viernes, 16 de junio de 2017

Lertutxe

En ocasiones no es necesario irse muy lejos para disfrutar de un paseo mañanero y descubrir lugares diferentes. Un buen ejemplo es el del embalse de Lertutxe (Lertutza según el mapa) y sus alrededores, una pequeña vaguada que pasa inadvertida casi desde cualquier punto, encajonada entre carreteras, a los pies del campus de la UPV en Leioa, y a muy pocos metros del casco urbano de esta localidad. A decir de los entendidos, el paraje tiene cierto interés ornitológico y permite un entretenido paseo, entre prados y pequeñas manchas de bosque.

                DISTANCIA: 3,7 km. 
            DESNIVEL: 60 m. (20-80)
DIFICULTAD: Ninguna 1 (0-0-1) Dificultad de tránsito
ITINERARIO  (circular)  Inicio y final: Bº Mendibile (Leioa)
            VIAS: Carretera, senderos
ACCESOS: Desde Bilbao, por la BI-637 en dirección Getxo, en la recta de La Avanzada (Avda. Iparragirre) tomamos la vía lateral. En la primera rotonda tomamos la calle Mendibilarri hacia los bloques de viviendas y giramos después a la derecha en subida, hasta llegar al aparcamiento, junto a la carretera hacia Santsoena y el parque. Bizkaibus A-3414 (Termibus) parada Donibane-Conservatorio
TRACK: Wikiloc
Más información:
http://www.mendiak.es/foro/viewtopic.php?t=39732 (recorrido más o menos inverso)
Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 15



Parque de Mendibile
Al lado del aparcamiento al que hemos llegado se encuentra un pequeño parque, con un caminillo que asciende hacia la carretera que lleva al barrio de Santsoena. Accedemos a esta vía, siempre en suave ascenso, buscando el primer desvío. Muy cerca -un poco más abajo del parque- se encuentra el palacio Mendibile, dedicado a la promoción del txakolí de Bizkaia. Al fondo, tras los bloques de viviendas, asoman las cimas más cercanas al oeste de la ría, desde el Ganeko hasta los montes de Triano.

VARIANTE: Lo que viene a continuación es en realidad un pequeño atajo para no circular siempre por asfalto. Si queremos una travesía más tranquila, no hay más que seguir carretera arriba y tomar el primer desvío a la derecha. A este segundo camino asfaltado llegaremos siguiendo la ruta que se indica a continuación.

Sendero y arroyo
Encontramos el desvío atravesando un vallado (derecha), siguiendo luego campo a través, en bajada, hacia unos árboles. Rodeamos por la derecha una caseta y aparece de frente un sendero, se atraviesa sin problema un pequeño regato y se vuelve a ascender hacia la vertiente contraria. El camino es cómodo, y sale a un prado con algunos caballos. Cruzamos el prado y bordeamos una pequeña arboleda, subiendo suavemente, para alcanzar un pequeño talud, que remontamos junto a un pequeño mojón. Aquí salimos a otra finca y la bordeamos hacia un vallado. Lo atravesamos para acceder a otra carreterilla (la de la variante), que tomamos hacia la derecha.

Por el bosque
Por la izquierda hay otro bosquete donde se entrevén algunos senderos y al fondo distinguimos la lámina de agua del embalse. Esto facilita la orientación, así que abandonamos el camino y tomamos un sendero, en zona que se suele utilizar como vertedero de basura (hay bastantes puntos así en nuestra geografía, igual alguna vez le dedicamos algún comentario al tema). La senda es entretenida, con continuas subidas y bajadas y algún desprendimiento. De repente, salimos a campo abierto cerca de una torre eléctrica, y ahí está efectivamente el embalse.

Cruzando el muro
Casi toda la orilla está cubierta por una franja de vegetación surcada por varios caminos, y nada nos impide internarnos por algunos de ellos para aproximarnos al pantano y contemplarlo desde distintos puntos de vista. Ya vemos el muro, y en la orilla norte un monumento que luego veremos de cerca, con los edificios de la UPV en lo alto. Aprovecho para apuntar que el embalse y sus alrededores son zonas de nidificación y refugio de numerosas aves, que se retiran hasta aquí desde su entorno habitual del Abra cuando se dan olas de frío. Dado que uno no tiene ni idea sobre ornitología, tengo que decir que esta información procede del libro 'Avifauna del Abra'   (Icarus Estudios Ambientales), publicado por el Gobierno vasco en 1.995. Es más, es ésta la fuente por la que me enteré de la existencia misma del embalse.

