viernes, 17 de octubre de 2014

Urizarmendi

Armintza es una pequeña y coqueta localidad pesquera perteneciente al municipio de Lemoiz. Una calle con varios bares y restaurantes nos conduce directamente al puerto, donde las embarcaciones se resguardan tras el poderoso rompeolas. El atractivo de este rincón marinero y su estupenda hostelería hacen que se encuentre repleto de visitantes los fines de semana.

Desde aquí iniciamos la marcha hacia Urizarmendi, una elevación modesta, aunque por su privilegiada ubicación proporciona algunas buenas panorámicas. Completamos la ascensión con una ruta circular por algunos interesantes parajes, escondidos de las carreteras y núcleos urbanos tan próximos.

                DISTANCIA: 8,2 km.
            DESNIVEL: 295 m.  (0-295)  CENTENARIO
DIFICULTAD: Baja 5  (2-3-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Puerto de Armintza
            VIAS: Carretera, camino asfaltado, senderos de tierra y gravilla, pista de cemento
ACCESOS: En coche desde Bilbao, autopista dirección Mungia. Se toma después la BI-2120 dirección Plentzia hasta Andraka y aquí BI-2153 dirección Lemoiz/Armintza. También por Getxo y Plentzia, siguiendo después hacia Gorliz y Andraka. Bizkaibus A-3451 (hay que cogerlo en Las Arenas).
ENLACES CON Ermua
TRACK:  Wikiloc                     
Más info:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 3
  


       
       La línea de Bizkaibus nos deja en la BI-3151, en la misma entrada a Armintza, junto a la calle que desciende hacia el puerto (Portubidea). Así que, hayamos venido en transporte público o en coche, tomamos este lugar como punto de partida.

Cala a la salida de Armintza
Avanzamos por la propia carretera en dirección a Bakio (Este), y pasamos enseguida junto a la bonita iglesia de Santo Tomás. Por la derecha, un poste con señales indica dos caminos hacia Urizarmendi, y tomamos el más corto de ellos, siguiendo el GR-123, por lo que continuamos en la misma dirección, hasta salir del casco urbano, muy cerca de la cala. En una pequeña explanada, abandonamos esta vía para desviarnos por la derecha siguiendo un cartel que indica hacia el barrio de Gazitua.  

Ahora nos alejamos del mar y comenzamos a subir, todavía por el asfalto, pasando junto a varios caseríos y chalets. Llegamos al alto (GAZITUA) en una plazoleta con una placa muy urbana que indica ‘plaza Rafael Ciluaga’. Aquí mismo, junto a una casa de curioso diseño en madera clara, otra señal indica hacia nuestro objetivo por la derecha, lo que, unido a las continuas y muy claras marcas rojiblancas, no deja lugar a dudas. En unos metros, termina el asfalto y el sendero pasa a ser de tierra.


Ya nos internamos por el clásico camino terroso rodeados de eucaliptos, con el inconfundible aspecto muy semejante a otras zonas de esta parte de la costa. Hay que apuntar que, según hemos leído (y a veces, comprobado in situ) el crecimiento de los eucaliptos es realmente fulgurante, por lo que en un intervalo de muy pocos años, por estas laderas podemos tener, bien excelentes vistas sobre el tramo litoral más inmediato, bien ninguna en absoluto. 

Bajo los cables
En adelante viene quizá el tramo más confuso. La pintura del GR está más deteriorada o ha desaparecido y, tratándose de zona de explotaciones madereras, los caminos son numerosos, de tanto en tanto se abren algunos nuevos, y otros pueden quedar semiocultos entre restos de las talas. Como orientación general, diremos que obviamos el primer desvío por la izquierda (hay que evitarlo a toda costa, porque está lleno de arañas y zarzas), y seguimos en desnivel moderado y con buen firme. 

En las dos siguientes bifurcaciones tiramos por la izquierda y, tras un tramo algo más pendiente y con algo de piedra suelta, cruzamos un camino. Finalmente, alcanzamos una pista en un CRUCE, con una especie de barras metálicas con pintura naranja. Ya digo que las indicaciones pueden no ser muy exactas, aunque la zona tampoco presenta mucha dificultad para orientarse, y siempre podemos tirar de nuestro habitual principio de optar siempre por el camino que más sube.

Aquí iniciamos el tramo de ida y vuelta que se ve en el mapa, por el que alcanzaremos fácilmente la cima. Tomamos por tanto la pista hacia la izquierda, pasando a terreno abierto, y siempre en ascenso muy moderado. Dejamos una torreta eléctrica por la izquierda, y vamos describiendo primero una curva amplia hacia el sur, para seguir después justo por debajo de unos cables de alta tensión y en línea recta hacia otra torre.

