martes, 30 de junio de 2015

GR 228: el camino (II)

Camino hacia Ganeta
viene de GR 228: el camino (I) (of course..)

Pero no hemos tocado techo. Ya tenemos a la vista las antenas del Ganeta, e igualmente el pasillo que discurre por todo el cordal en dirección a ellas, siguiendo el trazado del gasoducto que nos anuncia la hilera de postes amarillos. Por ahí seguimos, reconfortados por un camino sumamente cómodo con una magnífica perspectiva hacia el Oeste y el Sur, y el aplastante perfil del Ganeko dominando la escena.

Todavía toca un esfuerzo adicional, porque antes de alcanzar la maltratada cumbre nos esperan un par de rampas de esas traicioneras, no muy aparatosas pero que hacen daño después de kilómetro y pico de apacible llaneo. Una vez superadas, ahora sí alcanzamos el techo de todo el GR (GANETA, km. 10), con sus 690 metros, su humilde buzón y extraordinaria panorámica.

Antenas en la cumbre del GR
Sin abandonar la dirección norte-sur en que hemos llegado, descendemos el tontor del Ganeta campo a través entre los cipreses (un clásico) hasta la Campa del Pagasarri, donde confluyen, junto al refugio, diversos caminos en todas direcciones (uno de los cuales sería la variante que hemos comentado). La ruta nos dirige entonces hacia la izquierda, como explicamos luego. Pero me permito hacer otro inciso.

No es que el Pagasarri, por sus características como monte, atraiga senderistas como si fuera el Karakorum, pero tampoco se acaba de entender un recorrido alrededor de Bilbao que no pase por su cima, precisamente la más emblemática de la villa. El GR podía muy bien no pasar por ninguna cumbre, pero es inaudito que no lo haga por el Paga. Es más, no sólo seguimos estando dentro del término municipal (cosa que por lo visto debe ser importante, aunque ya hablaremos de ello al final), sino que cabía perfectamente seguir la ruta por
Campa del Pagasarri y refugio
la cresta del Gas hasta Olaluzeta y seguir allí el trayecto previsto, o sea, un camino mucho más atractivo y montañero que el fijado. Seguro que a los responsables del GR les han planteado mil veces esto mismo, pero yo no conozco ninguna respuesta coherente ante tal dislate.

Y ahora sí seguimos. En la Campa giramos a la izquierda y, de los dos caminos que se nos ofrecen, tomamos el de la derecha, primero en suave bajada y después prácticamente llano. Estamos en la pista de Artabe, un camino amplio y confortable, bonito y fresco, aunque también larguísimo y algo aburrido, que recorre la ladera norte del Paga. Tras un par de kilómetros llegamos a una curva, donde dejamos de lado un camino (el de Olaluzeta, que decíamos antes), y en otros 200 metros desde la curva, nos salimos de la pista por la derecha, en otro desvío debidamente señalizado.

Buscando el Pastorekorta
Una vez recorrida buena parte de la pequeña cadena montañosa, ahora empezamos a bajar de verdad. Seguimos por un agradable camino en suave descenso, cruzamos una barrera y salimos a un sendero algo más estrecho y a campo abierto. Vamos ahora ladeando por la parte baja del Pastorekorta, acompañados por primera vez por algunas balizas, que no habíamos encontrado hasta ahora. Cruzamos una valla y, justo antes de encontrarnos con la segunda, nos desviamos por la izquierda, para continuar describiendo una amplia curva hacia el Oeste, hasta un pico donde se vuelve a girar hacia la derecha. En todo este tramo tenemos excelentes vistas por la izquierda sobre el barranco de Uzkorta, y de frente hacia el sur, con Malmasín en primer término, la sierra de Artxanda-Ganguren (por donde seguiremos luego) detrás, y Jata al fondo.

Sendero con Malmasín al fondo
Frente a un nuevo vallado, nos desviamos otra vez por la izquierda, tomando un muy bonito sendero, estrecho e irregular, que desciende con decisión mientras serpentea entre rocas y pequeño matorral. Un tramo francamente divertido, que es de agradecer se haya incorporado a la ruta (para que se vea que no sólo comentamos lo malo) y que conviene disfrutar a tope, porque enseguida se nos acaba el monte, o casi.

Salimos finalmente a una pista de cemento, donde giramos a la izquierda, siguiendo una vez más las señales direccionales. Tras un par de lazadas, volvemos finalmente al asfalto (oh, otra vez), giramos a la izquierda y salimos a otra carreterilla, donde tiramos ahora para la derecha. Por poco tiempo porque, junto a una pequeña área recreativa ya próxima a la depuradora de Benta Alta, y enfrente del puente de Beteluri, un nuevo sendero nos aleja del asfalto otro rato.