Sin ninguna dificultad encontraremos el sendero ‘bueno’, que se dirige hacia el muro. Hay que descender unos metros para cruzar el aliviadero y tomar una escalera delimitada –como el propio muro- por una barandilla de madera que parece bastante reciente. Sobre el cerramiento de hormigón se extiende una alfombra de hierba, y enfilamos hacia el lado contrario, observando siempre algunas aves que rondan por los alrededores. Hacia el sur tenemos también una bonita perspectiva del Ganeko.

Nada más traspasar el muro giramos a la izquierda por un sendero que se interna en el parque botánico llamado Arboretum, vinculado al campus universitario, y que, dentro del mundillo de entendidos, suscita por lo visto tanto entusiasmo en unos como rechazo en otros. Vamos así rodeando el embalse hasta salir a unas campas rasuradas, donde contemplamos las distintas especies arbóreas, catalogadas con cartelitos, y alguna plataforma de observación.

El Bosque de la vida
Giramos de nuevo a la izquierda para cruzar un regato por un puentecillo de madera y accedemos al monumento El Bosque de la vida Se trata de un espacio destinado al mismo tiempo a homenajear a aquellas personas que donaron su cuerpo a la ciencia, y a depositar sus cenizas cuando así lo han querido. Es un lugar francamente bonito, con un extraordinario olivo en el centro, y que suscita el respeto del visitante. Ahora se podría remontar por unos escalones de madera hacia la UPV, desde donde podemos tener algún transporte público de vuelta, pero buscaremos un camino más natural.

VARIANTE: Como lo que viene ahora tiene algún grado de complicación, podemos también subir hasta los edificios universitarios y girar a la izquierda para encontrar sin más la carretera de Santsoena (la que tomamos al inicio), por donde luego bajaremos.

Sendero arriba
Siguiendo con nuestro recorrido por las orillas, enfilamos hacia el cercano arbolado, descendiendo unos metros, y enseguida descubrimos un nuevo  senderito.  En una operación un poquillo engorrosa hay que cruzar otro riachuelo, y empezamos a subir moderadamente entre la vegetación. Aunque el camino parece cerrarse, podemos continuar tirando para arriba por una especie de terraplén muy inclinado. Aunque son apenas unos metros, hay que subir con cuidado porque la pendiente es muy pronunciada. Ni qué decir tiene que es totalmente desaconsejable meterse por esta zona en época de lluvias, porque puede resultar intransitable (en este caso, es mejor optar por la Variante anterior).

Jardines de la UPV
Una vez arriba, prácticamente sin camino visible, accedemos a un rellano con varias jaulas (ni idea de para qué sirven), y salimos de inmediato a los jardines que rodean los edificios de la UPV. Siempre sin entrar en el recinto, vamos a dar a un lugar extraño, con una escultura tallada en un árbol –como un tótem africano- y accedemos junto al edificio de la Unidad de Biofísica, donde ya no queda otra que volver a la civilización. Por una carreterilla junto a una subestación eléctrica enfilamos hacia la carretera, que tomamos girando a la izquierda, con buenas vistas sobre la parte más alta del casco urbano de Leioa, y el Serantes al fondo. Aquí nos reunimos con los que hayan optado por la última Variante, y bajamos sin más desvíos hasta el punto de inicio.

Como a lo largo de la excursión nos hemos encontrado con varias cosas llamativas -Arboretum, el Bosque de la Memoria, las jaulas, el tótem- sobre las que no tenemos mucha información, sería interesante que nuestros lectores pudieran ilustrarnos un poquillo al respecto.


miércoles, 31 de mayo de 2017

Y otras 100.000 más

Bueno, pues ya hemos instaurado una nueva rutina: celebrar cada 100.000 nuevas visitas al blog. Lo hicimos con las 100.000 primeras, seleccionando las diez fotos más chulas, representativas, curiosas o lo que sea, de lo que hasta entonces había publicado ibilkat.