Es posible que en esta segunda torre se encuentre la máxima elevación, pero para llegar al mojón hay que seguir por la izquierda, siempre por la pista. Perdemos algunos metros con algunas vistas sobre Jata, y poco más adelante descubrimos por la derecha el vértice geodésico y el buzón (URIZARMENDI, 295 m.) 

Como se puede observar, cuando hicimos la foto la cima estaba rodeada por arbolado de envergadura, y con una buena pared de helechos por el lado contrario (NE), con lo que apenas tenía vistas. No obstante, vease lo que antes hemos comentado sobre los eucaliptos y las explotaciones forestales, de forma que sería perfectamente posible encontrarnos el paisaje completamente abierto.

De todas formas, si continuamos bajando un poco por el mismo camino accedemos a un punto donde las perspectivas son bastante mejores. Aunque Jata y sus estribaciones nos tapan la vista hacia el Este, por el sur, en la lejanía, se ven con claridad los montes de Durango, Gorbea, el Ganeko, Eretza y los montes de Triano, una panorámica que sorprende en lugar tan alejado y, sobre todo, con tal escasa elevación.

Algunas vistas










Y algunas más





Emprendemos ahora el camino de vuelta, deshaciendo la última parte de la ruta. Esto nos permite descubrir algunas panorámicas que antes tuvimos a la espalda, primero Ermua por la derecha, luego por la izquierda hacia el oeste, Serantes, Castro, Cerredo y Candina y, en días claros, incluso podemos distinguir Santoña y Cabo de Ajo. Regresamos así al CRUCE de las marcas naranjas, y continuamos ahora por la izquierda para completar la ruta circular.

Antena en Ugartemendi
El camino es llano y más arenoso, y se dirige hacia una antena que alcanzamos poco después, ya en bajada. Estamos en la antecima de UGARTEMENDI, y ya tenemos nuevas vistas hacia el oeste: el valle donde se asienta Lemoiz (barrio de Urizar), los montes que se pierden hacia Cantabria, y parte del puerto de Santurtzi.

Seguimos la pista en descenso cada vez más pronunciado, primero de gravilla y más abajo de cemento, describiendo un amplio zigzag, hasta llegar a un par de caseríos (Ugartegoikoa y Ugartebekoa, en la original nomenclatura que es habitual) y un cruce múltiple, todo ello muy cerca de la carretera. Justo entre los dos hermosos edificios encontramos un senderito y de inmediato nuevas marcas del GR, que nos van a guiar en adelante.

Camino a la sombrita

Nos internamos por una preciosa senda bajo arbolado, pegados al arroyo Amorraga (o Andraka), bajo la sombra fresca de especies de ribera, es decir, una cosa totalmente diferente de lo visto en la parte alta del monte, como si fuera un lugar muy lejano. El paseíto es una gozada, a veces muy cerca del lecho del río, otras aproximandonos a caseríos o invernaderos, o pegados a algunos vallados, pero siempre por entorno
Junto al arroyo
tranquilo y sumamente agradable. En la zona parece que existían un par de molinos, y dice Iturriza, en su célebre 'Historia general de Vizcaya', que todas estas tierras pertenecían al marqués de la Torrecilla. Pues qué suerte, el marqués. 

Las marcas rojiblancas son en esta zona muchas, claras e impecables, con lo que no hay pérdida posible. Dejamos por la derecha un par de desvíos que se dirigen a los altos, y nos vamos acercando a la carretera, ya en los aledaños de Armintza. Cruzamos primero un puentecillo de madera y después otro más largo, y seguimos pegados ya al asfalto, con el río ahora por la derecha. El senderito desemboca en la misma carretera, junto a una parada de Bizkaibus; pero, en vez de continuar por el asfalto, aquí mismo giramos a la derecha, en dirección a los caseríos de GOIKOLEA.



Otra vez cruzamos el río, transitando entre huertas y frutales y, junto a una langa, en vez de salir a la carretera, tomamos otro senderito por la derecha que va siguiendo entre huertas y frutales. En definitiva, un camino bien bonito como alternativa a la carretera, por donde salimos finalmente al casco urbano junto a unos bloques de viviendas, dando por finalizado el paseo.

Ahora sí es el momento de dedicarle un ratillo a visitar Armintza. Aparte del inevitable paseo por el puerto y el rompeolas, los bares de la calle indicada al principio nos reciben con buen ambiente e inigualable aperitivo y, si se tercia, hasta una buena jamada.