Camino cerca de Buia
Seguimos ahora por un agradable camino llano, sombreado y muy próximo a la autopista, que afortunadamente no vemos. En menos de 1 km. estamos ya en BUIA (km. 15,30), a donde accedemos junto a una cancha de baloncesto y unos columpios, que rodeamos (Bilbobus 50). Atravesamos la parte baja de este coqueto barrio, siempre en la misma dirección (norte) y continuamos la carretera en paralelo a un arroyo, por vía cómoda y bajo arbolado.

Llegamos a un cruce frente a un viejo edificio y no hay más que seguir recto, pasar dos túneles bajo la autopista y salir así a la carretera de Buia, al pie del parque de Montefuerte. Nos dirigimos sin remedio de nuevo hacia el casco urbano, al que accederemos pasando bajo el puente de piedra del ferrocarril, cuyo arco tenemos ya a la vista. Por la derecha queda el barrio de Ollargan (Bilbobus 50 y RENFE C3)

Puente en Ollargan
Pasamos bajo el puente, y nos internamos ya en el barrio de LA PEÑA-ABUSU (km. 17,40) (Bilbobus 50 y 56 y RENFE C3). Tenemos a la vista una amplia rotonda pero, sin llegar a ella, tenemos que rodear por la derecha un bloque de viviendas, continuando junto a la canalización del arroyo Bolintxu, que por aquí entrega su caudal al Nervión-Ibaizabal. Y no lo decimos por erudición, sino que tiene su importancia para lo que contamos a continuación.

Porque salimos a la calle Santa Isabel, donde tiramos para la derecha. En apariencia, nada especial; pero resulta que, según los mapas, justo en el cauce del Bolintxu se encuentra la muga entre Bilbao y Arrigorriaga. De forma que esta calle Santa Isabel pertenece a los dos municipios y, lo que es más sorprendente, estamos avanzando ahora fuera del término de Bilbao. No es que nos vayan a pedir el pasaporte (Arrigorriaga también forma parte de la UE), pero contrasta llamativamente con el celo con que nuestro GR parece evitar (casi) siempre pisar suelo no bilbaino.

El caso es que el recorrido nos lleva precisamente a lo largo de esta sombría calle. Pero nada nos impide que nos asomemos a la mucho más apetecible zona verde que hay por la izquierda (es el último pico del parque de Ibai Eder), y que nos ofrece una preciosa vista del Nervión (o Ibaizabal, ya
Entre La Peña y Bolueta
no sé) con una pequeña represa, poquito antes de convertirse en ría, unos metros aguas abajo, donde estaba la desaparecida isla de San Cristóbal.

Como no podía ser de otra forma (porque no hay más alternativas, de no ser a nado), toca atravesar el río por la pasarela que tenemos a la vista, desde donde tendremos una bonita perspectiva sobre el cauce, el parque de Ibai Eder y las últimas estribaciones de Arnotegi. Estamos ya en la margen derecha, para afrontar la parte norte del recorrido.

Dejando por la izquierda la ikastola Abusu, tomamos el Camino del Pontón, una carretera no muy agradable que corre en paralelo al río y a la línea férrea de FEVE que viene desde Atxuri. Ya en Bolueta (Metro, FEVE, Bilbobus 13) tras pasar una zona de pabellones industriales, encontramos una rotonda, donde giramos a la izquierda por delante de un edificio de oficinas. Tomamos ahora la (antigua) Carretera Bilbao-Galdakano, que viene a ser una calle corriente. Cuando tenemos por la izquierda un parquecillo, nos internamos en él por unas escaleras, tomando las de la derecha cuando se dividen en dos. Pasamos después una curva junto a una central eléctrica y otro puente sobre la carretera, y enfilamos ya la larga calle Julián Gaiarre (Bilbobus 13, 30, 34, 43).

Sobre la autopista
Tampoco nos pasemos de frenada: en unos 700 metros de paseo en recto, cuando llegamos a una rotonda en la confluencia con la calle Artalandio (cerca del polideportivo de Txurdi y el parque de Europa), hay que girar 90º a la derecha. Pasamos entonces junto a un campo de fútbol y un puente más sobre la autopista, con una bonita vista sobre el Pagasarri, de donde venimos, con lo que se ve que estamos enlazando ya las dos cordilleras. Por la derecha tomamos un camino vecinal asfaltado, perfectamente señalizado, por el cual abandonamos la ciudad, a la que sólo volveremos a rozar un par de veces en el siguiente tramo de monte.

Estamos ahora, todavía por asfalto, en una de esas típicas zonas de los barrios altos que podríamos denominar ‘urbana de baja intensidad’. Pasamos primero junto a un venerable caserío de piedra, y ya empezamos a subir, con pendiente moderada pero continua, por un camino llamado Azkaraibidea. Pasamos un primer grupo de caseríos y unos minutos después alcanzamos el segundo, ya en la zona de Arbolantxa, pero no lo atravesamos, sino que las señales nos hacen desviarnos por la izquierda
Acceso al parque de Santa Marina
justo antes de entrar. Vienen ahora las rampas más duras, aunque enseguida estamos en la carretera que lleva al hospital de Santa Marina, donde tendremos el último transporte público disponible en las proximidades durante un buen rato (
Bizkaibus A3521, a unos 400 metros por la derecha).