Ahora, con menos algarabía, otras ciento y pico mil visitas, y dos años transcurridos (dos años bien jodidos, también lo voy a decir), la verdad es que tampoco se me ocurrían muchas alternativas para el festejo: ¿un concurso de selfies montañeras? ¿hacernos la ruta Bilbao-Gorbea sin pisar asfalto para morir gloriosamente al pie de la cruz? ¿pasarnos de la imagen y el texto a youtube y subir una excursión completa, incluidos juramentos y resoplidos? Así que, a falta de alternativas aceptables, la opción más lógica era tachaaaaaannnnn!!! ¡Otras diez foticos con sus correspondientes títulos y dos líneas de pie! ¿A que mola? Pues ahí van:


  • El afilador 


  • Parece que se pasase por allí para pulir esas calizas ¿A quién se le ocurre meterse por el lapiaz teniendo un camino? ¡Y eso que no era la parte más complicada! (en Alen)

  • Goazen mendirik mendi...


  • Ahí van los montañeros, rumbo al Gorbea por el paso de Gatzarrieta. Me encanta la foto, con la niebla y el espíritu montañero... (en Gorbea)

  • Hacia el infinito


  • Los colegas dejan perderse la vista sobre las nubes y el horizonte. Solos en la cima (también en Gorbea)

  • Nave desconocida


  • El escarpado Aldamin, con sus pequeños visitantes, observa esa nave negra llamada Anboto sobre el mar de brumas. Sí, con bastante zoom, claro. (la última de Gorbea)

  • Puente aéreo


  • No podía faltar la panorámica vertiginosa sobre el mar, en este caso sobre la playa de Laga, 200 metros más abajo, desde Talaia (en Ogoño)

  • Lección de arqueología


  • Es tan fotogénica la ermita en ruinas, que siempre da bien en cámara. Si la ponemos sobre un fondo verde (aunque grisáceo) y con Sierra Salvada de fondo, pues eso, fantástico (en Sauco)

  • Del infierno al cielo


  • Arbustos congelados nos rodean como si acabase de pasar la muerte misma, pero si conseguimos pasar la valla, nos espera la luz (en Txarlazo

  • Ésto es un valle


  • Otra a vista de pájaro y, aunque no lo parezca, del mismo día y lugar que la anterior: la planicie del valle de Orduña, allá abajo, como protegida tras las cordilleras (en Txarlazo)

  • Orificio de entrada


  • Sí, el airoso y desafiante Udalaitz luce su cresta rocosa, impresionante desde cualquier ángulo. Pero, si nos fijamos, tiene un pequeño orificio (izquierda, abajo) por donde entrará el ¿progreso? (en Memaia)

  • Desde la roca


  • Es seguramente mi favorita. Desde las abruptas calizas de Ranero, es como un balcón sobre el tramo final del valle del Asón y la bahía de Santoña (en Peña Ranero).

    Y bueno, ya está. Esta es nuestra pequeña selección visual de lo que hemos ido contando en los últimos dos años. Se puede opinar, votar criticar, sugerir... lo que quepa en la ventana de Comentarios de ahí abajo. Ah, y se pueden proponer ideas para cuando llegamos a 300.000 o así. La única condición es que no den mucho curro.

    Hasta la próxima!

    viernes, 19 de mayo de 2017

    Bolintxu desde Montefuerte

    El pequeño valle de Bolintxu –quizá más bien un barranco- se encuentra en el extremo sur del territorio bilbaíno, al pie del Pagasarri y sus montes vecinos. Su gran riqueza ecológica y la belleza de un entorno siempre verde y fresco lo convierten en una minúscula joya natural, casi un milagro a un paso de zonas urbanas, carreteras y autopistas. El interés de este enclave aumenta si consideramos cómo tras las graves inundaciones de 1.983 consiguió regenerarse espontáneamente, transformando el viejo embalse en un hermosa aliseda, y su muro en una cascada para deleite de los fotógrafos.

    Si en alguna ocasión anterior hemos recorrido la zona como parte de rutas más extensas, esta vez dedicamos la excursión exclusivamente al pequeño arroyo y su encantador entorno, sin prisas y deteniéndonos en todos sus rincones.

                   DISTANCIA: 2,2 km. 
                DESNIVEL: 40 m. (660-110)
    DIFICULTAD: Ninguna 0 (0-0-0)
    ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio y final: Tunel de Lapurzulo bajo autopista junto BI-3723
                VIAS: Sendero de tierra
    ACCESOS: Llegar hasta el barrio de La Peña y en la rotonda tomar la carretera BI-3723 para pasar bajo el puente. Bordear el parque de Montefuerte, pasar un primer túnel bajo la autopista y girar a la derecha bajo un segundo túnel. Se puede aparcar a la derecha de un cruce junto a un antiguo edificio del Consorcio de Aguas (placa de Bolintxubidea). Se puede llegar hasta Ollargan en la línea 50 de Bilbobus. Desde ahí, bordeando el parque, llegamos al punto de inicio en 1 km. 
    ENLACES CON: Bolintxu desde Igertu
    TRACK: Wikiloc
    Más información (además de los links a la entrada anterior):
    Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 33


    Perfil (ida)

    Tratándose de una excursión tan sencilla y corta, tampoco está mal, como decía arriba, empezar en La Peña o en Ollargan, desde donde tenemos un tranquilo paseo hasta el lugar que hemos fijado como punto de partida. De esta forma podemos completar la salida con alguna actividad en el cercano parque de Montefuerte.

