sábado, 2 de febrero de 2019

Berreaga


Mungia y el valle de Butrón al norte, Derio y el Txorierri al sur, y entre ambas, esta pequeña y difusa alineación, que llega hasta Gaztelumendi, y enlaza con Unbe y Munarrikolanda para prolongarse hasta Uribe-Kosta. En ella, Berreaga constituye su máxima altitud, aunque solo alcance poco más de 360 metros, y no sea fácil de distinguir entre las numerosas ondulaciones que salpican la zona.

Un muy breve paseo, en su mayor parte sin vistas, nos permite conocer esta cima, en cuyas lomas se han encontrado restos arqueológicos de distintas épocas, lo que deja claro que ha conocido poblamientos humanos desde tiempos remotos.   

            DISTANCIA: 4,2 km.
            DESNIVEL: 160 m. (205-363)
DIFICULTAD: Ninguna 2 (1-1-0)  CENTENARIO
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Berreagamendi (Mungia)
            VIAS: Pista de tierra, senderos, camino asfaltado
ACCESOS: En coche desde Bilbao, tomar la BI-631 en dirección Mungia. Pasados loa accesos al aeropuerto, tomar la salida hacia Laukariz-Urbanización Monte Berriaga y poco después el primer desvío a la derecha, pasando junto al Palacio Urgoiti. Continuar subiendo hasta un grupo de chalets donde termina la carretera en un aparcamiento. Bizkaibus A3517 desde Bilbao (Pl. San José) parada Arritugane (unos metros antes del grupo de chalets)
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 16
IGN MTN50-061-062




Desde el inicio: Jata, Sollube y Mungia
Aunque puede parecer complicado entrar en el laberinto de caminitos de la urbanización Monte Berriaga, la cosa no presenta mayor problema: pasando junto al Palacio Urgoiti (inmenso vallado de lo que debe ser un campo de entrenamiento de golf) hay que coger el primer desvío a la derecha, con un cartel anunciador de una jardinería, pasamos junto a un invernadero y nos encontramos de golpe ante un pequeño grupo de chalets. Ahí mismo termina la carretera y hay un parking. No sé si el grupo se llama Arribiaga o Arritugane, y hay una buena vista hacia el Este sobre la urbanización con un panel donde se muestra la comarca, dominada al fondo por Jata y Sollube.

Entre eucaliptos
También aquí mismo hay una descomunal columna con antenas de telefonía, y junto a ella arrancan tres caminos. El de la derecha, tras las casas, lo utilizaremos para la vuelta y el intermedio está cerrado con una sólida barrera blanca (con ladridos de perro de fondo) que no invita precisamente a atravesarla. Así que es el de la izquierda el que vamos a seguir. Es un camino amplio, con zonas muy embarradas y otras relativamente pedregosas, que progresa a la sombra de arbolado (mayormente, eucaliptos) y con muy suave pendiente. En la primera bifurcación, un poste de señales del GR BI-280 (Uribe-Kosta) nos indica con claridad que hay que tirar para la derecha.

Ojo a la señal
El camino sale a zona más abierta y poco después estamos ya en la primera curva de herradura, en la que dejamos por la izquierda un camino herboso. Tras este primer giro ganamos un poco de luz, aunque el camino se embarra irremediablemente cada vez que pierde la poca pendiente que tiene. Un par de giros más y estamos ya en una trifurcación, en la que tomamos el camino de la derecha guiados por otra oportuna flecha que indica 240 metros hasta la cima. Por la izquierda quedan dos caminos más anchos, uno de los cuales tomaremos después.

Cima y buzón
Ahora hemos cambiado un poco de entorno. Seguimos bajo arbolado con abundante maleza, pero este es un senderito, estrecho pero cómodo, que claramente circula ya cerca de los altos. Un pequeño claro nos ofrece por la izquierda la única vista del recorrido, teniendo a los pies la zona rural que luego vamos a recorrer, y más allá el valle del Txorierri con Ganguren por la izquierda. Unos metros más por esta sendita, a veces algo confusa, y estamos sin darnos cuenta en la cima (BERREAGA, 363 m.), con un extraño buzón y un cartel que indica ‘mirador’ a 210 metros.