Y, si acaso nos hemos quedado con ganas de pateo y paisajes, nada mejor que subirnos a la Atalaya, con el pueblo, el puertecito y la inmensa mar océana a nuestros pies. Fantástico.

viernes, 3 de octubre de 2014

Atxarte

La enorme muralla calcárea que cuelga de Anboto constituye una de las imágenes más recurrentes del paisaje montañero de Bizkaia, y tal vez de todo Euskadi. Hablamos de soberbias paredes de roca desnuda, de nombres antiguos de la mitología vasca, y de crestas, pasos y cumbres que han dejado su huella, a veces trágica, en la historia del montañismo local.

Justo a los pies de esta mole discurre el profundo desfiladero de Atxarte, que recorremos en esta ruta. Arrancamos junto a las conocidas vías de escalada de Untzillatx, y transitamos después por ambas márgenes de la quebrada, primero junto a las redondeadas laderas de Urkiolagirre y después en la falda misma de los gigantes calizos, de cuya espectacularidad disfrutamos en primerísimo plano.

              DISTANCIA: 8,5 km.
            DESNIVEL: 310 m.  (310-630)
DIFICULTAD: Baja 6  (3-3-0)
ITINERARIO: circular  Inicio y final: Cantera de Atxarte (Abadiño)
            VIAS: Senderos y pista de gravilla
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autopista dirección Donostia salida Durango. Se sigue la N-634 dirección Donostia y se toma el desvío hacia Abadiño-Elorrio-Arrasate (BI-632) Pasado el centro de Abadiño se toma el desvío por la derecha hacia Mendiola y Sagasta. Se sigue sin ninguna desviación hasta la cantera.
TRACK:  http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7930673 (ojo, con error en la cabecera del barranco)
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapas 58-59


        

           Las últimas décadas de historia de la cantera de Atxarte, enclavada en el corazón del Parque Natural de Urkiola, han sido un rosario de incidencias de todo tipo: económicas, políticas, medioambientales… Este escueto blog lo ilustra con fotos y nos reenvía a algunas noticias sobre las distintas vicisitudes del asunto. La penúltima de ellas se recoge aquí y pone de manifiesto que tampoco hay acuerdo sobre cómo recuperar ese espacio singular. En fin, más o menos lo de siempre.

Ermita del Santo Cristo de Atxarte
El caso es que toda la zona que vamos a recorrer acoge algunas de las vías de escalada más famosas de Euskadi, unas en el mismo Untzillatx, en cuya falda se ubica la cantera, y otras en el cercano Astxiki, a donde nos acercaremos luego. Así que, aunque nosotros nos limitemos a caminar y mirar, todo alrededor respira ambiente de monte y aventura.

Sin mucho problema encontraremos sitio para aparcar junto a la misma cantera, y en unos pasos tenemos por la derecha la pequeña ermita del Santo Cristo (Atxarteko), edificio minúsculo, aunque severo y con carácter. Al lado se encuentran los restos de un viejo molino, y podemos también ver una placa conmemorativa dedicada a los investigadores Barandiaran y Aranzadi. También vemos y escuchamos el discurrir de las aguas del arroyo Mendiola (también denominado Atxarte), que es el que orada todo el barranco. Estamos en lo más profundo de la garganta, por lo que casi siempre domina la sombra y la humedad.

Camino de subida
Unos metros más adelante de la ermita hay una BIFURCACION, en la que tomamos el camino de la derecha, que indica tres kilómetros y pico hacia Txakurzulo –aunque por la izquierda haríamos el mismo recorrido, pero en sentido inverso. Cruzamos el río por un puente de piedra y tomamos un camino pedregoso que asciende moderadamente, siguiendo la antigua calzada que se dirigía hacia Urkiola. Vamos en principio en dirección sur, con Untzillatx a la espalda y Astxiki, con sus fotogénicos espolones, por la izquierda.

Astxiki y Alluitz

Poco a poco, vamos variando el rumbo, girando lentamente hacia el oeste, y por tanto, alejandonos cada vez más del río, mientras vislumbramos por la izquierda la verde y redondeada cima de Urkiolamendi (Urkiolagirre). Estamos ahora bordeando el pequeño Elosumendi (derecha), y nos dirigimos hacia la carretera que sube hacia el alto de Urkiola, como indica un cartelito. Por la izquierda tenemos ya algunas excepcionales perspectivas del Alluitz, con sus dos horcadas bien visibles en la silueta del cresterío.