    El camino lo comenzamos justo al lado de donde hemos aparcado, junto a un viejo edificio de Aguas. Seguimos unos pocos pasos en dirección a Buia (la que traemos al llegar) y de inmediato vemos un senderito que desciende por la derecha. En el acto estamos en la senda que corre paralela al arroyo Bolintxu, que es la que vamos a recorrer. Por la derecha queda el pequeño cauce, cuajado de rocas y envuelto en un exuberante marco vegetal, sombrío y fresco.
    Siempre decimos aquí que por el monte conviene andar sin prisa, pero esta vez tiene todavía más sentido: hay que disfrutar de cada rincón, cada pequeña poza, árboles y musgo…  

    El sendero a veces se aproxima y otras se aleja unos metros del cauce, pero sin que nunca perdamos las innumerables perspectivas sobre el agua. Si vamos con críos, será inevitable hacer mil paradas para trepar a troncos caídos, cruzar sobre piedras a la orilla contraria o enredar con los zapateros y, si hay suerte, con los zapaburus.
    Un habitante misterioso

    La única precaución debe ser esquivar épocas lluviosas, porque el camino suele lucir siempre ligeramente embarrado, y puede resultar muy incómodo de encontrarse más húmedo de lo normal.

    La primera de las cuevas
    Pronto encontramos un par de sorpresas: primero por la derecha, cruzando el río, y luego por la izquierda, tomando un pequeño desvío, encontramos dos pequeñas cuevas, de las muchas que salpican todo el entorno del Pagasarri. Algunas de estas cavidades se utilizaron hace años, en época de sequía severa, para la captación de aguas subterráneas.

    Seguimos serpenteando siempre a la vera del río, con ligeras subidas y bajadas, y poco más arriba encontramos una buena poza junto a rocas de mayor calibre. Ya escuchamos el rumor del agua cayendo por la cascada, que enseguida tenemos ya a la vista.

    En realidad, esta pequeña cascada es un salto desde el medio derruido muro que cerraba el viejo embalse. Como se aprecia en la foto antigua que hemos tomado prestada del blog Cantábrico2007 que se indica arriba, el lugar era muy apreciado en los años 60 y 70 del siglo pasado para darse un chapuzón y, como se ve, la vegetación era bastante menor que en la actualidad. En las inundaciones de 1.983 el vaso –que ya venía acumulando material desde tiempo atrás, sobre todo desde la apertura de la vecina cantera- quedó colmatado por el arrastre de tierra y piedras de las laderas próximas. El muro cedió por su parte central y dio origen a la actual cascada. La naturaleza recuperó para sí el entorno de Bolintxu. Desaparecieron un viejo txakolí y unas cuantas txabolas de las muchas que poblaban la ladera de Arnotegi y, con el paso de algunos años, el embalse se convirtió en la hermosa aliseda que hoy ocupa aquel espacio.

    Tras las inevitables fotos, podemos subir por la izquierda a lo alto del muro y continuar unos metros de sendero hasta la gran tubería del sifón que salva el desnivel del valle. Desde allí podríamos continuar subiendo hacia el camino que remonta hacia Igertu, cerca de San Roque. Pero como esta vez limitamos el paseo a esta parte –la más vistosa- del curso del arroyo, damos aquí por concluida la apacible marcha.

    Si no queremos regresar por el camino ‘fluvial’ que ya hemos recorrido, desde esta parte superior del viejo embalse podemos tomar, por la izquierda, un camino paralelo alternativo. Es una senda algo más amplia que la anterior, que corre unos cuantos metros por encima y algo más lejos del río. Es el camino que recorríamos en la entrada Bolintxu desde Igertu (enlace), por la que regresamos tranquilamente a nuestro punto de partida.

    jueves, 13 de abril de 2017

    Zanburu

    El municipio de Zeanuri es un poco el corazón de Bizkaia, situado en la cabecera del valle de Arratia, a la sombra del Gorbea. Sus barrios se encaraman a las laderas de ambos lados del río, y su identificación con el medio natural se explica fácilmente si consideramos la proximidad de los Parques Naturales de Urkiola y Gorbeia.