Algunas vistas, no muchas
Así que, alcanzada la cumbre con tan poca emoción, seguimos adelante por la zona quizá más bonita, un senderito algo difuso que serpentea bajo frondosa vegetación, hasta que de repente salimos a un claro, justo detrás de un enorme cartel metálico, que es como un puñetazo en el ojo. No tengo ni idea de qué anuncia. Pero la gracia está en que el senderito gira a la izquierda y efectivamente va a dar a un pequeño mirador desde el que tenemos prácticamente las únicas vistas de todo el recorrido: por allí anda Jata, el valle de Mungia, por la izquierda la terminal del aeropuerto, y justo debajo la urbanización de donde hemos partido. Detrás, entre arbolado que atravesamos con alguna dificultad, aparece escondido un hito de piedras que no sé lo que pueden significar.

El último caserío
Volvemos atrás, pasando de nuevo por la cumbre, hasta el cruce del cartel, y como hemos tardado muy poco en hacerlo todo –unos 25 minutos-, podemos hacer una circular por un barrio cercano. De los dos caminos que antes dejamos por la izquierda, hay que tomar el de la derecha (el más cercano al sendero final) Aunque sigue habiendo barro (zarzabarro sería el neologismo para esta excursión), el sendero es algo menos sombrío y presenta mayor pendiente que el de subida. Pasamos junto a una caseta y, con algunas zonas abiertas a la ladera, iniciamos un nuevo zigzag en descenso hacia un caserío, en la parte alta del barrio de Geldo, ya en Zamudio. Salimos así a un camino vecinal asfaltado, que tomamos hacia la derecha. Dejamos un desvío a la izquierda hacia otra casa y pasamos por delante de otro caserío para girar a la derecha y pasar por delante de un tercero, más nuevo.

Ahora el camino empieza a subir moderadamente con el arbolado cimero por la derecha. Dejamos por la izquierda un último caserío y termina el asfalto. Sin ninguna complicación, enseguida divisamos la enorme torreta junto a la urbanización inicial y, pasando tras las casas, vamos a dar al aparcamiento de donde hemos partido.

No sé, quizá parecen muchas explicaciones para una ruta tan sencilla. Efectivamente, es corta y no presenta más emoción que aquello del barro y las zarzas, pero es también un buen plan para un paseíto cómodo por un entorno más bien poco frecuentado. Y además, por esta zona ha tenido lugar importes hallazgos arqueológicos de la Edad de Hierro, como se comenta en este artículo, y un lote de monedas de oro y plata de los siglos XVIII y XIX, como se indica en este otro documento. Así que anímense ustedes y agudicen la vista, que igual tropiezan con algo valioso.

sábado, 12 de enero de 2019

Belatxikieta


La sierra de Legarmendi (también conocida como Aramotz) separa el curso del Ibaizabal del de su afluente Arratia, conectando ambos valles y enlazando por el sur con los montes de Durangaldea. Se trata de un macizo kárstico con multitud de cumbres rocosas de altitud bastante semejante, y que propicia excursiones para recorrer varias de estas cimas. Las ascensiones son más bien cortas pero requieren cierto cuidado, al tratarse de terreno quebradizo y áspero, casi siempre sobre blancas y a veces afiladas calizas.

La cumbre de Belatxikieta se encuentra en el margen más oriental de la cordillera, y es quizá la más visitada y a buen seguro la más amable. Es la única de perfil verde y su acceso es muy sencillo. Además, aun no alcanzando los 700 metros, su privilegiada posición le proporciona una fantástica perspectiva en casi todas direcciones. Es también un buen punto de partida para recorridos más exigentes por esta espectacular zona calcárea de Bizkaia.  

            DISTANCIA: 7,1 km.
            DESNIVEL: 479 m. (185-661)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 20-30%
            ITINERARIO (ida y vuelta)  Inicio/Final: Ermita de San Vicente (Euba-Amorebieta)
            VIAS: Pista de tierra y gravilla, campo a través
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida 100 Amorebieta. Se toma la N-634 dirección Donostia-San Sebastián hasta Euba desvío BI-4337 (Bernagoitia). Tras dejar el primer desvío (maderas), tomar el segundo a la derecha hacia Arkotxa, hasta llegar a la ermita de San Vicente (aparcamiento) Bizkaibus A-3911 y A-3912 Bilbao-Lemoa-Durango parada Euba. De ahí a pie unos 2 kms. (ida) hasta la ermita.
            TRACK: Wikiloc
Más información:
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 44
IGN MTN-50 0062-Durango




Ermita de San Vicente
Tras unos minutos de subida hacia Arkotxa, llegamos a unos caseríos y seguimos adelante hasta que se ve la ermita de San Vicente (restaurada en 1979), junto a la cual hay un pequeño aparcamiento. Junto a la ermita seguimos subiendo la carreterilla y llegamos a otro grupo de casas, que forman el barrio de Arkotxa (soberbios caseríos, casi todos nuevos). Hay que coger el camino que las bordea por la derecha, junto a un vallado. Antes de entrar en el arbolado, ya se distingue la cima hacia la que nos dirigimos. En unos metros llegamos a una TRIFURCACIÓN, que es en realidad un enorme barrizal. Habrá que tenerlo en cuenta, porque sobre todo en época de lluvias, los 2/3 del camino serán así. Dejamos de lado el camino de la izquierda, que será el que utilicemos para volver.