Caserío Santigaztelu junto a la carretera
Llegamos así a pocos metros de la ya visible carretera, junto al caserío SANTIGAZTELU. Dejamos primero por la izquierda una langa (por aquí se atajaría, pero nos meteríamos en zona de explotaciones forestales, con riesgo de no encontrar la continuación de la ruta, puedo asegurarlo) y avanzamos un poco más para encontrar por la izquierda un camino, ancho y herboso, que se va alejando de nuevo del asfalto, con un par de troncos que forman una barrera para vehículos. A la espalda, el soberbio Untzillatx muestra en todo su esplendor la conocida Gran Diagonal.  

Unos escaloncillos y otra barrera de madera nos dejan en un nuevo cruce señalizado. Aquí giramos a la izquierda, dejando por la derecha la carretera y el refugio de Txakurzulo, cuya indicación teníamos desde un principio. Tras un paso canadiense, continuamos por una amplia pista de piedrilla, prácticamente llana o en ligero descenso, y sin apenas vistas por el arbolado. O sea, un poco aburrida, aunque cómoda y relajante.

Estalactitas vegetales
En este tramo nos vamos entreteniendo con las cosas que vemos: seteros que salen de recolección a principios del otoño, una estela funeraria, las aguas ferruginosas que caen por la ladera formando una especie de estalactitas, un tendido eléctrico que se abre paso hacia el collado de Artola, al otro lado del desfiladero, que veremos de cerca después, el tremendo perfil del Alluitz…

Arroyo Mendiola
Así llegamos a una cerrada curva, con el arroyo Mendiola que cae por la derecha en la cabecera del barranco, al pie del collado de Asuntze. Como indicamos arriba, por esta zona el track se nos volvió un poco loco, lo que  a veces ocurre en las zonas de sombra; pero la ruta no ofrece ninguna duda: giramos de nuevo hacia el norte, y seguimos la pista, ahora con algunas perspectivas nuevas: parte del macizo de Eskuagatx por la izquierda y, algo más adelante, Mugarra y de nuevo Untzillatx. Unas panorámicas casi alpinas, que le dan interés a la caminata.

Desvío hacia Genzelai
Pasamos una fuente y enseguida encontramos un DESVIO por la derecha que indica hacia Genzelai. Aunque podríamos seguir simplemente el trazado principal, merece la pena tomar esta variante, porque disfrutaremos del momento más atrayente de la excursión. Así que tiramos por la derecha y volvemos a subir ligeramente.   

Junto al sendero se ven por la izquierda algunas bonitas hayas y, de repente, nos encontramos al pie mismo del Alluitz. Tenemos delante los inmensos paredones calizos que parecen escurrirse en grandes pedrizas que se desparraman sólo unos metros más arriba del camino, la soberbia Cóncava, el célebre y terrible Infernuko Zubia (Paso del Diablo)…  En unos minutos llegamos efectivamente a Genzelai, una campita con un vallado, a escasa distancia del ya visible collado de Artola, zona verde entre las dos espléndidas crestas de Astxiki (izquierda) y Alluitz (derecha).

Alluitz, aparentemente a tiro de piedra 

Atravesamos una valla con marcas blanco-amarillas de un PR (es seguramente el PR BI 86, cuyo trazado no tengo muy claro, pero puede coincidir en parte con el
Sendero de bajada
nuestro), y vamos a dar a otro sendero más estrecho y tortuoso, por donde vamos poco a poco perdiendo metros. Con vistas otra vez al Untzillatx, pasamos otro vallado, y desembocamos en la pista anterior, junto a un pequeño aparcamiento.

Ya no queda más que descender los últimos metros, y nos encontramos de nuevo en nuestro punto de inicio, junto a la ermita y la cantera.

           Seguro que el paseo nos ha gustado. Pero por pequeño que sea el virus montañero que llevemos dentro, fijo que nos ha picado la tentación de adentrarnos en esos colosales parajes que acabamos de divisar tan cerca. Quizá en otra ocasión.

martes, 23 de septiembre de 2014

Camino '87 20ª Jornada: Portomarín - Palas de Rei (23,5 kms.)




Salimos de Portomarín y enseguida hay que meterse un arreón para superar unos 100 metros de desnivel y alcanzar el llano. Circulamos por entorno en general despejado, contemplando salpicados en el verde granjas, pequeñas aldeas y preciosos hórreos.

Gonzar
El camino se va entrecruzando con la carretera, y en unos 8 kms. pasamos primero GONZAR y después CASTROMAIOR, con un castro prerromano que queda a la izquierda en un alto. Los lugares por los que pasamos, minúsculas aldeas, viejos cobertizos, silenciosas ermitas, tienen el aura inconfundible y mágica de la Galicia interior.