(continuará)

domingo, 14 de junio de 2015

Peña Ranero

En el límite occidental de Bizkaia, el río Karrantza surca un profundo desfiladero en su camino hacia Cantabria. Al norte de la garganta se eleva un conjunto kárstico que alberga en sus entrañas joyas geológicas como la cueva de Pozalagua o la Torca del Carlista, una de las simas más grandes del mundo, cuya boca asoma tímidamente en las proximidades de la cima de Peña Ranero o Picón del Carlista, máxima elevación del macizo.

Desde el mismo acceso a Pozalagua iniciamos una ruta de longitud muy limitada y desnivel modesto, pero que progresa por la atormentada silueta de estas laderas cubiertas por las calizas, una extensión que pronto se presenta desértica y caótica, sembrada de hendiduras, lapiaces y tabiques tallados por el agua. Un paisaje sobrecogedor cuya belleza compensa la relativa dificultad del itinerario.

                DISTANCIA: 2 km.   
            DESNIVEL: 230 m.  (490-721)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja  5 (2-0-3) Dificultad de tránsito / Zonas de peligro / Rampas del 30%
ITINERARIO (ida y vuelta) Inicio y final: Parking cueva de Pozalagua (Karrantza)
            VIAS: Sendero, karst
          ACCESOS: De Bilbao a Karranza autopista dirección Santander hasta salida Ampuero-Limpias. Se sigue N-629 en dirección Ramales y poco antes de llegar se toma a la izquierda la CA-150 en dirección Karranza. Se sigue la carretera hasta encontrar el desvío a la izquierda hacia Pozalagua. Se sube, pasando por Ranero, hasta el parking junto a la entrada a la cueva. También autopista dirección Balmaseda hasta Sodupe. En Gueñes, BI-3602 hasta Traslaviña y después BI-630 hasta Ambasaguas (Karranza), hasta el desvío citado. Bizkaibus A-0652 Balmaseda-Lanestosa (parada Karranza Ambasaguas) FEVE Bilbao-Santander parada Karranza (en estos dos casos, unos 3 kms. hasta Pozalagua)
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 20



           
En fechas recientes la cueva de Pozalagua ha cobrado un importante protagonismo turístico. Y, aunque tengo que confesar que siempre me han encantado las cuevas, ésta es realmente una maravilla. Se descubrió accidentalmente en 1.957 y posee una impresionante muestra de estalactitas excéntricas (o sea, que no caen en vertical), que es una rareza a la que aún no se ha encontrado explicación definitiva. Pero bueno, como sobre el particular hay muchísima información, lo dejamos aquí con unos enlaces a la web del Ayuntamiento de Karrantza, ésta de la Asociación de Cuevas Turísticas, y este estupendo blog, donde también se comentan otras muchas cosas que ver en el valle de Karrantza.

Peñas de Ranero desde el parking
En el mismo aparcamiento (bien grande, por cierto) que se encuentra junto a la entrada de la cueva se inicia nuestro camino: por la izquierda del edificio encontramos un poste de señales que indica hacia Ranero siguiendo el GR 123 (Vuelta a Bizkaia), en ‘sólo’ 1,1 km. Hoy veremos cómo en efecto las distancias por sí solas a veces dicen más bien poco. De inmediato, un senderito empieza a trepar entre rocas y algo de hierba. Aquí no hay término medio: podríamos decir que con el primer paso fuera del asfalto, casi hay que empezar a utilizar las manos.

Por esta serpenteante sendita vamos ganando metros con decisión, reconfortados por la muy oportuna y reiterada presencia de las marcas rojiblancas, que nos van señalando el camino sin género de dudas. El trazado podría seguirse con alguna lógica, rodeando el vallado de la cantera siempre hacia el norte, pero la profusión de marcas nos lo facilita de forma decisiva.

VARIANTE: Hay una ruta alternativa, abandonando el sendero por la izquierda para trazar una diagonal hasta el punto que indicamos después, cerca del cresterío. Según nos cuentan, este itinerario resulta bastante complicado, con fuerte pendiente, sin camino y por terreno tortuoso donde es fácil perder el rumbo. Así que es posible que, de no conocer bien la zona, no resulte muy recomendable intentarlo.