Pinos y barro
Empezamos ya a ascender, con pendiente más bien suave, por un ancho sendero, de momento más de tierra y piedrilla que de barro, hasta pasar una puerta metálica y una caseta. Ya estamos dentro de la gran extensión de pinares para explotación forestal que vamos a recorrer. Hacemos un giro a la izquierda y otro a la derecha, mientras el firme se va embarrando más, quizá por las escorrentías del arroyo Arkotxa, que circula cerca de aquí, la orientación norte o las aguas acumuladas en el karst cercano. Subrayo que en tiempo de lluvias recientes, transitar por aquí resulta realmente complicado.

Vista sobre Oiz
Por la zona de Tantaminetak cruzamos un tendido eléctrico con varias torretas y continuamos por un entorno de pinar algo monótono y con vistas escasas, divisándose apenas el Oiz. Alternamos algunos tramos de sendero más verde, pero son casi siempre caminos madereros reventados por las rodadas y con grandes cantidades de barro. Como a media subida ya se observan las primeras cimas de Legarmendi, Kañometa la que de inicio tenemos a la vista. Tras un tramo recto de pendiente más potente, pronto encontramos un senderito (DESVIO) que por la derecha sortea un punto en que la subida parece cerrarse, induciendo a alguna confusión.   

Cerca de la majada
Después de más de 2 kms. de subida por caminos bajo pinar, un pelín confusos y llenos de barro, la sorpresa es que salimos de repente a una CARRETERA, que viene desde el cercano barrio de Bernagoitia y va... pues no sé bien a dónde. Subiendo hacia la izquierda en unos metros encontramos un cruce. Aquí hay que seguir la misma dirección que traíamos, continuando en subida por la izquierda, con el Kañometa (y una especie de cima adyacente) siempre a la vista. Durante unos minutos compartimos ruta con el GR-229 (Vuelta al Duranguesado). Describimos una curva y sorprendentemente el entorno se humaniza de repente: aparecen caballos, vallados y varias cabañas, repartidos por las encantadoras campitas de la cabecera del arroyo Arkotxa.

Desde el refugio grande: Kañometa, Mugarra y Udalaitz

Últimos metros
Otro par de curvas y, tras otro edificio más grande, encontramos el refugio Txarterina, de considerables dimensiones, hasta el que se podría subir en coche siguiendo la calzada. Ahora sí que tenemos perspectivas más interesantes, con Amorebieta en primer término (inconfundible la central de Boroa) y hacia el sureste Kañometa, Mugarra y Udalaitz. Seguimos subiendo, dejando por la derecha lo que parece una antecima (sin nombre), con una especie de mugarri junto a la carretera, cuando ya se observa por la izquierda un área mucho más rocosa, que ya es propiamente el karst de Legarmendi. Y ahora también vemos al fondo la cima, por detrás de otras varias edificaciones que enseguida veremos.

Ermita
Efectivamente, tras una última rampa llegamos a la majada de Belatxikieta, con siete u ocho refugios (algo bastante notable) y la pequeña ermita (o reclinatorio o lo que sea) de San Inazio. Es uno de esos lugares encantadores que encontramos en lo más profundo de nuestros pequeños montes vizcainos, acogedor, tranquilo pero alegre, natural pero cómodo, algo que recuerda un poco a Austigarmin, pero más humanizado. Supongo que la proliferación de refugios será porque es el punto más accesible del macizo, y punto de partida excelente para recorridos largos por él.