    En esta ubicación, la vocación montañera resulta inevitable, en especial si se tiene en cuenta que, hasta que se abrió el acceso rodado hasta Pagomakurre (Areatza), la vía más habitual hacia el Gorbea partía precisamente desde Zeanuri. En ese camino tradicional encontramos, como un escalón en la subida al gigante, la pequeña cima de Zanburu, un monte de perfil atípico que ofrece excepcionales perspectivas. Hasta allí llegamos rememorando el inicio de aquellos viejos y largos trayectos que los montañeros recorrían hace décadas para alcanzar la deseada Cruz.

                    DISTANCIA: 4,5 km. 
                DESNIVEL: 415 m. (380-794)  CENTENARIO
    DIFICULTAD: Baja 6 (4-1-1) Rampas del 30%
    ITINERARIO  (ida y vuelta)  Inicio: Ermita de San Justo y San Pastor (Zeanuri)
                VIAS: Pista de tierra
    ACCESOS: Desde Bilbao en coche, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián salida 105 (Vitoria-Gasteiz) Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz hasta Zeanuri. Nada más llegar al núcleo urbano, hay que tomar un desvío por la derecha señalizado como Otzerinmendi, y continuar en subida hasta la ermita de San Justo. Bizkaibus A3917 y A3927 hasta Zeanuri (parada Olabarri). Desde ahí, unos 2 kms. hasta la ermita.
    TRACK:
    Más información:
    Guía Cartográfica de Bizkaia Mapas 57-63



    Ermita de San Justo
    Antes de nada, tengo que confesar que esta excursión desde Zeanuri tiene algo muy especial, porque allí se encuentran las raíces de parte de mi familia. Es más, aunque el nombre de Otzerinmendi, de donde vamos a partir esta vez, tiene para mi un significado muy potente, en realidad esas raíces tienen su espacio natural casi enfrente, al otro lado del río, en el barrio de Altzusta. Así que hoy vamos por terreno que pisaron mis más queridos antepasados.

    La ermita de San Justo y San Pastor, ya en pleno monte e inserta en un bien conservado robledal, entre mesas y barbacoas, es de proporciones sólidas, escasa altura y planta amplia, con un bonito enrejado de madera. Junto a ella hay una enorme fuente de piedra (Otzemendi, o sea, el mismo nombre) que recuerda un poco a la del Soldado en Arraiz, pero más grande. Un poco más abajo hay, tras un vallado, un calero y una txabola de carbonero. Parece que el calero se pone en funcionamiento una vez al año, coincidiendo con la fiesta de San Justo.

    Inicio del camino
    Tras la ermita (o mejor, en el lado de su fachada principal, porque está de espaldas a la carretera) hay tres caminos que suben: el de la izquierda, con una valla de madera; el de la derecha, una pista amplia con un paso canadiense; y el del centro, más bien un sendero, que cuesta un poco ver, con una especie de escaloncillos y un pequeño vallado. Los dos últimos tienen flechas que indican al Gorbea (el de la derecha) y también al Gorbea (por Topeta) el del centro, que es el que hay que coger (aunque bajaremos por el otro).

    Para arriba
    Nada más empezar tenemos ya una sendita bajo un frondoso arbolado, estrecha, empinada, y ligeramente embarrada –bueno, 'ligeramente' siempre que no haya llovido en los últimos días. Pasamos otro vallado abierto y seguimos, siempre en un entorno muy montañero y con una buena pendiente, que nunca se aleja mucho del 30%, y lo supera en numerosos tramos. Pronto nos situamos entre cierres de cuarteles de caza (Zanburu a la derecha, San Juan a la izquierda), mientras el caminillo sube y sube sin pausa. A la espalda tenemos la primera vista de las cumbres más al sur de la sierra de Legarmendi. Pasamos un tramo de cipresal y salimos a un pinar. Un cairn y unas marcas rojiblancas nos indican que, llegados a una pista, hay que cruzarla y seguir sendero por el otro lado. Seguimos la ascensión y giramos ligeramente a la derecha para acometer un pequeño llaneo, que nos coloca frente a otra pista (CRUCE). Otra señal y otro hito indican que también hay que cruzarla, y seguir de frente (bajando un par de metros) para continuar sendero.

