniciar la marcha, y junto a la cual parte el camino por el que volveremos. Siguiendo por el asfalto, encontramos enseguida un par de caserones y, junto a ellos, el complejo de edificios que constituye el santuario del Yermo.

Como por aquí no estamos acostumbrados a encontrarnos edificaciones de estas dimensiones en lugares tan recónditos, la verdad es que llama bastante la atención. Se trata al parecer de una construcción del siglo XV, de estilo gótico vasco, con un curioso campanario exento, y tiene adosada la vieja ermita de Santa Lucía, motivo por el cual muchas veces se atribuye este nombre el propio santuario. En la campa aledaña, salpicada de rocas y algunos árboles aislados, un oportuno cartel indica la dirección hacia el Ganeko, y hacia allá nos dirigimos, iniciando la ascensión. Se puede tomar como referencia una gran higuera que dejaremos a la derecha para enfilar prado arriba más o menos en recto, y con una buena pendiente.

Llegando al alto
En algunos tramos hay traza de sendero que luego desaparece, aunque en nuestra ayuda vienen las balizas de la ruta del Cinturón de Hierro, bien colocadas y que facilitan mucho la orientación. Pero bueno, está bien claro que hay que subir y subir hasta ganar el cordal. Mientras el Gallarraga parece desperezarse por nuestra izquierda, seguimos subiendo con una alineación rocosa por la izquierda y un arbolado por la derecha. Hay que dirigirse hacia el límite de este pinar para seguir la ruta buena. La subida es potente, aunque sólo a veces llega al 30%, y el entorno es tranquilo y muy bonito. Todavía vemos abajo alguna de las casas situadas junto al Yermo (Ermu).

Placa y escultura, con Ganeko al fondo
Vamos así a dar con un camino pedregoso que sube, y lo tomamos junto a un panel informativo y otra cruz de señales. En un rinconcito hay una placa dedicada a un montañero con las típicas flores, y una escultura que creo que homenajea al lobo. El lugar es francamente bonito, con un vistoso peñasco y el Ganeko ya desplegado a su espalda. En este punto (PANEL) tomamos el camino de la derecha, dejando por la izquierda el que baja.

Bunker junto al camino
Ahora se trata de una pista cómoda entre pinares, y vamos siempre por este camino principal, obviando sucesivos desvíos. Encontramos ahora un bunker, con un acceso de escaleritas de madera bastante conseguido, y lo que parece una trinchera a su espalda. Todo el cordal que enlaza con el Ganeko está ocupado por los restos del famoso Cinturón de Hierro que rodeaba Bilbao durante la Guerra civil. Gracias a distintas organizaciones, poco a poco se van rescatando estas viejas fortificaciones y disponemos además de rutas que las recorren, parte de las cuales estamos encontrando en nuestro camino de hoy. En esta página disponemos de información sobre estas instalaciones de nuestro pasado reciente.

Ganeko, desde Arrañoatxa
Poco a poco vamos aproximándonos al cresterío. Empiezan a aparecer caminos por la derecha que sin duda se dirigen a la arista, pero podemos ignorarnos para continuar unos minutos en dirección al Ganeko. Pronto empezamos a tener vallados por la izquierda, y sorprende la impresión de que esta zona alta está curiosamente más humanizada que la que hemos recorrido más abajo, solitaria y silenciosa. Así, salimos finalmente a campo abierto encaminándonos hacia la falda del gigante. Aunque obviamente podemos continuar todo lo que nos apetezca, nuestra ruta se detiene en las campitas de ARRAÑOATXA, desde donde disfrutamos de una estupenda panorámica: el muy cercano Gazteluzar, la subida hacia el Ganeko por el collado Pagero, los cortados del Biderdi y, hacia el lado contrario (sur) las sucesivas elevaciones que nos deben llevar al Kamaraka, con Anboto y Lekanda al fondo.