Por un costado de la pequeña vaguada subimos cómodamente por la hierba hasta la cercana cima (BELATXIKIETA, 661 m.), coronada por un mugarri que delimita los municipios de Amorebieta (norte) y Dima (sur). La cumbre es realmente bonita y, aunque poco prominente, ofrece vistas estupendas y bastante sorprendentes. Estamos en la punta septentrional de la sierra de Legarmendi/Aramotz, y al lado tenemos a nuestro compañero Kañometa y su siamés Apala, con Urtemondo detrás, el único con un penacho arbolado, y en medio, la depresión de Galdera, que desde aquí parece más bien pequeña. La vista es también sorprendente hacia el noroeste, donde vemos Bilbao con toda claridad,
Amorebieta-Zornotza
con los montes más significativos a su izquierda (Ganeko, Eretza, Triano) y derecha (Jata, Sollube). Vemos incluso el Cerredo sobre el horizonte. Hacia el oeste siguen Untzueta (siempre visible) y Sierra Sálvada detrás, con Gorbea asomando por el sur. Por el este, aparte de Oiz, los montes más próximos nos tapan la anterior vista del Mugarra y Udalaitz.
 
Cimas de Legarmendi y depresión de Galdara






El mismo Bilbao (con zoom)




Para el camino de vuelta, tras el tramo de carretera, ya vemos claro el sendero directo de bajada sin tomar el desvío de la subida. Hay un punto en el que unas ramas en el suelo dan la impresión de no tener salida, pero en unos pocos pasos se recupera el trazado sin problema. La segunda novedad que podemos introducir es tomar el camino de la derecha para el último tramo de
... y mucho barro.
bajada, siguiendo recto donde deberíamos girar a la izquierda para describir las dos herraduras. Esta parte final es en principio menos embarrada que la de subida, aunque se hace algo larga.

martes, 4 de diciembre de 2018

Bastelarra


El humedal de Saldropo es una planicie situada bajo las peñas de Atxuri, a escasa distancia del puerto de Barazar. Fue una vieja turbera formada por sedimentos vegetales, y hoy es un interesante ecosistema que reúne especies que tienen allí su hábitat natural. Partiendo del parking, cerca del Centro de Interpretación, es posible realizar un paseo circular alrededor del marjal, y es ése también punto de partida de rutas de diferente dificultad, incluida la que lleva a la cima del Gorbea por Dulau.

En esta ocasión tomamos este lugar como arranque de una ruta hacia uno de los múltiples escoltas del coloso vizcaíno-alavés. La línea montañosa que rodea al Gorbea marca la divisoria de aguas entre Cantábrico y Mediterráneo, y constituye también una importante barrera para los vientos húmedos del norte. Bastelarra se ubica en el extremo oriental de esta multiforme cadena, junto a sus vecinos Arralde y Eneabe, y desde allí domina una hermosa panorámica de muchas de las cimas del Parque Natural.  

            DISTANCIA: 7,8 km.
            DESNIVEL: 237 m. (627-864)
DIFICULTAD: Baja 5 (2-2-1) Rampas del 20-30%
            ITINERARIO (circular)  Inicio/Final: Saldropo (Barazar)
            VIAS: Pista de cemento y tierra, sendero
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista A8 dirección Donostia-San Sebastián hasta salida hospital de Galdakano. Se toma la N-240 dirección Vitoria-Gasteiz, sin ninguna desviación, hasta el puerto de Barazar. Junto al restaurante, tomar desvío a la derecha (cartel de madera) sin ninguna desviación durante 1,5 kms. Bizkaibus A3925 Bilbao (Hurtado de Amezaga)-Ubide parada Barazar, y de ahí a pie hasta Saldropo.
TRACK: Wikiloc
            ENLACES CON Otzarreta
Más información:
https://www.mendiak.net/viewtopic.php?t=26245 (subida por el camino de vuelta)
Guía Cartográfica de Bizkaia mapa 64
IGN MTN-50 0087-Elorrio




Junto al humedal de Saldropo tenemos un espacio para aparcar cómodamente, y desde ahí mismo ya tenemos excepcionales vistas sobre Gorbea y Aldamin y, algo más al oeste, Lekanda. Aunque sería posible continuar en coche hasta Otzarreta (unos 2 kms. más adelante), iniciamos aquí la marcha para completar una circular y regresar por el lado contrario del humedal.

Lekanda desde Saldropo

Camino a Otzarreta
Avanzamos por tanto por la pista asfaltada por donde hemos llegado para al cabo de unos 500 metros tomar el desvío (derecha) indicado hacia Otzarreta. Esta parte del recorrido coincide con la que seguimos en su día hacia el hayedo (ver Enlace arriba), en dirección sur y por terreno despejado (y bastante concurrida con buen tiempo). Por la derecha atisbamos al fondo el alto de Bikotzgane y la corona rocosa de Garaigorta y, junto con la siempre dominante cumbre del Gorbea, pronto divisamos también (sur) nuestro objetivo, entre el contrafuerte rocoso de Arralde y la antenada cima de Eneabe.  