Castromaior





Otra subida moderada nos lleva en unos 2 o 3 kms. hasta HOSPITAL DA CRUZ y VENTAS DE NARÓN. La verdad es que el relator parece haberse cansado de detallar hitos y nombres, o quizá es que le interesan menos que en las etapas castellanas, el caso es que tenemos que tirar de mapa y algunos recuerdos para sacarle jugo a la jornada.

Cruceiro de Lameiros
Estamos ya próximos a la sierra de Ligonde, donde recuperamos la cota de los 700 metros. Aquí encontraremos el cruceiro de LAMEIROS (km. 523), del siglo XVII y uno de los más destacados de los muchos que vamos viendo. Pero no necesariamente son los de mayor valor artístico los que más le impactan a uno: los hay humildes y desvencijados, otros con relieves de calaveras y cosas así, se encuentran a veces cosas realmente sorprendentes y evocadoras, a poco que uno se fije. Los cruceiros son otro elemento del paisaje jacobeo que, de cualquier forma, nos hace sentir integrados en ese extraño y atrayente flujo de gentes hacia un lugar que ya empieza a parecer menos remoto.

Casi de inmediato entramos en LIGONDE, donde parece que existió un cementerio de peregrinos, lo que, dado el grado de agotamiento, produce un cierto mal rollo.

Continuamos con perfil irregular con pequeñas subidas y bajadas, o sea un tanto rompepiernas, dejando a los lados diversos núcleos minúsculos, hasta encontrar un desvío por la derecha a VILAR DE DONAS (km. 526). Me jugaría algo a que más de uno y más de tres de los peregrinos santurtziarras se dieron de baja de la excursión extra de 4 o 5 kms. extra (ida y vuelta) para llegar a este lugar.










Se supone que sí lo hizo el cronista, fiel a sus obligaciones culturales, porque lo destaca como ‘monumento nacional y sede en la antigüedad de la Orden de Santiago. En la iglesia del Salvador se encuentran unas extraordinarias pinturas murales del XIV’. Como quien esto escribe tampoco se personó en lugar citado, echamos mano de esta interesante página (aunque está en galego, se entiende bastante), y ustedes me dirán si los personajes de las pinturas no dan un cierto yuyu.

Monumento al peregrino
Unos 6 kms. más, ya próximos a la N-547 que va hacia Lugo, nos llevan a PALAS DE REI  (km. 532), patria chica de Pepiño Blanco. Pero no, la localidad tiene más interés que ese. A diferencia de la mayoría de localidades pequeñas o medianas del Camino, los edificios religiosos quedan un poco en segundo plano
Casa-torre de Penas
frente a muestras notables de arquitectura civil, pazos, casas-torre y cosas así; aunque el ejemplo más significativo lo veremos el próximo día, al salir del pueblo. Por su parte, el centro de la localidad es acogedor, con algún restaurante muy recomendado entre los peregrinos, cuyo nombre lamento no recordar.

Y tiene aún otro aliciente: en cuanto abandonemos el próximo día el término municipal, estaremos en A Coruña. La última provincia que nos queda.  

lunes, 8 de septiembre de 2014

Arburu

El pequeño macizo de Bizkargi asoma por el extremo suroccidental de Urdaibai, enlazando por poniente con el modesto cordal que se interna entre los valles de Mungia y el Txorierri. Aunque la cima de Bizkargi es la más significativa por altitud y valor histórico, Arburu es la primera que técnicamente se ubica dentro de la Reserva de la Biosfera, y dispone además de mejores perspectivas, tanto hacia el Norte como hacia el Sur.

Una fácil y entretenida marcha, siempre por monte, nos permite recorrer la mayor parte de esta sierra y alcanzar la cumbre, excelente mirador sobre el corazón del territorio.


            DISTANCIA: 8 km.
            DESNIVEL: 225 m.  (325-552)
DIFICULTAD: Muy Baja 4 (2-2-0)
ITINERARIO: ida y vuelta  Inicio y final: Alto de Aretxabalagana (Morga)
            VIAS: Pista de tierra y sendero
ACCESOS: En coche, desde Bilbao, autovía del Txorierri salida Larrabetzu. Se toma la BI-3713, y en Larrabetzu la BI-2713 dirección Morga, hasta el alto de Aretxabalagana. Bizkaibus A-3631 (Bailén) parada Aretxabalagana
TRACK:
Más información:
Guía cartográfica de Bizkaia mapa 26





Señales en Aretxabalagana
Justo en el límite entre Larrabetzu y Morga, el alto de Aretxabalagana se sitúa en una curva, donde fijamos el punto de partida. El lugar no ofrece dudas: junto a la placa que identifica el límite del municipio de Morga hay una parada de Bizkaibus y otra señal que indica ‘Igertu’, como en el Pagasarri. Por si fuera poco, una placa más muestra la dirección correcta hacia el Bizkargi, que será el camino de tierra por el que iniciamos la caminata.