Últimos repechos
Ahora retrocedemos para buscar nuestro camino y, tras pasar junto a un mugarri, lo encontramos (DESVIO) tomando como referencia un cierre metálico en el vallado de enfrente. Sigue ahora un tramo cortito y superchulo, entre árboles y espinos, serpenteando por una trocha estrecha y divertida.  Son sólo unos metros porque enseguida salimos a cielo abierto a un camino de hierba casi rectilíneo que sigue junto a la arista. Tras dejar por la izquierda un camino hacia Basakoetxe, no hay ya más que  seguir la cresta por la zona que parezca más fácil, sin alejarse del borde y procurando evitar el sube-baja. Así que tomamos primero un trozo de camino herboso que se dirige hacia el interior para después iniciar una subida campo a través hacia la primera loma, siguiendo a veces caminos de cabras y otras veces nada.

Cima
Las vistas son cada vez mejores mientras atacamos una segunda lomada que ya será la última, porque el mojón asoma en lo alto. Llegamos así a la cima (KAMARAKA, 797 m., aunque creo que antes se medían 800 justos). La panorámica es impresionante: además del Ganeko y Gallarraga, Eretza despunta por detrás, vemos el Paga y Pastorekorta, Ganguren, Jata y Sollube, Oiz, Mugarra, Anboto y, ahora sí, Gorbea, Untzueta que sale de entre la bruma, el Txarlazo…
Barrios de Okondo, Kiputxeta y Gallarraga

Valle de Zollo y Pagasarri








Ahora hay que seguir en la misma dirección, donde se ven de frente Mugarriluze y la punta de Goikogane (bastante lejano), para luego cambiar de dirección y empezar a bajar. Aunque podríamos girar casi en cualquier momento, para mayor facilidad esperaremos hasta una señal (DESVIO-2), donde tomamos hacia la 
Camino de vuelta
derecha otro sendero que va, ya en ligera bajada, casi en dirección contraria a la de subida. Recuperamos las balizas del Cinturón de Hierro y seguimos un tramo por senderito por la ladera con buenas vistas hacia Llodio, para luego seguir por otro camino herboso que ya baja con más decisión. Aunque el trazado es bastante evidente, encontramos más adelante una BIFURCACION que puede prestarse a confusión, pero ya las balizas indican que hay que seguir por la izquierda, bajando.

Ermita de San Antonio
Continuamos entre pinos por camino bien fresco y agradable,
vamos, hasta el punto de detenerme a sacar en video la paz del lugar, solitario y donde sólo se oye el trino de los pájaros (no lo pongo, además de por el escaso interés, porque no le hace justicia a la sensación in situ). Así desembocamos de nuevo en el camino de subida junto al PANEL que vimos al subir. Salimos ahora a un amplio sendero que baja con decisión, a ratos pedregoso y otra veces más amable, donde vemos una nevera y -tras pasar junto a un buen casoplón- nos lleva a la ermita de San Antonio citada al principio.

De nuevo en la carretera, en unos cinco minutos alcanzamos el santuario del Yermo donde hemos iniciado esta marcha, realizada por cierto siempre por territorio alavés.



jueves, 12 de enero de 2017

Altungana

Entre los altos de Barazar y Dima, Altungana es una de las primeras elevaciones que escoltan al Gorbea por el norte. Su privilegiada ubicación permite espléndidas panorámicas, no sólo hacia el gigante y sus vecinos, sino hacia el norte, siguiendo el valle de Arratia, hasta el propio Cantábrico.

La ascensión es un corto paseo, sin ninguna dificultad, que permite algunas variantes por caminos madereros y excelentes perspectivas de las montañas y valles de la zona central de Bizkaia.

                DISTANCIA: 4,4 km. 
            DESNIVEL: 165 m. (601-765) CENTENARIO
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Alto de Barazar
            VIAS: Senderos de tierra
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia, hasta salida Vitoria-Gasteiz N-240. Se recorre todo lo largo el valle de Arratia, siempre en dirección Vitoria-Gasteiz, hasta el alto de Barazar, donde hay espacio de sobra para aparcar.
TRACK: Wikiloc
Más información:
Cartografía de Bizkaia Mapa 64
IGN MTN-50-87-Elorrio
  




Entre pinares
Según llegamos desde Bilbao al alto de Barazar, tenemos que dejar el coche junto al hotel-restaurante que hay a la izquierda. Nos alejamos de la carretera junto a una extraña y solitaria tapia, y tomamos el de la izquierda de los dos caminos posibles. Bordeamos un sólido vallado, giramos a la izquierda y cruzamos un paso canadiense.