Hayedo
Como en 2 kms. desde el inicio –quizá algo más- llegamos a un pequeño aparcamiento junto al hayedo de Otzarreta. Es un lugar realmente mágico, en especial en otoño, cuando queda cubierto por un grueso manto de hojas, bajo las formas inverosímiles de las viejas hayas entre las que discurre el pequeño arroyo. Vamos, un paisaje de postal o, mejor aún, de calendario, que reúne a montones de paseantes y fotógrafos cada fin de semana. Como ya le dedicamos la entrada antes citada (Otzarreta) no nos detenemos más tiempo en este encantador paraje.

Por la pista
La pista asciende muy suavemente por la izquierda del hayedo y seguro que con bastante menos gente, y pronto encontramos un cartel que indica 5,7 kms. hasta Ubide. Tras haber ganado apenas 50 metros, llegamos a otro pequeño aparcamiento (Upete) donde se ve claro que debemos dejar la pista. Aquí hay que evitar confusiones, ignorando el camino que surge por la derecha para atravesar un prado, atravesar un paso en el vallado y tomar un sendero claramente marcado sobre la ladera. La subida es potente, entre helechos y argomas, una sendita reseca y a veces bastante cerrada, con una pendiente alrededor del 30% Las vistas que se van abriendo son soberbias: al fondo, detrás de Eneabe, se levantan las moles de la sierra de Aizkorri, a su izquierda Orixol e Ipizte, y todo el cordal de Anboto hasta Alluitz, que parece artificial de lo nítido que se ve con tiempo despejado. Siguen Saibi, Eskuagatx y la sierra de Aramotz, como digo todo absolutamente claro, diáfano, increíble.
 
Anboto
Parte final del sendero
El primer repecho nos coloca en un camino amplio y verde, que ofrece un sendero que sigue subiendo y debemos tomar. Aunque estamos atajando para evitar rodeos demasiado largos, tras el segundo tramo podemos tomar uno de esos pasillos que van ladeando, teniendo claro que a la primera oportunidad habrá que salirse por la derecha. Así encontramos un desvío marcado con dos cairns, que efectivamente trepa por la derecha para encaramarnos a zona abierta de verdes pastos. Ahora, además del impresionante conjunto anterior, vemos con claridad toda la zona llana de la que hemos partido, y ya volvemos a contemplar –mucho más de cerca- todo el impresionante cresterío desde Lekanda hasta el Gorbea.

Mirando a Alava desde la cima
Enseguida aparece también la muralla de Arralde. Vamos ganando metros suavemente por la campa y de golpe, estamos ya en el buzón (BASTELARRA, 864 m.). Una llegada más bien poco emocionante, pero ahora tenemos también una bonita vista hacia el sur, con la niebla todavía encajonada en los valles alaveses.

Gorbea, Aldamin y peñas de Atxuri










Arralde


Para la vuelta no necesitaremos muchas explicaciones. Hay que bajar hacia el collado que separa Bastelarra y su vecino Arralde, por donde discurre un camino amplio, y tomarlo a la derecha sin más. Pasamos primero junto al aparcamiento de Bastelarra y ya empezamos a bajar con fuerza. El descenso no tiene más interés que la vista de una cornisa rocosa de Atxuri, y pronto estamos de vuelta en Saldropo, contemplando primero el calero, y luego, junto a un segundo parking, el edificio del Centro de Interpretación.

Realmente, salvo que nos interesa mucho conocer el humedal, la parte más interesante del recorrido es la que discurre entre Otzarreta y la cima. Así que, aparte de posibles prejuicios montañeros, tampoco perderemos mucho si iniciamos la excursión en el mismo hayedo, o llegamos a él directamente desde Barazar. Ustedes mismos.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Los quince puentes


Imaginemos ese día nublado, a ratos lluvioso, que no invita a planes de monte o excursiones ambiciosas. O esa mañana en que nos pesan demasiado las actividades del día anterior. O simplemente el día en que la pereza finalmente doblegó nuestra voluntad y renunciamos a una ruta chula para estar media hora más en la cama. No pasa nada, estamos a tiempo de salvar la jornada y hacer unos kilómetros cómodos y entretenidos, un buen paseíto para estirar las piernas y de paso conocer algún rincón que seguro se nos había pasado desapercibido.