Camino por el bosque
Avanzamos por una pista forestal casi en línea recta y ascenso moderado, siguiendo, como tantas veces, los postes amarillos de un gaseoducto. Como también suele ser usual, este tipo de caminos resulta algo monótono aunque el entorno es agradable, entre pinos y mucho verde, con algún senderillo que permite escapar de la pista en algunos tramos. Vamos así recorriendo la primera parte del cordal en dirección Este, en la muga entre los dos municipios citados: Morga al norte (izquierda) y Larrabetzu al sur.

Pronto encontramos un cruce señalizado con un camino que viene de Goikolexea (Larrabetzu), y de inmediato otra señal indica un desvío hacia el nacimiento del Butrón (izquierda). No conocemos este lugar, aunque no parece que tenga un gran interés, así que seguimos adelante.

Desvío hacia el nacimiento del Butrón
Por la izquierda nos aparece un sendero más estrecho y de firme rocoso: podemos tomarlo sin problema para aliviar la monotonía de la pista, porque unos metros más arriba vuelve a confluir con nuestro trayecto. Ahora las rampas empiezan a cobrar algo más de pendiente, sucediendose una tras otra. Estamos en zona de intensa explotación forestal, por lo que se nos multiplican los desvíos, pero no hay peligro de perder el rumbo si seguimos el siempre útil principio de tomar el camino que más sube.

Esta es sin duda la parte más dura de la subida. Junto al camino dejamos por la derecha una tumba en un pequeño claro y pasamos después un tramo de sendero más estrecho, para enfilar la última pala, que nos coloca en la primera cima de la jornada (BIZKARGI, 565 m.)

Ermita en la cima de Bizkargi

Es ésta la cumbre más elevada del macizo al que da nombre, y a ella nos referimos hace tiempo en la entrada Bizkargi. Una ermita y un original monumento a los caídos en la guerra ocupan la amplia explanada cimera, y el arbolado nos impide las panorámicas casi por completo. Pero hemos alcanzado el techo de la excursión y es un buen lugar para hacer un pit stop y reponer fuerzas.

Y ahora continuamos. Siguiendo la misma dirección en que llegamos, dejamos por la izquierda el
Camino hacia Arburu
citado monumento y tomamos un sendero en ligero descenso. Es curioso como el entorno y el propio camino cambian claramente: el sendero es más estrecho y menos digamos industrial, y el bosque mucho más frondoso y fresco. Además, vamos llaneando o en muy suave pendiente, lo que hace la travesía agradable y fácil. El antes omnipresente pino deja a ratos hueco a otras especies, y el trayecto describe ligeras curvas aunque siempre manteniendo la misma dirección, hacia el Este. Avanzamos ahora entre las demarcaciones de Muxika (norte) y Amorebieta-Zornotza (sur), como lo atestigua un mugarri.

Mojón de Kurutze Tontorra
Aproximadamente a medio camino entre el ya visitado Bizkargi y nuestro destino final hay una blanca cruz (derecha), que creemos pertenece al club Goikomendi, el mismo que colocó otra cruz en el cordal de Sasiburu. Más o menos por esta zona, medio escondido entre la maleza, hay un vértice geodésico que, según Mendikat, corresponde a KURUTZE TONTORRA, una cima que pasa desapercibida, aunque puede ser incluso algo más elevada que el propio Bizkargi.

Último tramo de subida
Tras una buena bajada, llegamos al collado Arlabane, donde el entorno empieza a ser algo más abierto. Junto a una bifurcación, ya divisamos por primera vez la cima de Arburu, y tomamos el camino de la izquierda (el otro baja), con arbolado de menor porte y algunos helechos. Unos minutos después aparece por la izquierda otro sendero, que también tomamos, para ir cogiendo más altura. En este tramo avanzamos sobre firme de arena gruesa y oscura, lo que indica que estamos en zona de piedras areniscas. Esta última trocha es realmente divertida y reconfortante, serpenteando entre maleza y algunas rocas, con el indudable aspecto de estar aproximándonos a la cima.