Auditorio junto a la cueva
Pasamos una puerta, y vamos ya alcanzando la parte superior de la cantera, gracias a la cual parece que fueron descubiertas las cuevas; ahí se ha construido un anfiteatro-auditorio cuya actividad no parece que sea muy intensa, dado el lugar en que se encuentra. Tras las bancadas de asientos se levantan unos misteriosos y altísimos muros que parecen de mármol (no lo son), muy vistosos pero con un aspecto algo inquietante. Abajo va quedando el aparcamiento, y se abren grandes perspectivas sobre el valle de Karranza, con los montes de Ordunte al fondo. La ascensión es relativamente exigente, pero también resulta entretenida, porque además por la izquierda tenemos a la vista nuestro objetivo desde el primer momento.

Nos vamos aproximando a una especie de alineamiento, y uno de los sucesivos espinos que nos vamos encontrando, más robusto y mejor dotado que los demás, nos oculta por completo el camino. Para continuar, prácticamente no hay otra que atravesarlo, con lo que nos quizá nos deje un recuerdito. Pero es una buena señal, porque justo después pasamos un vallado abierto, y es ya la señal de que nos aproximamos, por una especie de pasillo herboso, al portillo de Valseca.
 
Vista al mar desde el Portillo de Valseca

En efecto, nos espera otra cruz de señales y de inmediato llegamos a este portillo, un fantástico mirador que nos pone enfrente de la mismísima marisma de Santoña y la ría de Treto, con el Candiano separandolas del valle de Limpias y Ampuero. El Buciero se recorta al fondo, y las casas de Laredo y Colindres asoman por la derecha. Todo ello enmarcado por los blancos roquedos calcáreos a ambos lados. Según las flechas, el GR continúa de frente, mientras se indica hacia Ranero a 500 metros por la izquierda.

Hemos recorrido más o menos la mitad de la distancia, y lo hemos hecho siempre por sendero bien marcado. Ahora eso se acabó y hay que tirar de intuición y bastante paciencia. Lo primero será tomar el rumbo bueno. Para ello retrocedemos unos metros desde Valseca, hasta la antepenúltima marca rojiblanca, y por la derecha (según bajamos) encontramos sobre una roca un aspa rojiblanca (dirección incorrecta del GR), una marca blanca y amarilla de un PR (no sabemos cuál) y unas letras medio borradas.

Paso por el lapiaz
A partir de aquí hay que seguir en dirección SW faldeando bajo el cordal, mientras nos vamos internando cada vez más en el lapiaz. De tanto en tanto aparece algún rastro de sendero que conviene aprovechar, y lo demás es progresar con cuidado buscando los pasos más limpios.

No obstante, las cosas se irán complicando progresivamente. El objetivo es continuar en esta dirección, procurando ganar altura para, en el momento que veamos más favorable, girar a la derecha para situarnos entre las dos elevaciones que tenemos al lado, la más próxima de las cuales es la nuestra. El karst es cada vez más escarpado: grandes rocas, a veces con formas caprichosas o con perfiles cortantes, profundas acanaladuras, pequeñas manchas de hierba que muchas veces esconden agujeros, piedras sueltas… Por aquí se nos une el trazado que indicábamos en la variante, que alcanza nuestra cota más o menos bajo la cima más lejana.

El paisaje es desolado, brutal, pero también cada vez más bonito, destacando la poderosa silueta del pico San Vicente hacia el Oeste.

Vista al Oeste
VARIANTE: Por la izquierda se puede continuar por el roquedo hacia la tremenda garganta del río Karranza, hasta el llamado Salto del Pollo y el mirador de Mirón, justo encima de los espeluznantes cortados. Serán unos 500 metros, pero enteritos por el lapiaz, así que requerirán esfuerzo y mucho ojo.

En algún punto próximo a donde nos encontramos –aunque no sabría decir dónde- se encuentra la boca de acceso a la Torca del Carlista, la mayor sala de Europa y una de las mayores del mundo. Sobre ella nos informa este enlace, entre otros muchos que se encuentran en la red, y el video que viene aquí abajo. Resulta chocante pensar que bajo el suelo que pisamos se encuentren cosas así de monstruosas, o la muy cercana cueva de Pozalagua, de la que hemos hablado antes. 


Como digo, hay que ir buscando el lugar más adecuado para girar a la derecha, ganar el cordal y progresar desde allí hacia la cima. De forma que lo que refleja el track es sólo una opción y no necesariamente la mejor. Sobre la marcha debemos ir viendo por dónde seguiremos de forma más segura,
Últimos metros
accesible o adecuada a nuestra capacidad. En todo caso, para quienes no estén acostumbrados a semejante tipo de terreno, hay que reiterar que ante todo hay que andarse con mucho cuidado, la ruta es corta y por tanto no debemos ir con prisa. En las zonas más abruptas hay que asegurar cada paso, porque un tropezón o un despiste puede dar con nuestro tobillo en una hendidura o la mano apoyando donde nunca debió hacerlo.