El curso de ese río que luego es ría, que antes se llamaba Nervión y ahora Ibaizabal, y siempre Ría de Bilbao, nos sirve de itinerario y guía al mismo tiempo. Si vive en Bilbao o alrededores tiene usted el enorme privilegio de tener a su disposición cerca de diez kilómetros (incluso más, si nos ponemos) de recorrido bien bonito, lineal, variado e instructivo. Así que no hay excusa para quedarse en casa.

            DISTANCIA: 9,60 km.
            DESNIVEL: 0 m.
DIFICULTAD: Muy Baja (0-3-0)
            ITINERARIO (lineal)  Inicio: Metro Bolueta Final: Punta de Zorrozaurre
            VIAS: Urbanas
ACCESOS: Inicio: Metro Bolueta. Las paradas más cercanas de Bilbobus son las de las líneas 13 y 40, pero nos pilla cerca cualquier otra por la zona de Txurdi o Santutxu. Final: La línea A4 tiene parada muy cerca del final del recorrido y enlaza con Deusto, donde también hay parada de Metro (Deusto-salida Iruña)
            ENLACES CON GR-228 http://ibilkat.blogspot.com/search/label/GR%20228
Más información:
Ver enlaces en el texto
Guía Cartográfica de Bizkaia mapas 24-33



            La zona de Bolueta está experimentando un importante cambio en los últimos años, transformándose amplios espacios a uso residencial. Nada más salir del Metro nos asomamos sobre el puente del Bokete, con su inconfundible chimenea, que conduce a la margen izquierda para acceder al visible monte Gaztelu y al parque de Montefuerte. Si hablamos de puente es porque ya tenemos aquí al lado lo que todavía es río Nervión o Ibaizabal, que discurre entre verdes orillas, esquivando pequeñas afloraciones rocosas que dan gracia a su cauce. Cruzando la carretera, nos dirigimos hacia los nuevos grandes bloques de viviendas junto a los cuales nos conduce un reciente bidegorri.

El Bokete, desde Bolueta
Nuevos edificios

Todavía río
            Hay un pequeño tramo en que podríamos abandonar el asfalto para bajar al mismo curso del río, pero no merece realmente la pena, lleno como está de maleza y basura. En este tramo inicial recorremos el Camino del Pontón y llegamos al puente que lleva a La Peña (km. 1). El río pierde su abrigo natural y pasa a encontrarse casi completamente inserto en la ciudad. Sin abandonar nuestra margen derecha, pasando frente a la ikastola Abusu, continuamos por el Paseo de los Caños.

Paseo de los Caños
Represas junto al puente de La Peña

            Por esta zona, como se ve, hay algunas pequeñas represas y aquí –como a unos 300 metros desde el puente- se inicia lo que es propiamente la ría de Bilbao, es decir, hasta aquí llegan las aguas del mar con la marea alta, fundiéndose con las que aporta el río. Bueno, por ahí he leído algunas cosas muy distintas, pero esta es la idea que siempre he tenido, y mantendré hasta que alguien me la rebata.

           
No sólo eso. La curva que el cauce describe ahora, justo enfrente del parque de La Peña (Ibaieder) era hace unos cuantos años mucho más pronunciada, pasando muy cerca de los bloques viviendas, y en el centro del curso fluvial se encontraba la isla de San Cristóbal, conectada con las orillas por dos pequeños puentes. Su exigua superficie estaba ocupada por una instalación industrial, y todo ello quedó arrasado por las inundaciones de 1983. Justo después, con idea de minimizar el impacto de las avenidas sobre La Peña, se eliminó sin más la isla y se cambió el trazado del cauce. Vaya, una isla fluvial era justo lo nos faltaba para equipararnos en todo a París, pero a cambio tener una isla desaparecida le aporta un aire mítico que mola mucho (la foto es del blog Los ojos abiertos linkado arriba)

Junto al parque de Ibaieder

             Otra pasarela nos permite conectar con La Peña, y desde ella se puede apreciar muy bien el poderoso encauzamiento de que ha sido objeto la ría desde aquel desastre del 83. Justo después pasamos bajo el inmenso arco del puente de Miraflores. La brutalidad de sus proporciones (altura, pilares, placas de hormigón) se completa con la vista de los túneles ferroviarios que, justo debajo, se introducen en las entrañas de esta pequeña elevación de Miraflores –antiguamente, el principal acceso a Bilbao.
       