    Paso de Atxebagi
    Pasamos un tramo de terreno más abierto y ya vemos que nos dirigimos a una especie de muro de roca, que son los escarpes de Zanburu, que desde aquí parecen inexpugnables. Otro trozo de apacible pinar y de nuevo marcas y cairns nos dirigen hacia el paso de ATXEBAGI, otro de los puntos míticos del montañismo de Bizkaia. Lo que haremos en realidad es encaramarnos en lo alto de uno de los resaltes que forman esta pared, y avanzaremos sobre él para acceder a la meseta superior.

    El lugar no representa ningún peligro en absoluto, porque es amplio (cerca de dos metros) y tampoco tiene prácticamente patio. Un cortafuegos nos permite una primera vista sobre Zeanuri y los montes hacia el NE, pero no es nada comparado con lo que veremos. Efectivamente, ganamos unos metros hacia un vallado con paso lateral, y ahí tenemos ya un panorama espléndido: todo el valle de Arratia a nuestros pies, con Legarmendi-Aramotz casi al completo, Urrekoataxa, Errialtabaso y Saibi, y Anboto más hacia el SE.

    Aldamin y Gorbea
    De Atxebagi (Atxebarri en el mapa del Gorbea) salimos a la meseta que decía antes, porque este Zanburu es un monte chato, con una especie de planicie kárstica en su parte superior. La cosa es así: con la poderosa imagen de Lekanda hacia el sur, estamos en una zona llana de carácter mixto, con calizas salpicadas sobre el verde. Aquí y allá crecen algunos árboles, predominantemente espinos. En las zonas más rocosas hay que tener cuidado con las grietas, que pueden quedar semiocultas. La orientación general es que hay que seguir rumbo SSE, intentando no perder el sentido del cortado, bordeándolo siempre. Y la otra norma sería procurar ir siempre por el terreno más fácil, limpio y sólido, que normalmente nos llevará en la buena dirección (ojo a las cacas de animales, que también marcan terreno estable, evitando hendiduras que pueden quedar cubiertas por la hojarasca).

    Parte final del karst
    Vamos viendo algunos cairns, pero no es fácil seguir un trazado concreto, aunque la cosa tampoco tiene complicación si no nos metemos en sitios raros. Algo más incómodo es a partir de una solitaria haya, al hacerse más abundantes las rocas, algunas de las cuales se diría que son artificiales. El terreno es aquí más intrincado, pero enseguida alcanzamos la cota más elevada. El acceso a la cima (ZANBURU, 794 m.) es donde tenemos que tener más cuidado, porque está llena de grietas profundas.  Hay un buzón y una cruz con una especie de escudo metálico, y las vistas son fantásticas. Tenemos a los pies el valle de Arratia entero y Zeanuri con sus barrios, las vistas anteriores hacia el Este, y Gorbea y Lekanda hacia el sur, con una vista en chaflán sobre los cantiles que cierran el barranco de Lanbreabe.

    Cima sobre el valle de Arratia




    Lekanda












    Vista sobre el barranco

    Para la vuelta, misma operación, siempre bordeando el cantil, y prestando atención para no saltarnos el paso. Por cierto, que siguiendo esta orientación siempre hacia el Oeste llegaríamos a Pagomakurre, para tomar la normal hacia Arraba y Gorbea. Una vez descendidos de la meseta, deshacemos el camino hasta el CRUCE anterior. Aquí podemos simplemente deshacer el camino de subida, o podemos variar, tomando la pista principal hacia la izquierda. Así, la bajada es mucho más suave –y larga-, discurriendo por una especie de pista forestal en la que vamos dejando sucesivos desvíos. Después de un par de amplias curvas, pasamos junto a una caseta y accedemos finalmente a San Justo.

    Es una cima extraña este Zanburu, poco visible o hasta insignificante por sí misma, pero con unas panorámicas excepcionales, y el sabor montañero de las viejas rutas, ahora casi abandonadas, y que desde luego merecen conocerse. 

    jueves, 30 de marzo de 2017

    Artxanda por Arangoiti

    El pequeño barrio de Arangoiti se sitúa en la falda norte de Artxanda, justo encima de Deusto, del que lo separa más desnivel que distancia. Es un barrio de origen obrero, sumamente tranquilo, en el que la gente se conoce y donde se respira el ambiente de cualquier pueblo. Tiene Arangoiti las ventajas e inconvenientes derivadas de su peculiar ubicación: a cambio de unos accesos que a veces pueden resultar complicados, disfruta de unas panorámicas que seguramente no tienen parangón en Bilbao. Prácticamente tenemos a la vista todo el casco urbano, y a una distancia suficientemente reducida como para sentir que volamos sobre los tejados.