Y en efecto, casi sin enterarnos, se nos descubre el mojón y coronamos la nueva cumbre (ARBURU, 552 m.), situada sobre una cresta rocosa que remata el bonito y algo abrupto cordal, que se extiende hacia el este. La perspectiva es bastante amplia, con Autzagane y Amorebieta por el sur, Gernika por el noreste, Oiz, los montes de Durango, Gorbea… 









Como el día era brumoso y el fotógrafo, pues... lo dejamos con un par de foticos de la cima. Pero el paisaje era francamente bonito, lo juro.

Tratandose de una ruta lineal, lo que procede es volverse por donde hemos venido. Pero tenemos también la opción de alargar un poco la marcha, en especial si hemos llegado en transporte público (es lo que tiene, que le da a uno más libertad). Podemos, por ejemplo, tomar el camino del Bizkargi a que nos referimos en el link anterior, para regresar al barrio Goikolexea de Larrabetzu.

O, si no tenemos prisa, tras descender unos metros abajo de la cima, podemos coger alguno de los numerosos caminos que se dirigen –algunos, bastante sinuosos- hacia una amplia zona comprendida entre Zugastieta, Gorozika y Amorebieta, donde podemos pillar el tren de FEVE


Vamos, que hay para todos los gustos.

jueves, 21 de agosto de 2014

Malditas señales

Las verdes del Paga
Hace unos años, no muchos, colocaron en el Pagasarri unas señales indicadoras. Son seguramente las más feas que he visto en ningún sitio, y en pocas semanas algunos ya se habían cargado varias. Con unos cientos de euros gastados de los impuestos que pagamos todos, las repusieron y, con el paso del tiempo, las cosas se han apaciguado y parece que no las han vuelto a derribar.

Puede que el aspecto plástico de los carteles y su muy dudosa estética hayan influido en la furia destructora de los cafres, pero deberíamos considerar también la fobia que un cierto sector de montañeros parece tener a todo lo que signifique facilidades de orientación a lo senderistas.

Esta no les molesta
Porque no sólo vemos los destrozos en el Paga, no. En muy diversos lugares hemos podido ver letreros derribados, indicaciones o marcas borradas. A duras penas respetan la pintura de los GR, que les debe parecer algo más 'auténtico', o 'montañero', o qué sé yo. Pero incluso parece que ésto les estorba. Ya hemos visto críticas a las marcas rojiblancas del GR bilbaino, y en algunos puntos ya se las han cargado.

Hay cierta gente que muestra siempre gran desprecio por todo aquello que no han hecho ellos mismos. Especialmente, si se trata de cosas que provienen del ámbito público (Ayuntamientos, Federación de Montaña), porque hay otro tipo de cartelería, manufacturada y más o menos tosca, que a nadie se le ocurre tocar. Curioso.

Y ésta tampoco
Pero además se diría que les molesta que al resto de aficionados se nos facilite un poco el trabajo. Si ellos ya conocen los caminos, no necesitan señales. Y si los demás no los conocemos, pues nos buscamos la vida, nos jodemos, o simplemente no vamos.

Admitamos que hay lugares en que las indicaciones no parecen muy necesarias, pero tampoco me parece que hagan daño a nadie. Y, como hemos dicho aquí en varias ocasiones, el monte es de todos y todos tenemos derecho a disfrutarlo. Destruir una señal perjudica a quien la necesita y beneficia ¿a quién? Pues solamente al orgullo estúpido de quienes se consideran, por algún motivo desconocido, poseedores legítimos de lo que es un bien común.

El obispo ubicuo

En Alonsotegi
Nos hemos encontrado con San Martín Obispo en Alonsotegi, barrio de Somo, subiendo al Gongeda; en Artea, barrio homónimo; en La Ola (Sondika); en Bedia (Ereño), camino del Mandoia. Bueno, no es que tengamos visiones místicas, sino que en estos lugares existen ermitas bajo la advocación del citado sujeto. Seguro que hay otras muchas, además de templos dedicados a San Martín que no sabemos si se refieren al mismo.
En Bedia

Pero el caso es que su ilustrísima parece que era un tipo bastante famoso.

Dicen los que saben –o sea, Wikipedia- que Martín nació nada menos que en Hungría allá por el siglo IV, formó parte de la guardia imperial romana y se convirtió a partir de un episodio en que socorrió a un mendigo. Por lo visto, es patrono de Francia y de Hungría, y de nada menos que 23 ciudades (las hemos contado), desde Orense hasta Poznan (Polonia), y desde Tixtlancingo (México) hasta Utrecht (Holanda).