Puente de Miraflores

Y los túneles debajo

            No nos olvidamos de la margen izquierda, que es precisamente la que vemos mejor. Dejando atrás el modesto Gaztelu, hemos tenido también una perspectiva sobre la vertiente oriental de Arnotegi, que ya vamos perdiendo, y cerca del puente de La Peña se ha podido ver la desembocadura del Bolintxu, entregando sus aguas a la ría. Por encima de las viviendas que tenemos enfrente se observan en lo alto algunos edificios de Miribilla, y ahora ya nos encontramos frente a Zamakola y Urazurrutia. Porque, señores, estamos llegando a Atxuri, nada menos (km.2,5)

            Pasamos junto a las vías de Eusko Tren y, ya entre calles, lo primero que llama la atención es el coqueto edificio que ponemos aquí debajo, que creo que es una antigua escuela y, enseguida, la estación de Atxuri, en el corazón del viejo Bilbao.

             
            Esto es la pera. Por la derecha queda la plaza de la Encarnación (donde había, o hay, no sé, algún restaurante famoso por las alubias), con la iglesia y el Museo de Arte Sacro. Unos metros después, el espléndido edificio de la antigua Escuela de Artes y Oficios, ahora instituto de Secundaria (creo), y enseguida la iglesia y puente de San Antón. Es penoso que haya muchos bilbaínos, pero muchos, que nunca hayan puesto el pie aquí. A continuación de la iglesia, el Mercado de la Ribera, remodelado varias veces, donde –como en todos los viejos mercados- se arremolinan turistas admirando los pescados y, sobre todo, poniéndose hasta el culo de pintxos.

San Antón, iglesia y puente

El Mercado

            Vale, las fotos son bastante chungas, porque a) en sitios tan apretados las perspectivas no son fáciles, y b) el fotógrafo o sea, servidor, es malo, para qué engañarnos. Pero no tiene perdón no dedicar a una visita estos lugares. Tienen una personalidad brutal. Ya  más relajados, seguimos bordeando la ría para llegar, frente a los soportales clásicos, al singular puente de la Ribera o de San Francisco. La gracia es que desde este punto es de donde se tiene un tiro de cámara más aproximado para reproducir el escudo de Bilbao, con San Antón y su puente. Faltan los lobos, claro, y el fondo luce repleto de bloques de casas, pero bueno.


            Pasando junto al puente de la Merced, con Bilborock en la otra orilla, llegamos enseguida al teatro Arriaga (km. 3,85), enfrente de la soberbia estación de La Concordia o de Santander (y debajo de ella, la vieja estación de La Naja, abandonada hace décadas). Qué queréis que os diga: casi toda mi infancia y buena parte de mi juventud transcurrieron en el tramo que sigue, entre el Arenal y el puente de Euskalduna que encontraremos luego, así que podría enrollarme durante horas hablando de estos lugares, sus edificios, puentes, paseos (y bares, claro). Así que, pasando junto a varios puentes más –Arenal, Ayuntamiento, Zubizuri- dejaremos que las imágenes sustituyan la perorata.

Teatro Arriaga
Ayuntamiento
Zubizuri al fondo, y Uribitarte en la otra orilla

                  El Campo de Volantín tiene un aire romántico que sería imperdonable echar a perder con alguna ‘modernización’: esto no se puede tocar, señores, que nos cargaríamos una seña de identidad insustituible del botxo. Lo mismo que la plaza de La Salve, por mucho que se le vea cierto carácter decadente. Eso no debe cambiar, que para eso tenemos al otro lado de la ría toda la vanguardia arquitectónica y urbanística que nos apetezca. Hay sitio para las dos cosas.

            Pasando bajo el imponente puente de La Salve (km. 5,2), con sus vertiginosas escaleras y sus vistosos murales, nos encontramos frente a frente con la estampa más conocida del Guggenheim, el icono del nuevo Bilbao y todo eso. Visto desde aquí, el perfil es realmente fantástico. Este tramo de la avenida de las Universidades, por donde hace tiempo apenas pasaba nadie, es un agradable paseo con bidegorri anexo, por donde nos aproximamos a la Universidad de Deusto y la pasarela Pedro Arrupe , bajo la sombra de la torre de Iberdrola. Este puente peatonal es una estupenda atalaya que ofrece vistas magníficas hacia las dos vertientes del cauce de la ría; aguas abajo, el horizonte se cierra con Kobetas, Arroletza y el penacho cimero del Eretza.