De inmediato nos internamos en un cómodo camino de tierra que primero sigue entre coníferas y luego empieza a subir muy suavemente para continuar entre pinos. Realmente, haremos casi todo el recorrido por zona de explotaciones forestales. Vamos subiendo todo el tiempo hasta una bifurcación frente a un vallado, donde tiramos a la izquierda. Ahora daremos un amplio rodeo a esta finca a cielo abierto, con las primeras (preciosas) imágenes del Gorbea, Aldamin y Lekanda.

Gorbea y Lekanda
Con un prado por la derecha y helechos pequeños por la izquierda, tenemos a la vista el embalse de Undurraga cerca del núcleo principal de Zeanuri, con Untzueta y el Ganeko cerrando un formidable paisaje, mientras por la derecha (Este) ya asoma la cordillera de Aramotz-Legarmendi. El camino baja suavemente durante unos minutos y pronto descubrimos el inconfundible perfil de Anboto. Estamos bordeando el alto de Zubilarra, que forma una especie de pequeño cordal que une Barazar con nuestra cima. Llegamos así a un collado con otra bifurcación, donde tomamos el camino de la
Último tramo
izquierda (como casi siempre, el que más sube). Ahora nos hemos internado en un nuevo bosque, y la cima se presiente muy cercana. Podemos también atajar fuera de camino, tirando todo tieso para arriba, cruzando una vieja pista colonizada por la hierba que avanza en un amplio zigzag. Poco antes de dar con un cipresal, encontramos un sendero que va en la dirección correcta.


Llegando a la cima
Así, en unos pocos minutos nos aparece ya a la vista el mojón cimero. La cumbre (ALTUNGANA, 765 m. aunque el buzón parece que pone 705) está en una campita, cuya principal virtud son justamente las increíbles vistas: hacia el norte, los ya citados Untzueta y Ganeko, el valle de Arratia, Mandoia, el precioso peñasco de Urrekoatxa, y al fondo, el mar, a más de 50 kms. de distancia. Pero eso no es nada: por el Este, Legarmendi, Errialtabaso, y girando hacia el sur, primero Saibi (el Parque Natural de Urkiola está bastante cerca) y luego el cresterío de Alluiz y Anboto. Y para finalizar, claro está, Gorbea y sus vecinos. Una pasada de panorámica que merecería una rosa de los vientos o un panel. Muy cerca se encuentra una especie de cima gemela que en algunos mapas aparece como ‘Altun’, con lo que parece sean las zapatas de alguna torreta ya desaparecida.

Sierra de Aramotz y Errialtabaso
De nuevo el Gorbea
Tras la breve ascensión, podemos variar el camino de vuelta, para lo cual debemos tirar hacia la izquierda, por una sendita que desciende y aparentemente ataja. Dejamos una solitaria casa por la izquierda (también podríamos seguir junto a ella, dando un rodeo más largo), y podemos atravesar el bosque para dar con un nuevo camino. Accedemos a él superando un pequeño talud, y tiramos hacia la
derecha. Unos minutos después continuamos junto a un pinar donde –a falta de otras emociones, que realmente el camino no las tiene- tuvimos la oportunidad de contemplar un grupo de buitres papeándose algún animal que había pasado a mejor vida. La verdad es que para quienes no estamos acostumbrados a estas cosas, impresiona ver estos bichos enormes, a escasa distancia, en plena acción de avituallamiento.
Camino de vuelta

Enseguida recuperamos el camino de subida, y por él regresamos sin más a nuestro punto de partida, completando una excursión cortita y supercómoda, que merece la pena por las excepcionales vistas sobre buena parte de los montes más sobresalientes de Bizkaia.