    Arangoiti nos ofrece también un acceso más hacia Artxanda, un camino poco frecuentado para alcanzar la colina más bilbaína, donde podremos disfrutar de espléndidas vistas sobre el botxo. Un paseíto amable, aunque con alguna discreta dificultad, en el que conoceremos un nuevo rincón de nuestra villa.  

                   DISTANCIA: 4,5 km. 
                DESNIVEL: 230 m. (20-251)
    DIFICULTAD: Muy baja 4 (2-1-1) Dificultad de tránsito
    ITINERARIO  (lineal)  Inicio: Plaza de San Pedro (Deusto) Final: Cima de Artxanda
                VIAS: Urbanas, senderos de tierra
    ACCESOS: Hasta la plaza de San Pedro nos llevan numerosas líneas de Bilbobus, como la 10, la 13, la 18 o la 71. La parada de Metro Bilbao (Deusto) está en la c/ Lehendakari Agirre, a unos 200 metros de la plaza.
         Desde Artxanda se puede volver a Bilbao en el funicular o en el Bilbobus A7 (junto al Polideportivo)
    ENLACES CON: Banderas, Travesía de Artxanda, GR 228Monte Avril
        TRACK: Wikiloc
    Más información:
    Sobre el barrio de Arangoiti (sobre todo, fotos):
    Guía Cartográfica de Bizkaia Mapa 24



    Iglesia y plaza de San Pedro
    Iniciamos esta vez la marcha en la plaza de San Pedro de Deusto, que viene a ser una especie de centro histórico del barrio. Según miramos de frente la iglesia, tenemos que tomar la pequeña calle que sube por la izquierda, pasando junto a la antigua pajarería, un viejo edificio que merecería ser conservado y recibir un uso digno. Cruzamos la calle Ramón y Cajal y, sin cambiar de dirección, pasamos unos escalones, atravesamos el trazado de la antigua vía del tren, y ya estamos en el Camino de Capuchinos de Deusto, un camino peatonal por el que remontaremos los aproximadamente 100 metros que faltan hasta alcanzar el barrio de de Arangoiti. Viejos muros de piedra, algunas casas y unos cuantos tramos de escalera sirven para ir descubriendo unas vistas cada vez más espectaculares sobre el casco urbano.
    Camino de Capuchinos

    La cosa queda clara cuando llegamos de nuevo al asfalto de la calle Araneko: estamos ante un fantástico balcón sobre el botxo, quizá el mejor que hay dentro del casco urbano. Tenemos al lado un pequeño parque con un depósito de aguas. Lo bordeamos en suave subida, y pasamos junto al notable caserío Agirre, que creo que alberga algún servicio municipal. Para perezosos recalcitrantes, diremos que, como es evidente, podemos llegar hasta aquí en coche, y también nos traen las líneas de Bilbobus 01, A6 y G8, que nos dejan en diferentes puntos del barrio. Y aprovecho también para decir que aquí al lado tengo un par de buenos amigos gracias a los cuales conozco un poco este rincón de Bilbao. 

    Escaleras a Berriz
    e inicio del sendero (derecha)
    Continuamos ascendiendo hasta la parte alta del barrio (grupo Nª Sra. del Pinar, que no ‘del Pilar’, que no estamos en Zaragoza), giramos a la derecha por Berrizbidea, y dejamos las últimas casas por la izquierda, para dirigirnos hacia las escaleras que trepan hacia el barrio de Berriz, ya en Artxanda. Pero esta vez no vamos a utilizarlas: justo donde comienzan sale por la derecha un senderito que enseguida se convierte en una especie de pista. Podemos observar que vamos a flanquear un entrante para situarnos en la siguiente loma, en cuya parte superior distinguimos un par de casas. Pasamos junto a varias huertas –de las muchas que pueblan las laderas por esta zona- y, tras unos metros de tránsito por un senda estrecha, empezamos a subir suavemente, hasta alcanzar un cruce junto a un cobertizo.
     