Puente de La Salve
Avenida de las Universidades
Desde la pasarela: puente de Deusto y Arroletza al fondo

            Ahora bajo el puente de Deusto, donde aún se puede ver la maquinaria elevadora en sus tripas, continuamos hacia la zona ajardinada de Botica Vieja. Ahí ha estado ‘siempre’ el edificio del Tigre, aunque sólo en época reciente, tras ser restaurado, ha merecido la atención de mucha gente. No sabría precisar dónde, pero también por esta zona se encontraba la fantástica cervecera de Deusto (qué gran pérdida) y asimismo se instalaban las barracas, hace muchos, muchísimos años, antes de iniciar un complicado periplo hasta su actual ubicación. El puente de puente de Euskalduna –en honor al viejo astillero desaparecido- (km. 6,8) cierra este tramo, con el Museo Marítimo y por supuesto San Mamés enfrente, tras el cual viene algo muy interesante.

El Tigre y jardines de Botica Vieja
Bajo el Euskalduna: San Mamés y Museo Marítimo

        
Glups
            En la rotonda donde desemboca el puente hay dos hitos sobresalientes: la clínica de Zorrozaurre, y un viejo y enorme edificio industrial en la calle Morgan, que se podría presentar al concurso de los engendros más horripilantes de la arquitectura mundial –aunque seguro que aparecen por ahí arquitectos hablando de racionalismo, líneas puras y no sé qué cosas más. Pero vamos a adentrarnos ahora en Zorrozaurre, la última zona de expansión de Bilbao. Dense prisa, porque esto desaparece a ojos vista.

            A la fecha actual (otoño del 18) hay que dar un rodeo para esquivar las obras, y bordeando los vallados llegamos a nuestro último puente, el de Frank Gehry, último del recorrido y último en levantarse, por ahora. Tenía que haber un puente, porque hace nada se ha terminado de abrir el viejo Canal de Deusto, convirtiendo Zorrozaurre de península en isla. Vamos, que de alguna manera sustituye a la perdida isla de San Cristóbal que decíamos al principio.

            Zorrozaurre es ahora mismo un hervidero de actividad, de transformación y, sobre todo, de demolición, por eso lo de las prisas. Todo ha adquirido un aire nuevo, nervioso, y lo que va quedando del pequeño barrio ribereño y sus numerosos edificios industriales empieza a convertirse también en una isla, rodeada en este caso de cascotes, grúas y excavadoras. Claro que todavía conserva parte del carácter, con sus viejos embarcaderos, las pequeñas casas, poquitas calles estrechas y alguna plazoleta tranquila, allí frente a otro barrio de potente personalidad (Olabeaga-Noruega). Muchos edificios de viviendas se han rehabilitado, casi siempre con buen gusto y respetando el entorno, empiezan a verse bares y alguna tienda poco convencional.

Más o menos a medio camino, en torno a ese gigantesco edificio de Artiach, ha florecido, o mejor explotado, una gran cantidad de espacios donde lo que domina es la creatividad y la innovación en distintas áreas. Si no estoy equivocado, fue Consonni donde todo empezó, y hoy en día estas nuevas actividades han tomado el relevo de las viejas factorías y talleres. Es emocionante observar cómo el barrio recobra vida y, como inevitablemente se perderán algunos de los viejos edificios, dejamos aquí algunas fotos por si usted llega demasiado tarde.







            Si el lector ha tenido la suerte de no haber venido nunca hasta aquí a recoger su coche, le comento que aquí está de Depósito Municipal de vehículos, una deprimente explanada donde la grúa deposita el coche mal aparcado (bueno, algunos de ellos). La zona ya es más abierta, casi todos los pabellones han caído bajo la piqueta y, frente a frente con Zorroza, pasamos junto a un edificio de ladrillo completamente desvencijado, y el gracioso caserío que no hace mucho todavía tenía una presencia respetable. 


El edificio Mefesa es el último que queda en pie, porque justo después la carretera se encuentra cerrada, todas las naves han desaparecido y ya no se puede seguir adelante… ahora, porque ibilkat estuvo allí hace unos años y llegamos hasta la misma punta. ¿Y esa foto? Pues, ejem, se habrá perdido en alguna tarjeta SIM o teléfono víctima de la obsolescencia programada. Pero sí, allí se reúnen los dos brazos de la ría, su cauce natural y el que fue Canal, ahora alternativa al curso de las aguas.

            Pues ahí terminamos (por ahora). Justo donde actualmente se corta la carretera tenemos una parada del Bilbobus A4 que enlaza con Deusto, y si no, volvemos por la misma orilla contemplando de nuevo estos paisajes que nos hablan de un Bilbao que ya está a punto de no volver a existir.