El Santo, en persona
Tampoco queda muy claro qué cosas extraordinarias hizo este señor; pero bueno, al menos cuando nos encontremos con una de estas ermitas, que siempre transmiten paz y descanso ahí metidas entre montañas, al menos podemos recordar que se construyó en honor a alguien que fue célebre diecisiete siglos atrás.

O podemos traer a la memoria aquello de ‘a cada cerdo le llega su San Martín’, que decía mi aita.

Incultura a saco: el de hierro y otros cinturones

En este caso, el palo nos los damos a nosotros mismos. Cuando en los alrededores de Bilbao hemos encontrado bunkers, trincheras o fortificaciones, de inmediato hemos supuesto que estábamos en el famoso Cinturón de Hierro, que se construyó, deprisa y corriendo, para evitar que el botxo cayese en manos de los sublevados franquistas, allá por 1.936 o 37. No sólo lo hemos pensado, sino que temerariamente lo hemos puesto por escrito en el blog.

Para disculparnos, diremos que el error no sólo es morrocotudo, sino sumamente extendido: casi todo el mundo llama Cinturón de Hierro a todo lo que parezcan construcciones de tipo militar más o menos en el entorno de Bilbao.

En realidad, el trazado del Cinturón es el que se refleja en el mapa de aquí al lado, aunque no se ve muy bien: se inicia por la zona de Urduliz, y sigue en dirección SE por el cordal de Munarrikolanda hasta Gaztelumendi y Larrabetzu (el Bizkargi, muy cercano, fue escenario de batallas encarnizadas); gira a SW bordeando Galdakano y después Miravalles, para cambiar de dirección cerca de Llodio y enfilar de nuevo hacia el mar. Ése es el Cinturón de Hierro y ningún otro.

Trinchera en Goikogane
Digamos que dentro de ese perímetro hay una segunda línea de fortificaciones, que se llamó Cinturón de la muerte. Por lo visto, fue una chapuza sin ninguna utilidad, y de ahí su nombre. La mayor parte de los bunkers y trincheras que se encuentran en la sierra norte de Bilbao, de Monte Avril a Enekuri, pertenecen a esta construcción.

Batería de Punta Lucero: Línea P
Y finalmente, otra serie de fortines se extiende mayoritariamente por la costa y zonas próximas, donde podemos ver garitas de vigilancia y puestos de artillería, algunos en buen estado de conservación. Esto forma parte de la llamada Línea P, establecida después de la Guerra civil en previsión de un ataque aliado contra Franco, y que se prolongaba a lo largo del todo el Pirineo, continuando por la costa cantábrica. Seguro que a Roosevelt y Churchill les temblaban las piernas imaginando al Caudillo resistiendo en la Línea P.

Pero, a lo que íbamos: esta última línea defensiva sí que la habíamos identificado más o menos, y afortunadamente hemos dejado claro que era posterior a la guerra civil y no tenía nada que ver con el Cinturón de hierro. En otros casos, sin embargo, nos hemos columpiado a base de bien. Así que vaya por delante la rectificación y disculpas por la metedura de pata.

ISB, KO

No sé si alguien se ha fijado, pero nos hemos cargado un enlace de esa lista que ponemos aquí a la derecha, que estaba bajo el rótulo ‘Senderos de Bizkaia’

La página pertenecía a un organismo primero llamado Instituto de Estudios Territoriales de Bizkaia (IETB) que, supongo que para evitar la confusión de siglas, pasó a ser Instituto para la Sostenibilidad de Bizkaia (ISB). Incluía 44 rutas por toda la geografía vizcaina bajo el rompedor rótulo de ‘Caminos de ayer y de hoy en Bizkaia’.


Hemos hecho unas cuantos de esos recorridos, y varios están colgados en ibilkat. Son rutas generalmente muy asequibles, de interés más cultural que montañero, y de atractivo variable: algunas realmente bonitas, otras perfectamente prescindibles. Se acompañaba a la descripción algunas fotos, un track muy fiable y un mapa que desentonaba por ser cutre y no servir para nada. Como los nuestros, pero peor.

El caso es que finalmente, la página ha desaparecido (a lo mejor también el propio Instituto), quizá por los recortes, y nos hemos quedado sin una buena fuente de información, que sobre todo aportaba ideas sobre lugares un poco al margen de los más trillados y conocidos.

Tras una ardua búsqueda hemos encontrado alguna de las fichas del ISB esparcidas por ahí, y creo que parte de la información se incluye en el apartado bizkaia21 de la página de la Diputación bizkaia.net. Pero la cosa, tal como estaba, ya no existe –a no ser que alguien con más habilidades interneteras nos corrija. Una pena