    Bilbao, con los montes de Durango al fondo
    Bajada hacia Ugasko
    Por la izquierda remontaríamos hacia Berriz, pero vamos a continuar hacia la derecha, enlazando en este punto con el GR 228 que recorre los montes próximos a Bilbao. Tras una curva, empezamos a bajar, al principio muy suavemente, hasta colocarnos en lo alto de una terrible rampa: tiene apenas unos 120 metros de longitud, pero salva un desnivel de casi 50, lo que nos coloca en una pendiente media de alrededor del 40% Pero lo peor es que el suelo es de grava, así que, si no queremos acabar con el culo sobre la piedra, haremos bien en bajar muy despacito y midiendo cada paso. Ya subimos esta pala en nuestro recorrido por el GR, pero bajarla es mucho más engorroso.

    Llegamos así a la carreterilla de Ugasko, que comunicaba con la desaparecida residencia del mismo nombre. Tenemos que cruzarla, y en el lado contrario un panel informativo nos indica la continuación de la ruta. Ahora toca remontar todo lo que hemos bajado, y un poco más. El camino es amplio y cómodo,
    Sendero junto al muro
    y sube con pendiente moderada. Atravesamos el circuito de bicis que bajan de Potongo (ojo a la rampa hecha con troncos, hay que estar atentos a que no se nos venga encima un biker desbocado) y llegamos a un desvío señalizado junto a un gran arce.

    Hay que tirar hacia la izquierda, con la vista en una larga tapia de piedra que delimita una finca: enseguida llegaremos hasta ella y subiremos en su compañía hasta la carretera. Durante este tramo tenemos excelentes vistas sobre Bilbao; la pendiente es suave al principio, más pronunciada a partir de una curva en que nos alejamos del muro, y realmente abrupta en los últimos metros, donde el firme es además descarnado y algo pedregoso.

    Llegamos así a una zona verde recientemente habilitada, con un aparatoso mirador de madera. Por cierto, que aquí se encontraba la extraña instalación que constituía nuestro primer Misterio sin resolver. Estamos ya en la carretera BI-3741 que recorre todo Artxanda, y realmente aquí termina nuestra pequeña aventura montañera, porque en adelante no abandonaremos el asfalto hasta el final, a no ser que enlacemos con otras rutas diferentes más adelante.

    Así que continuamos, dejando primero a la derecha el viejo molino (rodeado de maquinaria industrial), con buenas vistas por el lado contrario, con el valle del Txorierri en primer término. Pasamos después junto a la zona recreativa de Pikotamendi, donde podemos tomar otros caminos que bajan hacia la ladera norte, superamos algunas casas por la izquierda y, junto a la antigua pista de hielo de Nogaro (luego restaurante, y ahora mismo no sé) tomamos un camino asfaltado que sale por la izquierda, para abandonar la carretera.

    Subiendo junto al parque
    Dejamos por la izquierda el clásico txakolí Ballano y, con buenas campas por la izquierda y el parque en lo alto por la derecha, vamos a dar a un aparcamiento. Seguimos adelante, siempre en la misma dirección. Ya vemos por la derecha la plazoleta del funi, aparecen en el suelo unas absurdas marcas de pisadas con el logo de Bilbao, y ya casi hemos llegado. Mi recomendación sería subir por la izquierda unas vetustas escaleras de piedra que van a dar al parking que está cerca del campo de fútbol, aunque sólo sea por contemplar la pequeña caseta de la ‘Churrería La Ideal’, que está exactamente igual que hace muchos, pero muchos años. En este lugar, con el restaurante Antón por la izquierda, parecería que el tiempo se ha detenido y uno, que anduvo lo suyo por aquí en tiempos infantiles, no puede evitar pararse un momento a contemplar las pocas cosas que todavía permanecen iguales.

    Churrería La Ideal
    Bueno, pues la misma churrería nos marca el camino, porque entramos en la verde campa que está tras ella y subimos tranquilamente hasta el depósito de aguas que, si no me equivoco, marca el punto más elevado de nuestra pequeña colina de Artxanda. Por cierto, que el depósito también parece intacto con el paso de los años, con el murete y ese aparatoso y característico seto que lo distingue de todos los depósitos de agua del mundo.
     
    Depósito en la cima

    Y bueno, hemos llegado al objetivo. Aquí al lado tenemos el funi para bajar, polideportivo para darnos un baño y algunos bares para reponer fuerzas. O, todavía mejor, enlazar con otras rutas de las muchas que en este blog hemos dibujado por esta zona.