En principio, lo más lógico parece seguir la arista, que por cierto marca la divisoria entre Cantabria y Euskadi; pero en mi opinión es más recomendable bajar un poco a la espalda de la cumbre (NW), hacia una pequeña y redondeada dolina verdosa, para ir luego remontando metros, siempre extremando las precauciones extremas, sobre todo donde la hierba está alta y tapa posibles oquedades.

Atravesamos una pequeña pedriza (al norte, donde el hielo revienta las placas), y por fin alcanzamos la cumbre (PEÑA RANERO o Picón del Carlista, 721 metros), coronada por un pirulo que parece ser el testigo de una Korrika, ligeramente inclinado. Como indicábamos antes, las vistas son extraordinarias divisándose, entre otros relieves importantes, la Peña del Mazo, al otro lado del desfiladero citado, el soberbio Pico San Vicente y Valnera cerrando el horizonte hacia el Oeste. Los montes de Ordunte se perfilan en su totalidad hacia el sur, mientras por el norte contemplamos el mar y Armañón destaca hacia el Este. Toda una maravilla que se completa con la hipnótica devastación que nos rodea, mientras el parking del que hemos partido parece encontrarse justo debajo de nuestros pies, a 250 metros en vertical.

Cima de Ranero

Karrantza y montes de Ordunte





Pico San Vicente y Ramales





Para el camino de vuelta podemos naturalmente regresar por donde hemos subido, pero en el track hemos introducido algún pequeño cambio. La cosa consiste en continuar un trecho por el cordal para descender la ladera oriental por una pequeña chimenea que obliga a un destrepe que no es difícil pero sí exige andarse con tiento. Servidor lo hizo, así que puede el lector suponerse que resulta bastante asequible.

De esta forma, recuperamos el confuso senderito entre rocas para volver a las cercanías del Portillo de Valseca y, a partir de ahí, seguir sin problema las marcas. También hemos dejado otra posible variante, ya en la parte baja, aproximándonos al vallado de la cantera, pero la verdad es que tampoco aporta nada a la ruta, así que podemos obviarla.

La excursión está calificada como ‘difícil’ en el libro 'Parajes secretos del País Vasco' que comentamos hace poco, lo cual, teniendo en cuenta el nivel de sus itinerarios, quizá resulta algo exagerado. Como se ve, es un recorrido muy corto, pero ciertamente también muy accidentado, que requiere bastante paciencia y sobre todo andarse con mucho pero que mucho cuidado, porque atravesar terrenos tan tortuosos nos puede costar un incidente desagradable.

Si lo hacemos así, conocer este tipo de lugares es una experiencia que sin duda recompensa.

domingo, 31 de mayo de 2015

Mandoia desde Zeberio

El pequeño y algo difuso macizo que se levanta entre los ríos Arratia y Nervión es una de las zonas montañeras clásicas de las cercanías de Bilbao. Una variedad de modestas cumbres, muy próximas entre sí, permiten itinerarios cortos y agradables en distintas direcciones, recorriendo elevaciones que exigen esfuerzos muy limitados.

En esta ocasión iniciamos la ruta desde el sur, en Zeberio, siguiendo un trayecto clásico que se ajusta en parte al PR BI-11, para culminar en la cima del Mandoia, máxima altitud de la comarca. 

                DISTANCIA: 9,6 km.  
            DESNIVEL: 410 m.  (225-637)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Media-Baja 7 (4-3-0)
ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Barrio Ereñotza (Zeberio)
            VIAS: Pistas de tierra y cemento, senderos, carretera asfaltada
ACCESOS: Desde Bilbao, A-68 dirección Vitoria-Gasteiz salida Arrigorriaga. Tomar la BI-625  hacia Vitoria-Gasteiz y en Miraballes, BI-3524 hacia Zeberio. Salir por la izquierda siguiendo el cartel hacia Ereñotza.  Bizkaibus A-3929 Bilbao-Zeberio (parada Ayuntamiento)
ENLACES CON Mandoia desde Bedia
TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 43-52


Perfil (subida)
           
Caseríos en Ereñotza
Ya hemos llegado a Zeberio por la BI-3524 y, como somos muy educados, aprovechamos para dejar un saludito a Juancar, que para eso es nativo. Ahora sólo hay que estar atentos a los carteles verdes de los barrios para tomar el camino correcto hacia Ereñotza. Según Biendealtura (ver enlace arriba) son exactamente seis casas, y no hay apenas sitio para aparcar, por lo que, como siempre en estos casos, hay que tener cuidado para no entorpecer el paso. Si subimos a pata desde el transporte público tendremos unos 500 metros, quizá algo más.

Nada más abandonar las casas hay una trifurcación con una señal, que indica recto a Zeberiogana (1.200 metros), que es la dirección que debemos tomar.

Camino por el bosque
VARIANTE: Si queremos explorar un poco la zona, podemos seguir por el camino de la izquierda. En cuanto se empieza a bajar, debemos tomar el primer desvío por la derecha para remontar, y unos 300 metros después, misma operación, para ir ganando altura, con tramos sin apenas traza de sendero, hasta desembocar en el camino principal.

Sin ninguna desviación, en suave subida ganamos unos 50 metros bajo pinar, con zonas algo embarradas, hasta alcanzar en cosa de 1 km. un collado abierto, camino asfaltado
Ermita
y amplios pastos, con panel y señales, una ermita por la derecha y casas por la izquierda. O sea, que hemos salido del bosque de golpe y porrazo. Si nos desviamos en unos pocos metros por la derecha podemos visitar la ERMITA de
Andra Mari de Zeberiogana, realmente hermosa, con un muy bonito pórtico a través del cual se divisa claramente nuestra cima.

Tomamos la carretera hacia los caseríos, que el Google Earth indica erróneamente como Ametzola y en realidad son Zeberiogana. Anda por aquí un paisano que en cierta ocasión se nos engoriló por hacer una foto a su caserío, ya ves tú. Ganas me dan de publicarla en formato panorámico, pero dejemoslo ahí.

Ametzola
Seguimos por el asfalto dejando un desvío por la izquierda. Como en varios momentos anteriores, tenemos una muy bonita estampa de Itxina a nuestra espalda. Llegamos así a Ametzola (Ametzolagoiti en la Cartografía), donde nos recibe un caserío imponente que creo que es una Casa Rural, con un precioso porche y magnífica galería. Cruzamos un paso canadiense, y junto a otra casa grande y roja termina la carretera y el camino pasa a ser de grava. Aquí estamos en una pista amplia que pasa primero una herradura y desde ahí sigue remontando, ahora con mayor pendiente.

Irumugarrieta
Tras un par de curvas llegamos al collado de IRUMUGARRIETA -creo que en Mendikat lo llaman Lekubaso-, donde se reúnen los límites de Zeberio, Galdakano y Bedia. Una pista cruza de izquierda a derecha, otra sigue de frente y hacia la izquierda un enorme cartel indica hacia Tontorrandi, una cima secundaria muy próxima que también podríamos visitar (unos 10’). Aunque el camino normal sería el de la derecha, lo reservaremos para la vuelta y tiramos recto.

Lo que estamos haciendo es bordear por el oeste una antecima llamada Belatza, asomándonos al barranco de Lekubaso, que se incrusta en el macizo de forma que sus cumbres dibujan a su alrededor una especie de arco. Lo vemos ahora, cuando salimos a terreno despejado, con las magníficas vistas sobre la vertiente contraria de la quebrada: enfrente tenemos la línea de pequeñas lomas alrededor de Uduri que enlazan hacia el norte con la zona de Axola y Upo, y a cuya espalda se levantan las siluetas de Untzueta y Ganeko. En unos minutos llegamos a una especie de mirador con un monolito a un montañero, un lugar bien bonito desde donde se disfruta la panorámica que acabamos de relatar mientras sopla con fuerza el viento, una sensación muy potente.  

Barranco de Lekubaso
Ahora hay que estar un poco atentos. Continuamos unos pasos en la dirección que traíamos y enseguida (DESVIO-1) nos tenemos que desviar por la derecha para tomar un camino prácticamente llano, que avanza en línea recta bajo los pinos. Nos vamos aproximando a la cima del Mandoia, pero todavía por cota demasiado baja, así que hay que abandonar la comodidad y volver a ganar metros. En un punto no muy visible (DESVIO-2) salimos por la derecha en subida por una sendita, hasta divisar un vallado por la izquierda. Lo atravesamos para salir a un camino pedregoso que, hacia la izquierda, asciende hacia la cumbre.

Últimas rampas
Como prácticamente toda la extensión de este monte está cubierta por explotaciones madereras, nos podemos encontrar el entorno sombrío y fresco del pinar, o bien un descampado brutal producto de una matarrasa, como es el caso de la foto. Aunque estéticamente la sensación es bastante triste, tiene la ventaja de que todos los caminos quedan a la vista, lo que nos facilita el trabajo. Así que, una vez ganado este camino, ya tenemos claro que sólo hay que seguirlo para ir remontando la ladera hacia la cúspide.

Mojón, con Legarmendi y Anboto al fondo
Accedemos de esta forma a la cima (MANDOIA, 637 m.), donde ni siquiera han dejado un par de árboles que hacían compañía al mojón. Las vistas se extienden hasta el Gran Bilbao y el mar, e incluyen al Este y Sur Legarmendi, Anboto y Gorbea, con el valle de Arratia por delante. Unos metros más hacia el Norte se encuentra una atalaya rocosa a la que también podemos acceder. No mejora gran cosa las perspectivas pero tiene su puntito, aunque también hay que tener muchísimo cuidado, y abstenerse en absoluto quienes tengan vértigo, porque los desplomes no son para bromear.

El Gran Bilbao y el Abra
VARIANTE: Antes de hablar del camino de vuelta, dejar indicado que esta excursión ofrece una alternativa clásica y muy recomendable: hacerla como travesía para terminar en Bedia. Para ello, en vez de volver atrás por el camino de subida, continuamos por la arista en dirección N-NE y seguimos el trazado descrito en la entrada Mandoia desde Bedia. Como siempre, habrá que pensarlo desde el principio, por la cosa de los transportes, pero el plan es chulo y también facilito.

Si no hacemos caso de la variante, desde la cima tomamos primero el camino por el que hemos subido y lo seguimos sin ningún desvío, siempre con buenas vistas hacia el Este, hasta IRUMUGARRIETA, donde tiramos a la izquierda para retomar el camino de subida y volver a Ereñotza. 

miércoles, 20 de mayo de 2015

GR 228: el camino (I)

Aquí empezamos, girando a la izquierda
ZORROZA es uno de los puntos del trazado del GR con más fácil y variado acceso en transporte público (Bilbobus 18, 85, 88, RENFE C2, FEVE, Bizkaibus A3136, A3144 y A3337 hacia la Margen Izquierda, y A3341 y A3342 hacia las Encartaciones), aunque también va a ser uno de los más complicados y donde podemos liarnos. Como es normal, los tramos urbanos se prestan a la confusión si no se conoce la zona, pero es que además algunos graciosos se han dedicado sin demora a hacer desaparecer todo rastro de marcas que pudieran orientarnos en este pequeño lío de calles.

Pero para eso estamos nosotros. Tomamos como punto de referencia la rotonda por donde se entra en Zorroza llegando por la carretera antigua. En vez de continuar recto por la calle Fray Juan, giramos a la izquierda en ligera subida por la Carretera Zorroza-Kastrejana, que en realidad es una calle normal. Hay que estar atentos, porque en unas decenas de metros tenemos que tomar por la izquierda la pequeña calle llamada Músico Usandizaga, que nos conduce sin remedio a una pasarela-túnel que sobrevuela la autopista y las vías de FEVE.

VARIANTE: En realidad, el GR tiene una variante que se inicia precisamente en la rotonda indicada. Sigue la calle Fray Juan y sale de Zorroza por la carretera que recorre la ladera occidental de Kobetas y Arraiz mirando al Kadagua, es decir, por la vertiente contraria a la que seguiremos. De esta forma, se salta buena parte de la ruta que describimos después y enlaza con ella por Artigas, poco más delante de los restaurantes de Arraiz.

Paso bajo la autopista
Ya estamos en la parte alta de Zorroza (Zorrozgoiti). Ahora tenemos que seguir bordeando por la izquierda los sucesivos grupos de viviendas para, junto al colegio Zazpilanda (izquierda), torcer a la derecha por la calle Zorrotzabaso. La seguimos hasta el final y salimos así a la carretera Basurto-Kastrejana. En el primer cruce nos desviamos por la izquierda y pasamos bajo la autopista, tomando la carretera antigua, para asomarnos a la vertiente oriental, hacia la ría.

Como se ve, todo enterito es asfalto, calles y carreteras, vamos un pastel para el senderista. En el siguiente tramo tampoco encontraremos mucha naturaleza, pero al menos seguiremos por terreno menos urbano y harán falta menos indicaciones.

Tras una amplia curva, junto a un depósito de aguas abandonamos la carretera por la derecha para seguir unos metros por un camino de piedrilla. Volvemos al asfalto para contemplar un monumento singular: la antigua fábrica de Schweppes, un enorme edificio en ruinas que antiguamente era la imagen misma de este monte Kobetas, y donde ahora se podrían rodar pelis gore para adolescentes. Aquí hay un cruce donde debemos seguir recto, con la citada joya por la derecha.

Parque de Kobetamendi
Continuamos siempre en la misma dirección a media ladera, con buenas perspectivas sobre la ciudad, hasta el barrio de Altamira. Sin llegar a entrar entre las casas, tomamos una escalerita por una pequeña zona verde a la derecha y llegamos a un cruce (Bilbobus 58) con un panel informativo. Tiramos hacia la izquierda por la carretera, pasamos junto al parking de caravanas y, casi al llegar a la cervecera de Kobetas, abandonamos el asfalto para internarnos (derecha) en el parque de KOBETAMENDI (km. 3,20). Es por tanto lo primero más o menos natural que encontramos, aunque no será para mucho tiempo.

Parte de lo que viene ahora lo contamos en la entrada Kobetas-Larraskitu, entre otras, aunque el entorno está bastante cambiado desde entonces –a peor, claro. Hay que atravesar el parque en diagonal, siguiendo el sendero, hasta volver en poco más de 100 metros a otra carretera. Frente a una fábrica giramos a la izquierda y empezamos a subir una rampa, pasando junto a unas instalaciones de la Policía Municipal con una antena. Tomamos ahora otra amplia vía que describe una curva para salir de nuevo a la ladera oriental, junto a la cantera de Arraiz

On the road
No hace muchos años este era un camino de piedrilla, tampoco muy glamuroso, la verdad, pero menos árido que esta ancha carretera, que nació al calor de los rellenos de la cantera, los festivales de música y la reconversión de Arraiz en parque periurbano.

Lo cierto es que este tramo que llevamos recorrido desde Zorroza resulta francamente feo y, como venimos contando, nos lleva por asfalto casi al 100%. No es fácil entender que en toda la loma de Kobetas no haya habido lugar para una trazada no urbana, cuando por ejemplo existe ya un sendero que al menos enlaza el cruce de Altamira con la propia cumbre, ocupada por viviendas. Y menos aún se entiende que el Anillo verde (en este caso, más gris que verde) nos lleve a todo lo largo de la carretera de Arraiz, existiendo varios senderos que recorren la ladera unos metros más arriba, desde la cantera en adelante. ¿Ineptitud en el diseño? ¿Problemas legales o administrativos?

Continuamos por tanto sin ningún desvío hasta adentrarnos en un pequeño bosque de coníferas, con la fuente del Soldado por la izquierda. Aquí tenemos la última oportunidad de alcanzar el transporte público a una distancia razonable: desviándonos por la izquierda en bajada (está señalizado), en poco más de 1 km. estamos en Uretamendi (Bilbobus 27)  e Iturrigorri (77), y en otro más en Rekalde. En adelante nos meteremos más en el monte, y las opciones son más complicadas.

Por fin el verde
Pasando junto a una granja salimos a la zona recreativa de ARRAIZ (km. 5,90) donde, tras pasar junto a unos columpios, giramos a la izquierda para alcanzar en unos minutos una plazoleta junto a un par de restaurantes. Pasando por delante del segundo de ellos, giramos a la derecha y, ahora sí, nos olvidamos del todo del asfalto durante unos cuantos kilómetros.

Camino desde Arraiz y subida a Erreztaleku
El camino gira a la izquierda y se sitúa encima del vertedero de Artigas, por donde confluye la variante a la que nos hemos referido al principio. Vamos ganando metros y recuperando vistas sobre Bilbao. Haríamos bien en fijarnos en una torre eléctrica y una empinada loma que tenemos por la derecha, porque por ahí vamos a subir.

En efecto, unos metros después de la torre y el collado de Artain, llegamos a una intersección, con un panel informativo, y tenemos que decir adiós a la cómoda pista, porque ahora tenemos monte de verdad. Como ya comentaremos en una futura entrada, toca ahora meter mano a la que posiblemente es la pala más áspera y de mayor pendiente de toda la cordillera del Paga. ¿No estábamos hartos de asfalto y civilización? ¿No nos aburrían esos largos llaneos para perezosos? Pues aquí tenemos sendero agreste y vertical para disfrutar. Superarlo era precisamente uno de los motivos por los que hicimos la ruta en este sentido, y no en el contrario.

VARIANTE: Si alguien se asusta ante el reto, o simplemente no estaba en sus planes hacer heroicidades, le damos alguna idea. En este mismo cruce siguen dos pistas con sendas puertas. Si tomamos la de la izquierda (abajo), en algo menos de 2 kms. llegamos al Peñascal (Bilbobus 77). Y por el de la derecha haremos un cómodo faldeo hasta Gangoiti, desde donde podemos subir a la campa del Pagasarri para reunirnos de nuevo con el GR. Quede claro que estas alternativas son aportación exclusiva de ibilkat (© ibilkat, podríamos decir)

Vista atrás desde la subida
Siguiendo las marcas rojiblancas, dibujamos primero una pequeña curva (no entendemos para qué) en las proximidades de la torreta, para luego acometer la potente ascensión en paralelo a una valla que llevamos por la izquierda. Metro a metro, a nuestra espalda se van abriendo fantásticas panorámicas sobre el botxo, mientras nos aproximamos al arbolado. Llegamos a un rellano con unos bancos, tras haber remontado unos 250 metros por las bravas, con pendientes entre el 30 y el 40%, ¡con un par!

Todavía tenemos otro repechón que nos reta justo enfrente, pero el GR se apiada de nuestros pulmones y nos desvía por la derecha, en lo que es la parte final del camino de La Teja. Así que volvemos a la pista, que describe una cerrada curva hasta encaramarse en la cima de ERREZTALEKU (km. 8,40), una de las dos únicas que realmente se hollan en este Anillo verde, y que cuenta además con algunas de las mejores vistas de todo el macizo del Paga.

(continuará)
Erreztaleku